EL PUENTE DE VIZCAYA SE PATENTÓ

En una reciente visita a Bilbao decidí visitar Portugalete, cuyo casco antiguo me habían recomendado. Tras salir de la estación de metro y siguiendo las indicaciones que señalaban hacia el centro histórico llegué a un mirador situado junto a la llamada Torre de Salazar, desde donde avisté el majestuoso puente colgante de Vizcaya. Fue un amor a primera vista.

El puente colgante de Vizcaya desde un mirador próximo a la Torre de Salazar, en Portugalete

Como el resto de los turistas allí presentes y a pesar de la abundante lluvia, recorrí el larguero del puente, tras pagar el correspondiente ticket que incluía las respectivas subidas y bajadas en ascensor. Poco después, averigüé que detrás de esta “maravilla”, de este vestigio de la revolución industrial vizcaína, había una historia de patentes.

Vista desde el camino peatonal sobre el larguero del puente

La iniciativa de la construcción de este puente, inaugurado el 28 de julio de 1893, tuvo un origen privado y trataba de responder a la demanda de un cruce más cómodo y eficaz de la Ría entre Portugalete y Las Arenas. Antes de la construcción del puente, el cruce se realizaba en barcos de remos que utilizaban cientos de miles de vizcaínos cada año. Dentro de los empresarios locales que invirtieron en el emprendimiento, el papel dirigente lo asumió Santos López de Letona, un empresario “indiano” que había hecho fortuna en México.

El proyecto corrió a cargo de Alberto de Palacio y Elissague, arquitecto por la Escuela de Barcelona y residente en Portugalete durante su infancia y primera juventud. Tras obtener el título de arquitectura, viajó a Francia donde estuvo en contacto con Eiffel. También participó en el diseño y construcción de grandes estructuras metálicas de la época, como la Estación de Atocha en Madrid (1892) y el Palacio de Cristal (1887) en el parque del Retiro madrileño.

Con el fin de atravesar la Ría del Nervión a la altura de Portugalete – Las Arenas ( Getxo) y tras analizar todas las alternativas disponibles en la época, inventó un puente que permitía el traslado de carga y pasaje de una orilla a otra de la Ría y que al mismo tiempo no impedía el paso hacia y desde Bilbao de buques de gran altura. Para la elaboración del sistema de traslado de la “barquilla” colgante contó con la colaboración del ingeniero y empresario francés Ferdinand Arnodin, experto en el diseño y fabricación de puentes transbordadores. El puente en cuestión fue patentado. Hay versiones contradictorias al respecto; por un lado, se afirma que la solicitud de patente sobre el puente se presentó simultáneamente en Bilbao y en París el 5 de noviembre de 1887. En el archivo histórico de la OEPM figura, en efecto, la patente o privilegio de invención  de número PI7506 presentada en esa fecha, pero no ha sido posible encontrar una patente francesa con esa fecha de presentación en la base de datos histórica del INPI francés. En dicha base de datos de patentes del siglo XIX sólo figura una patente de Arnodin, de número 78747, fecha de presentación 19/12/1867 y título “bateau remorqueur hydraulique – système Arnodin” y en la base de datos ESPACENET figuran 13 familias de patentes publicadas a principios del siglo XX y donde aparece Arnodin como inventor. Sin embargo,  otras fuentes, parece que más creíbles, afirman que la patente se presentó en España y posteriormente fue “adquirida” por Arnodin, quién construyó varios puentes en otros puntos de Europa utilizando la invención protegida por la patente. Se desconoce si se logró la patente en otros estados reivindicando la prioridad de la solicitud de patente española.

El puente está formado por cuatro torres de hierro de 61 metros de altura, dos en cada lado de la Ría, unidas por un larguero de 160 metros de longitud, a una altura de 45 metros sobre el nivel de pleamar. Las piezas de hierro se encuentran unidas mediante remaches y el conjunto recuerda al estilo de las obras de Eiffel. Cada uno de los lados posee 4 cables de sustentación anclados en bloques de cimentación a 110 metros de distancia de cada una de las torres. El transporte de vehículos y pasajeros se realiza mediante una barquilla que cuelga de un carro que se desplaza a lo largo de los carriles del travesaño. Inicialmente se empleaba un motor de vapor y actualmente motores eléctricos.

Figuras de la patente PI7506 de título “un sistema de puente transbordador para el cruce de las vías fluviales”

Su aspecto más innovador fue la utilización de cables de acero ligero de torsión alternada para el anclaje de las torres en los bloques de cimentación.

La solicitud de patente se presentó en el Gobierno Civil de Bilbao y fue transmitida al Conservatorio de Artes en Madrid

El artículo 38 de la Ley de patentes entonces vigente, la Ley de 30 de julio de 1878, establecía las condiciones para el ejercicio del privilegio:

“Art. 38. El poseedor de una patente de invención o de un certificado de adición está obligado a acreditar ante el director del Conservatorio de Artes, y dentro del término de dos años, contados desde la fecha de la patente o del certificado, que se ha puesto en práctica en los dominios españoles, estableciendo una nueva industria en el país.”

Entre la documentación del expediente figura la solicitud de comprobación de que la invención estaba siendo explotada en Bilbao, entre Portugalete y Las Arenas de Getxo.

En el archivo histórico de la OEPM se dispone de otras patentes españolas con Alberto de Palacio como inventor:

En 2015, la OEPM colaboró en la realización de la exposición “Museo a cielo abierto” en la terraza del Puente, cediendo la utilización de imágenes digitales de las memorias y los planos de dos de las patentes solicitadas por Alberto de Palacio (PI7506 y PI1246).

El Puente desde Getxo-Las Arenas

El puente ha sido testigo y protagonista de la historia de los últimos 125 años. Así, durante la Guerra Civil, en junio de 1937, el ejército republicano lo voló para tratar de evitar que el ejército franquista cruzara la Ría. Tras la guerra fue reconstruido y reabierto en 1941. Asimismo, el 12 de abril de 1989 fue asesinado por ETA, mientras esperaba en su coche en Getxo para cruzar el puente, el sargento de la Guardia Civil José Calvo de la Hoz.

El puente tras ser volado el 17 de junio de 1937. Autor: Alfredo Pérez Trimiño (Fuente: El correo digital)

En 1999 y tras unas importantes obras de renovación, se reinauguró. Se peatonalizó el larguero y entraron en funcionamiento dos ascensores para permitir la visita turística. En 2006 fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Con la perspectiva que dan los 125 años transcurridos, resulta sorprendente que se patentaran los puentes de este tipo, como ocurría con algunos puentes patentados por Eiffel, ya que, dada su naturaleza, no era posible su fabricación masiva. Hoy en día se patentan elementos más concretos y no el puente en su conjunto.

Conclusión

Si alguna vez visitan esta espectacular muestra de la obra civil de estructura metálica de fines del siglo XIX que une Portugalete y Getxo, lo cual les recomiendo, recuerden que estuvo patentada.

Leopoldo Belda Soriano

 

Enlaces de interés:

Puente de Vizcaya: patrimonio de la humanidad (Revista Cimbra – Colegio de ingenieros técnicos de obras públicas).

Puente Bizkaia Zubia – Sociedad de explotación del puente.

Ponts suspendues, conçus, construits ou rénovés par Ferdinand Arnodin

La mitad invisible: Puente de Vizcaya (RTVE)

El proyecto de liquidación de las obras del puente Vizcaya (Miguel Aguiló, Fabrikart – Universidad del País Vasco)

El puente de Vizcaya, nuevo patrimonio de la humanidad (Alberto Santana Ezquerra – Rev. Int. Estud, vascos, 51, 2, 2006,293-612)

 

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Comentarios

Enhorabuena por el artículo, Leopoldo!
Me alegro de que te haya gustado esta maravilla arquitectónica de mi pueblo. Para los que buscais emociones fuertes os animo a hacer goming desde lo alto del Puente Colgante:
http://www.getxo.eus/es/turismo/que-hacer/goming-puente

Me ha gustado mucho, Leopoldo, muy interesante, gracias

Como siempre un artículo excelente. Enhorabuena Leopoldo.

Muy interesante artículo… gracias. Sldos desde Montréal, Canada.

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