Sardinas

La sardina (Sardina pilchardus) pertenece a los Clupeiformes. Se caracterizan por su forma esbelta, con el cuerpo de color plateado brillante cubierto por grandes escamas que se desprenden con facilidad, por su aleta caudal profundamente escotada, la presencia de una sola aleta dorsal , carecer de linea lateral y poseer una especie de pequeña quilla aserrada formada por escamas modificadas en la región ventral.

Son pelágicas; es decir, viven entre aguas, y forman grandes bancos que reúnen millones de individuos de tamaño y edad semejante, los cuales se desplazan al unísono como si se tratase de un único y gigantesco individuo. Durante el día permanecen en aguas más o menos profundas debilmente iluminadas, ascendiendo hacia la superficie durante la noche, siguiendo la migración diaria de los pequeños animales del plancton que constituyen su alimento.

La sardina puede alcanzar los 25 cm de longitud total. Freza durante la primavera o el verano, dependiendo de la temperatura, después de pasar una fase de engrasamiento preparatoria para la puesta. En las Rías Bajas este fenómeno ha dado lugar al dicho popular “por San Xoan a sardiña pringa o pan”.

Las capturas de sardina se destinan bien para el consumo en fresco o para abastecer a la fábricas de conserva cuando el tamaño del pescado es pequeño. La sardina pequeña recibe el nombre de parrocha en las Rías Altas y de xouba en las Rías Bajas.

La pesca de la sardina tiene mucha historia. Se tienen noticias del siglo XIII de un importante gremio de mareantes en la villa de Pontevedra. El gremio de mareantes, integrado por varias cofradías, aunque una fuera la cabeza, como sucedía en Pontevedra con la del Corpo Santo; tenían una doble autoridad: de un lado el Vicario, que era quien ordenaba las tareas de la pesca y regía la cofradía, y de otra la autoridad religiosa. Filgueira Valverde aclara que en esta cofradía cada familia marinera aportaba un paño de red, que una vez unidos formaban un cerco rela para la colecta de sardinas. Las operaciones de pesca las dirigía el Vicario, lo mismo que el reparto de las colectas entre todas las familias. Estas formas comunitarias de explotación del mar alcanzaron un grado de organización elevado, llegándose a dictar por los componentes de los gremios normas aisladas para una explotación adecuada. El volumen de capturas de sardina en la ria de Pontevedra para el año 1582 era del orden de 130 millones de individuos.

Tal como se describe en el blog Altamar, las oscilaciones en las capturas de esta especie dieron lugar a “las guerras de la sardina”. “La primera tuvo lugar entre 1750 y 1890 debido a que la flota pesquera catalana iba a pescar al Atlántico utilizando la jábega. Hubo algunos enfrentamientos entre pescadores gallegos y catalanes, pero también dio lugar a que las legislaciones y las empresas pesqueras gallegas se tuvieran que reorganizar. María Luisa Meijide Pardo lo cuenta en el libro La Guerra por la Sardina. La segunda “guerra de la sardina” ocurrió en Galicia entre 1909 y 1911, al realizarse la pesca nocturna en la que no tenían que lanzar cebo al mar puesto que la fosforescencia de los peces atraia a las embarcaciones. El cebo, llamado “raba de bacalao” se importaba de Noruega y su utilización era un gasto más que la pesca nocturna se ahorraba, pero las capturas bajaron y llegó a haber problemas violentos. Lo cuenta Jorge Lamas en “La voz de Galicia del 15/04/2009 en La segunda guerra de la sardina.”

Recientemente se ha publicado  que la biomasa de la sardina del Pacífico (Sardinops sagax) “ha disminuido desde 2006, mientras que la caballa (Trachurus symmetricus y Scomber japonicus) ha prosperado. Según el estudio,  publicado en PNAS, el declive de la sardina coincide con un periodo de transición de las aguas del Pacífico Norte (de caliente a frío) y con altas tasas de explotación pesquera que afectan a su capacidad de reproducción y de adaptación a las condiciones ambientales cambiantes. Para los investigadores, el colapso es “inminente”. Aunque se desconocen las causas del colapso que afectó a las poblaciones de sardinas a mediados del siglo XX, los resultados de las mediciones acústicas y de arrastre realizadas por Zwolinski y Demer de 2006 a 2011 demuestran que muchas de las características medioambientales y antropogénicas del declive son “recurrentes”. La recuperación del stock de sardinas dependerá, según los autores, de que las condiciones oceanográficas vuelvan a ser cálidas, ya que favorece a estos peces, de la reducción de la competencia con la caballa, y de la adopción de diferentes estrategias de gestión pesquera.”

Algunos videos sobre la pesca de la sardina por el Nueva Emperatriz:

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