LEGO ®: JUGUETES Y PROPIEDAD INDUSTRIAL

Ya en una ocasión anterior, nuestro blog dedicó una entrada al mundo de las patentes y los juguetes, pero esta vez hemos decidido centrarnos en una empresa puntera en el sector de la juguetería y en el que la propiedad industrial ha jugado y sigue jugando un papel muy relevante en su éxito; el grupo LEGO®.

Los orígenes

La empresa fue fundada por el carpintero danés Ole Kirk Christiansen, el cual adquirió en 1916 un taller de carpintería en Billund, sufriendo un incendio en 1926. El taller se reconstruyó, aumentando incluso su tamaño y dedicándose a la fabricación de muebles, pero la crisis mundial de 1929 hizo que cayeran los pedidos de manera importante. Para tratar de aumentar las ventas, realizó modelos en miniatura de sus muebles y acabó especializándose en la construcción de juguetes de madera. El nombre de la compañía se seleccionó en 1934 y el origen es “leg godt” que en danés significa “juega bien”.

Tras la segunda guerra mundial la compañía comenzó a emplear el plástico como materia prima y compró una máquina de inyección de plástico en 1947. Para la invención de sus característicos bloques de construcción, la empresa se “inspiró” en los productos de la compañía británica kiddicraft. Las piezas de construcción de esta compañía, fabricadas en plástico estaban protegidas por las patentes británicas GB529580, GB587206  y GB633055.

A partir de estos antecedentes, LEGO® inventó sus característicos bloques de construcción, los cuales fueron protegidos en los Estados Unidos mediante la patente de número US3005282. Una variante de esos bloques se protegió posteriormente mediante la patente US3034254.

En el mundo de los juguetes, una figura de la propiedad industrial muy ajustada a sus características es la del “diseño industrial”. A continuación se ofrecen los diseños estadounidenses de números USD253711 y USD366076.

Las patentes básicas de LEGO® caducaron hace ya varias décadas y, sin embargo, la compañía sigue en la cumbre. Se trata de la mayor compañía juguetera del mundo, con ingresos en 2015 de 5.000 millones de dólares y alrededor de 12.000 empleados. A pesar de numerosos intentos, no ha surgido ningún competidor capaz de hacerles sombra en el sector de los juguetes de construcción. La marca LEGO® se encuentra muy vinculada a una imagen de gran calidad, lo que permite que sus precios sean más elevados que los de otros juguetes similares.  Un artículo reciente en la prensa ponía de manifiesto que Lego se encuentra entre las marcas más “auténticas” para el consumidor, junto a otras como Disney, Amazon o Apple, por citar sólo algunas de ellas. El valor de la marca LEGO® es por tanto incalculable.

La compañía Lego ha tratado de proteger su marca por todos los medios disponibles. En 1996, Lego presentó una solicitud ante la OAMI (actualmente EUIPO) u Oficina de Marcas y Diseños de la Unión Europea. Inicialmente, fue concedida en 1999, pero el competidor Mega Brands®  presentó una oposición, argumentando que la forma del típico bloque de la marca LEGO® tenía un objetivo claramente técnico, la oposición se aceptó y el registro de la marca se canceló en la OAMI (EUIPO). La compañía recurrió, llegando hasta el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea, que dictó sentencia el 14 de septiembre de 2010, desestimando el recurso. Entre los argumentos aportados destaca el siguiente:

“Al examinar la funcionalidad de un signo constituido por la forma de un producto, únicamente debe apreciarse, una vez identificadas las características esenciales de ese signo, si tales características responden a la función técnica del producto de que se trate. Este examen debe hacerse evidentemente analizando el signo cuya solicitud de registro como marca se haya presentado y no los signos constituidos por otras formas de producto.”

En su portal web, la compañía afirma que su típico bloque se encuentra protegido como marca en algunos estados.

Sin embargo, la compañía LEGO® sí que ganó su batalla legal para lograr el registro como marca de sus conocidas mini-figuras. En el año 2000 había obtenido el registro de la mini-figura como marca tridimensional ante la OAMI (actual EUIPO). El competidor Best-Lock® presentó una oposición argumentando que se trataba de una combinación de elementos con una función técnica. La oposición fue rechazada por la EUIPO y también se llegó al Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea, que en este caso dio la razón a LEGO® en su sentencia de 16/06/2015. En esta ocasión el principal argumento para confirmar el registro de la marca es que no se había podido demostrar el efecto técnico de la mini-figura. 

 

La empresa entró en pérdidas entre 2001 y 2004. Ello le llevó a cerrar sus fábricas en Suiza y Corea y trasladarlas a la República Checa y Hungría. Actualmente también posee fábricas en México, China y Austria.  Gran parte de su éxito actual se debe a los acuerdos para comercializar productos basados en grandes producciones cinematográficas como “Indiana Jones”, “Star wars”, “Harry Potter”, “Super héroes”, etc, elaborando incluso video-juegos que reproducen esas historias con mini-figuras encarnando a los distintos personajes.

Como el lector habrá podido comprobar, se trata de una empresa que a lo largo de su historia ha utilizado todas las herramientas disponibles en la propiedad industrial e intelectual para rentabilizar todos sus intangibles y no le ha ido nada mal…….

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Comentarios

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