LA CALIDAD DE LAS PATENTES

En numerosos foros relacionados con las patentes se menciona el concepto de la “calidad de las patentes” pero ¿qué se pretende comunicar con ello?

Hay diversidad de opiniones respecto a qué se refiere la “calidad de las patentes”.  A pesar de que no se acaba de llegar a un acuerdo unánime sobre su significado, hay cierto consenso sobre el hecho de que una patente posee calidad si la protección sólo se concede a aquellas invenciones que cumplen con los requisitos de patentabilidad, tal como se establecen en la legislación del estado correspondiente y si, además, la concesión se ha efectuado sin excesiva demora y con un eficiente uso de los recursos. Otros expertos en la materia añaden como requisito que demostrará que una patente tiene “calidad”, el que la patente tendrá que ser capaz de superar todos los exámenes  a que pueda ser sometida con posterioridad a la concesión, por ejemplo oposiciones, recursos administrativos y procedimientos judiciales.

 

En la mayoría de las Oficinas de Patentes se han establecido sistemas de gestión de la calidad, de modo similar a lo establecido en el capítulo 21 de las Directrices de Búsqueda y Examen PCT para las Administraciones Internacionales de Búsqueda y Examen Preliminar. Así, en la Oficina Española de Patentes y Marcas (Administración de Búsqueda Internacional y de Examen Preliminar de acuerdo al PCT) se cuenta con la certificación de su Sistema de Gestión de Calidad conforme a la norma ISO9001, siendo sometido dicho Sistema a las auditorías anuales correspondientes.

Sin embargo, aun con todo lo anterior, la actual ley de patentes 11/1986 permite, a través de la vía del procedimiento general de concesión sin examen previo, conceder patentes a pesar de que la OEPM realice un informe negativo que refleje la ausencia de requisitos de patentabilidad. De este modo, se produce la paradoja de conceder patentes que no reúnen la suficiente calidad.

Afortunadamente, ello se solucionará cuando el anteproyecto de Ley de Patentes del que ha sido informado recientemente el Consejo de Ministros sea finalmente Ley aprobada por las Cortes Generales. A partir de entonces todas las patentes que se concedan cumplirán con los requisitos de patentabilidad, siendo sometidas posteriormente a un procedimiento de oposición con posibilidad de recurso.

Toda la controversia actual respecto a los trolls de patentes está relacionada en cierto modo con la calidad de las patentes. La Oficina de Patentes Estadounidense USPTO es consciente de la necesidad de aumentar la calidad de las patentes que concede. Si se otorgan menos patentes “débiles” y más patentes de “calidad”, la posibilidad de litigios judiciales destinados a ejercer los derechos concedidos sobre invenciones que no los merecen disminuirá. Es por ello que se han anunciado una serie de medidas destinadas a fortalecer las patentes concedidas por la USPTO. Ya hace años la Oficina Europea de Patentes implementó su política denominada “raising the bar”. Asimismo, la Oficina de Propiedad Intelectual de Australia modificó su legislación, incluyendo una mayor exigencia en relación con el requisito de actividad inventiva. Periódicamente se publican clasificaciones de las Oficinas de Patentes según la valoración que los usuarios hacen de la calidad de las patentes concedidas por las mismas.

Indudablemente, el elemento clave en la concesión de patentes de calidad es el informe sobre el estado de la técnica: una exhaustiva búsqueda del estado de la técnica tanto en documentos de patente como en literatura no patente, teniendo en cuenta todos los ámbitos geográficos e idiomáticos, y realizada con las mejores herramientas de búsqueda disponibles, probablemente garantizará que la patente concedida sea de calidad.

Son numerosos los estudios académicos disponibles sobre la calidad de las patentes. Se pueden citar entre otros los dos siguientes:

Study on the quality of the patent system in Europe (marzo 2011)

A quality index for patent systems (abril 2011)

En este último trabajo,  los autores, Bruno Van Pottelsberghe de la Potterie y Matthis de Saint-Georges identifican 9 componentes que inciden positivamente dento de un índice de calidad que elaboran para clasificar una serie de oficinas de patentes en función del nivel de calidad de las patentes concedidas:

-        La existencia de un sistema de patentes de tipo “first to file”.

-        Un procedimiento de concesión de patentes que contempla la publicación de un informe de búsqueda.

-        Un procedimiento de concesión de patentes que incluye un período de tiempo limitado y no demasiado extenso para solicitar el examen sustantivo.

-        La existencia de un sistema de oposición posterior a la concesión y con un plazo de tiempo prolongado para su presentación.

-        La no existencia de período de gracia (divulgaciones de la invención no incluidas en el estado de la técnica).

-        Procedimiento de concesión que incluye la publicación obligatoria de las solicitudes a los 18 meses desde la fecha de presentación.

-        La no existencia de las patentes de adición o las denominadas “continuation in part” según la legislación estadounidense.

-        Remuneración e incentivos adecuados a los examinadores de patentes.

-        Carga de trabajo no excesivamente alta de los examinadores de patentes.

Sería muy interesante que los lectores del blog compartieran sus opiniones en relación con la calidad de las patentes, especialmente que trataran de responder a las siguientes preguntas:

¿Cuándo se puede afirmar que una patente es de alta calidad?

¿Hasta qué punto la calidad de la patente viene determinada por la calidad de la solicitud de patente presentada?

¿Cómo se podría aumentar la calidad de las patentes concedidas?

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Comentarios

Sinceramente, todo este planteamiento me parece absurdo. Todo es mucho más sencillo. Una patente tendrá calidad si permite obtener ingresos cuantiosos y ser la base de una línea de negocio como en el caso de Fractus.

En cuanto que examinador de patentes, debo señalar que es fundamental que la solicitud de patente cumpla unos requisitos mínimos. Si ello no ocurre, como es el caso con numerosos solicitantes “particulares”, algunos de ellos especialmente prolíficos, no podrá salir una patente de calidad. Es muy importante que poco a poco el solicitante español reciba una “educación” sobre patentes

Me parece evidente que el sistema de patentes español daría un salto de calidad con la implantación del examen previo obligatorio. De hecho, subiría en la clasificación Van Pottelsberghe- Saint-George de la zona media-baja a la zona media-alta.

http://patentes.wordpress.com/2011/09/30/un-indice-de-calidad-para-sistemas-de-patentes/

Respecto a lo que dice Antonio, la calidad podría ser considerada como un pre-requisito para generar ingresos: una patente de baja calidad (que no cumpla los requisitos de novedad y actividad inventiva) siempre tendrá muchas menos posibilidades de generar ingresos que una que tenga calidad.

Me parece lamentable que en España se concedan patentes sin examen previo. En toda América latina el examen es obligatorio. Lo que más coraje me da es que los países más desarrollados intentan implantar su sistema en los menos desarrollados.

Estos países, en los que tantas dificultades en el acceso a los medicamentos hay deberían elevar su nivel de exigencia en los requisitos y conceder únicamente patentes a invenciones que lo merezcan, es decir únicamente patentes de calidad.

En mi opinión hay un elemento fundamental para la concesión de “patentes de calidad” que no se ha mencionado en este artículo y es la especialización de los examinadores. La Oficina Europea de Patentes es considerada la oficina que realiza un examen de mayor calidad ¿por qué? Porque tiene miles de examinadores, que se pueden concentrar en un sector muy limitado del estado de la técnica. De nada sirve tener acceso a las mejores bases de datos y comprender idiomas si no se está muy especializado. Es el problema que veo a las oficinas de mediano o pequeño; no tienen ni el suficiente número de expedientes ni de examinadores para lograr una especialización que permita un examen de calidad, por mucho examen previo o de fondo que se implante.

Pues a pesar de los supuestos esfuerzos de la administración Obama para aumentar la calidad de las patentes, no parece que estén teniendo mucho éxito, según el siguiente artículo:

http://www.vox.com/2014/5/5/5682926/getting-patents-is-preposterously-easy-under-obama

Es cierto lo que dice Isabel: la calidad del examen depende mucho del grado de especialización del examinador. Un examinador más especializado tiene más probabilidades de encontrar un documento relevante (que quite la novedad de la invención) y, por tanto, de no conceder una patente de baja calidad (que no sea nueva).

Sin embargo, la diferencia fundamental actualmente entre un examinador de la EPO y de la OEPM, aparte de la especialización (y del sueldo), es que, aunque los dos encuentren los mismos documentos, el examinador de la EPO podría denegar la patente y el de la OEPM, no.

Para mi, una patente tiene calidad si protege lo que el solicitante pretendía, siendo la patente válida, es decir, nueva e inventiva.
Para el primer comentario, indicar que Fractus (a quienes conozco de primera mano) ha tardado muchos años en obtener ingresos cuantiosos, y los ingresos los ha obtenido primero porque el producto (o la invención) es excelente. Si por algún motivo alguien hubiera inventado otro tipo de antena y el mercado se hubiera decantado por otra tecnología, las patentes de Fractus hubieran tenido la misma calidad, pero seguramente se hubieran abandonado sin ningún beneficio.

Considero muy interesante este debate que se ha entablado en relación a la calidad de las patentes. Se han puesto de manifiesto un gran número de los factores que intervienen en la calidad. El salto que España va a dar, parlamento mediante, en los próximos meses va a hacer mucho por un aumento de la calidad de las patentes concedidas. Ello redundará en un mayor desarrollo económico al reducirse la inseguridad jurídica. Que lo veamos…..

Estoy feliz de encontrar posts donde leer informacion tan necesaria como esta. Gracias por poner este articulo.

Saludos

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Creo que la equiparación de la calidad de una patente a su grado de validez (cumplimiento de los requisitos de patentabilidad) es un planteamiento miope.
Porque hay muchas patentes válidas cuyo derecho exclusivo es después, a lo largo de la vida de la patente, muy difícil de defender o de tutelar (enforce).
En mi opinión, para que una patente tenga calidad, además de ser válida debe ser EFICAZ, lo cual significa que:
1- Es difícil de sortear o “circunvalar” (imitar sin infringir)
2- Es fácil detectar su infracción y probarla (por ello se prefieren las reivindicaciones de producto a las de procedimiento)
Cualquier medida de la calidad de las patentes que no tenga en cuenta este aspecto de la eficacia es, desde mi punto de vista, una aproximación muy restringida a la cuestión.

[...] es uno de esos a los que siempre se vuelve cuando se habla de patentes. Ya en este blog se dedicó una entrada muy comentada e incluso premiada a este asunto. En esta ocasión retornamos aprovechando dos [...]

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