Archivo de noviembre 8th, 2010

Sustitución en el MICINN ¿Implicación en la Política Científica?

Hace algún tiempo que no escribo sobre política científica. Ha sido deliberado porque no quiero aburrir con estos temas (con quejas sobre financiación, futuro para los jóvenes investigadores, condiciones de trabajo, etc) y quiero centrarme en aspectos más relacionados con el progreso de la ciencia y de la química y en actividades de la cultura científica.

Sin embargo, retomo brevemente este tema para llamar la atención sobre un hecho que me parece relevante y que apenas ha tenido eco en los medios de comunicación y en los círculos científicos españoles.

El consejo de ministro del pasado 29 de octubre decidió la destitución del profesor José Manuel Fernández de Labastida como Director General de Investigación y Gestión del Plan Nacional de I+D+i y su sustitución por la profesora Montserrat Torné, a la que deseo mucha suerte en esta importante tarea de gestión científica.

Quiero reconocer la excelente labor que ha realizado el Profesor Fernández de Labastida tanto en el MICINN como en el CSIC. En el MICINN fue el responsable de poner en marcha el proyecto de la nueva ley de la ciencia y estoy seguro que los retrasos y decepciones que ésta ha causado no son atribuibles a él, sino más bien  a las circunstancias políticas. En el CSIC, como Vicepresidente de Investigación Científica y Técnica, contribuyó de manera significativa a la modernización del organismo, que se tendría que haber completado con la total  ejecución de su estatuto como Agencia Estatal y el Plan de Actuación 2010-2103.

El Plan Nacional de Investigación es el principal instrumento  para ejecutar la política científica estatal. Es la principal fuente de financiación que tenemos los investigadores españoles. Su estructura, definición y presupuesto es fundamental para que la ciencia española pueda progresar adecuadamente. Por lo tanto, el cambio del responsable de esta tarea puede tener consecuencias para la ciencia española.

No se han explicado suficientemente las razones de cambio y lo único que cabe especular sobre las razones. Quiero recomendar un reciente artículo escrito por el Profesor Javier López Facal (del CSIC) en el diario EL PAíS.

Comentando la sustitución de Fernández de Labastida, López Facal hace un análisis acertado de la ciencia española a través de la importancia que tiene cada componente del trinomio I+D+i en la política del MICINN. Recomiendo su lectura (lo podéis descargar aquí). Algunas frases de este artículo se indican a continuación:

Aunque suenen parecidas, las políticas de I+D y las de innovación son tan diferentes que casi resultan ortogónicas: las primeras son políticas públicas de larga tradición y de protocolos bien establecidos, que los estados vienen desarrollando desde hace por lo menos unos 60 años; disponen de unos manuales de uso, utilizan unos indicadores de medición universalmente aceptados, emplean herramientas bien experimentadas y se dirigen a colectivos profesionales homogéneos, frecuentemente pertenecientes al sector público. Su finalidad es, simplemente, la de generar nuevos conocimientos. Las segundas, es decir, las políticas de innovación, son mucho más recientes; se dirigen a unos colectivos mucho más amplios, menos profesionalizados y más difusos, mayoritariamente del sector empresarial, y no disponen de un aparato tan elaborado de indicadores, de toma de estadísticas, de manuales, de publicaciones o de interlocutores representativos. Su finalidad es introducir productos más competitivos en el mercado.

(El MICINN) en sus tres años escasos de vida no ha dejado de realizar traslados de sede, cambios de altos cargos y toboganes presupuestarios de esos de arrancada de caballo y parada de burro; o sea, lo contrario de una política racional, sensata y progresiva.

(El MICINN ha) mantenido de manera coherente sólo una línea política: la gradual fagocitación que la i (de innovación) ha ido haciendo de la I (de investigación) y la D (de desarrollo).

Por cierto, el artículo se titula ¡Socorro!. Un título suficientemente explicativo.

Bernardo Herradón

IQOG-CSIC

herradon@iqog.csic.es

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