El mejillón y las bateas.

El cultivo de mejillón es el de mayor producción en la Acuicultura de España y de los más importantes en Europa, alcanzando regularmente las 250.000 toneladas anuales. España es el segundo productor mundial de esta especie después de China (450.000 toneladas anuales).

Esta producción se lleva a cabo en balsas flotantes que se denominan bateas. Las bateas se ordenan en grupos llamados polígonos, cuya disposición y número están controlados por las autoridades autonómicas. Recientemente se ha limitado a 500 el número de cuerdas por balsa para evitar la saturación de las zonas de cultivo y favorecer un mejor crecimiento.

Polígono de bateas. (Foto Marimar Costa).

Las bateas consisten en un entramado rectangular de madera de 100 a 500 metros cuadrados soportado por flotadores de acero recubiertos con fibra de vidrio, poliéster o rellenos con poliéster expandido.

Entramado de una batea (Foto Antonio Figueras).

La balsa se sujeta al fondo mediante una o dos cadenas de acero y un peso de veinte toneladas. Del entramado de madera se cuelgan cuerdas de nylon de tres centímetros de grosor y de diez a doce metros de largo, en donde se engorda el mejillón.

Cuatro etapas de cultivo

Al productor o cultivador de mejillón se le conoce como mejillonero y cuenta con una embarcación especial para realizar algunas de las maniobras de cultivo. En general el cultivo de mejillón se puede diferenciar en cuatro etapas: 1) obtención de semilla, 2) colocación de la semilla en cuerdas , 3) desdoble o control del número de ejemplares y 4) engorde y cosecha. El cultivo comienza con la colecta de pequeños mejillones ( de entre 0,250 mm. y 2 cm.) a los que se les denomina “semilla”, ya sea de las zonas rocosas expuestas al océano e islas cercanas (70%) o de colectores artificiales que se colocan en las propias balsas de cultivo (30%).

Larvas de mejillón (Foto Antonio Figueras)

Semillas de mejillón de 1 centímetro y medio. (Foto Antonio Figueras)

La semilla, y en su momento, el mejillón procedente del desdoble se coloca a mano con la maquinaria especial a lo largo de las cuerdas de nylon, rodeándose con una fina red de algodón la cual sujeta al mejillón hasta que éste produce unos filamentos llamados biso con los que se adhiere fuertemente a la cuerda. Esto ocurre en poco tiempo y, para entonces, la malla de algodón ya se ha deshecho en el agua (5 a 7 días). En cada cuerda se pueden colocar de 14 a 15 kilogramos de semilla y cada 30-40 cm. se insertan barras de plástico o madera de 20 o 30 cm. para evitar que la semilla, cuando crezca, se desprenda por su propio peso. Finalmente las cuerdas se cuelgan del entramado de las balsa mediante una cuerda mas delgada denominada “rabiza”.

Encordando el mejillón. (Foto Antonio Figueras)

50 toneladas de producción media
El crecimiento del mejillón en las Rías es muy rápido, pudiendo alcanzar la talla comercial en un año. La mayor temporada de cosecha es de octubre a marzo, cuando el mejillón esta próximo a reproducirse y su peso es mayor.
Sin embargo, se pueden cosechar mejillones durante todo el año, ya que la operación escalonada de una balsa permite mantener cuerdas de semilla, de engorde y de cosecha simultáneamente. La producción media por batea es de 50 toneladas.

El mejillón es el verdadero protagonista de la Acuicultura española.

Vista de una batea desde el fondo (Foto Marevision).

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