13.05.2026
El eje central del estudio es una molécula clave: el sulfuro de hidrógeno (H₂S). El proyecto parte de la hipótesis de que las alteraciones de los ritmos circadianos podrían desestabilizar su producción, lo que provocaría una exacerbación del estrés oxidativo y un aumento del riesgo de disfunción hepática, cerebral y del tejido adiposo, así como de trastornos metabólicos asociados