Dignidad humana y valores éticos de la IA (en la Encíclica), y el pensamiento complejo (en el Método)

Como era de esperar, en toda invocación, manifiesto o declaración, siempre nos vamos a encontrar con partidarios y detractores. Es parte de la naturaleza humana y como no, del libre albedrio. Y esto es precisamente lo que está teniendo la reciente Carta Encíclica MAGNIFICA HUMANITAS, realizada por Su Santidad, el Papa León XIV, sobre la custodia de la persona humana en la Era de la Inteligencia Artificial. Desde el inicio, el documento reconoce los desafíos y oportunidades que presentan las «res novae» (cosas nuevas) de nuestro tiempo, entre ellas la IA.

A raíz del lanzamiento de la Encíclica, publicada en árabe, alemán, inglés, español, francés, italiano, polaco y portugués, han empezado a proliferar las opiniones en medios de comunicación y foros con posiciones enfrentadas. Algunos ven un acierto que la Iglesia se involucre en salvaguardar la dignidad humana frente a los desafíos que trae consigo la IA. Otros, consideran que la carta papal es el resultado de una “obviedad”.

El filósofo Edgar Morin, recientemente fallecido, autor de El Método, quien construye un paradigma de la complejidad, a partir de la cibernética, la teoría de los sistemas, la teoría de la información, la autoorganización en biología y el orden a partir del ruido, para lo cual crea un método: el pensamiento complejo. Ahora, a este enfoque sistémico de Morin se suma el enfoque de la dignidad humana como fin supremo.

Concretamente, el documento papal aborda la dignidad humana y la ética en la era de la inteligencia artificial, reflexionando sobre la dignidad humana, los derechos y principios sociales en el contexto de los avances tecnológicos y la inteligencia artificial.

En la parte introductoria, la necesidad de construir un camino en el bien y preservar la condición humana en la era digital, es -o debe ser- desde luego un hecho incuestionable. Otro tema que se contempla en la Historia y Desarrollo de la Doctrina Social de la Iglesia es la referencia sobre la Iglesia -católica-en constante camino en la historia de la humanidad, dialogando con las ciencias humanas. Esto nos recuerda el dilema sobre las “creencias” de la IA en el cristianismo, tal como se dejó reflejado a los dos años del lanzamiento de ChatGPT, con una “entrevista” que se hizo a la propia herramienta en donde se abordaba los valores cristianos y valores éticos de la IA. La encíclica pone de relieve, además de la dignidad igual de todos los seres humanos en la Era Digital, los principios clave que son: el bien común, destino universal de los bienes, subsidiariedad, solidaridad y justicia social. Y aquí es, precisamente, en donde enfatiza la protección de la dignidad humana frente a los avances en inteligencia artificial, destacando la dignidad humana como base para la ética en la tecnología y la importancia de mantener la humanidad en un mundo cada vez más digitalizado y automatizado. Con este enfoque, la Encíclica busca orientar a la Iglesia y a la sociedad en la protección de la persona humana, subrayándose la importancia de un diálogo entre fe, ciencia y ética para un desarrollo responsable.

Su Santidad hace un llamado a la acción, invitando a la comunidad global a edificar en el bien, respetar la dignidad humana y aplicar los principios sociales en la era de la inteligencia artificial. En este sentido, vemos como la encíclica «Magnifica Humanitas» en sus diferentes y variados puntos, se relaciona directamente con la inteligencia artificial, al abordar la custodia de la persona humana en la Era de la inteligencia artificial. Es una invitación a la reflexión que debemos tener siempre en cuenta.

Además de que es la pieza que faltaba al enfoque sistémico de Morin, al existir una clara relación: ambos enfoques parten de que la persona humana no puede entenderse ni gobernarse desde una lógica reductiva, y ambos (el Método y la Encíclica) piden articular saberes, contextos y responsabilidades para evitar formas de deshumanización. Así, en Morin, el pensamiento complejo critica la fragmentación del conocimiento y propone conectar lo separado, lo disperso, asumir la incertidumbre y leer los fenómenos como sistemas de interdependencia. Mientras que en Magnifica Humanitas, la dignidad humana aparece como criterio central para evaluar la IA, precisamente porque la tecnología no debe ser tratada como neutra ni como sustituto de la persona.

En cualquier caso, para aquellos que tienen que ver con las políticas públicas de la innovación tecnológica en la educación y, sobre todo, para los reflexivos y pensadores, la encíclica «Magnifica Humanitas» es una lectura de cabecera.

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COMO CITAR (APA 7)

Flores-Vivar, J.M. (30 de mayo de 2026) Dignidad humana y valores éticos de la IA (en la Encíclica), y el pensamiento complejo (en el Método). Cultura de Red (Blogs Fundación para el Conocimiento Madrid+d), [https://shorturl.at/1srSd]

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