Archivo de septiembre, 2015

HOMEOPATIA: EVIDENCIAS EXPERIMENTALES Y PATENTES

 

(en vista de los malos entendidos suscitados añado este párrafo introductorio a mi entrada el 09.09.215)

La Homeopatía está científicamente desacreditada, principalmente en base a la ausencia de principio activo en la preparación final. Sin embargo, algunas investigaciones recientes apuntan a que su modo de acción podría no estar basado directamente en la química, si no en relaciones estructura-función. Si esto se suma a que las revisiones sistemáticas de los ensayos clínicos en homeopatía no son concluyentes, se desprende que no podemos afirmar con certeza que la homeopatía no funciona. En esta entrada defiendo la necesidad de profundizar en el conocimiento sobre los medicamentos homeopáticos así como reforzar la normativa que permite su comercialización.

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Al contrario que los programas de ordenador, las preparaciones homeopáticas tienen carácter técnico reconocido por las oficinas internacionales de patentes (por ejemplo, EP 0776175 B1– patente de origen estadounidense concedida en toda Europa).

Antiguos frascos de medicamentos homeopáticos. Foto de wikidude. Wikimedia commons.

Esto no evidencia nada sobre su eficacia, pero resulta que la normativa previene que se concedan patentes sobre invenciones que van en contra de las leyes de la termodinámica, como por ejemplo una máquina de movimiento perpetuo. Se ve que las oficinas de patentes, a pesar de estar plagadas de examinadores con grado de doctor, y con formación científica y experiencia en investigación, no ven un problema similar en las preparaciones homeopáticas. Además, es importante apuntar que una patente concedida se puede revocar si no existe una evidencia experimental que apoye las reivindicaciones (lo que se llama suficiencia en la descripción). En esta patente, que es una entre decenas y utilizo solo como un ejemplo, se concedió la siguiente reivindicación:   “Use of homeopathic dilutions of insulin like growth factor-1, transforming growth factor beta-1, BB-platelet derived growth factor and granulocyte macrophage-colony stimulating factor for the manufacture of a medicament for the treatment of HIV infection”, y aportaron evidencia de que esas soluciones homeopáticas pueden servir para tratar pacientes infectados con el VIH. En cambio, en otra solicitud de patente, EP 1466622 A1, la EPO objetó que un medicamento basado en una dilución igual o mayor que c12 era indistinguible del solvente y por tanto no estaba suficientemente descrito en la solicitud (T1273/09).

Los escépticos dirán que la evidencia publicada en un documento de patente es invalida por no superar las objeciones de un proceso de peer-review, pero eso no es exactamente cierto, pues los examinadores de patentes son expertos en el campo de la técnica de la invención que se describe. En cualquier caso aquí está la referencia de la publicación científica: “Brewitt B, Standish LJ. Positive outcomes in treating human immunodeficiency viral (HIV) disease with high dilution growth factors. Altern Ther 1996a;2:90”. La inventora, fallecida en 2009, fue investigadora del NIH y anteriormente lo fue de la Universidades de Washington y Bastyr.

La homeopatía tiene muy mala reputación entre la mayoría de los científicos. Otros científicos, los menos, la estudian para poder esclarecer la verdad. Las premisas que han provocado el desprestigio científico de esta teoría de la medicina pueden parecer muy merecedoras de ello: 1) Lo mismo que te enferma te cura; 2) lo que te cura (el principio activo) está tan diluido que no existe una sola molécula en la mezcla; 3) pero como el agua “tiene memoria” de haber alojado ese principio activo, puede provocar un efecto terapéutico que no conlleva efectos secundarios.

Además, su fomento apasionado mediante el boca a boca entre enfermos y familiares de enfermos que aseguran que sí les funcionó un medicamento homeopático, provoca la radicalización del disidente que no encuentra evidencias sólidas de su eficiencia médica y le lleva, en ocasiones sin fundamento científico, a equipararlo al placebo (hay que matizar que algunos tratamientos homeopáticos no han demostrado ser más eficientes que el placebo, sin embargo son estudios aislados -ver más abajo donde hablo de los ensayos clínicos y las revisiones Cochrane).

Por si fuera poco, gracias a la Directiva 2001/83/CE el permiso para la comercialización de los medicamentos homeopáticos sin indicaciones terapéuticas, puede obtenerse de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) mediante un procedimiento mucho más sencillo y menos costoso que el de los medicamentos convencionales, lo que facilita un negocio farmacéutico altamente lucrativo e introduce el “motivo” para el “crimen” de su fabricación, apoyo y fomento, por lo que para algunos el caso está cerrado.

Sin embargo, los seres humanos no son solamente química. Desacreditar la homeopatía en base a que no cumple los preceptos de la química (i. e., no existe ninguna molécula del principio activo) es sencillamente un prejuicio, como intentaré demostrar a continuación.

La fisiología gobierna el funcionamiento de órganos y sistemas del cuerpo humano y animal. Cuando un órgano o sistema funciona con normalidad, se dice que su funcionamiento es fisiológico. Lo contrario es patológico: cuando un órgano o sistema no funciona bien y por lo tanto causa un síndrome o enfermedad; también llamado patología. La fisiología es una de las ciencias más antiguas e intenta explicar el funcionamiento normal de órganos y sistemas basándose en sus elementos estructurales, físicos y químicos. La fisiología establece relaciones entre estructura y función para comprender el comportamiento normal de órganos y sistemas. La estructura de un órgano o elemento de un sistema permite -o no- ciertas funciones y determina su magnitud.

La medicina se sirve de la fisiología para identificar las patologías. Por tanto, la medicina se desarrolla en el ámbito patológico, intentando revertir la patología o prevenirla; para lo que debe re-establecer las condiciones fisiológicas. Para ello la medicina utiliza herramientas que no son únicamente químicas (medicamentos). De hecho, la química es una herramienta relativamente reciente para la medicina. Tradicionalmente, se han utilizado herramientas quirúrgicas (operaciones), aunque no siempre con éxito. Una de las herramientas más importantes para la medicina es la evidencia científica, sobre la que hablaremos más adelante.

La estructura lógica del pensamiento humano es incapaz de concebir un efecto sin una causa, por eso los detractores de la homeopatía argumentan que no puede haber un efecto biológico  sin un principio activo en el medicamento. Sin embargo, la fisiología nos enseña que las estructuras también tienen efectos biológicos: la causa del restablecimiento fisiológico no está restringida al ámbito de la química. Las ciencias biomédicas están plagadas de ejemplos de cómo la estructura condiciona la función, desde la epigenómica hasta la cardiología . Sin ir más lejos, el grado de afinidad entre un anticuerpo y su epitopo (fragmento al que se une el anticuerpo para causar su efecto biológico)  resulta de la estructura del anticuerpo y no directamente de su composición química. De acuerdo que en última instancia, es la composición química la que permite un rango de estructuras u otras, pero resulta que también el agua puede cambiar su estructura, como las cadenas peptídicas que originan los anticuerpos. Una cadena peptídica sin la estructura adecuada no produce ningún efecto biológico. De la misma manera, un agua sin estructura no produce ningún efecto biológico, pero estamos empezando a comprender las estructuras (nanoestructuras) que el agua puede formar y no tenemos datos suficientes para afirmar que esas estructuras son incapaces de promover efectos biológicos. Es más, existen evidencias experimentales de que el procedimiento de sucusión o dinamización mediante el que se fabrican los medicamentos homeopáticos, podría modificar la estructura molecular del agua. Además existen evidencias experimentales de sus efectos biológicos y evidencias médicas que apuntan a que el agua estructurada mediante el procedimiento de sucusión propio de los medicamentos homeopáticos, podría favorecer el re-establecimiento fisiológico al menos tan efectivamente como algunos medicamentos convencionales (cuyo principio de acción es la química). Cada uno de los dos enlaces anteriores os llevará a una revisión Cochrane (revisión de todos los ensayos clínicos sobre un determinado tratamiento con el fin de establecer la evidencia médica). Las conclusiones de ambas revisiones son equiparables: el tratamiento parece tener un beneficio para el paciente, aunque los ensayos no están del todo bien diseñados y los datos no se han tratado con la máxima calidad. Al igual que con los medicamentos convencionales, algunos ensayos clínicos de medicamentos homeopáticos son inconcluyentes y otros demuestran que no existe un beneficio. Para construir la evidencia, los ensayos clínicos no deben tomarse por separado, de ahí el valor de las revisiones Cochrane. De 15 revisiones Cochrane que se obtienen de buscar el término “homeopatía”, ninguna de ellas llegó a la conclusión de que los efectos del medicamento homeopático en análisis eran iguales a los del placebo. La verdad es que no tenemos evidencia sólida a favor ni en contra de su utilización para ninguna de las indicaciones propuestas. Eso, aunque justifique el rechazo de las autoridades sanitarias respecto a su utilización en los servicios públicos de salud, no significa que no funcionen; la evidencia tampoco es sólida para muchos medicamentos convencionales, incluso después de ser aprobados por la AEMPS.

Se dice que los medicamentos homeopáticos no tienen efectos secundarios (claro, como no tienen principio activo…) pero eso no es universalmente cierto. En el 2009, Lim et al., aportaron evidencia de que el medicamento homeopático Zicam, que se vende como tratamiento para el resfriado, produce daños en la mucosa nasal. Algunos incautos detractores de la homeopatía han practicado lo que se ha dado en llamar “el suicidio homeopático” con el fin de demostrar la ineficacia del medicamento Sedatif PC (eso si que es un ensayo cínico mal diseñado!). Naturalmente nadie se quedó dormido, al igual que si no nos duele nada, tomar paracetamol no nos podrá quitar ningún dolor. Sin embargo, el hecho de que a ninguno le ocurriese ninguna desgracia no puede alegarse como prueba de su inefectividad puesto que podría ser perfectamente posible que los medicamentos homeopáticos no funcionen mediante los mismos mecanismos que los medicamentos convencionales y que, de hecho, no necesiten una detoxificación hepática -por ejemplo. No  lo sabemos, pero cerrarnos a entender un remedio solo porque no conocemos su mecanismo de acción no es útil ni inteligente.

Es necesario ampliar nuestros conocimientos sobre los medicamentos homeopáticos. Pero recientemente he podido comprobar que de nuestras universidades salen doctores que avanzan a post-doc y profesores con una cabeza tan llena de prejuicios que difícilmente podrá penetrar en ella el pensamiento científico. No les culpo, prejuzgar está en la naturaleza humana. Por eso, para mantener el pensamiento científico, es necesario ejercitar una predisposición abierta a ideas o teorías para las que todavía no se ha obtenido una evidencia concluyente. Es decir, no se han podido probar ni desmentir. También es necesario no derrumbar esas teorías utilizando mofas y ataques personales a quienes le otorgan el beneficio de la duda, que lo único que consiguen es intimidar y alejar al curioso para evitar su ridiculización pública, enturbiando más así la verdad que pueda haber en la teoría o evidencia.

En mi opinión, además de necesitarse investigación más intensa y mejor diseñada, la homeopatía se beneficiaría de un tratamiento serio por parte de la AEMPS. Un procedimiento de aprobación que requiera una evidencia equiparable a la de los medicamentos convencionales y que no se permita la venta sin indicación médica.

 

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