‘Redacción’

PATENTAR UN ANTICUERPO

La inversión requerida para desarrollar un nuevo anticuerpo hace recomendable solicitar protección sobre la molécula. Sin embargo, es cada vez más difícil obtener una patente sobre un nuevo anticuerpo. Existen algunas fórmulas que pueden funcionar, pero otras, bastante comunes, ya no consiguen satisfacer los requisitos de patentabilidad.

Los anticuerpos tienen una clara aplicación industrial en ensayos científicos, pruebas diagnósticas y estrategias terapéuticas, siendo en éstas últimas donde los nuevos desarrollos están despertando altas expectativas tanto para la salud como para la industria farmacéutica y biotecnológica.

Anteriormente a los años 70, se inyectaba un antígeno en un animal y este producía los anticuerpos en un proceso esencialmente biológico sobre el que no teníamos ningún control técnico. Con este procedimiento, se obtenía un suero que contenía anticuerpos policlonales (producidos por distintas células B) con distintas afinidades y dirigidos hacia distintas regiones (epítopos) del antígeno. Hacia 1975, Milstein y Köhler desarrollaron los hibridomas, que permiten disponer de cantidades ilimitadas de anticuerpos monoclonales (producidos por un único clon de células B) todos con la misma afinidad y dirigidos hacia el mismo epítopo. A mediados de los 80, apuntando ya hacia terapias basadas en la utilización de anticuerpos, y gracias a las técnicas de biología molecular, se desarrollaron los anticuerpos quiméricos (35% murinos, 65% humanos) y, a medida que la técnica iba avanzando, se desarrollaron los anticuerpos humanizados (95% humanos), librerías de anticuerpos y anticuerpos totalmente humanos producidos por células de ratón. Ahora, los esfuerzos de la comunidad científica se centran en los anticuerpos biespecíficos, triespecíficos y en modular la respuesta efectora que producen (1).

Sin entrar en los apasionantes detalles de la historia de la inmunología, se puede afirmar que hemos aprendido a manipular el proceso biológico por el cual se producen los anticuerpos de manera que podemos afinar su especificidad (capacidad de distinguir un antígeno de otro muy similar) o su afinidad (fuerza de unión reversible al antígeno) así como su efecto biológico (qué tipo de respuesta provocan). La voluntad de encontrar nuevas terapias para enfermedades como el cáncer o la artritis ha fomentado estos importantes avances en biología y medicina, pero la financiación que los ha hecho posibles, no ha venido mayormente de la generosidad de los presupuestos estatales para investigación científica, si no de la inversión realizada por la industria farmacéutica quien, naturalmente, desea recoger los frutos en forma de beneficios multimillonarios, para lo cual se sirve del monopolio otorgado por las patentes. Curiosamente, los estándares para la patentabilidad de los anticuerpos han avanzado, al igual que la técnica y ya no es sencillo conseguir una patente sobre un nuevo anticuerpo. A menudo es difícil probar la novedad o la actividad inventiva de una solicitud de patente sobre un anticuerpo. Además, como los anticuerpos tienen muchas aplicaciones, originan reivindicaciones con un ámbito de protección muy amplio. El solicitante debe aportar datos que convenzan de que existe base técnica para toda la amplitud de protección solicitada. También es cada vez más difícil satisfacer los requisitos de claridad y suficiencia en la descripción.

La forma más tradicional de reivindicar un anticuerpo, es definirlo en base a su especificidad hacia un antígeno: “Anticuerpo específico contra la ferritina”. En la mayoría de los casos, esta formula ya no satisface los requisitos de patentabilidad. Si el antígeno (ferritina en este caso) ya es conocido, y si existen en el campo de la técnica otros anticuerpos contra este antígeno, el anticuerpo ya no se considera nuevo. Además, la Oficina considerará que obtener otros anticuerpos es un procedimiento rutinario que no implica actividad inventiva. No obstante, según la decisión T735/00, si existe evidencia de que un anticuerpo preparado mediante métodos rutinarios, presenta propiedades sorprendentes, entonces se le reconoce actividad inventiva. Estas propiedades sorprendentes, podrían ser, por ejemplo una elevada afinidad por el antígeno, o especificidad contra un nuevo epítopo (residuos del antígeno a los que se une el anticuerpo). En estos casos, habría que incluir en la reivindicación, las limitaciones de dichas propiedades: “Anticuerpo específico contra el epítopo de la ferritina que comprende los residuos Glu103-Val121”. Habrá que demostrar que otros anticuerpos anti-ferritina no se unen a este anticuerpo o que lo hacen con una afinidad mucho menor. Para satisfacer el requisito de suficiencia en la descripción, la memoria debe explicar cómo conseguir repetidamente anticuerpos con estas características. Alternativamente se puede definir también el anticuerpo en base a la secuencia del epítopo (péptidos a los que se une el anticuerpo), sin nombrar (o sin saber) a qué proteína pertenece dicha secuencia. Naturalmente la secuencia del epítopo ha de ser nueva ya que si no, obtener un anticuerpo contra ella, se considera rutina de laboratorio.

Otra fórmula para reivindicar anticuerpos es definirlos en base al hibridoma que los produce. “Anticuerpo monoclonal obtenido del hibridoma X “. Para satisfacer el requisito de suficiencia en la descripción, dicho hibridoma habrá de depositarse en los términos acordados en el tratado de Budapest en un banco que sea una Autoridad de Deposito Internacional reconocida. El banco y el número del depósito han de especificarse en la reivindicación. En los países firmantes deL EPC, cualquier persona que lo desee, podrá obtener una muestra solicitándola a la oficina de patentes a partir de la publicación de la solicitud (R.33 EPC). En EEUU, la muestra será gratuita para quien la solicite a partir de la concesión de la patente (37 C.F.R. § 1.808 (a)(2)). Además, la descripción deberá permitir a un experto en la materia reproducir la invención en la totalidad del rango solicitado sin que ello suponga la generación de nuevo conocimiento (T 435/91).

Un anticuerpo puede definirse también en base a estructura: “Anticuerpo que comprende un dominio variable de SEC ID Nº: 1 en su cadena pesada y un dominio variable de SEC ID Nº: 2 en su cadena ligera”. No obstante, la oficina no aceptaría una reivindicación que reivindique solamente una de las cadenas, ya que una sola cadena no se une con la misma afinidad y por lo tanto no tiene el mismo efecto técnico de todo el anticuerpo. Si el anticuerpo se define en función de sus CDRs, la Oficina tampoco aceptaría una reivindicación que reivindique menos de los seis CDRs que presenta un anticuerpo ya que estos péptidos no suelen ser nuevos de manera aislada.

Cuando no conocemos la secuencia de un anticuerpo ni tenemos un hibridoma que lo produzca, pero conocemos el antígeno y su actividad biológica, podemos definir el anticuerpo de manera funcional: “Anticuerpo que se caracteriza por ser capaz de neutralizar al menos un 60% de la actividad biológica de la ferritina”. Naturalmente, la descripción ha de explicar cómo obtener repetidamente anticuerpos con esta propiedad sin que ello suponga la generación de nuevo conocimiento.

Si no podemos aplicar ninguna de las fórmulas anteriores para definir un anticuerpo, solamente nos queda la posibilidad de describirlo en base a su procedimiento de producción:”Anticuerpo policlonal obtenido mediante la inmunización de un conejo con ferritina aislada.”

Cada una de las estrategias anteriormente descritas entraña su propia dificultad a la hora de superar el examen de patentabilidad. Es un hecho muy comentado recientemente en los foros de patentes biotecnológicas que, aparentemente, cada vez es más difícil obtener una patente sobre un anticuerpo debido a que, según el punto de vista de la EPO, y en términos muy generales, si el antígeno es conocido, el anticuerpo es casi siempre evidente. Este contratiempo nos anima a sopesar la necesidad de patentar un anticuerpo en función de su esperado éxito comercial y teniendo en cuenta que, al contrario que la publicación, la concesión no está garantizada.

 

1. 16th International Conference on Human Antibodies and Hybridomas. Nov. 2011

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LAS REIVINDICACIONES, CLARAS.

La extensión de la protección conferida por una patente se determina únicamente por el contenido de las reivindicaciones, que han de ser claras y concisas y han de fundarse en la descripción (Artículos 26 y 60 LP y 69 EPC). Además, una vez presentada una solicitud de patente, solo se permitirán aquellas correcciones que resaltan de forma evidente, de manera que no haya duda alguna de que el solicitante solo podría haber querido decir aquello que expresa el texto corregido (Art. 33 RLP y Art. 123 (1) EPC; R. 139 IR-EPC).

Esto explica por qué hay que poner tanto cuidado en la redacción y por qué es recomendable buscar ayuda profesional si uno quiere llevar su solicitud a buen término. Una buena redacción no depende de nuestras habilidades literarias ni técnicas, si no que depende de un conocimiento específico que surge de la intersección del conocimiento técnico con el conocimiento de las leyes y reglas de las patentes y que se adquiere con la experiencia, de ahí que el entrenamiento de los expertos en patentes sea tan largo.

Todas las alternativas de la invención deben estar contempladas en las reivindicaciones. Normalmente, el inventor describe con mucho detalle una o dos realizaciones de la invención, pero debido a su alto grado de conocimiento técnico, a menudo obvian algunas variaciones que para ellos son evidentes. Ni siquiera las mencionan pues piensan que cabe en la cabeza de cualquiera, pero ignoran que si no está en las reivindicaciones, no está protegida. Por eso el redactor de la patente ha de preguntar y revisar las alternativas de cada una de las características, verificar que realmente son necesarias y todas las alternativas están contempladas para así llegar al quid de la invención.

Un redactor mediocre construirá reivindicaciones con falta de claridad. Ante la Oficina Europea de Patentes (EPO, en inglés), la claridad en las reivindicaciones es un requisito para la concesión de la patente. La falta de claridad repercutirá en el alcance de protección de su patente.

Una reivindicación no es clara, según las reglas de las patentes, si presenta expresiones tales como preferiblemente, preferentemente, opcionalmente, particularmente etc. Ya que estas expresiones introducen ambigüedades. Todo lo que aparezca tras este término en una reivindicación, no estará protegido por la patente. Un buen redactor pondría esas características en una reivindicación secundaria o dependiente.

Si por ejemplo, su reivindicación describe:

Compuesto que comprende un péptido antioxidante, preferentemente un péptido que comprenda la secuencia aminoacídica SEQ ID Nº 1

El péptido definido por la SEQ ID Nº1 quedará sin protección. Solo se contemplará a la hora de analizar la infracción, novedad, o actividad inventiva, un “ Compuesto que comprende un péptido antioxidante”. Con lo que, si ya hubiese otro descrito, nuestra invención quedaría 1) desprotegida y 2) publicada para que cualquiera pudiera utilizarla.

La falta de claridad en las reivindicaciones está regulada por el artículo 26 LP y el Art. 84 EPC y puede surgir por muchos motivos: inconsistencias entre la descripción y la reivindicación, términos relativos, parámetros que no se miden con métodos convencionales etc.

 

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