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De la ganadería a la fauna silvestre: brote de peste de los pequeños rumiantes en antílopes saiga en Mongolia

Hoy presentamos un post invitado, escrito por Elisa Pérez Ramírez, Doctora en Veterinaria, especialista en enfermedades víricas emergentes en los animales, y que trabaja en mi grupo en el CISA (INIA). Habla de la peste de los pequeños rumiantes, una enfermedad producida por un virus parecido al del sarampión, pero que afecta fundamentalmente a ovejas y cabras, produciendo una enfermedad respiratoria severa en estas especies domésticas, de declaración obligatoria a la Organización Internacional para la Sanidad Animal (OIE). Describe un brote de esta enfermedad en un rumiante silvestre muy especial, la saiga, ocurrido recientemente en Mongolia. ¡Les va  a gustar!

Aunque pudiera parecerlo, el protagonista de este post no es el primo cuadrúpedo de Alf. Este animal tan curioso existe de verdad y se llama antílope saiga (Saiga tatarica).  Tiene una nariz tubular y bulbosa muy característica que le permite filtrar el polvo y calentar el frío aire que respiran en las estepas de Asia central en las que viven.

Su área de distribución se extiende desde el sur de Rusia hasta el noroeste de China y algunas zonas de Mongolia. Precisamente en Mongolia se encuentra la subespecie Saiga tatarica mongolica que es endémica de las zonas semidesérticas del oeste del país, como se puede ver en este mapa.

Distribución histórica (en blanco) y distribución actual de Saiga tatarica tatarica (en verde) y Saiga tatarica mongolica (en rojo).

Aunque en el pasado el saiga era abundante en todo el oeste de Asia, actualmente se encuentra en peligro de extinción debido a la caza masiva e incontrolada (los cuernos de los machos son muy apreciados en la medicina tradicional china), la pérdida de hábitat y las alteraciones climáticas. En el caso concreto de la subespecie S. t. mongolica, la IUCN (Unión internacional para la conservación de la naturaleza) la ha categorizado como especie en peligro crítico de extinción1 ya que se estima una población total de no más de 7000 individuos2 que además están distribuidos en poblaciones muy fragmentadas.

¿Y qué pinta un artiodáctilo tan amenazado en un blog sobre virus emergentes? Pues resulta que la semana pasada, la OIE (confirmó un brote de peste de los pequeños rumiantes (PPR) que ha causado la muerte de más de 900 saigas en la provincia occidental de  Khovd. Esto significa que alrededor del 13% de la población mundial de esta subespecie ha muerto en unos pocos días, y ya pueden ustedes deducir el enorme impacto que esto tiene sobre su estado de conservación.

Aunque la fauna silvestre se había considerado durante mucho tiempo como potencialmente vulnerable a la PPR, hasta el momento sólo se habían documentado casos clínicos en gacelas e íbices en cautividad en Emiratos Árabes3. Ésta es la primera vez que se produce un brote tan grave en una especie silvestre en libertad.

La PPR es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa que afecta a ovejas y cabras. Está causada por un morbillivirus (de la misma familia que el virus del sarampión) muy relacionado con el virus de la peste bovina. (éste último erradicado de la Tierra en tiempos reientes, siendo la segunda y ultima enfermedad infecciosa que ha sido completamente erradicada, después de la viruela). El virus de la PPR se detectó por primera vez en Costa de Marfil en los años 40. Desde entonces se ha extendido hacia el norte y el este de África y más tarde hacia Oriente próximo y Oriente medio. En los últimos 15 años, la expansión del virus ha sido explosiva, alcanzando numerosos países del sur y el este de Asia. En China se notificó el primer caso en 2007 y la enfermedad llegó a territorio europeo en 2016, con un brote registrado en Georgia. De igual manera se ha expandido por todo el norte de África. En Marruecos causó importantes brotes en 2008.

La FAO y la OIE la consideran como una de las enfermedades más devastadoras del ganado doméstico en África, Oriente Medio y Asia. En los brotes más agudos, la PPR puede provocar una morbilidad del 100% y una mortalidad del 90%. En las áreas donde la enfermedad es endémica, la tasa de mortalidad suele ser menor pero las repercusiones en la productividad del ganado siguen siendo muy negativas. Se calcula que las pérdidas económicas causadas cada año por la PPR ascienden a entre 1.2 y 1.7 ¡¡billones!! de dólares, incluyendo las muertes de animales, la reducción de la productividad y los costes de las medidas de control de la enfermedad.

Precisamente por el enorme impacto de la PPR sobre la seguridad alimentaria y sobre el medio de subsistencia de millones de pastores y ganaderos de los países en desarrollo (que crían mayoritariamente ovejas y cabras), la OIE y la FAO lanzaron en 2015 la “Estrategia mundial para el control y la erradicación de la PPR”, que prevé la erradicación mundial de la enfermedad en 2030. Aunque es un objetivo ambicioso, lo cierto es que  existen varios factores que permiten ser optimistas:

- Existe una vacuna segura y eficaz que proporciona protección de larga duración con una sola dosis.

- Se dispone de técnicas diagnósticas sensibles y específicas.

- Factores epidemiológicos favorables: no existe la condición de “animal portador” y todo parece indicar que no hay un reservorio silvestre de la enfermedad.

- Creciente  apoyo político hacia la erradicación de la PPR, sobre todo después del éxito del programa de erradicación mundial de la peste bovina.

Por supuesto, y como ocurre habitualmente con las enfermedades infecciosas, no todo es tan fácil. También existen dificultades evidentes que habrá que  superar si queremos que el programa de erradicación funcione como se espera; entre ellas la ausencia de control en los movimientos de ovejas y cabras en muchos países, muy escasa información sobre el tamaño de los rebaños, ausencia de sistemas de identificación de animales en  países en desarrollo, sistemas de administración de la vacuna poco eficaces, etc.

El compromiso internacional para erradicar esta devastadora enfermedad se ha hecho aún más urgente tras conocerse la mortandad masiva de los antílopes saiga en  Mongolia, un hecho sin precedentes en la epidemiología del virus. Los investigadores que han estudiado el brote sobre el terreno parecen tener claro que las muertes se han producido por contagio a partir de animales domésticos con los que los saigas comparten zonas de pastoreo, especialmente en invierno cuando el alimento escasea. Es lo que en el mundo de las enfermedades infecciosas se llamaspillover” o desbordamiento.

En septiembre de 2016 Mongolia notificó los primeros casos de PPR en ganado doméstico. A pesar de que desde ese momento se han vacunado 11 millones de ovejas y cabras, parece que la epidemia sigue activa y ya se plantea como un enorme reto para la sanidad animal de ese país, no solo para la ganadería, sino también y de manera muy preocupante para la fauna silvestre, tal y como  ha declarado la Dra. Eloit, directora general de la OIE.

Seguiremos de cerca el desarrollo de las medidas de control del brote en Mongolia y en el futuro hablaremos de otros casos muy interesantes de spillover desde el ganado doméstico a la fauna silvestres y…al revés.

Elisa Pérez Ramírez

Bibliografía

1IUCN http://www.iucnredlist.org/details/19832/0

2Young, J.K., Murray, K.M., Strindberg, S., Buuveibaatar, B. & Berger, J. (2010). Population estimates of Mongolian saiga: implications for effective monitoring and population recovery. Oryx 44, 285–292.

3Kinne J, Kreutzer R, Kreutzer M, Wernery U, Wohlsein P. Peste des petits ruminants in Arabian wildlife. Epidemiol Infect. 2010;138:1211–4.

Otros documentos de interés

- Comunicado de prensa de la OIE sobre el brote en saiga:  http://www.oie.int/es/para-los-periodistas/comunicados-de-prensa/detalle/article/alarm-as-lethal-plague-kills-endangered-mongolian-antelope/

- Video OIE sobre el programa de erradicación de la PPR para 2030: https://www.youtube.com/watch?v=nveNS6X_bbo

- Entrevista al jefe veterinario de la FAO sobre el brote de PPR en Mongolia: http://www.fao.org/news/audio-video/detail-video/en/?uid=12032

Imágenes

Saigas hallados muertos en el brote de Mongolia. ©FAO- YU.ENKH-AMGALAN.

Saigas hallados muertos en 2015 en Kazajistan. ©Albert Salemgarayev

 

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Ecuador: ¡Adios fiebre aftosa, adios!

 

El pasado 27 de febrero la OIE (Organización Internacional para la Sanidad Animal) declaró a la República de Ecuador “libre de fiebre aftosa (con vacunación)”.

Lo primero, hay que dar la enhorabuena a las autoridades y equipos veterinarios del país latinoamericano que han conseguido este notable logro. Después, hay que explicar un poco acerca de lo que es la fiebre aftosa y por qué esta erradicación tiene un significado tan importante.

La fiebre aftosa, también conocida en español como glosopeda (término que alude a “boca y pies”, ya que causa unas características lesiones ulcerativas o “aftas” en la cavidad bucal y en las extremidades de los animales afectados), es sin duda la peor de las plagas que pueden afectar la cabaña ganadera de un pais. Lo ha sido históricamente, desde que se tiene noción de su existencia. Fue descrita por primera vez de forma clara y detallada en 1546 por el médico italiano Girolamo Fracastoro. Se trata de una enfermedad que afecta a los mamíferos ungulados del orden de los artiodáctilos, lo cual incluye al ganado “de pezuña hendida”, o sea, cerdos, vacas, ovejas, cabras, etc, además de a un sinfín de especies silvestres. Es una enfermedad debilitante que puede conducir a la muerte de los animales infectados, especialmente si éstos son jóvenes. En los adultos la enfermedad no suele ser tan grave, si bien suelen manifestar las típicas aftas o úlceras en boca y pezuñas, que dificultan la alimentación y movilidad del ganado afectado. El ganado más susceptible es el bovino y porcino, mientras que en ovino y caprino no suelen manifestar los síntomas pero si pueden propagar la infección.

La importancia sanitaria de la fiebre aftosa reside en que se trata de una enfermedad infecciosa tremendamente contagiosa, que alcanza tasas de transmisión muy altas. El causante es un pequeño virus esférico de unos 30 nm de diámetro (1 nm=milmillonésima parte de 1 metro), con genoma de ARN (perteneciente a la familia “picornavirus” (pico= pequeño, RNA=genoma de ARN) denominado “virus de la fiebre aftosa“, del cual se conocen siete serotipos (tipos serológicos diferenciados que no confieren inmunidad cruzada entre si). Ello supone que para cada brote de fiebre aftosa debe utilizarse una vacuna ajustada al serotipo circulante en el brote. Las vacunas empleadas se basan en virus inactivados (desprovistos de infectividad, pero eficaces generando respuesta inmunológica protectiva). Estas vacunas tienen ciertos inconvenientes, como la corta duración de la protección conferida, lo que obliga a revacunar con cierta frecuencia, pero son lo suficientemente útiles y se siguen empleando hoy día. Existen prototipos de vacunas de nueva generación (cápsdas vacías o “VLPs”, vacunas de ADN, o basadas en vectores víricos recombinantes), muchas aún en fase experimental, otras más avanzadas, pero que aún no han sido aprobadas para su uso en sustitución de las clásicas inactivadas.

La fiebre aftosa ha representado una lacra económica a nivel mundial. Su presencia en un país suele asociarse con un precario desarrollo económico. El desarrollo de vacunas y su implementación condujeron a la erradicación de la fiebre aftosa de Europa Occidental en la década de 1980. El último  brote en España se detectó en Talavera de la Reina en 1986. No obstante, desde entonces ha habido incursiones de la enfermedad en territorio europeo, el más importante de los cuales afectó al Reino Unido en 2001 causando enormes pérdidas económicas y un auténtico desastre social en el mundo rural en aquél país. Tan solo las medidas de control del brote adoptadas por la Unión Europea ese año y el siguiente tuvieron un coste de 821 millones de Euros.

El virus de la fiebre aftosa fue uno de los primeros “virus filtrables” descritos. Lo describieron en 1898, Loeffer y Frosch. Se contagia sobre todo por contacto con animales infectados u objetos o productos contaminados, y por la vía aerógena: el virus es excretado en grandes cantidades por los animales infectados y puede viajar en aerosoles transportados por el aire, alcanzando de esta manera distancias muy respetables. Por ejemplo, se ha documentado que en 1981 el virus cruzó de esta forma el Canal de la Mancha, entre las Islas Británicas y el Continente Europeo, recorriendo alrededor de 250 km de distancia. También se transmite a través de la leche y del semen utilizado en las inseminaciones artificiales. Esta facilidad de transmisión hace que sobre esta enfermedad se impongan las más severas medidas de control existentes en sanidad animal, con el fin de evitar que el virus se expanda a través del comercio internacional de animales y sus productos. El organismo que regula estas normas, aceptadas internacionalmente, es la OIE. La fiebre aftosa está incluida entre las enfermedades de declaración obligatoria a éste organismo. La OIE establece una clasificación del estatus sanitario de cada país o zona en relación con la fiebre aftosa: 1) enfermedad presente, 2) enfermedad ausente con vacunación, y 3) enfermedad ausente sin vacunación. La República de Ecuador, gracias a su recién reconocido estatus de libre de fiebre aftosa con vacunación, y mientras camina hacia el estatus de libre sin vacunación (para lo cual tendrá que demostrar ausencia del virus en un período de 24 meses), podrá exportar sus productos ganaderos, lo que relanzará su sector pecuario, generando inversiones que mejoren las infraestructuras y la productividad del sector, una importante fuente de riqueza y empleo especialmente en el mundo rural.

La fiebre aftosa ha sido una lacra económica para toda latinoamérica durante décadas. Hoy, gracias a los esfuerzos realizados en los últimos años, aplicando medidas de vigilancia y control de la enfermedad que incluyen la implementación de sistemas de alerta temprana y respuesta rápida, con la vacunación como herramienta importante de la estrategia de erradicación, es posible decir que la fiebre aftosa está en regresión en esta parte del mundo, lo cual debe alegrarnos a todos. No obstante, conviene no bajar la guardia, ya que la fiebre aftosa tiene otros frentes activos en el mundo, de los que nos ocuparemos en futuros posts.

Mapa del estatus oficial de fiebre aftosa en los países de la OIE en 2014

NOTA: el mapa está actualizado a julio de 2014, por lo que no recoge aún el estatus oficial de Ecuador, recién reconocido por la OIE como “Libre con vacunación”.

 

Enlaces de interés

 

 

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Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (III). El Laboratorio de Seguridad Biológica L- 3 de VISAVET – UCM

 

Continuando con la serie de posts dedicados a las instalaciones de alta seguridad biológica en España, iniciada con un post dedicado al CISA, y continuada por otro dedicado al CReSA, hoy vamos a conocer otra instalación de este tipo, que es el Laboratorio de Seguridad Biológica  de Nivel 3 de VISAVET, en la Universidad Complutense de Madrid. Como hice en el caso del CReSA, he pedido a sus responsables que me hagan una breve descripción, a lo cual se han brindado encantados. Por esta colaboración desinteresada con este blog estoy muy agradecido a Luis Martín Otero, Coordinador de la Red de Laboratorios de Alertas Biológicas (RE-LAB) en VISAVET y María Mazariegos, responsable de bioseguridad de la instalación.

El Laboratorio de Seguridad Biológica  L- 3 de VISAVET – UCM, es un centro de apoyo a la docencia y a la investigación de la UCM. El centro está en las dependencias de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense, en la Ciudad Universitaria de Madrid. Está gestionado por el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET) perteneciente a dicha Universidad. Se trata de una instalación de alta seguridad biológica, donde trabajan alrededor de 30 personas, y que consta de 5 laboratorios y 3 estancias (boxes) para experimentación animal ubicados en la zona de biocontención de nivel 3, ocupando una superficie de alrededor de 380 m2. En la instalación se trabaja con patógenos clasificados en el grupo 3  de la OIE, como los virus de la lengua azul, pestes porcinas (africana y clásica), peste equina, etc, de gran  importancia en sanidad animal, así como otros patógenos animales y zoonóticos de gran relevancia también, causantes de enfermedades infecciosas emergentes y /o relegadas, tanto bacterianas (por ejemplo, tuberculosis, tularemia, infecciones por Coxiella burnettii, Clamidias, rickettsias) como víricas (por ejemplo, encefalitis por virus West Nile e influenza).

La zona de nivel 3 de biocontención está dotada de las medidas habituales en este tipo de instalaciones, como son: la presión negativa escalonada desde zonas de menor riesgo a mayor (laboratorios y boxes); la filtración HEPA de aire tanto a la salida como a la entrada de toda la zona de biocontención; sistema de tratamiento de efluentes (biowaste); las cabinas de seguridad biológica tipo II  en todos los laboratorios; el manual de bioseguridad con normas de entrada y salida y uso de equipos de protección individual (EPI) en cada estancia, y la salida y entrada de materiales a través del SAS biológico o autoclave de barrera.

El Laboratorio de Seguridad Biológica  L- 3 de VISAVET – UCM está adscrito a la Red de Laboratorios de Alertas Biológicas (RE-LAB) como laboratorio de referencia en sanidad animal. Además, forma parte de IB-BIOALERNET, un proyecto de Red Ibérica de Laboratorios de Alerta Biológica (en fase de creación),  participa en la Red de Vigilancia Veterinaria de Resistencia a Antibióticos y la Red de Laboratorios e infraestructura de la Comunidad de Madrid y colabora con la RASVE (Red de Alerta Sanitaria Veterinaria, perteneciente al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación). Este centro es Laboratorio de Referencia de la OIE para tuberculosis bovina, peste porcina africana y peste equina africana.

Se puede ampliar esta información visitando la web de VISAVET: https://www.visavet.es/

Enlaces a posts relacionados en este blog

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (I). El CISA

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (II). El CReSA

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (IV). El Laboratorio Central de Veterinaria del MAGRAMA


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Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (II). El CReSA

Siguiendo con el tema iniciado hace unos días, acerca de los laboratorios de alta seguridad biológica en España, hoy toca hablar de la instalación de alta seguridad biológica del CReSA (Centre de Recerca en Sanitat Animal) que recientemente se ha incorporado a la Red de Instalaciones Científico-Técnicas Singulares (ICTS) del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO), para formar la “Red de Laboratorios de Alta Seguridad Biológica” (RLASB) junto con el CISA, centro al que dediqué el primer post de esta serie, y que ya formaba parte anteriormente de la red de ICTS. Una descripción de la nueva Red de ICTS del MINECO  se puede obtener en un documento pdf a través del siguiente enlace.

He pedido a mi colega y amigo, Xavier Abad, que ocupa el puesto de Oficial de Bioseguridad y a su vez el de Gestor de Laboratorios de Biocontención del CReSA, y que es un auténtico experto en materia de bioseguridad y biocontención, además de virólogo e investigador en el área de sanidad animal (no dejen de visitar el recomendable blog de divulgación “CReSA & the City” donde publica frecuentemente sus posts), que explique a los lectores de este blog cómo es la instalación de alta seguridad biológica del CReSA. Agradezco al Dr. Abad su excelente contribución, que reproduzco a continuación:

 

CReSA; Una instalación de alta seguridad en Catalunya

 Xavier Abad

El CReSA, Centre de Recerca en Sanitat Animal, fue planteado, se podría decir visionado, sobre una servilleta de papel, a finales de 1999. Sin embargo, el edificio de alta seguridad biológica, localizado en el Campus de la Universitat Autònoma de Barcelona, se acabó de construir el 2005 y entró en operación el 2006.

La instalación está dotada de niveles de bioseguridad NBS3, NBS3+ (apta para la experimentación con patógenos zoonóticos como virus West Nile, virus Rift Valley Fever, los virus de la gripe aviar H5N1 o el MERS coronavirus, por ejemplo) y ha sido construido para alcanzar NBS4Ag (o Agricultura), es decir, es capaz de manejar patógenos animales de gran transmisibilidad y elevado impacto económico, como sería el caso del virus de la fiebre aftosa. Como bien se apunta en una entrada previa de este blog, NBS4Ag no es NBS4 OMS. Debido a la peculiaridad de sus instalaciones, el CReSA ha sido reconocido como Infraestructura Científico-Técnica Singular por el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).

Estructuralmente el edificio de seguridad biológica CReSA está constituido por tres plantas, cada una de ellas de unos 1500m2. Sólo en la planta central o intermedia se hace trabajo experimental, con una zona de animalario constituida por doce boxes experimentales y una zona de laboratorios. En la planta superior se recogen todos los aires de la instalación y son sometido a una doble filtración absoluta HEPA para asegurar que ninguna partícula infecciosa pueda alcanzar el exterior. A la planta inferior se llevan (aprovechando la fuerza de la gravedad) todos los residuos líquidos y sólidos de la actividad experimental. Allí se acaban de segregar ambos y los residuos líquidos son sometidos a tratamientos de descontaminación por métodos químicos mientras los residuos sólidos (por ej. carcasas animales) son sometidos a procesos de digestión alcalina o incineración para su destrucción.

Todas las plantas de la instalación (como en todas las instalaciones de nivel NBS3 o superior) están bajo presión negativa, o en depresión, de manera que cualquier patógeno con el que se trabaja se mantiene en el interior de la instalación y no alcanza el exterior (ni la comunidad ni el medio ambiente).

Los 12 boxes experimentales funcionan como unidades independientes lo que permite realizar hasta doce diferentes experimentos (combinaciones de especie animal, cada una en un box experimental, desde ratón a dromedario, desde pollitos a halcones, y patógeno, y/o vacuna) al mismo tiempo. Todos disponen de su propio sistema de duchas para las personas previa a la salida de los mismos, videovigilancia, conexión directa al servidor del Centro, etc. y son controlados como toda la instalación por un Sistema de Gestión Centralizado que permite actuar desde el exterior controlando parámetros que puedan considerarse críticos como la temperatura, el nivel de presión negativa, el fotoperiodo, la humedad, la rutina de ciclos de las duchas, etc.

El trabajo en la unidad de alta seguridad implica desprenderse de toda la ropa y objetos personales en el exterior de la misma, atravesar un sistema de duchas sin ducharse a la entrada y una vez en el interior, vestirse con una indumentaria de trabajo que nunca sale de la instalación. Una vez finalizado el trabajo, que puede requerir más de un cambio de indumentaria y/o la adopción de elementos de protección individual complejos, el personal se desprende de la ropa de trabajo en el vestuario interior y sale por el sistema de duchas con una preceptiva ducha controlada por un sistema electrónico.

Como instalación de alta seguridad dispone de elementos de bioprotección como accesos y salidas controladas mediante perfil biométrico, videovigilancia perimetral y patrullas con personal de seguridad para el control externo.

Complementando la unidad de alta seguridad biológica el CReSA dispone también de unos 700m2 de laboratorios convencionales o de nivel de bioseguridad 2 (NBS2) ya que también realiza estudios convencionales con animales de granja infectados con patógenos de grupo de riesgo 2.

En el CReSA trabajan un centenar de personas que son el alma de la instalación. Aproximadamente, un tercio son investigadores (epidemiólogos, inmunólogos, virólogos, bacteriólogos, etc.), la mitad del total son técnicos o estudiantes de postgrado y unas dos décimas partes son el personal de apoyo y gestión, que llevan el día a día científico pero también de ingeniería y mantenimiento de la instalación. Ellos son el auténtico valor del centro, pero sin duda son menos costosos que la instalación, ya que toda unidad de alta seguridad biológica es varias veces más cara de construir que un laboratorio convencional y los costes de mantenimiento exceden entre 4 y 6 veces los costes de mantenimiento convencionales. Nuestro “valor” requiere unos costes altos (un “precio”) para desplegar su ciencia. Pero como dijo aquel “Solo el necio confunde valor con precio”.

 

Enlaces a posts relacionados en este blog:

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (I) El CISA

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (III). El Laboratorio de Seguridad Biológica L- 3 de VISAVET – UCM

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (IV). El Laboratorio Central de Veterinaria del MAGRAMA

 

 

 

 

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Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (I). El CISA.

En la reciente crisis sanitaria por virus ébola en España, todos hemos podido comprobar que existe poco conocimiento sobre seguridad biológica, y en particular sobre instalaciones de alta seguridad biológica en nuestro país, lo cual ha generado no poca confusión. Se manejan conceptos como “P3″ o “P4″ (yo he llegado a leer hasta “P5″ en algún medio) sin saber muy bien de qué se está hablando. El afán de este blog es divulgar conocimientos sobre virus emergentes y cambio global, y la seguridad biológica es un componente esencial en este área. Por ello voy a dedicar una serie de posts a este tema.

Empezaré por presentar la mayor instalación de alta seguridad biológica en España, y también la más antigua (1993) y por tanto con más experiencia, que además es donde yo trabajo. Se trata del CISA (Centro de Investigación en Sanidad Animal), situado al noreste de la provincia de Madrid, en las afueras de la localidad de Valdeolmos. La instalación está dotada de niveles P3, P3+ (apta para manejo de agentes zoonóticos como virus West Nile o virus de la fiebre del valle del Rift) y P4 “agri”, que es la denominación que tienen los laboratorios dotados de medidas de contención adecuadas para manejar agentes patógenos de alta difusibilidad y grave impacto económico para la ganadería, como el virus de la fiebre aftosa. Ojo: P4 “agri” no es P4 “OMS”. La clasificación de patógenos por niveles de bioseguridad de la Organización Internacional para la Sanidad Animal (OIE) no es igual que la de la OMS. En próximos posts describiré un poco mejor qué significan estas clasificaciones. El CISA ostenta por tanto el nivel más alto de biocontención en agricultura, lo cual no es baladí si tenemos en cuenta que ello supone haber pasado una exigente inspección por parte de la Unión Europea. Solamente hay dos laboratorios que hayan pasado esta inspección de la UE  en España : el CISA y el Laboratorio Central de Veterinaria (LCV) de Algete, perteneciente al MAGRAMA.

Para ir abriendo boca  en esto de las instalaciones de bioseguridad, les dejo aquí una entrevista con el director del CISA, Victor Briones, que publicó hace unos meses esta misma plataforma web madri+d, en la que se describe bastante bien lo que es el CISA. Pueden ampliar esta información en un artículo sobre el CISA publicado hace unos meses (diciembre de 2013) en el Boletín Informativo de la Sociedad Española de Microbiología, al que pueden acceder a través del siguiente enlace,

Entrevista al director del CISA

Víctor Briones

Director del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA) del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

 

1.- Explíquenos, por favor, qué es el CISA.

El CISA, Centro de Investigación en Sanidad Animal, es uno de los centros con que cuenta el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA).

Es un centro muy especial, ya que su toda su actividad y su propio diseño están enfocados específicamente a la investigación sobre prevención, diagnóstico y control de las principales enfermedades transmisibles animales. El CISA nació con una clara vocación de servicio a la sanidad de nuestras producciones ganaderas. Por ello, nos preocupan especialmente las enfermedades emergentes, re-emergentes y transfronterizas de gran impacto económico y sanitario que pueden causar restricciones en el comercio ganadero, pero también las zoonosis. Esta orientación sigue siendo esencial en nuestro día a día.

Edificio del Centro de Investigación en Sanidad Animal

2.- Descríbanos el Centro ¿cómo es?

Casi once mil metros cuadrados están ocupados por laboratorios y animalario de nivel de contención biológica 3 (OMS) y un plus representado por dos laboratorios y un box NCB 4 (OIE) que exceden en mucho a cualquier otra instalación española y la sitúa en paridad con los más relevantes centros de este tipo a nivel internacional.

Estos niveles de contención biológica se logran merced a las características funcionales de los edificios, que crean una presión negativa de aire, lo que asegura un flujo continuo hacia el interior; esto se complementa con un sistema de filtración del aire expelido, a base de filtros absolutos HEPA capaces de retener prácticamente cualquier partícula infecciosa en aerosol, incluidos los virus más pequeños conocidos. A ello se añade un sistema de gestión de residuos y efluentes que incluye, según los casos, incineración o descontaminación química y térmica. Todo ello garantiza la no emisión al medio ambiente de ningún patógeno de los que se manejan en el interior. Como consecuencia, y a modo de ejemplo muy esclarecedor, el CISA es una de las dos únicas instalaciones españolas capaces de manipular virus vivo de la Fiebre Aftosa.

3.- ¿Tiene el CISA algo de especial respecto a otros centros dedicados a la investigación en Sanidad Animal?

Es una de las treinta Infraestructuras Científico-Técnicas Singulares reconocidas por el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) en España. Es única en su género a nivel nacional debido tanto a su tamaño como a su nivel de biocontención.

El CISA fue el primer centro con estas características de bioseguridad en España. Eso le granjeó un enorme prestigio en el campo de la Sanidad Animal. Pese a que ahora hay otros centros, el nuestro continúa siendo una referencia debido al abordaje multidisciplinar del que es capaz. La diversidad de sus grupos de investigación logran una aproximación muy completa a la Sanidad Animal, incluyendo investigadores especializados en campos muy diferentes, como biología molecular, epidemiología, sanidad ambiental, biotecnología, inmunología, virología, diagnóstico, etc.

Edificio del Centro de Investigación en Sanidad Animal. Foto 2

4.- ¿Cuáles son las enfermedades más relevantes en la investigación que se realiza en el CISA?

Además de la ya citada Fiebre Aftosa, hay grupos de trabajo dedicados tanto a viejas conocidas como a recién llegadas: Peste Porcina Africana, Lengua Azul, Enfermedad Vesicular Porcina, Enfermedad de Teschen-Talfan, Peste de los Pequeños Rumiantes, Septicemia Hemorrágica Viral o Necrosis Pancreática Infecciosa. Y además quiero hacer hincapié muy especialmente en algunas zoonosis, como Fiebre/Encefalitis de Nilo Occidental y otras flavivirosis, Fiebre del Valle del Rift, Síndrome Agudo Respiratorio Severo, Influenza, etc. Hay incluso un grupo dedicado a las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles animales (EEB y Scrapie). Otro grupo trabaja en el diagnóstico y epidemiología de enfermedades procedentes de la fauna silvestre, desde aves a cetáceos, y tanto zoonóticas, de relevancia ambiental, como las compartidas con la ganadería, y su trabajo abarca desde virus hasta determinantes genéticos de las resistencias antimicrobianas.

5.- ¿Principalmente qué se persigue con estas investigaciones?

En todas estas enfermedades se investigan aspectos relacionados con estrategias o adyuvantes vacunales, epidemiología, modelos de simulación para la introducción y difusión de las enfermedades, clínica, patología, patogenia, transmisión y control, o sistemas de diagnóstico, por ejemplo.

Edificio del Centro de Investigación en Sanidad Animal. Foto 3

6.- En el CISA, los animales están en unas magníficas instalaciones, ¿con qué animales cuentan para su investigación?

El animalario del CISA es el área más compleja y exigente, está constituido por 19 estancias separadas y polivalentes diseñadas para albergar distintas especies con medidas de bioseguridad que permiten el trabajo in vivo incluso con patógenos transmisibles por vía aerógena. Se utilizan muy diversas especies animales, como cerdos, varios tipos de roedores, terneros, ovejas, perdices o conejos, así como peces cebra y truchas. Excepcionalmente se han alojado otras especies, como caballos o hasta ciervos, pero eso no es lo frecuente. En todo caso, esta capacidad exige disponer de un personal y unas instalaciones de animalario sumamente especializadas, ya que a la diversidad de especies se suma la complejidad de manejarlas en una instalación de seguridad biológica.

7.- ¿De qué manera actúa el CISA en su cometido de servicio público?

El INIA en su conjunto mantiene importantísimas relaciones con el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y el CISA da apoyo en ciertas actividades a sus Laboratorios Nacionales de Referencia y como ayuda en la respuesta ante posibles brotes. Pero además, quiero destacar especialmente que el CISA es Laboratorio de Referencia para Peste Porcina Africana de la UE y de la FAO, y forma también parte de la Red de Laboratorios de Alerta Biológica (RELAB), dedicada a hacer frente a amenazas producidas por agentes biológicos peligrosos, como ejemplos más señalados.

Edificio del Centro de Investigación en Sanidad Animal. Foto 4

8.- ¿Cómo interactúa el CISA con el sector privado?

Debido a la singularidad de esta instalación, el CISA es un referente en España para investigadores de otros centros públicos de investigación (OPIs, Universidades.) y empresas biotecnológicas y farmacéuticas, que solicitan de forma continua hacer uso de nuestra instalación para llevar a cabo sus experimentos. Esta es una labor creciente, ya que ambas partes obtienen excelentes resultados: estos organismos y empresas no precisan disponer de una instalación muy costosa de construir y de operar y el CISA por su lado, participa como socio relevante en sus iniciativas de investigación y de transferencia.

Queremos mantener y reforzar nuestros lazos con dos socios estratégicos: de un lado, los sectores productivos, que son los destinatarios finales de nuestra labor; trabajamos para una mayor competitividad de nuestra industria ganadera mediante el empleo de técnicas y estrategias de probada eficacia frente a las enfermedades transmisibles. Y por otro, el aliado natural que lo constituyen las empresas de base tecnológica que trabajen en sanidad animal, con las que podemos colaborar también en proyectos e iniciativas a través de convenios o contratos que permitan hacer de nuestras instalaciones, sus instalaciones.

9.- ¿Cómo ve el futuro inmediato?

El CISA tiene ante sí un único reto, que es el de mantener y potenciar su activo papel como centro de referencia en todos los asuntos que derivan o enlazan con la Sanidad Animal, en el concepto de One Health, y que incluyen, obviamente, la Seguridad Alimentaria, la Sanidad Medioambiental o la Salud Pública.

10.- ¿Qué papel jugará el INIA y por tanto el CISA en el Horizonte 2020?

Acaba de salir la primera convocatoria del llamado Horizonte 2020, que será el nuevo programa marco de la investigación europea y que entronca directamente con las políticas nacionales recogidas en la Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación 2013-2020 y en el Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2013-2016. En estos marcos normativos ha de tener lugar la proposición de iniciativas, proyectos y consorcios que refuercen la presencia del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria INIA y el CISA como referente de la Sanidad Animal española tanto a nivel nacional como internacional.

 

Enlaces a posts relacionados en este blog:

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica (II) El CReSA

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica (III). El Laboratorio de Seguridad Biológica L- 3 de VISAVET – UCM

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (IV). El Laboratorio Central de Veterinaria del MAGRAMA

 

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Categorias: Bioseguridad

Reservorio animal del MERS-coronavirus: el círculo se estrecha

 

Hace unas semanas publicamos un post sobre el nuevo coronavirus de Oriente Medio, conocido como MERS-Coronavirus (MERS-CoV)  en el que ofrecíamos un resumen de la información disponible sobre este nuevo virus emergente en un formato de “Preguntas y respuestas“. Una de las preguntas era: “¿De donde ha salido? En ella reflejábamos lo siguiente:

El MERS-CoV es probablemente un virus adaptado a una especie animal cuya identidad desconocemos, que en los últimos tiempos ha podido transferir esporádicamente el virus a humanos con éxito. El modo cómo este virus se las ha apañado para conseguirlo es aún un misterio. Entre los expertos se da cierto crédito a la hipótesis de que la especie animal que actúa como huésped principal del MERS-CoV podría ser algún tipo de murciélago, pero habrá que investigar en profundidad para saberlo. Es importante determinar qué especie animal está actuando como reservorio epidemiológico porque eso ayudaría enormemente a prevenir y controlar la enfermedad. Es posible igualmente que existan especies que actúen como hospedadores intermedios entre el reservorio natural y el hombre.  Un equipo internacional multidisciplinar  trabaja a instancias del Ministerio de Salud Saudí, la Universidad de Columbia y la Alianza EcoHealth, para identificar las especies que podrían jugar un papel en la transmisión de este virus.

Pues bien, una parte de ese trabajo acaba de salir a la luz en forma de un interesante artículo en la revista Emerging Infectious Diseases (1). En él se describe un hallazgo muy relevante que puede arrojar luz sobre el origen del MERS-CoV: al analizar muestras de 96 murciélagos de 7 especies distintas, recogidas en un radio de 12 km alrededor de la casa del “caso índice” (primer caso identificado de enfermedad por este virus), en Bisha, Arabia Saudí, en octubre de 2012 y abril de 2013, han encontrado una secuencia de ARN idéntica a la del MERS-CoV en las heces de un único murciélago, de la especie Taphozous perforatus (Emballonuridae) o “murciélago de tumba egipcio” (ver Figura).

Figura. Murciélago de tumba egipcio y su distribución geográfica
-Fuentes: iNaturalist (foto) y Wikipedia (mapa)-.

El Taphozous perforatus se refugia en edificios abandonados y se alimenta de insectos. Su hábitat natural es la sabana seca.  Su distribución geográfica incluye no solo áreas de Oriente Medio sino también de África y del subcontinente Indio. El ejemplar en el que se identificó un fragmento de secuencia de ARN 100% idéntica al MERS-CoV fue capturado en un huerto de palmeras datileras que el paciente designado como “caso índice” tenía no muy lejos de su propia casa, dentro de una finca de su propiedad.  La forma en que este hombre pudo infectarse es aún un misterio. Cabe la posibilidad de que el virus pase directamente del murciélago al ser humano, es decir, que el murciélago sea el reservorio epidemiológico del virus. Pero esto no es tan obvio, porque las dos especies no conviven tan estrechamente como para facilitar esa transmisión. Cabe imaginar que en determinados edificios habitados por estos quirópteros se refugien ocasionalmente personas que puedan llegar a infectarse al respirar el polvo de guano allí presente, de una forma parecida a lo que se supone que ocurre en determinadas cuevas africanas donde habitan los murciélagos que actúan como reservorio natural del virus Ébola. Pero también es posible que exista una especie animal que actúe de hospedador intermedio entre los murciélagos y el hombre, como ocurre por ejemplo con el virus SARS (un virus similar al MERS-CoV),  y que se cree que utilizaba especies intermedias más cercanas al hombre, como la civeta (cuya carne es consumida en China), como hospedador intermedio entre los murciélagos que actúan como reservorio en la naturaleza, y el ser humano. También caben otras posibilidades, por ejemplo, que haya más de una especie animal que actúe como reservorio natural, o que el Taphozous perforatus no sea el reservorio principal, sino tan solo un hospedador accidental sin papel real en la transmisión del virus a humanos.  Todo ello deberá investigarse concienzudamente.

En la misma finca donde se halló el murciélago con secuencias de MERS-CoV habitaban 4 dromedarios de los que el paciente “índice” era  igualmente el propietario. Estos animales en una primera instancia fueron sospechosos de transmitir la enfermedad. El caso es que el papel de estos camélidos aún no está muy claro. Un estudio recientemente publicado ha mostrado anticuerpos “específicos” a MERS-CoV en el suero de cada uno de los 50 dromedarios examinados procedentes de Omán, y en un 14% de los 105 dromedarios de las Islas Canarias examinados (2), mientras que no se encontraron ese tipo de anticuerpos en otras especies ganaderas examinadas (ovejas, cabras, vacas), ni en camélidos americanos. Estos resultados hay que tomarlos como muy preliminares, ya que, como bien han señalado en sendas notas informativas la OIE y la FAO, las pruebas serológicas empleadas aún no están validadas para estos animales, y existe igualmente la posibilidad de que esos anticuerpos sean originados frente a un agente infeccioso similar pero no idéntico al MERS-CoV, que pueda causar lo que se conoce como “reacción cruzada” en los tests serológicos empleados en su detección. En cualquier caso, es importante determinar cual es el origen de esos anticuerpos en dromedarios, y sobre todo esclarecer si esta especie tiene algún papel en la transmisión del virus MERS-CoV.

El equipo multidisciplinar internacional que ha realizado este importante hallazgo del murciélago portador de secuencias del virus MERS, está en la actualidad trabajando en un estudio de campo que abarca un elevado número de muestras (se habla de más de 15.000 análisis) precedentes  de un amplio rango de especies animales de las zonas afectadas, incluyendo dromedarios y otras especies domésticas, para determinar si el virus está también presente en las mismas. Estos estudios se han visto retrasados con respecto a los realizados en murciélagos, ya publicados, porque es preceptivo que las muestras de animales susceptibles a la fiebre aftosa (una grave enfermedad que afecta a mamíferos artiodáctilos, o de “pezuña hendida”), procedentes de países endémicos, sean previamente analizadas para determinar que están libres del virus de la fiebre aftosa. Estos análisis requieren laboratorios dotados de medidas de bioseguridad muy estrictas(estamos hablando del más alto nivel de biocontención para patógenos agroalimentarios, el nivel 4 de la OIE o equivalente). En EE.UU. existe un laboratorio de estas características en Plum Island (NY), perteneciente al Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA), que es donde se están realizando estos análisis previos. A medida que se vayan conociendo los resultados de este estudio sistemático es previsible que se vaya reconstruyendo la epidemiología y la historia natural de esta enfermedad. Estaremos atentos a estos estudios.

NOTA (añadida el 29 de agosto): El Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) acaba de publicar en su página web una nota aclaratoria sobre los resultados de la publicación que hemos comentado en este post (1). En ella aluden a ciertas limitaciones técnicas de ese trabajo, que afectarían a la conclusión principal del mismo. Es recomendable leer los detalles (la nota está en inglés), pero cabe destacar que es cierto que una única reacción de PCR positiva (de 8 intentadas con cada muestra) es poco y que la secuencia obtenida es muy corta (alrededor de 200 nucleótidos) para afirmar tan rotundamente que pertenece a un virus “idéntico al MERS-CoV”. El tema del posible origen zoonótico del MERS-CoV se ha puesto muy interesante, y habrá que esperar la confirmación con otra(s) técnicas para ver si estos resultados se consolidan.

Referencias:

(1) Memish ZA, Mishra N, Olival KJ, Fagbo SF, Kapoor V, Epstein JH, et al. Middle East respiratory syndrome coronavirus in bats, Saudi Arabia. Emerg Infect Dis [Internet]. 2013 Nov [date cited]. http://dx.doi.org/10.3201/eid1911.131172

(2) Reusken et al Middle East respiratory syndrome coronavirus neutralising serum antibodies in dromedary camels: a comparative serological study The Lancet Infectious Diseases - 9 August 2013  doi:10.1016/S1473-3099(13)70164-6

 

 

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Gripe aviar A H7N9, China, 2013

Vamos a un virus emergente nuevo por año: en 2011 fue el virus Schmallenberg, en 2012 el nuevo coronavirus, y en 2013 parece que le ha tocado ese papel a la nueva cepa H7N9 de virus de la influenza (gripe) aviar detectada en China hace unos pocos días. Bueno, eso no es exactamente así, como ya saben los perspicaces lectores. En posts anteriores ya vimos que la emergencia de nuevos virus es un proceso constante. De todos los nuevos virus que emergen, sin embargo, solo unos pocos llaman nuestra atención, en particular por su capacidad de dañar a nuestra salud y/o la de nuestros animales o plantas. Y de estos pocos, solo un pequeño y selecto grupo alcanzan la fama, es decir, llegan a las páginas de los medios de comunicación general. Son estos pocos los que causan alarma. Parece este el caso de la nueva gripe aviar H7N9 que ha causado infecciones letales en humanos en China estos últimos días.

Antecedentes

El 31 de marzo (hace solo 9 días) la agencia Reuters se hacía eco de una noticia de la agencia estatal china de noticias Xinhua que anunciaba que la infección por una nueva cepa de gripe aviar había causado la muerte a dos personas en Shanghai (enlace). Al parecer esas dos personas (dos varones de 27 y 87 años)  adquirieron la infección a finales de febrero y murieron a consecuencia de ella a principios de marzo. Esta noticia inmediatamente desencadenó la alarma, pues se trata de un subtipo de virus de la influenza aviar (H7N9) que nunca antes había sido descrito que infectara a humanos, lo cual significa que no hay vacuna frente a él y tampoco existe inmunidad previa relevante en la población que pudiera protegerla de forma natural. Estos hechos, que son ciertamente preocupantes,  por si solos no hubieran desencadenado tanta alarma sin contar con el precedente de la influenza aviar H5N1. Como saben nuestros lectores, el punto álgido de esta epidemia -y de la alarma correspondiente desencadenada en los medios- tuvo lugar en 2006, cuando no era infrecuente escuchar a “expertos” decir que el riesgo de pandemia era inminente, y que en tal caso la pandemia de gripe de 1918, que causó entre 20 y 40 millones de víctimas, se quedaría corta. Afortunadamente, no ha ocurrido tal cosa, y con el tiempo se ha visto que ese riesgo era muy bajo. Lo que ha ocurrido es que el virus se ha extendido geográficamente por 15 países, causando en ellos importantes pérdidas en el sector avícola, y una zoonosis grave que se transmite de las aves de corral al hombre -pero no entre humanos- y que desde que fuera detectada en 1997 hasta hoy ha producido 622 casos de enfermedad en humanos, de los que 371 han sido mortales. A cambio, y gracias a los sistemas de alerta temprana implementados, poco después, en 2009 se pudo detectar y seguir en tiempo real una pandemia de gripe A H1N1 inesperada (como inesperados suelen ser todos los episodios de emergencia de virus) y aunque se empleó contra ella todo un arsenal de antivirales y vacunas que en alguna medida pudieron paliar algo su impacto, no se pudo evitar. El balance final de esta nueva gripe pandémica entre abril de 2009 y agosto de 2010 fue de unos 20.000 casos mortales confirmados en laboratorio (según la Organización Mundial de la Salud, OMS), aunque estimas indirectas sugieren que el número de víctimas mortales de esta pandemia pudo ser diez veces superior a esa cifra [1]. La OMS calcula que anualmente mueren en el mundo entre 200.000 y 500.000 personas a causa de la gripe estacional (enlace), de modo que la pandemia de nueva gripe A H1N1 de 2009 no fue especialmente grave. 

Para terminar de poner en antecedentes a los lectores hay que mencionar que, si bien el subtipo particular H7N9 no ha sido descrito hasta ahora en humanos, hay toda una amplia casuística de virus de gripe (o influenza) aviar del subtipo H7 (“Nx”) que han producido casos en humanos, algunos de ellos graves e incluso mortales. Recordemos, por ejemplo, el caso ocurrido en Holanda en 2003 en el que a raíz de un brote virulento de gripe aviar H7N7 en aves de corral, 86 personas que trabajaban en contacto con esas aves o en su entorno fueron contagiadas. La mayoría presentó conjuntivitis o síntomas similares a la gripe, pero uno de ellos desarrolló una neumonía grave y murió a causa de la infección [2]. De los 16 tipos de hemaglutininas conocidos, que caracterizan a los 16 subtipos “H” (H1-H16), hay dos, H5 y H7, que son especialmente sensibles a sufrir mutaciones que pueden dotar de elevada virulencia a los virus gripales que las poseen. Por ello, los virus gripales aviares cuyas hemaglutininas son de los tipos H5 o H7 son vigilados con especial intensidad. Esta especial capacidad de adquirir virulencia de estos dos subtipos se observa tanto para las aves como para los mamíferos, entre ellos los humanos. Por ello no sorprende demasiado encontrar el subtipo H7 en esta nueva cepa de gripe aviar patógena para humanos detectada en China hace unos pocos días

Situación actual

La situación actual (9 de abril) respecto a la gripe aviar H7N9, según fuentes oficiales chinas, es de 24 personas infectadas confirmadas en laboratorio. No se han hallado vinculaciones epidemiológicas entre ellos. Por provincias, 11 casos ocurrieron en Shanghai, 8 en Jiangsu, 2 en Anhui, y 3 en Zhenjiang. Todas estas provincias están muy próximas entre sí, en la costa oriental, la zona más densamente poblada del país. De los 24 casos, 7 murieron (5 en Shanghai y 2 en Zhenjiang) a causa de enfermedad respiratoria grave debida a la infección. Las investigaciones efectuadas por el momento en los contactos próximos a los casos confirmados  (se han estudiado ya más de 500 contactos) han dado resultados negativos, lo que sugiere que el virus no parece transmitirse eficazmente entre humanos. Hay resultados preliminares que indican que esta cepa vírica es sensible a antivirales como oseltamivir y zanamavir. La OMS de momento no considera recomendar medidas especiales de vigilancia fronteriza ni restricciones al comercio o viajes a las zonas afectadas. Se cree que la fuente de contagio son las aves, en particular aves de corral destinadas a la alimentación. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con la cepa H5N1 altamente patógena, que produce elevada mortalidad en aves, esta nueva cepa H7N9 no parece ser tan patógena en aves, por lo que está siendo difícil seguirle la pista (FAO). Si se ha detectado el virus en algunas aves. Muestras de palomas recogidas en un mercado de Shanghai resultaron positivas a la prueba de detección del virus. China ha declarado la infección por virus influenza H7N9 “de baja patogenicidad” (*) en granjas de palomas y otras aves (en China la avicultura abarca un rango de especies más amplio que en los países occidentales) a la Organización Internacional de la Sanidad Animal (OIE) y ha decidido sacrificar las aves de esas granjas infectadas como medida preventiva. Entre otras medidas, las autoridades chinas también han decretado el cierre temporal de mercados de venta de aves vivas en Shanghai y otras ciudades, y la restricción de movimientos comerciales de aves procedentes de ls provincias afectadas.

El virus ha sido completamente secuenciado y las secuencias han sido puestas inmediatamente a disposición de la comunidad científica. El análisis de éstas indica que esta cepa pudo emerger como resultado de una reasociación de segmentos genéticos (los virus de la influenza, o gripe, tienen un genoma de ARN dividido en 8 segmentos) procedentes de virus A H7N9 y A H9N2 (ECDC). Especialistas destacados como Richard Webby, tras un examen preliminar de las secuencias, han declarado que el virus posee ciertas mutaciones que caracterizan a cepas con alguna adaptación a infectar mamíferos (enlace).

En el CDC de Atlanta (EE.UU.) han comenzado a fabricar una posible vacuna (lo que se conoce como un “candidato vacunal”) a partir de las secuencias genéticas del virus (aún no se dispone de ninguna cepa aislada) mediante reconstrucción sintética de genes y genética inversa.

En resumen, se ha detectado la existencia de un virus de gripe aviar del subtipo H7N9 circulando en China y que produce una enfermedad respiratoria grave en humanos. Por el momento hay muy pocos casos y al parecer no se transmite bien entre humanos, por lo que el riesgo de que origine una pandemia es muy bajo, como ha reconocido la propia OMS. No obstante habrá que seguir la evolución de este virus para poder anticiparse ante cualquier posible riesgo.

 

Referencias

[1] Dawood, F.S. et al (2012) Estimated mortality associated with the first 12 months of 2009 pandemic influenza A H1N1 virus circulation: a modelling study. Lancet Inf Dis 12:687-695.

[2] Fouchier, R. A. M. et al (2004) Avian influenza A virus (H7N7) associated with human conjuntivitis and a fatal case of acute respiratory distress syndrome. Proc Natl Acad Sci U S A. 2004 February 3; 101(5): 1356–1361.

 

(*) En sanidad animal el concepto “baja patogenicidad” para las cepas de virus de gripe aviar está muy regulado, y es solo aplicable a aves, no a humanos. Las cepas con hemaglutininas de los tipos H5 ó H7 pueden ser de baja o de alta patogenicidad en función de los resultados observados en 2 tipos de pruebas: 1) su efecto en pollitos de 6 semanas, 2) la aparición de ciertas mutaciones detectables en la secuencia de la hemaglutinina, que correlacionan perfectamente con la patogenicidad en pollitos.

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Un mundo, una sanidad, una virología

El niño/roedores/sindrome pulmonar por hantavirus; construcción de embalses/mosquitos/fiebre hemorrágica del Valle del Rift; comercio de animales silvestres/roedores/viruela de los monos; calentamiento global/jejenes/lengua azul; producción avícola/aves silvestres/gripe aviar; nuevos regadíos/mosquitos/aves/encefalitis por flavivirus…

No me he vuelto loco. Solo son ejemplos de lo imbricadas que están tres áreas de conocimiento que tradicionalmente se han desarrollado por separado y a menudo de espaldas unas de otras: la sanidad humana,  la sanidad animal y el medio ambiente. En negrita se destacan determinadas enfermedades causadas por infecciones víricas, que afectan al hombre y/o a los animales, y que a menudo se mantienen en la naturaleza en especies de animales silvestres que actúan como reservorio. Roedores, murciélagos, aves, son frecuentemente reservorios de enfermedades que afectan al hombre (zoonosis) y/o a los animales domésticos (“enfermedades compartidas“). Algunas de ellas, además, son transmitidas por picaduras de artrópodos. Está claro que el conocimiento de estas enfermedades ha de verse potenciado por la interacción entre especialistas en diversas disciplinas, incluyendo profesionales de la medicina humana y veterinaria, epidemiología, virología, entomología, zoología, genética, inmunología, ecología, climatología, etc.

La semana pasada se celebraron en Madrid dos importantes eventos científicos relacionados con el mundo de los virus emergentes: El IX International Congress of Veterinary Virology y el 15th Annual Meeting of the European Society for Clinical Virology. Ambos congresos, auspiciados por las Sociedades Europeas de Virología Veterinaria (ESVV) y de Virología Clínica (ESCV), respectivamente, se hicieron coincidir no solo en el espacio y en el tiempo, sino también bajo un mismo lema: “One world, one health, one virology” (un mundo, una sanidad, una virología), inspirado en el lema “One world, one health” que fue lanzado hace unos años por la OMS (Organización Mundial de la Salud), la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y la OIE (Organización Internacional para la Sanidad Animal) para subrayar la necesidad de un enfoque global de la salud.

De acuerdo con este espíritu interdisciplinar, está claro que un encuentro entre los virólogos que se dedican a los virus humanos y aquéllos que se dedican al ámbito veterinario puede resultar muy útil. No es que no hablen entre ellos. De hecho, hay muchos congresos de virología “general” que no distinguen ambos mundos, pero es cierto que hay una distancia que conviene estrechar. Por ello, ambos congresos (ESVV y ESCV) celebraron una sesión conjunta a la que dedicaron el último día, haciendo realidad el lema común de “One world, one health, one virology“.

La sesión conjunta fue planteada como una serie de conferencias magistrales, intercedidas por sesiones monográficas “cara a cara” donde especialistas de la virología médica y veterinaria exponían su visión sobre un determinado tema. Tanto las conferencias magistrales como las sesiones monográficas versaron, como es lógico, sobre zoonosis víricas. La selección de temas fue acertada (virus gripales, virus West Nile y arbovirosis hemorrágicas emergentes en las sesiones, una conferencia sobre dinámica cuantitativa de las zoonosis víricas, otra sobre murciélagos como reservorios de virus, una tercera acerca de investigación traslacional en virología clínica y veterinaria, y la cuarta sobre  la barrera de especie en las zoonosis víricas). El nivel científico de las conferencias y sesiones estuvo a gran altura y la audiencia mostró un gran interés, a juzgar por las discusiones y preguntas al final de cada intervención.

La sesión conjunta fue sin duda una gran idea y un acierto de los organizadores, a quienes hay que dar la enhorabuena no solo por la excelente organización, sino también por promover esta interacción entre virólogos médicos y veterinarios. Los organizadores anunciaron más sesiones conjuntas de este tipo en futuros congresos. Estos encuentros deben estimular la colaboración científica en estos ámbitos lo que redundará en más conocimientos y mejor comprensión de estas enfermedades, algo necesario para desarrollar mejores tratamientos y medios eficaces para la prevención y el control de las mismas.

El enlace entre los dos mundos de la virología ya se ha producido. Ahora hay que sumar a este esfuerzo el de otros especialistas, en particular del ambito medioambiental para acercarse más  a ese “One world, one health“.

Enlaces a las páginas web de los congresos de la ESVV y la ESCV 2012:

http://esvv2012.com/spain/

http://www.escv2012madrid.com/

 

 

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Primer aniversario de la declaración de erradicación mundial de la peste bovina

Hoy hace un año desde que se declaró la erradicación mundial de la peste bovina. El anuncio tuvo lugar el 28 de junio de 2011, durante el 37º período de sesiones  de la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la  Alimentación y la Agricultura (FAO), en la que sus 192 Estados Miembros aprobaron una  resolución en la que anunciaban la erradicación de la peste bovina de la faz de  la Tierra. La peste bovina es la primera enfermedad animal, y la segunda enfermedad de cualquier tipo, después de la viruela en los seres  humanos, en ser eliminada gracias al esfuerzo del hombre. La FAO celebra este primer aniversario recordándonos la relevancia de este acontecimiento. Se puede leer una reseña en su página web (http://www.fao.org/ag/againfo/programmes/es/grep/home.html).

La peste bovina ha sido uno de los peores azotes para la ganadería durante milenios. Las epidemias de esta enfermedad han alcanzado proporciones devastadoras en el ganado bovino, con mortalidades que en ocasiones  han llegado a superar el 90% poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de las poblaciones afectadas. Su impacto ha sido tan fuerte en ocasiones que ha llegado a modificar costumbres ancestrales en poblaciones nómadas, e incluso se puede llegar a reconocer la huella de la peste bovina en deteminados tipos de paisaje tales como ciertas áreas de la sabana africana. Además de bovinos domésticos, esta enfermedad ha causado importantes mortalidades en la fauna silvestre susceptible (búfalos, jirafas, antílopes…). Su agente causal, el virus de la peste bovina, es el virus “tipo” (prototipo que reune las características de un grupo taxonómico)  del género de los morbilivirus (al cual pertenecen otros virus conocidos como el virus del moquillo, o el del sarampión) dentro de la familia de los paramixovirus. Durante décadas se emplearon vacunas eficaces contra esta enfermedad, lo que hizo atisbar su fin en 1994 cuando la FAO, en compañía de la OIE (Organización Internacional para la Sanidad Animal) y otras agencias internacionales, lanzaron el Programa mundial de erradicación de la peste bovina (PMEPB). El último caso declarado de peste bovina ocurrió en Kenia en 2001. Las últimas vacunaciones tuvieron lugar en 2006, y en 2009 cesó la vigilancia sobre la enfermedad. Como ocurrió con la viruela, se han conservado cepas del virus, así como vacunas, en unos pocos laboratorios en condiciones de alta seguridad biológica, y el resto de cepas del virus fueron destruidas a lo largo de 2011.

El mundo está de enhorabuena por haber conseguido erradicar esta dañina enfermedad. Esto vuelve a demostrar, por segunda vez, que la erradicación de una enfermedad es posible si se dan las circunstancias apropiadas y se actua con decisión, reuniendo la voluntad política y contando con un amplio acuerdo internacional que sostenga el esfuerzo de cooperación durante el tiempo necesario. No cabe duda que el esfuerzo merece la pena y que este exito debe servir para que la labor que actualmente se está dedicando a erradicar otras enfermedades, como la polio, se siga manteniendo pues solo así se logrará repetir por tercera vez el enorme logro de haber borrado otra enfermedad del mapa global.

 

 

OTRAS INFORMACIONES DE INTERËS ESTA SEMANA

La revista Frontiers in Genetics, en un número especial,  ha publicado un artículo de revisión, del que soy autor, sobre enfermedades víricas emergentes y su relación con el cambio global, que por su temática puede ser de interés para los lectores de este blog. Se puede acceder libremente al mismo online en el siguiente enlace. Igualmente se puede descargar libremente en formato pdf en el siguiente enlace. 

 

 

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