Virus West Nile: ¿Qué ha pasado en Europa en 2018?


Hay un lugar donde en el último verano se han producido 1463 casos de enfermedad neurológica y 170 fallecimientos por un virus que transmiten los mosquitos. No, no es una región tropical. Bueno, todavía no. Es aquí mismo, en Europa, y el virus se llama West Nile (aunque algunos lo traducen como “Nilo occidental”, “Oeste del Nilo” o simplemente “Nilo”).

El Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) informa que hasta el 30 de octubre se han declarado 1463 casos  clínicos  de enfermedad producida por el virus West Nile en humanos en territorio de la Unión Europea, de los que han fallecido 170 (1). Por países, la distribución de casos es la siguiente: 550 en Italia, 307 en Grecia, 276 en Rumania, 214 en Hungría, 53 en Croacia, 24 en Francia, 19 en Austria, 15 en Bulgaria, 3 en Eslovenia, 2 en la República Checa y 1 en Alemania. Además, se han declarado otros 534 casos en países vecinos como Serbia (410), Israel (110) y Kosovo (14). Al mismo tiempo, en caballos, que es otra de las especies que pueden resultar gravemente afectadas por la infección, se han declarado este año 267 brotes de esta enfermedad en territorios de la UE (139 en Italia, 89 en Hungría, 15 en Grecia, 11 en Francia, 6 en España, 2 en Rumania, 2 en Alemania, 1 en Austria, 1 en Eslovenia y 1 en Portugal). La temporada de transmisión se prolonga hasta noviembre y por lo tanto estos datos son aún provisionales, pero no es previsible que haya grandes cambios a estas alturas. La figura 1 representa un mapa elaborado por el ECDC sobre la situación actual respecto a esta enfermedad en Europa.

Figura 1. Distribución de infecciones por WNV en humanos y equinos, por áreas afectadas de los países miembros de la UE y otros países de la región. Temporada de transmisión de 2018. Actualizado a 30-10-2018 (Fuente: ECDC).

Se calcula que uno de cada 5 infectados por el virus padece algún tipo de manifestación clínica, siendo la mayor parte de éstas leves, caracterizadas por fiebre y mialgia. Tan solo una pequeña parte (2-4%) de los afectados clínicamente desarrollan una enfermedad neuroinvasiva que puede cursar con parálisis flácida, encefalitis, meningitis o meningoencefalitis, que es mortal en un 10% de los casos. En caballos se da un patrón parecido, con una mortalidad ligeramente mayor. Las aves también pueden verse afectadas de forma severa, siendo algunas especies especialmente susceptibles, entre ellas determinados córvidos y rapaces.

El virus West Nile no se transmite entre humanos. Tampoco entre caballos, Sus reservorios son algunas aves silvestres y se transmite principalmente por picadura de mosquitos que se han alimentado previamente de sangre de aves infectadas. El ciclo ave-mosquito es la forma en que se mantiene el virus circulando en la naturaleza. Ocasionalmente, un mosquito infectado puede picar a un ser humano o a un caballo y transmitirles la infección. Además la infección puede adquirirse de forma iatrogénica, principalmente a través de transfusiones de sangre contaminada, motivo por el cual en la UE la donación de sangre es inhabilitada en las zonas donde se han declarado casos clínicos.

Históricamente, a mediados de los años ‘60 y principios de los ’70  del pasado siglo el virus West Nile afectó a algunas áreas del sur de Europa y cuenca mediterránea de forma esporádica, produciendo brotes de poca importancia. Sin embargo, tras algunas décadas de ausencia, resurgió en los últimos años del siglo XX y desde entonces su presencia es continuada en Europa, afectando principalmente al sur, centro y este del continente.

Desde su “reemergencia” en Europa, el virus West Nile no ha dejado de aumentar tanto en incidencia como en expansión territorial, encontrándose en latitudes cada vez más al norte, y produciendo brotes cada vez de mayor intensidad. La temporada de transmisión de 2018 ha sido especialmente intensa, no solo por el aumento en el número de casos (Figura 2) sino por el significativo adelanto de los primeros casos, que se produjeron a finales de mayo, mucho antes de lo usual, que suele ser a principios de julio (Figura 3). También este año se ha producido otro hito en la expansión del virus por Europa: por primera vez se han detectado aves y caballos infectados en Alemania, concretamente en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Brandeburgo, los Estados más nororientales del país, lo que supone que en Europa el virus ha alcanzado ya el paralelo 53º N (hasta ahora el límite norte se situaba en algunas localidades de la República Checa, aproximadamente en el paralelo 50º N).

Figura 2. Casos anuales de enfermedad por virus West Nile en humanos declarados en los países de la Unión Europea (período 2010-2018). Nota: Los casos contabilizados en 2018 son hasta el 30 de octubre. Como la temporada de transmisión se suele prolongar hasta noviembre, es posible que esta cifra aún pueda aumentar (Fuente: ECDC).

Las razones por las cuales el virus West Nile ha circulado en Europa de forma tan intensa en 2018 se desconocen. Algunos estudios especulan con la influencia que han podido tener algunas circunstancias de tipo climático que precedieron la temporada de transmisión, como por ejemplo temperaturas más suaves y lluvias abundantes (2). Aunque ciertas condiciones de temperatura y precipitación favorecen la proliferación de vectores, lo cual sin duda puede potenciar el ciclo enzoótico del virus, sin embargo son necesarios estudios más detallados y precisos sobre los factores ambientales que pueden influir en una exacerbación de la circulación del virus como la observada en 2018 en Europa.

Figura 3. Casos de enfermedad por virus West Nile en humanos en los países de la Unión Europea (+ampliación) por semana epidemiológica de notificación, entre 2014 y 2018. (*) En el eje horizontal se representa la semana de notificación de cada caso a las autoridades nacionales, o en su defecto, al ECDC (Fuente: ECDC).

Por último, cabe señalar que en España hay circulación del virus constatable desde 2004, principalmente en Andalucía Occidental, aunque también se ha detectado en Castilla La Mancha y Extremadura. La incidencia ha sido hasta ahora baja, con 6 casos humanos (1 en 2004, 2 en 2010 y 3 en 2016) y se vienen declarando entre 4 y 70 casos equinos cada año desde 2010. Sin embargo, en la temporada de 2018 no solo no se ha observado un aumento en el número de casos de enfermedad por virus West Nile en nuestro país, sino que se ha dado un número realmente bajo, de tan solo 6 casos, repartidos entre Andalucía (3), Extremadura (2) y, por primera vez, Cataluña (1). Esta situación de relativa baja incidencia de enfermedad es tan sorprendente como la exacerbación producida en el resto de Europa, y ambas requieren estudios detallados sobre el ciclo del virus, sus vectores y hospedadores y la influencia del medio ambiente en éstos, que permitan explicar el comportamiento variable y caprichoso de este virus en nuestro continente.

Referencias:

(1)     ECDC: “Weekly updates: 2018 West Nile fever transmission season”. https://ecdc.europa.eu/en/west-nile-fever/surveillance-and-disease-data/disease-data-ecdc (Acceso el 4 de noviembre de 2018).

(2)     Riccardo F, Monaco F, Bella A, Savini G, et al. An early start of West Nile virus seasonal transmission: the added value of One Heath surveillance in detecting early circulation and triggering timely response in Italy, June to July 2018. Euro Surveill. 2018;23(32):pii=1800427. https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2018.23.32.1800427.

Otros post relacionados con el virus West Nile en este blog:

 

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El colapso de la ciencia española llega a Science


Desde 2013 venimos publicando posts en este blog sobre la precaria situación de la ciencia en nuestro país (véase este, este y este post). El tiempo va pasando y el problema, lejos de mejorar, empeora. La situación actual es tal que la revista Science se ha hecho eco hoy de esta situación en un artículo que reproducimos a continuación, traducido:

 

Las normas contables obstaculizan los institutos españoles

(Traducción del artículo publicado en Science el 23 de marzo de 2018 Vol. 359, Issue 6382, pp. 1315-1316 por Tania Rabesandratana).

Las sofocantes normas contables del gobierno amenazan los proyectos científicos y los puestos de trabajo en varios organismos de investigación españoles. Científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO), con sede en Madrid, y de la Plataforma Solar de Almería (PSA), un gran centro de investigación solar en el desierto de Tabernas, han expresado su preocupación por lo que consideran una burocracia sin sentido que retrasa el gasto.

Unos 340 empleados de IEO -60% del total- enviaron un manifiesto a la prensa la semana pasada para advertir que el centro está “colapsando”. Los problemas agravan la situación de la ciencia española, que sufrió recortes presupuestarios durante las recientes dificultades económicos del país. y se enfrenta a una creciente burocracia destinada a controlar el gasto.

Los problemas de IEO surgen en parte de las reglas que se aplican a cinco organismos públicos de investigación, conocidos en España como OPI, con un total de 1700 investigadores. Bajo las regulaciones contables introducidas por el actual gobierno conservador en 2014, un equipo de seis auditores estatales debe preaprobar cada compra en IEO, que tiene nueve centros de investigación en todo el país y cinco barcos de investigación. Como resultado, los proyectos y la contratación se han retrasado severamente y el IEO gastó solo la mitad de su presupuesto el año pasado, frente al 90% en 2013, según el manifiesto.

Los investigadores tienen problemas para reclutar personal o comprar equipos incluso si reciben fondos de fuera de España, dice Manuel Ruiz Villarreal, físico de la sucursal de AOUSO del IEO y principal investigador de cuatro proyectos financiados por la Unión Europea, que incluye un esfuerzo para predecir los riesgos para la salud de eclosiones de algas tóxicas. Ruiz Villarreal dice que el sistema de auditoría, conocido como “intervención previa”, debe levantarse para proyectos que reciben financiación externa y que ya están sujetos a controles una vez que se gasta el dinero.

Otros OPI deben cumplir con reglas similares, pero el manifiesto dice que la situación es peor en el IEO, que los firmantes dicen que revela un “problema estructural” en la gestión del Instituto. “Hemos estado dando la voz de alarma por varios años”, dice Ruiz Villarreal. “Como investigador, no puedo ir al Ministro de Hacienda yo mismo. Nuestra administración tiene que abordar esto “.

“Es cierto que estamos teniendo dificultades”, admite el director del IEO, Eduardo Balguerías Guerra, quien dice que el Instituto necesita tiempo para adaptarse a las normas, pero niega que sus actividades estén paralizadas. “Todos los OPI y el Secretario de Estado están trabajando muy duro para resolver estos problemas”, dice. Hasta que se aprueben los presupuestos de España para 2018, las restricciones adicionales seguirán agravando las dificultades, dice Balguerías Guerra. Pero después de eso, cree que la situación mejorará.

Carmen Vela, Secretaria de Estado a cargo de investigación, desarrollo e innovación, admitió que el IEO tuvo “problemas en su gestión diaria” y “tuvo una mala ejecución [del presupuesto]“, dijo Vela a los miembros del Comité de Economía, Industia y Competitividad del Congreso español el 14 de marzo, y añadió que el bajo gasto del Instituto se debió a un gran proyecto de construcción que no recibió la aprobación el año pasado. También admitió que el sistema de “intervención previa” ha creado dificultades para los OPI y dijo que está tomando medidas para minimizar el daño. Pero algunos observadores dicen que un mosaico de medidas de emergencia no proporcionará una solución duradera.

La PSA (Plataforma de Energía Solar de Almería), es parte de un OPI llamado Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas, que también ha sufrido una regulación de 2016 que estipula que los fondos recibidos antes de septiembre deben gastarse antes de finales de ese mismo año. Los científicos de la PSA dicen que esta regla no tiene sentido cuando una subvención debe extenderse a lo largo de varios años, como muchas subvenciones de la UE. En las primeras 6 semanas de este año, la PSA perdió 14 puestos de trabajo de investigación de un total de 40 porque los fondos recibidos anteriormente fueron bloqueados y el centro no pudo anunciar los puestos, dice Sixto Malato, científico de la unidad de investigación de la PSA para el tratamiento solar del agua. Abandonó su cargo como director de la PSA en noviembre pasado para protestar contra las reglas.

Un total de  6 millones de €, la totalidad del presupuesto de investigación de la PSA, está bloqueado y deberá devolverse gradualmente a la Comisión Europea con interés si las reglas no se revierten, dice Malato. “El gobierno tiene que reconocer su error”, dice. “No estamos pidiendo fondos, estamos pidiendo [a Hacienda] que nos permita usar fondos externos que se gastarán en España y crearán empleos en España”.

 

Esperemos que la publicación de este y otros artículos (como este y este) alertando sobre los graves problemas que aquejan a la ciencia en España sirvan para que los responsables de la política científica en nuestro país tomen cartas en el asunto de una vez, se dejen de parches y hagan algo, porque las pérdidas pueden ser irreversibles. Recordemos: sin ciencia no hay futuro.

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El proyecto viroma global


Tras un paréntesis temporal, el blog de los virus emergentes vuelve a la carga. Creo que el tema elegido es muy apropiado, porque trata sobre el “Global Virome Project” (proyecto viroma global), una iniciativa que pretende cambiar nuestra forma de luchar contra las enfermedades infecciosas emergentes causantes de graves alertas sanitarias, desde la actual estrategia reactiva a una más proactiva.

La revista Science en su ultimo número (22 de  febrero de 2018), publica en su “policy forum” un artículo titulado The Global virome Project (GVP) en el que se describe un proyecto de gran envergadura dedicado a conocer la diversidad global de virus presentes en la fauna silvestre de nuestro planeta, lo que en un post de este blog hemos llamado “virosfera” y ellos llaman “viroma global” [1]. Este proyecto, promovido por la USAID (Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional) y financiado por diversas agencias y Gobiernos, será lanzado en 2018, con un presupuesto superior  a los 1.000 millones de dólares y una duración de 10 años.

Foto Global Virome Project Science 22 feb 2018

Portada del artículo “Global Virome Project” publicado en Science (swcción Policy forum) el 22 de febrero de 2018.

Los autores, todos ellos reconocidos investigadores trabajando activamente en el mundo de la virología “prospectiva”, esto es, en el descubrimiento de nuevos virus, con potencial para afectar a la especie humana, razonan que para poder enfrentarse a las próximas amenazas víricas es necesario expandir el conocimiento sobre los virus, en especial identificar, estudiar y catalogar aquellos virus que quedan por descubrir (que todo indica que son muchísimos). Basan su razonamiento en las siguientes premisas:

Objetivo, virus zoonóticos: casi todas las pandemias recientes han sido causadas por virus de origen animal.

Solo conocemos unos pocos virus: Solo tenemos catalogados 263 virus que pueden infectar a humanos. Pero el ritmo de descubrimiento de nuevos virus, cada vez más acusado (por las nuevas tecnologías de secuenciación masiva), nos dice que hay muchos más.

El viroma global es enorme: calculan que existen 1,67 millones de virus (especies) distintos. De ellos, entre 631.000 y 827.000 virus podrían ser zoonóticos.

- Nuestra exposición a esos agentes aumenta: El ritmo de exposición a virus zoonóticos también es cada vez mayor (por el cambio global [2]).

Mejor proactivo que reactivo: Las alertas sanitarias mundiales recientes (recuérdese la crisis del Ebola en 2014-15) muestran que la adaptación a una situación de riesgo pandémico (estrategia reactiva)  es lenta e ineficiente. Mejor sería contar con medidas de lucha contra estos riesgos de antemano (estrategia proactiva).

Como precedente, el proyecto PREDICT, conducido por el mismo núcleo de científicos que lideran el GVP, con un presupuesto de 170 M$ y una duración de 8 años, puesto en marcha en 2009, desarrolló una búsqueda de nuevos virus potencialmente dañinos para el hombre en la fauna salvaje, con resultados notables. Por un lado, ha permitido identificar más de 1000 nuevos virus con potencial para afectar la salud de nuestra especie (téngase en cuenta que en la actualidad hay en total unos 4500 virus bien conocidos y clasificados, de los que solo un 5% afectan al hombre). Por otro lado, ha mejorado las infraestructuras y tecnologías a nivel global para poder detectar de forma eficaz estos nuevos virus. También ha contribuido a incrementar el conocimiento sobre los hábitats, ciclos y epidemiología básica de estos nuevos virus, desarrollando modelos que permiten potencialmente inferir el riesgo zoonótico y pandémico que pueden conllevar.

La cuestión es que el proyecto PREDICT, si bien es un magnífico punto de partida, sin embargo no ha podido abarcar más que una mínima fracción de toda la complejidad estimada que representa el conjunto de virus zoonóticos presentes sobre la tierra. Para abarcarla, los autores abogan por un cambio de escala que permitiera identificar los virus no por cientos, sino por cientos de miles. Este cambio de escala es un reto a todos los niveles, empezando por el científico-tecnológico, pero sobre todo por el económico, pues se antoja un esfuerzo descomunal. Los autores han calculado que identificar y estudiar con cierta profundidad una fracción sustancial de la diversidad de virus en la fauna silvestre de nuestro planeta costaría alrededor de 1.200 millones de dólares en un período de 10 años. Lo que no se descubriera en este empeño, razonan, sería menos importante en términos de amenaza  pues serían los más raros y de hábitats menos accesibles, y por tanto con menos probabilidad de afectar al ser humano.

El GVP es una iniciativa plenamente global que empieza a gestarse en 2016 a partir de encuentros de agencias intergubernamentales, estatales, instituciones académicas, ONGs y sector privado de Asia, África, América y Europa. Los resultados, incluyendo muestras, virus, bases de datos, metodologías, productos, información, etc,  se plantean en un contexto abierto, transparente e igualitario, dirigidos al bien público global. Entre los resultados a compartir y difundir se incluyen posibles medidas de lucha frente a los agentes descubiertos y las enfermedades producidas por éstos.

Un posible efecto no deseado es que este ambicioso –y costoso- programa “vampirice” recursos dedicados a salud pública, especialmente en algunos países donde los recursos para estos fines son escasos. Dicen sus promotores que la diversidad de tareas que implica el GVP puede amortiguar este efecto ya que fondos destinados a, por ejemplo, bioinformática, o muestreo de fauna, podrían fácilmente servir para sostener actividades del GVP. A favor del proyecto señalan, hay países  como China, con un entorno más favorable, que ya tienen programas nacionales de virómica alineados dentro del GVP.

El reto tecnológico es clave, y los autores, conscientes de ello, subrayan la colaboración internacional para superar las dificultades técnicas y logísticas de primer orden que pueden surgir a la hora de, por ejemplo, plantear la toma de muestras en fauna silvestre de lugares remotos en condiciones seguras. Redes de laboratorios trabajando ya en esta línea “Una salud” [3] y con implantación internacional (Instituto Pasteur, OMS, FAO, OIE, ONGs…) ya colaboran en la planificación de estas actividades a 10 años vista. La plataforma tecnológica para el descubrimiento de virus nuevos utilizada en PREDICT, basada en técnicas de PCR* genéricas para familias víricas relevantes no parece buena opción para facilitar el cambio de escala requerido en este nuevo proyecto. Los autores proponen explorar técnicas de secuenciación de nueva generación, o secuenciación masiva, cada vez más asequibles para analizar un gran número de muestras como plantea este programa. Sin embargo, no dan más detalles sobre esta cuestión clave, lo cual resulta sumamente relevante en relación con la viabilidad de los objetivos planteados.

Más importante aún es cómo determinar el potencial zoonótico y pandémico de cada nuevo virus descubierto. Aquí el proyecto GVP se la juega. Es previsible que se detecten miles de virus nuevos, pero eso, ¿en qué se traduce en términos de riesgo para la salud de nuestra especie? En PREDICT ya se elaboraron algoritmos que, basados en rasgos de los virus y de los hospedadores, así como en las características ecológicas de los lugares de muestreo. Estos algoritmos se usarán en el GVP para cribar aquellos virus más susceptibles de representar un riesgo. Sin embargo, aún no está bien establecido si esos algoritmos funcionan. Hay pruebas de laboratorio (estudios de receptores celulares) capaces de determinar qué virus podrían progresar en nuestra especie. Pero estos estudios, ademas de muy laboriosos y con requerimientos complejos como para abordarlo en escalas de miles de virus, no están disponibles mas que para una pequeña fracción de los virus existentes, concretamente los pertenecientes a la familia de los coronavirus (SARS, MERS…). El resto de virus permanecen huérfanos en cuanto a esta aproximación, es decir, su potencial zoonótico es, a día de hoy, impredecible. Esta es una de las principales debilidades del GVP. No obstante, a una década vista, esta situación podría evolucionar favorablemente. De nuevo, la implicación de especialidades diversas, en un espíritu “Una salud” puede jugar un papel fundamental en construir capacidades para evaluar  el potencial zoonótico/pandémico de los nuevos virus descubiertos.

Por encima de las cuestiones técnicas, la cuestión de la rentabilidad de la inversión resulta relevante. A nadie se le escapa que el coste del proyecto GVP es muy alto. Los autores del artículo razonan que el coste derivado de una epidemia es tan sumamente elevado que esfuerzos como el de este proyecto GVP claramente compensan si tan siquiera permiten mejorar la respuesta frente a una sola epidemia de cierta envergadura, cuanto más de varias. No son difíciles de alcanzar retornos del 10:1 de la inversión en estas condiciones. Pandemias de gripe representan pérdidas de cientos de miles de millones de dólares, mientras que crisis de patógenos emergentes como la del SARS produjo pérdidas que rondan entre 10 y 30 mil millones de dólares.  Cabe plantearse cuál es la mejora que representa el GVP sobre la vigilancia “tradicional” (sobre patógenos conocidos, como los virus Ébola, fiebre del valle del Rift o Crimea-Congo). Éstos representan, según los autores, un 0.1% de las amenazas víricas zoonóticas previsiblemente presentes en la fauna. Sin embargo, en la actualidad el impacto real de estas enfermedades, ya conocidas, es muy importante, probablemente más que el que puedan tener enfermedades de etiología desconocida, posiblemente causadas por patógenos por descubrir, un hecho que los autores han pasado por alto en sus cálculos.

Por supuesto, toda clase de “optimizaciones” que reduzcan costes caben en un proyecto como el GVP, desde el muestreo más o menos dirigido a determinadas especies o grupos taxonómicos con capacidad para sostener virus zoonóticos, hasta la selección geográfica de “sitios calientes” en los que históricamente se ha comprobado una especial tendencia a generar alertas sanitarias con potencial zoonótico y pandémico, o “proxys” como utilizar casos clínicos en humanos o animales domésticos para señalar regiones especialmente proclives a padecer síndromes emergentes, susceptibles a una más estrecha vigilancia, o incluso restringir la búsqueda a virus ARN [4], los cuales son la fuente causante del 94% de las alertas zoonóticas graves documentadas desde 1990 a 2010. Una reducción de costes también se espera que ocurra durante el desarrollo del proyecto al disminuir los precios de determinadas actividades como los análisis de laboratorio, la bioinformática, la logística de la recolección de muestras, etc.

Entre los beneficios que puede rendir el GVP está sin duda enriquecer drásticamente las bases de datos genéticas surtiéndolas de miles de nuevas secuencias de virus y sus datos asociados (fuente del aislamiento, especie animal, lugar geográfico, etc). Ello redundará en una mayor precisión en los análisis filogeográficos para definir el origen y evolución de los brotes epidémicos del futuro, pero también, según los autores del artículo, contribuirá a una mejor definición de estrategias de lucha antiviral (vacunas o fármacos), que abarquen más espectro de patógenos relacionados entre sí. Aunque teóricamente plausible, sin embargo esta perspectiva puede tropezar con muchos obstáculos en su desarrollo práctico, y se debe considerar como un objetivo a desarrollar a largo plazo. Más inmediato podría ser el beneficio del proyecto al señalar especies de vertebrados (mamíferos y aves son los objetivos del monitoreo) capaces de sostener virus dañinos para nuestra especie. Lo mismo puede decirse de los medios ecológicos donde se desarrollan los ciclos de transmisión naturales de estos agentes infecciosos. Todo este nuevo conocimiento puede mejorar nuestra capacidad para vigilar y predecir nuevos brotes por virus emergentes, y a evaluar las mejores medidas de bioseguridad para una producción animal  más eficiente y una mayor seguridad alimentaria.

Por lo demás, los autores señalan que este proyecto puede potenciar nuestro conocimiento sobre la biología de los virus, sus interacciones, co-evolución en los hospedadores, etc. Finalizan el artículo comparando el GVP con el proyecto genoma humano: éste catalizó una revolución tecnológica que desembocó en la era de la genómica, con aplicaciones en medicina personalizada y de precisión basada en el genoma individual. Del mismo modo, el GVP puede lanzar el conocimiento sobre enfermedades emergentes a una nueva era donde nuestra capacidad para vigilar, monitorizar y predecir brotes epidémicos y pandemias, sea tal que podamos prever las alertas sanitarias por virus emergentes y elaborar respuestas frente a ellas antes de que se produzcan.

El empeño es sin duda notable, sin embargo, algunos aspectos del mismo, tal y como están expresados en el artículo, resultan poco convincentes y generan ciertas dudas:

1. Cambio de escala: Aparte de un aumento drástico del presupuesto necesario y de que se emplearán herramientas de secuenciación de nueva generación, no se detalla cómo se va a alcanzar ese cambio de escala tan notable de tres órdenes de magnitud superior sobre el proyecto PREDICT.

2. Vampirización de fondos (escasos) para salud pública: este es un riesgo real para el que no se propone una solución clara sobre cómo evitarlo.

3. Cómo traducir la información genética obtenida (en eso consiste un viroma: en información genética de virus) en información útil para prevenir riesgos de zoonosis y pandemias. Es importante señalar que hoy dia se necesitan ensayos funcionales (laboriosos, costosos y lentos) para valorar aspectos relevantes de los virus con respecto a su capacidad zoonótica o pandémica. Los algoritmos pueden ayudar, pero claramente este aspecto clave debe desarrollarse más, en lo cual parecen confiar los autores del artículo en el plazo de 10 años que se dan para desarrollar el proyecto.

4.  Impacto real de los virus aun no conocidos: Es posiblemente cierto que solo conocemos el 0.1% de los virus zooonóticos existentes, pero no es cierto que el 99.9% del pool desconocido represente un riesgo proporcional al de los del pool “conocido”. Si esto fuera así, tendríamos 1000 veces más alertas sanitarias de etiología no resuelta que alertas causadas por virus como Ebola, Crimea-Congo, Valle del Rift, etc, y esto a todas luces no ocurre.

5. Nuevas estrategias de lucha: El arsenal de medios de lucha que poseemos en la actualidad es limitado, y sin duda el GVP promoverá el desarrollo de múltiples herramientas que mejorarán ese arsenal, como nuevos fármacos o vacunas, pero estos desarrollos siguen procesos hoy por hoy lentos y laboriosos que hacen que esta meta sea alcanzable a plazos más largos que los 10 años de duración del proyecto.

No obstante estas posibles limitaciones, el Global Virome Project representa un esfuerzo colosal que sin duda redundará en un mayor control de las enfermedades infecciosas del hombre y los animales.

 NOTAS:

[1] Viroma: conjunto de virus presentes en una muestra compleja, normalmente ambiental, por ejemplo aguas del océano o heces de vertebrados. A menudo se asocia a las tecnologías de secuencación masiva, que han permitido  identificar la presencia de múltiples virus en muestras complejas gracias a su carácter no dirigido, lo que ha dado lugar a una nueva disciplina, la virómica, equivalente en virus a otras derivadas del empleo de la secuenciación masiva, como la genómica, la proteómica o la transcriptómica.

[2] Cambio global: Impacto de la actividad humana sobre los mecanismos fundamentales de funcionamiento de la biosfera, incluidos los impactos sobre el clima, los ciclos del agua y los elementos fundamentales, la transformación del territorio, la pérdida de biodiversidad y la introducción de nuevas sustancias químicas en la naturaleza. Véase post 25-2-2012).

[3] Concepto “Una salud”: Es una estrategia para abordar temas de salud en los cuales hay que integrar diferentes disciplinas de las ciencias médicas y veterinarias, y medioambientales. Es de especial importancia en el mundo de las enfermedades infecciosas, en particular en aquellas que son compartidas entre el hombre y los animales, como son las zoonosis.

[4] PCR genérica: La PCR es una técnica muy utilizada para detectar e identificar agentes patógenos causantes de enfermedades infecciosas, entre ellos los virus. El término “PCR genérica” se refiere a PCR que se han desarrollado para detectar no ya un patógeno sino un grupo relacionado genéticamente, por ejemplo una familia de virus.

[5] Virus ARN: son aquellos virus cuyo material genético consiste en una o más hebras de ácido ribonucleico (ARN).

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De la ganadería a la fauna silvestre: brote de peste de los pequeños rumiantes en antílopes saiga en Mongolia


Hoy presentamos un post invitado, escrito por Elisa Pérez Ramírez, Doctora en Veterinaria, especialista en enfermedades víricas emergentes en los animales, y que trabaja en mi grupo en el CISA (INIA). Habla de la peste de los pequeños rumiantes, una enfermedad producida por un virus parecido al del sarampión, pero que afecta fundamentalmente a ovejas y cabras, produciendo una enfermedad respiratoria severa en estas especies domésticas, de declaración obligatoria a la Organización Internacional para la Sanidad Animal (OIE). Describe un brote de esta enfermedad en un rumiante silvestre muy especial, la saiga, ocurrido recientemente en Mongolia. ¡Les va  a gustar!

Aunque pudiera parecerlo, el protagonista de este post no es el primo cuadrúpedo de Alf. Este animal tan curioso existe de verdad y se llama antílope saiga (Saiga tatarica).  Tiene una nariz tubular y bulbosa muy característica que le permite filtrar el polvo y calentar el frío aire que respiran en las estepas de Asia central en las que viven.

Su área de distribución se extiende desde el sur de Rusia hasta el noroeste de China y algunas zonas de Mongolia. Precisamente en Mongolia se encuentra la subespecie Saiga tatarica mongolica que es endémica de las zonas semidesérticas del oeste del país, como se puede ver en este mapa.

Distribución histórica (en blanco) y distribución actual de Saiga tatarica tatarica (en verde) y Saiga tatarica mongolica (en rojo).

Aunque en el pasado el saiga era abundante en todo el oeste de Asia, actualmente se encuentra en peligro de extinción debido a la caza masiva e incontrolada (los cuernos de los machos son muy apreciados en la medicina tradicional china), la pérdida de hábitat y las alteraciones climáticas. En el caso concreto de la subespecie S. t. mongolica, la IUCN (Unión internacional para la conservación de la naturaleza) la ha categorizado como especie en peligro crítico de extinción1 ya que se estima una población total de no más de 7000 individuos2 que además están distribuidos en poblaciones muy fragmentadas.

¿Y qué pinta un artiodáctilo tan amenazado en un blog sobre virus emergentes? Pues resulta que la semana pasada, la OIE (confirmó un brote de peste de los pequeños rumiantes (PPR) que ha causado la muerte de más de 900 saigas en la provincia occidental de  Khovd. Esto significa que alrededor del 13% de la población mundial de esta subespecie ha muerto en unos pocos días, y ya pueden ustedes deducir el enorme impacto que esto tiene sobre su estado de conservación.

Aunque la fauna silvestre se había considerado durante mucho tiempo como potencialmente vulnerable a la PPR, hasta el momento sólo se habían documentado casos clínicos en gacelas e íbices en cautividad en Emiratos Árabes3. Ésta es la primera vez que se produce un brote tan grave en una especie silvestre en libertad.

La PPR es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa que afecta a ovejas y cabras. Está causada por un morbillivirus (de la misma familia que el virus del sarampión) muy relacionado con el virus de la peste bovina. (éste último erradicado de la Tierra en tiempos reientes, siendo la segunda y ultima enfermedad infecciosa que ha sido completamente erradicada, después de la viruela). El virus de la PPR se detectó por primera vez en Costa de Marfil en los años 40. Desde entonces se ha extendido hacia el norte y el este de África y más tarde hacia Oriente próximo y Oriente medio. En los últimos 15 años, la expansión del virus ha sido explosiva, alcanzando numerosos países del sur y el este de Asia. En China se notificó el primer caso en 2007 y la enfermedad llegó a territorio europeo en 2016, con un brote registrado en Georgia. De igual manera se ha expandido por todo el norte de África. En Marruecos causó importantes brotes en 2008.

La FAO y la OIE la consideran como una de las enfermedades más devastadoras del ganado doméstico en África, Oriente Medio y Asia. En los brotes más agudos, la PPR puede provocar una morbilidad del 100% y una mortalidad del 90%. En las áreas donde la enfermedad es endémica, la tasa de mortalidad suele ser menor pero las repercusiones en la productividad del ganado siguen siendo muy negativas. Se calcula que las pérdidas económicas causadas cada año por la PPR ascienden a entre 1.2 y 1.7 ¡¡billones!! de dólares, incluyendo las muertes de animales, la reducción de la productividad y los costes de las medidas de control de la enfermedad.

Precisamente por el enorme impacto de la PPR sobre la seguridad alimentaria y sobre el medio de subsistencia de millones de pastores y ganaderos de los países en desarrollo (que crían mayoritariamente ovejas y cabras), la OIE y la FAO lanzaron en 2015 la “Estrategia mundial para el control y la erradicación de la PPR”, que prevé la erradicación mundial de la enfermedad en 2030. Aunque es un objetivo ambicioso, lo cierto es que  existen varios factores que permiten ser optimistas:

- Existe una vacuna segura y eficaz que proporciona protección de larga duración con una sola dosis.

- Se dispone de técnicas diagnósticas sensibles y específicas.

- Factores epidemiológicos favorables: no existe la condición de “animal portador” y todo parece indicar que no hay un reservorio silvestre de la enfermedad.

- Creciente  apoyo político hacia la erradicación de la PPR, sobre todo después del éxito del programa de erradicación mundial de la peste bovina.

Por supuesto, y como ocurre habitualmente con las enfermedades infecciosas, no todo es tan fácil. También existen dificultades evidentes que habrá que  superar si queremos que el programa de erradicación funcione como se espera; entre ellas la ausencia de control en los movimientos de ovejas y cabras en muchos países, muy escasa información sobre el tamaño de los rebaños, ausencia de sistemas de identificación de animales en  países en desarrollo, sistemas de administración de la vacuna poco eficaces, etc.

El compromiso internacional para erradicar esta devastadora enfermedad se ha hecho aún más urgente tras conocerse la mortandad masiva de los antílopes saiga en  Mongolia, un hecho sin precedentes en la epidemiología del virus. Los investigadores que han estudiado el brote sobre el terreno parecen tener claro que las muertes se han producido por contagio a partir de animales domésticos con los que los saigas comparten zonas de pastoreo, especialmente en invierno cuando el alimento escasea. Es lo que en el mundo de las enfermedades infecciosas se llamaspillover” o desbordamiento.

En septiembre de 2016 Mongolia notificó los primeros casos de PPR en ganado doméstico. A pesar de que desde ese momento se han vacunado 11 millones de ovejas y cabras, parece que la epidemia sigue activa y ya se plantea como un enorme reto para la sanidad animal de ese país, no solo para la ganadería, sino también y de manera muy preocupante para la fauna silvestre, tal y como  ha declarado la Dra. Eloit, directora general de la OIE.

Seguiremos de cerca el desarrollo de las medidas de control del brote en Mongolia y en el futuro hablaremos de otros casos muy interesantes de spillover desde el ganado doméstico a la fauna silvestres y…al revés.

Elisa Pérez Ramírez

Bibliografía

1IUCN http://www.iucnredlist.org/details/19832/0

2Young, J.K., Murray, K.M., Strindberg, S., Buuveibaatar, B. & Berger, J. (2010). Population estimates of Mongolian saiga: implications for effective monitoring and population recovery. Oryx 44, 285–292.

3Kinne J, Kreutzer R, Kreutzer M, Wernery U, Wohlsein P. Peste des petits ruminants in Arabian wildlife. Epidemiol Infect. 2010;138:1211–4.

Otros documentos de interés

- Comunicado de prensa de la OIE sobre el brote en saiga:  http://www.oie.int/es/para-los-periodistas/comunicados-de-prensa/detalle/article/alarm-as-lethal-plague-kills-endangered-mongolian-antelope/

- Video OIE sobre el programa de erradicación de la PPR para 2030: https://www.youtube.com/watch?v=nveNS6X_bbo

- Entrevista al jefe veterinario de la FAO sobre el brote de PPR en Mongolia: http://www.fao.org/news/audio-video/detail-video/en/?uid=12032

Imágenes

Saigas hallados muertos en el brote de Mongolia. ©FAO- YU.ENKH-AMGALAN.

Saigas hallados muertos en 2015 en Kazajistan. ©Albert Salemgarayev

 

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Virus emergentes y cambio global: quinto año de blog


Va quedando atrás aquel 12 de enero de 2012 en que nació este blog con la publicación de su primer post, que era su declaración de intenciones: Un mundo pequeño para unos seres diminutos: los virus emergentes. Desde entonces no nos hemos apartado de esa línea, publicando hasta ahora 83 posts dedicados a divulgar el conocimiento científico acerca de los virus que van emergiendo en nuestro mundo globalizado. Desde este blog hemos sido testigos en tiempo real de los brotes más recientes causados por estos pequeños microorganismos que llamamos virus, desde la emergencia del coronavirus del sindrome respiratorio de Oriente Medio (conocido como virus MERS) en 2012 hasta la más reciente del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (CCHF) en España en verano de 2016, pasando por la epidemia de virus Ébola en África Occidental, afectando también a otros países, entre ellos a España, en 2015, por citar algunos de los ejemplos más relevantes. Por supuesto, no se trata de ir contando la actualidad sobre la última alerta sanitaria producida por virus emergentes. Más bien de ofrecer información útil al lector sobre estos virus para que pueda “digerir” la avalancha de información que se produce cuando surge alguna de estas alertas. Así, hemos dedicado algunos posts, por ejemplo, a explicar la diversidad biológica de los virus gripales, y cómo ello puede afectarnos como especie, o sobre la actual expansión que están protagonizando las enfermedades producidas por virus transmitidos por mosquitos, directamente relacionadas con el cambio global. Tambíen hemos tratado temas relacionados, como  el de la bioseguridad, o acerca de nombres, historia y curiosidades sobre los virus emergentes.

En este último año hemos de admitir que ha habido menos actividad en el blog, no por falta de materia de la que escribir, ya que no faltaron emergencias víricas, sino por falta de tiempo de su autor, que hace esto en su tiempo libre, que fue escaso gran parte de este año por diversos motivos que no vienen a cuento aqui. A pesar de todo, conseguimos publicar 12 posts (11 más el consabido resumen anual: al final de este que están leyendo tienen la lista completa con sus enlaces), una cifra no desdeñable que nos permite afirmar que el blog sigue vivo, y la intención es que siga siendo así en el futuro. Entre los temas tratados, dos emergencias víricas han acaparado la atención este año: por un lado, el virus Zika, el último arbovirus (virus transmitido por picadura de artrópodo) que ha protagonizado un episodio de emergencia sanitaria global, y por otro lado, el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo y su incursión en España el verano pasado, y al cual hemos dedicado tres posts (este, este, y este otro).

Precisamente, éste último post sirvió para inaugurar una nueva sección dentro del blog, titulada “Pero…¿qué me estás contando?” (QMEC) en la cual tratamos de dar una vuelta más al lenguaje de la divulgación, para hacerlo más llano y popular, ya que a veces nos ponemos demasiado técnicos, lo cual es necesario, pero también lo es llevar estos temas a más gente, y hacerlo de forma que se entienda lo mejor posible. Estos posts “QMEC” toman la forma de diálogos, una fórmula bastante conocida y reconocida desde Galileo, por lo que creemos que tiene acreditada su eficacia para facilitar la transmisión del conocimiento.

El segundo de estos posts “QMEC” fue el único no dedicado a los virus emergentes, sino a las dificultades crecientes que rodean la actividad científica en España (“Pero… ¿qué me estás contando? ¿Un año para firmar un contrato?“). Este tipo de temas ya han sido tratados anteriormente en el blog. Sin embargo, lejos de mejorar, la situación ha ido empeorando en España, y el futuro inmediato no augura nada bueno. El aumento de las dificultades burocráticas para desarrollar la actividad científica en el sector público, agudizadas por la escasez de personal en este sector, que está viendo reducir sus efectivos de un modo casi suicida, nos aboca a un futuro muy incierto como país.

El relato de los posts del último año se completa con una reseña sobre la 10º reunión de la red de excelencia europea EPIZONE que tuvo lugar ea finales de septiembre en Madrid, una red de investigación sobre enfermedades emergentes (fundamentalmente víricas) en animales, al que siguió un post acerca de lo complicado que es hacer predicciones fiables en torno a las enfermedades emergentes. El humor tuvo cabida en el blog a través de un post sobre migraciones de aves y virus ilustrado con una escena de la película de Monty PythonLos caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores“.

Indagando cómo pueden acarrear cocos tropicales las aves migratorias (ver post del 24-10-2016: http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/10/migraciones-aves-virus-golondrinas-cocos/). Fuente: Welele Tumblr post http://welele.es/post/133280184735/cocos-emigran)

Completamos el año con tres posts: uno por Halloween sobre “Murciélagos y virus“, otro sobre el concepto “Una salud“, en el día internacional dedicado a este tema (3 de noviembre) y para terminar, un post sobre “Los héroes de la vacuna“, que narra la peripecia de la expedición Balmis a principios del siglo XIX, que permitió extender la vacuna frente a la viruela a todos los rincones del planeta.

En definitiva, un quinto año de blog interesante y productivo. Para 2017 esperamos seguir en la brecha, pues temas no faltan: la gripe, tanto humana como aviar, está de plena actualidad ahora mismo, y lo mismo podemos decir con otras infecciones víricas emergentes en plena expansión tanto en Europa, como la encefalitis por virus West Nile, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, y en animales, la lengua azul o la peste porcina africana, como en otras partes del mundo (encefalitis japonesa, Zika, fiebre amarilla, dengue, nipah, MERS…). Seguiremos tratando estos temas con rigor, pero con un lenguaje que llegue a todo el mundo.

¡Feliz 2017!

Apéndice: posts de 2016

Fecha Titulo Enlace
16-1 Virus emergentes y cambio global: cuatro años de blog http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/01/virus-emergentes-y-cambio-global-cuatro-anos-de-blog/
9-2 Virus Zika: otro arbovirus trotamundos que se globaliza http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/02/virus-zika-otro-arbovirus-trotamundos-que-se-globaliza/
1-9 Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España (1): La alerta http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/09/fiebre-hemorragica-de-crimea-congo-en-espana-1-la-alerta/
19-9 Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España (2): El riesgo. http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/09/fiebre-hemorragica-de-crimea-congo-en-espana-2-el-riesgo/
26-9 10º “EPIZONE Annual Meeting”, Madrid, 27-29 de septiembre de 2016 http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/09/10o-epizone-annual-meeting-madrid-27-29-de-septiembre-de-2016/
 10-10 ¿Pero…qué me estás contando? ¿La fiebre de Crimea-Congo en España? http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/10/peroque-me-estas-contando-la-fiebre-de-crimea-congo-en-espana/
 24-10 Migraciones, aves, virus, golondrinas, cocos http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/10/migraciones-aves-virus-golondrinas-cocos/
 31-10 Murciélagos y virus (2) http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/10/murcielagos-y-virus-2/
 3-11 3 de noviembre: día de “Una salud” http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/11/3-de-noviembre-dia-de-una-salud/
 21-11 Pero… ¿qué me estás contando? ¿Un año para firmar un contrato? http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/11/pero-que-me-estas-contando-un-ano-para-firmar-un-contrato/
 11-12  Los héroes de la vacuna http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2016/12/los-heroes-de-la-vacuna/
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Los héroes de la vacuna


I don’t imagine the annals of history furnish an example of philanthropy so noble, so extensive as this.

(No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este).

Edward Jenner, descubridor de la vacunación, acerca de la “Expedición Balmis”

En España, a juzgar por los nombres que ponemos a las calles, o por a quién dedicamos los monumentos que adornan nuestras plazas y parques, convendremos en admitir que tendemos a homenajear públicamente de modo preferente a la gente de armas y de la política, y detrás de estos, a artistas, principalmente escritores y pintores, y también a toreros y deportistas. Muy, muy por detrás está la gente de ciencia. Y ello a pesar de los grandes beneficios que reporta la actividad científica. Uno de ellos, y no menor, es salvar vidas. La ciencia tiene maravillosos ejemplos de ello, pero resulta que uno de los más importantes, quizá el más importante de estos ejemplos, lo protagonizaron un puñado de españoles y un barco que zarpó de La Coruña hace poco más de dos siglos. ¿No me creen? Déjenme que les cuente esta historia. La que protagonizó un médico militar español, Francisco Javier Balmis, y su Expedición Filantrópica de la Vacuna, una gesta sin precedentes que tuvo lugar alrededor del mundo entre 1803 y 1814. Les aseguro que es la historia que mejor puede ilustrar lo que acabo de decir: la ciencia, aplicada con honradez, generosidad, rigor y sentido del deber, puede salvar millones de vidas.

 

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Placa situada a la entrada del salón de actos de la Escuela Nacional de Sanidad, en Madrid. En 2003 este salón de actos tomó el nombre de “Francisco Xavier Balmis” en conmemoración del bicentenario de la expedición de la vacuna que dirigió el médico alicantino.

Introducción: la lacra de la viruela y la solución de Jenner

En 1979 la OMS declaró oficialmente la viruela erradicada de la Tierra. Este ha sido probablemente el logro más importante de la medicina en toda su historia. Se trataba de la primera enfermedad infecciosa vencida definitivamente por el ser humano. La viruela había sido una gran lacra, una de las enfermedades más devastadoras que ha sufrido la humanidad durante milenios. Causada por el virus variola, no tenía cura, y fallecían hasta un 30% de los que se infectaban, dejando a los supervivientes con importantes secuelas, una de las más típicas era la cara desfigurada por las marcas de las pústulas producidas durante la infección. La viruela se contagiaba muy eficazmente por contacto directo, lo que propagaba la enfermedad muy rápidamente, dando lugar a epidemias de gran magnitud. Se calcula que en Europa, en el siglo XVIII fallecían a causa de la viruela alrededor de 400.000 personas al año [1]. Mayor fue el desastre demográfico que provocó su repetida introducción en América desde el siglo XVI, del que ya hablamos en otro post anterior. La variolización (inoculación deliberada en individuos sanos de preparados de lesiones de enfermos de viruela con el fin de protegerlos frente a esta enfermedad) fue el primer intento de prevención de la viruela. Aunque proporcionaba algunos buenos resultados, era peligrosa pues podía producir viruela en algunos casos. A pesar de ello, a falta de nada mejor, a finales del siglo XVIII esta práctica se había extendido en Europa.

Edward Jenner, ensayando la vacunación por primera vez en el niño James Phipps en 1796.

En estas circunstancias se produjo el fundamental hallazgo del médico inglés Edward Jenner (1749-1823). Éste, que practicaba la variolización (de hecho, él mismo fue variolizado de niño), se dio cuenta que las personas que habían sufrido la viruela de las vacas (o “viruela vacuna”), una infección benigna adquirida por contacto con vacas infectadas, no enfermaban de viruela cuando recibían pus de un enfermo varioloso. En 1796 inoculó pus de una pústula de una mujer que trabajaba como lechera en una granja, y que estaba afectada por viruela vacuna, a un niño, de nombre James Phipps, y 18 días después inoculó a este niño pus de viruela humana. El niño permaneció sano, sin síntoma alguno de la terrible enfermedad. Este fue el primer niño “vacunado”, al cual siguieron 22 más, demostrando en todos ellos la protección conferida por la viruela vacuna (virus “vaccinia“) frente a la viruela humana (virus “variola“). La publicación de estos resultados en 1798 causó gran impacto en Europa y América. Jenner inventó así las vacunas, cuyo nombre deriva del bóvido hospedador del virus de la viruela vacuna, y por ello la práctica de administrar vacunas, generalizada a otras enfermedades con Pasteur, se conoce como vacunación. Pocos hallazgos científicos han producido tanto beneficio a la humanidad como este. Jenner tiene una estatua en los jardines de Kensington, en Londres*.

 El reto: llevar la vacuna a todos los rincones del mundo

Del hallazgo de Jenner a la erradicación final de la viruela median 183 años de vicisitudes, avances y estancamientos, aciertos y fallos. Sin embargo, ningún éxito se hubiera logrado sin antes conseguir extender la vacuna por el mundo, lo cual planteaba desafíos logísticos de primer orden. El primer intento serio y conscientemente planificado de extender la vacuna por amplios territorios abarcando varios continentes partió de España, y fue llevado a cabo con éxito por la “Real Expedición Filantrópica de la Vacuna”, o Expedición Balmis, como veremos a continuación. La viruela era un gravísimo problema sanitario en las entonces colonias españolas en ultramar, desde donde se demandaba el fluido vacunal con impaciencia desde 1800. De hecho llegaron fluidos vacunales (conservados entre cristales planos sellados) a América antes de la expedición, pero con desigual acierto en su aplicación. La vacuna, en forma de fluido de vesículas (pústulas) había llegado a España procedente de París en 1800, y ese mismo año se procedió a realizar los primeros ensayos en Cataluña. Rápidamente se extendió su práctica por el país, a la par que se traducían libros acerca de la vacunación. Uno de estos libros, el Traité historique et practique de la vaccine (1801) de Moureau, fue traducido por el médico militar natural de Xátiva, Francisco Javier Balmis (1753-1819), entusiasta de la vacunación.

 

Retrato de Francisco Xavier Balmis y Berenguer
(Imagen de dominio público)

Para lograr distribuir la vacuna por los territorios españoles de ultramar, ésta debía recorrer grandes distancias atravesando océanos. Su conservación en óptimo estado durante toda la singladura era un tema de suma importancia. El mero embalaje entre cristales sellados no garantizaba su conservación tan largo tiempo. En  marzo de 1803 (tan sólo 5 años después de la publicación de los trabajos de Jenner) comienza a gestarse la expedición por iniciativa del Consejo de Indias, que pide informes sobre la viabilidad del proyecto. Se trataba de llevar la vacuna, pero también hacer llegar los medios y la información necesaria para instruir a los médicos locales para que administraran la vacuna de forma efectiva a la población, y crear “Juntas de vacunación” en las capitales para que se encargasen de asegurar la conservación del fluido vacunal activo y su propagación, con el fin de garantizar un suministro estable del mismo. El Rey Carlos IV, cuya hija, la Infanta María Luisa, había padecido viruela, era muy partidario de la vacunación, e hizo lo necesario para respaldar la expedición y a su director, publicando un edicto para atender las necesidades de la expedición en todos los territorios por donde iba a desarrollar su misión, y financiando la misma.

La singladura de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

En pocos meses se gestó la que una de las mayores contribuciones españolas a la historia de la medicina. El Rey Carlos IV nombra a Balmis director de la expedición, La elección se basaba en su experiencia en la vacunación, que ya practicaba en Madrid, y en haber traducido el libro sobre su correcta práctica (incorporó varios ejemplares de éste a la expedición, para irlos repartiendo durante el trayecto). Además, Balmis tenía cualidades idóneas para llevar la empresa a cabo con éxito: dotes de organización, energía y tenacidad, y conocía bien el continente americano, pues allí había ejercido en diversas misiones. Fue Balmis quien propuso incorporar niños “que no hubieran pasado las viruelas” para vacunarlos sucesivamente durante la travesía y conservar así el fluido vacunal. Balmis igualmente eligió a las personas que tomaron parte en la expedición, compuesta de un subdirector (José Salvany), dos ayudantes, dos practicantes y tres enfermeras, además de los 22 niños, todos varones, de entre 3 y 9 años, procedentes de la Casa de Expósitos de Santiago, que fueron acompañados por la Rectora de la Casa de Expósitos de La Coruña, Isabel Sendales.

Ilustración que representa la corbeta “María Pita”

La expedición debía de llevar la vacuna a los confines del territorio español en ultramar, que abarcaba no solo los dominios americanos, sino también Filipinas. El 30 de noviembre de 1803 partió la expedición del puerto de La Coruña a bordo de la corbeta María Pita, rumbo a las Islas Canarias, dejando allí las primeras vacunas que arribaron a aquellas Islas, realizando numerosas vacunaciones y suministrando los medios y la información para seguir vacunando y asegurando el suministro de fluido vacunal. En cada etapa se procedía de igual manera. Las siguientes etapas fueron: Puerto Rico (6 de enero de 1804) y Venezuela (20 de marzo de 1804). Aquí la expedición se divide en dos: un grupo, encabezado por Salvany, se dirigiría a Perú, Santa Fe y Buenos Aires en el bergantín San Luís, y el otro, dirigido por Balmis, viajaría por Centroamérica.

No quiero hacer más largo este post con detalles del periplo de la expedición (un relato detallado puede encontrarse en [2]), de modo que resumiré las siguientes etapas. Salvany, de salud precaria, siguió con su misión al frente de la expedición que se fue al sur de América, llevando la vacunación a Cartagena de Indias, Santa Fe, Quito, Lima, Arequipa, La Paz, Cochabamba (donde fallece Salvany por enfermedad en 1810), y ya sin Salvany, la expedición continúa al mando de su ayudante Manuel Julián Grajales, a Santiago de Chile, Concepción, Valdivia y San Carlos (Islas Chiloé), donde dan por finalizada su misión en 1812 y vuelven a España. Balmis, por su parte, lleva la expedición a La Habana, y de ahí a Sisal (Yucatán), desde donde recorrerán los territorios que hoy corresponden a Mexico y Guatemala, Abandonan América por Acapulco, rumbo a Manila, el 8 de febrero de 1805, a bordo de una nueva nave, el galeón Magallanes, con 26 niños mexicanos que portarían la vacuna a aquellas tierras por primera vez. Cumplida la misión en Filipinas, Balmis, conocedor de que la vacuna aún no había llegado a  China, decide poner rumbo a la colonia portuguesa de Macao. Un tifón casi hace fracasar el intento. Balmis y los tres niños que le acompañaban se salvan de milagro, y con ellos la vacuna. Fuera de la jurisdicción española por primera vez en todo el viaje, no sería tan sencillo impulsar las vacunaciones, pero Balmis se las apaña para conseguirlo. Desde Macao parte para Cantón desde donde la vacuna entra por primera vez en China, tras varios intentos anteriores desde la India y Malasia, sin éxito. Balmis regresa a Macao para embarcarse en un barco portugués rumbo a Lisboa. En el trayecto, que hacía escala en la isla británica de Santa Elena, consigue convencer a las autoridades británicas para vacunar a la población infantil de esta isla. Tras su llegada a Lisboa, Balmis culmina su gesta alrededor del mundo en el Palacio de San Ildefonso donde es recibido por el Rey Carlos IV el 7 de septiembre de 1806, quien le felicita por el éxito de su empresa.

Mapa que muestra el recorrido de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

¿Y qué pasó con los niños? En cada puerto se reemplazaban: los que ya habían portado la vacuna desembarcaban, siendo reemplazados por otros. No siempre eran huérfanos. Algunos fueron cedidos por sus familias (recibiendo a cambio una compensación económica), y en uno de los trayectos (La Habana-Sisal) fueron esclavos los que transportaron la vacuna. Sería bonito decir que todos estos niños fueron repatriados, pero no se tiene certeza de su destino final. Balmis solicitó para ellos el compromiso de la Corona de que serían atendidos en cuanto a su cuidado, manutención, educación y empleo, pero al parecer esta petición no fue debidamente atendida.

Los resultados inmediatos y a largo plazo de la expedición Balmis

La expedición Balmis se enmarca dentro de las grandes expediciones científicas de la época de la ilustración, pero con una singularidad, y es que su misión es fundamentalmente sanitaria. Por ello se la considera la primera expedición sanitaria internacional, y es la precursora de la sanidad internacional. En cada lugar que visitaba, la expedición no solo lograba vacunar directamente a miles de personas, sino que instruía al personal sanitario para que pudieran continuar la labor una vez partieran los expedicionarios. Más aún, se establecieron “Juntas de vacunación”, que velarían por que perdurara la práctica correcta de la vacunación en las poblaciones bajo su tutela. La acción que se inició con la expedición fue una profunda y perdurable red de servicios de vacunación. Gracias a ella se sentaron las bases de lo que en un futuro sería la erradicación mundial de la viruela.

 Epílogo

Dos siglos después, y a pesar de su importancia histórica, esta expedición no es conocida como merece en España, no obstante algunos buenos libros publicados, celebraciones de bicentenarios y algunas placas conmemorativas. No quiero ni imaginar qué hubiera sido si los protagonistas de esta historia hubieran sido anglosajones (Spielberg se hubiera frotado las manos), franceses o alemanes. Para intentar remediar al menos en parte esta “amnesia” patria, se ha rodado una miniserie de televisión titulada “22 ángeles“, en la que se rememora la épica expedición Balmis. La miniserie se estrena en TVE mañana 12 de diciembre. Será una buena ocasión no sólo para recordar a aquellos héroes, sino para reflexionar sobre la importancia de las vacunas en la prevención de las enfermedades infecciosas.

Notas

* La estatua de Jenner estuvo originalmente en Trafagar Square, y actualmente existe un movimiento que pide su vuelta a este emplazamiento.

Referencias

[1] Behbehani, A.M. The smallpox story: life and death of an old disease. Microbiol Rev. 1983 47: 455–509. Magnífica revisión histórica sobre la viruela.

[2] Balaguer Perigüell, E. y Ballester Añón, R. (2003). En el nombre de los Niños. Real Expedición Filantrópica de la Vacuna 1803-1806. Serie Monografías de la Asociación Española de Pediatría (disponible gratuitamente online en: http://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/en_el_nombre_de_los_ninos-completo.pdf). Este post debe mucho a esta monografía, que es una fantástica descripción, muy bien documentada, no solo de la expedición Balmis, sino también del contexto histórico y socio-sanitario en que se desarrolló.

 

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Pero… ¿qué me estás contando? ¿Un año para firmar un contrato?


Segunda entrega de la sección Pero…¿qué me estás contando? (QMEC). Esta vez nos apartamos de la temática principal del blog, los virus emergentes, para hablar sobre un aspecto ya tratado en otros posts (este y este, por ejemplo), como es la extrema dificultad en la que se viene desarrollando últimamente la actividad científica en nuestro país debido a los recortes presupuestarios que ha venido sufriendo este sector como consecuencia de las draconianas medidas implementadas por el Ministerio de Hacienda para conseguir cumplir con los objetivos de déficit público fijados en 2011 por Bruselas.

El texto que sigue intenta dar a conocer una realidad que se está produciendo de forma generalizada en el sector público de I+D+i, que menoscaba notablemente su competitividad, hasta el punto de amenazar su viabilidad, pero que raramente se habla de ella fuera de los ámbitos puramente científicos (un ejemplo reciente puede encontrarse aquí). Que la lectura del texto a continuación les resulte al menos estimulante.

QMEC: ¿Un año para firmar un contrato?

Ceferino López es presidente del Real Matrix C.F., uno de los mejores clubs de fútbol del mundo. Ceferino quiere lo mejor para su club, lo mismo que Zinabrine Zurdane (Zuzu), su entrenador actual. Para la próxima temporada quieren incorporar varios jugadores, tanto en defensa como en la delantera. Necesitan reforzar la plantilla para enfrentarse a los numerosos compromisos, torneos, ligas, champions…

Supongamos que tuvieran que hacerlo así:

CL: Ya tengo los fondos para los fichajes, Zuzu. ¡Hay que empezar ya mismo con el papeleo!

Zz: Ok. ¿tiene a alguien en mente?

CL: ¡Quita, quita! Ya sabes que hay que seguir el procedimiento. Primero convocamos la oferta, luego la lista de admitidos, las reclamaciones, la lista definitiva, los exámenes…

Zz: Sí, y los correspondientes plazos de reclamaciones, etc, etc… y, con suerte, a media temporada habremos contratado a algún jugador.

CL: ¡Con mucha suerte! La temporada pasada no pudimos contar con los nuevos fichajes hasta las dos últimas jornadas de la liga. Y uno de los fichajes ni siquiera llegó a tiempo para jugar el último partido…

Zz: Es que fueron con mucho retraso. Hubo que esperar varios meses hasta que firmó el Subsecretario de futboleo del Ministerio de Entretenimiento Público.

CL: La dichosa firma del Subsecretario del MINEPU.  ¡Seis meses para firmar una autorización de la convocatoria!

Zz: Eso no es nada. Los contratos que pidió el Atlético de Matrix tardaron 8 meses en ser firmados…

CL: Y a eso hay que sumar los plazos de apertura de convocatoria, primer y segundo ejercicios de selección, plazos de resolución de reclamaciones… ¡Se te va a un año mínimo!

Zz: ¿Cree ud. que merece la pena intentarlo?

CL: ¡Hombre!  ¡Habrá que intentarlo! Siempre queda la esperanza de que esta vez vaya todo rodado y…

Zz:… y en el mejor de los casos se pueda contar con los nuevos jugadores a media temporada ¿no?

CL: Si. Y a ver qué jugadores se presentan a la convocatoria, porque la última vez fue un cachondeo.

Zz: Normal, muchos jugadores no pudieron aguantar tanto tiempo de espera y se fueron a otras ligas fuera de aquí. Algunos incluso dejaron el fútbol.

CL: Es que la gente tiene una vida, hay que ganarse el pan, han de mantener una familia, pagar las facturas, las hipotecas o alquileres… ¿Cómo van a fiarse de un trabajo para el cual hay que esperar más tiempo a que te contraten  que el que dura el propio contrato? ¡Es ridículo! ¡Este sistema está acabando con el fútbol!

Zz: Lo peor es que tenemos el dinero, conseguido con duro trabajo en competición con muchos otros equipos, fuera de nuestras fronteras. Pero si no podemos culminar el proceso de contratación, lo perdemos.

CL: Cierto, el dinero se devuelve. Así que no perdamos más tiempo. A ver si hay suerte esta vez.

Zz: Más vale.

 

¿Qué les parece? ¿Ridículo? ¿Difícil de creer? No teman, que esto no pasa en el futbol. Ni pasará. No debería pasar en ninguna actividad humana concebida con alguna esperanza de tener éxito.

Esto, sin embargo, es lo que habitualmente pasa en la investigación científica en España, especialmente desde 2011. Pueden hacerse una idea si en la conversación anterior cambian algunas palabras, por ejemplo:

 

Ceferino López es investigador científico español, y lidera un grupo de investigación competitivo a nivel internacional. Ceferino quiere lo mejor para que el grupo tenga éxito en su trabajo, lo mismo que Zinabrine Zurdane, miembro del equipo de investigación. Para el próximo proyecto de I+D concedido quieren incorporar varios investigadores contratados. Necesitan reforzar el grupo para poder sacar adelante el nuevo proyecto, y su grupo ha obtenido fondos para ello. Fondos competitivos de fuera de nuestras fronteras.

Y tienen que hacerlo así:

CL: Ya tengo los fondos para los nuevos contratos, Zinabrine. ¡Hay que empezar ya mismo con el papeleo!

Zz: Ok. ¿tiene a alguien en mente?

CL: ¡Quita, quita! Ya sabes que hay que seguir el procedimiento. Primero convocamos la oferta, luego la lista de admitidos, las reclamaciones, la lista definitiva, el primer examen, el segundo…

Zz: Sí, y los correspondientes plazos de reclamaciones, etc, etc… y a mitad de proyecto, con suerte, habremos contratado a alguno.

CL: ¡Con mucha suerte! En el proyecto anterior no pudimos contar con los nuevos contratados hasta los 6 últimos meses del proyecto, que fue de 2 años. Y uno de los contratos ni siquiera llegó a tiempo para incorporarse…

Zz: Es que fueron con mucho retraso. Hubo que esperar varios meses hasta que firmó el Subsecretario del Ministerio de Economía y Competitividad.

CL: La dichosa firma del Subsecretario del MINECO.  ¡Seis meses para firmar una autorización de la convocatoria!

Zz: Eso no es nada. Los contratos que pidió el grupo de (fulano de tal) tardaron 8 meses en ser firmados…

CL: Y a eso hay que sumar los plazos de apertura de convocatoria, primer y segundo ejercicios de selección, plazos de resolución de reclamaciones… ¡Se te va a un año mínimo!

Zz: ¿Cree ud. que merece la pena intentarlo?

CL: ¡Hombre!  ¡Habrá que intentarlo! Siempre queda la esperanza de que esta vez vaya todo rodado y…

Zz:… y en el mejor de los casos se pueda contar con los nuevos contratados a mitad de proyecto ¿no?

CL: Sí. Y a ver qué candidatos se presentan a la convocatoria, porque la última vez fue un cachondeo.

Zz: Normal, muchos candidatos no pudieron aguantar tanto tiempo de espera y se fueron a otros centros fuera de España. Algunos incluso dejaron la ciencia.

CL: Es que la gente tiene una vida, hay que ganarse el pan, han de mantener una familia, pagar las facturas, las hipotecas o alquileres... ¿Cómo van a fiarse de un trabajo para el cual hay que esperar más tiempo a que te contraten que el que dura el propio contrato? ¡Es ridículo! ¡Este sistema está acabando con la I+D!

Zz: Lo peor es que tenemos el dinero, conseguido con duro trabajo en competición con muchos otros grupos, de fuentes externas a nuestro país. Pero si no podemos culminar el proceso de contratación, lo perdemos.

CL: Cierto, el dinero se devuelve. No se “ahorra”, ni siquiera se queda en España. Se pierde sin que sea de provecho a nadie en este país. Así que no perdamos más tiempo. A ver si hay suerte esta vez.

Zz: Más vale.

 

Epílogo: La actividad científica es crucial, por ejemplo, para poder luchar contra las enfermedades que producen los virus de los que hablamos en este blog: mejorar las vacunas y tratamientos existentes, mejorar las medidas de control, vigilancia, sistemas diagnósticos, etc. Ello redunda en beneficio de la salud de la población, de la soicedad en definitiva. Divulgar ciencia es divulgar también las dificultades que encuentra para su desarrollo. La sociedad tiene que conocerlas, conocer su importancia y empezar a valorar si los que estan al mando del barco saben realmente a donde nos dirigen, pues un país sin ciencia es un país a la deriva, sin brújula que marque el futuro. Y si lo que describe el texto anterior no debería pasar en ninguna actividad humana concebida con alguna esperanza de tener éxito, cabe preguntarse ¿por qué si pasa en la ciencia en España?¿Por qué nadie hace nada por solucionarlo? ¿Acaso porque a nadie le importa si la ciencia en España tiene éxito o no?

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3 de noviembre: día de “Una salud”


Hoy, 3 de noviembre, ha sido declarado comodia de Una salud.

¿Que qué es eso de “Una salud” (y su lema: “Un mundo, una salud”)? Pues un concepto del que ya hemos hablado en este blog en algunos posts precedentes. Por ejemplo, en un post publicado en 2012 escribí lo siguiente:

El niño/roedores/sindrome pulmonar por hantavirus; construcción de embalses/mosquitos/fiebre hemorrágica del Valle del Rift; comercio de animales silvestres/roedores/viruela de los monos; calentamiento global/jejenes/lengua azul; producción avícola/aves silvestres/gripe aviar; nuevos regadíos/mosquitos/aves/encefalitis por flavivirus…

 

No me he vuelto loco. Solo son ejemplos de lo imbricadas que están tres áreas de conocimiento que tradicionalmente se han desarrollado por separado y a menudo de espaldas unas de otras: la sanidad humana,  la sanidad animal y el medio ambiente. En negrita se destacan determinadas enfermedades causadas por infecciones víricas, que afectan al hombre y/o a los animales, y que a menudo se mantienen en la naturaleza en especies de animales silvestres que actúan como reservorio. Roedores, murciélagos, aves, son frecuentemente reservorios de enfermedades que afectan al hombre (zoonosis) y/o a los animales domésticos (“enfermedades compartidas“). Algunas de ellas, además, son transmitidas por picaduras de artrópodos. Está claro que el conocimiento de estas enfermedades ha de verse potenciado por la interacción entre especialistas en diversas disciplinas, incluyendo profesionales de la medicina humana y veterinaria, epidemiología, virología, entomología, zoología, genética, inmunología, ecología, climatología, etc.

Y en otro post de diciembre de 2014 también se tocó este tema. Por ejemplo en el siguiente párrafo:

…es cada día más aceptado por evidente que en la naturaleza no hay compartimentos estancos, y menos en el mundo de las enfermedades infecciosas, donde los patógenos, sean virus, bacterias o parásitos, transitan entre especies, y la especie humana en este sentido es una más. (…)  Así pues, el concepto “Una salud” trata de integrar las diversas disciplinas relevantes en torno a nuestra salud, que está estrechamente relacionada con la sanidad animal y la salud ambiental.

Así pues, queda claro que el concepto “Una salud”. Por si tienen dudas, les dejo una definición más “académica” (tomada de la web de la One Health Commission):

“Una salud” es el esfuerzo colaborativo de múltiples profesiones de ciencias de la salud, junto con sus disciplinas e instituciones relacionadas – trabajando a nivel local, nacional y mundial – para lograr una salud óptima para las personas, los animales domésticos, la vida silvestre, las plantas y nuestro medio ambiente.

El concepto “Una salud” es también una estrategia para abordar temas de salud en los cuales hay que integrar diferentes disciplinas de las ciencias médicas y veterinarias, y medioambientales. Es de especial importancia en el mundo de las enfermedades infecciosas, en particular en aquellas que son compartidas entre el hombre y los animales, como son las zoonosis. Se estima que la mayor parte (en torno a un 70%) de las enfermedades emergentes son zoonosis, y de ellas la mayoría son causadas por virus. Por ello, el abordaje “Una salud” es fundamental para todos los que nos dedicamos a investigar sobre enfermedades emergentes causadas por virus.

Para ilustrarlo, sirva la siguiente imagen de un paraguas bajo el que se resguardan las diversas disciplinas relacionadas con este concepto global de salud:

 

La celebración del día de “Una salud” acoge una amplia variedad de actividades y publicaciones en todo el mundo para difundir y divulgar el concepto, pero también para ponerlo en práctica, convocándose reuniones, seminarios, simposios, conferencias, etc, que reunen a los diferentes profesionales y especialistas involucrados en las tres grandes áreas relacionadas con la salud humana, la sanidad animal y el medio ambiente. En esta web (One Health Event Listing 2016) tienen información sobre las actividades que se celebran por todo el mundo con distintivo “One health” (una salud).

Como los sagaces lectores habrán ya adivinado, en un blog titulado “Virus emergentes y cambio global” por tanto, no se puede soslayar el concepto “Una salud”, sino que hay que hacer lo posible por darlo a conocer, especialmente si se trata del “Dia de Una Salud“. Sirva este post para ello.

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Murciélagos y virus (2)


En plena noche de difuntos –lo que algunos llaman Halloween-, vamos a hablar de murciélagos y virus, como hiciéramos ya en un post anterior.  Para ello nos vamos a basar en una revisión reciente del tema (1).

La figura del murciélago inquieta al ser humano, de lo que se ha aprovechado la literatura desde los clásicos hasta hoy. En las Metamorfosis, Ovidio cuenta cómo Baco transformó a las hijas del Rey Mineo en murciélagos en castigo por profanar su celebración; el demonio, Lucifer, luce unas grandes alas de murciélago en la espalda, según describe Dante Alighieri en La divina comedia; Bram Stoker popularizó en su novela Drácula el mito del vampiro, un ser medio murciélago medio humano que se alimenta de sangre; más recientemente, el autor de cómics Bob Kane creó al célebre Batman, un personaje que se disfraza de murciélago para inspirar terror a los criminales contra los que lucha.

Fuente: Wikimedia Commons

Sin embargo, ese grupo extraordinariamente diverso de mamíferos que son los murciélagos, con más de 1100 especies distintas reconocidas, y con características únicas, como es su capacidad de volar, resultan realmente beneficiosos para el ser humano y el medio ambiente, pues participan en la polinización y en la dispersión de semillas; ayudan a regenerar bosques y selvas, y a reproducirse a plantas como el banano, el aguacate y las palmeras datileras. Además, son eficaces insecticidas, pues muchas especies se alimentan de insectos (algunos de ellos plagas), que ingieren en gran cantidad. Incluso su guano, rico en nitrógeno, se usa como fertilizante biológico para usos agrícolas.

By Original photo: אורן פלס Oren Peles Derivative work: User:MathKnight [CC BY 2.5 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.5)], via Wikimedia Commons

Murciélago en pleno vuelo (fuente: wikimedia Commons)

Si tan útiles son ¿a qué se debe esa “manía” que tenemos a los murciélagos? Quizá sea su aspecto extraño, sus hábitos nocturnos, su naturaleza esquiva… El caso es que algunos murciélagos pueden ser involuntariamente dañinos para el ser humano, al constituir reservorios capaces de hospedar virus y otros agentes patógenos para nuestra especie. Su amplia distribución, tanto en el medio rural como en el urbano, facilita el contacto con los animales domésticos y con el hombre. Además, a veces el hombre se interna en el hábitat del murciélago, haciendo aún más fácil ese contacto.

El comportamiento de los murciélagos facilita su papel como reservorios: suelen habitar en colonias, a menudo hacinadas, favoreciendo la propagación y el mantenimiento de virus en dichas colonias, que pueden transmitir al ser humano directamente o a través de especies animales intermedias. Los murciélagos frugívoros (aquellos que se alimentan de fruta) muerden la fruta y la mastican sin ingerir más que sus jugos, escupiendo el resto, porque su capacidad de vuelo no les permite ingerir la fruta entera. La fruta escupida o mordida por ellos pueden ingerirla otros animales, representando una fuente potencial de infección. Algo similar puede ocurrir en el caso de los murciélagos insectívoros. Por otro lado, los murciélagos son cazados y consumidos por su carne en determinados lugares, lo cual representa igualmente un riesgo de transmisión si se trata de murciélagos infectados por virus patógenos para los humanos. Finalmente, los mordiscos y arañazos de murciélagos son fuente de infección en el caso de los virus de rabia de los murciélagos.

Otras peculiaridades de los murciélagos pueden ser relevantes en relación con su papel como reservorio. Algunas especies hibernan, lo cual puede contribuir al mantenimiento del virus en la estación fría. Además, los murciélagos pueden vivir más de 30 años, lo que multiplica las posibilidades de transmisión, especialmente en situaciones de infección crónica o persistencia. Asimismo muchas especies de murciélagos migran (a veces distancias por encima de los 1000 km) lo cual favorece la dispersión geográfica de enfermedades.

Por último, resulta que los murciélagos, que son infectados por un amplio rango de virus distintos, aparentemente no se ven afectados por la mayoría de las infecciones víricas. Esta especie de “inmunidad” hace que los virus pueden sobrevivir en estos peculiares hospedadores durante largo tiempo sin matarlos. El motivo de esta rara característica no se conoce, y actualmente despierta un gran interés científico.

Los murciélagos constituyen importantes reservorios de diferentes familias de virus, algunos de los cuales son causantes de enfermedades emergentes graves para el ser humano, tales como los virus Ebola y Marburg, los virus causantes del Síndrome Respiratorio Agudo y Severo (SARS), y el Sindrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), los virus Hendra y Nipah, los Lyssavirus (rabia de los murciélagos), y así hasta 200 especies de virus, la mayoría de los cuales tienen como material genético una o varias moléculas de ARN (ácido ribonucleico). Éstos, a diferencia de los virus cuyo material genético es ADN (ácido desoxiribonucleico), poseen una especial versatilidad y capacidad de adaptación a condiciones ambientales cambiantes debido a su mayor variabilidad genética.

Entre los virus que se pueden hallar en murciélagos y que representan un riesgo sanitario para el ser humano podemos destacar algunos miembros de las siguientes familias:

-          Rhabdoviridae: Son los virus de la rabia y similares, tales como los Lyssavirus de murciélagos. Diferentes tipos se presentan en distintas zonas geográficas. Producen encefalitis agudas letales.

-          Filoviridae: Virus Ébola y Marburg, producen fiebres hemorrágicas muy graves en el hombre y otros primates. El último brote por virus Ébola, que afectó a Guinea-Conakry, Sierra Leona y Liberia, alcanzó proporciones de epidemia, prolongándose desde principios de 2014 hasta principios de 2016, produjo aproximadamente 28.000 casos, de ellos 11.000 fallecieron (según la OMS). Algunos países, como España, tuvieron casos importados y transmisión local en personal sanitario al cuidado de estos casos.

-          Coronaviridae: Los coronavirus SARS y MERS, mencionados anteriormente, producen enfermedades respiratorias graves. El primero surgió en el sureste asiático en 2003 y produjo alrededor de 8000 casos, un 10% de ellos mortales. Las civetas podrían haber actuado como hospedadores intermediarios. El segundo apareció en la Península Arábiga en 2012; desde entonces ha causado unos 1800 casos de los cuales 645 fueron mortales (OMS). El camello parece actuar como hospedador intermediario. La gran mayoría de los casos se ha producido en la Península Arábiga.

-          Paramyxoviridae: Virus Hendra y Nipah. Los reservorios principales son murciélagos frugívoros del género Pteropus (zorros voladores). El virus Hendra causa una enfermedad respiratoria grave, tanto en caballos como en humanos, y está presente en Australia. El caballo puede actuar como hospedador intermediario, pudiendo contagiar al hombre por contacto directo. El virus Nipah surgió en Malasia en 1998 causando enfermedad respiratoria y encefalitis en cerdos, a partir de los cuales se transmitió a humanos, en los que causa una encefalitis grave. La transmisión entre humanos, aunque infrecuente, se ha observado en el caso del virus Nipah, pero no en el Hendra.

-          Orthomyxoviridae: A esta familia pertenecen los virus de la gripe (o influenza), causantes de enfermedades respiratorias de virulencia variable, aunque muchas variantes son altamente patogénicas para el hombre y ciertos animales (véase posts del 16-5-2013 y 22-5-2013). Aunque fundamentalmente se asocian a aves, algunos subtipos de influenza descubiertos recientemente parecen ser propios de murciélagos, particularmente los denominados H17N10 y H18N11. Aunque inicialmente estos subtipos no se han vinculado con capacidad infectiva alguna en humanos, sin embargo, dada la capacidad de estos virus para intercambiar segmentos de su genoma, confiriendo nuevas propiedades a los virus resultantes, es indudable que la existencia de estos virus en murciélagos representa un aumento en el acervo genético de los virus influenza y por tanto su capacidad para variar, adaptarse y prosperar en diferentes hospedadores.

En resumen, los murciélagos actúan como reservorios de importantes virus patógenos para humanos. El creciente solapamiento entre los hábitats de murciélagos y humanos hace pensar que los brotes relacionados con estos virus asociados a murciélagos en humanos serán cada vez más frecuentes. Recientemente se ha puesto en marcha una base de datos (DBatVir) para conocer mejor el rango de virus alojados en las distintas especies de murciélagos. Hasta hoy se han detectado aproximadamente 5700 virus distintos en 207 especies de murciélagos de 77 países. Claramente, hace falta más investigación en este campo que permita esclarecer la extraña relación que se establece entre los murciélagos y los virus, y que permita conocer el rango completo de virus capaces de infectar a murciélagos, y de ellos, cuántos tienen potencial zoonótico (potencial para infectar a nuestra especie). Con ello, se deberán diseñar sistemas de monitoreo y vigilancia para conocer la situación epidemiológica en relación con estos virus y el riesgo sanitario que representan.

Referencias

(1) N Allocati1, et al (2016). Bat–man disease transmission: zoonotic pathogens from wildlife reservoirs to human populations. Cell Death Discovery (2016) 2, 16048; doi:10.1038/cddiscovery.2016.48.

Agradecimientos

A Elisa (@bureli) por el artículo y la sugerencia de este post.

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Migraciones, aves, virus, golondrinas, cocos


Seguro que la mayoría de los lectores han escuchado alguna vez que tal o cual enfermedad o virus nuevo viene “de África”, traído por un “ave migratoria”. La verdad es que es una explicación muy socorrida: el que ciertas aves migran entre África y Europa es un hecho cierto, así que, si aparece un virus nunca antes visto por nuestras latitudes, y este virus tiene un “historial” africano, la explicación no tarda en presentarse “volando”: el virus ha tenido que venir traído por un ave migratoria. Los lectores habrán escuchado así justificar el origen de focos en España de enfermedades como las causadas por el virus West Nile (ó “Nilo Occidental”) ya comentado en este blog (véase el 2º comentario de este post), o por el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea Congo (comentado en este otro post del blog)., pero también la expansión a nivel mundial de la influenza -o gripe- aviar.

Aves migratorias, África
(fotografía del autor)

El caso es que a mi siempre me ha llamado la atención esta facilidad para atribuir una explicación del origen de tal o cual foco a las aves migratorias. No es que no me parezca posible. Es que me llama la atención lo fácil que “cuela”, a pesar de las grandes lagunas existentes en el conocimiento de, por ejemplo las especies de aves involucradas; las rutas que siguen; su capacidad de sostener una infección por tal o cual virus; las áreas geográficas de “origen” de los virus involucrados; cuándo se produce la migración; si todo ello es compatible con la estacionalidad observada en nuestras latitudes para estas enfermedades y, si los hay, para los vectores implicados; cuánto dura la infección (y su transmisibilidad) en las especies de aves migratorias involucradas o en sus parásitos (también se apunta a que determinados virus podrían viajar no ya dentro del ave sino dentro de sus ectoparásitos, como las garrapatas, p.ej.), etc.

El objetivo de este post no es dirimir esta compleja cuestión -algo realmente lejos del alcance de este blog-, sino poner de manifiesto lo compleja que es. Para “ilustrarlo” he seleccionado una escena de una famosa película que, sorprendentemente, hace un tratamiento muy interesante del tema: Se trata de una escena de “Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores” de Monty Python, y en ella el Rey Arturo se enfrenta al afamado -y notable- espíritu empírico de sus súbditos, acerca de cuestiones sobre migraciones de aves y cocos. Espero que la disfruten. Les dejo dos versiones, una en español y otra en inglés (me parece especialmente hilarante en el idioma original).

En español:

Imagen de previsualización de YouTube

En inglés:

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

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