El Prestige, sus fugas y la duda permanente.

El Gobierno decidió organizar una misión submarina en marzo de este año, tras conocerse que desde el mes de marzo de 2006 restos de fuel seguían emanando del pecio. En principio, el Ejecutivo estimaba que la operación para calcular el volumen de las fugas de hidrocarburo del Prestige rondaría los 3 millones de euros, pero ahora, con el plan detallado, el gasto se eleva a algo más del doble.


El Consejo de Ministros aprobó, en su momento, el acuerdo por el que se habilitan 7,242 millones de euros para financiar la operación de inspección submarina del Prestige, hundido en noviembre de 2002 a unos 260 kilómetros de la costa gallega y cuyos restos, partidos en dos piezas, descansan ahora a 3.800 metros de profundidad.

De la inspección se encargará Repsol, empresa elegida por su capacidad técnica y por ser también la escogida para vaciar los tanques cargados de fuel del pecio en una operación sin precedentes en la historia por tener que hacerlo a 3.800 metros de profundidad.

El control del pecio para determinar el alcance real de las fugas y comprobar el estado de corrosión de los restos del petrolero se realizará mediante un robot submarino teledirigido, igual o similar al utilizado en su momento para extraer el fuel que todavía quedaba en las bodegas del buque tras su hundimiento.

Los más de siete millones de euros liberados ayer por el Consejo de Ministros se entregarán al Instituto Español de Oceanografía, dependiente del Ministerio de Educación y Ciencia, que será ahora el encargado de cerrar el contrato con Repsol.

La expedición está en marcha y su duración será de entre una y dos semanas, en función de las condiciones meteorológicas. Será llevada a cabo desde el buque base Siem Danis de Aberdeen (Escocia). Este barco lleva dos robots submarinos-el Argos y el Fugro – que pueden realizar maniobras más o menos complejas incluso a profundidades superiores a los 4.000 metros -la proa del Prestige se encuentra a 3.830 metros de profundidad- y en parecidas condiciones a los que fueron utilizados en el 2003: los G-4 de Thales y los Innovator . Estos prototipos tenían en principio la ventaja de que fueron adaptados prácticamente en exclusiva para la misión de sellar las fugas del Prestige y manejar las lanzaderas de aluminio con las que se extrajeron 14.000 toneladas de hidrocarburo de la sección de proa. Pero los modelos Argus de gran profundidad -entre 4.000 y 6.000 metros- también disponen de brazos articulados para llevar a cabo este tipo de operaciones, al igual que el que aporta a la campaña actual la multinacional Fugro.

Entre la tripulación del buque noruego, aparte de la propia de la empresa Siem Offshore, están técnicos de la compañía petrolera Repsol que participaron en el operativo de extracción. También viaja a bordo un experto del Ministerio de Fomento y estaba prevista la presencia de un representante del Instituto Español de Oceanografía. Se calcula que a mediados de septiembre ya habrá datos fiables sobre el estado actual del pecio del petrolero.

No obstante, los técnicos de Repsol y del Gobierno aconsejaron que de momento sería suficiente con una revisión de las dos secciones del barco y que cualquier decisión técnica más compleja debería realizarse en otra campaña si es que se considera necesario. Por un lado, el flujo de fuel que sale de las grietas del casco -entre 20 y 50 litros diarios- es similar al que salía en agosto del 2003, cuando se acometieron los trabajos de sellado, y al que se midió cuando se culminó la operación de vaciado en octubre del 2004. Se cree que la situación no habría cambiado mucho desde entonces.

Además, las fugas que no se pudieron sellar entonces difícilmente podrían ser neutralizadas ahora, pues la tecnología que lleva a bordo el Siem Danis no es superior a la que se transportaba entonces en el Polar Prince . Entonces se tardó un mes en sellar la mayoría de las grietas y la campaña actual podría durar menos de quince días.

Para complicar aún más las cosas, las grietas que se dejaron sin sellar entre el 2003 y el 2004 se encontraban en lugares de difícil acceso o en estructuras muy deterioradas que no admitían los dispositivos de sellado diseñados para la operación.

El hundimiento del petrolero en noviembre de 2002 no puso fin a la marea nea, ya que por las grietas de su casco seguía fluyendo fuel. Así que en 2004 el Gobierno encomendó a Repsol la misión de bajar donde el pecio y extraer el hidrocarburo que aún quedaba en sus bodegas. Pero la operación, en la que también se sellaron algunas de las grietas, nunca concluyó.

Repsol abandonó la zona del hundimiento del Prestige en octubre de 2004 dejando en el fondo del mar dos de la cinco lanzaderas utilizadas para extraer el fuel. Una de ellas estaba vacía, pero la otra casi llena. Además, de las 30 botellas cargadas con nutrientes para acelerar el desarrollo de las bacterias que degradan el fuel, 20 de ellas retornaron a puerto sin que se inyectara su contenido en las bodegas del petrolero. Con la operación dada por cerrada, el pecio albergaba todavía en su interior unas 1.500 toneladas de combustible.

En marzo del pasado año se descubrió que el Prestige seguían vertiendo restos de hidrocarburo, a razón de unos 20 litros por días. Análisis realizados por el Oceanográfico de Vigo en octubre y noviembre del pasado año confirmaron que el hidrocarburo procedía del petrolero y, aunque se asegura que el vertido no entrañaba riesgo, sonaron las voces reclamando una inspección submarina.

Tal vez nos habríamos ahorrado el daño sobre las personas y los ecosistemas y lo que hemos invertido en solucionar este problema, si desde el primer momento se hubieran tomado decisiones basadas en planes de emergencia y asesoramiento técnico válido.

Supongo que intuyen que lo que encontrarán en la inspección es que sale fuel, poco pero sale y que, probablemente, la única solución sea la de la vigilancia periódica.

¿Se volverá a repetir el modelo de hestión del Prestige en otra catástrofe similar? ¿Habrá quedado registrado lo que hay que hacer y lo que evitar en el disco duro del sistema?

Ojala me equivoque pero lo dudo…

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He elaborado este blog en base a estas noticias de prensa (1, 2)

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[...] hasta el momento. No olvidemos que durante los primeros días de la catástrofe del Prestige (que transportaba 77.000 toneladas de fuel) fluían unas 125 toneladas [...]

[...] No olvidemos que durante los primeros días de la catástrofe del Prestige (que transportaba 77.000 toneladas de fuel) fluían unas 125 toneladas [...]

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