Nuevo coronavirus SARS-CoV-2: Los test diagnósticos y para qué sirve cada uno


Hace unos días escribí un hilo en Twitter comentando lo básico acerca de los métodos diagnósticos de COVID-19. El hilo ha tenido una gran repercusión, por lo que creo que puede ser útil reproducirlo en este blog.

 

Parece que hay cierta confusión con las técnicas de diagnóstico y vigilancia de #COVID19. Voy a intentar explicarlo un poco. Abro hilo

Conviene empezar explicando algunas cosas: por lo general hay dos tipos de tests, o pruebas de laboratorio:

  1. Las que detectan el patógeno, en este caso el virus, o elementos propios de éste, como su genoma.
  2. Las que detectan anticuerpos que reaccionan frente al virus.

Las primeras pueden ser virológicas (aislamiento en cultivo), antigénicas (detección de antígenos del virus) o moleculares (detección del genoma del virus). Las segundas se conocen como “pruebas serológicas” porque se basan en la detección de anticuerpos en suero.

Entre las primeras, las más empleadas son las moleculares, por lo que en adelante nos centremos en éstas. Las famosas “PCR” (reacción en cadena de la polimerasa) pertenecen a esta categoría. Hay muchas otras, pero las PCR presentan tantas ventajas que dominan en el diagnóstico.

Las segundas (serológicas) son muy variadas en forma, pero para lo que nos interesa aqui podemos distinguir dos: el ELISA y la IC (inmunocromatografía), ésta última es uno de los “tests rápidos” de los que tanto se habla.

Por cierto, “Test rápido” es una denominación poco afortunada: hay muchos tests “rápidos”, que emplean muchos formatos, y que sirven para detectar anticuerpos (son “serológicos”) o virus (concretamente antígeno vírico). Por ahora no nos metemos en este tema.

De momento quedémonos con esto:

  1. La PCR (y tests análogos) detectan genoma del virus, y por lo tanto INFECCIÓN ACTIVA.
  2. Las pruebas serológicas detectan ANTICUERPOS, y por lo tanto reacción inmune frente al virus. Detecta que el virus ha infectado al individuo muestreado.

Además, hay otra cosa importante que hay que saber: una PCR positiva no implica necesariamente que el indivíduo contagie. Para eso se necesita un virus INFECCIOSO. Una PCR positiva puede provenir de restos del virus, o de virus neutralizados por anticuerpos, que no infectan.

Y si no infectan, no contagian. En conclusión NO TODAS LAS PCR POSITIVAS CORRESPONDEN A UNA FASE CONTAGIOSA DE LA INFECCIÓN.

Esto puede verse en el esquema que he preparado al efecto para el COVID19, basado en datos de estudios reales (ver referencias al final):

Curso infección COVID19

Esta figura representa el curso de una infección leve por SARS-CoV-2. Por un lado, la línea azul representa la carga de ARN viral presente en muestra nasofaríngea. La parte de la curva que queda por encima del “umbral de infección” (carga viral “infecciosa”= carga necesaria para que se produzca un contagio) señala el período en que el indivíduo puede transmitir el virus a otras personas. Por otro lado, la línea roja representa la evolución de los anticuerpos totales en suero. Se distinguen 4 fases (números en círculo amarillo) en función del riesgo de transmisión. Combinando PCR y tests de anticuerpos es posible distinguir estas 4 fases (Fuente: elaboración propia sobre datos publicados: ver referencias al final del post)

En este esquema puede verse que empleando PCR y una técnica serológica podemos clasificar a los indivíduos en 4 categorías con diferentes niveles de riesgo de contagio: 1) naïve; 2) Infectados tempranos; 3) infectados tardíos y 4) recuperados. (ACLARACIÓN: este esquema representa a los casos leves o asintomáticos, los casos clínicamente más graves tienen otras consideraciones que no vamos a abordar en este hilo).

Los casos asintomáticos y leves tienen gran importancia epidemiológica, pues son los que más contribuyen a la transmisión del virus. La atención sanitaria se ha centrado mucho en los casos graves, pero el control de la pandemia pasa por controlar los asintomáticos y leves.

Por ello ahora cobra una importancia inusitada el empleo de los dos tipos de técnicas, serológicas y moleculares. Hay aún lagunas y cuestiones técnicas que resolver, pero está claro que tenemos que emplear ambas estrategias para controlar esta enfermedad.

Se me olvidó decir que el contagio se produce en una ventana concreta de la infección. varios estudios señalan que es desde 2 dias antes a aproximadamente una semana después del incio de los síntomas (en los casos leves).

 

Por último, algunas referencias de la bibliografía empleadas en este hilo:

Mizumoto, K. et al, (2020). Estimating the asymptomatic proportion of coronavirus disease 2019 (COVID-19) cases on board the Diamond Princess cruise ship, Yokohama, Japan, 2020. Euro Surveill. 2020;25(10):pii=2000180.

Bai, Y., et al. Presumed Asymptomatic Carrier Transmission of COVID-19. JAMA (2020). https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2020.25.10.2000180.

Aguilar, J. et al. Investigating the Impact of Asymptomatic Carriers on COVID-19 Transmission medRxiv 2020.03.18.20037994; doi: https://doi.org/10.1101/2020.03.18.20037994

He, X. et al. Temporal dynamics in viral shedding and transmissibility of COVID-19. medRxiv 2020.03.15.20036707; doi: https://doi.org/10.1101/2020.03.15.20036707.

Wölfel, R., Corman, V.M., Guggemos, W. et al. Virological assessment of hospitalized patients with COVID-2019. Nature (2020). https://doi.org/10.1038/s41586-020-2196-x

Zhao, J.  Jr et al. Antibody responses to SARS-CoV-2 in patients of novel coronavirus disease 2019. medRxiv 2020 doi: https://doi.org/10.1101/2020.03.02.200301895

Zhang, W. et al. Molecular and serological investigation of 2019-nCoV infected patients: implication of multiple shedding routes, Emerging Microbes & Infections (2020) 9:1, 386-389, DOI: 10.1080/22221751.2020.1729071.

Wu LP, et al. Duration of antibody responses after severe acute respiratory syndrome. Emerg Infect Dis. 2007;13(10):1562–1564. doi:10.3201/eid1310.070576.

Bao, L. et al Reinfection could not occur in SARS-CoV-2 infected rhesus macaques. BioRxiv March, 2020. doi: https://doi.org/10.1101/2020.03.13.99022.Okba, N.M.A. et al. SARS-CoV-2 specific antibody responses in COVID-19 patients. MedRxiv, March 2020. doi: https://doi.org/10.1101/2020.03.18.20038059.

Corman, V et al. Detection of 2019 novel coronavirus (2019-nCoV) by real-time RT-PCR. Euro Surveill. 2020;25(3):pii=2000045. https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2020.25.3.2000045

 

 

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Nuevo coronavirus SARS-CoV-2: La importancia de las grandes instalaciones científicas de los Organismos Públicos de Investigación – El papel del CISA


Siguiendo el tema del post anterior, hoy recogemos una nota firmada por el autor de este blog, que fue publicada el 4 de abril en la web de la Asociación de Personal Investigador de los Organimos Públicos de Investigación (OPI) del Estado, InvestOPI, sobre la importancia de las grandes instalaciones científicas de los OPI en crisis como la que estamos viviendo por la pandemia de COVID-19. Instalaciones como el Laboratorio de Alta Seguridad Biológica del CISA (Centro de Investigación en Sanidad Animal) se revelan clave en situaciones de grave riesgo sanitario para la población. A continuacín reproducimos el texto de dicha nota, cuya ubicación original puede encontrarse en este enlace.

La importancia de las grandes instalaciones científicas de los OPIS: el INIA ante el COVID-19

En la situación actual debida a la pandemia de COVID-19  se pone de manifiesto la importancia de los laboratorios de alta seguridad biológica para luchar contra las enfermedades de grave impacto sanitario y económico. En España, la mayor de estas instalaciones está en el CISA (INIA). Esta instalación está desarrollando un importante papel en la lucha frente a esta grave enfermedad.

En un mundo globalizado existen riesgos sanitarios inherentes a la alta movilidad de personas y mercancías, y que es necesario gestionar. Entre ellos está la emergencia periódica de nuevos patógenos que amenazan la salud humana y la sanidad animal, propagándose a gran velocidad. En este contexto es cada vez más necesario investigar sobre los nuevos patógenos emergentes que amenazan la salud y seguridad humana, el suministro de alimentos (seguridad alimentaria) de origen animal a la población, y la conservación del medio ambiente, y hacerlo de forma segura. Para ello existen laboratorios de alta seguridad biológica donde se pueden manejar virus y otros agentes infecciosos de enorme impacto económico y sanitario en condiciones seguras.

El Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA) es la mayor instalación de alta seguridad biológica existente en España y pertenece al Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), un Organismo Público de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Esta instalación, situada en Valdeolmos (Madrid) tiene cerca de 11.000 m2 de espacio de alta biocontención, distribuidos en laboratorios y animalarios que cuentan con todas las medidas de bioseguridad necesarias para manejar patógenos de clase 3 (OMS) y clase 4 (OIE) con total seguridad.

Imagen: Técnicos de la Instalación de Alta Seguridad Biológica del CISA procesando las muestras para someterlas a un análisis de detección de genoma del SARS-CoV2 por PCR.

El Centro desarrolla proyectos de investigación y servicios a entidades tanto públicas como privadas, en el ámbito de las enfermedades infecciosas de grave impacto económico y sanitario, muchas de ellas zoonosis que afectan tanto a animales como a humanos. El personal científico y técnico que trabaja a diario en el CISA está entrenado y preparado para dar respuesta a crisis sanitarias como la actual pandemia de COVID-19. En el CISA hay grupos con gran experiencia y equipos necesarios para trabajar en diagnóstico virológico masivo, algo que se ha revelado de gran utilidad para controlar la transmisión del virus SARS-CoV-2 causante del COVID-19. En la actualidad se están analizando 300 muestras diarias por PCR para detección del genoma del SARS-CoV-2 en muestras de personal de riesgo (SAMUR-Protección civil, policía, bomberos…)  en servicio en Madrid, uno de los “puntos calientes” de esta pandemia. Del mismo modo, los diferentes grupos de virólogos del CISA están contribuyendo a buscar soluciones  terapéuticas (estudios de eficacia de antivirales) y diagnósticas (desarrollo e implementación de técnicas de detección del virus, su genoma, o anticuerpos específicos) que una vez comprobada su funcionalidad podrán ponerse en servicio para poder controlar la pandemia y mitigar sus efectos en la población. Además, el CISA cuenta con instalaciones y personal de animalario bajo condiciones de alta seguridad biológica que son esenciales para las pruebas de eficacia en modelos animales de las vacunas que se están desarrollando en España frente a esta infección. En la actualidad tres grupos de investigación del CSIC, que no cuenta con este tipo de instalaciones, comenzarán pronto a trabajar en proyectos dirigidos a desarrollar diferentes tipos de vacunas frente a COVID-19.

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Nuevo coronavirus SARS-CoV-2: El Centro de Investigación en Sanidad Animal del INIA inicia el análisis de muestras para la detección precoz del COVID-19


El Centro de Investigación en Sanidad Animal del INIA comenzó el día 25 de marzo a realizar PCR para diagnóstico de COVID-19 en muestras de personal de servicios esenciales del Ayuntamiento de Madrid, bajo la coordinación del Instituto de Salud Carlos III. Reproducimos el texto que ha sido publicado recientemente en la página web del INIA para informar de esta actividad. Se puede descargar como pdf en el siguiente enlace.

trabajo en cabina CISA COVID19

Trabajo en cabina de bioseguridad de clase 2 para el tratameinto de muestras para análisis de COVID19 por PCR en uno de los laboratorios de la instalación de alta seguridad biológica del CISA


Madrid, 27 de marzo de 2020

El Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA) es un centro perteneciente Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) ubicado en Valdeolmos (Madrid). Se dedica a la investigación y vigilancia para la prevención, el diagnóstico y el control de enfermedades transmisibles animales, ocupándose esencialmente de las enfermedades infecciosas emergentes, re-emergentes y transfronterizas de impacto económico y sanitario que pueden causar tanto restricciones en el comercio ganadero como repercusión en la salud pública o la seguridad alimentaria. El CISA es laboratorio de referencia de la Unión Europea para la peste porcina africana y centro de referencia de la FAO para la misma enfermedad. Está dotado de una instalación singular de alta seguridad biológica de niveles 3 (OMS) y 4 (OIE) y de personal muy especializado y con gran experiencia en análisis virológico por PCR a gran escala. En coordinación con las autoridades competentes, el CISA ha comenzado desde el miércoles 25 de marzo a realizar los análisis para la detección precoz por PCR del virus SARS-CoV2 causante de Covid-19, con una capacidad de 300 pruebas al día dando los resultados en 24 h. Los análisis se realizan al personal especialmente expuesto que se encuentra en los operativos de servicios esenciales del Ayuntamiento de Madrid, Policía, Samur, Protección Civil, Bomberos, etc. El operativo de CISA mueve un total de 23 personas, existiendo además hasta 20 suplentes más del propio Centro y una lista de voluntarios del INIA. Todos ellos están preparados para realizar turnos o sustituciones en el momento que se precise, de modo que el trabajo no cese en las próximas semanas. Al realizarse los análisis en una instalación de bioseguridad se manipulan las muestras originales sin riesgo y con las máximas garantías. La técnica empleada es una PCR en tiempo real, validada y recomendada por la OMS y también recomendada por el Laboratorio de Referencia (ISCIII). Es una técnica relativamente rápida que no se debe confundir con los llamados “test rápidos” que son de otra naturaleza muy distinta. La técnica ha sido montada y adaptada en el CISA con materiales y reactivos originales (no incluidos en ningún kit), más económicos y que evitan consumir los kits de PCR comerciales tan necesarios actualmente en los hospitales. Su sensibilidad y eficacia ha sido comprobada durante las pruebas que se han realizado en los días previos a la llegada de las primeras muestras. Todos los reactivos han sido adquiridos por el CISA con fondos puestos a disposición por el INIA. La información proporcionada por estos análisis realizados en el CISA puede ser muy útil para gestionar al personal involucrado en el control de la pandemia, evitando contagios y ayudando a contener la enfermedad. Hay que tener en cuenta que cada PCR puede evitar una cadena de transmisión, y que muchas personas pueden estar infectadas sin manifestar síntomas, por lo que su identificación es crucial.

Contacto: Prensa@inia.es

Twitter @INIA_es

 

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Coronavirus SARSCoV-2 (COVID-19): ¿Debemos preocuparnos?


Tras un periodo de inactividad, vuelve este blog a tratar temas relacionados con los virus emergentes y el cambio global. En este post trataremos acerca del nuevo coronavirus surgido en China causante de una enfermedad respiratoria grave que se ha extendido a 50 países y ha causado más de 82.000 casos y cerca de 3.000 muertes en un plazo de dos meses, es decir, va camino de ser pandémico. En esta situación muchas personas se preguntan si deben preocuparse. Intentaremos contestar esa pregunta con la ciencia en la mano.

Ya lo tenemos encima, el nuevo coronavirus denominado SARSCoV-2 (causante de la enfermedad denominada COVID-19) ha cruzado fronteras, atravesado continentes y se acerca rápidamente a la categoría de pandemia (recordemos: pandemia no necesariamente implica “enfermedad grave” sino enfermedad -grave o leve- que se extiende por amplios territorios y afecta a un alto porcentaje de la población). En la actual situación de exceso de información –incluyendo dosis preocupantes de desinformación- desde aquí no queremos desde luego interferir con la información fiable que dan las fuentes oficiales, que recomendamos seguir y que indicamos a continuación:

-          En España el Ministerio de Sanidad a través del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES): https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/home.htm

-          A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud: https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019

-          El Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC): https://www.ecdc.europa.eu/en/novel-coronavirus-china

-          La Universidad Johns Hopkins tiene una web donde se recogen los casos declarados en el mundo en tiempo real y se ubican en un mapa: https://gisanddata.maps.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/bda7594740fd40299423467b48e9ecf6

En este y previsiblemente en sucesivos posts vamos a tratar más bien acerca de las dudas que tiene la gente de a pie sobre esta enfermedad, dudas alimentadas a menudo por bulos que han surgido y que corren por ahí. Hay dos preguntas que reiteradamente me hacen amigos y familiares: una tiene que ver con si debemos preocuparnos sobre esta alerta sanitaria y otra (normalmente la hacen detrás de la primera) es ¿de donde ha salido este virus? (sugiriendo más o menos explícitamente un origen conspiranoico a cuál más imaginativo). Vamos por partes. Este post intentará contestar a la primera pregunta. La segunda la dejamos para un próximo post, aunque encontrarán claves para responder a esa pregunta leyendo un post publicado en 2012, y que encontrarán en el siguiente enlace: http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2012/07/

¿Debemos preocuparnos?

Efectivamente, debemos preocuparnos. Se trata de una alerta sobre una enfermedad respiratoria altamente contagiosa que se ha extendido con rapidez y que puede ser mortal en un porcentaje de casos relativamente bajo pero significativo. Pero preocuparse es una cosa y entrar en pánico es otra. Está claro que esta epidemia va a afectar en mayor o menor grado nuestra vida durante un tiempo. La economía se va a resentir (de hecho lo ha hecho ya), la actividad diaria normal puede verse igualmente afectada por restricciones en la movilidad de personas, es posible que haya que cancelar eventos multitudinarios (ya se canceló el World Mobile Congress en Barcelona, y están en peligro nada menos que las Olimpiadas de Japón. Igualmente peligran otros eventos deportivos o espectáculos que congregan masas), puede que haya restricciones para viajar a determinados destinos, y desde luego la actividad comercial va a verse ralentizada durante un tiempo.

En cuanto a la salud, hay que pensar que para evitar el riesgo de adquirir la infección será importante seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias en cada momento. Medidas de higiene básica y evitar hacinamientos y lugares con una elevada densidad de personas son medidas elementales que pueden ser muy eficaces para evitar difundir la enfermedad. Aquí hay que insistir en que se atiendan las recomendaciones de las autoridades sanitarias en cada momento, pues el riesgo puede ir variando. Infórmense en los medios habituales o en los enlaces provistos anteriormente.

Suelo recordar al llegar a este punto que lo que cabe esperar es algo parecido a lo que ocurrió en 2009 con la pandemia de gripe H1N1 (mal llamada “gripe porcina”), y suele sorprenderme la reacción de la gente, que no se acuerda en absoluto de aquella pandemia, hace tan solo 11 años. Pues sí, en sus prolegómenos hubo dudas como ahora, e incluso pánico en determinados momentos. También hubo bulos, desinformación, confusión, etc (¿recuerdan la compra de millones de dosis de “Tamiflú” y de vacunas por parte de gobiernos, lo que originó el bulo de que aquella pandemia la habían creado las industrias farmacéuticas para lucrarse?) Aquella pandemia no fue inocua: produjo un considerable número de casos (decenas de millones) y entre 150.000 y varios cientos de miles de muertes, según el CDC (https://espanol.cdc.gov/enes/flu/pandemic-resources/2009-h1n1-pandemic.html), y después se hizo endémica, constituyendo actualmente una de las cepas que causan la gripe estacional que vuelve cada año. De hecho, actualmente, si nos vacunamos de la gripe, nos estamos inoculando una cepa derivada de aquella cepa pandémica H1N1.  Pues bien, la pandemia pasó y la gente se olvidó. Así de flaca es la memoria humana. Cabe por tanto esperar que con esta alerta por el coronavirus SARSCoV-2 pase algo parecido: mucho ruido ahora y olvido dentro de unos meses. Ojalá.

Es difícil decir cual es el riesgo para la salud de la población en este momento. Se sabe que la infección es más grave en los grupos de edad superior a los 60 años (y crece considerablemente en los mayores de 80 años) especialmente si están debilitados por otras enfermedades de base. Hay por tanto que poner especial énfasis en proteger a estas personas. También se sabe que la gran mayoría de las infecciones son leves e incluso se cree que hay muchas infecciones asintomáticas, lo cual reduciría considerablemente la tasa de mortalidad efectiva (la observada, “CFR” o “case-fatality ratio”, porcentaje de muertes sobre casos confirmados, está en alrededor de un 2% actualmente), pero también conlleva el riesgo de contagio “silencioso” por parte de personas que no manifiestan síntomas, complicando mucho el control de la enfermedad. En definitiva: sí hay que preocuparse pero no debemos entrar en pánico. Debemos tomar conciencia del riesgo para poder tomar medidas de prevención que en gran parte dependen de nuestro comportamiento. Se pueden mitigar notablemente sus efectos si se mantienen algunas medidas básicas y, sobre todo, se mantiene la calma.

 

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Virus West Nile: ¿Qué ha pasado en Europa en 2018?


Hay un lugar donde en el último verano se han producido 1463 casos de enfermedad neurológica y 170 fallecimientos por un virus que transmiten los mosquitos. No, no es una región tropical. Bueno, todavía no. Es aquí mismo, en Europa, y el virus se llama West Nile (aunque algunos lo traducen como “Nilo occidental”, “Oeste del Nilo” o simplemente “Nilo”).

El Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) informa que hasta el 30 de octubre se han declarado 1463 casos  clínicos  de enfermedad producida por el virus West Nile en humanos en territorio de la Unión Europea, de los que han fallecido 170 (1). Por países, la distribución de casos es la siguiente: 550 en Italia, 307 en Grecia, 276 en Rumania, 214 en Hungría, 53 en Croacia, 24 en Francia, 19 en Austria, 15 en Bulgaria, 3 en Eslovenia, 2 en la República Checa y 1 en Alemania. Además, se han declarado otros 534 casos en países vecinos como Serbia (410), Israel (110) y Kosovo (14). Al mismo tiempo, en caballos, que es otra de las especies que pueden resultar gravemente afectadas por la infección, se han declarado este año 267 brotes de esta enfermedad en territorios de la UE (139 en Italia, 89 en Hungría, 15 en Grecia, 11 en Francia, 6 en España, 2 en Rumania, 2 en Alemania, 1 en Austria, 1 en Eslovenia y 1 en Portugal). La temporada de transmisión se prolonga hasta noviembre y por lo tanto estos datos son aún provisionales, pero no es previsible que haya grandes cambios a estas alturas. La figura 1 representa un mapa elaborado por el ECDC sobre la situación actual respecto a esta enfermedad en Europa.

Figura 1. Distribución de infecciones por WNV en humanos y equinos, por áreas afectadas de los países miembros de la UE y otros países de la región. Temporada de transmisión de 2018. Actualizado a 30-10-2018 (Fuente: ECDC).

Se calcula que uno de cada 5 infectados por el virus padece algún tipo de manifestación clínica, siendo la mayor parte de éstas leves, caracterizadas por fiebre y mialgia. Tan solo una pequeña parte (2-4%) de los afectados clínicamente desarrollan una enfermedad neuroinvasiva que puede cursar con parálisis flácida, encefalitis, meningitis o meningoencefalitis, que es mortal en un 10% de los casos. En caballos se da un patrón parecido, con una mortalidad ligeramente mayor. Las aves también pueden verse afectadas de forma severa, siendo algunas especies especialmente susceptibles, entre ellas determinados córvidos y rapaces.

El virus West Nile no se transmite entre humanos. Tampoco entre caballos, Sus reservorios son algunas aves silvestres y se transmite principalmente por picadura de mosquitos que se han alimentado previamente de sangre de aves infectadas. El ciclo ave-mosquito es la forma en que se mantiene el virus circulando en la naturaleza. Ocasionalmente, un mosquito infectado puede picar a un ser humano o a un caballo y transmitirles la infección. Además la infección puede adquirirse de forma iatrogénica, principalmente a través de transfusiones de sangre contaminada, motivo por el cual en la UE la donación de sangre es inhabilitada en las zonas donde se han declarado casos clínicos.

Históricamente, a mediados de los años ‘60 y principios de los ’70  del pasado siglo el virus West Nile afectó a algunas áreas del sur de Europa y cuenca mediterránea de forma esporádica, produciendo brotes de poca importancia. Sin embargo, tras algunas décadas de ausencia, resurgió en los últimos años del siglo XX y desde entonces su presencia es continuada en Europa, afectando principalmente al sur, centro y este del continente.

Desde su “reemergencia” en Europa, el virus West Nile no ha dejado de aumentar tanto en incidencia como en expansión territorial, encontrándose en latitudes cada vez más al norte, y produciendo brotes cada vez de mayor intensidad. La temporada de transmisión de 2018 ha sido especialmente intensa, no solo por el aumento en el número de casos (Figura 2) sino por el significativo adelanto de los primeros casos, que se produjeron a finales de mayo, mucho antes de lo usual, que suele ser a principios de julio (Figura 3). También este año se ha producido otro hito en la expansión del virus por Europa: por primera vez se han detectado aves y caballos infectados en Alemania, concretamente en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Brandeburgo, los Estados más nororientales del país, lo que supone que en Europa el virus ha alcanzado ya el paralelo 53º N (hasta ahora el límite norte se situaba en algunas localidades de la República Checa, aproximadamente en el paralelo 50º N).

Figura 2. Casos anuales de enfermedad por virus West Nile en humanos declarados en los países de la Unión Europea (período 2010-2018). Nota: Los casos contabilizados en 2018 son hasta el 30 de octubre. Como la temporada de transmisión se suele prolongar hasta noviembre, es posible que esta cifra aún pueda aumentar (Fuente: ECDC).

Las razones por las cuales el virus West Nile ha circulado en Europa de forma tan intensa en 2018 se desconocen. Algunos estudios especulan con la influencia que han podido tener algunas circunstancias de tipo climático que precedieron la temporada de transmisión, como por ejemplo temperaturas más suaves y lluvias abundantes (2). Aunque ciertas condiciones de temperatura y precipitación favorecen la proliferación de vectores, lo cual sin duda puede potenciar el ciclo enzoótico del virus, sin embargo son necesarios estudios más detallados y precisos sobre los factores ambientales que pueden influir en una exacerbación de la circulación del virus como la observada en 2018 en Europa.

Figura 3. Casos de enfermedad por virus West Nile en humanos en los países de la Unión Europea (+ampliación) por semana epidemiológica de notificación, entre 2014 y 2018. (*) En el eje horizontal se representa la semana de notificación de cada caso a las autoridades nacionales, o en su defecto, al ECDC (Fuente: ECDC).

Por último, cabe señalar que en España hay circulación del virus constatable desde 2004, principalmente en Andalucía Occidental, aunque también se ha detectado en Castilla La Mancha y Extremadura. La incidencia ha sido hasta ahora baja, con 6 casos humanos (1 en 2004, 2 en 2010 y 3 en 2016) y se vienen declarando entre 4 y 70 casos equinos cada año desde 2010. Sin embargo, en la temporada de 2018 no solo no se ha observado un aumento en el número de casos de enfermedad por virus West Nile en nuestro país, sino que se ha dado un número realmente bajo, de tan solo 6 casos, repartidos entre Andalucía (3), Extremadura (2) y, por primera vez, Cataluña (1). Esta situación de relativa baja incidencia de enfermedad es tan sorprendente como la exacerbación producida en el resto de Europa, y ambas requieren estudios detallados sobre el ciclo del virus, sus vectores y hospedadores y la influencia del medio ambiente en éstos, que permitan explicar el comportamiento variable y caprichoso de este virus en nuestro continente.

Referencias:

(1)     ECDC: “Weekly updates: 2018 West Nile fever transmission season”. https://ecdc.europa.eu/en/west-nile-fever/surveillance-and-disease-data/disease-data-ecdc (Acceso el 4 de noviembre de 2018).

(2)     Riccardo F, Monaco F, Bella A, Savini G, et al. An early start of West Nile virus seasonal transmission: the added value of One Heath surveillance in detecting early circulation and triggering timely response in Italy, June to July 2018. Euro Surveill. 2018;23(32):pii=1800427. https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2018.23.32.1800427.

Otros post relacionados con el virus West Nile en este blog:

 

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El colapso de la ciencia española llega a Science


Desde 2013 venimos publicando posts en este blog sobre la precaria situación de la ciencia en nuestro país (véase este, este y este post). El tiempo va pasando y el problema, lejos de mejorar, empeora. La situación actual es tal que la revista Science se ha hecho eco hoy de esta situación en un artículo que reproducimos a continuación, traducido:

 

Las normas contables obstaculizan los institutos españoles

(Traducción del artículo publicado en Science el 23 de marzo de 2018 Vol. 359, Issue 6382, pp. 1315-1316 por Tania Rabesandratana).

Las sofocantes normas contables del gobierno amenazan los proyectos científicos y los puestos de trabajo en varios organismos de investigación españoles. Científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO), con sede en Madrid, y de la Plataforma Solar de Almería (PSA), un gran centro de investigación solar en el desierto de Tabernas, han expresado su preocupación por lo que consideran una burocracia sin sentido que retrasa el gasto.

Unos 340 empleados de IEO -60% del total- enviaron un manifiesto a la prensa la semana pasada para advertir que el centro está “colapsando”. Los problemas agravan la situación de la ciencia española, que sufrió recortes presupuestarios durante las recientes dificultades económicos del país. y se enfrenta a una creciente burocracia destinada a controlar el gasto.

Los problemas de IEO surgen en parte de las reglas que se aplican a cinco organismos públicos de investigación, conocidos en España como OPI, con un total de 1700 investigadores. Bajo las regulaciones contables introducidas por el actual gobierno conservador en 2014, un equipo de seis auditores estatales debe preaprobar cada compra en IEO, que tiene nueve centros de investigación en todo el país y cinco barcos de investigación. Como resultado, los proyectos y la contratación se han retrasado severamente y el IEO gastó solo la mitad de su presupuesto el año pasado, frente al 90% en 2013, según el manifiesto.

Los investigadores tienen problemas para reclutar personal o comprar equipos incluso si reciben fondos de fuera de España, dice Manuel Ruiz Villarreal, físico de la sucursal de AOUSO del IEO y principal investigador de cuatro proyectos financiados por la Unión Europea, que incluye un esfuerzo para predecir los riesgos para la salud de eclosiones de algas tóxicas. Ruiz Villarreal dice que el sistema de auditoría, conocido como “intervención previa”, debe levantarse para proyectos que reciben financiación externa y que ya están sujetos a controles una vez que se gasta el dinero.

Otros OPI deben cumplir con reglas similares, pero el manifiesto dice que la situación es peor en el IEO, que los firmantes dicen que revela un “problema estructural” en la gestión del Instituto. “Hemos estado dando la voz de alarma por varios años”, dice Ruiz Villarreal. “Como investigador, no puedo ir al Ministro de Hacienda yo mismo. Nuestra administración tiene que abordar esto “.

“Es cierto que estamos teniendo dificultades”, admite el director del IEO, Eduardo Balguerías Guerra, quien dice que el Instituto necesita tiempo para adaptarse a las normas, pero niega que sus actividades estén paralizadas. “Todos los OPI y el Secretario de Estado están trabajando muy duro para resolver estos problemas”, dice. Hasta que se aprueben los presupuestos de España para 2018, las restricciones adicionales seguirán agravando las dificultades, dice Balguerías Guerra. Pero después de eso, cree que la situación mejorará.

Carmen Vela, Secretaria de Estado a cargo de investigación, desarrollo e innovación, admitió que el IEO tuvo “problemas en su gestión diaria” y “tuvo una mala ejecución [del presupuesto]“, dijo Vela a los miembros del Comité de Economía, Industia y Competitividad del Congreso español el 14 de marzo, y añadió que el bajo gasto del Instituto se debió a un gran proyecto de construcción que no recibió la aprobación el año pasado. También admitió que el sistema de “intervención previa” ha creado dificultades para los OPI y dijo que está tomando medidas para minimizar el daño. Pero algunos observadores dicen que un mosaico de medidas de emergencia no proporcionará una solución duradera.

La PSA (Plataforma de Energía Solar de Almería), es parte de un OPI llamado Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas, que también ha sufrido una regulación de 2016 que estipula que los fondos recibidos antes de septiembre deben gastarse antes de finales de ese mismo año. Los científicos de la PSA dicen que esta regla no tiene sentido cuando una subvención debe extenderse a lo largo de varios años, como muchas subvenciones de la UE. En las primeras 6 semanas de este año, la PSA perdió 14 puestos de trabajo de investigación de un total de 40 porque los fondos recibidos anteriormente fueron bloqueados y el centro no pudo anunciar los puestos, dice Sixto Malato, científico de la unidad de investigación de la PSA para el tratamiento solar del agua. Abandonó su cargo como director de la PSA en noviembre pasado para protestar contra las reglas.

Un total de  6 millones de €, la totalidad del presupuesto de investigación de la PSA, está bloqueado y deberá devolverse gradualmente a la Comisión Europea con interés si las reglas no se revierten, dice Malato. “El gobierno tiene que reconocer su error”, dice. “No estamos pidiendo fondos, estamos pidiendo [a Hacienda] que nos permita usar fondos externos que se gastarán en España y crearán empleos en España”.

 

Esperemos que la publicación de este y otros artículos (como este y este) alertando sobre los graves problemas que aquejan a la ciencia en España sirvan para que los responsables de la política científica en nuestro país tomen cartas en el asunto de una vez, se dejen de parches y hagan algo, porque las pérdidas pueden ser irreversibles. Recordemos: sin ciencia no hay futuro.

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El proyecto viroma global


Tras un paréntesis temporal, el blog de los virus emergentes vuelve a la carga. Creo que el tema elegido es muy apropiado, porque trata sobre el “Global Virome Project” (proyecto viroma global), una iniciativa que pretende cambiar nuestra forma de luchar contra las enfermedades infecciosas emergentes causantes de graves alertas sanitarias, desde la actual estrategia reactiva a una más proactiva.

La revista Science en su ultimo número (22 de  febrero de 2018), publica en su “policy forum” un artículo titulado The Global virome Project (GVP) en el que se describe un proyecto de gran envergadura dedicado a conocer la diversidad global de virus presentes en la fauna silvestre de nuestro planeta, lo que en un post de este blog hemos llamado “virosfera” y ellos llaman “viroma global” [1]. Este proyecto, promovido por la USAID (Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional) y financiado por diversas agencias y Gobiernos, será lanzado en 2018, con un presupuesto superior  a los 1.000 millones de dólares y una duración de 10 años.

Foto Global Virome Project Science 22 feb 2018

Portada del artículo “Global Virome Project” publicado en Science (swcción Policy forum) el 22 de febrero de 2018.

Los autores, todos ellos reconocidos investigadores trabajando activamente en el mundo de la virología “prospectiva”, esto es, en el descubrimiento de nuevos virus, con potencial para afectar a la especie humana, razonan que para poder enfrentarse a las próximas amenazas víricas es necesario expandir el conocimiento sobre los virus, en especial identificar, estudiar y catalogar aquellos virus que quedan por descubrir (que todo indica que son muchísimos). Basan su razonamiento en las siguientes premisas:

Objetivo, virus zoonóticos: casi todas las pandemias recientes han sido causadas por virus de origen animal.

Solo conocemos unos pocos virus: Solo tenemos catalogados 263 virus que pueden infectar a humanos. Pero el ritmo de descubrimiento de nuevos virus, cada vez más acusado (por las nuevas tecnologías de secuenciación masiva), nos dice que hay muchos más.

El viroma global es enorme: calculan que existen 1,67 millones de virus (especies) distintos. De ellos, entre 631.000 y 827.000 virus podrían ser zoonóticos.

- Nuestra exposición a esos agentes aumenta: El ritmo de exposición a virus zoonóticos también es cada vez mayor (por el cambio global [2]).

Mejor proactivo que reactivo: Las alertas sanitarias mundiales recientes (recuérdese la crisis del Ebola en 2014-15) muestran que la adaptación a una situación de riesgo pandémico (estrategia reactiva)  es lenta e ineficiente. Mejor sería contar con medidas de lucha contra estos riesgos de antemano (estrategia proactiva).

Como precedente, el proyecto PREDICT, conducido por el mismo núcleo de científicos que lideran el GVP, con un presupuesto de 170 M$ y una duración de 8 años, puesto en marcha en 2009, desarrolló una búsqueda de nuevos virus potencialmente dañinos para el hombre en la fauna salvaje, con resultados notables. Por un lado, ha permitido identificar más de 1000 nuevos virus con potencial para afectar la salud de nuestra especie (téngase en cuenta que en la actualidad hay en total unos 4500 virus bien conocidos y clasificados, de los que solo un 5% afectan al hombre). Por otro lado, ha mejorado las infraestructuras y tecnologías a nivel global para poder detectar de forma eficaz estos nuevos virus. También ha contribuido a incrementar el conocimiento sobre los hábitats, ciclos y epidemiología básica de estos nuevos virus, desarrollando modelos que permiten potencialmente inferir el riesgo zoonótico y pandémico que pueden conllevar.

La cuestión es que el proyecto PREDICT, si bien es un magnífico punto de partida, sin embargo no ha podido abarcar más que una mínima fracción de toda la complejidad estimada que representa el conjunto de virus zoonóticos presentes sobre la tierra. Para abarcarla, los autores abogan por un cambio de escala que permitiera identificar los virus no por cientos, sino por cientos de miles. Este cambio de escala es un reto a todos los niveles, empezando por el científico-tecnológico, pero sobre todo por el económico, pues se antoja un esfuerzo descomunal. Los autores han calculado que identificar y estudiar con cierta profundidad una fracción sustancial de la diversidad de virus en la fauna silvestre de nuestro planeta costaría alrededor de 1.200 millones de dólares en un período de 10 años. Lo que no se descubriera en este empeño, razonan, sería menos importante en términos de amenaza  pues serían los más raros y de hábitats menos accesibles, y por tanto con menos probabilidad de afectar al ser humano.

El GVP es una iniciativa plenamente global que empieza a gestarse en 2016 a partir de encuentros de agencias intergubernamentales, estatales, instituciones académicas, ONGs y sector privado de Asia, África, América y Europa. Los resultados, incluyendo muestras, virus, bases de datos, metodologías, productos, información, etc,  se plantean en un contexto abierto, transparente e igualitario, dirigidos al bien público global. Entre los resultados a compartir y difundir se incluyen posibles medidas de lucha frente a los agentes descubiertos y las enfermedades producidas por éstos.

Un posible efecto no deseado es que este ambicioso –y costoso- programa “vampirice” recursos dedicados a salud pública, especialmente en algunos países donde los recursos para estos fines son escasos. Dicen sus promotores que la diversidad de tareas que implica el GVP puede amortiguar este efecto ya que fondos destinados a, por ejemplo, bioinformática, o muestreo de fauna, podrían fácilmente servir para sostener actividades del GVP. A favor del proyecto señalan, hay países  como China, con un entorno más favorable, que ya tienen programas nacionales de virómica alineados dentro del GVP.

El reto tecnológico es clave, y los autores, conscientes de ello, subrayan la colaboración internacional para superar las dificultades técnicas y logísticas de primer orden que pueden surgir a la hora de, por ejemplo, plantear la toma de muestras en fauna silvestre de lugares remotos en condiciones seguras. Redes de laboratorios trabajando ya en esta línea “Una salud” [3] y con implantación internacional (Instituto Pasteur, OMS, FAO, OIE, ONGs…) ya colaboran en la planificación de estas actividades a 10 años vista. La plataforma tecnológica para el descubrimiento de virus nuevos utilizada en PREDICT, basada en técnicas de PCR* genéricas para familias víricas relevantes no parece buena opción para facilitar el cambio de escala requerido en este nuevo proyecto. Los autores proponen explorar técnicas de secuenciación de nueva generación, o secuenciación masiva, cada vez más asequibles para analizar un gran número de muestras como plantea este programa. Sin embargo, no dan más detalles sobre esta cuestión clave, lo cual resulta sumamente relevante en relación con la viabilidad de los objetivos planteados.

Más importante aún es cómo determinar el potencial zoonótico y pandémico de cada nuevo virus descubierto. Aquí el proyecto GVP se la juega. Es previsible que se detecten miles de virus nuevos, pero eso, ¿en qué se traduce en términos de riesgo para la salud de nuestra especie? En PREDICT ya se elaboraron algoritmos que, basados en rasgos de los virus y de los hospedadores, así como en las características ecológicas de los lugares de muestreo. Estos algoritmos se usarán en el GVP para cribar aquellos virus más susceptibles de representar un riesgo. Sin embargo, aún no está bien establecido si esos algoritmos funcionan. Hay pruebas de laboratorio (estudios de receptores celulares) capaces de determinar qué virus podrían progresar en nuestra especie. Pero estos estudios, ademas de muy laboriosos y con requerimientos complejos como para abordarlo en escalas de miles de virus, no están disponibles mas que para una pequeña fracción de los virus existentes, concretamente los pertenecientes a la familia de los coronavirus (SARS, MERS…). El resto de virus permanecen huérfanos en cuanto a esta aproximación, es decir, su potencial zoonótico es, a día de hoy, impredecible. Esta es una de las principales debilidades del GVP. No obstante, a una década vista, esta situación podría evolucionar favorablemente. De nuevo, la implicación de especialidades diversas, en un espíritu “Una salud” puede jugar un papel fundamental en construir capacidades para evaluar  el potencial zoonótico/pandémico de los nuevos virus descubiertos.

Por encima de las cuestiones técnicas, la cuestión de la rentabilidad de la inversión resulta relevante. A nadie se le escapa que el coste del proyecto GVP es muy alto. Los autores del artículo razonan que el coste derivado de una epidemia es tan sumamente elevado que esfuerzos como el de este proyecto GVP claramente compensan si tan siquiera permiten mejorar la respuesta frente a una sola epidemia de cierta envergadura, cuanto más de varias. No son difíciles de alcanzar retornos del 10:1 de la inversión en estas condiciones. Pandemias de gripe representan pérdidas de cientos de miles de millones de dólares, mientras que crisis de patógenos emergentes como la del SARS produjo pérdidas que rondan entre 10 y 30 mil millones de dólares.  Cabe plantearse cuál es la mejora que representa el GVP sobre la vigilancia “tradicional” (sobre patógenos conocidos, como los virus Ébola, fiebre del valle del Rift o Crimea-Congo). Éstos representan, según los autores, un 0.1% de las amenazas víricas zoonóticas previsiblemente presentes en la fauna. Sin embargo, en la actualidad el impacto real de estas enfermedades, ya conocidas, es muy importante, probablemente más que el que puedan tener enfermedades de etiología desconocida, posiblemente causadas por patógenos por descubrir, un hecho que los autores han pasado por alto en sus cálculos.

Por supuesto, toda clase de “optimizaciones” que reduzcan costes caben en un proyecto como el GVP, desde el muestreo más o menos dirigido a determinadas especies o grupos taxonómicos con capacidad para sostener virus zoonóticos, hasta la selección geográfica de “sitios calientes” en los que históricamente se ha comprobado una especial tendencia a generar alertas sanitarias con potencial zoonótico y pandémico, o “proxys” como utilizar casos clínicos en humanos o animales domésticos para señalar regiones especialmente proclives a padecer síndromes emergentes, susceptibles a una más estrecha vigilancia, o incluso restringir la búsqueda a virus ARN [4], los cuales son la fuente causante del 94% de las alertas zoonóticas graves documentadas desde 1990 a 2010. Una reducción de costes también se espera que ocurra durante el desarrollo del proyecto al disminuir los precios de determinadas actividades como los análisis de laboratorio, la bioinformática, la logística de la recolección de muestras, etc.

Entre los beneficios que puede rendir el GVP está sin duda enriquecer drásticamente las bases de datos genéticas surtiéndolas de miles de nuevas secuencias de virus y sus datos asociados (fuente del aislamiento, especie animal, lugar geográfico, etc). Ello redundará en una mayor precisión en los análisis filogeográficos para definir el origen y evolución de los brotes epidémicos del futuro, pero también, según los autores del artículo, contribuirá a una mejor definición de estrategias de lucha antiviral (vacunas o fármacos), que abarquen más espectro de patógenos relacionados entre sí. Aunque teóricamente plausible, sin embargo esta perspectiva puede tropezar con muchos obstáculos en su desarrollo práctico, y se debe considerar como un objetivo a desarrollar a largo plazo. Más inmediato podría ser el beneficio del proyecto al señalar especies de vertebrados (mamíferos y aves son los objetivos del monitoreo) capaces de sostener virus dañinos para nuestra especie. Lo mismo puede decirse de los medios ecológicos donde se desarrollan los ciclos de transmisión naturales de estos agentes infecciosos. Todo este nuevo conocimiento puede mejorar nuestra capacidad para vigilar y predecir nuevos brotes por virus emergentes, y a evaluar las mejores medidas de bioseguridad para una producción animal  más eficiente y una mayor seguridad alimentaria.

Por lo demás, los autores señalan que este proyecto puede potenciar nuestro conocimiento sobre la biología de los virus, sus interacciones, co-evolución en los hospedadores, etc. Finalizan el artículo comparando el GVP con el proyecto genoma humano: éste catalizó una revolución tecnológica que desembocó en la era de la genómica, con aplicaciones en medicina personalizada y de precisión basada en el genoma individual. Del mismo modo, el GVP puede lanzar el conocimiento sobre enfermedades emergentes a una nueva era donde nuestra capacidad para vigilar, monitorizar y predecir brotes epidémicos y pandemias, sea tal que podamos prever las alertas sanitarias por virus emergentes y elaborar respuestas frente a ellas antes de que se produzcan.

El empeño es sin duda notable, sin embargo, algunos aspectos del mismo, tal y como están expresados en el artículo, resultan poco convincentes y generan ciertas dudas:

1. Cambio de escala: Aparte de un aumento drástico del presupuesto necesario y de que se emplearán herramientas de secuenciación de nueva generación, no se detalla cómo se va a alcanzar ese cambio de escala tan notable de tres órdenes de magnitud superior sobre el proyecto PREDICT.

2. Vampirización de fondos (escasos) para salud pública: este es un riesgo real para el que no se propone una solución clara sobre cómo evitarlo.

3. Cómo traducir la información genética obtenida (en eso consiste un viroma: en información genética de virus) en información útil para prevenir riesgos de zoonosis y pandemias. Es importante señalar que hoy dia se necesitan ensayos funcionales (laboriosos, costosos y lentos) para valorar aspectos relevantes de los virus con respecto a su capacidad zoonótica o pandémica. Los algoritmos pueden ayudar, pero claramente este aspecto clave debe desarrollarse más, en lo cual parecen confiar los autores del artículo en el plazo de 10 años que se dan para desarrollar el proyecto.

4.  Impacto real de los virus aun no conocidos: Es posiblemente cierto que solo conocemos el 0.1% de los virus zooonóticos existentes, pero no es cierto que el 99.9% del pool desconocido represente un riesgo proporcional al de los del pool “conocido”. Si esto fuera así, tendríamos 1000 veces más alertas sanitarias de etiología no resuelta que alertas causadas por virus como Ebola, Crimea-Congo, Valle del Rift, etc, y esto a todas luces no ocurre.

5. Nuevas estrategias de lucha: El arsenal de medios de lucha que poseemos en la actualidad es limitado, y sin duda el GVP promoverá el desarrollo de múltiples herramientas que mejorarán ese arsenal, como nuevos fármacos o vacunas, pero estos desarrollos siguen procesos hoy por hoy lentos y laboriosos que hacen que esta meta sea alcanzable a plazos más largos que los 10 años de duración del proyecto.

No obstante estas posibles limitaciones, el Global Virome Project representa un esfuerzo colosal que sin duda redundará en un mayor control de las enfermedades infecciosas del hombre y los animales.

 NOTAS:

[1] Viroma: conjunto de virus presentes en una muestra compleja, normalmente ambiental, por ejemplo aguas del océano o heces de vertebrados. A menudo se asocia a las tecnologías de secuencación masiva, que han permitido  identificar la presencia de múltiples virus en muestras complejas gracias a su carácter no dirigido, lo que ha dado lugar a una nueva disciplina, la virómica, equivalente en virus a otras derivadas del empleo de la secuenciación masiva, como la genómica, la proteómica o la transcriptómica.

[2] Cambio global: Impacto de la actividad humana sobre los mecanismos fundamentales de funcionamiento de la biosfera, incluidos los impactos sobre el clima, los ciclos del agua y los elementos fundamentales, la transformación del territorio, la pérdida de biodiversidad y la introducción de nuevas sustancias químicas en la naturaleza. Véase post 25-2-2012).

[3] Concepto “Una salud”: Es una estrategia para abordar temas de salud en los cuales hay que integrar diferentes disciplinas de las ciencias médicas y veterinarias, y medioambientales. Es de especial importancia en el mundo de las enfermedades infecciosas, en particular en aquellas que son compartidas entre el hombre y los animales, como son las zoonosis.

[4] PCR genérica: La PCR es una técnica muy utilizada para detectar e identificar agentes patógenos causantes de enfermedades infecciosas, entre ellos los virus. El término “PCR genérica” se refiere a PCR que se han desarrollado para detectar no ya un patógeno sino un grupo relacionado genéticamente, por ejemplo una familia de virus.

[5] Virus ARN: son aquellos virus cuyo material genético consiste en una o más hebras de ácido ribonucleico (ARN).

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De la ganadería a la fauna silvestre: brote de peste de los pequeños rumiantes en antílopes saiga en Mongolia


Hoy presentamos un post invitado, escrito por Elisa Pérez Ramírez, Doctora en Veterinaria, especialista en enfermedades víricas emergentes en los animales, y que trabaja en mi grupo en el CISA (INIA). Habla de la peste de los pequeños rumiantes, una enfermedad producida por un virus parecido al del sarampión, pero que afecta fundamentalmente a ovejas y cabras, produciendo una enfermedad respiratoria severa en estas especies domésticas, de declaración obligatoria a la Organización Internacional para la Sanidad Animal (OIE). Describe un brote de esta enfermedad en un rumiante silvestre muy especial, la saiga, ocurrido recientemente en Mongolia. ¡Les va  a gustar!

Aunque pudiera parecerlo, el protagonista de este post no es el primo cuadrúpedo de Alf. Este animal tan curioso existe de verdad y se llama antílope saiga (Saiga tatarica).  Tiene una nariz tubular y bulbosa muy característica que le permite filtrar el polvo y calentar el frío aire que respiran en las estepas de Asia central en las que viven.

Su área de distribución se extiende desde el sur de Rusia hasta el noroeste de China y algunas zonas de Mongolia. Precisamente en Mongolia se encuentra la subespecie Saiga tatarica mongolica que es endémica de las zonas semidesérticas del oeste del país, como se puede ver en este mapa.

Distribución histórica (en blanco) y distribución actual de Saiga tatarica tatarica (en verde) y Saiga tatarica mongolica (en rojo).

Aunque en el pasado el saiga era abundante en todo el oeste de Asia, actualmente se encuentra en peligro de extinción debido a la caza masiva e incontrolada (los cuernos de los machos son muy apreciados en la medicina tradicional china), la pérdida de hábitat y las alteraciones climáticas. En el caso concreto de la subespecie S. t. mongolica, la IUCN (Unión internacional para la conservación de la naturaleza) la ha categorizado como especie en peligro crítico de extinción1 ya que se estima una población total de no más de 7000 individuos2 que además están distribuidos en poblaciones muy fragmentadas.

¿Y qué pinta un artiodáctilo tan amenazado en un blog sobre virus emergentes? Pues resulta que la semana pasada, la OIE (confirmó un brote de peste de los pequeños rumiantes (PPR) que ha causado la muerte de más de 900 saigas en la provincia occidental de  Khovd. Esto significa que alrededor del 13% de la población mundial de esta subespecie ha muerto en unos pocos días, y ya pueden ustedes deducir el enorme impacto que esto tiene sobre su estado de conservación.

Aunque la fauna silvestre se había considerado durante mucho tiempo como potencialmente vulnerable a la PPR, hasta el momento sólo se habían documentado casos clínicos en gacelas e íbices en cautividad en Emiratos Árabes3. Ésta es la primera vez que se produce un brote tan grave en una especie silvestre en libertad.

La PPR es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa que afecta a ovejas y cabras. Está causada por un morbillivirus (de la misma familia que el virus del sarampión) muy relacionado con el virus de la peste bovina. (éste último erradicado de la Tierra en tiempos reientes, siendo la segunda y ultima enfermedad infecciosa que ha sido completamente erradicada, después de la viruela). El virus de la PPR se detectó por primera vez en Costa de Marfil en los años 40. Desde entonces se ha extendido hacia el norte y el este de África y más tarde hacia Oriente próximo y Oriente medio. En los últimos 15 años, la expansión del virus ha sido explosiva, alcanzando numerosos países del sur y el este de Asia. En China se notificó el primer caso en 2007 y la enfermedad llegó a territorio europeo en 2016, con un brote registrado en Georgia. De igual manera se ha expandido por todo el norte de África. En Marruecos causó importantes brotes en 2008.

La FAO y la OIE la consideran como una de las enfermedades más devastadoras del ganado doméstico en África, Oriente Medio y Asia. En los brotes más agudos, la PPR puede provocar una morbilidad del 100% y una mortalidad del 90%. En las áreas donde la enfermedad es endémica, la tasa de mortalidad suele ser menor pero las repercusiones en la productividad del ganado siguen siendo muy negativas. Se calcula que las pérdidas económicas causadas cada año por la PPR ascienden a entre 1.2 y 1.7 ¡¡billones!! de dólares, incluyendo las muertes de animales, la reducción de la productividad y los costes de las medidas de control de la enfermedad.

Precisamente por el enorme impacto de la PPR sobre la seguridad alimentaria y sobre el medio de subsistencia de millones de pastores y ganaderos de los países en desarrollo (que crían mayoritariamente ovejas y cabras), la OIE y la FAO lanzaron en 2015 la “Estrategia mundial para el control y la erradicación de la PPR”, que prevé la erradicación mundial de la enfermedad en 2030. Aunque es un objetivo ambicioso, lo cierto es que  existen varios factores que permiten ser optimistas:

- Existe una vacuna segura y eficaz que proporciona protección de larga duración con una sola dosis.

- Se dispone de técnicas diagnósticas sensibles y específicas.

- Factores epidemiológicos favorables: no existe la condición de “animal portador” y todo parece indicar que no hay un reservorio silvestre de la enfermedad.

- Creciente  apoyo político hacia la erradicación de la PPR, sobre todo después del éxito del programa de erradicación mundial de la peste bovina.

Por supuesto, y como ocurre habitualmente con las enfermedades infecciosas, no todo es tan fácil. También existen dificultades evidentes que habrá que  superar si queremos que el programa de erradicación funcione como se espera; entre ellas la ausencia de control en los movimientos de ovejas y cabras en muchos países, muy escasa información sobre el tamaño de los rebaños, ausencia de sistemas de identificación de animales en  países en desarrollo, sistemas de administración de la vacuna poco eficaces, etc.

El compromiso internacional para erradicar esta devastadora enfermedad se ha hecho aún más urgente tras conocerse la mortandad masiva de los antílopes saiga en  Mongolia, un hecho sin precedentes en la epidemiología del virus. Los investigadores que han estudiado el brote sobre el terreno parecen tener claro que las muertes se han producido por contagio a partir de animales domésticos con los que los saigas comparten zonas de pastoreo, especialmente en invierno cuando el alimento escasea. Es lo que en el mundo de las enfermedades infecciosas se llamaspillover” o desbordamiento.

En septiembre de 2016 Mongolia notificó los primeros casos de PPR en ganado doméstico. A pesar de que desde ese momento se han vacunado 11 millones de ovejas y cabras, parece que la epidemia sigue activa y ya se plantea como un enorme reto para la sanidad animal de ese país, no solo para la ganadería, sino también y de manera muy preocupante para la fauna silvestre, tal y como  ha declarado la Dra. Eloit, directora general de la OIE.

Seguiremos de cerca el desarrollo de las medidas de control del brote en Mongolia y en el futuro hablaremos de otros casos muy interesantes de spillover desde el ganado doméstico a la fauna silvestres y…al revés.

Elisa Pérez Ramírez

Bibliografía

1IUCN http://www.iucnredlist.org/details/19832/0

2Young, J.K., Murray, K.M., Strindberg, S., Buuveibaatar, B. & Berger, J. (2010). Population estimates of Mongolian saiga: implications for effective monitoring and population recovery. Oryx 44, 285–292.

3Kinne J, Kreutzer R, Kreutzer M, Wernery U, Wohlsein P. Peste des petits ruminants in Arabian wildlife. Epidemiol Infect. 2010;138:1211–4.

Otros documentos de interés

- Comunicado de prensa de la OIE sobre el brote en saiga:  http://www.oie.int/es/para-los-periodistas/comunicados-de-prensa/detalle/article/alarm-as-lethal-plague-kills-endangered-mongolian-antelope/

- Video OIE sobre el programa de erradicación de la PPR para 2030: https://www.youtube.com/watch?v=nveNS6X_bbo

- Entrevista al jefe veterinario de la FAO sobre el brote de PPR en Mongolia: http://www.fao.org/news/audio-video/detail-video/en/?uid=12032

Imágenes

Saigas hallados muertos en el brote de Mongolia. ©FAO- YU.ENKH-AMGALAN.

Saigas hallados muertos en 2015 en Kazajistan. ©Albert Salemgarayev

 

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Categorias: Viejos virus

Virus emergentes y cambio global: quinto año de blog


Va quedando atrás aquel 12 de enero de 2012 en que nació este blog con la publicación de su primer post, que era su declaración de intenciones: Un mundo pequeño para unos seres diminutos: los virus emergentes. Desde entonces no nos hemos apartado de esa línea, publicando hasta ahora 83 posts dedicados a divulgar el conocimiento científico acerca de los virus que van emergiendo en nuestro mundo globalizado. Desde este blog hemos sido testigos en tiempo real de los brotes más recientes causados por estos pequeños microorganismos que llamamos virus, desde la emergencia del coronavirus del sindrome respiratorio de Oriente Medio (conocido como virus MERS) en 2012 hasta la más reciente del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (CCHF) en España en verano de 2016, pasando por la epidemia de virus Ébola en África Occidental, afectando también a otros países, entre ellos a España, en 2015, por citar algunos de los ejemplos más relevantes. Por supuesto, no se trata de ir contando la actualidad sobre la última alerta sanitaria producida por virus emergentes. Más bien de ofrecer información útil al lector sobre estos virus para que pueda “digerir” la avalancha de información que se produce cuando surge alguna de estas alertas. Así, hemos dedicado algunos posts, por ejemplo, a explicar la diversidad biológica de los virus gripales, y cómo ello puede afectarnos como especie, o sobre la actual expansión que están protagonizando las enfermedades producidas por virus transmitidos por mosquitos, directamente relacionadas con el cambio global. Tambíen hemos tratado temas relacionados, como  el de la bioseguridad, o acerca de nombres, historia y curiosidades sobre los virus emergentes.

En este último año hemos de admitir que ha habido menos actividad en el blog, no por falta de materia de la que escribir, ya que no faltaron emergencias víricas, sino por falta de tiempo de su autor, que hace esto en su tiempo libre, que fue escaso gran parte de este año por diversos motivos que no vienen a cuento aqui. A pesar de todo, conseguimos publicar 12 posts (11 más el consabido resumen anual: al final de este que están leyendo tienen la lista completa con sus enlaces), una cifra no desdeñable que nos permite afirmar que el blog sigue vivo, y la intención es que siga siendo así en el futuro. Entre los temas tratados, dos emergencias víricas han acaparado la atención este año: por un lado, el virus Zika, el último arbovirus (virus transmitido por picadura de artrópodo) que ha protagonizado un episodio de emergencia sanitaria global, y por otro lado, el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo y su incursión en España el verano pasado, y al cual hemos dedicado tres posts (este, este, y este otro).

Precisamente, éste último post sirvió para inaugurar una nueva sección dentro del blog, titulada “Pero…¿qué me estás contando?” (QMEC) en la cual tratamos de dar una vuelta más al lenguaje de la divulgación, para hacerlo más llano y popular, ya que a veces nos ponemos demasiado técnicos, lo cual es necesario, pero también lo es llevar estos temas a más gente, y hacerlo de forma que se entienda lo mejor posible. Estos posts “QMEC” toman la forma de diálogos, una fórmula bastante conocida y reconocida desde Galileo, por lo que creemos que tiene acreditada su eficacia para facilitar la transmisión del conocimiento.

El segundo de estos posts “QMEC” fue el único no dedicado a los virus emergentes, sino a las dificultades crecientes que rodean la actividad científica en España (“Pero… ¿qué me estás contando? ¿Un año para firmar un contrato?“). Este tipo de temas ya han sido tratados anteriormente en el blog. Sin embargo, lejos de mejorar, la situación ha ido empeorando en España, y el futuro inmediato no augura nada bueno. El aumento de las dificultades burocráticas para desarrollar la actividad científica en el sector público, agudizadas por la escasez de personal en este sector, que está viendo reducir sus efectivos de un modo casi suicida, nos aboca a un futuro muy incierto como país.

El relato de los posts del último año se completa con una reseña sobre la 10º reunión de la red de excelencia europea EPIZONE que tuvo lugar ea finales de septiembre en Madrid, una red de investigación sobre enfermedades emergentes (fundamentalmente víricas) en animales, al que siguió un post acerca de lo complicado que es hacer predicciones fiables en torno a las enfermedades emergentes. El humor tuvo cabida en el blog a través de un post sobre migraciones de aves y virus ilustrado con una escena de la película de Monty PythonLos caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores“.

Indagando cómo pueden acarrear cocos tropicales las aves migratorias (ver post del 24-10-2016: http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/10/migraciones-aves-virus-golondrinas-cocos/). Fuente: Welele Tumblr post http://welele.es/post/133280184735/cocos-emigran)

Completamos el año con tres posts: uno por Halloween sobre “Murciélagos y virus“, otro sobre el concepto “Una salud“, en el día internacional dedicado a este tema (3 de noviembre) y para terminar, un post sobre “Los héroes de la vacuna“, que narra la peripecia de la expedición Balmis a principios del siglo XIX, que permitió extender la vacuna frente a la viruela a todos los rincones del planeta.

En definitiva, un quinto año de blog interesante y productivo. Para 2017 esperamos seguir en la brecha, pues temas no faltan: la gripe, tanto humana como aviar, está de plena actualidad ahora mismo, y lo mismo podemos decir con otras infecciones víricas emergentes en plena expansión tanto en Europa, como la encefalitis por virus West Nile, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, y en animales, la lengua azul o la peste porcina africana, como en otras partes del mundo (encefalitis japonesa, Zika, fiebre amarilla, dengue, nipah, MERS…). Seguiremos tratando estos temas con rigor, pero con un lenguaje que llegue a todo el mundo.

¡Feliz 2017!

Apéndice: posts de 2016

Fecha Titulo Enlace
16-1 Virus emergentes y cambio global: cuatro años de blog http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/01/virus-emergentes-y-cambio-global-cuatro-anos-de-blog/
9-2 Virus Zika: otro arbovirus trotamundos que se globaliza http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/02/virus-zika-otro-arbovirus-trotamundos-que-se-globaliza/
1-9 Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España (1): La alerta http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/09/fiebre-hemorragica-de-crimea-congo-en-espana-1-la-alerta/
19-9 Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España (2): El riesgo. http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/09/fiebre-hemorragica-de-crimea-congo-en-espana-2-el-riesgo/
26-9 10º “EPIZONE Annual Meeting”, Madrid, 27-29 de septiembre de 2016 http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/09/10o-epizone-annual-meeting-madrid-27-29-de-septiembre-de-2016/
 10-10 ¿Pero…qué me estás contando? ¿La fiebre de Crimea-Congo en España? http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/10/peroque-me-estas-contando-la-fiebre-de-crimea-congo-en-espana/
 24-10 Migraciones, aves, virus, golondrinas, cocos http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/10/migraciones-aves-virus-golondrinas-cocos/
 31-10 Murciélagos y virus (2) http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/10/murcielagos-y-virus-2/
 3-11 3 de noviembre: día de “Una salud” http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/11/3-de-noviembre-dia-de-una-salud/
 21-11 Pero… ¿qué me estás contando? ¿Un año para firmar un contrato? http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/11/pero-que-me-estas-contando-un-ano-para-firmar-un-contrato/
 11-12  Los héroes de la vacuna http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/12/los-heroes-de-la-vacuna/
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Los héroes de la vacuna


I don’t imagine the annals of history furnish an example of philanthropy so noble, so extensive as this.

(No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este).

Edward Jenner, descubridor de la vacunación, acerca de la “Expedición Balmis”

En España, a juzgar por los nombres que ponemos a las calles, o por a quién dedicamos los monumentos que adornan nuestras plazas y parques, convendremos en admitir que tendemos a homenajear públicamente de modo preferente a la gente de armas y de la política, y detrás de estos, a artistas, principalmente escritores y pintores, y también a toreros y deportistas. Muy, muy por detrás está la gente de ciencia. Y ello a pesar de los grandes beneficios que reporta la actividad científica. Uno de ellos, y no menor, es salvar vidas. La ciencia tiene maravillosos ejemplos de ello, pero resulta que uno de los más importantes, quizá el más importante de estos ejemplos, lo protagonizaron un puñado de españoles y un barco que zarpó de La Coruña hace poco más de dos siglos. ¿No me creen? Déjenme que les cuente esta historia. La que protagonizó un médico militar español, Francisco Javier Balmis, y su Expedición Filantrópica de la Vacuna, una gesta sin precedentes que tuvo lugar alrededor del mundo entre 1803 y 1814. Les aseguro que es la historia que mejor puede ilustrar lo que acabo de decir: la ciencia, aplicada con honradez, generosidad, rigor y sentido del deber, puede salvar millones de vidas.

 

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Placa situada a la entrada del salón de actos de la Escuela Nacional de Sanidad, en Madrid. En 2003 este salón de actos tomó el nombre de “Francisco Xavier Balmis” en conmemoración del bicentenario de la expedición de la vacuna que dirigió el médico alicantino.

Introducción: la lacra de la viruela y la solución de Jenner

En 1979 la OMS declaró oficialmente la viruela erradicada de la Tierra. Este ha sido probablemente el logro más importante de la medicina en toda su historia. Se trataba de la primera enfermedad infecciosa vencida definitivamente por el ser humano. La viruela había sido una gran lacra, una de las enfermedades más devastadoras que ha sufrido la humanidad durante milenios. Causada por el virus variola, no tenía cura, y fallecían hasta un 30% de los que se infectaban, dejando a los supervivientes con importantes secuelas, una de las más típicas era la cara desfigurada por las marcas de las pústulas producidas durante la infección. La viruela se contagiaba muy eficazmente por contacto directo, lo que propagaba la enfermedad muy rápidamente, dando lugar a epidemias de gran magnitud. Se calcula que en Europa, en el siglo XVIII fallecían a causa de la viruela alrededor de 400.000 personas al año [1]. Mayor fue el desastre demográfico que provocó su repetida introducción en América desde el siglo XVI, del que ya hablamos en otro post anterior. La variolización (inoculación deliberada en individuos sanos de preparados de lesiones de enfermos de viruela con el fin de protegerlos frente a esta enfermedad) fue el primer intento de prevención de la viruela. Aunque proporcionaba algunos buenos resultados, era peligrosa pues podía producir viruela en algunos casos. A pesar de ello, a falta de nada mejor, a finales del siglo XVIII esta práctica se había extendido en Europa.

Edward Jenner, ensayando la vacunación por primera vez en el niño James Phipps en 1796.

En estas circunstancias se produjo el fundamental hallazgo del médico inglés Edward Jenner (1749-1823). Éste, que practicaba la variolización (de hecho, él mismo fue variolizado de niño), se dio cuenta que las personas que habían sufrido la viruela de las vacas (o “viruela vacuna”), una infección benigna adquirida por contacto con vacas infectadas, no enfermaban de viruela cuando recibían pus de un enfermo varioloso. En 1796 inoculó pus de una pústula de una mujer que trabajaba como lechera en una granja, y que estaba afectada por viruela vacuna, a un niño, de nombre James Phipps, y 18 días después inoculó a este niño pus de viruela humana. El niño permaneció sano, sin síntoma alguno de la terrible enfermedad. Este fue el primer niño “vacunado”, al cual siguieron 22 más, demostrando en todos ellos la protección conferida por la viruela vacuna (virus “vaccinia“) frente a la viruela humana (virus “variola“). La publicación de estos resultados en 1798 causó gran impacto en Europa y América. Jenner inventó así las vacunas, cuyo nombre deriva del bóvido hospedador del virus de la viruela vacuna, y por ello la práctica de administrar vacunas, generalizada a otras enfermedades con Pasteur, se conoce como vacunación. Pocos hallazgos científicos han producido tanto beneficio a la humanidad como este. Jenner tiene una estatua en los jardines de Kensington, en Londres*.

 El reto: llevar la vacuna a todos los rincones del mundo

Del hallazgo de Jenner a la erradicación final de la viruela median 183 años de vicisitudes, avances y estancamientos, aciertos y fallos. Sin embargo, ningún éxito se hubiera logrado sin antes conseguir extender la vacuna por el mundo, lo cual planteaba desafíos logísticos de primer orden. El primer intento serio y conscientemente planificado de extender la vacuna por amplios territorios abarcando varios continentes partió de España, y fue llevado a cabo con éxito por la “Real Expedición Filantrópica de la Vacuna”, o Expedición Balmis, como veremos a continuación. La viruela era un gravísimo problema sanitario en las entonces colonias españolas en ultramar, desde donde se demandaba el fluido vacunal con impaciencia desde 1800. De hecho llegaron fluidos vacunales (conservados entre cristales planos sellados) a América antes de la expedición, pero con desigual acierto en su aplicación. La vacuna, en forma de fluido de vesículas (pústulas) había llegado a España procedente de París en 1800, y ese mismo año se procedió a realizar los primeros ensayos en Cataluña. Rápidamente se extendió su práctica por el país, a la par que se traducían libros acerca de la vacunación. Uno de estos libros, el Traité historique et practique de la vaccine (1801) de Moureau, fue traducido por el médico militar natural de Xátiva, Francisco Javier Balmis (1753-1819), entusiasta de la vacunación.

 

Retrato de Francisco Xavier Balmis y Berenguer
(Imagen de dominio público)

Para lograr distribuir la vacuna por los territorios españoles de ultramar, ésta debía recorrer grandes distancias atravesando océanos. Su conservación en óptimo estado durante toda la singladura era un tema de suma importancia. El mero embalaje entre cristales sellados no garantizaba su conservación tan largo tiempo. En  marzo de 1803 (tan sólo 5 años después de la publicación de los trabajos de Jenner) comienza a gestarse la expedición por iniciativa del Consejo de Indias, que pide informes sobre la viabilidad del proyecto. Se trataba de llevar la vacuna, pero también hacer llegar los medios y la información necesaria para instruir a los médicos locales para que administraran la vacuna de forma efectiva a la población, y crear “Juntas de vacunación” en las capitales para que se encargasen de asegurar la conservación del fluido vacunal activo y su propagación, con el fin de garantizar un suministro estable del mismo. El Rey Carlos IV, cuya hija, la Infanta María Luisa, había padecido viruela, era muy partidario de la vacunación, e hizo lo necesario para respaldar la expedición y a su director, publicando un edicto para atender las necesidades de la expedición en todos los territorios por donde iba a desarrollar su misión, y financiando la misma.

La singladura de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

En pocos meses se gestó la que una de las mayores contribuciones españolas a la historia de la medicina. El Rey Carlos IV nombra a Balmis director de la expedición, La elección se basaba en su experiencia en la vacunación, que ya practicaba en Madrid, y en haber traducido el libro sobre su correcta práctica (incorporó varios ejemplares de éste a la expedición, para irlos repartiendo durante el trayecto). Además, Balmis tenía cualidades idóneas para llevar la empresa a cabo con éxito: dotes de organización, energía y tenacidad, y conocía bien el continente americano, pues allí había ejercido en diversas misiones. Fue Balmis quien propuso incorporar niños “que no hubieran pasado las viruelas” para vacunarlos sucesivamente durante la travesía y conservar así el fluido vacunal. Balmis igualmente eligió a las personas que tomaron parte en la expedición, compuesta de un subdirector (José Salvany), dos ayudantes, dos practicantes y tres enfermeras, además de los 22 niños, todos varones, de entre 3 y 9 años, procedentes de la Casa de Expósitos de Santiago, que fueron acompañados por la Rectora de la Casa de Expósitos de La Coruña, Isabel Sendales.

Ilustración que representa la corbeta “María Pita”

La expedición debía de llevar la vacuna a los confines del territorio español en ultramar, que abarcaba no solo los dominios americanos, sino también Filipinas. El 30 de noviembre de 1803 partió la expedición del puerto de La Coruña a bordo de la corbeta María Pita, rumbo a las Islas Canarias, dejando allí las primeras vacunas que arribaron a aquellas Islas, realizando numerosas vacunaciones y suministrando los medios y la información para seguir vacunando y asegurando el suministro de fluido vacunal. En cada etapa se procedía de igual manera. Las siguientes etapas fueron: Puerto Rico (6 de enero de 1804) y Venezuela (20 de marzo de 1804). Aquí la expedición se divide en dos: un grupo, encabezado por Salvany, se dirigiría a Perú, Santa Fe y Buenos Aires en el bergantín San Luís, y el otro, dirigido por Balmis, viajaría por Centroamérica.

No quiero hacer más largo este post con detalles del periplo de la expedición (un relato detallado puede encontrarse en [2]), de modo que resumiré las siguientes etapas. Salvany, de salud precaria, siguió con su misión al frente de la expedición que se fue al sur de América, llevando la vacunación a Cartagena de Indias, Santa Fe, Quito, Lima, Arequipa, La Paz, Cochabamba (donde fallece Salvany por enfermedad en 1810), y ya sin Salvany, la expedición continúa al mando de su ayudante Manuel Julián Grajales, a Santiago de Chile, Concepción, Valdivia y San Carlos (Islas Chiloé), donde dan por finalizada su misión en 1812 y vuelven a España. Balmis, por su parte, lleva la expedición a La Habana, y de ahí a Sisal (Yucatán), desde donde recorrerán los territorios que hoy corresponden a Mexico y Guatemala, Abandonan América por Acapulco, rumbo a Manila, el 8 de febrero de 1805, a bordo de una nueva nave, el galeón Magallanes, con 26 niños mexicanos que portarían la vacuna a aquellas tierras por primera vez. Cumplida la misión en Filipinas, Balmis, conocedor de que la vacuna aún no había llegado a  China, decide poner rumbo a la colonia portuguesa de Macao. Un tifón casi hace fracasar el intento. Balmis y los tres niños que le acompañaban se salvan de milagro, y con ellos la vacuna. Fuera de la jurisdicción española por primera vez en todo el viaje, no sería tan sencillo impulsar las vacunaciones, pero Balmis se las apaña para conseguirlo. Desde Macao parte para Cantón desde donde la vacuna entra por primera vez en China, tras varios intentos anteriores desde la India y Malasia, sin éxito. Balmis regresa a Macao para embarcarse en un barco portugués rumbo a Lisboa. En el trayecto, que hacía escala en la isla británica de Santa Elena, consigue convencer a las autoridades británicas para vacunar a la población infantil de esta isla. Tras su llegada a Lisboa, Balmis culmina su gesta alrededor del mundo en el Palacio de San Ildefonso donde es recibido por el Rey Carlos IV el 7 de septiembre de 1806, quien le felicita por el éxito de su empresa.

Mapa que muestra el recorrido de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

¿Y qué pasó con los niños? En cada puerto se reemplazaban: los que ya habían portado la vacuna desembarcaban, siendo reemplazados por otros. No siempre eran huérfanos. Algunos fueron cedidos por sus familias (recibiendo a cambio una compensación económica), y en uno de los trayectos (La Habana-Sisal) fueron esclavos los que transportaron la vacuna. Sería bonito decir que todos estos niños fueron repatriados, pero no se tiene certeza de su destino final. Balmis solicitó para ellos el compromiso de la Corona de que serían atendidos en cuanto a su cuidado, manutención, educación y empleo, pero al parecer esta petición no fue debidamente atendida.

Los resultados inmediatos y a largo plazo de la expedición Balmis

La expedición Balmis se enmarca dentro de las grandes expediciones científicas de la época de la ilustración, pero con una singularidad, y es que su misión es fundamentalmente sanitaria. Por ello se la considera la primera expedición sanitaria internacional, y es la precursora de la sanidad internacional. En cada lugar que visitaba, la expedición no solo lograba vacunar directamente a miles de personas, sino que instruía al personal sanitario para que pudieran continuar la labor una vez partieran los expedicionarios. Más aún, se establecieron “Juntas de vacunación”, que velarían por que perdurara la práctica correcta de la vacunación en las poblaciones bajo su tutela. La acción que se inició con la expedición fue una profunda y perdurable red de servicios de vacunación. Gracias a ella se sentaron las bases de lo que en un futuro sería la erradicación mundial de la viruela.

 Epílogo

Dos siglos después, y a pesar de su importancia histórica, esta expedición no es conocida como merece en España, no obstante algunos buenos libros publicados, celebraciones de bicentenarios y algunas placas conmemorativas. No quiero ni imaginar qué hubiera sido si los protagonistas de esta historia hubieran sido anglosajones (Spielberg se hubiera frotado las manos), franceses o alemanes. Para intentar remediar al menos en parte esta “amnesia” patria, se ha rodado una miniserie de televisión titulada “22 ángeles“, en la que se rememora la épica expedición Balmis. La miniserie se estrena en TVE mañana 12 de diciembre. Será una buena ocasión no sólo para recordar a aquellos héroes, sino para reflexionar sobre la importancia de las vacunas en la prevención de las enfermedades infecciosas.

Notas

* La estatua de Jenner estuvo originalmente en Trafagar Square, y actualmente existe un movimiento que pide su vuelta a este emplazamiento.

Referencias

[1] Behbehani, A.M. The smallpox story: life and death of an old disease. Microbiol Rev. 1983 47: 455–509. Magnífica revisión histórica sobre la viruela.

[2] Balaguer Perigüell, E. y Ballester Añón, R. (2003). En el nombre de los Niños. Real Expedición Filantrópica de la Vacuna 1803-1806. Serie Monografías de la Asociación Española de Pediatría (disponible gratuitamente online en: http://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/en_el_nombre_de_los_ninos-completo.pdf). Este post debe mucho a esta monografía, que es una fantástica descripción, muy bien documentada, no solo de la expedición Balmis, sino también del contexto histórico y socio-sanitario en que se desarrolló.

 

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