José Mena y Vieyra de Abreu: Un gran inventor español en el campo de la defensa

El sistema de patentes tiene una relación peculiar con las invenciones del ámbito militar; mientras que uno de los principios sagrados en el mundo de las patentes es que todas las solicitudes se publican lo antes posible transcurridos 18 meses desde la fecha de presentación o de prioridad, si ésta se reivindica, en el caso de las invenciones que se consideran de interés para la defensa, éstas pueden escapar a la publicación si son clasificadas bajo uno de los diferentes grados de protección de la información.

Dentro de esta particular relación entre la defensa y las patentes, vamos a estudiar la figura de un gran inventor español en la materia. Se trata de José Mena y Vieyra de Abreu, que nacido en Pamplona en 1913 aunque vigués de adopción, falleció hace cerca de dos años siendo ya centenario. En 1938 era cadete de la academia de infantería y se sabe que desde los 12 años se había sentido inclinado hacía la invención, conociéndose que presentó alguna solicitud de patente poco después de concluida la guerra civil.

Dado su oficio, llegó a ser coronel de infantería, la mayoría de sus invenciones se desarrollaron en el ámbito militar: granadas, lanza proyectiles propulsados, espoletas para cargas explosivas subacuáticas, pero también en campos algo más alejados como enchufes  y condensadores de agua en zonas desérticas.

José Mena y Vieira con algunos de sus inventos

Sus primeras invenciones se referían a perfeccionamientos de seguridad en enchufes, como, por ejemplo, el modelo de utilidad de número U011800, que incorporaba un interruptor a un enchufe.

Figuras del modelo de utilidad U011800

Sin embargo, si José Mena pasó a la historia fue por sus invenciones relacionadas con las granadas y más concretamente por la invención del llamado “dispositivo de seguridad Mena” para granadas.

Granada tradicional con el detonador en el seno de la carga explosiva

Las granadas de mano han sido tradicionalmente fuente de graves accidentes, debido a la dificultad que existía para controlar su detonación, que podía producirse en el momento más insospechado. Hasta la invención por José Mena de su “dispositivo de seguridad”, la explosión del detonador podía provocar la explosión inmediata de la granada, puesto que el detonador se encontraba en todo momento en el seno de la carga explosiva. El detonador podía explotar debido, entre otras causas accidentales, a un aumento de la temperatura, a un incendio, una caída o un aplastamiento. La clave del “dispositivo Mena” estriba en que el detonador permanece completamente aislado de la carga explosiva hasta el momento del lanzamiento.

Sección de granada con el dispositivo de seguridad Mena antes y después del lanzamiento

El mecanismo de funcionamiento del “dispositivo de seguridad Mena” se describe en las figuras: el pasador y el anillo de seguridad se retiran unos instantes antes del lanzamiento. Una vez lanzada la granada, el muelle (5) extrae la clavija con su junta de estanqueidad. A continuación, la cápsula (16) se ve propulsada por el muelle (2) contra la punta fija (14). La cápsula (16) contiene herméticamente el cebo, una composición de retardo y el detonador. Cuando la punta fija o percutor (14) prende el cebo, el muelle (12) recupera su posición inicial y la capsula (16) se ve atrapada entre los dos muelles (12) y (2) en el centro del explosivo en una posición óptima para provocar la detonación de la carga explosiva. Mientras no se separe el anillo de seguridad, la cápsula 16, donde se encuentran el cebo y el detonador, se mantiene alejada de la carga explosiva e incluso aunque dicha cápsula explotara accidentalmente antes del lanzamiento, no afectaría a la carga principal. La invención fue premiada en el salón de inventores de Bruselas en 1970, según recoge la siguiente nota publicada en el diario ABC:

Por supuesto, la primera versión del dispositivo se patentó en España y en el extranjero, al menos 34 países, incluyendo Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña, Bélgica, Japón, los Países Bajos, Argentina, Israel y Egipto.

Figuras de la patente francesa FR2053948A5  1ª página de la patente alemana DE2031940

El dispositivo de seguridad Mena fue fabricado por empresas españolas como Santa Bárbara, Explosivos Alaveses o Plásticas Oramil. En una entrevista publicada en 1985, José Mena lamentaba que su dispositivo de seguridad para granadas no había sido adquirido por el ejército español debido al sistema de compra por concurso existente. Sólo se habían convocado dos concursos para la compra de granadas entre 1927 y 1985; uno en 1946 y otro en 1970-71. En los pliegos de condiciones se incluían una serie de requisitos técnicos que dejaban de lado la seguridad y primaban el aspecto económico. En 1927 se habían adquirido las peligrosas granadas PO y en 1970 las EA-M5. Ambos modelos presentaban el problema que solucionaba el dispositivo Mena, que el detonador estaba en el seno de la carga explosiva. Las granadas que llevaban el dispositivo Mena, las M-11, no se llegaron a utilizar en España, sino que con otros nombres se exportaron o se fabricaron en Argentina (FMK.2-MO), Francia (SAE Alsetex) y Finlandia (Wildcat).

Granada argentina FMK.2 – MO  y sección de la granada FMK.2-MO con el dispositivo Mena

Un campo al que José Mena también dedicó mucho tiempo como inventor fue el de las cargas explosivas subacuáticas. Cuando fue a mostrarle al ministro de marina, el Almirante Moreno Fernández, poco después de terminada la 2ª Guerra Mundial su lanzador de proyectiles, éste le sugirió que orientara sus esfuerzos de investigación en la dirección de las cargas submarinas y así de las 30 patentes y modelos de utilidad españoles en los que figura como inventor en la base de datos INVENES, 5 están dedicadas a la explosión subacuática:

ES206736: Dispositivo de toma de fuego para cargas de profundidad.

ES248455: Espoleta para provocar explosiones bajo el agua.

ES266066: Dispositivo    para provocar explosiones bajo el agua.

ES284204: Dispositivo   para provocar explosiones bajo el agua.

ES870697: Espoleta hidrostática de seguridad para cargas explosivas subacuáticas.

Figuras de la patente ES202005 sobre “Dispositivo para lanzar proyectiles a reacción

Las espoletas para cargas de profundidad antisubmarinos “Mena – H2”, que en este caso sí utilizó la armada española, eran de gran fiabilidad en su funcionamiento y poseían mayor precisión que las estadounidenses.

Indudablemente y dada la temática de la mayoría de las solicitudes de patente y de modelos de utilidad presentados por José Mena, con toda probabilidad habrán sido analizadas por el Ministerio de Defensa para determinar si era preciso clasificarlas, impidiendo su publicación por tratarse de invenciones de interés para la defensa. Probablemente más de una de ellas permaneció clasificada durante cierto tiempo.

Relación de familias de patentes del inventor  proporcionadas por la familia del inventor

Su última gran invención en el campo del armamento fue la protegida por la patente española de número de publicación ES2194572 que tiene por título “Mejoras introducidas en las granadas de mano de fragmentación controlada”. La invención fue galardonada en el salón de Ginebra de 2001 con una medalla de oro y el premio especial de la Fundación García Cabrerizo. La invención se refería a una mejora en las granadas de fragmentación, que tiene como objetivo el que las bajas ocasionadas a las fuerzas oponentes no sean letales. La metralla que contienen estas granadas está constituida por bolitas o esferillas metálicas, que no producen daños letales. La invención lo que hace es evitar que en el momento de la explosión se encuentren junto a la metralla elementos metálicos de mayor tamaño que podrían causar grandes daños. Ya por entonces contaba, José Mena con 87 años y en la entrega de premios sufrió una caída que le ocasionó una rotura de cadera.

Figuras de la patente ES2194572B       Figura de la patente ES2150352B1

Una vez recuperado de la fractura, no abandonó su vocación inventora y se dedicó a investigar sobre la utilización de la condensación para obtener agua a partir de la atmósfera en zonas con deficiencia hídrica. A este campo pertenece la patente ES2150352B1.

Como se ha podido comprobar, José Mena fue un militar de carrera y sobre todo un inventor de vocación que con su invención más transcendente solucionó un problema muy serio en el ámbito de las granadas de mano.

 

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