Acabo de leer ‘Fortuna’, la novela del argentino Hernán Díaz, y reciente Premio Pulitzer 2023. La novela, cuyo título original es ‘Trust’, está causando una enorme sensación y ha sido traducida a más de 30 idiomas. Unas cuantas entradas de este blog están inspiradas en lecturas de libros que, en principio, parecieran no tener nada que ver con las matemáticas, pero no es así, en sus páginas se ven muchas matemáticas y estas lecturas son excelentes ocasiones para demostrar una vez más como esta disciplina está tan presente en la vida cotidiana.

La novela consta de cuatro partes, y cada una cuenta una realidad de manera diferente; no desvelaré el encaje del autor porque es importante que el lector lo vaya descubriendo a lo largo de las páginas. Como afirma la publicidad de Anagrama, “un deslumbrante puzle literario: la misteriosa historia de un magnate de los años veinte en varias versiones que se complementan o contradicen”. Es, en efecto, la historia de un financiero, Andrew Bevel y de su esposa Mildred, pero también de la escritora Ida Partenza a la que Bevel contrata para escribir su biografía. Andrew viene de una familia de financieros que han ido consiguiendo grandes fortunas primero con el tabaco y el algodón, y en su versión Andrew, con las inversiones en bolsa. Porque la mercancía perfecta es, sin duda alguna, el dinero. Así el padre anarquista de Ida se lo hace saber a su hija:

“¿Inofensiva la ficción? Mira la religión. ¿Inofensiva la ficción? Mira a las masas oprimidas, satisfechas con la suerte que les ha tocado porque se han creído las mentiras que les imponen. La historia misma es una pura ficción. Una ficción provista de ejército. ¿Y la realidad? La realidad es una ficción con presupuesto ilimitado. Nada más. ¿Y cómo se financia la realidad? Pues con otra ficción: el dinero. El dinero está en el centro de todo. Una ilusión que todos hemos acordado sostener. De forma unánime. Podemos disfrutar en otros asuntos, como los credos o las afiliaciones políticas, pero todos estamos de acuerdo en la ficción del dinero y en que esa abstracción representa unas mercancías concretas”.

Y en el libro se van sucediendo las distintas crisis financieras desde el siglo XIX en Estados Unidos, y como Bevel las aprovecha para hacerse cada vez más rico, justificando sus inversiones porque busca el bien de la nación. Y usando sus dotes matemáticas que ya manifiesta desde su niñez y juventud. Y es aquí donde intervienen las matemáticas, que si extendemos el razonamiento del padre de Ida, están al final de todo, pero no ya como una ficción, sino como una realidad.

Gráfico de la caída de Wall Street en 1929

Cuando Andrew Bevel le enseña a Ida Partenza su sancta santorum en su lujosa casa de la calle 87 Este, lindando con la Quinta Avenida, le comenta:

“En cuanto cierra el mercado, empieza el trabajo aquí. De hecho, me gusta pensar que este es el trabajo de verdad. Las conclusiones a las que llegamos aquí dan forma a mis transacciones, operaciones diarias y planes a largo plazo. Lo demás, lo que pasa en el parquet de la Bolsa, solo es la ejecución de las decisiones que se toman en esta oficina. Todos los hombres que ve son estadísticos y matemáticos. Reclutados de universidades de todo el país. Una reunión de cerebros en toda regla. Estudian registros bursátiles y expedientes industriales, predicen tendencias futuras a partir de otras pasadas, detectan patrones de psicología de masas y diseñan modelos para operar de forma más sistemática. Aquí se evalúan informes, estados de cuentas y planes de futuro de todas las corporaciones o empresas que están o pueden ponerse en mi radio de acción.”

En una reciente entrevista, el autor decía lo siguiente «como especie nos resulta más fácil imaginar el fin del mundo físico, el fin del mundo natural, que imaginar el fin del capitalismo. Es impensable otro orden. Es totalmente concebible que el mundo tal y como lo conocemos se acabe, pero es impensable que se acabe el capitalismo».

Hernán Díaz

Si en la época en la que se desarrolla la novela las matemáticas fueron la clave para las inversiones en bolsa, que decir hoy en día, usando las matemáticas desarrolladas por Kiyosi Itô, Paul Malliavin, Fischer Black, Myron Scholes, que permiten hoy en día, con la ayuda de los ordenadores, comprar y vender de manera vertiginosa y hacer o deshacer fortunas en minutos. Para los matemáticos, sin duda el paradigma es Jim Simons, creador de la empresa Renaissance Technologies, para crear modelos con los que “operar de manera sistemática”, como diría Andrew Bevel.

Y dejo para el final la gran sorpresa que los lectores deberán descubrir al leer la cuarta y última parte del libro, Futuros: ¿y si la que estaba matemáticamente dotada y aplicó ese conocimiento a la bolsa fue en realidad Mildred Bevel? Lean el libro.

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Manuel de León (CSIC, Fundador del ICMAT, Real Academia de Ciencias, Real Academia Canaria de Ciencias, Real Academia Galega de Ciencias).

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5 comentarios

  1. It’s fascinating to see how mathematics plays a role in the novel, intertwining with the characters’ lives and financial decisions. – Washington

  2. It’s too late to catch this act now. At the very least, it is important to be aware of the fact that such occurrences do in fact take place. I agree with what you’ve said on your blog, and I want to visit it again in the near future to look at it in more detail, so I ask that you keep up the good work.

  3. Have you ever noticed how mathematics can be intertwined with our everyday lives? It’s truly fascinating! I recently stumbled upon a novel where characters’ financial decisions were heavily impacted by mathematical concepts. It was incredible to see how these ideas played out in real-life situations.
    Cheers,
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  4. The time to apprehend this individual has passed. Being cognizant of the reality that such events do in fact transpire is crucial. Please know that I agree with all you’ve said on your blog and plan to return to it soon to examine it more; therefore, I implore you to continue writing well. burrito craft

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