De la ganadería a la fauna silvestre: brote de peste de los pequeños rumiantes en antílopes saiga en Mongolia


Hoy presentamos un post invitado, escrito por Elisa Pérez Ramírez, Doctora en Veterinaria, especialista en enfermedades víricas emergentes en los animales, y que trabaja en mi grupo en el CISA (INIA). Habla de la peste de los pequeños rumiantes, una enfermedad producida por un virus parecido al del sarampión, pero que afecta fundamentalmente a ovejas y cabras, produciendo una enfermedad respiratoria severa en estas especies domésticas, de declaración obligatoria a la Organización Internacional para la Sanidad Animal (OIE). Describe un brote de esta enfermedad en un rumiante silvestre muy especial, la saiga, ocurrido recientemente en Mongolia. ¡Les va  a gustar!

Aunque pudiera parecerlo, el protagonista de este post no es el primo cuadrúpedo de Alf. Este animal tan curioso existe de verdad y se llama antílope saiga (Saiga tatarica).  Tiene una nariz tubular y bulbosa muy característica que le permite filtrar el polvo y calentar el frío aire que respiran en las estepas de Asia central en las que viven.

Su área de distribución se extiende desde el sur de Rusia hasta el noroeste de China y algunas zonas de Mongolia. Precisamente en Mongolia se encuentra la subespecie Saiga tatarica mongolica que es endémica de las zonas semidesérticas del oeste del país, como se puede ver en este mapa.

Distribución histórica (en blanco) y distribución actual de Saiga tatarica tatarica (en verde) y Saiga tatarica mongolica (en rojo).

Aunque en el pasado el saiga era abundante en todo el oeste de Asia, actualmente se encuentra en peligro de extinción debido a la caza masiva e incontrolada (los cuernos de los machos son muy apreciados en la medicina tradicional china), la pérdida de hábitat y las alteraciones climáticas. En el caso concreto de la subespecie S. t. mongolica, la IUCN (Unión internacional para la conservación de la naturaleza) la ha categorizado como especie en peligro crítico de extinción1 ya que se estima una población total de no más de 7000 individuos2 que además están distribuidos en poblaciones muy fragmentadas.

¿Y qué pinta un artiodáctilo tan amenazado en un blog sobre virus emergentes? Pues resulta que la semana pasada, la OIE (confirmó un brote de peste de los pequeños rumiantes (PPR) que ha causado la muerte de más de 900 saigas en la provincia occidental de  Khovd. Esto significa que alrededor del 13% de la población mundial de esta subespecie ha muerto en unos pocos días, y ya pueden ustedes deducir el enorme impacto que esto tiene sobre su estado de conservación.

Aunque la fauna silvestre se había considerado durante mucho tiempo como potencialmente vulnerable a la PPR, hasta el momento sólo se habían documentado casos clínicos en gacelas e íbices en cautividad en Emiratos Árabes3. Ésta es la primera vez que se produce un brote tan grave en una especie silvestre en libertad.

La PPR es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa que afecta a ovejas y cabras. Está causada por un morbillivirus (de la misma familia que el virus del sarampión) muy relacionado con el virus de la peste bovina. (éste último erradicado de la Tierra en tiempos reientes, siendo la segunda y ultima enfermedad infecciosa que ha sido completamente erradicada, después de la viruela). El virus de la PPR se detectó por primera vez en Costa de Marfil en los años 40. Desde entonces se ha extendido hacia el norte y el este de África y más tarde hacia Oriente próximo y Oriente medio. En los últimos 15 años, la expansión del virus ha sido explosiva, alcanzando numerosos países del sur y el este de Asia. En China se notificó el primer caso en 2007 y la enfermedad llegó a territorio europeo en 2016, con un brote registrado en Georgia. De igual manera se ha expandido por todo el norte de África. En Marruecos causó importantes brotes en 2008.

La FAO y la OIE la consideran como una de las enfermedades más devastadoras del ganado doméstico en África, Oriente Medio y Asia. En los brotes más agudos, la PPR puede provocar una morbilidad del 100% y una mortalidad del 90%. En las áreas donde la enfermedad es endémica, la tasa de mortalidad suele ser menor pero las repercusiones en la productividad del ganado siguen siendo muy negativas. Se calcula que las pérdidas económicas causadas cada año por la PPR ascienden a entre 1.2 y 1.7 ¡¡billones!! de dólares, incluyendo las muertes de animales, la reducción de la productividad y los costes de las medidas de control de la enfermedad.

Precisamente por el enorme impacto de la PPR sobre la seguridad alimentaria y sobre el medio de subsistencia de millones de pastores y ganaderos de los países en desarrollo (que crían mayoritariamente ovejas y cabras), la OIE y la FAO lanzaron en 2015 la “Estrategia mundial para el control y la erradicación de la PPR”, que prevé la erradicación mundial de la enfermedad en 2030. Aunque es un objetivo ambicioso, lo cierto es que  existen varios factores que permiten ser optimistas:

- Existe una vacuna segura y eficaz que proporciona protección de larga duración con una sola dosis.

- Se dispone de técnicas diagnósticas sensibles y específicas.

- Factores epidemiológicos favorables: no existe la condición de “animal portador” y todo parece indicar que no hay un reservorio silvestre de la enfermedad.

- Creciente  apoyo político hacia la erradicación de la PPR, sobre todo después del éxito del programa de erradicación mundial de la peste bovina.

Por supuesto, y como ocurre habitualmente con las enfermedades infecciosas, no todo es tan fácil. También existen dificultades evidentes que habrá que  superar si queremos que el programa de erradicación funcione como se espera; entre ellas la ausencia de control en los movimientos de ovejas y cabras en muchos países, muy escasa información sobre el tamaño de los rebaños, ausencia de sistemas de identificación de animales en  países en desarrollo, sistemas de administración de la vacuna poco eficaces, etc.

El compromiso internacional para erradicar esta devastadora enfermedad se ha hecho aún más urgente tras conocerse la mortandad masiva de los antílopes saiga en  Mongolia, un hecho sin precedentes en la epidemiología del virus. Los investigadores que han estudiado el brote sobre el terreno parecen tener claro que las muertes se han producido por contagio a partir de animales domésticos con los que los saigas comparten zonas de pastoreo, especialmente en invierno cuando el alimento escasea. Es lo que en el mundo de las enfermedades infecciosas se llamaspillover” o desbordamiento.

En septiembre de 2016 Mongolia notificó los primeros casos de PPR en ganado doméstico. A pesar de que desde ese momento se han vacunado 11 millones de ovejas y cabras, parece que la epidemia sigue activa y ya se plantea como un enorme reto para la sanidad animal de ese país, no solo para la ganadería, sino también y de manera muy preocupante para la fauna silvestre, tal y como  ha declarado la Dra. Eloit, directora general de la OIE.

Seguiremos de cerca el desarrollo de las medidas de control del brote en Mongolia y en el futuro hablaremos de otros casos muy interesantes de spillover desde el ganado doméstico a la fauna silvestres y…al revés.

Elisa Pérez Ramírez

Bibliografía

1IUCN http://www.iucnredlist.org/details/19832/0

2Young, J.K., Murray, K.M., Strindberg, S., Buuveibaatar, B. & Berger, J. (2010). Population estimates of Mongolian saiga: implications for effective monitoring and population recovery. Oryx 44, 285–292.

3Kinne J, Kreutzer R, Kreutzer M, Wernery U, Wohlsein P. Peste des petits ruminants in Arabian wildlife. Epidemiol Infect. 2010;138:1211–4.

Otros documentos de interés

- Comunicado de prensa de la OIE sobre el brote en saiga:  http://www.oie.int/es/para-los-periodistas/comunicados-de-prensa/detalle/article/alarm-as-lethal-plague-kills-endangered-mongolian-antelope/

- Video OIE sobre el programa de erradicación de la PPR para 2030: https://www.youtube.com/watch?v=nveNS6X_bbo

- Entrevista al jefe veterinario de la FAO sobre el brote de PPR en Mongolia: http://www.fao.org/news/audio-video/detail-video/en/?uid=12032

Imágenes

Saigas hallados muertos en el brote de Mongolia. ©FAO- YU.ENKH-AMGALAN.

Saigas hallados muertos en 2015 en Kazajistan. ©Albert Salemgarayev

 

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Virus emergentes y cambio global: quinto año de blog


Va quedando atrás aquel 12 de enero de 2012 en que nació este blog con la publicación de su primer post, que era su declaración de intenciones: Un mundo pequeño para unos seres diminutos: los virus emergentes. Desde entonces no nos hemos apartado de esa línea, publicando hasta ahora 83 posts dedicados a divulgar el conocimiento científico acerca de los virus que van emergiendo en nuestro mundo globalizado. Desde este blog hemos sido testigos en tiempo real de los brotes más recientes causados por estos pequeños microorganismos que llamamos virus, desde la emergencia del coronavirus del sindrome respiratorio de Oriente Medio (conocido como virus MERS) en 2012 hasta la más reciente del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (CCHF) en España en verano de 2016, pasando por la epidemia de virus Ébola en África Occidental, afectando también a otros países, entre ellos a España, en 2015, por citar algunos de los ejemplos más relevantes. Por supuesto, no se trata de ir contando la actualidad sobre la última alerta sanitaria producida por virus emergentes. Más bien de ofrecer información útil al lector sobre estos virus para que pueda “digerir” la avalancha de información que se produce cuando surge alguna de estas alertas. Así, hemos dedicado algunos posts, por ejemplo, a explicar la diversidad biológica de los virus gripales, y cómo ello puede afectarnos como especie, o sobre la actual expansión que están protagonizando las enfermedades producidas por virus transmitidos por mosquitos, directamente relacionadas con el cambio global. Tambíen hemos tratado temas relacionados, como  el de la bioseguridad, o acerca de nombres, historia y curiosidades sobre los virus emergentes.

En este último año hemos de admitir que ha habido menos actividad en el blog, no por falta de materia de la que escribir, ya que no faltaron emergencias víricas, sino por falta de tiempo de su autor, que hace esto en su tiempo libre, que fue escaso gran parte de este año por diversos motivos que no vienen a cuento aqui. A pesar de todo, conseguimos publicar 12 posts (11 más el consabido resumen anual: al final de este que están leyendo tienen la lista completa con sus enlaces), una cifra no desdeñable que nos permite afirmar que el blog sigue vivo, y la intención es que siga siendo así en el futuro. Entre los temas tratados, dos emergencias víricas han acaparado la atención este año: por un lado, el virus Zika, el último arbovirus (virus transmitido por picadura de artrópodo) que ha protagonizado un episodio de emergencia sanitaria global, y por otro lado, el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo y su incursión en España el verano pasado, y al cual hemos dedicado tres posts (este, este, y este otro).

Precisamente, éste último post sirvió para inaugurar una nueva sección dentro del blog, titulada “Pero…¿qué me estás contando?” (QMEC) en la cual tratamos de dar una vuelta más al lenguaje de la divulgación, para hacerlo más llano y popular, ya que a veces nos ponemos demasiado técnicos, lo cual es necesario, pero también lo es llevar estos temas a más gente, y hacerlo de forma que se entienda lo mejor posible. Estos posts “QMEC” toman la forma de diálogos, una fórmula bastante conocida y reconocida desde Galileo, por lo que creemos que tiene acreditada su eficacia para facilitar la transmisión del conocimiento.

El segundo de estos posts “QMEC” fue el único no dedicado a los virus emergentes, sino a las dificultades crecientes que rodean la actividad científica en España (“Pero… ¿qué me estás contando? ¿Un año para firmar un contrato?“). Este tipo de temas ya han sido tratados anteriormente en el blog. Sin embargo, lejos de mejorar, la situación ha ido empeorando en España, y el futuro inmediato no augura nada bueno. El aumento de las dificultades burocráticas para desarrollar la actividad científica en el sector público, agudizadas por la escasez de personal en este sector, que está viendo reducir sus efectivos de un modo casi suicida, nos aboca a un futuro muy incierto como país.

El relato de los posts del último año se completa con una reseña sobre la 10º reunión de la red de excelencia europea EPIZONE que tuvo lugar ea finales de septiembre en Madrid, una red de investigación sobre enfermedades emergentes (fundamentalmente víricas) en animales, al que siguió un post acerca de lo complicado que es hacer predicciones fiables en torno a las enfermedades emergentes. El humor tuvo cabida en el blog a través de un post sobre migraciones de aves y virus ilustrado con una escena de la película de Monty PythonLos caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores“.

Indagando cómo pueden acarrear cocos tropicales las aves migratorias (ver post del 24-10-2016: http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/10/migraciones-aves-virus-golondrinas-cocos/). Fuente: Welele Tumblr post http://welele.es/post/133280184735/cocos-emigran)

Completamos el año con tres posts: uno por Halloween sobre “Murciélagos y virus“, otro sobre el concepto “Una salud“, en el día internacional dedicado a este tema (3 de noviembre) y para terminar, un post sobre “Los héroes de la vacuna“, que narra la peripecia de la expedición Balmis a principios del siglo XIX, que permitió extender la vacuna frente a la viruela a todos los rincones del planeta.

En definitiva, un quinto año de blog interesante y productivo. Para 2017 esperamos seguir en la brecha, pues temas no faltan: la gripe, tanto humana como aviar, está de plena actualidad ahora mismo, y lo mismo podemos decir con otras infecciones víricas emergentes en plena expansión tanto en Europa, como la encefalitis por virus West Nile, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, y en animales, la lengua azul o la peste porcina africana, como en otras partes del mundo (encefalitis japonesa, Zika, fiebre amarilla, dengue, nipah, MERS…). Seguiremos tratando estos temas con rigor, pero con un lenguaje que llegue a todo el mundo.

¡Feliz 2017!

Apéndice: posts de 2016

Fecha Titulo Enlace
16-1 Virus emergentes y cambio global: cuatro años de blog http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/01/virus-emergentes-y-cambio-global-cuatro-anos-de-blog/
9-2 Virus Zika: otro arbovirus trotamundos que se globaliza http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/02/virus-zika-otro-arbovirus-trotamundos-que-se-globaliza/
1-9 Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España (1): La alerta http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/09/fiebre-hemorragica-de-crimea-congo-en-espana-1-la-alerta/
19-9 Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España (2): El riesgo. http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/09/fiebre-hemorragica-de-crimea-congo-en-espana-2-el-riesgo/
26-9 10º “EPIZONE Annual Meeting”, Madrid, 27-29 de septiembre de 2016 http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/09/10o-epizone-annual-meeting-madrid-27-29-de-septiembre-de-2016/
 10-10 ¿Pero…qué me estás contando? ¿La fiebre de Crimea-Congo en España? http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/10/peroque-me-estas-contando-la-fiebre-de-crimea-congo-en-espana/
 24-10 Migraciones, aves, virus, golondrinas, cocos http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/10/migraciones-aves-virus-golondrinas-cocos/
 31-10 Murciélagos y virus (2) http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/10/murcielagos-y-virus-2/
 3-11 3 de noviembre: día de “Una salud” http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/11/3-de-noviembre-dia-de-una-salud/
 21-11 Pero… ¿qué me estás contando? ¿Un año para firmar un contrato? http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/11/pero-que-me-estas-contando-un-ano-para-firmar-un-contrato/
 11-12  Los héroes de la vacuna http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/12/los-heroes-de-la-vacuna/
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Los héroes de la vacuna


I don’t imagine the annals of history furnish an example of philanthropy so noble, so extensive as this.

(No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este).

Edward Jenner, descubridor de la vacunación, acerca de la “Expedición Balmis”

En España, a juzgar por los nombres que ponemos a las calles, o por a quién dedicamos los monumentos que adornan nuestras plazas y parques, convendremos en admitir que tendemos a homenajear públicamente de modo preferente a la gente de armas y de la política, y detrás de estos, a artistas, principalmente escritores y pintores, y también a toreros y deportistas. Muy, muy por detrás está la gente de ciencia. Y ello a pesar de los grandes beneficios que reporta la actividad científica. Uno de ellos, y no menor, es salvar vidas. La ciencia tiene maravillosos ejemplos de ello, pero resulta que uno de los más importantes, quizá el más importante de estos ejemplos, lo protagonizaron un puñado de españoles y un barco que zarpó de La Coruña hace poco más de dos siglos. ¿No me creen? Déjenme que les cuente esta historia. La que protagonizó un médico militar español, Francisco Javier Balmis, y su Expedición Filantrópica de la Vacuna, una gesta sin precedentes que tuvo lugar alrededor del mundo entre 1803 y 1814. Les aseguro que es la historia que mejor puede ilustrar lo que acabo de decir: la ciencia, aplicada con honradez, generosidad, rigor y sentido del deber, puede salvar millones de vidas.

 

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Placa situada a la entrada del salón de actos de la Escuela Nacional de Sanidad, en Madrid. En 2003 este salón de actos tomó el nombre de “Francisco Xavier Balmis” en conmemoración del bicentenario de la expedición de la vacuna que dirigió el médico alicantino.

Introducción: la lacra de la viruela y la solución de Jenner

En 1979 la OMS declaró oficialmente la viruela erradicada de la Tierra. Este ha sido probablemente el logro más importante de la medicina en toda su historia. Se trataba de la primera enfermedad infecciosa vencida definitivamente por el ser humano. La viruela había sido una gran lacra, una de las enfermedades más devastadoras que ha sufrido la humanidad durante milenios. Causada por el virus variola, no tenía cura, y fallecían hasta un 30% de los que se infectaban, dejando a los supervivientes con importantes secuelas, una de las más típicas era la cara desfigurada por las marcas de las pústulas producidas durante la infección. La viruela se contagiaba muy eficazmente por contacto directo, lo que propagaba la enfermedad muy rápidamente, dando lugar a epidemias de gran magnitud. Se calcula que en Europa, en el siglo XVIII fallecían a causa de la viruela alrededor de 400.000 personas al año [1]. Mayor fue el desastre demográfico que provocó su repetida introducción en América desde el siglo XVI, del que ya hablamos en otro post anterior. La variolización (inoculación deliberada en individuos sanos de preparados de lesiones de enfermos de viruela con el fin de protegerlos frente a esta enfermedad) fue el primer intento de prevención de la viruela. Aunque proporcionaba algunos buenos resultados, era peligrosa pues podía producir viruela en algunos casos. A pesar de ello, a falta de nada mejor, a finales del siglo XVIII esta práctica se había extendido en Europa.

Edward Jenner, ensayando la vacunación por primera vez en el niño James Phipps en 1796.

En estas circunstancias se produjo el fundamental hallazgo del médico inglés Edward Jenner (1749-1823). Éste, que practicaba la variolización (de hecho, él mismo fue variolizado de niño), se dio cuenta que las personas que habían sufrido la viruela de las vacas (o “viruela vacuna”), una infección benigna adquirida por contacto con vacas infectadas, no enfermaban de viruela cuando recibían pus de un enfermo varioloso. En 1796 inoculó pus de una pústula de una mujer que trabajaba como lechera en una granja, y que estaba afectada por viruela vacuna, a un niño, de nombre James Phipps, y 18 días después inoculó a este niño pus de viruela humana. El niño permaneció sano, sin síntoma alguno de la terrible enfermedad. Este fue el primer niño “vacunado”, al cual siguieron 22 más, demostrando en todos ellos la protección conferida por la viruela vacuna (virus “vaccinia“) frente a la viruela humana (virus “variola“). La publicación de estos resultados en 1798 causó gran impacto en Europa y América. Jenner inventó así las vacunas, cuyo nombre deriva del bóvido hospedador del virus de la viruela vacuna, y por ello la práctica de administrar vacunas, generalizada a otras enfermedades con Pasteur, se conoce como vacunación. Pocos hallazgos científicos han producido tanto beneficio a la humanidad como este. Jenner tiene una estatua en los jardines de Kensington, en Londres*.

 El reto: llevar la vacuna a todos los rincones del mundo

Del hallazgo de Jenner a la erradicación final de la viruela median 183 años de vicisitudes, avances y estancamientos, aciertos y fallos. Sin embargo, ningún éxito se hubiera logrado sin antes conseguir extender la vacuna por el mundo, lo cual planteaba desafíos logísticos de primer orden. El primer intento serio y conscientemente planificado de extender la vacuna por amplios territorios abarcando varios continentes partió de España, y fue llevado a cabo con éxito por la “Real Expedición Filantrópica de la Vacuna”, o Expedición Balmis, como veremos a continuación. La viruela era un gravísimo problema sanitario en las entonces colonias españolas en ultramar, desde donde se demandaba el fluido vacunal con impaciencia desde 1800. De hecho llegaron fluidos vacunales (conservados entre cristales planos sellados) a América antes de la expedición, pero con desigual acierto en su aplicación. La vacuna, en forma de fluido de vesículas (pústulas) había llegado a España procedente de París en 1800, y ese mismo año se procedió a realizar los primeros ensayos en Cataluña. Rápidamente se extendió su práctica por el país, a la par que se traducían libros acerca de la vacunación. Uno de estos libros, el Traité historique et practique de la vaccine (1801) de Moureau, fue traducido por el médico militar natural de Xátiva, Francisco Javier Balmis (1753-1819), entusiasta de la vacunación.

 

Retrato de Francisco Xavier Balmis y Berenguer
(Imagen de dominio público)

Para lograr distribuir la vacuna por los territorios españoles de ultramar, ésta debía recorrer grandes distancias atravesando océanos. Su conservación en óptimo estado durante toda la singladura era un tema de suma importancia. El mero embalaje entre cristales sellados no garantizaba su conservación tan largo tiempo. En  marzo de 1803 (tan sólo 5 años después de la publicación de los trabajos de Jenner) comienza a gestarse la expedición por iniciativa del Consejo de Indias, que pide informes sobre la viabilidad del proyecto. Se trataba de llevar la vacuna, pero también hacer llegar los medios y la información necesaria para instruir a los médicos locales para que administraran la vacuna de forma efectiva a la población, y crear “Juntas de vacunación” en las capitales para que se encargasen de asegurar la conservación del fluido vacunal activo y su propagación, con el fin de garantizar un suministro estable del mismo. El Rey Carlos IV, cuya hija, la Infanta María Luisa, había padecido viruela, era muy partidario de la vacunación, e hizo lo necesario para respaldar la expedición y a su director, publicando un edicto para atender las necesidades de la expedición en todos los territorios por donde iba a desarrollar su misión, y financiando la misma.

La singladura de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

En pocos meses se gestó la que una de las mayores contribuciones españolas a la historia de la medicina. El Rey Carlos IV nombra a Balmis director de la expedición, La elección se basaba en su experiencia en la vacunación, que ya practicaba en Madrid, y en haber traducido el libro sobre su correcta práctica (incorporó varios ejemplares de éste a la expedición, para irlos repartiendo durante el trayecto). Además, Balmis tenía cualidades idóneas para llevar la empresa a cabo con éxito: dotes de organización, energía y tenacidad, y conocía bien el continente americano, pues allí había ejercido en diversas misiones. Fue Balmis quien propuso incorporar niños “que no hubieran pasado las viruelas” para vacunarlos sucesivamente durante la travesía y conservar así el fluido vacunal. Balmis igualmente eligió a las personas que tomaron parte en la expedición, compuesta de un subdirector (José Salvany), dos ayudantes, dos practicantes y tres enfermeras, además de los 22 niños, todos varones, de entre 3 y 9 años, procedentes de la Casa de Expósitos de Santiago, que fueron acompañados por la Rectora de la Casa de Expósitos de La Coruña, Isabel Sendales.

Ilustración que representa la corbeta “María Pita”

La expedición debía de llevar la vacuna a los confines del territorio español en ultramar, que abarcaba no solo los dominios americanos, sino también Filipinas. El 30 de noviembre de 1803 partió la expedición del puerto de La Coruña a bordo de la corbeta María Pita, rumbo a las Islas Canarias, dejando allí las primeras vacunas que arribaron a aquellas Islas, realizando numerosas vacunaciones y suministrando los medios y la información para seguir vacunando y asegurando el suministro de fluido vacunal. En cada etapa se procedía de igual manera. Las siguientes etapas fueron: Puerto Rico (6 de enero de 1804) y Venezuela (20 de marzo de 1804). Aquí la expedición se divide en dos: un grupo, encabezado por Salvany, se dirigiría a Perú, Santa Fe y Buenos Aires en el bergantín San Luís, y el otro, dirigido por Balmis, viajaría por Centroamérica.

No quiero hacer más largo este post con detalles del periplo de la expedición (un relato detallado puede encontrarse en [2]), de modo que resumiré las siguientes etapas. Salvany, de salud precaria, siguió con su misión al frente de la expedición que se fue al sur de América, llevando la vacunación a Cartagena de Indias, Santa Fe, Quito, Lima, Arequipa, La Paz, Cochabamba (donde fallece Salvany por enfermedad en 1810), y ya sin Salvany, la expedición continúa al mando de su ayudante Manuel Julián Grajales, a Santiago de Chile, Concepción, Valdivia y San Carlos (Islas Chiloé), donde dan por finalizada su misión en 1812 y vuelven a España. Balmis, por su parte, lleva la expedición a La Habana, y de ahí a Sisal (Yucatán), desde donde recorrerán los territorios que hoy corresponden a Mexico y Guatemala, Abandonan América por Acapulco, rumbo a Manila, el 8 de febrero de 1805, a bordo de una nueva nave, el galeón Magallanes, con 26 niños mexicanos que portarían la vacuna a aquellas tierras por primera vez. Cumplida la misión en Filipinas, Balmis, conocedor de que la vacuna aún no había llegado a  China, decide poner rumbo a la colonia portuguesa de Macao. Un tifón casi hace fracasar el intento. Balmis y los tres niños que le acompañaban se salvan de milagro, y con ellos la vacuna. Fuera de la jurisdicción española por primera vez en todo el viaje, no sería tan sencillo impulsar las vacunaciones, pero Balmis se las apaña para conseguirlo. Desde Macao parte para Cantón desde donde la vacuna entra por primera vez en China, tras varios intentos anteriores desde la India y Malasia, sin éxito. Balmis regresa a Macao para embarcarse en un barco portugués rumbo a Lisboa. En el trayecto, que hacía escala en la isla británica de Santa Elena, consigue convencer a las autoridades británicas para vacunar a la población infantil de esta isla. Tras su llegada a Lisboa, Balmis culmina su gesta alrededor del mundo en el Palacio de San Ildefonso donde es recibido por el Rey Carlos IV el 7 de septiembre de 1806, quien le felicita por el éxito de su empresa.

Mapa que muestra el recorrido de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

¿Y qué pasó con los niños? En cada puerto se reemplazaban: los que ya habían portado la vacuna desembarcaban, siendo reemplazados por otros. No siempre eran huérfanos. Algunos fueron cedidos por sus familias (recibiendo a cambio una compensación económica), y en uno de los trayectos (La Habana-Sisal) fueron esclavos los que transportaron la vacuna. Sería bonito decir que todos estos niños fueron repatriados, pero no se tiene certeza de su destino final. Balmis solicitó para ellos el compromiso de la Corona de que serían atendidos en cuanto a su cuidado, manutención, educación y empleo, pero al parecer esta petición no fue debidamente atendida.

Los resultados inmediatos y a largo plazo de la expedición Balmis

La expedición Balmis se enmarca dentro de las grandes expediciones científicas de la época de la ilustración, pero con una singularidad, y es que su misión es fundamentalmente sanitaria. Por ello se la considera la primera expedición sanitaria internacional, y es la precursora de la sanidad internacional. En cada lugar que visitaba, la expedición no solo lograba vacunar directamente a miles de personas, sino que instruía al personal sanitario para que pudieran continuar la labor una vez partieran los expedicionarios. Más aún, se establecieron “Juntas de vacunación”, que velarían por que perdurara la práctica correcta de la vacunación en las poblaciones bajo su tutela. La acción que se inició con la expedición fue una profunda y perdurable red de servicios de vacunación. Gracias a ella se sentaron las bases de lo que en un futuro sería la erradicación mundial de la viruela.

 Epílogo

Dos siglos después, y a pesar de su importancia histórica, esta expedición no es conocida como merece en España, no obstante algunos buenos libros publicados, celebraciones de bicentenarios y algunas placas conmemorativas. No quiero ni imaginar qué hubiera sido si los protagonistas de esta historia hubieran sido anglosajones (Spielberg se hubiera frotado las manos), franceses o alemanes. Para intentar remediar al menos en parte esta “amnesia” patria, se ha rodado una miniserie de televisión titulada “22 ángeles“, en la que se rememora la épica expedición Balmis. La miniserie se estrena en TVE mañana 12 de diciembre. Será una buena ocasión no sólo para recordar a aquellos héroes, sino para reflexionar sobre la importancia de las vacunas en la prevención de las enfermedades infecciosas.

Notas

* La estatua de Jenner estuvo originalmente en Trafagar Square, y actualmente existe un movimiento que pide su vuelta a este emplazamiento.

Referencias

[1] Behbehani, A.M. The smallpox story: life and death of an old disease. Microbiol Rev. 1983 47: 455–509. Magnífica revisión histórica sobre la viruela.

[2] Balaguer Perigüell, E. y Ballester Añón, R. (2003). En el nombre de los Niños. Real Expedición Filantrópica de la Vacuna 1803-1806. Serie Monografías de la Asociación Española de Pediatría (disponible gratuitamente online en: http://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/en_el_nombre_de_los_ninos-completo.pdf). Este post debe mucho a esta monografía, que es una fantástica descripción, muy bien documentada, no solo de la expedición Balmis, sino también del contexto histórico y socio-sanitario en que se desarrolló.

 

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Pero… ¿qué me estás contando? ¿Un año para firmar un contrato?


Segunda entrega de la sección Pero…¿qué me estás contando? (QMEC). Esta vez nos apartamos de la temática principal del blog, los virus emergentes, para hablar sobre un aspecto ya tratado en otros posts (este y este, por ejemplo), como es la extrema dificultad en la que se viene desarrollando últimamente la actividad científica en nuestro país debido a los recortes presupuestarios que ha venido sufriendo este sector como consecuencia de las draconianas medidas implementadas por el Ministerio de Hacienda para conseguir cumplir con los objetivos de déficit público fijados en 2011 por Bruselas.

El texto que sigue intenta dar a conocer una realidad que se está produciendo de forma generalizada en el sector público de I+D+i, que menoscaba notablemente su competitividad, hasta el punto de amenazar su viabilidad, pero que raramente se habla de ella fuera de los ámbitos puramente científicos (un ejemplo reciente puede encontrarse aquí). Que la lectura del texto a continuación les resulte al menos estimulante.

QMEC: ¿Un año para firmar un contrato?

Ceferino López es presidente del Real Matrix C.F., uno de los mejores clubs de fútbol del mundo. Ceferino quiere lo mejor para su club, lo mismo que Zinabrine Zurdane (Zuzu), su entrenador actual. Para la próxima temporada quieren incorporar varios jugadores, tanto en defensa como en la delantera. Necesitan reforzar la plantilla para enfrentarse a los numerosos compromisos, torneos, ligas, champions…

Supongamos que tuvieran que hacerlo así:

CL: Ya tengo los fondos para los fichajes, Zuzu. ¡Hay que empezar ya mismo con el papeleo!

Zz: Ok. ¿tiene a alguien en mente?

CL: ¡Quita, quita! Ya sabes que hay que seguir el procedimiento. Primero convocamos la oferta, luego la lista de admitidos, las reclamaciones, la lista definitiva, los exámenes…

Zz: Sí, y los correspondientes plazos de reclamaciones, etc, etc… y, con suerte, a media temporada habremos contratado a algún jugador.

CL: ¡Con mucha suerte! La temporada pasada no pudimos contar con los nuevos fichajes hasta las dos últimas jornadas de la liga. Y uno de los fichajes ni siquiera llegó a tiempo para jugar el último partido…

Zz: Es que fueron con mucho retraso. Hubo que esperar varios meses hasta que firmó el Subsecretario de futboleo del Ministerio de Entretenimiento Público.

CL: La dichosa firma del Subsecretario del MINEPU.  ¡Seis meses para firmar una autorización de la convocatoria!

Zz: Eso no es nada. Los contratos que pidió el Atlético de Matrix tardaron 8 meses en ser firmados…

CL: Y a eso hay que sumar los plazos de apertura de convocatoria, primer y segundo ejercicios de selección, plazos de resolución de reclamaciones… ¡Se te va a un año mínimo!

Zz: ¿Cree ud. que merece la pena intentarlo?

CL: ¡Hombre!  ¡Habrá que intentarlo! Siempre queda la esperanza de que esta vez vaya todo rodado y…

Zz:… y en el mejor de los casos se pueda contar con los nuevos jugadores a media temporada ¿no?

CL: Si. Y a ver qué jugadores se presentan a la convocatoria, porque la última vez fue un cachondeo.

Zz: Normal, muchos jugadores no pudieron aguantar tanto tiempo de espera y se fueron a otras ligas fuera de aquí. Algunos incluso dejaron el fútbol.

CL: Es que la gente tiene una vida, hay que ganarse el pan, han de mantener una familia, pagar las facturas, las hipotecas o alquileres… ¿Cómo van a fiarse de un trabajo para el cual hay que esperar más tiempo a que te contraten  que el que dura el propio contrato? ¡Es ridículo! ¡Este sistema está acabando con el fútbol!

Zz: Lo peor es que tenemos el dinero, conseguido con duro trabajo en competición con muchos otros equipos, fuera de nuestras fronteras. Pero si no podemos culminar el proceso de contratación, lo perdemos.

CL: Cierto, el dinero se devuelve. Así que no perdamos más tiempo. A ver si hay suerte esta vez.

Zz: Más vale.

 

¿Qué les parece? ¿Ridículo? ¿Difícil de creer? No teman, que esto no pasa en el futbol. Ni pasará. No debería pasar en ninguna actividad humana concebida con alguna esperanza de tener éxito.

Esto, sin embargo, es lo que habitualmente pasa en la investigación científica en España, especialmente desde 2011. Pueden hacerse una idea si en la conversación anterior cambian algunas palabras, por ejemplo:

 

Ceferino López es investigador científico español, y lidera un grupo de investigación competitivo a nivel internacional. Ceferino quiere lo mejor para que el grupo tenga éxito en su trabajo, lo mismo que Zinabrine Zurdane, miembro del equipo de investigación. Para el próximo proyecto de I+D concedido quieren incorporar varios investigadores contratados. Necesitan reforzar el grupo para poder sacar adelante el nuevo proyecto, y su grupo ha obtenido fondos para ello. Fondos competitivos de fuera de nuestras fronteras.

Y tienen que hacerlo así:

CL: Ya tengo los fondos para los nuevos contratos, Zinabrine. ¡Hay que empezar ya mismo con el papeleo!

Zz: Ok. ¿tiene a alguien en mente?

CL: ¡Quita, quita! Ya sabes que hay que seguir el procedimiento. Primero convocamos la oferta, luego la lista de admitidos, las reclamaciones, la lista definitiva, el primer examen, el segundo…

Zz: Sí, y los correspondientes plazos de reclamaciones, etc, etc… y a mitad de proyecto, con suerte, habremos contratado a alguno.

CL: ¡Con mucha suerte! En el proyecto anterior no pudimos contar con los nuevos contratados hasta los 6 últimos meses del proyecto, que fue de 2 años. Y uno de los contratos ni siquiera llegó a tiempo para incorporarse…

Zz: Es que fueron con mucho retraso. Hubo que esperar varios meses hasta que firmó el Subsecretario del Ministerio de Economía y Competitividad.

CL: La dichosa firma del Subsecretario del MINECO.  ¡Seis meses para firmar una autorización de la convocatoria!

Zz: Eso no es nada. Los contratos que pidió el grupo de (fulano de tal) tardaron 8 meses en ser firmados…

CL: Y a eso hay que sumar los plazos de apertura de convocatoria, primer y segundo ejercicios de selección, plazos de resolución de reclamaciones… ¡Se te va a un año mínimo!

Zz: ¿Cree ud. que merece la pena intentarlo?

CL: ¡Hombre!  ¡Habrá que intentarlo! Siempre queda la esperanza de que esta vez vaya todo rodado y…

Zz:… y en el mejor de los casos se pueda contar con los nuevos contratados a mitad de proyecto ¿no?

CL: Sí. Y a ver qué candidatos se presentan a la convocatoria, porque la última vez fue un cachondeo.

Zz: Normal, muchos candidatos no pudieron aguantar tanto tiempo de espera y se fueron a otros centros fuera de España. Algunos incluso dejaron la ciencia.

CL: Es que la gente tiene una vida, hay que ganarse el pan, han de mantener una familia, pagar las facturas, las hipotecas o alquileres... ¿Cómo van a fiarse de un trabajo para el cual hay que esperar más tiempo a que te contraten que el que dura el propio contrato? ¡Es ridículo! ¡Este sistema está acabando con la I+D!

Zz: Lo peor es que tenemos el dinero, conseguido con duro trabajo en competición con muchos otros grupos, de fuentes externas a nuestro país. Pero si no podemos culminar el proceso de contratación, lo perdemos.

CL: Cierto, el dinero se devuelve. No se “ahorra”, ni siquiera se queda en España. Se pierde sin que sea de provecho a nadie en este país. Así que no perdamos más tiempo. A ver si hay suerte esta vez.

Zz: Más vale.

 

Epílogo: La actividad científica es crucial, por ejemplo, para poder luchar contra las enfermedades que producen los virus de los que hablamos en este blog: mejorar las vacunas y tratamientos existentes, mejorar las medidas de control, vigilancia, sistemas diagnósticos, etc. Ello redunda en beneficio de la salud de la población, de la soicedad en definitiva. Divulgar ciencia es divulgar también las dificultades que encuentra para su desarrollo. La sociedad tiene que conocerlas, conocer su importancia y empezar a valorar si los que estan al mando del barco saben realmente a donde nos dirigen, pues un país sin ciencia es un país a la deriva, sin brújula que marque el futuro. Y si lo que describe el texto anterior no debería pasar en ninguna actividad humana concebida con alguna esperanza de tener éxito, cabe preguntarse ¿por qué si pasa en la ciencia en España?¿Por qué nadie hace nada por solucionarlo? ¿Acaso porque a nadie le importa si la ciencia en España tiene éxito o no?

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3 de noviembre: día de “Una salud”


Hoy, 3 de noviembre, ha sido declarado comodia de Una salud.

¿Que qué es eso de “Una salud” (y su lema: “Un mundo, una salud”)? Pues un concepto del que ya hemos hablado en este blog en algunos posts precedentes. Por ejemplo, en un post publicado en 2012 escribí lo siguiente:

El niño/roedores/sindrome pulmonar por hantavirus; construcción de embalses/mosquitos/fiebre hemorrágica del Valle del Rift; comercio de animales silvestres/roedores/viruela de los monos; calentamiento global/jejenes/lengua azul; producción avícola/aves silvestres/gripe aviar; nuevos regadíos/mosquitos/aves/encefalitis por flavivirus…

 

No me he vuelto loco. Solo son ejemplos de lo imbricadas que están tres áreas de conocimiento que tradicionalmente se han desarrollado por separado y a menudo de espaldas unas de otras: la sanidad humana,  la sanidad animal y el medio ambiente. En negrita se destacan determinadas enfermedades causadas por infecciones víricas, que afectan al hombre y/o a los animales, y que a menudo se mantienen en la naturaleza en especies de animales silvestres que actúan como reservorio. Roedores, murciélagos, aves, son frecuentemente reservorios de enfermedades que afectan al hombre (zoonosis) y/o a los animales domésticos (“enfermedades compartidas“). Algunas de ellas, además, son transmitidas por picaduras de artrópodos. Está claro que el conocimiento de estas enfermedades ha de verse potenciado por la interacción entre especialistas en diversas disciplinas, incluyendo profesionales de la medicina humana y veterinaria, epidemiología, virología, entomología, zoología, genética, inmunología, ecología, climatología, etc.

Y en otro post de diciembre de 2014 también se tocó este tema. Por ejemplo en el siguiente párrafo:

…es cada día más aceptado por evidente que en la naturaleza no hay compartimentos estancos, y menos en el mundo de las enfermedades infecciosas, donde los patógenos, sean virus, bacterias o parásitos, transitan entre especies, y la especie humana en este sentido es una más. (…)  Así pues, el concepto “Una salud” trata de integrar las diversas disciplinas relevantes en torno a nuestra salud, que está estrechamente relacionada con la sanidad animal y la salud ambiental.

Así pues, queda claro que el concepto “Una salud”. Por si tienen dudas, les dejo una definición más “académica” (tomada de la web de la One Health Commission):

“Una salud” es el esfuerzo colaborativo de múltiples profesiones de ciencias de la salud, junto con sus disciplinas e instituciones relacionadas – trabajando a nivel local, nacional y mundial – para lograr una salud óptima para las personas, los animales domésticos, la vida silvestre, las plantas y nuestro medio ambiente.

El concepto “Una salud” es también una estrategia para abordar temas de salud en los cuales hay que integrar diferentes disciplinas de las ciencias médicas y veterinarias, y medioambientales. Es de especial importancia en el mundo de las enfermedades infecciosas, en particular en aquellas que son compartidas entre el hombre y los animales, como son las zoonosis. Se estima que la mayor parte (en torno a un 70%) de las enfermedades emergentes son zoonosis, y de ellas la mayoría son causadas por virus. Por ello, el abordaje “Una salud” es fundamental para todos los que nos dedicamos a investigar sobre enfermedades emergentes causadas por virus.

Para ilustrarlo, sirva la siguiente imagen de un paraguas bajo el que se resguardan las diversas disciplinas relacionadas con este concepto global de salud:

 

La celebración del día de “Una salud” acoge una amplia variedad de actividades y publicaciones en todo el mundo para difundir y divulgar el concepto, pero también para ponerlo en práctica, convocándose reuniones, seminarios, simposios, conferencias, etc, que reunen a los diferentes profesionales y especialistas involucrados en las tres grandes áreas relacionadas con la salud humana, la sanidad animal y el medio ambiente. En esta web (One Health Event Listing 2016) tienen información sobre las actividades que se celebran por todo el mundo con distintivo “One health” (una salud).

Como los sagaces lectores habrán ya adivinado, en un blog titulado “Virus emergentes y cambio global” por tanto, no se puede soslayar el concepto “Una salud”, sino que hay que hacer lo posible por darlo a conocer, especialmente si se trata del “Dia de Una Salud“. Sirva este post para ello.

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Murciélagos y virus (2)


En plena noche de difuntos –lo que algunos llaman Halloween-, vamos a hablar de murciélagos y virus, como hiciéramos ya en un post anterior.  Para ello nos vamos a basar en una revisión reciente del tema (1).

La figura del murciélago inquieta al ser humano, de lo que se ha aprovechado la literatura desde los clásicos hasta hoy. En las Metamorfosis, Ovidio cuenta cómo Baco transformó a las hijas del Rey Mineo en murciélagos en castigo por profanar su celebración; el demonio, Lucifer, luce unas grandes alas de murciélago en la espalda, según describe Dante Alighieri en La divina comedia; Bram Stoker popularizó en su novela Drácula el mito del vampiro, un ser medio murciélago medio humano que se alimenta de sangre; más recientemente, el autor de cómics Bob Kane creó al célebre Batman, un personaje que se disfraza de murciélago para inspirar terror a los criminales contra los que lucha.

Fuente: Wikimedia Commons

Sin embargo, ese grupo extraordinariamente diverso de mamíferos que son los murciélagos, con más de 1100 especies distintas reconocidas, y con características únicas, como es su capacidad de volar, resultan realmente beneficiosos para el ser humano y el medio ambiente, pues participan en la polinización y en la dispersión de semillas; ayudan a regenerar bosques y selvas, y a reproducirse a plantas como el banano, el aguacate y las palmeras datileras. Además, son eficaces insecticidas, pues muchas especies se alimentan de insectos (algunos de ellos plagas), que ingieren en gran cantidad. Incluso su guano, rico en nitrógeno, se usa como fertilizante biológico para usos agrícolas.

By Original photo: אורן פלס Oren Peles Derivative work: User:MathKnight [CC BY 2.5 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.5)], via Wikimedia Commons

Murciélago en pleno vuelo (fuente: wikimedia Commons)

Si tan útiles son ¿a qué se debe esa “manía” que tenemos a los murciélagos? Quizá sea su aspecto extraño, sus hábitos nocturnos, su naturaleza esquiva… El caso es que algunos murciélagos pueden ser involuntariamente dañinos para el ser humano, al constituir reservorios capaces de hospedar virus y otros agentes patógenos para nuestra especie. Su amplia distribución, tanto en el medio rural como en el urbano, facilita el contacto con los animales domésticos y con el hombre. Además, a veces el hombre se interna en el hábitat del murciélago, haciendo aún más fácil ese contacto.

El comportamiento de los murciélagos facilita su papel como reservorios: suelen habitar en colonias, a menudo hacinadas, favoreciendo la propagación y el mantenimiento de virus en dichas colonias, que pueden transmitir al ser humano directamente o a través de especies animales intermedias. Los murciélagos frugívoros (aquellos que se alimentan de fruta) muerden la fruta y la mastican sin ingerir más que sus jugos, escupiendo el resto, porque su capacidad de vuelo no les permite ingerir la fruta entera. La fruta escupida o mordida por ellos pueden ingerirla otros animales, representando una fuente potencial de infección. Algo similar puede ocurrir en el caso de los murciélagos insectívoros. Por otro lado, los murciélagos son cazados y consumidos por su carne en determinados lugares, lo cual representa igualmente un riesgo de transmisión si se trata de murciélagos infectados por virus patógenos para los humanos. Finalmente, los mordiscos y arañazos de murciélagos son fuente de infección en el caso de los virus de rabia de los murciélagos.

Otras peculiaridades de los murciélagos pueden ser relevantes en relación con su papel como reservorio. Algunas especies hibernan, lo cual puede contribuir al mantenimiento del virus en la estación fría. Además, los murciélagos pueden vivir más de 30 años, lo que multiplica las posibilidades de transmisión, especialmente en situaciones de infección crónica o persistencia. Asimismo muchas especies de murciélagos migran (a veces distancias por encima de los 1000 km) lo cual favorece la dispersión geográfica de enfermedades.

Por último, resulta que los murciélagos, que son infectados por un amplio rango de virus distintos, aparentemente no se ven afectados por la mayoría de las infecciones víricas. Esta especie de “inmunidad” hace que los virus pueden sobrevivir en estos peculiares hospedadores durante largo tiempo sin matarlos. El motivo de esta rara característica no se conoce, y actualmente despierta un gran interés científico.

Los murciélagos constituyen importantes reservorios de diferentes familias de virus, algunos de los cuales son causantes de enfermedades emergentes graves para el ser humano, tales como los virus Ebola y Marburg, los virus causantes del Síndrome Respiratorio Agudo y Severo (SARS), y el Sindrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), los virus Hendra y Nipah, los Lyssavirus (rabia de los murciélagos), y así hasta 200 especies de virus, la mayoría de los cuales tienen como material genético una o varias moléculas de ARN (ácido ribonucleico). Éstos, a diferencia de los virus cuyo material genético es ADN (ácido desoxiribonucleico), poseen una especial versatilidad y capacidad de adaptación a condiciones ambientales cambiantes debido a su mayor variabilidad genética.

Entre los virus que se pueden hallar en murciélagos y que representan un riesgo sanitario para el ser humano podemos destacar algunos miembros de las siguientes familias:

-          Rhabdoviridae: Son los virus de la rabia y similares, tales como los Lyssavirus de murciélagos. Diferentes tipos se presentan en distintas zonas geográficas. Producen encefalitis agudas letales.

-          Filoviridae: Virus Ébola y Marburg, producen fiebres hemorrágicas muy graves en el hombre y otros primates. El último brote por virus Ébola, que afectó a Guinea-Conakry, Sierra Leona y Liberia, alcanzó proporciones de epidemia, prolongándose desde principios de 2014 hasta principios de 2016, produjo aproximadamente 28.000 casos, de ellos 11.000 fallecieron (según la OMS). Algunos países, como España, tuvieron casos importados y transmisión local en personal sanitario al cuidado de estos casos.

-          Coronaviridae: Los coronavirus SARS y MERS, mencionados anteriormente, producen enfermedades respiratorias graves. El primero surgió en el sureste asiático en 2003 y produjo alrededor de 8000 casos, un 10% de ellos mortales. Las civetas podrían haber actuado como hospedadores intermediarios. El segundo apareció en la Península Arábiga en 2012; desde entonces ha causado unos 1800 casos de los cuales 645 fueron mortales (OMS). El camello parece actuar como hospedador intermediario. La gran mayoría de los casos se ha producido en la Península Arábiga.

-          Paramyxoviridae: Virus Hendra y Nipah. Los reservorios principales son murciélagos frugívoros del género Pteropus (zorros voladores). El virus Hendra causa una enfermedad respiratoria grave, tanto en caballos como en humanos, y está presente en Australia. El caballo puede actuar como hospedador intermediario, pudiendo contagiar al hombre por contacto directo. El virus Nipah surgió en Malasia en 1998 causando enfermedad respiratoria y encefalitis en cerdos, a partir de los cuales se transmitió a humanos, en los que causa una encefalitis grave. La transmisión entre humanos, aunque infrecuente, se ha observado en el caso del virus Nipah, pero no en el Hendra.

-          Orthomyxoviridae: A esta familia pertenecen los virus de la gripe (o influenza), causantes de enfermedades respiratorias de virulencia variable, aunque muchas variantes son altamente patogénicas para el hombre y ciertos animales (véase posts del 16-5-2013 y 22-5-2013). Aunque fundamentalmente se asocian a aves, algunos subtipos de influenza descubiertos recientemente parecen ser propios de murciélagos, particularmente los denominados H17N10 y H18N11. Aunque inicialmente estos subtipos no se han vinculado con capacidad infectiva alguna en humanos, sin embargo, dada la capacidad de estos virus para intercambiar segmentos de su genoma, confiriendo nuevas propiedades a los virus resultantes, es indudable que la existencia de estos virus en murciélagos representa un aumento en el acervo genético de los virus influenza y por tanto su capacidad para variar, adaptarse y prosperar en diferentes hospedadores.

En resumen, los murciélagos actúan como reservorios de importantes virus patógenos para humanos. El creciente solapamiento entre los hábitats de murciélagos y humanos hace pensar que los brotes relacionados con estos virus asociados a murciélagos en humanos serán cada vez más frecuentes. Recientemente se ha puesto en marcha una base de datos (DBatVir) para conocer mejor el rango de virus alojados en las distintas especies de murciélagos. Hasta hoy se han detectado aproximadamente 5700 virus distintos en 207 especies de murciélagos de 77 países. Claramente, hace falta más investigación en este campo que permita esclarecer la extraña relación que se establece entre los murciélagos y los virus, y que permita conocer el rango completo de virus capaces de infectar a murciélagos, y de ellos, cuántos tienen potencial zoonótico (potencial para infectar a nuestra especie). Con ello, se deberán diseñar sistemas de monitoreo y vigilancia para conocer la situación epidemiológica en relación con estos virus y el riesgo sanitario que representan.

Referencias

(1) N Allocati1, et al (2016). Bat–man disease transmission: zoonotic pathogens from wildlife reservoirs to human populations. Cell Death Discovery (2016) 2, 16048; doi:10.1038/cddiscovery.2016.48.

Agradecimientos

A Elisa (@bureli) por el artículo y la sugerencia de este post.

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Migraciones, aves, virus, golondrinas, cocos


Seguro que la mayoría de los lectores han escuchado alguna vez que tal o cual enfermedad o virus nuevo viene “de África”, traído por un “ave migratoria”. La verdad es que es una explicación muy socorrida: el que ciertas aves migran entre África y Europa es un hecho cierto, así que, si aparece un virus nunca antes visto por nuestras latitudes, y este virus tiene un “historial” africano, la explicación no tarda en presentarse “volando”: el virus ha tenido que venir traído por un ave migratoria. Los lectores habrán escuchado así justificar el origen de focos en España de enfermedades como las causadas por el virus West Nile (ó “Nilo Occidental”) ya comentado en este blog (véase el 2º comentario de este post), o por el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea Congo (comentado en este otro post del blog)., pero también la expansión a nivel mundial de la influenza -o gripe- aviar.

Aves migratorias, África
(fotografía del autor)

El caso es que a mi siempre me ha llamado la atención esta facilidad para atribuir una explicación del origen de tal o cual foco a las aves migratorias. No es que no me parezca posible. Es que me llama la atención lo fácil que “cuela”, a pesar de las grandes lagunas existentes en el conocimiento de, por ejemplo las especies de aves involucradas; las rutas que siguen; su capacidad de sostener una infección por tal o cual virus; las áreas geográficas de “origen” de los virus involucrados; cuándo se produce la migración; si todo ello es compatible con la estacionalidad observada en nuestras latitudes para estas enfermedades y, si los hay, para los vectores implicados; cuánto dura la infección (y su transmisibilidad) en las especies de aves migratorias involucradas o en sus parásitos (también se apunta a que determinados virus podrían viajar no ya dentro del ave sino dentro de sus ectoparásitos, como las garrapatas, p.ej.), etc.

El objetivo de este post no es dirimir esta compleja cuestión -algo realmente lejos del alcance de este blog-, sino poner de manifiesto lo compleja que es. Para “ilustrarlo” he seleccionado una escena de una famosa película que, sorprendentemente, hace un tratamiento muy interesante del tema: Se trata de una escena de “Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores” de Monty Python, y en ella el Rey Arturo se enfrenta al afamado -y notable- espíritu empírico de sus súbditos, acerca de cuestiones sobre migraciones de aves y cocos. Espero que la disfruten. Les dejo dos versiones, una en español y otra en inglés (me parece especialmente hilarante en el idioma original).

En español:

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En inglés:

 

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¿Pero…qué me estás contando? ¿La fiebre de Crimea-Congo en España?


Inauguramos hoy nueva sección del blog, que va a llevar por título “¿Pero… qué me estás contando?” (¿Pero…QMEC?), en la que trataremos de exponer, de forma coloquial, temas de actualidad en torno a las alertas sanitarias causadas por virus emergentes, con el sano propósito de despejar dudas y evitar alarmismos infundados. Los diálogos los protagonizarán Penélope (PE), una estudiante de doctorado que hace la tesis sobre virus emergentes en un laboratorio de alta seguridad biológica, y su abuelo Rosendo (RO). El primer ¿Pero…QMEC? es sobre la fiebre hemorrágica de Crimea Congo. Todos los datos que se dan proceden de fuentes acreditadas, que aparecen al final del post. Espero que les guste.

RO- Penélope,  ¿has leído lo de la fiebre esa de las garrapatas?

PE- ¿La fiebre hemorrágica de Crimea Congo?

RO- Si, esa.

PE- Si, si. Es una enfermedad bastante grave causada por un virus del que apenas ha habido noticia por aquí hasta ahora. Se transmite por picadura de garrapatas, pero también por contacto con fluidos de personas y animales infectados.

RO- Pues una persona ha muerto y otra se ha contagiado en el hospital…

PE- Es cierto. Es una enfermedad muy grave en las personas. Por suerte, no todas las garrapatas transmiten la enfermedad, solo algunas especies, como las del género Hyalomma

RO- ¡Ajá! ¡Otro palabro de esos tuyos! ¿Hya…qué?

Hembra de Hyalomma impeltatum, una de las especies de garrapatas del género Hyalomma (fuente: Influentialpoints.com)

PE- Hyalomma, abuelo. Es un tipo de garrapata, y de este tipo tenemos en España algunas, pero ni son las más abundantes ni las más extendidas. Y si te pica una, no quiere decir ni mucho menos que vayas a tener la fiebre de Crimea-Congo, porque, como te puedes imaginar, no todas las garrapatas de este tipo están infectadas con el virus. De hecho, solo una pequeña fracción está en condiciones de transmitirlo.  Y si tienes la mala suerte de que te pique una de ellas, eso no significa que acabes enfermo: sólo una minoría, alrededor de un 10%, enferma. Eso sí, una vez que se observan síntomas de la enfermedad hay que correr al médico, ya que la mortalidad oscila entre el 10% y el 50% de los infectados que muestran algún síntoma.

RO- ¡Releñe! ¡La mitad!

PE- No te asustes, abuelo, porque en realidad suelen darse muy pocos casos, como los que han ocurrido en España. Murió el primero, al que probablemente le picó una garrapata infectada, pero la enfermera que se contagió al cuidarle se salvó, posiblemente porque recibió atención médica adecuada por un equipo médico que ya estaba alerta y sabía qué hacer. Esto es muy importante: la supervivencia aumenta al recibir cuidados médicos adecuados en las fases más tempranas de la enfermedad.

Fases clínicas de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, segun el “Informe de la situación y evaluación del riesgo de transmisión de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España”, MSSSI, Septiembre de 2016.

RO- ¿Y no hay vacuna?

PE- No, al menos aquí no hay vacuna autorizada para esta enfermedad. Tampoco existe un tratamiento específico, aunque hay medicamentos como la ribavirina, que se emplean en el tratamiento, pero sin mucho convencimiento de que funcionen en todos los casos. También se puede administrar suero inmune de personas que hayan superado la enfermedad (por ejemplo, la enfermera que se salvó sería una buena fuente de anticuerpos para tratar casos que pudieran darse en el futuro). En algunos países donde esta enfermedad está presente desde hace años, como Bulgaria, han desarrollado una vacuna, pero no es demasiado eficaz ni segura. Habrá que investigar más para conseguir vacunas más eficaces, para mejorar los tratamientos…

RO- ¡Claro! ¡Y mi nieta puede ayudar en eso! ¿Verdad, Penélope?

PE- Desgraciadamente, los fondos para investigar sobre esta enfermedad son muy escasos. Además, todo se complica porque para manejar este virus hace falta un laboratorio muy especial, un P4, y eso es muy, muy caro…

RO- Lo de siempre, el dinero. ¿Y tú no trabajabas en un laboratorio de esos?

PE- Yo trabajo en un P3, abuelo. Para esto se necesita un P4. En España no hay, y en el mundo hay muy pocos. Por eso no hay vacunas ni tratamientos para estas enfermedades…

RO- ¿Y cómo ha llegado este virus aquí, a España? Dicen que si un pájaro lo ha traído, que si venía de África… ¿de verdad es eso posible?

PE- La verdad es que nadie lo sabe a ciencia cierta. El virus de Crimea-Congo no afecta a las aves (salvo algunas excepciones como las avestruces), pero es verdad que algunas garrapatas que sí que pueden infectarse con el virus pueden viajar agarradas a aves migratorias que hacen rutas entre África y Europa, y el virus puede durar en la garrapata todo el viaje, de modo que cuando llega aquí la garrapata podría, al menos en teoría, soltarse del ave, trasmitir el virus a un hospedador vertebrado e iniciar un ciclo selvático aquí.

RO- ¡Otro palabro! ¿Qué es eso del “ciclo selvático”?

PE- El virus, para mantenerse en la naturaleza, debe completar un ciclo de al menos dos fases: una transcurre en una garrapata y la otra en un hospedador vertebrado. Un “hospedador” es un animal que ofrece al virus lo que necesita para completar su ciclo: células a las que el virus puede infectar y propagarse (multiplicarse) en ellas. En el caso del virus de la fiebre de Crimea-Congo los hospedadores vertebrados son por lo general ganado: vacas, ovejas, cabras, pero también mamíferos silvestres como ciervos, conejos, liebres, erizos…

RO- Y esos animales… ¿no se ponen enfermos?

PE- No. Padecen una infección benigna y se les pasa, pero entretanto, multiplican el virus y lo transfieren a garrapatas Hyalomma locales. Por cierto, el contacto con sangre y otros fluidos de estos animales también puede transmitir el virus al ser humano.

RO- Ya, como ocurre con el contacto entre personas… Así se infectó la enfermera en el hospital, ¿no?

PE- Si, pero en este caso el riesgo es mayor ya que los animales no presentan síntomas. Por eso es tan importante la vigilancia de la enfermedad en los reservorios, en el campo.

RO- Espera, no vayas tan deprisa, a ver si me aclaro. Entonces el virus ha venido dentro de una garrapata africana en un ave migratoria que ha soltado la garrapata y ésta ha picado a un animal de aquí, y éste ha multiplicado al virus y lo ha transmitido a otra garrapata de aquí también, y así hasta ahora…

PE- ¡Muy bien, abuelo! ¡No todo el mundo lo pilla a la primera! De todas formas, lo del ave migratoria es solo una posibilidad teórica, más que una certeza científica. Existen otras posibles vías de entrada del virus en España.

RO- ¿Como cuáles?

PE- Como, por ejemplo, el comercio ilegal de animales silvestres. En España ese “negocio” mueve 450.000 Euros al año. La garrapata infectada por el virus bien puede haber venido agarrada a un animal traído ilegalmente a España, por ejemplo. Es más, el virus puede haber venido infectando un animal de estos que entran en España, y, sin necesidad de garrapatas foráneas, transmitir el virus a garrapatas locales. Fíjate que, en los años ’80 del siglo pasado entró en España un virus devastador para los caballos: el virus de la peste equina africana. Y ¿sabes cómo entró? Pues como “polizón” infectando a una cebra importada para un zoo-safari que había cerca de Madrid.

RO- ¡Es verdad! ¡Me acuerdo de lo de la peste aquella de los caballos! ¡Casi no nos dejan celebrar los Juegos Olímpicos de Barcelona en el ’92 por culpa de aquello!

PE- O sea, que no tenemos ni idea de cómo ha podido llegar el virus a España, pero el caso es que está aquí desde hace algún tiempo, al menos desde 2010, porque en ese año se encontraron garrapatas infectadas en ciervos de una finca de caza, cerca de Portugal.

RO- ¿Y que va a pasar ahora?

PE-Pues es difícil de saber. Sin embargo, si nos fijamos en lo que pasa en aquellos países en los que este virus ha “emergido” en tiempos recientes (países como Turquía o los de los Balcanes), lo más probable es que durante algún tiempo haya casos esporádicos de enfermedad de vez en cuando. Por eso es necesario hacer una vigilancia sanitaria, para ver en todo momento cual es la situación, si hay más o menos garrapatas infectadas, más o menos hospedadores infectados, si se extiende a otras zonas o se mantiene confinado…

RO- Eso, barato no va a ser, ¿verdad, Penélope?

PE- No, desde luego. Pero eso es mucho mas barato que curar después, cuando ya no hay remedio. Además, hay que informar a los servicios médicos que trabajan en las zonas afectadas para que estén alerta ante cualquier sospecha, establecer grupos de riesgo e informarles para prevenir por ejemplo, la exposición a picaduras de garrapatas, o que eviten tocarlas o extraerlas. Que sea personal sanitario entrenado el que haga esas operaciones.

RO- O sea, que nos tendremos que acostumbrar.

PE- Tú lo has dicho, abuelo.

 

Fuentes de información sobre este post:

VV.AA. Ministerio de Sanidad: Análisis de riesgo de fiebre hemorrágica de Crimea Congo en humanos en España

Joaquín Goyache Goñi y Nerea García Benzaquén – UCM (publicado por: Agencia SINC): “Un protocolo para la vigilancia de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España”

Xavier Abad (Publicado en el Blog: Comentarios virus-lentos): ” (26) El virus Crimea-Congo infecta en España por que llegar, lo que se dice llegar, lo hizo hace unos años”

Id: “(27) Crimea- Congo, y la ola pasó … por ahora”.

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Enfermedades infecciosas emergentes: el encuentro con “lo inesperado”


Una de las características de las enfermedades infecciosas emergentes es su imprevisibilidad. Los patógenos emergentes son imprevisibles en la medida en que desconocemos aspectos básicos de su comportamiento, tales como su tasa de transmisión, su(s) forma(s) de propagación,su virulencia, su rango de hospedador, etc. Para algunos patógenos emergentes esas cuestiones son completamente desconocidas (por ejemplo, nuevos patógenos como el coronavirus MERS, del cual hemos hablado en algunos posts previos de este blog, por ejemplo, este, este, y este), para otros, solo parcialmente definidas (p. ej. patógenos conocidos pero que invaden nuevos territorios), y para otros bien establecidas (patógenos conocidos que re-emergen en determinadas circunstancias). Incluso patógenos bien conocidos pueden variar sus comportamientos dependiendo de las circunstancias medioambientales que rodean el brote, tales como densidad de población, usos culturales, o parámetros climáticos, por ejemplo. Menciono esto para dar una idea de la complejidad del problema de prever el comportamiento de un patógeno emergente.

Creo que existe una idea errónea de que el ser humano ha llegado a ejercer un control efectivo sobre las enfermedades infecciosas, cuando es evidente que esto no es así. Esa idea hunde sus raíces en los importantes logros alcanzados durante el siglo XX en la lucha contra las enfermedades infecciosas,  desde el descubrimiento y desarrollo de los antibióticos a la prevención efectiva de enfermedades infecciosas mediante la vacunación. Lo dice muy bien François Moutou, epidemiólogo de la Agencia Francesa de Sanidad y Seguridad Alimantarias (ANSES) en la introducción de su recomendable libro “La vengeance de la civette masquée” (2007):

A principios de la segunda mitad del siglo XX (…) la medicina occidental considera que las enfermedades infecciosas y parasitarias ya se conocen prácticamente y se controlan o se iniciará su control enseguida. Se trata de una cuestión asumida, un caso cerrado. Los antibióticos, el desarrollo de la química y las vacunas, los muchos avances en la biotecnología, alimentan la esperanza de la desaparición de estas viejas historias. La erradicación de la viruela constituyó el primer y rotundo ejemplo, al cual sucederán otros éxitos, seguro. Así que para la medicina, el progreso y el futuro se encuentra en las enfermedades cardiovasculares y degenerativas, el cáncer y las enfermedades relacionadas con el envejecimiento de la población.
Desde los primeros años de la década de 1980, la realidad se vuelve muy diferente. La repentina aparición del SIDA en Occidente y otros lugares, con todos los problemas asociados, fue percibida como un auténtico retroceso. Puso de manifiesto que las enfermedades infecciosas distaban mucho de haber sido dominadas. La cosa está clara entonces: aparte de la viruela, que sigue siendo una excepción afortunada, ninguna otra enfermedad está al alcance de ser erradicada. Por el contrario, podemos esperar que aparezcan otras nuevas. Otra sorpresa: incluso hay microorganismos capaces de adaptarse a las tecnologías modernas. ¿El progreso tiene realmente sólo beneficios? ¿Podría ser que, de vez en cuando, no fuera en la dirección correcta? Choque cultural (*).

Con todas las salvedades que podemos poner al texo de Moutou (una no menor es que ya se ha erradicado otra enfermedad en todo el mundo: la peste bovina, y otra más, la polio, está en camino), en esencia lo que dice es cierto: las enfermedades infecciosas siguen siendo una importante lacra para la humanidad, por más que los avances, sin duda importantes, realizados, hayan erradicado algunas, y ayudado a controlar y mitigar los efectos de muchas otras. Lo importante aqui es que hay que comprender que convivimos con los microorganismos desde la noche de los tiempos. Hemos evolucionado con ellos, los hemos sobrevivido, nos hemos adaptado a ellos…y ellos se han adaptado a nosotros. Tenemos igualmente que tener en cuenta que no somos la única especie a la que atacan: todas las especies de animales, de plantas, de homgos, incluso de los propios microorganismos uniclulares, son igualmente atacados por una pléyade de agentes patógenos. Y tenemos que tener en cuenta, por último, que estos pequeños seres son cambiantes, van adaptándose al medio (como, por otro lado, hacemos todos los seres vivos sin excepcion, solo que ellos, como se reproducen con mucha mayor rapidez, se adaptan a mayor velocidad) y “su” medio somos nosotros, sus hospedadores, de modo que a veces son capaces de saltar de una especie a otra, y a veces hasta adaptarse a ésta última: unos lo hacen con más facilidad y otros con menos, pero todos los agentes infecciosos tienen esa capacidad.

Pues bien, teniendo en cuenta todo lo anterior ¿es posible predecir cuando saltará un agente nfeccioso de una especie a otra?¿es posible predecir cuando emergerá ante nuestros “ojos” (nuestros sistemas de detección)?¿cuando un nuevo patógeno afectará directamente a nuestra salud o a la de los animales domésticos o los cultivos de los que obtenemos nuestro alimento?¿cuando afectará a nuestro entorno, los animales y plantas, hongos, baceterias, beneficiosos que constituyen el medio ambiente en el cual vivimos y del cual depende nuestra subsistencia?

Mi opinión es que no. Podemos quizá hacer inferencias sobre algo conocido, pero lo desconocido es inasequible a nuestras predicciones, y las enfermedades emergentes sensu stricto (aquellas provocadas por patógenos desconocidos hasta el momento) pertenecen al mundo de lo desconocido. No obstante, quizá entre los lectores del blog haya quien disienta de esta opinión. Si fuera así, le animaría a expresarse en el espacio reservado a comentarios a este post.

Por su relación con este tema, dejo aqui un texto que escribí para una conferencia invitada en el XXV Congreso de la Sociedad Española de Microbiología celebrado en Logroño en 2015 (pueden encontrarlo en el libro de resúmenes del congreso,, o como una publicación individual disponible en línea aqui).

De emergente a pandémico: retos actuales en torno a la vigilancia de emergencias víricas

El  paradigma actual en torno a las enfermedades infecciosas emergentes (EIE) sostiene que éstas surgen en torno a un cambio, ya sea en el propio patógeno, ya en el ambiente que le es propio y que afecta a sus hospedadores (y/o, en su caso, vectores), generando nuevas oportunidades para afectar a nuevas poblaciones o especies y expandirse territorialmente. Se considera a menudo que la mayor parte de las EIE en el hombre tienen un origen zoonótico, lo que equivale a asumir que existe toda una colección de patógenos potenciales en la fauna silvestre esperando su oportunidad para emerger en la especie humana. De esa emergencia inicial a la expansión, eventualmente pandémica, mediarían una serie indeterminada de pasos de adaptación que acaban permitiendo al patógeno una transmisión eficaz entre humanos. En consonancia con este paradigma, el principio “One health” (Una salud) propone la colaboración integrada y efectiva de profesionales y administraciones de los diversos ámbitos implicados en el control de enfermedades infecciosas, en un ambiente multidisciplinar, incluyendo profesionales de la salud pública, la sanidad animal y el medio ambiente, en un contexto global.

Los recientes episodios de emergencia y re-emergencia de enfermedades producidas por virus zoonóticos de alta virulencia, como la epidemia de enfermedad por virus Ebola en África Occidental, los brotes de virus MERS en Oriente Medio, o la aparición de nuevas cepas de virus de gripe aviar, como la cepa H7N9 en China, por citar los ejemplos más relevantes, han promovido planes de vigilancia que en mayor o menor medida han incluido la monitorización de la circulación de los virus relevantes en los animales, incluyendo la fauna silvestre, en consonancia con el principio “One health”. Sin embargo, en el caso de las EIE como las mencionadas, el conocimiento de su eco-epidemiología suele ser muy parcial, lo que plantea importantes dificultades a esta vigilancia. Por ejemplo, el conocimiento actual de la eco-epidemiología e historia natural del virus Ébola es aún escaso, a pesar de que este virus es conocido desde hace décadas, lo que supone dificultades a la hora de determinar qué especie de hospedador vigilar, qué tipo de muestra es la adecuada para ello y que tipo de medidas de bioseguridad hay que aplicar durante la vigilancia en la fauna silvestre. Como es lógico, cuanto más reciente es la descripción del virus implicado, más incompleto es el conocimiento relativo a su eco-epidemiología. Por ejemplo, aún existen importantes lagunas en torno al ciclo natural del coronavirus MERS, descrito en 2012, a pesar de los intensos estudios llevados a cabo en estos pocos años. Por otro lado las herramientas que permiten la identificación de nuevos virus han evolucionado radicalmente en los últimos años, de forma que hoy día es mucho más fácil y rápido identificar nuevos virus patógenos emergentes en el hombre y en los animales. Paradójicamente, ello no supuesto una mayor velocidad en la adquisición de conocimientos eco-epidemiológicos básicos de los nuevos virus identificados, aún dependientes de lentos y laboriosos estudios de campo.

No obstante estas dificultades, en los tiempos recientes se han puesto en marcha diversas iniciativas con el objetivo de detectar la circulación de virus “potencialmente emergentes” en la fauna silvestre, haciendo hincapié en determinadas familias de vertebrados, y singularmente en murciélagos, como posibles “reservorios de virus ancestrales” que darían origen a las próximas generaciones de virus emergentes y eventualmente a las futuras pandemias. Esta aproximación invierte los términos habituales en que se plantea la investigación de una emergencia sanitaria: se aprovecha de las tecnologías de identificación molecular para encontrar virus “sospechosos” por homología o parentesco filogenético, en especies y lugares previamente señalados como susceptibles a un mayor riesgo de emergencia. Los resultados de estos estudios, aún en fase muy preliminar, se irán conociendo en los próximos años.

(*) Traducción libre de la versión francesa del libro. No está disponible en español.

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10º “EPIZONE Annual Meeting”, Madrid, 27-29 de septiembre de 2016


Se celebra esta semana en Madrid el 10º “EPIZONE Annual Meeting” (dias 27-29 de septiembre), y creo que este evento merece un post aqui, en el blog de los virus emergentes, por varias razones. La primera y principal, porque se trata de una reunión internacional que abordará los últimos avances científicos en materia de enfermedades epizoóticas causadas por virus, incluyendo zoonosis emergentes como la fiebre por virus West Nile (Nilo Occidental) o la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, por mencionar tan solo dos de las más conocidas por el público de este blog. La segunda, porque se organiza desde el Centro en el que trabajo, el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA), perteneciente al INIA, y de hecho formo parte del comité organizador, así que hablo con conocimiento de causa.

 

El grupo de investigación EPIZONE es una red internacional de laboratorios y centros de investigación sobre enfermedades epizoóticas con graves consecuencias para la sanidad animal, incluyendo zoonosis. Esta red está constituida por centros de investigación veterinaria de excelencia en el ambito europeo, y tiene un papel clave en la investigación sobre la prevención, detección y control de enfermedades animales y zoonosis para reducir el riesgo y mitigar los daños en la sanidad animal y la salud pública.

El grupo se reune una vez al año, y en estas reuniones abiertas participan grupos de investigación del área en todo el mundo, presentando los resultados de sus trabajos más recientes. Por las dimensiones de esta reunión, por su caracter abierto y por el modo en que se seleccionan las comunicaciones (mediante un comité científico en un proceso de revisión por pares), se puede decir que se trata de un congreso científico en toda regla.

La reunión ha ido ganando en importancia año a año, y para esta 10ª edición se esperan más de 200 participantes, procedentes de 24 países, la mayoría europeos, aunque algunos vienen de lugares tan lejanos como China, Corea del Sur o Australia.

Se presentarán 120 comunicaciones científicas que versarán sobre los cuatro vértices en que se articula la red EPIZONE: el diagnóstico, las vacunas y otras estrategias de intervención, la vigilancia y los estudios epidemiológicos, y el análisis de riesgo. Esta reunión se ha organizado además en tres áreas temáticas “concéntricas”:

  1. Sanidad animal en un mundo cambiante, donde se abordarán los avances en las enfermedades infecciosas emergentes y transfronterizas  de los animales y su adaptación y evolución en el contexto del cambio global. Aqui tendrán su espacio investigaciones sobre virus nuevos, o virus que han sufrido cambios en su distribución geográfica, rango de hospedador, patogenia, etc.
  2. Amenazas en las fronteras de Europa, donde se tratarán aquellas enfermedades que aún no están presentes en el territorio europeo pero existe un alto riesgo e entrada debido a su proximidad geográfica. Aqui tendrán cabida enfermedades que están extendiéndose rápidamente por los países próximos a Europa, como la fiebre aftosa, la peste de los pequeños rumiantes, la fiebre del valle del Rift o el síndrome respiratorio por Coronavirus de Oriente Medio.
  3. Retos actuales dentro de Europa, donde se discutirá acerca de aquellas enfermedades que ya han penetrado en Europa y están causando graves problemas, como la lengua azul, la peste porcina africana o la dermatosis nodular contagiosa.

(Puede consultarse el programa aqui)

Asisten a la reunión nueve conferenciantes invitados de gran prestigio internacional. Las conferencias que impartirán versarán, entre otros temas de interés, sobre el enfoque “Una salud”, la transmisión de zoonosis arbovíricas con hospedador aviar, las ultimas emergencias sanitarias en Turquía, los cambios asociados a los brotes recientes del virus de la fiebre aftosa, la situación a la que se enfrenta Europa con la peste porcina africana, la lengua azul, la dermatosis nodular contagiosa… Sin duda una buena puesta al día en epizootías víricas de la mayor actualidad en Europa.

Mención aparte merece el “Young EPIZONE”, o reunión previa que tienen los jóvenes investigadores de los grupos involucrados en la red EPIZONE, con un interesante programa diseñado y organizado por ellos mismos.

En definitiva, una interesante reunión científica que se celebra por primera vez en España, y es Madrid la ciudad elegida para ello, lo cual es posible porque uno de los centros miembros de la red EPIZONE, el CISA, está emplazado en Madrid.

Comentaremos las comunicaciones y conferencias desde la cuenta de twitter @virusemergentes, utilizando el hashtag #EpizoneMadrid2016.

Desde este blog de madri+d deseamos mucho éxito a la 10ª reunión anual EPIZONE.

 

 

 

 

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