Ensayos



Mi confesión.

AUTOR  | UNAMUNO, Miguel. Edición de Alicia Villar Ezcurra. Salamanca-Madrid. Sígueme-Universidad Pontifica Comillas, 158 páginas. ISBN 978-84301-1918-9 y 978-84-8468-605-7.

UNA NUEVA EDICIÓN QUE REVISA Y AMPLÍA LA INVESTIGACIÓN PROFUNDA Y RIGUROSA DEL TEXTO UNAMUNIANO
Reseña realizada por Juana Sánchez-Gey Venegas
Universidad Autónoma de Madrid

Cuando en el 2011 Alicia Villar publicó la edición y estudio del inédito de Miguel de Unamuno Mi confesión los estudiosos del pensamiento español sentimos una gran alegría. Primero porque, una vez más, constatamos que los grandes autores tienen una proyección cuyos límites se amplían sin cesar; y en segundo lugar, porque Alicia Villar ha mostrado en sus numerosos trabajos el rigor de sus investigaciones filosóficas y sólo desde ese trabajo y búsqueda en las Casas Museo, como la de Unamuno en Salamanca, o Fundaciones se hace posible el encuentro de un inédito como ha quedado al descubierto.

Ahora en el 2015, agotada la primera edición, acaba de aparecer la segunda que no es mera impresión de la primera sino que añade: una nueva Presentación (7-9) al Manuscrito. Este viene editado en las páginas (11-63), luego se encuentra el estudio del Manuscrito (63-101) donde, de nuevo, se añaden un análisis de otros manuscritos como anotaciones de Unamuno vinculados a este proyecto de escritura que fue Mi confesión escrito en 1904 como documenta Alicia Villar. Estas anotaciones estaban archivadas en la carpeta Notas al Tratado del amor de Dios (CMU 68/15). También se ha ampliado en esta edición las notas críticas del texto, pues a las que ya Alicia Villar expuso en la primera edición se han incluido algunos pasajes de otros textos unamunianos que la profesora admite que completan el de Mi confesión, como son Glosas al 'Quijote' redactado entre diciembre de 102 y enero de 1903, el Tratado del amor de Dios y Del sentimiento trágico de la vida. Así mismo, se ha añadido notas de la 1 a la 30 como Apéndice puesto que son temas a desarrollar y que también se vinculan a Mi confesión, así, como se ha señalado a pie de página, las variantes del propio Unamuno al texto principal.

En el Anexo: Cartas escogidas también hay una novedad, pues se ha incluido a las veinte existentes una más, ésta es: Carta de Miguel de Unamuno a Pedro Jiménez de Ilundáin, 7.XII. 1902, carta nº 7.

Si la edición de una obra desconocida es siempre un hallazgo importante en la labor investigadora igualmente es muy significativo el cuidadoso estudio que Alicia Villar nos muestra, pues conoce bien la obra del rector de Salamanca, la de sus coetáneos y la de sus influencias, o mejor, aún la de los autores con los que Unamuno dialoga, pues son sus almas gemelas: Pascal y Kierkegaard.

Alicia Villar fecha el inédito y explica por qué, a su juicio, Unamuno lo deja inacabado y sobre todo ayudada por la correspondencia del autor y por sus conocimientos desgrana con acierto y convencimiento cuáles son las líneas de su pensamiento: su preocupación por los temas religiosos (76) y su deseo de conocer en profundidad el alma humana (81). Expone también el tema principal de esta obra que Unamuno dedica a los jóvenes con el especial mensaje de sustraerlos del erostratismo: "le apena la 'tacañería espiritual' que observa en los jóvenes que discuten sobre quién dijo antes una cosa u otra" (81).

Resultan especialmente conmovedoras algunas de las páginas del estudio, pues creo que Alicia Villar penetra el sentido de la obra unamuniana y expresa su vigencia. "Pero el proceso creador de don Miguel se desarrolla en ocasiones durante años, y de hecho algunos de los temas de Mi confesión serán recuperados primero en El Tratado del amor de Dios y finalmente en Del sentimiento trágico de la vida. Ahí volcará sus sentimientos más íntimos, con vocación de una obra total, y tratará de defender los valores espirituales y los sentimientos de fraternidad entre los hombres, sin perder la intención biográfica de Mi confesión, entendida como un desnudar su alma" (95).

Finalmente, y no menos importante, la profesora Alicia Villar da cuenta en las notas a pie de página de todos los descubrimientos, añadidos, variantes del Manuscrito. Todo ello recuerda la investigación profunda que ha llevado a cabo que, como en el caso, de la otra obra póstuma de Unamuno e inédita hasta 1957 Diario Intimo, descubierta por Armando Zubizarreta, constituyó al igual que ahora Mi confesión un auténtico hallazgo intelectual.


Arte y Ciencia en el Barroco español.

AUTOR  | Marcaida, José Ramón. Editorial Marcial Pons. Madrid, 2014. 340 páginas.

UNA APORTACIÓN INNOVADORA SOBRE LOS CONOCIMIENTOS CIENTÍFICOS APLICADOS A LA HISTORIA DEL ARTE BARROCO DESDE UNA PERSPECTIVA INTERDISCIPLINAR
Reseña realizada por Leoncio López-Ocón
Instituto de Historia, CSIC. (Reseña extraída con permiso de su autor de: Bitácora de Leoncio López-Ocón Notas de trabajo de un historiador de la ciencia y de la educación)

Tras una provechosa estancia como becario y contratado predoctoral en el Instituto de Historia del CSIC -coincidente grosso modo con el tiempo en el que fui su director- José Ramón Marcaida presentó en la Universidad Autónoma de Madrid en 2011 su tesis doctoral Juan Eusebio Nieremberg y la ciencia del Barroco. Conocimiento y representación de la naturaleza en la España del siglo XVII, dirigida por Juan Pimentel.

Derivado de ese trabajo de investigación es este libro Arte y ciencia en el Barroco español. Historia natural, coleccionismo y cultura visual, cuyo índice se puede consultar aquí. Coeditado con mimo por la Fundación Focus-Abengoa y Marcial Pons marca un antes y un después en nuestra comprensión no sólo del arte Barroco, que definiera Erwin Panofsky como un "alboroto magnífico", sino también de la cultura científica desplegada en el Madrid de los Austrias menores en torno al Colegio Imperial, donde enseñó y desarrolló su poliédrica obra el jesuita madrileño Juan Eusebio Nieremberg (1595-1658). Este primer catedrático de historia natural de esa institución educativa, - lejano antecedente del actual instituto de enseñanza secundaria San Isidro, de cuya importancia en la historia de la educación madrileña se ha dado cuenta en esta bitácora (aquí)- , no sólo fue émulo de los saberes enciclopedistas de la gran figura del Barroco católico europeo Athanasius Kircher, sino un original pensador del Barroco hispano y autor de varias obras dedicadas al conocimiento de la naturaleza. La más importante de todas ellas fue Historia naturae, del año 1635, ilustrada con grabados de fauna y floras exóticas, en su mayoría americanas, accesibles aquí en su mayor parte.

Impulsado por el giro visual de los últimos años en los estudios culturales, el autor explora en este libro la relación de arte y ciencia en el Seiscientos, eligiendo como objeto de estudio una de las principales manifestaciones culturales del Barroco, como fue la pintura. Analiza en particular aquellos géneros en los que la representación de motivos naturales constituyen un aspecto destacado: bodegones, cuadros de flores, vanitas, pintura de animales, cuadros de gabinete. Su exploración, destinada a dar respuesta a cuestiones cómo ¿en qué consiste conocer a través de imágenes? o ¿hasta qué punto queda reflejado el conocimiento natural en la pintura del Barroco?, resulta exitosa y fructífera. Así lo ha reconocido un jurado que otorgó a este texto el premio internacional Alfonso E. Pérez Sánchez Arte del Barroco de la Fundación Focus-Abengoa, en su cuarta edición, dotado con 24.000 euros, al considerarlo "una aportación innovadora sobre los conocimientos científicos aplicados a la historia del arte Barroco desde una perspectiva interdisciplinar" y al evaluar "positivamente la metodología utilizada al estudiar la ciencia de la Edad Moderna como medio de interpretación de la cultura del Barroco".

En efecto, tras esta importante obra subyace una investigación original, ambiciosa y auténticamente transdisciplinar. El autor ha combinado con singular acierto metodologías de diferentes disciplinas, particularmente de la historia del arte y la historia de la ciencia, y ha acudido a múltiples y heterogéneas fuentes. Como subraya Juan Pimentel en el atinado prólogo del libro José Ramón Marcaida ha buscado trazas del conocimiento de la naturaleza en "la literatura mística, en prácticas culturales como el coleccionismo, en la organización de un imperio, en naturalezas muertas, historias morales o emblemas".

La originalidad de perspectiva, la amplitud de miras y la ambición intelectual de José Ramón Marcaida también se manifiesta en la estructura del libro, disposición que permite considerar a esta obra como uno de los más representativos ejemplos de la nueva historia cultural de la ciencia en nuestro panorama historiográfico. Para mostrar y esclarecer el problema central que le ha preocupado -el de las relaciones entre conocimiento y cultura visual plasmadas en la pintura del siglo XVII- el autor ha organizado la arquitectura del libro en tres niveles o áreas temáticas concretas correspondientes a tres géneros pictóricos del Barroco, según explica en su introducción que sigo a continuación, dándole a él la palabra.

Un primer bloque, enmarcado con el título de ACUMULACIÓN, está dedicado al tema del coleccionismo y la cultura material. En él se toman como referente visual los denominados 'cuadros de gabinete', obras de tema alegórico en las que predominan la representación de objetos y, sobre todo, de cuadros -y objetos dentro de esos cuadros-, expuestos en galerías artísticas imaginarias que celebran el cultivo de las artes y el buen gusto. En ellos, según Marcaida, es donde mejor quedó expresada visualmente la singular y compleja relación del hombre barroco con la realidad material y sus representaciones.

Se pretende en esas páginas conectar el gusto barroco por el exceso, la ostentación y el horror vacui con el culto a la curiosidad y a la maravilla como motores de la posesión y de la búsqueda de conocimiento, tomando en consideración además, una concepción de la realidad natural como bien de consumo, con unos valores económicos y simbólicos cambiantes y negociables. Pero en ellas no sólo se aborda el género de las pinturas de gabinete sino también otros elementos que condensan 'acumulación', como tablas astronómicas, recetarios o volúmenes de historia natural, al considerar que "la ciencia moderna podría caracterizarse como el resultado de un ambicioso proyecto de acumulación a todos los niveles: especímenes y fenómenos, experiencias y testimonios, casos exitosos y resultados fallidos".

Protagonista de esta parte es la obra naturalista de Nieremberg, a la que el autor se aproxima en clave de coleccionismo, de apropiación barroca de la realidad, situándola en el mismo contexto que otros proyectos culturales y acumulativos de distintos personajes de su tiempo, como el erudito italiano Cassiano del Pozzo (1588-1657) o el coleccionista y musicólogo madrileño Juan de Espina.

Una segunda parte, titulada REPRESENTACIÓN, se concentra en la pintura de bodegones en un sentido amplio -fruteros, floreros, cuadros de cocina, escenas de mercado- para elucidar el problema central de cómo capturar y conocer la realidad natural a través de imágenes.

La imagen fue una de una de las formas más eficaces de apropiación de la realidad natural practicadas durante la Edad Moderna. Partiendo de esta constatación el autor analiza y relaciona en esta sección del libro la producción pictórica del Barroco y la cultura visual asociada al conocimiento naturalista para establecer vínculos entre esas dos aproximaciones escópicas al mundo, y mostrar su pertenencia a un mismo nicho cultural.

Para alcanzar esos objetivos concentra su atención en la pintura de naturalezas muertas con el fin de comparar los mecanismos de representación que operan en estas obras con los que subyacen a la producción de imágenes destinadas a generar y difundir conocimiento natural: bocetos, pinturas o acuarelas, o, en una fase posterior, los grabados realizados a partir de esas ilustraciones, publicados en los tratados de historia natural.

Como estudio de caso que ilustra estas cuestiones elige el corpus de grabados de la obra de Nieremberg Historia naturae, libro que guarda relación con uno de los conjuntos de ilustraciones naturalistas más importantes de la ciencia moderna hispana: el reunido por el médico de cámara de Felipe II, el toledano Francisco Hernández (1517-1578) durante su expedición al virreinato de la Nueva España, actual México. En su viaje científico acumuló miles de imágenes, en su mayor parte de tema botánico, que fueron a depositarse en la biblioteca del Escorial. Desde allí y a través de numerosas vicisitudes tuvieron una extraordinaria circulación por Europa y las Américas como mostraron en el año 2000 Simon Varey, Rafael Chabrán y Dora B. Weiner, obra en la que tuve el honor de colaborar. (ver aquí).

El tercer nivel del libro -titulado PRESERVACIÓN- está destinado a afrontar el género pictórico de las vanitas para reflexionar sobre el tema de la caducidad en materia de conocimiento y representación del mundo. El autor relaciona en esta parte varios aspectos de la cultura artística y científica del Seiscientos que raramente son tratados de manera conjunta en la literatura.

Por un lado expone el poder de las imágenes naturalistas para fijar y preservar la realidad natural capturada en ellas a través de la representación. El artificio de la pintura logra detener el paso del tiempo y con él los procesos de corrupción y deterioro que amenazan con destruir esa naturaleza viva que se desea conservar.

Por otra parte plantea cómo el fenómeno de la preservación está estrechamente vinculado a la construcción del conocimiento. En efecto, como argumenta José Ramón Marcaida, de cómo se conserven los objetos naturales dependerá la capacidad del estudioso para obtener información a partir de ellos. Así, por ejemplo, el estudio de los cuerpos en anatomía o la elaboración de remedios en medicina estarán sujetos al desarrollo de técnicas de preservación: desde los procesos de preparación de los cadáveres a la obtención de recipientes herméticos para conservar los simples.

El hilo conductor en esas páginas del libro a propósito del afán de preservación del hombre barroco es la historia del ave del paraíso, maravilla del mundo natural y como tal uno de los objetos más codiciados por los coleccionistas de la Edad Moderna.

También está asociada a una rica tradición simbólica, como revela su presencia en un cuadro de la colección del Museo del Prado: la Adoración de los magos de Peter Paul Rubens, formando el penacho que adorna el turbante del rey negro.

Pero, tal y como sostiene José Ramón Marcaida, la misma pintura que desafía la corrupción de lo natural y detiene el paso del tiempo consituye, a su vez, un recordatorio y un motivo de reflexión sobre el carácter transitorio y perecedero de la existencia. Así lo manifiesta el género pictórico de la vanitas, cuya lectura en el plano simbólico pone en entredicho la preservación lograda en el plano representacional, recordándonos que todo es efímero y caduco. Una vez más aparece en el libro la figura de Nieremberg con sus reflexiones sobre "la diferencia entre lo temporal y lo eterno" para hacer de nexo entre el ámbito del conocimiento natural, más cercano a lo material, a lo sensible, a lo tangible, y el ámbito de lo transcendente, de lo ilusorio, de lo inconsistente, al que parecen apuntar las pinturas de vanitas del Barroco, como las de Juan de Valdés Leal.*

La elaboración de este importante libro sobre las intersecciones entre la ciencia moderna y la cultura del Barroco se ha beneficiado de varios estímulos positivos. Entre ellos cabe señalar, como el mismo autor reconoce, la inteligente y adecuada orientación de su director de tesis Juan Pimentel y la hospitalidad y las magníficas condiciones de trabajo ofrecidas por el Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Cambridge, donde José Ramón Marcaida disfrutó de la guía y entusiasmo de Simon Schaffer, uno de los más importantes historiadores de la ciencia existentes actualmente, gracias a una estancia de investigación postdoctoral de dos años financiada por el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco. También conviene destacar que la génesis de esta obra se vio favorecida por el ambiente creativo que encontró su autor en el Instituto de Historia cuando esta institución se trasladó a finales de 2007 de su vieja sede de duque de Medinaceli a su nuevo emplazamiento en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales de la calle Albasanz. En este lugar a lo largo de cinco años, entre finales de 2007 y 2012, se desarrolló una interesante experiencia de interacción entre humanistas y científicos sociales y de diálogo intenso entre historiadores de varias especialidades y de ellos a su vez con filólogos y filósofos.

Hace un siglo, al que me estoy aproximando en mi otro blog de Jaeinnova, José Ortega y Gasset, muy atraído en su quehacer filosófico por la cultura del Barroco, era otro lector de Nieremberg. En uno de los textos que escribiera en el semanario España evocando un viaje a Asturias y al hilo de su reflexión de cómo la vida es un viaje y de la manía de huir que las cosas tienen, manifiesta lo siguiente: "A la manera que no se podría gozar -dice el Padre Nieremberg- de la vista de un bizarro jinete lleno de joyas y de galas, si fuese siempre corriendo a rienda suelta, así tampoco de las cosas de esta vida se puede gozar bien, porque no paran en un punto, corriendo a rienda suelta". "Con ser tan limitados- añade- los bienes de la vida, los da tan tímidamente, que la misma vida da por partecitas, y mezcla en ella tantas partes de muerte como da en trozos de vida". Todo esto y mucho más dice el Padre Nieremberg en su Diferencia entre lo temporal y lo eterno, un libro encantador que podía haber sido escrito por la zorra de la fábula de las uvas.

Por aquella época el jesuita madrileño tenía otros atentos lectores. En efecto, simultáneamente a esas reflexiones de Ortega, la prestigiosa colección de Clásicos castellanos de ediciones La Lectura publicaba en 1915 el epistolario de Nieremberg, editado y anotado por el vallisoletano Narciso Alonso Cortés (1875-1972), cuya lectura no sé hasta qué punto podría haber añadido información de interés a José Ramón Marcaida.

De lo que sí estoy seguro es de que la lectura de Arte y ciencia en el Barroco español permitirá a Nieremberg ganar lectores en las nuevas generaciones, y que sus páginas merecen críticas afectuosas y profundas siguiendo las pautas sugeridas por el mismo Ortega hace cien años en su primer libro Meditaciones del Quijote, publicado gracias al cuidado de Juan Ramón Jiménez en 1914 por la Residencia de Estudiantes. Esto es lo que decía un treintañero Ortega en esa obra sobre el ejercicio de la crítica al hilo de sus lecturas sobre Azorín y Baroja: Veo en la crítica un fervoroso esfuerzo para potenciar la obra elegida... La crítica no es biografía ni se justifica como labor independiente, si no se propone completar la obra. Esto quiere decir, por lo pronto, que el crítico ha de introducir en su trabajo todos aquellos utensilios sentimentales e ideológicos merced a los cuales puede el lector medio recibir la impresión más intensa y clara de la obra que sea posible. Procede orientar la crítica en un sentido afirmativo y dirigirla, más que a corregir al autor, a dotar al lector de un órgano visual más perfecto. La obra se completa completando su lectura.

Ojalá este libro de José Ramón Marcaida encuentre los lectores y críticos que merece por su profundidad y claridad. De hecho observadores atentos de nuestro panorama cultural, como el filósofo Félix de Azúa, ya han saludado (aquí) su notable erudición y han encontrado resonancias de cuestiones que se abordan en él -como la desmaterialización de los objetos en las pinturas barrocas- con nuestro tiempo presente, en el que todos llevamos consigo en nuestros gadgets "una colección desmaterializada, no de objetos, sino de personas".

En fin creo que no estoy equivocado si se considera a Arte y ciencia en el Barroco español como uno de los mejores libros sobre historia de la ciencia e historia del arte escritos en lengua castellana durante 2014.


*Juan de Valdés Leal [En el siguiente video se explica el significado de dos de los cuadros de Juan de Valdés Leal In Ictu Oculi y Finis Gloria Mundi https://www.youtube.com/watch?v=zeKtH8GYPXc

El Museo del Prado dialoga con José Ramón Marcaida sobre el ave del paraíso a propósito de la exposición Historias naturales. Un proyecto de Miguel Angel Blanco

Francisco de Asís García Oltra. Un ingeniero futurista casi en el olvido.

AUTOR  | García-Blanch, Francisco. Edición Círculo Rojo. 453 páginas.

BIOGRAFÍA DE UN INGENIERO FUTURISTA
Reseña realizada por Francisco García-Blanch
Consultor en investigación e innovación científica y tecnológica
Biógrafo de Francisco de Asís García Oltra

En noviembre de 1792 en San Lorenzo del Escorial y ante el Rey Carlos IV tuvo lugar la primera ascensión del mundo de un globo de diseño y fabricación militar, elaborado en el Real Colegio de Artillería de Segovia, cuya finalidad era obtener información relativa a las defensas de una plaza o al dispositivo de ataque a una plaza sitiada, que suponen el nacimiento de la Aeronáutica Militar en el mundo. En 1884 se creó la primera Unidad de Aerostación Militar en España que en 1888 adquirió a la casa Yon de Francia un globo esférico y su tren de inflación. El 10 de julio de 1889, tuvo lugar la primera ascensión del globo Yon, que fue bautizado como 'María Cristina' en honor a la Reina Regente. En 1896 se formó una comisión para estudiar las Unidades de Aerostación existentes en otros ejércitos europeos, que desembocó en la constitución del Parque Aerostático y la Compañía de Aerostación en Guadalajara, de los que todos hemos oído hablar.

Sin embargo, hoy tratamos de otra parte de la historia menos conocida que se refiere a la contribución de algunos ingenieros militares, entre los que se encuentra Francisco García Oltra, al desarrollo de la Ingeniería Aeronáutica. En 1876, el Comandante de Artillería Manuel Rivera y Sempere, que fue quien orientó a Francisco hacia la aeronáutica, propuso un aparato perfectamente estable y dirigible, que no tuvo acogida en medios oficiales. Una vez retirado, el Coronel Rivera publico dos libros sobre su aparato, que han sido reimpresos por Patrimonio Nacional recientemente. También en 1876, el ingeniero naval francés Charles-Alphonse Pénaud fue el primero del mundo en solicitar y obtener una patente de 'Aeroplano o aparato aéreo volador', que había hecho volar en las Tullerías en 1871 como modelo reducido llamado el 'Planophore'. Su suicidio en 1880 abortó prematuramente el desarrollo de sus ideas, aunque con el dinero donado a la Academia, fueron premiados en 1883 los precursores de la Ingeniería Aeronáutica en el mundo, quienes establecieron los principios físico-matemáticos de la aeronavegación y cuyo trabajo inspiró a Victor Tatin, Jules Marey, Charles Rénard y Samuel P. Langley, así como a los hermanos Orville y Wilbur Wright.

Francisco García Oltra finalizó en 1889 sus estudios en la Academia de Artillería de Segovia, habiendo presentado como trabajo final de carrera un estudio sobre Los progresos de la Navegación Aérea, publicado por el Memorial de Artillería en 1893, que es la primera obra en español y también uno de los primeros tratados de ingeniería aeronáutica en el mundo, al recopilar varios estudios dispersos desde 1883. En él se exponen, además de los fundamentos físico-matemáticos de la sustentación y el vuelo basados en el uso de aeroplanos, sus ecuaciones correspondientes, cuando todavía no existía la aviación y todo era aún mera conjetura. Dicho libro es diez años anterior al vuelo en aeroplano de los hermanos Wright y siete al del dirigible Zeppelin. En 1894 diseña un Dirigible-Aeroplano que posee las ventajas de ambos y es el primer vehículo híbrido de la historia, hoy día de plena actualidad. El Ministerio de la Guerra en 1911 le concedió una Mención Honorífica por Los progresos de la Navegación Aérea, Los Globos Dirigibles, Motores para las Máquinas de Volar y Teoría de los Globos Dirigibles. Además, su Teoría de la Sustentación y Propulsión de los Aeroplanos, publicada en 1911 fue adoptada como libro de texto por las academias militares francesa -Saint Cyr - y estadounidense - West Point - al ser de lo más avanzado del momento sobre aviación en el mundo.

En 1918 publica en la Revista Ibérica un estudio en el que demostraba la forma de obtener en la práctica alcances superiores a 120 Km. con piezas de artillería, siendo para ello necesario que el proyectil atravesase la estratosfera a más de 40 Km. de altura en la parte superior de su trayectoria, de tipo aeroespacial, demostrando así científicamente la posibilidad de que París estuviese siendo bombardeado por un cañón de largo alcance (Gran Berta). Al acabar la Gran Guerra, la Embajada alemana en Madrid le entregó en 1919 una distinción otorgada por el Káiser Guillermo II debida a sus méritos técnicos por el rediseño de dicho cañón. También fue autor de otras varias publicaciones de tipo tecnológico, militar o de diversas temáticas especializadas.

Francisco de Asís García Oltra nació en 1868 en Onteniente (Valencia) y falleció en Valencia en 1935, a punto de cumplir los 67 de edad, víctima del atropello de un tranvía. Casi toda su vida discurrió en el periodo histórico de la Restauración borbónica en España y desarrolló una larga carrera militar de casi 52 años. Fue General de Artillería e Ingeniero Industrial del ejército, habiendo desempeñado cargos de responsabilidad, como la Dirección de la Real Fábrica de Artillería de Sevilla y la del Parque de Artillería de Valencia. Francisco García Oltra tuvo 7 hijos y su descendencia directa suma 107 personas.



La presentación del libro tendrá lugar el día 6 de junio a las 19.00 h en el Salón de Actos del Instituto de Ingeniería de España en la calle General Arrando, 38.

Imprescindible inscripción gratuita previa en este enlace o en el 91 319 7417.


Cataluña en España. Historia y mito.

AUTOR  | Tortella, Gabriel; García Ruiz, José Luis; Núñez, Clara Eugenia y Quiroga, Gloria. Gadir. 2016, 538 páginas.

UN RIGUROSO, BIEN DOCUMENTADO Y CONVINCENTE ENSAYO QUE ARROJA NUEVA LUZ SOBRE CATALUÑA Y SU HISTORIA
Reseña realizada por José María Ortiz-Villajos
Universidad Complutense de Madrid

La deriva independentista de los gobernantes de Cataluña en los últimos tiempos ha generado un intenso debate en ámbitos políticos, sociales y académicos. Además de la multitud de noticias y artículos aparecidos en los medios de comunicación, se han publicado numerosos libros en los que historiadores, economistas y politólogos han profundizado y tratado de explicar las causas, razones y sinrazones de esa deriva. Cabría pensar, pues, que a estas alturas está todo dicho, por lo que cualquier nueva publicación al respecto sería redundante. Cataluña en España. Historia y mito es una demostración palpable de que esto no es así. El riguroso y amplio ensayo que nos brinda el equipo de historiadores económicos dirigido por Gabriel Tortella arroja nueva luz sobre muchos aspectos del problema.

El texto muestra muy documentadamente que la historia de Cataluña es inseparable de la de España desde la Edad Media, e incluso antes, hasta la actualidad. Al recorrer los hitos fundamentales de esa historia -destacando tanto los aspectos comunes como las innegables peculiaridades catalanas-, los autores van desmontando uno a uno los principales mitos que los políticos e historiadores independentistas han ido construyendo y difundiendo desde hace décadas. Para ello, han consultado y sintetizado las principales aportaciones historiográficas, además de incorporar una considerable cantidad de investigación original.

Recuerdan los autores que antes de llamarse Cataluña, este territorio, perteneciente al Imperio Carolingio, era conocido como Marca Hispánica, aunque ello no guste a los separatistas. Tras una breve y nada clara situación de independencia a principios de la Baja Edad Media, el conjunto de condados que formaban Cataluña, bajo el 'principado' del de Barcelona, se unió en 1137 al Reino de Aragón, que a su vez se unió a Castilla en 1479, dando lugar al Reino de España. Cataluña, por tanto, lleva formando parte de España más de cinco siglos, caracterizados por un predominio de la armonía con algunos breves episodios de enfrentamiento. De ello no cabe sorprenderse, pues tampoco han faltado los conflictos en los procesos de formación de todas las grandes naciones europeas.

El primer enfrentamiento significativo fue la rebelión contra Felipe IV en 1640, la llamada Guerra dels Segadors, que tendría efectos desastrosos tanto para Cataluña como para el conjunto de España al ahondar en la crisis económica que atravesaban. Cataluña se echó en manos de Francia, pero en 1652 volvería a España decepcionada por el extremado centralismo francés. El segundo fue la Guerra de Sucesión (1703-1713), en la que Aragón tomó parte por el archiduque Carlos de Austria en contra de Felipe V, quien representaba una mayor amenaza para los privilegios y fueros medievales de las oligarquías aragonesas. Y, efectivamente, tras su triunfo, Felipe V eliminó muchos de esos privilegios, estableció un sistema fiscal más justo y suprimió las aduanas interiores, facilitando a los comerciantes y fabricantes catalanes el acceso al mercado peninsular y americano. Por tanto, en contra del mito independentista, las reformas borbónicas beneficiaron a Cataluña, provocando su despegue económico y favoreciendo que se convirtiera en la 'fábrica de España' en el siglo XIX. En ello tuvo un papel significativo la protección arancelaria que los industriales textiles catalanes consiguieron para reservarse el mercado español. El cálculo del sobrecoste ocasionado por dicha protección, que el libro recoge en el apéndice A, no deja lugar a dudas del beneficio que Cataluña obtuvo a costa del resto de España. Todo ello lleva a los autores a concluir que "la integración política y social con el resto de España ha beneficiado a Cataluña 'insospechadamente' a lo largo de su historia" (p. 466).

Entonces, ¿a qué se debe el nacionalismo catalán? La obra sitúa su origen a finales del siglo XIX, tras la pérdida de los mercados ultramarinos que tantos beneficios habían proporcionado a los industriales catalanes. La opinión de que el desastre se debió en exclusiva al gobierno de Madrid se extendió por Cataluña. Esto se unió a cierto desdén hacia el resto de España que la ventaja económica catalana -patente desde el siglo XIX y hasta bien entrado el XX- venía alimentando. A su vez, la llegada de inmigrantes de otras regiones para trabajar en Cataluña alimentó sentimientos xenófobos y nacionalistas. Por último, el fracaso del sistema educativo español en el siglo XIX y gran parte del XX hizo que, por el elevado analfabetismo, el sentido de ciudadanía o nacionalidad española fuera débil, facilitando el ascenso de los nacionalismos locales. Esto fue frenado drásticamente durante el franquismo, pero provocó una reacción contraria al llegar la democracia, que facilitó la gran operación político-social liderada por Jordi Pujol en busca de la independencia.

Dicha operación se analiza con mucho detalle en el capítulo 7, el más extenso del libro con casi doscientas páginas. Tras ganar las elecciones autonómicas de 1980, los gobiernos de Convergència i Unió pusieron todos los medios a su alcance para promover el separatismo. Particularmente, el control de los medios de comunicación y de la educación fue decisivo para promover el uso del catalán en detrimento del castellano y para ir configurando la opinión pública a su favor. El oscuro caso de Banca Catalana -contado con mucho detalle en el libro- es paradigmático de la efectividad del control ejercido sobre la opinión pública, pues Pujol consiguió que la demanda judicial fuera percibida como un ataque contra Cataluña, reforzando así el sentimiento nacionalista. Por otro lado, el detallado análisis que los autores hacen de los libros de texto catalanes demuestra el sesgo anti-españolista con que se cuenta la historia a los niños de aquella región. Gracias a estas y otras medidas, el apoyo a la independencia en Cataluña fue aumentando desde 1980, aunque sin llegar nunca a ser mayoritario. Ante esta realidad, que muestra la conciencia de españolidad de más de la mitad de los catalanes, el malestar provocado por la crisis de 2008 fue visto por la Generalitat como una gran oportunidad -quizá la última- para lograr una mayoría independentista. Pero las elecciones de 2015, planteadas como un plebiscito sobre la independencia, fueron un fracaso. A pesar de ello, los independentistas formaron una extraña alianza con los anti-sistema para seguir avanzando hacia la 'desconexión', si bien esto no es posible legalmente ni sin que Cataluña salga de la Unión Europea. El libro de Tortella, García Ruiz, Núñez y Quiroga explica documentada, amplia y convincentemente cómo se ha llegado a esta situación. Su lectura es, pues, muy recomendable para comprender un problema que afecta y preocupa a todos los españoles.


De Ayer a Hoy: Historia de la Medicina.

AUTOR  | Castañer, Ana, Castañer, Anuska P y Castañer, Juan P. Perruna. Teruel, 2012. 582 páginas.

UN COMPLETO Y ESCLARECEDOR REPASO A LA HISTORIA DE LA MEDICINA Y AL USO DE LOS MEDICAMENTOS
Reseña realizada por Ernesto Caballero Garrido
Presidente de La Asociación Nacional de Estudiantes e Investigadores SIGLO XXI

La ciencia médica acompaña a la humanidad desde hace miles de años, desde los primeros homínidos que acompañaban y cuidaban a sus enfermos (incluso antes de comenzar a comportarse salvajemente entre los humanos), utilizando remedios que encontraban a su alcance entre la vegetación de la zona, aprendiendo y comprendiendo el ecosistema para convivir en un equilibrio adecuado. En los albores de la humanidad se puede hablar de una ciencia médica, el uso del entorno de una forma controlada y con la adecuada experimentación para el remedio de enfermedades y de manera paliativa de dolores.

Muchos siglos después diferentes civilizaciones han ido evolucionando sus conocimientos en medicina, de muchas de ellas tenemos referencias, por ejemplo sírvase el caso del pueblo egipcio. En esta gran civilización la medicina se enseñaba en 'La casa de la vida' que se encontraba adyacente a los templos; aquí se enseñaba la práctica de la medicina. Los documentos más antiguos sobre medicina se han datado en el siglo XVII a.C.

Esto nos muestra como el ser humano lleva milenios tratando de conocer y comprender el uso de los medicamentos, así como la importancia en nuestra vida cotidiana. Esto nos lleva a la presente obra 'De Ayer a Hoy', Historia de la Medicina. Obra-recopilatorio de la familia Castañer, que pretenden mostrarnos algo más de nuestra riqueza cultural recuperando los medicamentos del siglo XIX, así como material quirúrgico utilizado por médicos del siglo XX. Este viaje en el tiempo nos lleva desde principios del siglo XX presentándonos los orígenes del protagonista de esta historia el Dr. José Castañer y Rué, haciendo un repaso por su vida y orígenes, tan necesarios para comprender a los personajes de cada historia. Además se complementa con correspondencia persona, así como indicaciones intercambiadas entre colegas. Correspondencias profesional, documentación médica, todos documentos que ilustran una época; todo esto sin olvidar lo más importante de un profesional de la medicina, sus utensilios de trabajo el maletín tan característico, y sin embargo tan poco valorado. El repaso a la formación médica es somero y completo, así como las revistas enumeradas, los escritos oficiales y la documentación estatal, presentando una gran cantidad de bibliografía que merece la pena destacar.

Tras este primer gran bloque encontramos un segundo bloque igual de relevante, el 'Instrumental Médico'. Desglosando en este apartado el material, el instrumental, todo merece la pena ser analizado en detalle, pues el estudio de la historia nos permitirá seguir andando, ya que no se puede avanzar si no conocemos el camino de origen, pero cabe destacar especialmente el aparato de Rayos X portátil, cuando menos un aparato tremendamente útil para el diagnóstico in situ. La dedicación que se le da a este aparato es bastante completa y abarca desde planos técnicos a publicitación que de él se hacía, manuales de uso, etc.

Una mención la merece el inicio de la documentación en detalle del material que comienza con los electrodos, unos curiosos instrumentales que hoy día han evolucionado tanto que no conseguiríamos relacionarlos, pero esto es cuestión de los avances tecnológicos, puede llegar a dejarnos asombrados. Pero los detalles del aparataje no acaban aquí pues se dedican un gran número de fotografías para ampliar en detalle las agujas, tipos cuidados, cajas de protección, etc. El instrumental médico, sorprendente y variado se documenta en los apartados de aparatos de cristal, vendas y muchas otros detalles.

El grueso del libro dedicado a los medicamentos en sí, se han agrupado con gran criterio, coherente con la filosofía del libro que pretende hacer un repaso histórico, en periodos históricos iniciándose en el Reinado de Alfonso XIII, siguiendo por la II Republica española, la guerra del 36 al 39 y el periodo franquista del 39 al 75, hasta entrar en una época más cercana en los finales del siglo XX, donde seguramente podremos reconocer ya muchos medicamentos.

El libro termina con dos bloques interesantes para conocer más detalles de las metodologías de la época, publicidad y curiosidades varias, pudiendo encontrar desde anuncios que incluían cuadros como el de 'Los borrachos' de Velázquez, hasta una fotografía de una farmacia de mediados del siglo pasado. En conclusión un repaso por la historia de los medicamentos que contribuirá a ampliar los conocimientos en historia de la medicina y farmacología.


La mirada de Medusa.

AUTOR  | Pelayo, Francisco. Editorial Catarata-CSIC. Madrid, 2015. 127 páginas.

UNA ILUSTRADA Y MUY BIEN ESCRITA HISTORIA DE LA IDENTIFICACIÓN DE LOS FÓSILES HUMANOS Y DE LOS INTENTOS DE EXPLICAR SU FORMACIÓN
Reseña realizada por Jesús I. Catalá Gorgues
Profesor agregado de Historia de la Ciencia
Universidad CEU Cardenal Herrera

Pocos aspectos del desarrollo de la ciencia en los últimos cuatro siglos han resultado tan polémicos y apasionados como aquellos que conciernen al origen y antigüedad de la especie humana. Si el intenso antropocentrismo que caracteriza la tradición cultural occidental es, en algunas de sus vertientes, sensatamente repudiado en nuestros días, en la cuestión concreta a que hemos aludido es perfectamente lógico y hasta deseable. La obra que aquí comentamos se ocupa de la historia de la identificación de los fósiles humanos y de los intentos de explicar su formación. El autor, investigador científico del CSIC en su Instituto de Historia, es sin duda el mayor especialista en nuestro país sobre la cuestión, a la que ha dedicado numerosas publicaciones y proyectos. En este librito, breve, concentrado y muy esclarecedor, ha plasmado su esfuerzo por ofrecer un enfoque divulgativo sobre un tema que, efectivamente, sigue mereciendo la atención del gran público en cuanto a sus resultados contemporáneos, pero que es con frecuencia mal entendido en su dimensión histórica.

Pelayo ha organizado el volumen en cinco capítulos, más una introducción y un epílogo. A partir del antiguo mito sobre el poder petrificante que tenía la mirada de la más terrible de las gorgonas, el autor salta a la época, el siglo XVII, en que los fósiles empiezan a ser objeto amplio de colección y estudio, incorporados a esa cultura de la curiosidad que define la aproximación a la diversidad natural en los albores de la Modernidad. Otros tipos de preservación de restos biológicos, como los cadáveres hallados en minas y cavernas, las supuestas estatuas de sal de seres humanos y animales -eco de otro viejo mito, el de la mujer de Lot- o las pretendidas petrificaciones de pueblos y ciudades en diversos lugares del mundo, son repasados en los dos primeros capítulos para poner al lector en conexión con un marco cultural extraordinariamente sugestivo, que desde una visión sesgada por nuestro conocimiento podrá parecer fútil e ingenuo, pero que en realidad pone de relieve un esfuerzo interpretativo de gran alcance a propósito de la condición humana. Siempre en esa frontera entre ciencia y creencia, que tan altaneramente creemos ser capaces de deslindar en todo momento pero que en realidad constituye un ecotono intelectual de gran complejidad, hallaremos en el capítulo tercero la historia de los huesos de supuestos gigantes; al respecto, destacarán las aportaciones de autores españoles entre los siglos XVI y XVIII, estimuladas en no escasa medida por la experiencia naturalista americana, con perspectivas variadas y a veces muy críticas con las creencias tradicionales; un debate que rendirá su fruto más acabado en la formidable obra de José Torrubia (1698-1761), de gran influencia en el ulterior desarrollo de la ciencia de los fósiles.

El siglo XVIII será, de hecho, el punto de partida de las grandes polémicas sobre la existencia de fósiles humanos, a las cuales se dedica el capítulo cuarto. La descripción por el suizo Johann Jakob Scheuchzer (1672-1733) de un supuesto 'hombre testigo del Diluvio' a partir de unos restos procedentes de una localidad a orillas del lago de Constanza, representa el inicio de las mismas, que envolverán al tiempo un vivo debate sobre los modos y mecanismos de fosilización. Ya en el siglo XIX, demostrada por Cuvier la filiación batracia del fósil de Scheuchzer, se acumularán poco a poco las evidencias en torno al hombre fósil. En ese 'teatro de los cráneos' del que se ocupa el capítulo quinto se discutirá, además del carácter humano, la propia consideración de fósil; en paralelo, la propia filiación de nuestra especie y la inquietante posibilidad de nuestro parentesco con el resto de vivientes. El descubrimiento de restos incontrovertiblemente humanos en una caverna del valle de Neander, allá por 1856, y la publicación unos años después de las primeras obras específicamente dedicadas a interpretar la condición humana en perspectiva evolucionista, marcarán el desarrollo de la moderna paleontología humana. Pero esta es una historia que ya no desarrolla Pelayo en este libro, enfocado, como hemos glosado, en los debates anteriores a la obra de Darwin.

Contenidamente ilustrada y muy bien escrita, La mirada de Medusa es en sí misma un ejercicio de retrospección que no solo colma la curiosidad histórica, sino que logra estimular reflexiones provechosas sobre cuestiones que muchas veces damos por sentadas con excesiva complacencia. Ya hemos aludido a la difícil demarcación entre ciencia y creencia, y rápidamente podríamos transitar hacia el papel de las creencias en el estímulo de la ciencia. Y estaría presente también la crítica sobre los modos según los cuales la ciencia avanza, y las claves discursivas de la condición moderna, y las demarcaciones respecto a lo humano. Esta es la gran virtud, a nuestro juicio, del libro de Pelayo; aparentemente simple, indudablemente inteligible, y muy divertido en su selección de casos y anécdotas, ofrece sin embargo amplios horizontes para la profundización; si se quiere, miradas más profundas que la de la mortal Medusa.


¿Es posible una cultura sin miedo?

AUTOR  | Mora, Francisco. Alianza Editorial. Madrid, 2015. 200 páginas.

UNA DETALLADA Y AMENA DESCRIPCIÓN DE LA NEUROANATOMÍA DEL MIEDO
Reseña realizada por José María Delgado García
Catedrático de Neurociencias de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Empecemos por la pregunta que da título al libro: ¿Es posible una cultura sin miedo? En 'El malestar en la cultura' (años 30 del pasado siglo) Freud ya lanza la hipótesis de que el precio que hemos de pagar por los beneficios de un comportamiento civilizado (esto es, una cierta seguridad frente a las vicisitudes que nos plantea la Naturaleza y una regulación de las relaciones de las personas entre sí) es la necesaria frustración de nuestros instintos más básicos y/o de nuestros deseos más íntimos. Esta insalvable situación lleva, para Freud, bien a la neurosis, cuando se trata de una libido insatisfecha, bien al sentimiento de culpa, cuando se refiere a una agresividad reprimida. Para el profesor Mora, el miedo cultural o social es el aquel provocado por los otros (tal vez, ¡el infierno de nuestro olvidado Jean-Paul!). Si la culpa es un miedo a uno mismo (porque deseamos cosas o acciones, que no se permiten tener o hacer), el miedo social tiene varias manifestaciones. Por ejemplo, alguien desea robar en un banco, para hacerse con unos cuantos de euros, pero tiene miedo a que le den un tiro en el asalto o a que lo detenga un policía. O, por referirme a un asunto de nuestros días, uno puede desear manifestarse frente a la sede parlamentaria, donde se reúnen unos representantes que no nos gustan, pero ante la posible (e inmediata) aplicación de la impopular 'ley mordaza' uno se puede arrugar y decidir no participar. Hay todo un rango en estos miedos: desde el temor a ser agredido por un congénere hasta la ansiedad (o angustia) provocada por un ambiente social desasosegante. Nos queda, por último, el miedo a la libertad, descrito en detalle por Erich Fromm. Una de dos: o la sociedad nos hace dóciles y dependientes de una pretendida y difusa autoridad o, en ausencia de reglas establecidas, sentimos pavor a tener que decidir sobre esto y aquello.

El interesante, atinado y oportuno libro que nos presenta el profesor Mora explora a lo largo de varios capítulos, no sólo los distintos tipos de miedo que menciono más arriba, sino lo que hasta ahora sabemos de sus sustratos cerebrales. En particular, qué estructuras cerebrales son las que participan más activamente en la generación de los miedos innatos (por ejemplo a las serpientes o a los leones), así como de los miedos de origen cultural y social. Como se pone de manifiesto en la detallada y amena descripción que hace el profesor Mora de la neuroanatomía del miedo, una cosa es saber qué estructuras cerebrales son las encargadas de generar la sensación de miedo y otra muy diferente es saber cómo estas estructuras generan miedo. ¿Qué tienen de particular las neuronas del núcleo cerebral amigdalino para ser capaces de inducirnos la sensación de miedo? ¿Por qué estas neuronas generan miedo, mientras que otras ubicadas en la corteza visual generan visión? Cuestión más peliaguda aún es cómo la emoción que denominamos miedo se transforma en un proceso consciente, aspecto éste al que el profesor Mora dedica una atención preferente. Son preguntas cuyas respuestas, espero, serán contestadas en décadas venideras. Dicho de otra manera más prosaica: los neurocientíficos tenemos asegurado el trabajo para un buen rato.

En las primeras páginas del libro el profesor Mora propone que "conocer los circuitos neuronales que procesan la información emocional y cómo estos procesos emocionales devienen en procesos conscientes (sentimientos) es fundamental para entender los procesos más básicos de la naturaleza y la conducta humanas y, entre ellos, el miedo". A lo largo del libro y, en particular en su epílogo, el profesor Mora mantiene la ilusionada hipótesis de que un mejor entendimiento de nuestro cerebro nos ayudará a mejor entendernos a nosotros mismos y a paliar, en lo posible, los miedos que dependen del entorno cultural y social. En dos mil años de civilización hemos avanzado extraordinariamente en diseños tecnológicos, pero bien poco en una cultura que permita el desarrollo integral de los deseos y capacidades de los individuos que la forman. Así, nuestro mundo emocional va muy por detrás del mundo de nuestros conocimientos técnicos. Por poner un simple ejemplo, Internet nos ha puesto a todos en común, pero comunicarse no es lo mismo que entenderse y en el momento actual mucha gente está más sola y recibe peor trato (eso sí pasado a veces por el tamiz de lo civilizado) que en centurias anteriores. El profesor Mora pone su esperanza en que los conocimientos neurocientíficos ayuden a paliar los miedos de origen social. Yo la pondría en el cambio social: seríamos más felices en una sociedad más justa y equitativa, menos discriminativa, competitiva y agresiva.

En fin, un libro interesante y necesario que les hará pensar, como a mí me ha sucedido, sobre un tema candente y que nos afecta cada vez con mayor intensidad.


La luz. Ciencia y tecnología.

AUTOR  | Barbero, Sergio, Dorronsoro, Carlos, Gonzalo, José (coordinadores). Editorial Catarata-CSIC, Madrid, 2015. 167 páginas.

SOBRE LA NATURALEZA DE LA LUZ Y SUS APLICACIONES TECNOLÓGICAS
Reseña realizada por María Luisa Calvo Padilla. Catedrática Emérita
Universidad Complutense de Madrid
Vicepresidenta Real Sociedad Española de Física (RSEF)

En diciembre de 2013 las Naciones Unidas, en su Asamblea General, proclamaron el año 2015 como Año Internacional de la Luz y las Tecnologías Basadas en la Luz. En España, la comunidad científica ligada al mundo de la óptica y la fotónica comenzó ya a desarrollar actividades para la divulgación de este año en 2014 y continúa en este de 2015 con interesantes iniciativas que se han extendido más allá del mundo académico, incluyendo también ciencias de la vida, el mundo del arte, del diseño, de la iluminación, como ejemplos para entender su diversidad.

Desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han realizado un proyecto de divulgación con la edición del libro La luz. Ciencia y tecnología. Dentro de los objetivos propuestos por los coordinadores, S. Barbero, C. Dorronsoro y J. Gonzalo, así como por el resto de coautores está la idea de divulgar y explicar las bases de lo que, actualmente, se conoce sobre la naturaleza de la luz, sus propiedades, interacción con la materia, poniendo un énfasis especial en las aplicaciones tecnológicas. Así, este libro se estructura en doce capítulos, en cuya elaboración han participado científicos y profesores de reconocido prestigio dentro del área de la especialidad sobre la que desarrollan los contenidos.

En este amplio recorrido el libro comienza con una introducción de puesta a punto y donde se mencionan los temas tratados, con una explicación detallada de las motivaciones tenidas en cuenta. El capítulo 2, cuyos coautores son R. Corbalán, G. J. de Valcárcel, E. Roldán y R. Vilaseca, aborda un aspecto fundamental para la ciencia: ¿Qué es la luz? Que incluye una breve historia de este fascinante recorrido desde las hipótesis de los filósofos griegos hasta la revolución cuántica de nuestros días. Los autores han preparado el texto con la intención de que sea de lectura fácil y abordable para los no entendidos en esta materia. Se presentan, de forma sencilla, algunos experimentos clave para entender la naturaleza de la luz. En el capítulo 3 se aborda la luz como herramienta fundamental para la observación del universo, capítulo elaborado por A. Rosenberg. Su lectura nos permite recorrer las etapas históricas en el desarrollo de los telescopios y el lector puede abordar la astrofísica como ciencia eminentemente observacional, percibiéndose la enorme complejidad de estas sofisticadas técnicas. A. Carrascosa y C. Martín han elaborado un ameno capítulo 4 sobre luz y vida. El lector puede recrearse leyendo sobre la influencia de la luz, el sol como fuente de vida y la generación de seres unicelulares primigenios, la función clorofílica y cómo se ha llegado a desarrollar la biodiversidad en nuestro planeta. Termina el capítulo con una mención a los primeros microscopios que permitieron desde el s. XVI la iniciación en el estudio de la vida microscópica. La luz y la visión se exponen en el capítulo 5, cuya autora, S. Marcos, describe con autoridad el funcionamiento del ojo humano y cómo el sentido de la vista está involucrado en la percepción de nuestro entorno, sus elementos anatómicos, la percepción del color y la gran importancia de conocer los defectos de la visión y su corrección. En el capítulo 6, J. V. García Ramos nos introduce en el mundo de la luz y las moléculas, con una revisión histórica sobre el concepto de átomo y molécula. La interacción de la luz y la materia, está en la base de la espectroscopia, una técnica fundamental en ciencia, con importantes aplicaciones, que ha permitido un conocimiento más profundo de la estructura de los elementos y sus compuestos que constituyen nuestro mundo.

La luz y la atmósfera es un tema recogido en el capítulo 7, por D. Fernández Torre y B. Maté. Describen su estructura, las propiedades fundamentales y algunos aspectos climáticos de actualidad como el efecto invernadero. Merece una mención la exposición de los siempre atractivos fenómenos atmosféricos como el arco iris, los halos, las auroras boreales, con muy buenas ilustraciones. Sigue el capítulo 8 sobre luz y materia, presentado por J. Gonzalo y J. Solís. Un capítulo muy bien estructurado, ilustrado y de lectura accesible para los no doctos en estas cuestiones. M. Gandolfo aborda en el capítulo 9 un tema conectado con el mundo del diseño, la industria y el comercio, como es la iluminación, con buenos ejemplos de técnicas de iluminación de edificios, arquitectura artística y patrimonio. Tampoco podía faltar un capítulo, el 10, dedicado a la luz y las comunicaciones presentado por J. D. Ania Castañón y P. Corredera. Un repaso de las técnicas de telecomunicaciones ópticas y su estado actual que sin duda han revolucionado nuestra sociedad y su forma de interactuar. En el capítulo 11 P. A. Postigo nos introduce en el fascinante mundo de la nanociencia, un área con apenas treinta años de existencia y de gran proyección tecnológica. El libro termina con el capítulo 12, por F. J. Castaño, dedicado a la energía, mencionando la gran actualidad de las necesidades energéticas del mundo moderno, con claros ejemplos como la energía fotovoltaica y las células solares.

En resumen, un libro bien diseñado, de contenidos amplios pero tratados en capítulos que no exceden las catorce páginas cada uno, facilitando la lectura y la comprensión del conjunto. Los contenidos están bien concebidos y actualizados por expertos en los distintos temas tratados. Tiene una lectura abordable para aquellos lectores que no pertenecen al área de ciencias y los textos están acompañados de cuidadas ilustraciones. Si bien en algunos capítulos se echa en falta la inclusión de referencias, ello no va en detrimento de la calidad de los contenidos.

Una loable iniciativa para celebrar y divulgar el Año Internacional de la Luz y de las Tecnologías Basadas en la Luz 2015.


El Instituto de San Isidro. Saber y patrimonio. Apuntes para una historia.

AUTOR  | González de Lastra, Leonor y Fernández Bargueño, Vicente J. (eds). CSIC. Madrid, 2013. 454 páginas.

UN COMPLETO ESTUDIO DEL PATRIMONIO HISTÓRICO-EDUCATIVO DE UNA INSTITUCIÓN EMBLEMÁTICA: EL INSTITUTO SAN ISIDRO DE MADRID
Reseña realizada por Agustín Escolano Benito
Catedrático de la Universidad de Valladolid
Director de CEINCE (Centro Internacional de la Cultura Escolar)

Presentamos esta monografía que reúne diversos trabajos relativos al patrimonio histórico-educativo gestado y custodiado en uno de los centros de educación secundaria emblemáticos de España: el Instituto San Isidro de Madrid.

La publicación se inscribe en el marco del programa ARCE (Agrupaciones de Centros Educativos), un plan impulsado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en orden a fomentar la creación y sostenimiento de redes de investigación en instituciones educativas de carácter público para el desarrollo de proyectos conjuntos. Dentro de estos proyectos de trabajo se incluye el que han puesto en marcha y desarrollado tres institutos históricos del país (El Greco de Toledo, José Zorrilla de Valladolid y San Isidro de Madrid) relativo al sector de la recuperación del patrimonio histórico de estos centros, todos ellos de arraigada tradición en sus respectivos territorios y depositarios por tanto de notables repertorios de fuentes materiales y documentales para el estudio de la historia educativa de las instituciones destinadas a la educación secundaria en España.

Hay que destacar asimismo que varios de los autores de los capítulos del libro son miembros de la Asociación Nacional para la Defensa del Patrimonio de los Institutos Históricos, constituida en el año 2010, entidad que vela por la recuperación de los fondos documentales y patrimoniales de este tipo de centros. El Instituto San Isidro también participó en el proyecto CEIMES I + D (Ciencia y educación en los institutos madrileños de enseñanza secundaria a través de su patrimonio cultural, 1837-1936), coordinado por el profesor Leoncio López-Ocón Cabrera, director entonces del Instituto de Historia del CSIC, en el que participaron historiadores de la ciencia y de la educación, y cuyos resultados fundamentales se dieron a conocer en la publicación colectiva intitulada Aulas con memoria.

El Instituto San Isidro es un centro educativo cuyos orígenes se remontan a mediados del siglo XVI: Casa-Colegio de la Compañía de Jesús, abierta en 1560/ Colegio Imperial, desde 1606/ Reales Estudios de San Isidro, a partir de 1770. En los siglos XIX y XX, el centro fue adoptando las denominaciones asociadas a las sucesivas reformas de la enseñanza media, intermedia, de bachillerato, segunda, general y técnica o secundaria. El establecimiento por tanto se adscribe al grupo de los denominados 'institutos históricos', centros que, en la mayor parte de los casos, ofrecen un recorrido plurisecular.

Estos institutos se han constituido, por el largo recorrido de su existencia, en centros de memoria de referencia para poder examinar in situ, esto es, dentro de sus propios muros y archivos, y con la perspectiva de la larga duración, los procesos históricos de implantación de la enseñanza secundaria en nuestro país, desde los primeros pasos que se concretaron en los modelos orientados a la llamada educación de élites (desde el Antiguo Régimen a la sociedad liberal del siglo XIX y comienzos del XX) hasta las nuevas modalidades que han adoptado las sucesivas reformas que han ido afectando a la educación secundaria de masas a partir de la segunda mitad de la última centuria.

La obra que presentamos es una miscelánea de trabajos que trata de dar cuenta, en determinados aspectos y ciclos, de esta historia sobre todo desde la perspectiva de la historia material de la enseñanza. El libro va encaminado a poner en valor el rico patrimonio que ha atesorado el Instituto San Isidro de Madrid en el contexto de las nuevas orientaciones metodológicas centradas en el estudio de las prácticas pedagógicas asociadas a las mediaciones instrumentales, así como de las preocupaciones que se suscitan en los programas de educación patrimonial, una corriente historiográfica que se sustenta en el análisis de las fuentes empíricas (objetuales, icónicas, textuales, orales) en que se ha materializado el pasado de la enseñanza y que se propone llevar a cabo, desde la intrahistoria de las propias instituciones educativas, la reconstrucción etnohistórica de lo que han sido las instituciones y la interpretación de la cultura escolar que se ha gestado en ellas.

El libro se estructura en tres partes. La primera incluye varios trabajos historiográficos que tratan de relacionar tradición y modernidad en torno a cuestiones específicas sobre el patrimonio y las prácticas de enseñanza, tales como las que afectan a la enseñanza de la astronomía, las ciencias naturales, el dibujo, la tecnología, las escrituras y otros aspectos. Todo ello enmarcado en el contexto de hechos históricos más generales que vinculan el mundo de la enseñanza con planteamientos derivados de la historia de la religión, la ciencia y la tecnología (descubrimientos científicos, tensiones fe-conocimiento-política, exposiciones universales, innovaciones pedagógicas).

La segunda parte incluye temas relativos a los agentes personales y a las proyecciones de algunas cuestiones en la sociedad en distintos períodos. Son de especial interés los análisis que se hacen de la presencia en la vida de la institución de docentes de distinta adscripción ideológica (católicos, krausistas) y de personalidades egregias como los profesores Urbano González Serrano, en el ámbito de filosofía y la psicología del siglo XIX, o de Pedro Puig Adam, en la enseñanza de las matemáticas de la mitad del siglo último. También se analiza la presencia de las primeras mujeres como alumnas y como profesoras del Instituto San Isidro, así como ciertos aspectos sobre la imagen social y la prensa.

La tercera parte gira en torno a la historia interna del Instituto, analizando temas relativos a las publicaciones emanadas del Colegio Imperial en los siglos XVI y XVII, a las vicisitudes que afectaron a los bienes y rentas del establecimiento en el siglo XIX (desamortización y otras circunstancias históricas), a la vida del Instituto durante el Sexenio Revolucionario y a los conflictos suscitados durante la guerra civil, entre otras cuestiones.

La mayor parte de los estudios que incluye la publicación que comentamos afectan al ciclo de la educación secundaria de élites, proceso que despega en el Antiguo Régimen pero que toma su principal impulso a partir de los años treinta del siglo XIX. En España, al igual que en los demás países de su entorno, la educación secundaria, como nivel del sistema de instrucción pública, es una creación de los liberales del XIX. En la definición e instrumentación práctica se reflejan las características de los grupos que se configuraron como élites en el paso de Antiguo Régimen al liberalismo. Más aún, la invención de este nivel intermedio de educación es un hecho asociado a la legitimación social y académica de las clases medias y de los grupos que buscaban afirmar su hegemonía en el nuevo juego de relaciones políticas.

A comienzos del siglo XIX, no existe en España la segunda enseñanza como nivel. La educación equivalente a este grado académico se impartía en instituciones muy diversas: escuelas de gramática, colegios de latinidad, seminarios, facultades de artes, establecimientos privados y espacios domésticos (preceptores). En este contexto están los orígenes del Instituto San Isidro. La llamada 'enseñanza intermedia' no se plantea como nueva modalidad del sistema educativo hasta el Informe Quintana de 1813 y el Proyecto de 1814. La enseñanza secundaria despega definitivamente con el Plan General de Instrucción Pública de 1836, que promueve la creación de los institutos en las capitales de provincia y ciudades importantes. Más adelante, el Plan de Estudios de 1845, con los moderados en el poder, regula la estructura de este tipo de educación, que asumirá la ley Moyano de 1857.

Entre 1835 y 1868 se crearon en España 66 institutos de segunda enseñanza. A esta generación pertenece el de San Isidro. Estos centros se instalaron en su mayor parte en conventos y edificios eclesiásticos desamortizados, se financiaron con sus rentas, las aportaciones de las diputaciones y las matrículas, y acogieron a los hijos de las oligarquías. El desarrollo de este nivel de instrucción sólo afectó a las élites referidas. Y en este proceso hay que situar la historia del Instituto San Isidro.

La implantación de la segunda enseñanza y escasa expansión en este largo ciclo histórico permite hablar de la materialización de un modelo de educación secundaria de minorías, caracterizado por las bajas tasas de escolarización y su lenta evolución. En 1850, el sistema sólo acogía al 0,86 por mil del total de la población; en 1900, al 1,73; en 1931, al 4,67; y en 1950, al 7,82. Además, el relativo crecimiento del sector fue asumido en gran parte por la enseñanza colegiada, libre y doméstica, que pasó de un 34% (1850) a un 84% (1950). La enseñanza impartida en los institutos regresó de significar un 66 por cien a mitad del XIX al 16 por cien a mediados del siglo XX.

El currículum que impartían los institutos se orientaba bajo un sesgo marcadamente literario y humanístico, aunque también incorporó ciertos segmentos científicos, campos que tratan de destacar justamente los trabajos de esta publicación. Es esta una importante contribución a la historia institucional de la educación madrileña, y por extensión también de la española, especialmente relevante respecto al modo 1 de la educación secundaría, el de élites o minorías. La historia material de este tipo de enseñanza también refleja algunas de las características de las expectativas culturales innovadoras de estas élites que, desde una incipiente mentalidad burguesa, trató de ponderar los valores de la ciencia y la tecnología, disciplinas representativas de la revolución industrial en marcha.


Teoría del guión cinematográfico. Lectura y escritura.

AUTOR  | López Izquierdo, Javier. Editorial Síntesis. Madrid, 2009. 290 páginas.

UN TEXTO INDISPENSABLE PARA EL ANÁLISIS DEL RELATO FÍLMICO
Reseña realizada por Alejandra Walzer Moskovic
Profesora Titular de la Universidad Carlos III de Madrid

Esta teoría del guión cinematográfico que nos ofrece Javier López Izquierdo constituye, sin dudas, una propuesta que es innovadora en su enfoque y ágil en su lectura. Innovadora en tanto no presenta, como suele ser usual, un plano callejero con el que orientarse metro a metro en los senderos de la escritura del guión cinematográfico, ni tampoco una especie de recetario con los pasos previsibles para su cocción a punto. El libro se compromete en una mirada teórica y compleja sobre este peculiar texto que, si bien está tejido por palabras, tiene por destino el ser traducido a otro lenguaje: el audiovisual. Ágil, porque aun tratándose de un enfoque erudito, se encuentra trufado de ejemplos que desvelan los misterios y especificidades de tan peculiar escritura como es la del guión cinematográfico. El uso profuso de fragmentos selectos de guiones de diversas épocas y géneros del cine enriquece e ilustra el libro para su mejor comprensión y para regocijo del lector.

Desde el principio se anticipa que el guión fílmico es un texto destinado a la metamorfosis, a la transformación, porque "el guión es la primera forma de una película soñada". Por ello, y aunque parezca paradójico, en tanto apertura al filme posible, el guión constituye un ejemplo de 'escritura restringida', contenida en sus bordes al tiempo que abierta a universos por venir. Una escritura 'seca' pero que ofrece los recursos para que en la transacción entre lo escrito, lo imaginado y lo que finalmente se da a ver, se pueda extraer el jugo que en ella anida. El guionista, en su 'laconismo' algo sugiere y algo se guarda, y es en esa doble faz del guión cinematográfico donde yace su poder para trazar la historia y para sugerir universos.

Estas precisiones dan sentido al subtítulo del libro: 'lectura y escritura', porque es en la pericia de la escritura donde laten los misterios y las riquezas que solicitan lectores de una competencia desusada, lectores que hagan vivir y den en 'ver' un relato que finalmente será narrado en la pantalla.

La estructura de este libro en tres grandes apartados o capítulos: retórica, poética y estética del guión, pone en evidencia un abordaje que ahonda en los enfoques sobre el texto con mayor arraigo y tradición.

El capítulo dedicado a la retórica del guión cinematográfico, es decir a la disquisición sobre su forma escrita, se sumerge en el estudio y análisis de los tropos (expresiones técnicas que indican la sucesión de las imágenes en la pantalla), las descripciones (de escenarios, retratos, acciones y acotaciones del guionista), los diálogos (sus ritmos, relaciones con lo que se muestra, con los personajes, con la acción, las figuras retóricas, las frases 'felices').

El segundo capítulo, es el consagrado a tratar sobre la poética y en él se abordan los aspectos vinculados a la forma que adoptan los acontecimientos, es decir, a la composición de la narración entendida como aquellos procedimientos del relato que dan sustancia o contenido al guión. Aquí se hace hincapié en aspectos tales como los elementos del argumento y sus unidades, los aspectos estructurales y los procedimientos empleados en la construcción de la trama.

Finalmente, el apartado destinado a la estética del guión cinematográfico parte de la premisa de que la belleza de las formas no solo yace en el objeto que se exhibe sino en los ojos de quien lo mira. Una transacción compleja entre la estética del texto (del guión y del filme en este caso) y la estética de la recepción, pues aisthesis no significa otra cosa que 'sensación'. Allí se detiene, por tanto, en los mecanismos que en la obra son capaces de promover las diversas emociones o sugestiones en los espectadores. Para ello reflexiona sobre la descripción de las imágenes acústicas y visuales, sobre los espacios, las yuxtaposiciones y los esquemas a distancia, en definitiva, aquellos recursos que detienen "el deslizamiento del espectador sobre la superficie cuarteada del filme como si se tratase de la piel tersa de la historia".

El lenguaje preciso y al tiempo poético que caracteriza a esta Teoría del guión cinematográfico pone en evidencia el gran dominio que posee el autor sobre la materia que aborda, al tiempo que su propia pasión por las palabras, las imágenes y los sonidos. Una sensibilidad cinematográfica.

Es este un texto especialmente relevante para analistas del relato fílmico, para estudiantes de las disciplinas del audiovisual, para guionistas y aspirantes, pero también es un libro recomendable para los amantes del cine.

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