Hipatia de Alejandría y “Ágora”

David ByN

No es solo un historia sobre la intolerancia, sea de origen religioso o no. Es, sobre todo, una historia muy personal. Sobre alguien que antepuso la verdad, y un modo de vida, sobre el resto de las cosas: la ciencia como manera de enfrentarse a la realidad, cuestionando siempre las creencias, los dogmas, los conocimientos, aun cuando parezcan evidentes. Más difícil, incluso, cuando se es mujer. Me refiero a Hipatia de Alejandría, que llegó a pagar con su vida por semejante osadía.

No, no me dejó indiferente la película de Amenábar, una reinterpretación desde la ficción de hechos históricos, tal vez porque veo la historia como algo personal. De ella, destacaría la destrucción de la biblioteca del Serapeum y la difícil decisión de Hipatia: seleccionar de todo el conocimiento almacenado durante siglos lo más relevante, las escasas obran que pudieran salvarse de las hordas de bárbaros intolerantes. Me pregunto, de ocurrir ahora, ¿qué salvaríamos de las llamas?

Una frase me quedó. Hipatia se despide de su antiguo discípulo Orestes, el pretor de la ciudad, de una forma categórica, refiriéndose al obispo de Alejandría, arquitecto de la violencia religiosa que vive la ciudad mediterránea: “Cirilo ha ganado”. Tal vez los cirilos terminen ganando siempre. Sí, nosotros solo podemos poner el la ciencia, la cultura, como barrera ante la barbarie, ante la violencia. Éstas golpean de manera recurrente, apoyadas por el manto de la ignorancia. Ciertamente la ciencia ha tenido muchos mártires, sacrificados por el desconocimiento, locos exaltados por doctrinas intransigentes,   o por conspiradores maquiavélicos (tal vez representados por Silesio, el obispo de Cirene, exponente en última instancia de la ortodoxia y la jerarquía, en esta  reelaboración por Amenábar, el verdadero ganador a medio plazo).

En la actualidad, afortunadamente solo se recorta el presupuesto de ciencia, de educación (o se dilapida). Los oscurantistas siempre están al acecho. Nuestra responsabilidad, pues, es seguir intentándolo.


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PD (2009/10/14):

Las entradas que incluímos en esta bitácora están etiquetadas. Ésta, en concreto, como “divulgación”, “historia y mitología”, y “opiniones”. Por formación y por gusto, separo de manera clara (o lo intento) el conocimiento y mis opiniones personales.

No estoy de acuerdo en que la película sea un ataque contra el cristianismo. Si se puede interpretar como una crítica sobre el uso que se hacen de las ideologías por parte de personajes ambiciosos, sean estos eclesiásticos o no. En cualquier caso, la historia personal de Cirilo y Teofilo es poco edificante.

La intolerancia (o la bondad) se encuentra en cualquier grupo humano. Sea el cristianismo, los musulmanes o ONG que trabajan en sitios recónditos. Pero no quiero entrar en una discusión sobre jerarquía y ortodoxias.

Mi reflexión se centra, sobre todo, en Hipatia como científico. Su forma de entender el mundo, su lucha interna para comprenderlo. Las frustraciones múltiples y los escasos placeres, que, aun así, merecen la pena. Como investigador comparto ese planteamiento, esa aventura. Y eso es lo que quiero transmitir. Eso es lo que me gustaría que quedase.

Y sí, es cierto que escribo de ciencia últimamente, Algo más de opinión (que no demagogia). Para hacer ciencia hay que tener fondos, que se encuentra amenazados. En cualquier caso, este año ha sido particularmente complicado, por los múltiples asuntos que llenan mis días.


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