Virus Zika: otro arbovirus trotamundos que se globaliza


El virus Zika abre todos los noticiarios desde hace unos días. El 1 de febrero la Organización Mundial de la Salud declaró la alerta de salud pública de importancia internacional por la emergencia de este virus. En realidad el virus Zika no es nuevo, ni mucho menos. Ni siquiera es novedad su expansión por el mundo, pues ya apuntó maneras al alcanzar en 2007 unas islas del Pacífico lejos de su lugar de origen, el África subsahariana. El post que sigue trata de resumir lo que se sabe de este virus a dia de hoy.

 

La pregunta se las traía: “Ebola, chikungunya, …¿cual será el próximo?”. “Zika”, fue mi respuesta. El lugar,  el simposio sobre “Infecciones víricas emergentes” celebrado el pasado 8 de julio durante el 25º Congreso de la Sociedad Española de Microbiología en Logroño. ¿Que hacía yo allí? Fui invitado a hablar sobre vigilancia global de enfermedades emergentes (un resumen puede leerse en este enlace). En aquel entonces el virus Zika ya había llegado a América, donde empezaba a expandirse rápidamente, como ya lo había hecho de forma muy parecida poco tiempo antes el virus chikungunya. Evidentemente no se trata de adivinación: predecir pandemias y emergencias sanitarias es un ejercicio muy, muy arriesgado, por no decir imposible, y los virólogos no somos Nostradamus. De hecho, podía haberme equivocado, y acertar tuvo algo de casualidad, pero también mucho de estar informado y de simple deducción por analogía.

Zika: un poco de historia

El virus Zika fue descrito por primera vez en 1947, en Uganda. Se encontró buscando otro virus bien conocido y virulento: el virus de la fiebre amarilla, del cual ya hablamos en un post anterior. La forma de buscarlo era un método rústico pero eficaz que se sigue usando hoy dia en determinados casos como sistema de vigilancia de enfermedades infecciosas: empleando animales centinela. En este caso, como los primates son los hospedadores naturales del virus de la fiebre amarilla, se utilizaron macacos de la India (mono Rhesus: Macacca mulatta) para este fin. El lugar fue el bosque de Zika, en Uganda. El 18 de abril de 1947 encontraron al macaco rhesus 766 con fiebre alta. El suero de este animal, inoculado en ratones, permitió el aislamiento del virus causante de aquella fiebre, que resultó que no era el de la fiebre amarilla, sino un patógeno diferente, que posteriormente fue denominado virus Zika, como el bosque del que procedía. El trabajo se realizó en el Uganda Virus Research Institute (UVRI) en Entebbe, Uganda.

UVRI 2015

Entrada principal del Uganda Virus Research Institute, en Entebbe, Uganda, lugar donde se realizó el primer aislamiento del virus Zika. Este es un laboratorio histórico para la virología, donde, además del Zika, se aislaron por primera vez virus como el de Crimea-Congo y West Nile, entre otros.
(Fotografía realizada  por el autor en febrero de 2015).

Poco después se aisló el mismo virus de un mosquito de la especie Aedes africanus, recogido en aquel mismo bosque. La presencia de anticuerpos específicos frente al virus en la población humana de la zona indicaba que el Zika podía infectar a la especie humana. Estudios experimentales en ratones y primates demostraron que el mosquito Aedes era el vector que mediaba la transmisión del virus.

Estudios serológicos indicaban que el área de distribución de este virus comprendía prácticamente todo el África tropical y subtropical, además de zonas tropicales de Asia como la India, Malasia, Thailandia, Vietnam, Filipinas e Indonesia. La seroprevalencia (porcentaje de indivíduos que muestran reacción positiva de anticuerpos frente al virus en la población) en algunos casos, como en Nigeria, superaba el 40%, lo que indicaba una situación endémica: la población estaba expuesta al virus de forma intensa y continuada desde hacía mucho tiempo. En esta situación la mayor parte de la población posee defensas naturales frente al virus, adquiridas durante una infección en las primeras etapas de la vida. Es en la infancia cuando el organismo es más vulnerable, y en efecto, los primeros aislamientos del virus a partir de humanos infectados procedían de niños de entre 1 y 3 años de edad, con fiebre como principal (y a menudo único) síntoma registrado, y en todo caso con signos clínicos leves como dolores de cabeza y musculares.

La transmisión del virus Zika por mosquitos lo vincula al cambio global

El virus Zika ha sido aislado de diversas especies de mosquitos, principalmente del género Aedes, incluyendo A. aegypti, que es el principal vector de la fiebre amarilla y el dengue. Estos dos virus tienen en común con Zika no solo que son transmitidos por el mismo tipo de mosquito, y que son patógenos para el hombre, sino también que pertenecen a la misma familia de virus: los flavivirus. De estos virus hemos hablado en anteriores ocasiones (véase por ejemplo, el post del 12 de octubre de 2012 dedicado a los flavivirus emergentes), subrayando la especial tendencia observada en tiempos recientes, de algunos de sus miembros a emerger en diversas regiones del Planeta. De ello no parece ser ajeno el hecho de que estos flavivirus emergentes se transmiten por picadura de mosquitos, y ya se señaló en este blog la especial relación que tiene el calentamiento global con las enfermedades transmitidas por vectores artrópodos (por ejemplo, véase el post del 25 de febrero de 2012).

En definitiva, el virus Zika es el ultimo de una serie de flavivirus transmitidos por picadura de mosquito que han expandido su rango geográfico en tiempos recientes, como West Nile, Usutu, Tembusu, entre otros. De igual modo, otros virus no pertencecientes a este grupo, pero cuyo modo de transmisión, e incluso tipo de vector, comparten con Zika, han precedido a éste en su expansión mundial, notablemente el virus chikungunya, que no es un flavivirus sino un alfavirus de la familia de los togavirus, y al cual hemos dedicado igualmente algunos posts (por ejemplo, el del 16 de diciembre de 2013). Entre estos virus “expansivos” podemos distinguir dos casos: aquellos que necesitan una o varias especies de vertebrados silvestres que actuen como reservorio para sostener su ciclo natural, como por ejemplo, las aves en el caso del virus West Nile, y aquellos como el Zika y el  chikungunya, pero también el virus dengue y el de la fiebre amarilla, que no necesitan un reservorio animal para mantenerse en circulación, sino que el ciclo puede ser mantenido entre los mosquitos Aedes y la especie humana. Esto hace a estos virus especialmente proclives a la expansión territorial allí donde existan vectores competentes y seres humanos que infectar, especialmente en ambientes muy antrópicos (humanizados, urbanos) donde prosperan sus vectores.

Como hemos dicho, Zika y chikungunya emplean para su transmisión vectores comunes pertenecientes al género Aedes. Entre ellos hay especies invasoras como A. aegypti, A, albopictus, éste último popularizado como “mosquito tigre“. Si bien el papel como vector de A. aegyptii está claramente establecido tanto para chikungunya como para Zika, el de A. albopictus lo está para chikungunya pero es menos conocido en el caso de Zika, aunque la evidencia actual apunta a que este vector es competente también para este virus.

Mosquito tigre

Estas dos especies de mosquitos han alcanzado una amplia distribución en el mundo, la cual se ha visto favorecida por fenómenos asociados al cambio global, que es el impacto de la actividad humana sobre la Tierra. Esta es la razón por la que los virus que emplean estos vectores para su tranmisión tienen allanado el camino para su expansión territorial en amplias zonas del planeta, llegando cada vez más a zonas templadas y más alejadas de los trópicos, como puede ser la Europa meridional y el sur de EE.UU. En las imágenes siguientes se representa la distribución geográfica de estos vectores en épocas recientes.

A. albopictus - distribución

Distribución mundial de Aedes albopictus (mosquito tigre) en 2007. En azul: rango nativo; en verde: introducido (Fuente: Wikimedia Commons).

 

Distribución Aedes aegyptii

Rango geográfico del mosquito Aedes aegypti (amarillo) y de uno de los virus que son transmitidos por éste, el virus dengue (naranja). (Fuente: Wikimedia Commons).

Hay que decir que debido a su expansión contínua, estos mapas están ya desfasados. Se sabe ya que, por ejemplo, A. aegypti ha alcanzado el estado de California (EE.UU.) recientemente, y se sospecha de su presencia en países bañados por el mar Negro, es decir, está a las puertas de Europa (donde, por otro lado, su presencia fue común en tiempos pasados, como prueban las epidemias de fiebre amarilla que asolaron los países mediterráneos hasta el siglo XIX). Por su parte, A. albopictus se encuentra distribuido por gran parte de la cuenca mediterránea, incluyendo España, Francia, Italia, Grecia y Balcanes en su lado norte, y se sospecha su presencia en algunos enclaves del norte de África. Así pues, podemos decir que todos estos países tienen potencial para sufrir brotes autóctonos de virus Zika, como ocurrió no hace mucho con virus chikungunya en Italia, en un episodio que ya se relató en otro post.

Si bien la transmisión del virus Zika ocurre generalmente a través de la picadura de mosquito, se han observado formas alternativas de transmisión. Concretamente se ha documentado algún caso de transmisión por contacto, probablemente por vía sexual. En 2008, el investigador norteamericano Brian D. Foy resultó infectado en Senegal durante una estancia para realizar trabajo de campo en aquel país para el CDC. A su regreso a Colorado (EE.UU.) transmitió la enfermedad a su mujer, presumiblemente por contacto sexual, y publicó el caso en un artículo científico, que se puede consultar en este enlace. Otras potenciales vías de transmisión son las transfusiones y los trasplantes, y posiblemente la vía transplacentaria, que como se verá más adelante, podría tener consecuencias sanitarias muy relevantes. Se desconoce la importancia epidemiológica que pueden tener estas formas alternativas de transmisión no dependientes de vector artrópodo.

La peripecia del Zika alrededor del mundo: 2007-2015

Como dijimos antes, el virus Zika apuntaba maneras ya en 2007 cuando alcanzó la isla de Yap, en Oceanía. Esta isla está en medio del Pacífico, en el archipiélago de Micronesia. La forma en que el virus llegó allí es desconocida, pero probablemente fue introducido por un viajero infectado procedente de alguna de las zonas endémicas para este virus. El brote produjo 49 casos confirmados y 59 probables. Los sintomas comunes fueron fiebre, artralgia, erupción cutánea maculopapular y conjuntivitis. Se estimó que el 73% de la población de Yap fue infectada, es decir, que la inmensa mayoría de las infeccciones permanecieron asintomáticas, algo que, por lo demás, es bastante común entre las infecciones causadas por flavivirus. El mosquito responsable de la transmisión principalmente fue la especie local Aedes hensilli.

El virus Zika siguió expandiéndose rápidamente por otras islas del Pacífico, en Oceanía. En 2013 llegó a la Polinesia francesa y a principios de 2014 alcanzó la Isla de Pascua, tras expandirse por otras islas de la región como Nueva Caledonia, Cook, Vanuatu y Solomon. De aqui sabemos, por estudios filogenéticos (análisis de las similitudes de secuencia genética de los virus hallados en cada una de estas regiones) que pasó a Brasil, probablemente en 2014. Aunque se ha especulado que pudo haber sido un viajero infectado que asistió al campeonato mundial de futbol que organizó este país latinoamericano en 2014 el que introdujo el virus en Brasil, lo cierto es que entre los participantes en ese campeonato no había equipos procedentes de las islas afectadas por el Zika. Por el contrario, si hubo representantes de estas islas en un campeonato mundial de remo que organizó también el país carioca en 2014. Sea en el campeonato que sea, el caso es que el Zika empezó a circular en Brasil. gracias a la abundancia en este país de mosquitos eficaces para su transmisión. Pero no fue hasta mayo de 2015 que Brasil diagnosticó los primeros casos de infección por virus Zika en su territorio. El diagnóstico de una enfermedad como la que causa el Zika, por lo general leve, no es fácil, y en este caso además podía confundirse con otros virus que circulan en la zona, como dengue, chikungunya, etc, de ahi probablemente el retraso en detectarlo. El virus mientras se había extendido y la epidemia pronto desbordó sus fronteras. Para octubre-noviembre de aquel año alcanzó a Colombia, El Salvador, Guayana francesa, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Surinam y Venezuela, y en diciembre alcanzó el archipiélago de Cabo Verde, en el océano Atlántico, frente a las costas de África Occidental, lo que prácticamente supone regresar a su “cuna” africana tras dar la vuelta al mundo.

Mapa de la distribución mundial de virus Zika hasta diciembre de 2015.

Mapa de la distribución mundial de virus Zika hasta diciembre de 2015 (fuente: Centers for Disease Control and Prevention, CDC)

La “alerta de salud pública de importancia internacional” de la OMS

Los lectores se preguntarán ¿y cómo es que, siendo un virus que produce una enfermedad leve, el comité de emergencia de la OMS ha lanzado una “alerta de salud pública de importancia internacional” sobre el Zika, si no lo hizo con otras epidemias igual de expansivas pero probablemente más virulentas como la del chikungunya? La razón principal, según la OMS, radica en  la aparición en Brasil de conglomerados (“clústers”)  de casos de malformaciones neonatales y problemas neurológicos (síndrome de Guillain-Barré) de forma concomitante al progreso de la epidemia de Zika en este país. La OMS, a falta de confirmación de la asociación causal entre estas complicaciones graves y la infección por Zika, y en ausencia de una explicación convincente para los problemas observados, ha decidido hacer esa declaración de alerta, aún reconociendo que existe un alto nivel de incertidumbre en torno a las consecuencias potencialmente graves de la infección por Zika. La OMS sostiene que, a pesar de la incertidumbre existente (que es normal en cualquier enfermedad infecciosa emergente), es mejor prevenir, ya que de momento no se puede descartar la duda razonable de que exista asociación de la infección por virus Zika y problemas reproductivos y neurológicos graves. En estas circunstancias, y hasta que se obtengan evidencias más sólidas, es razonable, según la OMS,  actuar con cautela, no correr riesgos ante problemas importantes para la salud pública como los que se sospecha están asociados a la infección por Zika,  y poner más empeño en “la vigilancia de los casos de microcefalia y de síndrome de Guillain-Barré, en particular en las zonas de transmisión conocida del virus del Zika y en las zonas en riesgo de este tipo de transmisión”, recomendando la investigación de forma intensiva de “la etiología de los nuevos conglomerados de casos de microcefalia y trastornos neurológicos para determinar si hay una relación de causalidad con el virus del Zika y otros factores o cofactores”.

Entre las recomendaciones que da la OMS en su declaración sobre la alerta declarada para el  virus Zika, están la mejora de los sistemas de vigilancia y diagnóstico de la enfermedad, la capacitación de los laboratorios involucrados en las pruebas de diagnóstico, mejorar la comunicación de riesgos en los países con transmisión del virus, promover las medidas de control de vectores, poner especial empeño en evitar que las mujeres embarazadas se expongan a la infección, y brindar información sobre el riesgo de padecer la infección a las mujeres en edad fértil en las zonas con circulación activa del virus. A más largo plazo recomienda promover la investigación sobre el desarrollo de vacunas y tratamientos específicos, de los cuales se carece actualmente, y allí donde se perciba riesgo de circulación, los sistemas sanitarios deben estar preparados para un eventual aumento de casos de síndromes neurológicos o malformaciones congénitas. Sin embargo, la declaración no desaconseja viajar a las zonas de riesgo ni restringir el comercio con éstas, aunque si recomienda “brindar información actualizada a los viajeros que se dirijan a zonas con transmisión del virus del Zika con respecto a los posibles riesgos y las medidas apropiadas para reducir la posibilidad de verse expuestos a picaduras de mosquitos“. A las autoridades sanitarias de los países afectados les insta a notificar la información relevante de forma eficaz y rápida.

Conclusión

Aunque un viejo conocido, el virus Zika ha revelado su carácter trotamundos solo en tiempos muy recientes. Este hecho, junto con la sospecha de que su infección pueda causar malformaciones graves en recién nacidos y síndromes neurológicos, ha hecho que la OMS declare la alerta de salud pública de importancia internacional, hasta que se tengan más certezas sobre su vinculación con estos importantes problemas sanitarios. Quedan muchas preguntas por responder, pero quizás la más intrigante de todas es ¿por qué ahora?

En futuros posts seguiremos dando información sobre esta alerta internacional y los progresos que se vayan haciendo en relación con las interesantes cuestiones planteadas por esta expansión mundial del virus Zika.

Enlaces de interés

“Enfermedad por el virus de Zika ” en la web de la Organización Mundial de la Salud (en español). Un buen resumen de la enfermedad http://who.int/mediacentre/factsheets/zika/es/

“Declaración de la OMS sobre la primera reunión del Comité de Emergencia del Reglamento Sanitario Internacional (2005) sobre el virus del Zika y el aumento de los trastornos neurológicos y las malformaciones congénitas” (en español) http://www.who.int/mediacentre/news/statements/2016/1st-emergency-committee-zika/es/

“The next steps on Zika”. Nota sobre el virus Zika en el número del 2 de febrero de la revista Nature: http://www.nature.com/news/the-next-steps-on-zika-1.19277?WT.ec_id=NATURE-20160204&spMailingID=50617576&spUserID=NjM2MjYxNzExNQS2&spJobID=860373381&spReportId=ODYwMzczMzgxS0

Nota sobre los recursos y novedades sobre el virus Zika puestos a disposición por el ECDC – European Centers for Disease Control and Prevention http://www.eurosurveillance.org/ViewArticle.aspx?ArticleId=21369

Artículo sobre la historia del virus Zika fuera de África. Hayes EB. Zika Virus Outside Africa. Emerging Infectious Diseases. 2009;15(9):1347-1350. doi:10.3201/eid1509.090442. http://wwwnc.cdc.gov/eid/article/15/9/09-0442_article
.
Artículo sobre la emergencia del virus Zika desde la Polinesia a Brasil. Musso D. Zika virus transmission from French Polynesia to Brazil [letter]. Emerg Infect Dis. 2015 Oct [date cited]. http://dx.doi.org/10.3201/eid2110.151125
.
Artículo sobre un caso de probable transmisión del virus Zika por contacto sexual. Foy BD, Kobylinski KC, Foy JLC, Blitvich BJ, Travassos da Rosa A, Haddow AD, et al. Probable non–vector-borne transmission of Zika virus, Colorado, USA. Emerg Infect Dis [serial on the Internet]. 2011 May [date cited]. http://dx.doi.org/10.3201/eid1705.101939

 

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“Virus emergentes y cambio global”: cuatro años de blog


Parece que fue ayer cuando salió a la luz el primer post del blog aquel 12 de enero de 2012, pero ya han pasado 4 años, y en este tiempo hemos publicado 71 posts acerca de esos pequeños organismos que son los virus emergentes y todo lo que les rodea. En este tiempo han pasado muchas cosas: muchos virus han “emergido” a la superficie, es decir, a nuestra percepción, afectando al hombre y/o a los animales en diversas formas y con distinte gravedad. Entre los “nuevos-nuevos”, aquéllos que nunca antes se habían descrito, podemos mencionar en este período al virus Schmallenberg, que afecta a rumiantes y que fue descrito por primera vez en Alemania (localidad de Schmallenberg, de ahi el nombre) en 2012. Otro de los descubiertos en este período de vida del blog fue el coronavirus MERS, que se describió por primera vez en Arabia Saudita en 2012, y que es el agente causal de una enfermedad respiratoria grave en el hombre, cuyo reservorio animal parece ser el dromedario. Nos ocupamos así mismo de la emergencia de una nueva variante zoonótica del virus de la influenza (o gripe) aviar, del tipo H7N9, surgida en China en 2013 y que a dia de hoy sigue produciendo brotes de una elevada mortalidad. En China igualmente surgió en 2013 el virus del síndrome de la fiebre grave con trombocitopenia, transmitido por garrapatas, que ha venido produciendo brotes en China y Japón.

Entre los virus conocidos que sufren cambios en sus características básicas que afectan aspectos esenciales de su ciclo biológico, como su rango de hospedador o su transmisibilidad, o bien afectan a su extensión geográfica, hemos hablado del ya muy extendido virus Chikungunya, transmitido por mosquitos del género Aedes, y que tras salir de África, de donde es originario, ha invadido extensos territorios bañados por el Oceano Índico desde 2005, y más recientemente, América, desde 2013 en que se detectó por primera vez en el Caribe, extendiéndose rápidamente por los territorios tropicales y subtropicales de este continente, y produciendo millones de infecciones, de las cuales más de un millón de casos clínicos han sido diagnosticados en humanos, caracterizados por fiebre alta, dolor en las articulaciones, dolor de cabeza y muscular. Aunque la infección por este virus rara vez es letal, en ocasiones el dolor en las articulaciones puede durar largo tiempo (meses o años),  llegando a cronificarse en ciertos casos, resultando en causa de discapacidad para algunas personas.

La expansíón geográfica  reciente de otros virus conocidos, como el virus West Nile (o “Nilo Occidental”) y otros flavivirus, ha sido comentada también en  este blog, pero sin duda, la emergencia sanitaria más “sonada” de los ultimos tiempos fue la del virus Ebola, de la que también se ocupó el blog en su día, dedicandole 5 posts entre abril y diciembre de 2014 (ver post del 19 de diciembre y los post anteriores enlazados al final de éste), tratando de dar información sensata y alejada del alarmismo en la peor epidemia por este virus ocurrida hasta ahora, que aún hoy se encuentra dando los que, esperemos, sean sus últimos coletazos en África Occidental.

La epidemia de Ébola en África Occidental, y sobre todo, su expansión por primera vez fuera del continente africano en forma de casos aislados con transmisión limitada en Europa (España fue el primer país no africano con un caso de transmisión autóctona de virus ebola) y Norteamérica, avivó el interés por un tema ciertamente desconocido para el gran público como es la bioseguridad. El blog dedicó varios posts a este tema, presentando las principales instalaciones de alta seguridad biológica en España (véase el último post de esta serie sobre bioseguridad publicado el 19 de diciembre de 2015 y los posts enlazados al final de éste).

En el blog hemos procurado también dar información complementaria sobre el mundo de los virus emergentes, reseñando publicaciones y acontecimientos (congresos, reuniones) destacables en este ámbito. Del mismo modo, hemos tratado otros temas que pueden tener interés para un público ámplio, no necesariamente con formación científica específica. Por esta labor hemos cosechado un premio de la fundación Madri+d de comunicación científica en 2013 por el post: “Huey cocolitzli en el México del siglo XVI: ¿una enfermedad emergente en el pasado?“, y un accésit en la siguiente edición de estos mismos premios, en 2014, por el post: “Cuando dos virus terminan siendo el mismo“, sobre el asunto de los nombres de los virus.

Creo que el recorrido de este blog en estos 4 años de vida ha merecido la pena, porque ha generado un apreciable interés por parte de los lectores, lo que se nota en el número creciente de visitas e interacciones. Como no cabe esperar que los virus dejen de evolucionar, cambiar y emerger en los lugares y momentos más inesperados, este blog seguirá ofreciendo información útil sobre los virus emergentes que puedan dar lugar a alertas sanitarias en los próximos años.

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Nuevo número de la revista “Virología”: Virus emergentes


El último número de la revista “Virología” (revista oficial de la Sociedad Española de Virología) ya está disponible. Pueden acceder al mismo pinchando en el siguiente enlace, o bien en la imagen siguiente:

Portada del último número de la revista Virología (Vol 18, nº 3/2015) dedicado a los virus emergentes.

La edición está disponible en formato digital de libre acceso, como siempre, al menos desde que se inició la nueva etapa de esta revista en 2010. Esta vez se ha elegido como tema monográfico el de los virus emergentes, precisamente el tema de este blog, así que es obligado recomendar desde aquí su lectura.

Presenta este número tres interesantes artículos de revisión sobre el tema central anunciado en la portada: los virus emergentes. El primero de ellos es una revisión sobre las enfermedades víricas emergentes transmitidas por la mosca blanca en las plantas; el segundo, en el cual he contribuido como coautor, junto a otros colegas del CISA (INIA), trata sobre las arbovirosis emergentes que afectan a los animales en el área mediterránea y el tercero sobre virus humanos emergentes en Europa.

Para los lectores del blog les resultarán familares algunos de los virus emergentes que protagonizan estos artículos, como el virus Ebola, el virus West Nile, el coronavirus MERS, el virus de la enfermedad hemorrágica de Crimea-Congo o los virus dengue y chikungunya, pero otros quizá no tanto (virus Usutu, virus Toscana, hantavirus de roedores, etc) y en particular es menos probable que les suenen los virus emergentes de plantas de los que habla el primer artículo, con nombres tan curiosos como “virus del rizado amarillo del tomate“, “virus del amarilleo de las cucurbitáceas” o “virus del torrado del tomate“, causantes de enfermedades de graves repercusiones económicas en los cultivos. Los autores, todos ellos expertos en la temática tratada, no pierden la perspectiva divulgativa sin renunciar al rigor científico imprescindible en este ambito.

En cuanto a las secciones fijas de la revista, la verdad es que ofrecen una colección de contribuciones de gran interés, desde su presentación, con una referencia oportuna a los bacteriófagos (o “fagos”) cuando se cumple un siglo de su descubrimiento, hasta las ya habituales secciones Sin ciencia no hay futuro (que sería deseable que no hubiera motivo para mantener, pero desgraciadamente sigue habiendo motivos para recordar que recortar los presupuestos en I+D es tan eficaz para salir de una crisis económica como ingerir arsénico para superar un infarto cerebral), y “Noticias de actualidad“, donde nos recuerdan la importancia de los programas de vacunación, en una época en que algunos sectores poco informados, y de forma temeraria e irracional, rechazan estas herramientas fundamentales para la salud pública que son las vacunas, lo que ha acarreado recientemente brotes de enfermedades que se creían vencidas, como la tos ferina o el sarampíón. Además, entre otras noticias, se recoge en esta sección la reciente emergencia del virus Zika en Brasil, la monitorizacion de la eficacia de la vacuna estacional de la gripe de la pasada temporada, y la necesidad de nuevas terapias frente a la pléyade de virus que pueden afectar al ser humano, pues el arsenal de medicamentos eficaces frente a las infeccioes víricas es aún muy escaso.

La sección “Congresos y reuniones científicas” cuenta con una detallada reseña sobre el XIII Congreso Nacional de Virología que tuvo lugar en Madrid del 7 al 10 de junio de 2015. Dentro de éste tuvo lugar una sesión sobre “Enseñanza y difusión de la virología” (de la cual dimos cuenta ya aqui en el blog: ver el siguiente enlace) de la que hace un magnífico resumen en la sección “Docencia” nuestro compañero José Antonio López-Guerrero (JAL), quien moderó dicha sesión.

En la habitual sección “Historia de la virología” el Dr. Nájera nos describe el papel que tuvo el tabaco en el descubrimiento de los virus. En efecto, el virus del mosaico del tabaco fue el primer “virus filtrable” que se descubrió, abriendo así un nuevo campo a la ciencia con notables repercusiones en beneficio de la humanidad. A ese descubrimiento, nos narra el Dr. Nájera, no fue ajeno el interés económico por un cultivo como es el del tabaco, que generaba en aquella época un importante de beneficio económico, lo suficiente como para impulsar la investigación necesaria para encontrar la causa de una de las enfermedades que amenazaban semejante negocio.

Ya es clásica la “Entrevista a un virólogo” en esta revista. En el caso del presente número, se trata de la entrevista a una viróloga eminente, como es la Dra. Margarita Salas, quien no se muerde la lengua al señalar la situación de precariedad que está atravesando la ciencia en España actualmente, y lo hace desde le conocimiento de causa que dan varias décadas de dedicación a la investigación plagadas de éxitos. No tiene desperdicio.

El número se completa con secciones dedicadas a “Virología y sociedad” (“Más allá de la virología”: con un artículo sobre el precio justo de los medicamentos, titulado “la burbuja del medicamento”, y “Filosofía y ciencia”, con un artículo sobre el concepto de progreso aplicado a la interpretación de las células y los virus), “Más vale una imagen” (con una reflexión muy oportuna acerca de los movimientos antivacunación, ante una imagen consistente en una caricatura sobre la práctica de la vacunación, coetánea a su descubridor Edward Jenner), “La vida y las palabras” (donde Carlos Briones nos sigue deleitando con otra muestra de la relación entre la literatura -en este caso lapoesía- y la virología, en este caso el virus del SIDA-, en una segunda entrega sobre este tema), “Comentarios de artículos” (muy interesantes todos, pero yo destacaría especialmente el que describe los resultados de la primera vacuna frente al virus ebola autorizada para su uso experimental en un brote real) , “Libros recomendados” (muy buena selección, de mucha actualidad algunos de ellos, como “Ebola: tan cerca y tan lejos” de Echevarria, J.M. y cols) y “Premios“, donde se hacen eco, entre otros premios, del ultimo premio recibido por este blog sobre virus emergentes. ¡Gracias!

Én definitiva, un más que interesante número de una revista que se supera día a día, con mucho entusiasmo por parte de su comité editorial. cuya coordinación recae en Ana Mª Domenech y Vicente Pallás, a quienes hay que dar la enhorabuena por el magnífico resultado.

 Apéndice

Virus emergentes

Vol. 15 nº3 (2015)

ÍNDICE DE CONTENIDOS

  1. Presentación. Cien años de bacteriófagos
  2. Sin ciencia no hay futuro
  3. Noticias de actualidad
  4. Tesis doctorales
  5. Congresos y reuniones científicas
  6. Docencia
  7. Premios
  8. Historia de la Virología
  9. Revisión: Enfermedades emergentes en plantas por mosca blanca
  10. Revisión: Arbovirosis animales emergentes en Mediterráneo
  11. Revisión: Virus humanos emergentes en Europa
  12. Más allá de la Virología. Filosofía y Ciencia
  13. Más vale una imagen
  14. La vida y las palabras
  15. Entrevista a una viróloga: Margarita Salas
  16. Comentarios de artículos
  17. Libros recomendados
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¿Como es un laboratorio de alta seguridad biológica por dentro?


Hace unos días vinieron del programa Lab24 de RTVE a grabar un reportaje al CISA, el mayor centro de alta seguridad biológica de España, al cual dedicamos ya un post en este blog. El reportaje fue emitido el pasado día 8 de diciembre. En mi opinión es un buen reportaje, y refleja bastante bien lo que es el CISA, que es el centro donde yo trabajo, así que he pensado que podría ser de interés para mostrárselo a los lectores de este blog. Para verlo pueden pinchar en el siguiente enlace o en la imagen siguiente:

NOTA: Pueden verme hablando de enfermedades emergentes a partir del minuto 7 y 45 segundos. No es que diga mucho, ni lo haga con mucho entusiasmo (se me da mejor escribir, no hay duda), pero bueno, así por lo menos me pueden ver.  Por cierto, se dice algo incorrecto inmediatamente antes de mi intervención: la enfermedad del Nilo Occidental no es transmitida desde los caballos a las personas, sino desde los mosquitos a las personas y a los caballos (para un resumen sobre esta enfermedad, consultese el post “El virus West Nile (Nilo Occidental): Preguntas y respuestas” en el siguiente enlace). En fin, un ligero patinazo (no es el único a lo largo del reportaje), perdonable dada la prisa con la que se preparan estas cosas.

 

Más posts sobre bioseguridad en este blog:

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (I). El CISA

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (II). El CReSA

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (III). El Laboratorio de Seguridad Biológica L- 3 de VISAVET – UCM

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (IV). El Laboratorio Central de Veterinaria del MAGRAMA


 

 

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El virus West Nile (Nilo Occidental): preguntas y respuestas


Desde el 23 de septiembre pasado hasta hoy se han declarado nueve focos de enfermedad por virus West Nile en equinos en España, ocho en Andalucía, y uno en Extremadura (RASVE). Son los últimos de una lista que comenzó en 2010. El post de hoy va a ir dedicado a hablar de este virus de origen africano, su importancia clínica tanto en sanidad animal como en salud pública, y su presencia en España y en el contexto Europeo y Mediterráneo, donde es considerado un virus emergente o re-emergente en amplias zonas,  He escrito el post en forma de “Preguntas y respuestas” para hacerlo más ameno y divulgativo. Espero que les guste y les sea útil.

 

 

Enlaces de interés:

Sotelo, E. et al (2012) “La fiebre/encefalitis por virus West Nile: reemergencia en Europa y situación en España”, Enf Infecc Microbiol Clin  30(2):75-83 (enlace: http://www.elsevier.es/es-revista-enfermedades-infecciosas-microbiologia-clinica-28-articulo-la-fiebre-encefalitis-por-virus-west-90095248).

Jiménez-Clavero, M.A. (2012) “Animal viral diseases and global change: bluetongue and West Nile fever as paradigms”. Front. Gene. 3:105.(enlace: http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fgene.2012.00105/full).
Rizzoli, A., et al (2015) “The challenge of West Nile virus in Europe: knowledge gaps and research priorities”, Euro Surveill 20(20). pii: 21135 (enlace: http://www.eurosurveillance.org/ViewArticle.aspx?ArticleId=21135).
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Categorias: Nuevos virus

El blog de los virus emergentes en los medios y por la divulgación científica


Tras un paréntesis debido a una temporada de intenso trabajo vuelvo a ofrecer un post a los lectores del blog, que me imagino que ya se estaban impacientando. Un breve repaso de los temas actuales en torno a emergencias sanitarias debidas a virus emergentes por el mundo, con focos de Ebola aún activos en África Occidental después de un año largo desde los primeros casos declarados, con el coronavirus MERS extendiéndose hacia países tan alejados de Oriente Medio como Corea del Sur, con el virus chikungunya expandiendose por el continente americano, donde hace ya tiempo superó el millón de casos humanos, o en fin, con nuevos virus “viajeros” como el virus Zika saliendo de África para invadir nuevos continentes, como Oceanía y más recientemente, América del Sur, entre otros ejemplos, nos indican que los virus emergentes siguen dando guerra, y por tanto este blog tiene mucha tarea por delante para seguir siendo referencia en la divulgación sobre todo lo relativo a estos pequeños agentes infecciosos en español.

El caso es que el blog ya va despertando cierto interés en el ámbito de la divulgación científica, especialmente a raíz de los premios recibidos, el últimos de ellos otorgado el pasado 22 de Abril, por la Fundación para el Conocimiento Madri+d. Con motivo de este ultimo premio la Fundación madri+d publicó el pasado 15 de junio en su noticiario web una entrevista en la que me preguntan por el blog, el post galardonado este año, que trata acerca de los nombres de los virus, la motivación para escribir sobre estos temas, y cómo hacer para mejorar los canales de divulgación científica para llevar el conocimiento científico a la sociedad. Creo que a los lectores del blog les puede interesar leer esta entrevista, qeu pueden encontrar en el siguiente enlace.

Con el mismo motivo (el premio de este año), el pasado 20 de mayo fui entrevistado en directo en el programa de Radio Nacional de España “24 horas”, por Miguel Ángel Domínguez, dentro del espacio “ciencia” que se emite los miercoles a partir de las 10 h. Para los que no pudieron escucharlo en su día, el podcast de la entrevista puede escucharse en el siguiente enlace (cominenza en el minuto 16′ 51”, después de lo del cáncer).

Por último, durante el ultimo Congreso Nacional de Virología celebrado en Madrid entre el 7 y el 10 de junio, fui invitado a participar en una mesa redonda titulada “Docencia y divulgación de la virología“, moderada por el virólogo y excelente divulgador científico José Antonio López Guerrero (JAL) y en la que participaron las docentes de la Universidad Complutense Esperanza Gómez-Lucía y Ana Doménech, el profesor de Enseñanza Secundaria Javier Medina, el periodista científico de Radio Nacional de España Manuel Seara, el jóven virólogo y divulgador Rafael N. Áñez y yo mismo. Ante una audiencia compuesta por gente joven, principalmente  estudiantes de grado, máster y doctorandos en virología, junto con asistentes “senior” al congreso, que con su asistencia mostraron que hay interés por la divulgación en el ambito de la ciencia de los virus, se fueron desgranando los temas del programa: “La enseñanza de la virología a nivel preuniversitario” (J. Medina); “La radio como difusora de información sobre virología” (M. Seara); “Virología para todos en revistas de divulgación gratuitas y “online”" (A. Doménech); “Difusión de la virología en blogs y otros medios y redes sociales” (yo);  “Los juegos como herramientas en la enseñanza de la virología” (E. Gómez-Lucía) y “Jóvenes virólogos recibiendo el testigo” (R.N. Añez). Pueden encontrar un resumen de cada una de estas intervenciones en el Libro de Resúmenes del Congreso, disponible de forma gratuita en el siguiente enlace:

Libro de Abstracts del XIII Congreso Nacional de Virología

Hice un poster para la ocasión.  Habla de este blog entre otras cosas. Está en inglés porque, lo crean o no, era el idioma oficial del Congreso (la mesa redonda sobre docencia y divulgación de la virología fue la única “concesión” al español en todo el congreso). A continuación, como colofón a este post, les dejo el poster, con un resumen en español al final. Espero que les guste.

 

 

La ciencia es una parte importante de la cultura, y como tal su difusión debe figurar entre las prioridades en la agenda de actividades de I+D en cualquier sociedad avanzada. Ello requiere la implicación de las instituciones y de la sociedad civil en general, pero muy en particular exige a los investigadores un esfuerzo especial, pues nadie como ellos posee un conocimiento profundo de las disciplinas científicas que cultivan y de sus avances más recientes. Las nuevas tecnologías, en particular internet y las herramientas de comunicación social denominadas popularmente “redes sociales”, ponen al alcance de los científicos nuevas herramientas que facilitan la difusión del conocimiento directamente desde el laboratorio a los ciudadanos. Estas nuevas herramientas deben plantearse como complementarias a los medios más tradicionales de divulgación científica (libros, revistas de divulgación, secciones especializadas en la prensa y medios de difusión, documentales, conferencias, tertulias, etc) ya que todos han de tener cabida en la sociedad del conocimiento, formando un ecosistema en el que coexistan e interaccionen divulgadores procedentes del ámbito de la práctica científica con periodistas y expertos en comunicación con buena formación y conocimientos especializados en las variadas disciplinas científicas.
En el caso concreto de la virología, la difusión de conocimiento basado en la evidencia científica tiene un significado especial debido al amplio impacto que tienen las noticias relacionadas con las epidemias producidas por virus, notablemente aquellas que por su elevada mortalidad, como la reciente epidemia de enfermedad por virus Ebola, producen miedo e inseguridad en la población. Es en esta disciplina donde hay que poner especial empeño en dar información veraz, científicamente fundamentada, que proporcionen a los ciudadanos los conocimientos necesarios para poder “metabolizar” las avalanchas de información que se producen de tanto en tanto acerca de cualquier tipo de alerta biológica. Sin embargo, no todo lo que se publica a través de las redes sociales es útil en este sentido, y cada vez es más necesario establecer unos sistemas de calidad que permitan al público identificar información fiable.
El blog “Virus emergentes y cambio global” alojado en la web “madri+d” (http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/) divulga desde 2012 sobre temas de actualidad en torno a los virus emergentes y las enfermedades que producen. Va dirigido un público amplio, de habla hispana. Por el momento ha publicado 70 posts y recibido unas 100.000 visitas. Ha sido premiado en las dos últimas ediciones de los Premios madri+d de comunicación científica.

 

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Categorias: Comunicación

La Fundación para el Conocimiento madri+d vuelve a premiar este blog por segundo año consecutivo


 

Este blog está de celebración: por segundo año consecutivo la Fundación para el Conocimiento madri+d ha tenido a bien concedernos un premio (en esta ocasión se trata de un accesit ex-aequo) por la labor desarrollada en el ámbito de la Comunicación Científica. Concretamente, nos han premiado por el postCuando dos virus terminan siendo el mismo“, publicado en abril de 2014. La ceremonia de entrega de los premios tuvo lugar el pasado jueves 22 de abril. Se puede ver una reseña en el siguiente enlace.

Según se explica en la reseña que dió cuenta del fallo de los premios en la web de madri+d:

El Jurado ha valorado su capacidad para comunicar de forma amena un asunto que puede parecer baladí, según el autor, pero que tiene una vertiente muy útil, porque trata de establecer la identidad de los virus. Las referencias históricas están utilizadas de forma magistral para explicar el presente. Su claridad expositiva y su rigor científico han contribuido a generar una amplia respuesta entre sus lectores.

Quiero agradecer públicamente este premio a la Fundación para el Conocimiento madri+d, al jurado y a los patrocinadores. También quiero felicitar a los demás premiados en esta edición. Mi más sincera enhorabuena a todos ellos.

Es muy gratificante recibir de nuevo un galardón por un post de este blog. En la anterior edición este blog obtuvo el premio por el post“Huey cocoliztli” en el México del siglo XVI: ¿una enfermedad emergente del pasado?”. En aquella ocasión el jurado hizo la siguiente valoración:

El Jurado ha considerado que ha sabido combinar con acierto la historia con el presente en un tema tan importante como los virus que nos han acompañado a lo largo de todas las civilizaciones. Este post es un ejemplo cabal del uso magistral de la historia de la ciencia en el ámbito de la divulgación. Con un lenguaje claro y preciso al tiempo que ameno, el autor ha sabido atraer la atención de los lectores sobre la importancia de aunar las lecciones del pasado para incidir y mejorar nuestro presente.

Una reseña de aquel premio puede leerse en el siguiente enlace, y como complemento se publicó una entrevista en este otro enlace.

Resulta muy satisfactorio ver que un blog como este, que habla de virus, en gran medida poco conocidos por el público en general, sea reconocido y valorado, y de ello son prueba los premios recibidos. Espero que en el futuro siga despertando el interés de los lectores como lo ha hecho hasta ahora, y seguiré esforzándome para conseguirlo.

Imagen del accésit obtenido por este blog en la décima edición de los premios madri+d en su modalidad de Comunicación Científica.

Imagen del premio obtenido por este blog en la novena edición de los premios madri+d en su modalidad de Comunicación Científica.

 

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Categorias: General

Las aves como reservorios de virus zoonóticos


En el último número de la revista “Virología” publiqué un artículo titulado “Las aves como reservorio de virus zoonóticos” que, por el interés que creo que puede tener para los lectores de este blog, y con permiso de los editores de la revista, reproduzco a continuación.

(NOTA: Si vas a reproducir todo o parte de este artículo, por favor cita la fuente. Gracias).

 

Las aves como reservorios de virus zoonóticos

 

Resumen

Las aves forman parte de nuestro entorno. De la pléyade de virus que afectan a las aves, solo una pequeña parte son zoonóticos, es decir, pueden infectar y causar enfermedad en la especie humana. De entre ellos destacan dos grupos: el primero es el de los virus de la gripe o influenza aviar, transmitidos fundamentalmente por la vía aerógena; y el segundo está constituido por ciertos arbovirus (virus transmitidos por picaduras de artrópodos) pertenecientes a las familias Flaviviridae (género Flavivirus) y Togaviridae (género Alphavirus), que engloban patógenos humanos importantes como el virus West Nile, el virus de la encefalitis japonesa, el virus Sindbis o el virus de la encefalitis equina del Este. Muchos de estos virus zoonóticos con reservorio aviar han causado episodios de emergencia recientemente, como el caso de la influenza aviar de los subtipos H5N1 y H7N9, ambos originados en Asia, o el virus West Nile, el cual en las dos últimas décadas ha alcanzado una distribución mundial, siendo actualmente considerado el arbovirus más extendido sobre la Tierra. Estos dos casos ponen de manifiesto el potencial de los virus zoonóticos con reservorio aviar para dar lugar a alertas sanitarias de importancia en salud pública.

Introducción

Las aves forman parte de nuestros ecosistemas naturales, de nuestro entorno Los seres humanos hemos domesticado algunas especies de aves para hacer de ellas una valiosa fuente de alimento. Ciertas aves son apreciadas como animales de compañía, y las hay que son protagonistas de diferentes formas de ocio, especialmente la caza, ya sea como valiosas piezas a cobrar o al revés, cazando para nosotros, como por ejemplo en la cetrería. En algunos casos las hemos adiestrado para utilizarlas en tareas específicas, como las palomas mensajeras. Sus plumas nos han servido como instrumentos de escritura y ornamento, y aún son muy utilizadas para confeccionar almohadas y edredones más mullidos y ropa de abrigo ligera y aislante del frío. Fascinados por la rica variedad de plumajes, colorido y belleza, las colecciones zoológicas de aves han atraído nuestra atención desde siglos, y han inspirado innumerables obras artísticas. Esta admiración ha evolucionado hoy día en una creciente afición por observar aves en su entorno natural, y los viajes y excursiones ornitológicas son ya una opción turística de importancia en algunas zonas. Tales son algunos de los variados y múltiples tipos de relación que mantenemos con las aves.

Figura 1. Avefría (Vanellus vanellus) (Imagen cedida por gentileza del autor, Rafael Palomo).

Como todos los demás seres vivos sin excepción, las aves son susceptibles de infección por un amplio rango de virus, lo cual es natural y no nos debe llamar la atención. Sin embargo, recientes crisis sanitarias, pero muy en particular la emergencia del virus de la influenza o gripe[a] aviar H5N1 acaecida a principios de este siglo, que tuvo su momento álgido en 2006 (2), han supuesto un punto y aparte en nuestra relación con estos hermosos seres que son las aves. Este artículo pretende dar una somera idea de qué tipos de virus, de entre los que podemos encontrar en las aves, suponen algún riesgo para la salud pública

Virus aviares y zoonosis

En primer lugar hay que decir que los humanos no compartimos muchos virus patógenos con las aves. Esto se debe en parte a que entre ambos existe una gran distancia evolutiva (los linajes de mamíferos y aves divergieron hace unos 300 millones de años), de modo que el salto desde las aves a los humanos no es ya de especie, sino de clase, varios taxones por encima, y por tanto más difícil. Pero también contribuyen a ello importantes diferencias fisiológicas, y en particular el hecho de que las aves poseen una mayor temperatura corporal en comparación con la nuestra, lo cual agrega dificultad a ese salto. También hay que señalar que las aves poseen un excelente sistema inmunológico, con un intenso desarrollo de la inmunidad innata (3), especialmente útil en la defensa frente a las infecciones víricas, lo cual redunda en que esa dificultad sea aún mayor.

Como consecuencia de ello, cabe decir que de entre la pléyade de virus que se han especializado en la infección de diferentes tipos de aves, que sería prolijo detallar aquí[b], tan solo unos pocos virus son claramente zoonóticos, y éstos pertenecen a un número limitado de familias víricas, fundamentalmente tres: Orthomyxoviridae (virus de la influenza o gripe aviar), Flaviviridae (fundamentalmente los virus encefalíticos del género Flavivirus) y Togaviridae (ciertos patógenos del género Alphavirus).  Se da la circunstancia de que, mientras que los primeros, los virus de la influenza o gripe aviar, se transmiten fundamentalmente por la vía aerógena (vías respiratorias), los flavivirus y alfavirus zoonóticos aviares se transmiten por medio de la picadura de vectores artrópodos (mosquitos y garrapatas, fundamentalmente), es decir, son arbovirus (de la contracción en inglés de “arthropod-borne virus”), y las zoonosis que causan son arbozoonosis (arthorpod-borne zoonoses”). De todos ellos, los más ampliamente distribuidos son los virus de la influenza aviar y los flavivirus zoonóticos, en particular algunos como el virus West Nile (en adelante, WNV), cuya distribución alcanza todos los continentes habitados de la Tierra[c]. Por este motivo y porque han protagonizado episodios importantes de emergencia y/o reemergencia en tiempos recientes, este artículo se centrará en estos dos tipos de virus zoonóticos con reservorio aviar.

La influenza aviar como zoonosis

De entre los 3 géneros conocidos de virus de la influenza, o virus gripales (familia Orthomyxoviridae), solamente uno (influenzavirus A) incluye virus zoonóticos aviares, por lo que en este artículo nos ceñiremos únicamente a éstos. Los influenzavirus A son los causantes de la “gripe A”, que engloba un rango de patógenos causantes principalmente de la gripe aviar, aunque, como se verá más adelante, un cierto número de ellos han ido evolucionando y adaptándose a determinadas especies de mamíferos, generando virus de las gripes porcina, humana y equina, entre otros

Los virus de la gripe A son marcadamente variables y heterogéneos. El aspecto más conocido de esta diversidad lo constituyen sus subtipos antigénicos. Éstos vienen determinados según la particular composición de las dos glicoproteínas de membrana que exhiben en su superficie, la hemaglutinina (HA) y la neuraminidasa (NA). En ellas residen importantes funciones como la unión a receptores celulares o los sitios principales de reconocimiento antigénico por parte del sistema inmunitario del hospedador. Se conocen dieciséis subtipos diferentes de HA (H1-H16) y nueve de NA (N1-N9)[d]. Estas dos glicoproteínas víricas se pueden presentar en cualquier combinación, lo que da lugar a 144 combinaciones o subtipos antigénicos posibles de virus influenza, distinguibles serológicamente. Cada subtipo tiene sólo una clase de antígeno HA y una clase de antígeno NA. Se denominan HxNy siendo x e y el subtipo de HA y NA, respectivamente, que poseen. Por ejemplo, H5N1 designa el virus influenza A que posee HA del subtipo H5 y NA del subtipo N1. Pero la variabilidad de los virus de la gripe A no se agota en los subtipos antigénicos, pues dentro de cada subtipo existe una considerable variabilidad genética, antigénica y fenotípica. Por otro lado, el virus posee otras 9-10 proteínas, cada una de las cuales es necesaria para distintas funciones relacionadas con el ciclo biológico del virus, y son codificadas en distintos segmentos del ARN vírico (4). Como estas proteínas también varían entre cepas del virus, resulta que al final la combinatoria de estos 11-12 elementos genera una variabilidad genética enorme en estos virus.

Toda esta variabilidad surge esencialmente de dos procesos, que dan lugar a dos fenómenos bien conocidos: 1) la “deriva antigénica” (“antigenic drift”) y 2) el “desplazamiento antigénico” (“antigenic shift”) de los virus de la gripe. El primero tiene lugar como consecuencia principalmente de la mutación y la selección que ocurre a nivel de cada segmento de ARN. La tasa de mutación de los virus de la gripe A es elevada (> 10-3 sustituciones por nucleótido por año (5)), lo cual supone una elevada capacidad para generar variantes en cada infección. A ello hay que añadir el proceso responsable del segundo fenómeno mencionado antes, el desplazamiento antigénico, que tiene lugar como consecuencia de una propiedad singular de algunos virus que, como los virus gripales, tienen el genoma segmentado: dos variantes diferentes del virus pueden intercambiar segmentos de su genoma al azar si se encuentran coinfectando al mismo individuo. Este fenómeno es conocido como “redistribución genética” (“genetic reassortment”) y ofrece a estos virus un mecanismo muy eficaz de “barajar genes”, generando combinaciones distintas que pueden igualmente probar su eficacia frente a la selección natural ejercida por el medio, que actúa de filtro, permitiendo que progresen solo aquellos virus adaptados funcionalmente a unas condiciones ambientales concretas que prevalecen en el medio al que se enfrentan.

Figura 2. Subtipos antigénicos de virus de la gripe tipo A encontrados hasta ahora en las diferentes especies de vertebrados terrestres que actúan como hospedadores (aves, humanos, cerdos y caballos) representados por su silueta en la parte superior de las columnas correspondientes. A la izquierda, los subtipos de hemaglutinina (HA) y a la derecha, los de neuraminidasa (NA). S: hospedador susceptible; T: hospedador competente para la transmisión. Fuente: elaboración propia.

La enorme  variabilidad que presentan los virus gripales ofrece una base para explicar por qué son unos de los pocos virus aviares con capacidad zoonótica. Hemos mencionado al principio las dificultades para superar con éxito la barrera fisiológica y evolutiva entre las aves y la especie humana. De hecho, superar esa barrera ha sido imposible hasta ahora para la mayoría de los virus de la gripe aviar. Sin embargo, unas pocas variantes la han podido cruzar con éxito, lo que indica que hay variantes con más posibilidades que otras para dar ese salto. Por ejemplo, de los 16 subtipos “H”, sólo 6 se encuentran en la especie humana, de los que 3 (H1-3) han conseguido adaptarse completamente a ésta (y por tanto ya no son “zoonosis”), y otros 3 (H5, H7 y H9) producen gripe A zoonótica, con casos esporádicos, sin transmisión entre humanos[e]. Para otras especies ocurre lo mismo. De igual manera, de los 9 subtipos “N” que se conocen en aves, solamente 2 (N1 y N2) se encuentran en los virus gripales que afectan comúnmente al hombre, y otros dos lo hacen en virus causantes de brotes esporádicos, como son el N7 (por ejemplo, brote de H7N7 en Holanda en 2003) y, recientemente el N9 (virus H7N9 de 2013 en China) (Figura 2).

El reservorio natural “ancestral” de los virus de la gripe A son las aves acuáticas, en particular las de los órdenes Anseriformes (gansos, patos, etc) y Charadriiformes (gaviotas, charranes, fumareles, etc). Todos los virus de la gripe A que existen en la actualidad, y que incluyen virus aviares, humanos, porcinos, equinos, etc, han derivado en último término de los que comúnmente infectan a estas aves (Figura 3). Ello es consecuencia de un proceso de adaptaciones sucesivas, que a menudo involucra especies intermedias entre el hospedador ancestral y la adaptación final. Este proceso puede necesitar décadas hasta completarse.

Figura 3. Las aves silvestres, representadas por la silueta de un pato salvaje en el centro de la figura, son el reservorio de todos los tipos de virus influenza A. De vez en cuando algunos de estos virus infectan a otras especies, y terminan por adaptarse a éstas, dando lugar a los diferentes tipos de virus gripales humanos, porcinos, equinos, etc. En la figura también se recoge el hecho de que existen virus gripales adaptados a mamíferos marinos, cuyo origen igualmente se remonta a los virus aviares. Fuente: elaboración propia.

¿Qué es lo que determina la adaptación de un virus de gripe A a una nueva especie de hospedador? Se conocen mutaciones en determinadas posiciones de las cadenas polipeptídicas de algunas de las proteínas de los virus de la gripe que están relacionadas con una mejor adaptación a determinadas especies de hospedadores. Por ejemplo, en la unión de los virus aviares al receptor celular propio de aves (α2,3 sialil glicano) juega un papel importante un número reducido de residuos aminoácidos que interaccionan directamente con el receptor (4). Determinados cambios o mutaciones en esas posiciones acarrean modificaciones en la afinidad de la HA para sus receptores, concretamente pueden aumentarla por el receptor predominante en las vías altas del tracto respiratorio de los mamíferos (α2,6 sialil glicano). La HA posee también un importante determinante de la patogenicidad de estos virus, consistente en el sitio de procesamiento proteolítico H0, que modula el tropismo tisular y la diseminación sistémica. Existen otras posiciones importantes en la cadena polipeptídica de la HA (4), pero además, el tropismo, la especificidad de hospedador y la patogenicidad no residen únicamente en la HA, sino que fuera de esta glicoproteína se han descrito varias posiciones clave en el genoma de los virus influenza tipo A que determinan no solo la patogenicidad sino también la adaptación a mamíferos, incluyendo la transmisibilidad entre éstos  –lo cual se asume que se correlaciona con el potencial pandémico de determinadas cepas-, y a su identificación completa se han aplicado diferentes grupos de investigación, en estudios denominados “de ganancia de función” no exentos de polémica (6). Si bien la mutación puntual en sitios específicos tiene un papel relevante en la evolución de los virus gripales, como generadora de variantes genéticas con adaptaciones específicas, por sí sola no parece suficiente como para dar lugar a un virus pandémico. De hecho, se cree que la mayoría de los virus gripales pandémicos han surgido como consecuencia de fenómenos de reordenamiento genético (4).

De entre los pocos tipos de virus influenza tipo A capaces de superar la barrera entre las aves y el hombre, podemos distinguir, pues, dos tipos: 1) aquellos que han logrado adaptarse completamente a la especie humana, transmitiéndose en ésta de forma independiente de las aves, y 2) los que pueden transmitirse ocasionalmente desde las aves a los humanos, causando brotes esporádicos, pero no se transmiten eficazmente entre humanos. Mientras que los primeros quizá fueron en algún momento zoonóticos, pero ya no lo son, los segundos exhiben un comportamiento típicamente zoonótico. Los primeros son los causantes de las gripes pandémicas, que con el tiempo devienen en gripes estacionales. Como se señaló anteriormente, este proceso de adaptación puede durar décadas. Se ha podido determinar, por ejemplo, que el virus pandémico H1N1 de 2009 resultó de un triple reordenamiento que involucró a virus aviares, humanos, porcinos “clásicos” H1N1 y porcinos euroasiáticos. Los eventos clave que dieron origen a esta cepa pandémica tuvieron lugar probablemente entre 1990 y 2009 (7).  En cuanto a los segundos, los zoonóticos sensu stricto, se han documentado brotes esporádicos de gripe aviar en humanos desde 1996, si bien destaca por su importancia sanitaria el subtipo H5N1 de origen asiático que desde su “debut” en 1997 en Hong Kong viene produciendo casos esporádicos de infección humanos de una elevada virulencia y se ha expandido por amplias zonas de Asia y África, alcanzando Europa en 2004-2006 y generando una gran alarma social (2). El último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) disponible (8) cifra en 650 el número de casos humanos infectados por virus influenza H5N1 declarados a esta organización desde 2003, de los que han fallecido 386. Las cifras ponen de manifiesto una elevada mortalidad (60%), pero afortunadamente el virus no se transmite eficazmente entre humanos, lo que, unido a las medidas sanitarias y de control implementadas, ha hecho que el número de casos anuales se haya ido reduciendo paulatinamente desde los 115 en 2006 hasta 39 en 2013. Este virus sigue circulando activamente en amplias zonas del sureste asiático, así como en Egipto.

Al subtipo H5N1 mencionado hay que sumar otro que ha surgido más recientemente: se trata del subtipo H7N9 de influenza aviar zoonótica que debutó en el Este de China en marzo de 2013 y que, según la OMS en la última actualización disponible sobre este brote (9), ha causado más de 450 casos confirmados, prácticamente todos en China (excepto uno en Malasia, probablemente importado desde China), ocasionando también una elevada mortalidad (170 muertes, 38%). Al igual que el anterior no se transmite eficazmente entre humanos, pero a diferencia de aquél, que es muy virulento tanto para aves domésticas como silvestres, este no posee elevada patogenicidad para las aves, en las cuales la infección suele pasar desapercibida, lo que hace más difícil su seguimiento y control.

El carácter zoonótico de algunos virus de la gripe aviar es motivo de preocupación por el riesgo que supone para la aparición de cepas pandémicas con graves consecuencias para la salud pública. Desde 2004, la alerta sanitaria surgida alrededor de la expansión del subtipo H5N1 supuso un punto de inflexión que motivó un mayor nivel de concienciación y alerta ante el surgimiento de una posible nueva gripe pandémica.  Ésta apareció de forma inesperada en Norteamérica en 2009, a partir de un subtipo H1N1 con componentes porcinos, humanos y aviares. La forma en que se efectuó el seguimiento de esta nueva gripe pandémica significó un hito en la historia de las enfermedades infecciosas, pues fue posible seguir su evolución prácticamente en tiempo real, algo inimaginable tan solo unos pocos años antes. A pesar de los enormes avances en este campo en los últimos años (4), aún no conocemos bien los detalles acerca de cómo surgen los virus gripales pandémicos. En cuanto a los actuales virus de gripe aviar causantes de zoonosis, aún se desconoce en gran medida cual es el riesgo de que desencadenen una nueva gripe pandémica, y la forma en que podrían hacerlo. Numerosos estudios en marcha se esfuerzan hoy por descifrar los interrogantes en torno a estas cuestiones de enorme relevancia y repercusión en salud pública.

Arbovirus aviares y zoonosis

Como ya se señaló en la introducción, existen dos grupos de arbovirus zoonóticos con reservorio aviar: uno pertenece a la familia Flaviviridae, género Flavivirus, y el otro a la familia Togaviridae, género Alphavirus. Entre los primeros se cuenta un numeroso conjunto de patógenos relevantes tanto en sanidad animal como en salud pública. Se trata principalmente de los flavivirus del serogrupo de la encefalitis japonesa, que comprende, además de al virus de la encefalitis japonesa (JEV) que da nombre al serogrupo, a los virus de la encefalitis de Saint Louis (SLEV), de la encefalitis del valle de Murray (MVEV), de la fiebre/encefalitis por virus West Nile (WNV) y al virus Usutu (USUV), a los que hay que añadir algunos otros flavivirus del serogrupo Ntaya, como los virus Rocío (ROCV) e Ilheus (ILHV), y algunos otros flavivirus menos conocidos y de menor importancia. El segundo grupo comprende ciertos alfavirus de importancia en salud pública, principalmente el virus Sindbis (SINV) y el virus de le encefalitis equina del Este (EEEV). Todos estos virus patógenos comparten ciertas características comunes, además de poseer como reservorio natural algunas especies concretas de aves silvestres y ser capaces de infectar y producir enfermedad en el ser humano:

  • Son transmitidos por picaduras de artrópodos, generalmente mosquitos.
  • Se mantienen en la naturaleza en un ciclo enzoótico o “rural” en el que el virus pasa de mosquito a ave y viceversa (Figura 4), siendo difícil detectar su actividad en esta fase.
  • En determinadas ocasiones, el ciclo enzoótico se desborda, produciendo brotes epidémicos en el hombre  y/o en los animales domésticos (a menudo, caballos) (Figura 4), causando patologías de severidad variable, desde signos leves y autolimitados como la fiebre hasta diversas manifestaciones neurológicas que pueden llegar a ser graves, sobre todo encefalitis y meningitis. Algunos de estos virus producen en humanos otro tipo de patologías, incluyendo afecciones cutáneas (exantema) y artralgias.
  • El hombre y los animales domésticos susceptibles pueden padecer la infección y desarrollar enfermedad a consecuencia de ella, pero no transmiten el virus. Es lo que se conoce como “hospedadores de fondo de saco” o accidentales (Figura 4), y se debe a que el virus no alcanza en estas especies el nivel de viremia suficiente como para infectar un mosquito al picarles.

Figura 4. Ciclo básico de transmisión típico de un arbovirus zoonótico con reservorio aviar, en este caso el virus West Nile (Fuente: elaboración propia).

Algunos de estos virus han protagonizado en tiempos recientes episodios de emergencia y/o reemergencia, es decir, han modificado su rango geográfico, afectando a regiones donde, o bien nunca antes se habían descrito o hacía mucho tiempo que no se detectaban Esta expansión ha tenido lugar en general desde zonas tropicales y subtropicales hacia las zonas templadas del Planeta. Las razones de esta expansión son aún inciertas, pero no es aventurado señalar que el fenómeno del calentamiento global y los cambios climáticos asociados pueden ser factores determinantes en este proceso, dada la estrecha relación entre el clima y el ciclo vital de muchos vectores, y, probablemente, aunque en menor medida, de los hospedadores aviares (10).

El caso más señalado de expansión geográfica reciente de uno de estos arbovirus zoonóticos es el del virus West Nile, que constituye uno de los ejemplos más evidentes de enfermedad emergente/re-emergente que se puedan citar actualmente. Otro ejemplo también muy significativo, especialmente si hablamos del entorno Euro-Mediterráneo, es el del virus Usutu, poco conocido fuera de su hábitat original en el África Subsahariana, hasta su emergencia reciente en Europa. El resto del artículo irá dedicado a estos dos ejemplos de virus aviares zoonóticos en plena expansión en la actualidad. En cuanto al resto de los flavivirus y alfavirus zoonóticos mencionados anteriormente, algunos tienden a ampliar su rango geográfico, como el virus de la encefalitis japonesa, con incursiones en el norte de Australia, y otros tienen un rango geográfico bastante estable, pero todos ellos tienen potencial para protagonizar episodios de emergencia en nuevos territorios, tal y como lo han hecho ya WNV y USUV.

Virus West Nile (WNV): Entre los flavivirus aviares zoonóticos emergentes destaca el virus West Nile (o WNV por sus iniciales en inglés), cuyo nombre suele traducirse al español como “Nilo Occidental”, “Oeste del Nilo”  o simplemente ” Nilo”[f]. Este virus afecta a un amplio rango de especies de vertebrados, entre ellas el hombre. El 80% de las personas que resultan infectadas  por WNV no manifiestan ningún síntoma ni afección clínica. En la mayor parte del 20% restante se produce una enfermedad leve conocida como “fiebre por WNV” que en la mayoría de los casos se limita a signos inespecíficos  como fiebre, mialgia y fatiga, a veces acompañados de exantema, vómitos, diarreas y linfadenopatía, que se resuelven sin complicaciones. Sin embargo, en unos pocos casos (se estima que uno de cada 150 casos clínicos) se desarrolla una enfermedad más grave (“enfermedad neuroinvasiva por WNV”), que afecta al sistema nervioso central, y que se manifiesta en forma de encefalitis, meningitis o parálisis. Entre el 4 y el 14% de los casos de enfermedad neuroinvasiva son mortales (revisión en (12)). El virus afecta también a otros vertebrados,  principalmente a caballos, en los que produce una enfermedad neurológica grave en un 10% de los casos clínicos, letal en 1/3 de los casos graves (revisión en (13)). Ni los equinos ni los humanos transmiten la enfermedad, al menos de forma natural (Figura 4).

El WNV se mantiene en la naturaleza en un ciclo enzoótico entre mosquitos, que constituyen los vectores, y aves, que constituyen los reservorios epidemiológicos. El WNV es considerado un generalista ecológico por la gran diversidad de hospedadores vertebrados que puede infectar, incluyendo no solo aves y mamíferos, sino también reptiles y anfibios. Sin embargo, solamente determinadas especies de aves pueden actuar como hospedadores competentes para la transmisión, constituyendo los auténticos reservorios epidemiológicos. Entre éstas, destacan algunas especies de Passeriformes, pero también aves silvestres pertenecientes a otras familias, existiendo diferencias notables a este respecto entre especies de aves pertenecientes a la misma familia (14). De igual modo, aunque el WNV es capaz de infectar a una gran variedad de artrópodos, incluyendo un amplio rango de mosquitos y garrapatas; sin embargo, solo determinadas especies de mosquitos actúan eficazmente como vectores competentes para la transmisión, entre ellas destacan diversas especies ornitofílicas del género Culex, ampliamente distribuidas por todo el mundo (15).

El que el virus West Nile circule en un territorio viene determinado básicamente por la presencia en el mismo de vectores y hospedadores competentes en suficiente número. En tal “sustrato”, compatible con la circulación del virus, éste prosperará si es introducido en la zona. La introducción puede ser natural (movimientos naturales -migratorios o no- de aves infectadas, o de mosquitos, que empujados por el viento pueden salvar distancias respetables) o mediada por las actividades humanas (por ejemplo, el comercio de animales exóticos, entre otras). En Europa circulan diferentes linajes genéticos del virus, pero los dos más importantes desde el punto de vista sanitario, los linajes 1 y 2, son compartidos con el pool de virus del África Subsahariana, y se cree que han llegado a Europa en diferentes eventos de introducción, probablemente a través de la migración de las aves. No obstante, estos eventos de introducción son raros e infrecuentes, como demuestran las relaciones filogenéticas existentes entre los distintas cepas de WNV aisladas en Europa, que revelan un número muy limitado de tipos genéticos: dos de linaje 1 (Euromediterráneo occidental e Israelo-Europeo oriental) circulando desde los años ’90 del siglo XX, y dos de linaje 2 (Centro-Sur Europeo y Ruso-Rumano), circulando y expandiéndose desde 2004, sugiriendo una dinámica de introducción ocasional, seguida de circulación local, endemización y dispersión a regiones vecinas (16).

El virus West Nile era considerado un virus tropical africano de poca importancia hasta hace poco. Fue descrito por primera vez en Uganda (distrito de West Nile, de ahí su nombre) en 1937.  En los años ’50 del siglo XX se encontró en Egipto y en Oriente Medio, donde se describieron los primeros casos de enfermedad neuroinvasiva en humanos. Tuvo apariciones esporádicas a lo largo de la cuenca del Mediterráneo en los años ’60 y ’70, causando algunos brotes de enfermedad en caballos. Tras una ausencia de dos décadas, a finales de los ’90 del siglo XX volvió a aparecer en el Mediterráneo y en Europa del Este, y desde entonces no ha parado de aumentar su incidencia y rango geográfico (13).

Pero si en Europa el virus West Nile se ha expandido de forma notable en los últimos 15 años, lo que ha ocurrido aproximadamente al mismo tiempo al otro lado del Atlántico ha sido una expansión sin precedentes: desde su introducción en Nueva York en 1999, y en tan solo 4 años, el virus invadió Norteamérica de costa a costa y de México a Canadá, causando una epidemia de enormes proporciones, que afectó severamente a miles de personas y causó estragos igualmente en equinos y aves. A diferencia de Europa, en América las aves si resultaron muy afectadas, quizá porque las especies de aves americanas sean más susceptibles a enfermar por este virus de lo que lo son sus homólogas europeas. Tan sólo en Estados Unidos, el virus ha causado hasta hoy alrededor de 40.000 casos clínicos diagnosticados en humanos, de los que más de 1.600 han sido mortales (17). El virus, que ya es considerado endémico en Norteamérica, ha proseguido su expansión hacia América del Sur, donde llegó a alcanzar territorio argentino en 2006. Está presente igualmente en Centroamérica y el Caribe, donde ha llegado igualmente desde el Norte, si bien la incidencia de la enfermedad disminuye cuanto más se desciende en latitud, un fenómeno aún no explicado satisfactoriamente.

El virus West Nile no solo se ha dispersado muy eficazmente por Europa y América, sino que ha alcanzado una distribución mundial, estando presente hoy día en todos los continentes habitados de la Tierra. Las claves del éxito reciente de este virus podrían residir en su ya mencionado carácter “generalista”, capaz de infectar a un gran número de especies de vertebrados y prosperar eficazmente en muchas de ellas, así como ser transmitido por una importante variedad de mosquitos, de amplia distribución en el mundo. Aunque el papel del cambio climático en esta expansión es aún incierto, y sin duda han influido otros factores, se especula que el calentamiento global ha podido “empujar” a este virus hacia zonas más templadas del Planeta.

Virus Usutu: En 2001, durante un episodio de mortalidad masiva de mirlos (Turdus merula) en los parques de Viena (Austria) se identificó un flavivirus hasta el momento desconocido en Europa, denominado virus Usutu. Se trata de un virus muy similar al virus West Nile desde el punto de vista genético y antigénico. Las similitudes también incluyen su origen africano (el virus Usutu fue descrito por primera vez en Sudáfrica en 1959, y ha sido detectado en humanos y en mosquitos en diversos países del África Subsahariana antes de su aparición en Europa), y su ciclo de transmisión, con reservorios aviares y mosquitos como vectores. El virus Usutu es un patógeno importante para determinadas especies de aves susceptibles, entre ellas los mirlos.  El ser humano puede resultar infectado, si bien este es un fenómeno más raro que en el caso del virus West Nile. La infección es a menudo asintomática, aunque en ocasiones puede causar signos leves (fiebre, exantema). En algunos casos se ha producido una infección más severa, en pacientes con diversas patologías de base (18), aunque muy recientemente se han descrito infecciones virulentas en personas sin patologías previas conocidas, en un brote de enfermedad neuroinvasiva ocurrido en Croacia en 2013, que coincidió con un brote por WNV (19). Desde el año 2001 en que alcanzó Centroeuropa[g], el virus no ha cesado de expandir su rango geográfico en este continente, habiendo sido detectada su presencia en Austria, Hungría, Suíza, Italia, España y más recientemente, en Alemania. Es notable el hecho de que a menudo co-circula con WNV, lo cual supone dificultades en cuanto al diagnóstico diferencial, pues existe reactividad cruzada entre ambos virus en las pruebas serológicas disponibles (21). El virus Usutu no ha sido detectado por el momento fuera de África, Europa y la zona mediterránea.

NOTAS

[a] En este artículo usaremos indistintamente las denominaciones influenza y gripe, equivalentes en español (3)

[b]Existen virus patógenos aviares relevantes en las familias Circoviridae; Coronaviridae; Flaviviridae; Herpesviridae; Orthomyxoviridae; Paramyxoviridae; Parvoviridae; Picornaviridae; Polyomaviridae, Poxviridae; Reoviridae; Retroviridae; y Togaviridae, principalmente.

[c] Recientemente se han identificado variantes de virus de la influenza aviar en pingüinos antárticos, ampliando aún más el rango geográfico conocido de estos virus.

[d] Dieciocho HA y once NA, si incluimos los dos nuevos subtipos de influenza A encontrados muy recientemente, uno en pingüinos antárticos (mencionado en la nota al pie anterior) y el otro en murciélagos. Éste último no se ha encontrado en aves, por el momento.

[e] A éstos hay que añadir H10, puesto que recientemente (2013) fue notificado el primer caso –y hasta ahora único- de una persona que adquirió una infección por H10N8, probablemente por contacto con aves de corral, y que murió a consecuencia de la neumonía severa provocada por la infección.

[f] Ninguna de estas traducciones es correcta, como ya se discutió en otro lugar (véase referencia (11)).

[g] Retrospectivamente se ha sabido que el virus Usutu ya circuló  -y fue responsable de brotes de mortalidad en aves silvestres- en el Norte de Italia en 1996 (20).

Referencias

  1. Jiménez-Clavero, MA. 2010. Influenza, gripe, «gripe española», «gripe porcina» y otras controversias en la denominación de los virus: El lado «políticamente incorrecto» de la virología. Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica 11/2010; 28(9):662–663.
  2. González González, G. 2006. La influenza aviar. Insistencia mediática, alarma social y efectos socio-económicos. En: Monografías de la Real Academia Nacional de Farmacia, Monografía XXI: Influenza aviar y gripe humana de origen aviario. Cap 2. Editor: Bernabé Sanz Pérez. Enlace: http://www.analesranf.com/index.php/mono/article/viewFile/594/611.
  3. Chen S, Cheng A, Wang M. Innate sensing of viruses by pattern recognition receptors in birds.Vet Res. 2013 Sep 9;44:82. doi: 10.1186/1297-9716-44-82. Review.
  4. Medina R, García-Sastre A. 2011. Influenza A viruses: new research developments. Nature Reviewes Microbiology 9:590-603 doi:10.1038/nrmicro2613.
  5. Chen, R. y Holmes, EC. 2006. Avian influenza virus exhibits rapid evolutionary dynamics. Mol Biol Evol. 2006 Dec;23(12):2336-41. DOI: 10.1093/molbev/msl102.
  6. Casadevall A, Imperiale MJ. Risks and benefits of gain-of-function experiments with pathogens of pandemic potential, such as influenza virus: a call for a science-based discussion. MBio. 2014 Aug 1;5(4):e01730-14. doi: 10.1128/mBio.01730-14.
  7. Trifonov, V., Khiabanian H, Rabadan R. 2009. Geographic Dependence, Surveillance, and Origins of the 2009 Influenza A (H1N1) Virus. N Engl J Med 361:115-119 doi: 10.1056/NEJMp0904572.
  8. WHO. 2014. Cumulative number of confirmed human cases for avian influenza A(H5N1) reported to WHO, 2003-2014. Enlace: http://www.who.int/influenza/human_animal_interface/EN_GIP_20140124CumulativeNumberH5N1cases.pdf (Acceso: 22 de agosto de 2014).
  9. WHO. 2014. Confirmed human cases of avian influenza A(H7N9) reported to WHO. Enlace: http://www.who.int/influenza/human_animal_interface/influenza_h7n9/18_reportwebh7n9number_20140714.pdf?ua=1 (Acceso: 22 de agosto de 2014).
  10. Jiménez-Clavero, MA. 2012. Animal viral diseases and global change: bluetongue and West Nile fever as paradigms. Frontiers in Genetics 06/2012; 3. DOI: 10.3389/fgene.2012.00105-3.
  11. Jiménez-Clavero, MA. 2009. West Nile o Nilo Occidental. Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica 05/2009; 27(5):308.
  12. Pérez Ruiz, M., Sanbonmatsu Gámez, S., Jiménez Clavero, MA.: Infección por virus West Nile. Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica 01/2011; 29(Supl 5-29 (Supl 5)):21-26.
  13. Sotelo, E., Fernández-Pinero, J., Jiménez-Clavero, MA.: La fiebre/encefalitis por virus West Nile: reemergencia en Europa y situación en España. Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica 11/2011; 30(2):75-83.
  14. Pérez-Ramírez E, Llorente F, Jiménez-Clavero MA. Experimental Infections of Wild Birds with West Nile Virus. Viruses 2014, 6(2), 752-781; DOI:10.3390/v6020752.
  15. Engler O., Savini G.,, Papa A.,, Figuerola J., Groschup, MH., Kampen H., Medlock J., Vaux A.,  Wilson AJ., Werner D., Jöst H., Goffredo M., Capelli G., Federici V., Tonolla M., Patocchi N., Flacio E., Portmann J., Rossi-Pedruzzi A., Mourelatos S., Ruiz S., Vázquez A., Calzolari M., Bonilauri P., Dottori M., Schaffner F., Mathis A., Johnson N. 2013. European Surveillance for West Nile Virus in Mosquito Populations. Int. J. Environ. Res. Public Health 2013, 10, 4869-4895; DOI:10.3390/ijerph10104869
  16. Sotelo E, Fernández-Pinero J, Llorente F, Vázquez A, Moreno A, Agüero M, Cordioli P, Tenorio A, Jiménez-Clavero MÁ. 2010. Phylogenetic relationships of Western Mediterranean West Nile virus strains (1996-2010) using full-length genome sequences: single or multiple introductions? J Gen Virol. 2011 Nov;92(Pt 11):2512-22. DOI: 10.1099/vir.0.033829-0.
  17. CDC 2014. West Nile virus disease cases and deaths reported to CDC by year and clinical presentation, 1999-2013. Enlace: http://www.cdc.gov/westnile/resources/pdfs/cummulative/99_2013_CasesAndDeathsClinicalPresentationHumanCases.pdf (Acceso: 26 de agosto de 2014).
  18. Vazquez A., Jimenez-Clavero MA., Franco L., Donoso-Mantke O.,, Sambri V.,Niedrig M., Zeller , Tenorio A. 2011. Usutu virus: potential risk of human disease in Europe. Eurosurveillance 01/2011; 16(31).
  19. Vilibic-Cavlek T1, Kaic B, Barbic L, Pem-Novosel I, Slavic-Vrzic V, Lesnikar V, Kurecic-Filipovic S, Babic-Erceg A, Listes E, Stevanovic V, Gjenero-Margan I, Savini G. 2014.First evidence of simultaneous occurrence of West Nile virus and Usutu virus neuroinvasive disease in humans in Croatia during the 2013 outbreak. Infection. 42(4):689-95. DOI: 10.1007/s15010-014-0625-1.
  20. Weissenböck H, Bakonyi T, Rossi G, Mani P, Nowotny N. 2013. Usutu virus, Italy, 1996. Emerg Infect Dis. 19(2):274-7. DOI: 10.3201/eid1902.121191.
  21. Beck C, Jimenez-Clavero MA, Leblond A, Durand B, Nowotny N, Leparc-Goffart I, Zientara S, Jourdain E, Lecollinet S. 2013. Flaviviruses in Europe: complex circulation patterns and their consequences for the diagnosis and control of West Nile disease. Int J Environ Res Public Health. 2013 10(11):6049-83. DOI: 10.3390/ijerph10116049.
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Ecuador: ¡Adios fiebre aftosa, adios!


 

El pasado 27 de febrero la OIE (Organización Internacional para la Sanidad Animal) declaró a la República de Ecuador “libre de fiebre aftosa (con vacunación)”.

Lo primero, hay que dar la enhorabuena a las autoridades y equipos veterinarios del país latinoamericano que han conseguido este notable logro. Después, hay que explicar un poco acerca de lo que es la fiebre aftosa y por qué esta erradicación tiene un significado tan importante.

La fiebre aftosa, también conocida en español como glosopeda (término que alude a “boca y pies”, ya que causa unas características lesiones ulcerativas o “aftas” en la cavidad bucal y en las extremidades de los animales afectados), es sin duda la peor de las plagas que pueden afectar la cabaña ganadera de un pais. Lo ha sido históricamente, desde que se tiene noción de su existencia. Fue descrita por primera vez de forma clara y detallada en 1546 por el médico italiano Girolamo Fracastoro. Se trata de una enfermedad que afecta a los mamíferos ungulados del orden de los artiodáctilos, lo cual incluye al ganado “de pezuña hendida”, o sea, cerdos, vacas, ovejas, cabras, etc, además de a un sinfín de especies silvestres. Es una enfermedad debilitante que puede conducir a la muerte de los animales infectados, especialmente si éstos son jóvenes. En los adultos la enfermedad no suele ser tan grave, si bien suelen manifestar las típicas aftas o úlceras en boca y pezuñas, que dificultan la alimentación y movilidad del ganado afectado. El ganado más susceptible es el bovino y porcino, mientras que en ovino y caprino no suelen manifestar los síntomas pero si pueden propagar la infección.

La importancia sanitaria de la fiebre aftosa reside en que se trata de una enfermedad infecciosa tremendamente contagiosa, que alcanza tasas de transmisión muy altas. El causante es un pequeño virus esférico de unos 30 nm de diámetro (1 nm=milmillonésima parte de 1 metro), con genoma de ARN (perteneciente a la familia “picornavirus” (pico= pequeño, RNA=genoma de ARN) denominado “virus de la fiebre aftosa“, del cual se conocen siete serotipos (tipos serológicos diferenciados que no confieren inmunidad cruzada entre si). Ello supone que para cada brote de fiebre aftosa debe utilizarse una vacuna ajustada al serotipo circulante en el brote. Las vacunas empleadas se basan en virus inactivados (desprovistos de infectividad, pero eficaces generando respuesta inmunológica protectiva). Estas vacunas tienen ciertos inconvenientes, como la corta duración de la protección conferida, lo que obliga a revacunar con cierta frecuencia, pero son lo suficientemente útiles y se siguen empleando hoy día. Existen prototipos de vacunas de nueva generación (cápsdas vacías o “VLPs”, vacunas de ADN, o basadas en vectores víricos recombinantes), muchas aún en fase experimental, otras más avanzadas, pero que aún no han sido aprobadas para su uso en sustitución de las clásicas inactivadas.

La fiebre aftosa ha representado una lacra económica a nivel mundial. Su presencia en un país suele asociarse con un precario desarrollo económico. El desarrollo de vacunas y su implementación condujeron a la erradicación de la fiebre aftosa de Europa Occidental en la década de 1980. El último  brote en España se detectó en Talavera de la Reina en 1986. No obstante, desde entonces ha habido incursiones de la enfermedad en territorio europeo, el más importante de los cuales afectó al Reino Unido en 2001 causando enormes pérdidas económicas y un auténtico desastre social en el mundo rural en aquél país. Tan solo las medidas de control del brote adoptadas por la Unión Europea ese año y el siguiente tuvieron un coste de 821 millones de Euros.

El virus de la fiebre aftosa fue uno de los primeros “virus filtrables” descritos. Lo describieron en 1898, Loeffer y Frosch. Se contagia sobre todo por contacto con animales infectados u objetos o productos contaminados, y por la vía aerógena: el virus es excretado en grandes cantidades por los animales infectados y puede viajar en aerosoles transportados por el aire, alcanzando de esta manera distancias muy respetables. Por ejemplo, se ha documentado que en 1981 el virus cruzó de esta forma el Canal de la Mancha, entre las Islas Británicas y el Continente Europeo, recorriendo alrededor de 250 km de distancia. También se transmite a través de la leche y del semen utilizado en las inseminaciones artificiales. Esta facilidad de transmisión hace que sobre esta enfermedad se impongan las más severas medidas de control existentes en sanidad animal, con el fin de evitar que el virus se expanda a través del comercio internacional de animales y sus productos. El organismo que regula estas normas, aceptadas internacionalmente, es la OIE. La fiebre aftosa está incluida entre las enfermedades de declaración obligatoria a éste organismo. La OIE establece una clasificación del estatus sanitario de cada país o zona en relación con la fiebre aftosa: 1) enfermedad presente, 2) enfermedad ausente con vacunación, y 3) enfermedad ausente sin vacunación. La República de Ecuador, gracias a su recién reconocido estatus de libre de fiebre aftosa con vacunación, y mientras camina hacia el estatus de libre sin vacunación (para lo cual tendrá que demostrar ausencia del virus en un período de 24 meses), podrá exportar sus productos ganaderos, lo que relanzará su sector pecuario, generando inversiones que mejoren las infraestructuras y la productividad del sector, una importante fuente de riqueza y empleo especialmente en el mundo rural.

La fiebre aftosa ha sido una lacra económica para toda latinoamérica durante décadas. Hoy, gracias a los esfuerzos realizados en los últimos años, aplicando medidas de vigilancia y control de la enfermedad que incluyen la implementación de sistemas de alerta temprana y respuesta rápida, con la vacunación como herramienta importante de la estrategia de erradicación, es posible decir que la fiebre aftosa está en regresión en esta parte del mundo, lo cual debe alegrarnos a todos. No obstante, conviene no bajar la guardia, ya que la fiebre aftosa tiene otros frentes activos en el mundo, de los que nos ocuparemos en futuros posts.

Mapa del estatus oficial de fiebre aftosa en los países de la OIE en 2014

NOTA: el mapa está actualizado a julio de 2014, por lo que no recoge aún el estatus oficial de Ecuador, recién reconocido por la OIE como “Libre con vacunación”.

 

Enlaces de interés

 

 

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Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (IV). El Laboratorio Central de Veterinaria del MAGRAMA


 

Continuamos en este blog presentando instalaciones de alta seguridad biológica en España. Ya hemos presentado el CISA, el CReSA, y la instalación de VISAVET. Esta vez le toca el turno al Laboratorio Central de Veterinaria (LCV), mi antigua casa. He pedido a mi colega, colaborador y amigo Rubén Villalba, que es el Jefe del Departamento de Enfermedades Emergentes de dicho Laboratorio, que nos haga un resumen de su instalación de alta seguridad biológica y sus funciones, a lo cual ha accedido encantado, y le quedo muy agradecido por ello. Quiero agradecer igualmente a Montserrat Agüero, directora del LCV y a los responsables de la sanidad animal del MAGRAMA su disposición tan favorable a divulgar a través de este medio la información acerca de este laboratorio y las actividades que se desarrollan en él.

Reproduzco a continuación el resumen elaborado por Rubén Villaba:

 

El Laboratorio Central de Veterinaria del MAGRAMA: Una instalación de alta seguridad biológica para la sanidad animal en España.

Rubén Villaba

El Laboratorio Central de Veterinaria (LCV), situado en Algete (Madrid), es un laboratorio de análisis en sanidad y genética animal que pertenece al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA).

El LCV es Laboratorio Nacional de Referencia (LNR) en España para las principales enfermedades infecciosas de los animales, tanto de origen vírico como de origen bacteriano, incluyendo enfermedades con carácter zoonótico que, por tanto, pueden afectar también a las personas. Cabe destacar entre ellas por su especial relevancia las pestes porcinas (clásica y africana), la fiebre aftosa, la influenza aviar o la encefalitis del oeste del Nilo (West Nile). También es Laboratorio de Referencia para la Unión Europea (LR-UE) y para la OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal) para la peste equina africana, una importante enfermedad producida por un Orbivirus, que afecta gravemente a los équidos y se transmite a través de un vector (Culicoides spp.). Si bien en la actualidad esta enfermedad está presente únicamente en países del África Subsahariana, la posible aparición de un brote de esta enfermedad en nuestro país, como ya ocurrió en el pasado, podría suponer enormes pérdidas económicas.

En el ámbito de la sanidad animal, las funciones del LCV no se limitan únicamente a la realización de análisis en el marco de los programas oficiales de vigilancia, control y erradicación, sino que, como LNR para muchas enfermedades de los animales, tiene otras funciones como la de colaborar con los LRs-UE en su ámbito de competencias, coordinar las normas y los métodos establecidos en los laboratorios oficiales encargados del análisis de muestras, organizar ensayos comparativos entre los laboratorios oficiales nacionales, difundir a la autoridad competente y a los laboratorios oficiales nacionales la información suministrada por los LRs-UE ó facilitar a la autoridad competente asistencia científica y técnica para la puesta en práctica de los planes de control coordinados.

Por otra parte, el LCV está integrado en diversas redes de laboratorios, destacando la Red de laboratorios oficiales y autorizados de Sanidad Animal – RESALAB- o la Red de Laboratorios de Alerta Biológica –RE-LAB-.

Para cumplir con las funciones de LNR y LR-UE, se precisa en muchos casos la manipulación del agente infeccioso o muestras sospechosas de poderlo contener, por eso el LCV tiene un área de laboratorios de nivel 3 de contención, al cual se accede desde el área de nivel 2, que cuenta con 4 laboratorios y zonas de servicio como cuarto oscuro, sala de congeladores, vestuarios, pasillos, zonas técnicas o zonas de entrada y salida de material, lo que supone un total de aproximadamente 300m2 en contención, con 32 personas autorizadas para el acceso, incluyendo personal técnico de laboratorio, mantenimiento y limpieza.

La estructura de la zona contenida se basa en hormigón o paneles farmacéuticos, y cuenta con todos los sistemas de tratamiento de aire, efluentes, residuos sólidos y cualquier otro objeto, de modo que “no pueda salir nada” que no haya sido previamente tratado. Para ello está equipado con doble filtro HEPA (alta eficacia para retener partículas) en el aire extraído y HEPA simple en el aire impulsado, reactores térmico y químico para el tratamiento de los efluentes, autoclave de vapor para los residuos sólidos, pasos de doble frontera equipados para la descontaminación con peróxido de hidrógeno y un tanque de inmersión en descontaminante químico para pequeños objetos.

Además toda el área contenida se encuentra en presión negativa, con gradiente negativo a medida que se avanza desde la zona de entrada hacia los laboratorios. También cuenta con un sistema de control de entrada para las personas, vigilancia durante las 24 horas, equipos alternativos de suministro eléctrico o cabinas de seguridad biológica tipo II.

Todas estas instalaciones y equipos, en muchos casos bastante complejos, deben ser utilizados y mantenidos de una forma correcta, por eso es fundamental realizar una buena gestión en bioseguridad, biocontención y biocustodia, así como tener procedimientos adecuados y una correcta formación del personal. Por eso en el LCV la gestión de la bioseguridad se encuentra incluida en un sistema integrado de gestión, que engloba la gestión ambiental según la ISO 14001 y el aseguramiento de la calidad según la ISO 17025, en ambos casos acreditados desde hace ya varios años, así como la prevención del riesgo de los trabajadores, incluido el riesgo biológico.

Entre los procedimientos anteriormente mencionados, cabe destacar normas fundamentales en este tipo de instalaciones, como la ducha obligatoria de todo el personal a la salida o el establecimiento de cuarentenas para visitar lugares con especies animales susceptibles a los agentes biológicos manipulados.

Dentro de este sistema de gestión, resulta fundamental la identificación de peligros y evaluación del riesgo. En este sentido, todas las actividades que se realizan en el LCV con los agentes patógenos clasificados como nivel 3 ó 4 (OIE), han sido evaluadas y se ha establecido qué técnicas o partes de una técnica deben ser realizadas en el nivel 3, así como si requieren o no la utilización de equipos de protección individual.

Por último, destacar que el LCV está autorizado para manipular el virus de la Fiebre Aftosa (clasificado como grupo de riesgo 4 por la OIE, no por afectar a las personas, sino por su elevada capacidad de difusión, produciendo graves pérdidas económicas). Esta autorización supone el cumplimiento de estrictas normas internacionales de bioseguridad, avalado por inspecciones por parte de la Unión Europea.

 

Enlaces a posts relacionados en este blog

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (I). El CISA

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (II). El CReSA

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (III). El Laboratorio de Seguridad Biológica L- 3 de VISAVET – UCM

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