Plástico, microplásticos, nanoplásticos: amenaza fantasma

El plástico no es indestructible. Algunos plásticos comienzan a descomponerse en el océano en el primer año. Otros ya llegan en forma de partículas muy, pero que muy pequeñas, al mar. Nos rodea tanto  plástico que lo comemos y aparece en nuestras heces.

De hecho “se encontraron partículas de policloruro de vinilo (PVC), polipropileno, tereftalato de polietileno (PET) y hasta una decena de plásticos diferentes en muestras de heces de personas de países tan distantes y distintos como Reino Unido, Italia, Rusia o Japón.

Los resultados muestran que, de los 10 plásticos buscados, encontraron nueve de ellos. Los más comunes fueron el propileno, básico en los envases de leches y zumos, y el PET, del que están hechas la mayoría de las botellas de plástico. La longitud de las partículas oscilaba entre las 50 y las 500 micras. De media, los investigadores encontraron 20 microplásticos por cada 10 gramos de materia fecal.”

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“Desde los años sesenta del siglo pasado la producción de plásticos ha crecido casi un 9% cada año. Solo en 2015 se produjeron 322 millones de toneladas, según datos de la ONU. Más tarde o más temprano buena parte de ese plástico acaba en el medio ambiente, en particular en los mares: unos ocho millones de toneladas al año. La acción del agua, los microorganismos y la luz solar van degradando el plástico hasta reducirlo a pequeñas partículas de unas pocas micras de longitud (una micra equivale a la milésima parte de un milímetro). Algunas son tan pequeñas que el plancton microscópico las confunde con comida”.

En condiciones experimentales, “en presencia de microplásticos, las larvas dejan de comer su zooplancton habitual y consumen solo plásticos. Curiosamente, los peces criados en presencia de microplásticos de poliestireno también cambian su comportamiento de otra forma: dejan de temerle al olor de sus depredadores. Los peces expuestos a plásticos en un tanque en el que también había lucios eran devorados cuatro veces más rápido que los que no se criaron entre plásticos”.

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Este es el peligro de los plásticos que no vemos. Nuestra conciencia se tranquiliza con no comprar bolsas de plástico. Desde la década de los 80 se emplean “microplásticos, partículas de menos de 5 milímetros se emplean en productos como pasta de dientes, detergentes, cosméticos de amplio espectro (limpiadores, exfoliantes, protectores solares…), cremas solares, fibras sintéticas de ropa, etc. Usualmente  se emplean compuestos de plásticos como polietileno, polivinilo, polipropileno o poliestireno y su tamaño hace que sean que las depuradoras e instalaciones de tratamiento de aguas no los retenga.”

Un experimento sencillo propuesto por Greenpeace los muestra. Toma un poco de agua templada y disuelve un poco de crema exfoliante. Pásala por un tamiz fino. En el filtro quedaran esas partículas como un residuo prácticamente imperceptible. Multiplica eso por la cantidad de botes de crema, protector solar, pasta de dientes y piensa.

La fuente de plásticos es tan amplia que a veces no conseguimos visualizar la carga que generamos o a la que estamos expuesto. Por ejemplo, “las lentillas de usar y tirar. “Entre el 15 y el 20% de los estadounidenses usuarios de lentillas (unos 45 millones de personas), las tiran por el lavabo o inodoro, lo que genera que en un año entre seis y 10 toneladas de plástico de lentillas acaben en plantas de tratamiento de aguas residuales.”

También el agua embotellada. En Estados Unidos “el agua de 259 botellas de renombradas marcas comerciales y su conclusión fue que el 93% de las mismas contenían microplásticos. Entre ellos, polipropileno, poliestireno, nylon y polietileno. La concentración media es de 10 partículas plásticas por litro de agua embotellada, el doble de la cantidad encontrada en la misma cantidad de agua del grifo analizada en 12 países de los distintos continentes”.

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O la sal. “Más del 90% de las marcas de sal muestreadas a nivel mundial contienen microplásticos. Suponiendo una ingesta de 10 gramos por día de sal (la Organización Mundial de la Salud-OMS recomienda 5 gramos al día), el consumidor adulto promedio podría ingerir allí aproximadamente 2.000 microplásticos cada año solo a través de la sal, según el estudio.”

“El año pasado, investigadores de la Universidad de Alicante publicaron un estudio de las sales producidas por salinas españolas y concluía que todas las sales estudiadascontienen plástico en diferentes concentraciones, que van de 60 a 280 micropartículas por kilo de sal, en su mayoría tereftalato de polietileno (PET 83,3 % del total), polipropileno (PP 6,7 %) y polietileno (PE 3,3 %). Del resultado del informe -elaborado con salinas analizadas en Galicia, Huelva y Cádiz (en el Atlántico), Barcelona, Girona, Valencia, Murcia y Menorca (en el Mediterráneo) y La Palma y Lanzarote (en Canarias)– se desprende que, con una ingesta de sal de 5 gramos diarios (recomendación de la OMS, pero que es ampliamente rebasada también en España), una persona comería cada año 510 micropartículas plásticas en España. Cantidad a la que habría que sumar cientos de otras micropartículas, procedentes de otros alimentos marinos.”

Más vale tomar conciencia de lo que estamos haciendo. No podemos imaginar lo que como especie podemos sufrir con la exposición continuada a los plásticos.

Para saber más:

https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/comunicados/mas-del-90-de-las-marcas-de-sal-que-comemos-contienen-microplasticos/

https://es.greenpeace.org/es/trabajamos-en/consumismo/plasticos/como-llega-el-plastico-a-los-oceanos-y-que-sucede-entonces/

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