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Virus emergentes: dos años de blog

Hace dos años que publiqué la primera entrada de este blog sobre virus emergentes y cambio global, titulada “Un mundo pequeño para unos seres diminutos: los virus emergentes“, en la que expresé la “declaración de intenciones” del mismo: informar y divulgar el conocimiento acerca de los virus emergentes en el contexto de un mundo en constante cambio, sin alarmismo ni sensacionalismo, y con el máximo rigor científico.

Permitan que recuerde algunas frases de aquella primera entrada:

 …para los que no se pasan el día husmeando en el mundo de estos pequeños seres, el atractivo de los virus emergentes es aquel que explota su “lado salvaje”, su poder devastador, su capacidad de destrucción. Aviso que no será este el aspecto en el que se incidirá en este blog. El aspecto “catastrofista” de los virus emergentes ya está demasiado sobredimensionado, sobre todo por la mayoría de los medios de comunicación, ayudados por algunas superproducciones cinematográficas, lo que supone que desgraciadamente es este aspecto sensacionalista de los virus emergentes lo que más llega al público. La idea más generalizada sobre los virus emergentes es la que se asocia a los “bombardeos mediáticos” que acompañaron episodios como el de la gripe aviar, o el más reciente de la nueva gripe A H1N1. asociados a una iconografía básica proporcionada por películas como “Estallido” (Outbreak, 1995).

Hoy podríamos añadir más películas que explotan ese lado “catastrofista” de los virus, como Contagio (2011), quizá más realista que la anterior en algunos aspectos científicos (estuvo asesorada por un magnífico virólogo de la Universidad de Columbia: Ian Lipkin), pero igual de catastrofista. El género de catástrofes en el cine siempre ha tenido mucho tirón, y se puede decir que se ha consolidado un subgénero, el de las pandemias catastrofistas, que cumple perfectamente con la misión central de este tipo de cine, que es la de “amedrentar” al espectador.

Seguía diciendo en aquella entrada:

El miedo es natural y si se mantiene en unos niveles racionales puede servir para adoptar medidas de prevención adecuadas, pero cuando es irracional desencadena pánico, lo cual es completamente inútil y contraproducente. El miedo irracional surge de la ignorancia, así que una forma de combatirlo en este ámbito consiste en difundir el conocimiento científico disponible sobre los virus emergentes y las enfermedades que producen. Esta será la misión principal de este blog.  Estos pequeños organismos forman parte de nuestro medio natural y convivimos con ellos desde la noche de los tiempos, por lo que no está mal conocerlos mejor.

Así que la misión de este blog no es otra que combatir el miedo irracional hacia los virus mediante la divulgación del conocimiento sobre estos seres. No es eso lo que a menudo ocurre cuando los virus alcanzan notoriedad en los medios de comunicación general, ya que suele darse un “sesgo mediático” por el que…

 …la información más difundida en una crisis sanitaria no es la más veraz ni la más útil para solucionar el  problema, sino la que causa más alarma, porque es la que tiene más repercusión en el público, y por ende la que más periódicos vende y más audiencia consigue. Desde aquí intentaremos modestamente contrarrestar ese sesgo, con información basada en la evidencia científica sobre los virus emergentes y las consecuencias que tienen las crisis sanitarias tanto para las poblaciones humanas como para las especies animales, domésticas y silvestres que se ven afectadas.

Puse como ejemplo de ese sesgo el caso de la “gripe aviar“:

 En 2006 los medios difundieron “predicciones” de “expertos” que sostenían que la gripe aviar H5N1 (que por aquel entonces empezaba a generar alarma por causar algunas decenas de casos humanos), estaba destinada inexorablemente a producir una pandemia que causaría “millones de víctimas” de forma inminente. Desde luego, cuanto más “inminente” y más “millones de víctimas” fuera a causar, más atención recibía el “experto” que opinaba ante los medios, de forma que hubo una “selección natural” de “expertos” hacia aquellos que ofrecían cifras más alarmistas, en lo que, más que información científica, parecía una subasta.

Como bien sabemos, la tan anunciada (y temida) pandemia de gripe aviar H5N1 no se ha producido, al menos aún, lo que demuestra que no era tan “inminente” como se llegó a pronosticar. Entretanto, se ha producido otra pandemia, si, pero de gripe de origen porcino H1N1, que nadie pronosticó. Todo ello confirma el principio, ya enunciado en aquel primer post de este blog, de “imprevisibilidad de las enfermedades emergentes“. Desde luego, no hay que restar importancia a las alertas sanitarias que van surgiendo, y que siempre representan un riesgo que hay que vigilar y tratar de reducir en lo posible. Pero eso no justifica el catastrofismo mediático que rodea a muchas de ellas, en medio de las dudas que naturalmente surgen ante un nuevo riesgo sanitario. En este contexto los gestores, periodistas y público en general buscan respuestas, predicciones, seguridad, y la ciencia a veces no puede responder tan rápido. Como dice el virólogo alemán Christian Drosten, los virólogos “no somos Nostradamus“. Muchas veces se nos pide que hagamos predicciones como si tuviéramos una bola de cristal que nos deja ver el futuro, pero estamos hablando de fenómenos en gran medida imprevisibles, inesperados, sujetos al azar, que requieren abordajes complejos, y sobre todo tiempo para estudiarlos y comprenderlos. Y la escala de tiempo a la que tiene lugar la presión mediática ante cualquier alerta sanitaria (días o semanas) no es la de los proyectos de investigación (años). Es harto frecuente que surja una alerta sanitaria, y mientras se destinan fondos para investigar sobre ella y se adjudican a equipos competentes, la “urgencia mediática” de la alerta (que no la alerta en sí, que sigue su curso) ya ha pasado, antes incluso que los investigadores puedan ponerse manos a la obra, y cuando el proyecto de investigación ha terminado, varios años después, ya nadie se acuerde de aquella alerta, pues entre tanto han surgido otras que han reemplazado a la anterior en urgencia. El conocimiento así adquirido, sin embargo, es útil para luchar contra ese tipo de patógeno (que no desaparece así como así, y sigue siendo un problema sanitario a veces durante muchos años), pues se desarrollan nuevos enfoques para prevenir y combatir la enfermedad, vacunas y tratamientos, etc.  Los estudios científicos de cierta entidad son lentos, y esto es algo que no siempre comprenden los gestores, que exigen responder ante los interrogantes planteados por la nueva amenaza sanitaria con una celeridad que a veces es imposible alcanzar.

Desde su inicio, en este blog han ido “emergiendo” sucesivamente 47 posts (48 con éste). aproximadamente dos al mes, un promedio que he procurado mantener también este último año. En 2013 ha predominado la información sobre dos de los virus emergentes que mayor atención han concitado: el nuevo coronavirus MERS en Oriente Medio y los virus gripales, en particular la nueva cepa de gripe aviar H7N9 altamente patógena para el ser humano. No he olvidado comentar acerca de otros virus como el del síndrome de la fiebre grave con trombocitopenia en China y Japón, y el virus Schmallenberg en Europa.  He completado el año con diversos post de temática variada, desde curiosidades e historias relacionadas con los virus emergentes hasta novedades bibliográficas en español de interés en virología. En un año como este, en el que la inversión pública en I+D ha disminuido drásticamente en España, no han faltado los posts haciéndose eco de esa grave situación que afecta no solo a los científicos españoles, sino sobre todo a la sociedad española ya  su futuro como país.

A continuación se ofrece un resumen de lo publicado en 2013, con enlaces a cada uno de los posts mencionados:

  • Posts sobre el nuevo coronavirus MERS:
  1. Nuevo coronavirus de Oriente Medio: actualización.
  2. Preguntas y respuestas sobre el nuevo MERS-coronavirus.
  3. Reservorio animal del MERS-coronavirus: el círculo se estrecha.
  4. Primer caso de infección por nuevo coronavirus MERS en España.
  5. Primer diagnóstico de infección por coronavirus MERS en un camello (dromedario) enfermo en Jeddah (Arabia Saudí).
  • Posts sobre virus de la gripe:
  1. Gripe aviar A H7N9, China, 2013.
  2. Gripe aviar H7N9, China, 2013: actualización.
  3. La gripe y sus virus (I).
  4. La gripe y sus virus (y II).
  5. Gripe aviar H7N9, China, 2013: caso de probable transmisión de persona a persona.
  6. Vacuna contra la cepa gripal H7N9 emergente en China en 2013.
  • Posts sobre otros virus recientemente descritos:
  1. Virus del síndrome de la fiebre grave con trombocitopenia: un nuevo virus emergente en China y Japón.
  2. ¿Qué pasó con…el virus Schmallenberg?
  • Posts sobre historia y curiosidades acerca de los virus:
  1. Alejandro Magno y el virus West Nile.
  2. “¡Los virus SON VIDA!” (V Congreso Europeo de Virología, Lyon, 11-14 de septiembre de 2013).
  3. Murciélagos y virus.
  • Posts sobre la situación de la ciencia en España:
  1. La ciencia es el futuro.
  2. Luto por la Ciencia: 17 de octubre.
  • Post acerca de novedades bibliográficas en español sobre virología:
  1. Nuevo número de la revista Virología y monográfico sobre la polio en la Revista Española de Salud Pública.

En 2014 seguiré ofreciendo información  sobre los virus emergentes desde este blog y espero seguir manteniendo el interés sobre estos singulares bichos.

 

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Un mundo pequeño para unos seres diminutos: los virus emergentes

Supongo que si han llegado hasta aquí es porque les ha interesado el título de este blog. Desde luego, hay que reconocer que los “virus emergentes” poseen cierto gancho. Para mi tienen atractivo por sí mismos, pero seguramente me llevará unos cuantos posts convencerles de ello. Por el contrario, comprendo que para los que no se pasan el día husmeando en el mundo de estos pequeños seres, el atractivo de los virus emergentes es aquel que explota su “lado salvaje”, su poder devastador, su capacidad de destrucción. Aviso que no será este el aspecto en el que se incidirá en este blog. El aspecto “catastrofista” de los virus emergentes ya está demasiado sobredimensionado, sobre todo por la mayoría de los medios de comunicación, ayudados por algunas superproducciones cinematográficas, lo que supone que desgraciadamente es este aspecto sensacionalista de los virus emergentes lo que más llega al público. La idea más generalizada sobre los virus emergentes es la que se asocia a los “bombardeos mediáticos” que acompañaron episodios como el de la gripe aviar, o el más reciente de la nueva gripe A H1N1. asociados a una iconografía básica proporcionada por películas como “Estallido” (Outbreak, 1995).

Teniendo en cuenta lo anterior, no es de extrañar que en torno a los virus emergentes se genere miedo. El miedo es natural y si se mantiene en unos niveles racionales puede servir para adoptar medidas de prevención adecuadas, pero cuando es irracional desencadena pánico, lo cual es completamente inútil y contraproducente. El miedo irracional surge de la ignorancia, así que una forma de combatirlo en este ámbito consiste en difundir el conocimiento científico disponible sobre los virus emergentes y las enfermedades que producen. Esta será la misión principal de este blog.  Estos pequeños organismos forman parte de nuestro medio natural y convivimos con ellos desde la noche de los tiempos, por lo que no está mal conocerlos mejor. Hablaremos de virus, de las enfermedades que causan, y de las circunstancias que concurren para que un virus “emerja”, es decir, llegue a causar brotes de enfermedad, a veces de gran virulencia. También hablaremos del “sesgo mediático”, fenómeno que se produce en todas las crisis sanitarias asociadas a los virus emergentes. En virtud de este fenómeno, la información más difundida en una crisis sanitaria no es la más veraz ni la más útil para solucionar el  problema, sino la que causa más alarma, porque es la que tiene más repercusión en el público, y por ende la que más periódicos vende y más audiencia consigue. Desde aquí intentaremos modestamente contrarrestar ese sesgo, con información basada en la evidencia científica sobre los virus emergentes y las consecuencias que tienen las crisis sanitarias tanto para las poblaciones humanas como para las especies animales, domésticas y silvestres que se ven afectadas.

Un aspecto interesante de las enfermedades víricas emergentes es su capacidad de expansión e invasión de nuevos territorios. El mundo se ha convertido en un lugar pequeño para estos pequeños virus, que se mueven a su alrededor con gran facilidad, especialmente a raíz del fenómeno conocido como “globalización”, que supone un incremento espectacular en los movimientos de productos, animales y personas alrededor del mundo.  En ciertos ámbitos, en particular en la sanidad animal, se ha acuñado el nombre de “enfermedades transfronterizas” específicamente aplicable a aquellas enfermedades infecciosas que afectan a los animales y que tienen gran potencial de expansión e invasión de nuevos territorios.

Algo que caracteriza a las enfermedades víricas emergentes es sin duda la capacidad de sorprender. Los virus emergentes son los maestros de “lo inesperado”. ¿Quién esperaba que apareciera un virus de reminiscencias tan africanas como el virus West Nile (Nilo Occidental) en Nueva York en 1999, y se extendería por toda América poco después? ¿quién podía sospechar que el virus de la lengua azul, en otro tiempo restringido a los trópicos, apareciera en Holanda en 2006 y en poco tiempo asolara la ganadería de toda Europa? ¿quién hubiera predicho la emergencia del virus de la peste porcina africana en el Cáucaso, o que el virus de la gripe aviar causaría sus mayores estragos en humanos en Egipto? ¿o que un virus de murciélagos como el del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) causaría brotes de enfermedad letal en humanos en Hong Kong y otros lugares en 2003? Podría seguir y no terminaría. La impredicibilidad de los eventos asociados a enfermedades emergentes está justificada, y no es fácil de soslayar. A pesar de los esfuerzos que hacen los investigadores para intentar predecir el comportamiento de estos virus, esto no siempre es posible debido sobre todo a que en buena medida los virus emergentes suelen ser una novedad para la ciencia, ya sea porque han sido descubiertos recientemente, o porque han evolucionado recientemente para afectar a nuevas especies, y/o porque afectan nuevos territorios donde nunca antes se habían observado. En todos estos casos concurren circunstancias nuevas que necesitan cuidadosos estudios para conocer el comportamiento (la epidemiología) de las infecciones producidas por los virus emergentes. Sin datos clave sobre este comportamiento, las predicciones tienen que basarse en los datos disponibles de casos lo más parecidos posible al caso actual, algo que a veces funciona y a veces, no. Téngase en cuenta esto cuando se pronostican cifras de afectados de la “próxima pandemia de gripe”. En 2006 los medios difundieron “predicciones” de “expertos” que sostenían que la gripe aviar H5N1 (que por aquel entonces empezaba a generar alarma por causar algunas decenas de casos humanos), estaba destinada inexorablemente a producir una pandemia que causaría “millones de víctimas” de forma inminente. Desde luego, cuanto más “inminente” y más “millones de víctimas” fuera a causar, más atención recibía el “experto” que opinaba ante los medios, de forma que hubo una “selección natural” de “expertos” hacia aquellos que ofrecían cifras más alarmistas, en lo que, más que información científica, parecía una subasta. Cinco años despúes de este ”momento crítico”, los “millones de víctimas” no se han producido aún, afortunadamente (según la OMS, la gripe aviar H5N1 ha producido 578 casos clínicos en humanos, de los que 340 han sido mortales (OMS, 16 de enero de 2012)), aunque  mientras tanto se ha producido una pandemia de gripe H1N1 (confirmando el principio de imprevisibilidad de las enfermedades emergentes arriba enunciado) de consecuencias menos dramáticas de lo anunciado (aunque esa es otra historia, y habrá que contarla en otro post). En este blog no se dará nunca información que no existe. La incertidumbre forma parte de la vida, y cuando no se sabe algo, lo mejor es reconocerlo y poner los medios para averiguarlo si es posible.

Para terminar con este primer post de presentación del blog, creo que no hay que ignorar un aspecto ciertamente arraigado en el imaginario popular sobre los virus emergentes: las teorías conspirativas en torno al surgimiento de nuevas enfermedades “creadas” en el laboratorio. En este blog dedicaremos algún espacio a explicar que la emergencia de nuevos virus es un
fenómeno natural, que no necesita “conspiradores” para que tenga lugar. Eso sí, las actividades humanas no son ajenas al surgimiento de nuevas enfermedades: fenómenos como la deforestación, la urbanización, las transformaciones de usos del territorio, la superpoblación, los cambios climáticos, o la mencionada globalización, por ejemplo, pueden favorecer la emergencia de nuevas enfermedades infecciosas.

Si han llegado hasta el final es que no les he aburrido demasiado. Espero que les haya interesado el tema y poder seguir ofreciendo información que sirva para conocer mejor el curioso mundo de los virus emergentes. Intentaré emplear un lenguaje sencillo, sin renunciar al rigor científico, para llegar a un público amplio, que es a quien va dirigido el blog.

 

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