Auroras australes, auroras boreales

David Barrado y Navascués

El hemisferio Sur nos muestra en cierta medida una imagen especular del Norte. El agua desaparece por un sumidero, un desagüe, rotando de manera opuesta; si miramos en dirección ecuatorial el Sol se pone por la izquierda; las constelaciones celestes aparecen giradas con un ángulo de 180 grados. Incluso las auroras tienen distinto nombre. Pero, ¿son diferentes?.

Durante un recorrido por el mar Báltico, congelado, y ante la visión imponente de una aurora boreal (ver la imagen tomada con una pequeña cámara digital, a una temperatura de -22C, sin trípode), mi amigo José Manuel  me preguntó sobre el origen de este fenómeno. Mas aún, me planteó un problema interesante: ¿hay diferencias dependiendo del hemisferio? Las auroras están producidas por la interacción entre el viento solar y la magnetosfera terrestre. El Sol lanza al espacio millones de toneladas de materia cada segundo. Son partículas cargadas, llamadas iones, compuestas en su mayor parte por protones (los núcleos de los átomos de hidrógeno), y electrones, partículas que son aceleradas por la acción del  campo magnético del Sol. Cuando estas partículas alcanzan la órbita de la Tierra, se ven desviadas por su campo magnético… ¡afortunadamente!, porque debido a que han sido aceleradas a grandes velocidades, su energía es bastante alta y su potencial cancerígeno, de llegar a interactuar con células vivas, es bastante grande.


Normalmente, la mayor parte de las auroras están producidas por la colisión de electrones que viajan a gran velocidad (son por tanto muy energéticos) con átomos de oxígeno y nitrógeno localizados en la parte superior de la atmósfera (una excelente ejemplo se muestra en la fotografia incluida más arriba). En ocasiones excepcionales, son los protones, mucho más energéticos que los electrones, los que se abren paso a través de la magnetosfera y colisionan con la atmósfera, produciendo auroras de gran belleza y fuerza, como se muestra en la imagen adjunta, tomada desde el espacio con el Hubble Space Telescope, donde también se aprecia Groenlandia cubierta de hielo.


Volviendo al tema del título de esta entrada del Cuaderno de Bitácora, no hay razones para que hayan diferencias entre las auroras boreales y las australes, como se pueden ver en algunas de las imágenes adjuntas. Así, una denominación más genérica, aplicable a ambas, sería auroras polares, aunque éste es un fenómeno que no está restringido a los polos sí que es más sencillo observarlo en las zonas más septentrionales o australes. De hecho, ni siquiera es un acontecimiento característico de nuestro planeta. Otros planetas del Sistema Solar muestran fenómenos análogos. Como muestra, este espectacular montaje de fotos correspondientes a Saturno.

 

ENLACES:
Las Auroras Polares ¿qué son?
¿Dónde y cuándo se forman las auroras

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