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SOS de la ciencia argentina

La ciencia argentina está al borde del colapso. Después de 12 años continuados de expansión, desde 2003 a 2015, los recortes de presupuesto, de personal, los incumplimientos de las obligaciones en proyectos nacionales e internacionales, están poniendo en un serio peligro a la ciencia en ese país.

Un grupo de directores de centros de investigación (Alfredo Cáceres, Ana Franchi, Andrea Gamarnik, Edgardo Baldo, Gloria Chicote, Juan Pablo Paz, Marcos Vaira, María Cristina Carrillo, Raquel Chan, Rolando Gonzalez José) han dirigido una carta abierta al Presidente de Argentina, Mauricio Macri, y a las autoridades argentinas a cargo de la ciencia y la tecnología, con un dramático llamamiento.

El principal organismo científico del país, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), fundado hace 60 años por el Premio Nobel de Medicina en 1947, Bernardo Alberto Houssay, que emplea 10.000 investigadores senior, otros 10.000 estudiantes de doctorado y postdoctorales y unos 3.000 técnicos, en unos 250 centros, está a punto de cerrar. No hay dinero para la limpieza ni para el mantenimiento de los equipos científicos, y los salarios han caído en picado con las continuas devaluaciones del peso. En una situación parecida está la Agencia Nacional para la Promoción de la Ciencia y la Tecnología (ANPCYT) y las universidades. Se teme un éxodo masivo de investigadores.

Bernardo Alberto Houssay

Como ocurrió en España con el anterior gobierno, ha desaparecido el Ministerio de Ciencia y se ha rebajado a una Secretaría de Estado. Este hecho muestra la escasa preocupación por la ciencia en Argentina por parte del nuevo gobierno.

En varios artículos periodísticos, como éste de Clarín se ha ido advirtiendo de esta crisis. En este otro artículo, los investigadores describen como han ido “trampeando” (“bicicletaendo” en el argot argentino) con los proveedores y poder seguir manteniendo la investigación. Pero la situación ha explotado. Y en este artículo, más reciente, se describe ya la situación de emergencia.

Como matemático, colaborador y amigo de muchos matemáticos argentinos, no puedo más que hacerme eco de esta dramática situación, y aportar un granito de arena para que impere la razón y las medidas de un ajuste económico brutal no echen el cierre a la ciencia argentina.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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Muerte de un joven matemático comunista

“Il faut exécuter Audin, pour l’ exemple,  pour qu’ ils [les communistes] arrêtent de faire des atentats spectaculaires.”

Général Massu

El pasado 13 de septiembre, Francia, representada por su presidente Emmanuel Macron, ha reconocido la injusticia cometida con el joven matemático Maurice Audin visitando expresamente la casa familiar en la que vive su viuda en Bagnolet. Maurice Audin, comunista y defensor de la independencia de Argelia, fue arrestado por el ejército el 11 de junio de 1957 en su domicilio, delante de su esposa y sus tres hijos; ellos nunca volvieron a verlo. Durante cincuenta años, la versión oficial sobre su desaparición es que había sido voluntaria, e hicieron creer que lo habían matado los propios argelinos.

 

Maurice Audin

Para contar el caso de Maurice Audin, nos hemos basado en el emocionante artículo que nuestro colega Cédric Villani escribió en Le Monde, y hemos también indagado por nuestra cuenta en los testimonios de la época. Digamos que existe mucha documentación sobre el caso, que hasta ahora a muchos no franceses nos había pasado desapercibido.

Como es de suponer, Audin debió haber sufrido la suerte de muchos otros en esta cruel guerra que Francia libró en Argelia, con una actuación terrible del ejército francés, llena de interrogatorios inhumanos, torturas, y asesinatos clandestinos. Macron ha reconocido además que el ejército francés se extralimitó en la aplicación de estas prácticas con miles de argelinos, y ha pedido perdón en nombre de la República francesa.

 

Mairice y Josette Audin

El apellido Audin les sonará a los matemáticos actuales, porque dos de los hijos de Maurice siguieron las huellas de su padre por los caminos de las matemáticas. Pierre Audin es un gran divulgador de la disciplina, y Michéle Audin es una reconocida investigadora en el campo de los sistemas dinámicos.

Maurice Audin, nacido el 14 de febrero de 1932 en Béja (Túnez) era matemático, ayudante en la universidad de Argel, aunque previamente había comenzado una carrera militar. Se casa en 1953 con Josette Sempé, con la que tiene tres hijos: Michèle, Louis y Pierre. Ambos son comunistas y anticolonialistas. En 1957, Francia lanza la llamada “batalla de Argel”, con el general Massu, que desencadena una persecución en la que desaparecen 3000 argelinos, tras su arresto por los militares. Audin es uno de ellos, se le arresta el 11 de junio y no se le vuelve a ver. Es el comienzo del “asunto Audin”. Y el comienzo de una bella historia de la solidaridad de los matemáticos.

 

Maurice Audin

El 2 de diciembre de 1957, René de Possel solicita que se haga una defensa pública en la Facultad de Ciencias de País de la tesis de Audin, in absentia. El tribunal lo forman Jean Favard (presidente), Laurent Schwartz (informador) y Jacques Dixmier. Hablamos de cuatro de los grandes matemáticos que Francia ha dado al mundo. Dixmier expone los resultados de Audin delante de un numeroso público, y la tesis es aprobada con la máxima calificación (“très honorable”).

Su esposa, Josette no se resigna, y con el apoyo de sus colegas inicia una batalla judicial y mediática para encontrar a su marido, o al menos, conocer su destino y reivindicar su figura. Se crea un Comité Audin, que lucha contra el poderoso estado francés. El 16 de mayo de 2001, el general Aussaresses reconoce haber ordenado la muerte de Audin, y su viuda presenta una denuncia por secuestro y crímenes contra la humanidad. Los tribunales siguen haciendo caso omiso. El 1 de enero de 2009, su hija Michèle rechaza, como protesta, la Legión de Honor que se le concede por sus méritos académicos.

Es François Hollande quien comienza a interesarse por el caso, y en 2014 reconoce que ha muerto tras su detención. Finalmente, y gracias a nuestro admirado Cédric Villani, es cuando Emmanuel Macron declara que Audin fue ejecutado por los militares franceses. Una larga batalla que finalmente ha ganado la causa de la justicia.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

 

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La fragilidad de la excelencia

Hace casi cinco años, publiqué en Materia un artículo titulado “Los tres miedos a la excelencia” , en el que destacaba las dificultades que teníamos en España de poner en marcha programas que identificaran de manera fehaciente la excelencia, y que, según mi opinión, venían de los miedos de los propios científicos, de las universidades y de las administraciones a cambiar el ‘statu quo’. Respondía así a algunas críticas sobre el Programa Severo Ochoa, y afirmaba que cualquier programa como éste es visto “como un ataque al resto del sistema”.

Campus de Janelia

Casi cinco años después, me reafirmo en mis argumentos. Sobre el Programa Severo Ochoa, valga decir que supone un porcentaje ínfimo del total dedicado a la investigación, y en muchos de sus centros participan las universidades – porque también he leído críticas en este sentido. No me voy a referir a otros programas de ámbito autonómico como el BIST en Cataluña, Ikerbasque en el país Vasco o los IMDEA en Madrid.

Mi intención es reflexionar sobre la excelencia, o más bien, sobre la búsqueda de la excelencia. Afirmar que la excelencia es una entelequia es una barbaridad; sí existe la excelencia, y no solo como palabra, sino como concepto. El Diccionario de la RAE la define en su primera acepción como: “Superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo.” Si yo afirmo que la Universidad de Stanford o que el Janelia Research Campus  son excelentes, la inmensa mayoría de ciudadanos con conocimiento de causa coincidiría conmigo. Por lo tanto, existe la excelencia y lo que tendremos que hacer en España es tratar de emularla, dentro, claro está, de nuestras limitaciones. Aunque se puede hacer mucho con poco, y así lo demostramos en su día con el Instituto de Ciencias Matemáticas, ICMAT.

Campus de la Universidad de Stanford

Buscar la excelencia supone definir una estrategia, marcar a donde queremos llegar y el camino que pretendemos seguir para conseguir acercarnos al objetivo. Yo siempre digo que pensar es gratis. En esa estrategia hay que identificar los recursos humanos y económicos necesarios y comenzar el trabajo (arduo en un país como el nuestro, por la escasez de recursos a disposición de los investigadores, por las trabas burocráticas y por los tres miedos a los que aludía en mi artículo en Materia).

Pero si hemos alcanzado, si no la excelencia, al menos algo bastante parecido, nos acecha una amenaza: la enorme fragilidad de la excelencia. Consolidar los logros es tan complicado como conseguirlos. Porque la excelencia no se hereda, se trabaja cada día, y si nos olvidamos de trabajarla, se desmorona en muy poco tiempo. Es como la roca de Sísifo.

Vuelvo con el Programa Severo Ochoa, que iniciará –todos confiamos en ello-  su octava edición en breve. Cada cuatro años, los centros galardonados deben competir de nuevo para tratar de mantener su galardón de excelencia, junto con otros nuevos centros que tratan de conseguirlo por primera vez. Algunos podrían pensar que una vez conseguido el galardón, este ya va a continuar a perpetuidad. Sin embargo, aunque la mayoría sí lo renueva, la Estación Biológica de Doñana (EBD) ya se ha quedado por el camino. No tuvo repercusión mediática, porque habría que dar explicaciones de cómo la actuación arbitraria de la anterior ejecutiva del CSIC descabezó al centro así del porqué investigadores de renombre buscaron otros aires ante la muralla burocrática del CSIC y el Ministerio. Ahora ha vuelto a ocurrir, y este verano se ha suscitado una polémica con el Institut Català d’Investigació Química (ICIQ) que, al menos de momento, parece haber quedado fuera en la última convocatoria de 2017.

El Ministerio se vió obligado a sacar una nota de prensa aclaratoria en la que establece claramente que las decisiones son las que tome la comisión internacional que evalúa los centros. En este caso, la comisión vió una serie de debilidades en la propuesta. Se han presentado alegaciones, y ya veremos el resultado final. Por mi parte, los mejores deseos para este importante centro de investigación química de Tarragona.

La lección que debemos extraer es que la excelencia hay que cultivarla, no está para siempre. Ojalá los matemáticos de mi entorno fueran conscientes de esta fragilidad.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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¿Son adecuados los modelos actuales de los institutos del CSIC?

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el organismo Público de Investigación (OPI) más importante de España, se organiza en 120 institutos de investigación, de los cuáles 70 son propios y 50 mixtos. Propios quiere decir que sus trabajadores pertenecen todos al CSIC, y mixtos que son fruto de un convenio con, usualmente, alguna universidad. Ninguno de estos 120 centros tiene titularidad propia, y ésta es la del CSIC (un único CIF para toda la institución).

 

Sede central del CSIC en Madrid

La estructura de estos institutos (propios y mixtos) ha sido objeto de debate en algunas ocasiones, pero quizás no con la suficiente profundidad. A la vista del éxito de los institutos en Cataluña (como el IRB, ICFO, o CRG), hubo una iniciativa firmada por todos los presidentes del CSIC vivos en ese momento (Rafael Rodrigo, Alejandro Nieto, José Elguero, Enrique Trillas, Emilio Muñoz, Elías Fereres, José María Mato, César Nombela, Rolf Tarrach, Emilio Lora-Tamayo y Carlos Martínez) en el que se ponía en cuestión el actual modelo y se proponía experimentar con otros modelos que dieran más autonomía a sus institutos, o al menos, crear un programa piloto con algunos de ellos.

Colegio de Presidentes del CSIC

Desgraciadamente, la iniciativa no tuvo continuidad. El modelo catalán, muy exitoso, tiene un correlato en el País Vasco, y en la propia Comunidad de Madrid, han surgido los IMDEA (cada uno de ellos es una fundación).

Esta vertiente, la autonomía de los institutos del CSIC, es un aspecto a estudiar. Desgraciadamente, los últimos 6 años han supuesto una involución para el control de los centros en aras de una discutible eficiencia económica.

Los institutos mixtos

¿Cuáles son las razones detrás de los institutos mixtos? ¿Cuáles son los beneficios para cada parte? Para los investigadores del CSIC trabajando en una determinada materia, supone aumentar los efectivos con profesores de la universidad en cuestión. Algo que mucha gente desconoce es que el número de investigadores de plantilla en el CSIC no es muy alto, ya que depende enteramente de la Oferta de Empleo Público (OEP) y lo que cada gobierno quiera dedicar a la investigación. Así, doblar el número (la proporción habitual de investigadores en un centro mixto es del 50% de cada lado) de la plantilla permite abordar de una manera más racional sus líneas de investigación.

Por otra parte, para la universidad, supone en muchos casos el acceder a laboratorios bien equipados, e incluso edificios modernos que dan una dimensión estratégica clave para buscar recursos y visibilidad. El CSIC suele ser quién paga la construcción de un edificio en el campus, de equiparlo en gran parte, y proporciona también el personal mínimamente indispensable para la gestión (un gerente así como un habilitado-pagador, entre otro personal). Los edificios suelen figurar en el convenio como propiedad del CSIC, instalados en el campus, aunque al cabo de unos 50 años desde su construcción, pasan a ser propiedad de la universidad. Esto supone para un campus una plusvalía de grandes consecuencias económicas.

El CSIC aporta investigadores muy seleccionados y sus propias programas de recursos humanos y económicos (a veces el recíproco no se da con la misma generosidad). Otro aspecto clave es el de la formación de los investigadores. Aunque el CSIC mantiene un convenio con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) que le permite desarrollar varios másteres y programas de doctorado prácticamente propios, en un instituto mixto se suele colaborar con los programas de máster y doctorado de la universidad asociada. Sin embargo, la participación suele reducirse a impartir algunos créditos, dirigir algunos Trabajos de Fin de Máster, y dirigir tesis doctorales. Pero no se le suele hacer partícipes a los investigadores del CSIC de la elaboración de los programas, cuando es esencial que los que van a formar futuros investigadores pudieran opinar sobre lo que deben aprender los estudiantes en el máster y el doctorado.

Otro tema importante es que al construir un edificio en un campus como sede del instituto mixto, no siempre los investigadores de la universidad usan el despacho que se les ha asignado, y continúan con los que tenían en sus departamentos (la comodidad de las clases, un tema que no está resuelto, porque las universidades deberían facilitar sus tareas docentes). Si lo que se quería es construir un espacio común de interacción, esta no se produce adecuadamente, y los principales perjudicados en un instituto en investigación básica son los investigadores en formación, que deberían vivir embebidos en un ambiente estimulante. Además, ¿podemos permitirnos excelentes despachos vacíos durante semanas y meses porque no se ocupan adecuadamente con el coste de mantenimiento que eso implica?

Un escenario preocupante

Un problema que surge en algunos centros mixtos es el de la pertenencia al instituto. Habitualmente, los investigadores de la universidad permanecen durante muchos años en el instituto (para los del CSIC es su único lugar de trabajo, a menos que se trasladen a otro instituto).

Podíamos extrapolar lo que podría ocurrir si nos fuéramos a una situación extrema. Imaginemos que cada cuatro años el personal de plantilla de la universidad tuviera que aplicar de nuevo para ser miembros del instituto. Y podría ocurrir que hubiese una renovación total (o, aunque parcial, de una cierta entidad).

Sede del ICMAT

Y aquí vienen una serie de preguntas ante tal situación:

- ¿Cómo va a planificar el instituto su desarrollo científico si cada cuatro años cambiara la mitad de sus investigadores de plantilla?

- ¿Se puede pretender que ese instituto pueda competir en buenas condiciones para convertirse en un centro de excelencia Severo Ochoa?

- ¿Qué pasaría con los estudiantes de doctorado e investigadores postdoctorales que estén dirigidos por  un investigador que no continuara? ¿Y qué ocurriría con sus proyectos de investigación concedidos por el CSIC o gestionados desde el CSIC al perder su condicion de miembro del instituto?

Además, si en el proceso de decisión sobre los que se van o se quedan, el instituto no tiene el control de dicho proceso -que está definido por su política científica mediante el Claustro Científico, la Junta y Órganos de gobierno-, sino que éste dependa de otros organismos o de un proceso externo desconocedor de dicha realidad, podría llevar al instituto a una situación catastrófica. Imagínense que podrían darse situaciones en las que la universidad usara este mecanismo para decidir a quién quiere premiar y a quién no, o para ambas partes, deshacerse de personal “incómodo” a las respectivas gobernanzas.

Usted, si ha estado leyendo hasta aquí, puede pensar que la hipótesis que planteo es imposible. Se equivocará. Es lo que va a ocurrir (si el CSIC o el Ministerio de Ciencia no lo remedian) en el Instituto de Ciencias Matemáticas, ICMAT, centro de excelencia Severo Ochoa, perteneciente al CSIC y conveniado con tres universidades (Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Carlos III de Madrid y Universidad Complutense de Madrid). Y el porcentaje no es 50%-50%, sino 36%-64%, o sea, que las consecuencias pueden ser demoledoras.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

 

 

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¿Por qué España no tiene una medalla Fields en Matemáticas?

Ese mes de agosto hemos publicado una serie de entradas en Matemáticas y sus fronteras sobre el Congreso Internacional de Matemáticos de Río de Janeiro, contando las decisiones tomadas en la Asamblea General de la Unión Matemática Internacional (IMU) celebrada unos días antes en Sao Paulo, así como trazando los perfiles de los premiados, entre ellos, los cuatro medallistas Fields.

Una de las preguntas que muchas veces me hacen los periodistas españoles es precisamente la que da título a esta entrada: “¿Por qué España no tiene una medalla Fields en Matemáticas?”. Pues aquí van mis opiniones sobre el tema, que son personales, naturalmente, pero fruto de muchos años de experiencia como miembro activo de la comunidad matemática española así como mi paso por la propia IMU.

La primera cuestión es si tenemos candidatos que puedan hacer un buen papel, candidatos que puedan competir para un nivel tan elevado como es el de un medallista Fields. Y sí hay, muy pocos, y alguna vez he citado algún nombre de los que trabajan en España. Y quizás ahora alguno más en el extranjero. Pero no muchos.

Como segundo punto de debate, uno se puede preguntar por la calidad de la investigación matemática en España. En los noventa del siglo pasado, el campo de las matemáticas había emprendido una dinámica de crecimiento en cantidad y calidad. En nuestro caso, desde una situación prácticamente sin investigación relevante, se había alcanzado un gran nivel. A la vez, se consiguió un aumento notable de la internacionalización, aunado a una consolidación institucional con la reconstrucción de la Real Sociedad Matemática Española (RSME) y la creación del Comité Español de Matemáticas (CEMAT). Quizás el momento de mayor trascendencia fue la celebración en agosto de 2006 del Congreso Internacional de Matemáticos en Madrid. En 2007 todo quedó además pactado con el Ministerio de Ciencia y Tecnología para solicitar el paso de España del Grupo IV al V en IMU (el grupo V da derecho a cinco votos y el máximo en la Unión). La crisis y una inadecuada gestión por los propios matemáticos se llevó todo esto por delante, y el patrimonio generado por el ICM2006 se perdió en gran medida.

Nos podemos también preguntar sobre los instrumentos que poseemos para identificar y cuidar a nuestros talentos matemáticos. Si uno observa los perfiles de los ganadores de medallas Fields, verá que, en muchos casos, han sido previamente ganadores de medallas de oro en las Olimpiadas Matemáticas Internacionales (IMO en sus siglas inglesas). En España se celebra la Olimpiada Matemática desde hace muchos años, de manera ejemplar, de la mano de la RSME, habiendo incluso organizado una IMO en 2008. Y también tenemos una Olimpiada Matemática en años más tempranos que organiza la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas (FESPM). Y que decir del exitoso Programa Estalmat puesto en marcha hace unos 20 años por la Real Academia de Ciencias. Tenemos pues instrumentos adecuados para identificar los talentos matemáticos. Falta quizás una mejor coordinación entre todos ellos, pero el gran problema es sin duda la falta de financiación estable adecuada; la pública se reduce a la eventual que se pueda conseguir cada año de la FECYT, lo que aportan algunas Comunidades Autónomas, y la del Ministerio de Educación. Y tenemos muy reciente el bochornoso espectáculo que hemos sufrido de la falta de financiación para asistir a las Olimpiadas Internacionales, espectáculo que quisiéramos desterrar para siempre de nuestras vidas. Y quiero señalar un grave peligro: algunos de los estudiantes brillantes identificados en las Olimpiadas Matemáticas ya deciden hacer su carrera en prestigiosas universidades extranjeras, ante el futuro que vislumbran en España y la falta de prestigio internacional de sus universidades: Oxford o Cambridge se perfilan como mejores opciones, por citar solo dos ejemplos.

El último punto al que me quiero referir es al sistema de nominaciones para las medallas Fields. Hace falta una coordinación en las mismas, no puede haber nominaciones (cuando las hay) de múltiples instituciones. Para que una nominación sea fuerte, hay que contar con un buen candidato respaldado por toda la comunidad matemática, sin fisuras. Resulta fácil no tener en cuenta un candidato nominado por una institución particular (sin falsas hipocresías, no es lo mismo una nominación que viene de Stanford o Harvard que una de una universidad española), pero si una candidatura viene de todas las sociedades matemáticas, centros de investigación, Reales Academias y universidades, habrá al menos que examinarla con cuidado, tendrá su peso. Me temo que eso no está ocurriendo.

Finalmente, quería señalar que otro punto cumbre en la comunidad matemática española fue la creación del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), primer centro del CSIC y primero en Matemáticas en conseguir el galardón Severo Ochoa, 12 proyectos del European Research Council avalan su prestigio. De este instituto muchos esperaban que pudiera salir un medallista Fields en unos pocos años. Por otra parte, la puesta en marcha del Basque Center for Applied Mathematics (BCAM) permitía una excelente interacción. Desgraciadamente, la pésima gestión de la anterior presidencia del CSIC con los actuales rectores de UAM, UC3M y UCM, ha supuesto un terrible varapalo para el ICMAT, del que le va a costar mucho recuperarse, a menos que se tomen medidas correctoras urgentes.

La última pregunta que me suelen hacer los periodistas es: “¿Cuándo tendremos un medallista Fields español?”. Y respondo que ojalá no nos pase como al italiano Alessio Figalli quién no encontró ninguna universidad ni centro de investigación en Italia y tuvo que emigrar, obteniendo su medalla Fields como profesor en la Universidad Politécnica de Zürich. A tiempo estamos todavía de evitar un caso parecido.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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La Unión Matemática Internacional, las medallas Fields y las mujeres

El Congreso Internacional de Matemáticos de Río de Janeiro nos dejó un sabor agridulce, que ya empezamos a temer en la Asamblea General de la Unión Matemática Internacional (IMU) celebrada unos días antes en Sao Paulo. El Comité Ejecutivo de IMU consta de 10 miembros: Presidente, dos Vicepresidentes, Secretario General y seis Vocales. Además, como consejero, el Presidente cesante (ningún presidente puede repetir mandato).

Comité Ejecutivo de IMU 2011-2014

Hasta 2002, no se incorporó ninguna mujer a este Comité Ejecutivo, desde la reconstrucción de IMU tras la Segunda Guerra Mundial, en 1950, en un primer Comité Ejecutivo interino que funcionó solo dos años. Así que pasaron 52 años hasta que una mujer fue elegida vocal, la noruega Ragni Piene, que fue vocal en el período 2003-2006 y reelegida para el período 2007-2010. En ese término, se incorporó también la australiana Cheryl Praeger. En el comité Ejecutivo de 2011 a 2014, la presencia de las mujeres llegó a su punto más alto, con una Presidenta, la belga-norteamericana Ingrid Daubechies; una Vicepresidenta, la canadiense Christiane Rousseau; y una vocal, de nuevo Cheryl Praeger.

Y cuando esperábamos que, por fin, las mujeres matemáticas habían llegado para quedarse, volvemos de nuevo a tener una sola en el Comité Ejecutivo que comenzará en 2019, la australiana Nalini Joshi.

No puede decirse que IMU no tenga en cuenta a las mujeres, serví 8 años (dos mandatos) como vocal en el Comité Ejecutivo, y puedo asegurar la preocupación por incorporar a más y más mujeres. De hecho, IMU está sirviendo como paraguas a las organizaciones internacionales de mujeres matemáticas, se organiza un workshop de mujeres matemáticas antes del propio ICM, y se ha incluido a la Conferencia Noether al nivel de las conferencias plenarias.

¿Cuál es por lo tanto el problema? Mi conclusión es que el problema tiene su origen en la propia comunidad matemática, no en IMU. Allí no hay ningún mandatoq ue prevenga de las mujeres, al contrario, pero los países no presentan candidatas (mejor dicho, presentan a muy pocas candidatas). Y para rematar la faena, luego no se las vota. El techo de cristal se hace cada vez más evidente.

Tampoco se puede decir que la presencia de mujeres entre los conferenciantes plenarios (4 mujeres de un total de 21) e invitados haya sido para echar cohetes, pero vamos a esperar a las estadísticas finales.

Vayamos ahora a los premios, y emepecemos con las medalals Fields. Se han concedido 60 medallas Fields desde su instauración en 1936. Solo una mujer ha conseguido una, la tan admirada y llorada Maryam Mirzakhani, en el Congreso Internacional de Matemáticos de Seúl, Corea. El 1 de agosto esperábamos una buena noticia, se habían hecho quinielas con dos potenciales candidatas, Maryna Viazovska y Sophie Morel pero nuestro gozo en un pozo, ninguna mujer entre los cuatro premiados, así que volvemos a estar en la proporción 1 de 60.

Si vamos a los otros premios, por ejemplo, la medalla Rolf Nevanlinna, que se concede desde 1982, ninguna mujer entre los diez ganadores. Y exactamante el mismo panorama desolador entre los ganadores del Premio Gauss y la medalla Chern.

Como la Oficina de IMU está en Alemania (provisional hasta la Asamblea General de Sao Paulo, y ya aprobada como definitiva, esa sí es una buena noticia), podemos decir: “Berlín, tenemos un problema”. Habrá que trabajar mucho para que este panorama cambie, pero como digo siempre, depende mucho de la actitud nuestra, la de los hombres, y por lo que veo a mi alrededor, la indiferencia es grande.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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La lógica de la nieve

Nieve es quizás la novela más apreciada del escritor turco Orhan Pamuk, Premio Nobel en 2006. El narrador es un amigo del protagonista, el poeta Kerim Alakusoglu, al que todos llaman Ka.

Orhan Pamuk

El argumento es en principio, simple, y su inicio parece más propio de un thriller político: Ka viaja a la remota ciudad de Kars, en Turquía, para investigar la ola de suicidios de muchachas a las que se les ha prohibido llevar las cabezas cubiertas con pañuelos a la escuela.

Pero además de su argumento y de servir como escenario de debate de las enormes contradicciones de la sociedad turca, Nieve posee un oculto nivel de lectura que une las matemáticas con la poesía. Probablemente no todos los lectores perciban esa simetría oculta y por ello quiero hacerme eco en Matemáticas y sus fronteras de esta circunstancia.

Pamuk imaginó una ciudad (simbolizando a toda Turquía) cubierta por la nieve, porque Kars viene de “kar”, nieve en turco, en un momento en el que los partidos islamistas, los comunistas y los conservadores se atacaban mutuamente. Una Turquía que mira a Europa siguiendo la senda de Kemal Atartük, o mira al Islam; el futuro o el pasado. Kars, esa ciudad de la Anatolia, que existe realmente, y que exhibe los restos de la civilización armenia y del dominio ruso. Una ciudad con un clima terrrible en el que se desarrolla un drama que a veces tiene tintes de comedia. Una Turquía que mira a Europa como una indispensable salvación.

Algunos pasajes de Nieve nos recuerdan a Los hermanos Karamazov, de Fiodor Dostoievski, con sus dilemas sobre la existencia de Dios y el ateísmo. Pero otros pasajes nos llevan a Franz Kafka, y su personaje K en El castillo, deambulando de un lugar a otro intentando averigüar quiénes son las autoridades.

Ka es un poeta que había perdido su inspiración, pero la encuentra en Kars. Los poemas le vienen, como a Ramanujan le venían los teoremas. No sabe de donde, pero a cada poco debe detenerse y escribir un nuevo poema en su cuaderno verde. Son 19 poemas, que no conoceremos porque ese cuaderno verde se ha perdido; al final del libro, el autor lista los 19 poemas con el capítulo y la página en donde le “vinieron”.

Pero estos 19 poemas también tienen su lugar en la estrella, en el copo de nieve. Son 6 ángulos, como bien nos explicó Johannes Kepler. Los seis puntas del copo se agrupan en tres temáticas, simétricas, que son la lógica, la memoria y la fantasía. Cada punta tiene tres ramas, cada una de ellas se corresponde a un poema. Y en el centro de la estrella, el poema “Yo, Ka”. Porque como dice Ka, cada hombre y mujer tiene su propio copo de nieve.

Ka tiene especial predilección desde niño por una Enciclopedia de la vida, en cuya entrada NIEVE, se lee:

Forma sólida del agua cuando cae de, cruza o se eleva en la atmósfera. Generalmente cristaliza en forma de hermosas estrellas de seis puntas. Cada cristal tiene una estructura hexagonal propia. Los secretos de la nieve han despertado el interés y la admiración de la humanidad desde épocas antiguas. El primero en observar que cada copo tenía una estructura hexagonal y una forma particulares fue el sacerdote Olaus Magnus en 1555 en la ciudad de Upsala (suecia) y …

He buscado alguna historia sobre el sacerdote Olaus Magnus, y la he encontrado. Y no podía ser menos que acorde con la novela de Pamuk. Olaus Magnus, nació en octubre de 1490 en Östergötland, Suecia, y murió el 1 de agosto de 1557 en Roma, Italia. Fue escritor, cartógrafo y eclesiástico, y su obra fundamental fue la Historia de Gentibus Septentrionalibus, editada en 1555, en Roma, en 22 libros. Olaus Magnus pobló los mares de monstruos espeluznantes, aunque recientemente, una vez eliminados estos, los mapas eran bastante acertados.

Magnus se adelantó a Kepler, aunque en la obra de este último, Strena seu de nive sexángula  (El copo de nieve de seis ángulos), el autor no solo describe los copos sino que se atreve a dar una explicación científica para el hecho de que solo aparezcan cristales de seis puntas. Pero esa es otra historia.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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David L. Donoho, el matemático que nos enseñó como manejar los datos más rápidamente

La medalla Gauss del Congreso Internacional de Matemáticas de 2018 (ICM2018) celebrado recientemente en Rio de Janeiro, ha sido concedida al matemático norteamericano David L. Donoho, “por sus contribuciones fundamentales a las matemáticas, la estadística y el análisis computacional de importantes problemas en el procesado de señales”.

David L. Donoho

La medalla Gauss busca premiar a científicos cuya contribución matemática haya conseguido un impacto fuera de las matemáticas, en el desarrollo de nuevas tecnologías, en la empresa o en la vida diaria. Conmemora el extraordinario descubrimiento de Carls F. Gauss del método de mínimos cuadrados para calcular la órbita de Ceres.

El premio lo concede la Sociedad Matemática Alemana (Deutsche Mathematiker-Vereinigung, DMV) y la Unión Matemática Internacional (IMU). El premios e concedió por primera vez en el ICM2006 de Madrid y se financia con fondos sobrantes del ICM1998 de Berlín.

Uno de los problemas que las matemáticas han atacado es el de la representación de los datos. En los últimos años, la digitalización ha llevado a un aumento exponencial en los datos que recogemos, muchos de los cuáles vienen en forma de señales e imágenes. Donoho ha dedicado us carrera científica a desarrollar instrumentos matemáticos capaces de tratar convenientemente estos datos. Él tuvo hace ya muchos años la visión de que la estadística era imporatnte para el análisis de los datos, y que los ordenadores iban a permitir un cambio radical en la manera de abordarlos.

Su investigación abarca desde matemáticas básicas hasta el desarrollo de algoritmos eficientes. Su investigación es un nuevo ejemplo de cómo para moverse en los frentes de la investigación es preciso no desperdiciar ninguna de las áreas de las matemáticas. David Donoho ha sido capaz de unir los aspectos más básicos de las matemáticas con los más aplicados. Donoho es un claro ejemplo de cómo la división entre matemática básica y aplicada es artificial: ha publicado más de 200 artículos en revistas y actas de congresos, pero también es autor de 35 patentes.

Imagen de previsualización de YouTube

Su visión (magníficamente expresada en el video realizado por la Fundación Simons para IMU), fue muy temprana. A la edad de 21 años, trabajó en la búsqueda de petróleo para la Western Geophysical. Su propuesta de minimizar la norma L1 de la señal sísmica reconstruida, en vez de usar la L2 de la residual, fue milagrosa. Siguióa sí los consejor de Tukey, que abogaba por nuevos métodos en las matemáticas y la estadística.

En su trabajo con Johnstone, usó la teoría de wavelets (ondículas) y desarrollaron las curvelets para tratar la representación de imágenes dispersas. Estas curvelets son capaces de añadir la localización y la orientación de manera que se pueden usar muy efizcamente para tartar datos multidimensionales. Una de las aplicaciones más interesantes del trabajo de Donoho ha sido la fisminución del tiempo para realizar una Imagen por Resonancia Magnética (Magnetic Resonance Imaging scans, MRIs, en inglés). Son los resultados matemáticos de Donoho en 2006, conocidos como la técnica del “compressed sensing”, los que han permitido este logro. Esta técnica fue aprobada para usos médicos sólo diez años desde la publicación de los desarrollos matemáticos.

Paul Donoho, su padre, era físico en la Universidad de Rice. Paul creció viendo su trabajo en el despacho y en el laboratorio. Por consejo de su madre, Julia, se decidió por Princeton. Donoho estudió así matemáticas en esta universidad,  graduándose en 1978, teniendo como supervisor de su trabajo de grado a una leyenda de las matemáticas, John Tukey, el inventor de la Transformada Rápida de Fourier y de términos como “bit” y “software”. Realizó la tesis doctoral titulada “A Tool for Research in Data Analysis” en la Universidad de Harvard University, en 1983, dirigida por Peter J. Huber. Fue profesor en la Universidad de California en Berkely desde 1984 a 1990, pasando luego a la Universidad de Stanford, donde ha seguido hasta hoy.

El joven David L. Donoho

Donoho ha desarrollado una intensa actividad de formación de investigadores, habiendo dirigido hasta ahora 23 tesis doctorales, divididas entre Berkeley y Stanford. Su trabajo como profesor y mentor es muy apreciado en su entorno.

Antes de recibir el Premio Gauss, el trabajo de Donoho ya había sido reconocido con otros galardones. En 1992 fue elegido académico de la American Academy of Arts and Sciences; en 1994 recibió COPSS Presidents’ Award in 1994. En 2001, ganó el Premio John von Neumann, concedido por SIAM (Society for Industrial and Applied Mathematic), En 2010 ganó el Premio Norbert Wiener, concedido conjuntamente por SIAM y la AMS (American Mathematical Society). Posee varios doctorados honorarios y es también académico de la National Academy of Science y de la Academia de Ciencias de París. Otro importante premio es el Shaw, en 2013, considerado el Nobel de Oriente.

Les dejamos con una entrevista a David L. Donoho en el ICM de Río de Janeiro

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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Masaki Kashiwara, 50 años de la teoría de representación

古池や蛙飛びこむ水の音

furu ike ya / Kawazu tobikomu / mizu no oto

Matsuo Basho, 1686

 

La medalla Chern del ICM2018 celebrado en Río de Janeiro ha sido concedida al matemático japonés Masaki Kashiwara. Según la citación de la Unión Matemática Internacional (IMU), por “sus contribuciones fundacionales y extraordinarias al análisis algebraico y la teoría de representación durante los últimos 50 años”.

Masaki Kashiwara

Recordemos que la medalla Chern se concede cada cuatro años, con ocasión de la celebración del Congreso Internacional de Matemáticos (ICM), y reconoce a un matemático que haya conseguido resultados del más alto nivel en la disciplina. Esta medalla se financia gracias a una donación de la Fundación Simons, mediante la Chern Medal Foundation (CMF). El ganador recibe medio millón de dólares, de los cuáles la mitad debe ir a una organizacon que se haya distinguido en el apoyo de las matemáticas. Jim Simons fue un estrecho colaborador del matemático chino Shiing-Shen Chern (1911, Jiaxing, China – 2004, Tianjin, China), que fue profesor en Berkeley y sin duda, uno de los mejores geómetras diferenciales de la segunda mitad del siglo XX.

La contribución más celebrada de Kashiwara es la teoría de D-módulos y la creación de las bases cristalinas. El análisis algebraico due introducido por otro matemático japonés, Mikio Sato, quién consiguió por sus resultados el prestigioso premio Wolf Prize en Matemáticas en 2003. Sato fue, de hecho, el director de la tesis de Kashiwara en 1971, en la Universidad de Tokyo. El análisis algebraico es, en pocas palabras, un marco de referencia en el que sistemas de ecuaciones diferenciales lineales se describen como módulos sobre un anillo D de operadores diferenciales. Esto permite analizarlos con instrumentos algebraicos (usualmente más manejables). Es, por lo tanto, un puente entre el análisis y el álgebra.

En la tesis citada y en trabajos posteriores, Kashiwara desarrolló de una manera extraordinaria las ideas de Sato, también en colaboración con otro estudiante de doctorado de Sato, Takahiro Kawai. Kashiwara y Kawai recibieron conjuntamente el prestigioso premio Asahi en 1987. En 1980, Kashiwara consiguió construir la correspondencia de Riemann-Hilbert, que es una generalización del problema 21 de Hilbert. Esto permitió en particular describir el comportamiento de la ecuación en las proximidades de una singularidad.

Un ejemplo de base cristalina. (Imagen: Anne Schilling y Philip Starhill)

En 1990, Kashiwara introdujo las bases cristalinas en la teoría de representación, que son bases para las representaciones de grupos cuánticos. Su importancia es que permitió progresos en temas como la descomposiciñon de productos tensoriales de representaciones. Estas bases se han utilizado con gran provecho para estudiar el comportamiento estadístico de sistemas de partículas.

Por otra parte, sus libros se consideran auténticas biblias, indispensables para entender la teoría de representaciones. Probablemente, “Sheaves on Manifolds”, en colaboración con Pierre Schapira es el más famoso.

Masaki Kashiwara nació en Yuki, Ibaraki, cerca de Tokyo, el 30 de junio de 1947, dos años después de terminar la Segunda Guerra Mundial, un período difícil para el Japón. Cursó sus estudios de matemáticas en la Universidad de Tokyo, y realizó la tesis doctoral en la misma universidad. Kashiwara confiesa que fue Sato quién le convirtió en un matemático, probando una vez más la importancia de un director de tesis en el futuro de un aprendiz de matemáticas.

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Actualmente, es investigador emérito del Research Institute of Mathematical Sciences (RIMS) en la universidad de Kyoto, habiendo sido anteriormente profesor ayudante en la Universidad de Kyoto (1971-1974) y profesor asociado en la Universidad de Nagoya (1974.1977). Durante varios años ha sido director del RIMS.

Muchos son los honores que ha recibido Masaki Kashiwara antes de la medalla Chern; aparte del ya citado Premio Asahi (1988), ha sido galardonado con el Premio de la Academia de Japón (1988), y el importante Premio Kyoto en la modalidad de Ciencias Básicas en 2017, este mismo año. Además, ha sido conferenciante plenario en el ICM de Helsinki (1978) y conferenciante invitado en el ICM de Kyoto (1990). Decir también que es académico de la Academia de Ciencias de Japón.

Masaki Kashiwara y Pierre Schapira en 1980

Resumiendo su trabajo, Kashiwara es un constructor de puentes entre diversas áreas de las matemáticas, como el análisis, el álgebra y la topología; ha contribuido a derribar las fronteras internas de las matemáticas, probando que la investigación más relevante no entiende de muros artificiales. Si observamos el video que elaboró la Fundación Simons para el ICM2018, lo veremos atravesando un canal pisando sobre bloques de piedra, una imagen perfecta de su trabajo.

Nota: En este artículo “Masaki Kashiwara and Algebraic Analysis”, de Pierre Schapira, en arviv, se puede encontrar una excelente descripción del trabajo de Kashiwara

El siguiente video es una entrevista con Kashiwara en el pasado ICM2018 de Río de Janeiro

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

 

 

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El griego que consiguió calcular los equilibrios de Nash

Ay, qué desgracia, que, estando tú hecho

para obras hermosas e importantes,

la injusta suerte tuya tenga siempre

que negarte la osadía y el éxito.

Que te hayan de estorbar usos serviles,

cosas indignas e insignificantes.

Constantino Cavafis, La satrapía

Constantinos Daskalakis nació el 29 de abril de 1981 en Atenas, Grecia, de una familia de origen cretense. Es profesor del Departamento de Ungeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación en el MIT y acaba de recibir el prestigioso premio Rolf Nevanlinna Prize en el Congreso Internacional de Matemáticos (ICM) de Río de Janeiro. Este premios e concede a investigadores menores de 40 años (condición a cumplir el 1 de enero del año del congreso) por las aplicaciones de las matemáticas a la sociedad de la información.

 

Constantinos Daskalakis

Su infancia está plagada de los recuerdos veraniegos en Creta, la tierra de sus padres. Como él dice, los nacidos en Atenas no dicen que son atenienses a menos que lo sean sus ancestros desde varias generaciones, así que dicen de donde son sus abuelos. Daskalakis (Costi para sus amigos) está orgulloso de su tierra natal, Creta.

Desde niño, Constantinos desarrolló un interés por la computación. Cuando entró en su casa un ordenador Amstrad, lo estudió con todo detalle por su curiosidad en conocer como funcionaba negándose a irse a la cama hasta descubrirlo. Estudió Ingeniería Eléctrica y Computacional, en la Universidad Técnica de Atenas, con las máximas calificaciones, y es recordado todavía por todos sus profesores por sus logros académicos.

De Grecia se trasladó a Estados Unidos, a la Universidad de California en Berkeley, donde defendió su tesis titulada The Complexity of Nash Equilibria, en el otoño de 2008 bajo la supervisión de Christos Papadimitriou.

Christos Papadimitriou

Es interesante leer la introducción de esta tesis doctoral. Daskalakis dice que “Christos me dijo una vez que debería pensar en mi tesis doctoral como un camino a través de un campo de flores exóticas, que no debía fijarme en la línea de meta, sino disfrutar el viaje. Y que al final, tendrás polen de toda clase de flores diferentes en tu ropa”.

En esta introducción, cuenta también como conoció a Papadimitriu. Fuen en Creta, en unas conferencias organizadas por la Fundación Onassis. Daskalakis llegó un poco tarde y se encontró con una transparencia en la pantalla en la que Internet se describía como una nube de una docena de ordenadores que crecía y crecía devorando la pantalla; a continuación, Papadimitriu explicó en un par de transparencias la Teoría de Juegos y los Equilibrios de Nash. Confiesa que, aunque no lo percibió entonces, ese momento iba a marcar su vida futura.

Esa tesis recibió un importante premio, el de la Association for Computing Machinery (ACM) en 2008. Un artículo con contenidos de la tesis recibió también otro premio, el Premio Kalai ese mismo año. En esta tesis, Daskalakis consiguió avances claves para entender el comportamiento de redes complejas con muchos individuos interactuando (como Internet).

El trabajo de Daskalakis se basa en la teoría de juegos, en particular, en el llamaod equilibrio de Nash. John Nash probó que en cualquier juego, se puede alcanzar un equilibrio en el que ningún jugador podría mejorar su estrategia. Su prueba era matemática, no es constructiva, y está basada en el Teorema del punto fijo de Brower. El problema era como encontrar ese equilibrio de manera efectiva. La pregunta concreta era: ¿existe un algoritmo polinómico en tiempo para calcular el equilibrio de Nash? La respuesta fue la tesis de Daskalakis, y el logro le proporcionó una fama inmediata en el mundo de la computación e incluso socialmente, especialmente en Grecia. En el video que la Fundación Simons realizó para IMU, se pueden encontrar más detalles.

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Tras un logro de este calibre, se preguntó si sería capaz de algo similar. Y sí, lo fue. Ya en el MIT, y junto con sus estudiantes Matt Weinberg y Yang Cai, desarrollaron un algoritmo que podía encontrar de una manera eficiente un diseño óptimo para una subasta independientemente de los bienes que se vendían. Esto resolvía un viejo problema sobre el que no se habían conseguido muchos resultados desde los del economista Roger Myerson, de la Universidad de Chicago, en 1981, y por los que éste había recibido el Premio Nobel en Economía. Esto da una idea de la capacidad de Daskalakis.

Su hermano Nikolaos Daskalakis consiguió en 2017 un puesto en la Escuela de Medicina de Harvard, y los dos hermanos, ya cumplido su sueño de vivir en la misma ciudad (Boston) han emprendido un proyecto conjunto: el uso de las matemáticas para identificar los genes que causan desórdenes neurosiquiátricos. Podemos esperar milagros.

Terminamos con su respuesta en una entrevista en la que le preguntaban si se había medido su coeficiente intelectual: “No, nunca, no tiene valor. ¿Qué es el CI? Un indicador, un simple número. No dice nada sobre un científico, lo que de verdad cuenta es la huella que dejas en el mundo por tu trabajo y tu investigación?”. Daskalakis tiene en ss página web una copia de este hermoso poema de Cavafis, cuya primeros versos abren esta entrada. Ahora ofrecemos el resto, y nos queda muy claro que Costis no aceptará nunca una satrapía:

Y qué terrible el día en que te rindes

(el día en que te cansas y te rindes)

y emprendes el camino para Susa

y llegas ante el rey Artajerjes

que te acoge entre su corte complacido

y te ofrece satrapías y esas cosas.

Y las aceptas con desesperanza,

todas las cosas esas que no quieres.

Otras busca tu alma, otras ansía:

el elogio del Pueblo y los Sofistas,

los “¡Bravo!” inapreciables y difíciles,

el Ágora, el Teatro y las Coronas.

Eso, ¿cómo va a dártelo Artajerjes,

ni cómo hallarlo en una satrapía?

¿Y qué vida podrás hacer sin eso?

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias).

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