‘Cambio global’

Virus West Nile: ¿Qué ha pasado en Europa en 2018?

Hay un lugar donde en el último verano se han producido 1463 casos de enfermedad neurológica y 170 fallecimientos por un virus que transmiten los mosquitos. No, no es una región tropical. Bueno, todavía no. Es aquí mismo, en Europa, y el virus se llama West Nile (aunque algunos lo traducen como “Nilo occidental”, “Oeste del Nilo” o simplemente “Nilo”).

El Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) informa que hasta el 30 de octubre se han declarado 1463 casos  clínicos  de enfermedad producida por el virus West Nile en humanos en territorio de la Unión Europea, de los que han fallecido 170 (1). Por países, la distribución de casos es la siguiente: 550 en Italia, 307 en Grecia, 276 en Rumania, 214 en Hungría, 53 en Croacia, 24 en Francia, 19 en Austria, 15 en Bulgaria, 3 en Eslovenia, 2 en la República Checa y 1 en Alemania. Además, se han declarado otros 534 casos en países vecinos como Serbia (410), Israel (110) y Kosovo (14). Al mismo tiempo, en caballos, que es otra de las especies que pueden resultar gravemente afectadas por la infección, se han declarado este año 267 brotes de esta enfermedad en territorios de la UE (139 en Italia, 89 en Hungría, 15 en Grecia, 11 en Francia, 6 en España, 2 en Rumania, 2 en Alemania, 1 en Austria, 1 en Eslovenia y 1 en Portugal). La temporada de transmisión se prolonga hasta noviembre y por lo tanto estos datos son aún provisionales, pero no es previsible que haya grandes cambios a estas alturas. La figura 1 representa un mapa elaborado por el ECDC sobre la situación actual respecto a esta enfermedad en Europa.

Figura 1. Distribución de infecciones por WNV en humanos y equinos, por áreas afectadas de los países miembros de la UE y otros países de la región. Temporada de transmisión de 2018. Actualizado a 30-10-2018 (Fuente: ECDC).

Se calcula que uno de cada 5 infectados por el virus padece algún tipo de manifestación clínica, siendo la mayor parte de éstas leves, caracterizadas por fiebre y mialgia. Tan solo una pequeña parte (2-4%) de los afectados clínicamente desarrollan una enfermedad neuroinvasiva que puede cursar con parálisis flácida, encefalitis, meningitis o meningoencefalitis, que es mortal en un 10% de los casos. En caballos se da un patrón parecido, con una mortalidad ligeramente mayor. Las aves también pueden verse afectadas de forma severa, siendo algunas especies especialmente susceptibles, entre ellas determinados córvidos y rapaces.

El virus West Nile no se transmite entre humanos. Tampoco entre caballos, Sus reservorios son algunas aves silvestres y se transmite principalmente por picadura de mosquitos que se han alimentado previamente de sangre de aves infectadas. El ciclo ave-mosquito es la forma en que se mantiene el virus circulando en la naturaleza. Ocasionalmente, un mosquito infectado puede picar a un ser humano o a un caballo y transmitirles la infección. Además la infección puede adquirirse de forma iatrogénica, principalmente a través de transfusiones de sangre contaminada, motivo por el cual en la UE la donación de sangre es inhabilitada en las zonas donde se han declarado casos clínicos.

Históricamente, a mediados de los años ‘60 y principios de los ’70  del pasado siglo el virus West Nile afectó a algunas áreas del sur de Europa y cuenca mediterránea de forma esporádica, produciendo brotes de poca importancia. Sin embargo, tras algunas décadas de ausencia, resurgió en los últimos años del siglo XX y desde entonces su presencia es continuada en Europa, afectando principalmente al sur, centro y este del continente.

Desde su “reemergencia” en Europa, el virus West Nile no ha dejado de aumentar tanto en incidencia como en expansión territorial, encontrándose en latitudes cada vez más al norte, y produciendo brotes cada vez de mayor intensidad. La temporada de transmisión de 2018 ha sido especialmente intensa, no solo por el aumento en el número de casos (Figura 2) sino por el significativo adelanto de los primeros casos, que se produjeron a finales de mayo, mucho antes de lo usual, que suele ser a principios de julio (Figura 3). También este año se ha producido otro hito en la expansión del virus por Europa: por primera vez se han detectado aves y caballos infectados en Alemania, concretamente en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Brandeburgo, los Estados más nororientales del país, lo que supone que en Europa el virus ha alcanzado ya el paralelo 53º N (hasta ahora el límite norte se situaba en algunas localidades de la República Checa, aproximadamente en el paralelo 50º N).

Figura 2. Casos anuales de enfermedad por virus West Nile en humanos declarados en los países de la Unión Europea (período 2010-2018). Nota: Los casos contabilizados en 2018 son hasta el 30 de octubre. Como la temporada de transmisión se suele prolongar hasta noviembre, es posible que esta cifra aún pueda aumentar (Fuente: ECDC).

Las razones por las cuales el virus West Nile ha circulado en Europa de forma tan intensa en 2018 se desconocen. Algunos estudios especulan con la influencia que han podido tener algunas circunstancias de tipo climático que precedieron la temporada de transmisión, como por ejemplo temperaturas más suaves y lluvias abundantes (2). Aunque ciertas condiciones de temperatura y precipitación favorecen la proliferación de vectores, lo cual sin duda puede potenciar el ciclo enzoótico del virus, sin embargo son necesarios estudios más detallados y precisos sobre los factores ambientales que pueden influir en una exacerbación de la circulación del virus como la observada en 2018 en Europa.

Figura 3. Casos de enfermedad por virus West Nile en humanos en los países de la Unión Europea (+ampliación) por semana epidemiológica de notificación, entre 2014 y 2018. (*) En el eje horizontal se representa la semana de notificación de cada caso a las autoridades nacionales, o en su defecto, al ECDC (Fuente: ECDC).

Por último, cabe señalar que en España hay circulación del virus constatable desde 2004, principalmente en Andalucía Occidental, aunque también se ha detectado en Castilla La Mancha y Extremadura. La incidencia ha sido hasta ahora baja, con 6 casos humanos (1 en 2004, 2 en 2010 y 3 en 2016) y se vienen declarando entre 4 y 70 casos equinos cada año desde 2010. Sin embargo, en la temporada de 2018 no solo no se ha observado un aumento en el número de casos de enfermedad por virus West Nile en nuestro país, sino que se ha dado un número realmente bajo, de tan solo 6 casos, repartidos entre Andalucía (3), Extremadura (2) y, por primera vez, Cataluña (1). Esta situación de relativa baja incidencia de enfermedad es tan sorprendente como la exacerbación producida en el resto de Europa, y ambas requieren estudios detallados sobre el ciclo del virus, sus vectores y hospedadores y la influencia del medio ambiente en éstos, que permitan explicar el comportamiento variable y caprichoso de este virus en nuestro continente.

Referencias:

(1)     ECDC: “Weekly updates: 2018 West Nile fever transmission season”. https://ecdc.europa.eu/en/west-nile-fever/surveillance-and-disease-data/disease-data-ecdc (Acceso el 4 de noviembre de 2018).

(2)     Riccardo F, Monaco F, Bella A, Savini G, et al. An early start of West Nile virus seasonal transmission: the added value of One Heath surveillance in detecting early circulation and triggering timely response in Italy, June to July 2018. Euro Surveill. 2018;23(32):pii=1800427. https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2018.23.32.1800427.

Otros post relacionados con el virus West Nile en este blog:

 

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3 de noviembre: día de “Una salud”

Hoy, 3 de noviembre, ha sido declarado comodia de Una salud.

¿Que qué es eso de “Una salud” (y su lema: “Un mundo, una salud”)? Pues un concepto del que ya hemos hablado en este blog en algunos posts precedentes. Por ejemplo, en un post publicado en 2012 escribí lo siguiente:

El niño/roedores/sindrome pulmonar por hantavirus; construcción de embalses/mosquitos/fiebre hemorrágica del Valle del Rift; comercio de animales silvestres/roedores/viruela de los monos; calentamiento global/jejenes/lengua azul; producción avícola/aves silvestres/gripe aviar; nuevos regadíos/mosquitos/aves/encefalitis por flavivirus…

 

No me he vuelto loco. Solo son ejemplos de lo imbricadas que están tres áreas de conocimiento que tradicionalmente se han desarrollado por separado y a menudo de espaldas unas de otras: la sanidad humana,  la sanidad animal y el medio ambiente. En negrita se destacan determinadas enfermedades causadas por infecciones víricas, que afectan al hombre y/o a los animales, y que a menudo se mantienen en la naturaleza en especies de animales silvestres que actúan como reservorio. Roedores, murciélagos, aves, son frecuentemente reservorios de enfermedades que afectan al hombre (zoonosis) y/o a los animales domésticos (“enfermedades compartidas“). Algunas de ellas, además, son transmitidas por picaduras de artrópodos. Está claro que el conocimiento de estas enfermedades ha de verse potenciado por la interacción entre especialistas en diversas disciplinas, incluyendo profesionales de la medicina humana y veterinaria, epidemiología, virología, entomología, zoología, genética, inmunología, ecología, climatología, etc.

Y en otro post de diciembre de 2014 también se tocó este tema. Por ejemplo en el siguiente párrafo:

…es cada día más aceptado por evidente que en la naturaleza no hay compartimentos estancos, y menos en el mundo de las enfermedades infecciosas, donde los patógenos, sean virus, bacterias o parásitos, transitan entre especies, y la especie humana en este sentido es una más. (…)  Así pues, el concepto “Una salud” trata de integrar las diversas disciplinas relevantes en torno a nuestra salud, que está estrechamente relacionada con la sanidad animal y la salud ambiental.

Así pues, queda claro que el concepto “Una salud”. Por si tienen dudas, les dejo una definición más “académica” (tomada de la web de la One Health Commission):

“Una salud” es el esfuerzo colaborativo de múltiples profesiones de ciencias de la salud, junto con sus disciplinas e instituciones relacionadas – trabajando a nivel local, nacional y mundial – para lograr una salud óptima para las personas, los animales domésticos, la vida silvestre, las plantas y nuestro medio ambiente.

El concepto “Una salud” es también una estrategia para abordar temas de salud en los cuales hay que integrar diferentes disciplinas de las ciencias médicas y veterinarias, y medioambientales. Es de especial importancia en el mundo de las enfermedades infecciosas, en particular en aquellas que son compartidas entre el hombre y los animales, como son las zoonosis. Se estima que la mayor parte (en torno a un 70%) de las enfermedades emergentes son zoonosis, y de ellas la mayoría son causadas por virus. Por ello, el abordaje “Una salud” es fundamental para todos los que nos dedicamos a investigar sobre enfermedades emergentes causadas por virus.

Para ilustrarlo, sirva la siguiente imagen de un paraguas bajo el que se resguardan las diversas disciplinas relacionadas con este concepto global de salud:

 

La celebración del día de “Una salud” acoge una amplia variedad de actividades y publicaciones en todo el mundo para difundir y divulgar el concepto, pero también para ponerlo en práctica, convocándose reuniones, seminarios, simposios, conferencias, etc, que reunen a los diferentes profesionales y especialistas involucrados en las tres grandes áreas relacionadas con la salud humana, la sanidad animal y el medio ambiente. En esta web (One Health Event Listing 2016) tienen información sobre las actividades que se celebran por todo el mundo con distintivo “One health” (una salud).

Como los sagaces lectores habrán ya adivinado, en un blog titulado “Virus emergentes y cambio global” por tanto, no se puede soslayar el concepto “Una salud”, sino que hay que hacer lo posible por darlo a conocer, especialmente si se trata del “Dia de Una Salud“. Sirva este post para ello.

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Enfermedades infecciosas emergentes: el encuentro con “lo inesperado”

Una de las características de las enfermedades infecciosas emergentes es su imprevisibilidad. Los patógenos emergentes son imprevisibles en la medida en que desconocemos aspectos básicos de su comportamiento, tales como su tasa de transmisión, su(s) forma(s) de propagación,su virulencia, su rango de hospedador, etc. Para algunos patógenos emergentes esas cuestiones son completamente desconocidas (por ejemplo, nuevos patógenos como el coronavirus MERS, del cual hemos hablado en algunos posts previos de este blog, por ejemplo, este, este, y este), para otros, solo parcialmente definidas (p. ej. patógenos conocidos pero que invaden nuevos territorios), y para otros bien establecidas (patógenos conocidos que re-emergen en determinadas circunstancias). Incluso patógenos bien conocidos pueden variar sus comportamientos dependiendo de las circunstancias medioambientales que rodean el brote, tales como densidad de población, usos culturales, o parámetros climáticos, por ejemplo. Menciono esto para dar una idea de la complejidad del problema de prever el comportamiento de un patógeno emergente.

Creo que existe una idea errónea de que el ser humano ha llegado a ejercer un control efectivo sobre las enfermedades infecciosas, cuando es evidente que esto no es así. Esa idea hunde sus raíces en los importantes logros alcanzados durante el siglo XX en la lucha contra las enfermedades infecciosas,  desde el descubrimiento y desarrollo de los antibióticos a la prevención efectiva de enfermedades infecciosas mediante la vacunación. Lo dice muy bien François Moutou, epidemiólogo de la Agencia Francesa de Sanidad y Seguridad Alimantarias (ANSES) en la introducción de su recomendable libro “La vengeance de la civette masquée” (2007):

A principios de la segunda mitad del siglo XX (…) la medicina occidental considera que las enfermedades infecciosas y parasitarias ya se conocen prácticamente y se controlan o se iniciará su control enseguida. Se trata de una cuestión asumida, un caso cerrado. Los antibióticos, el desarrollo de la química y las vacunas, los muchos avances en la biotecnología, alimentan la esperanza de la desaparición de estas viejas historias. La erradicación de la viruela constituyó el primer y rotundo ejemplo, al cual sucederán otros éxitos, seguro. Así que para la medicina, el progreso y el futuro se encuentra en las enfermedades cardiovasculares y degenerativas, el cáncer y las enfermedades relacionadas con el envejecimiento de la población.
Desde los primeros años de la década de 1980, la realidad se vuelve muy diferente. La repentina aparición del SIDA en Occidente y otros lugares, con todos los problemas asociados, fue percibida como un auténtico retroceso. Puso de manifiesto que las enfermedades infecciosas distaban mucho de haber sido dominadas. La cosa está clara entonces: aparte de la viruela, que sigue siendo una excepción afortunada, ninguna otra enfermedad está al alcance de ser erradicada. Por el contrario, podemos esperar que aparezcan otras nuevas. Otra sorpresa: incluso hay microorganismos capaces de adaptarse a las tecnologías modernas. ¿El progreso tiene realmente sólo beneficios? ¿Podría ser que, de vez en cuando, no fuera en la dirección correcta? Choque cultural (*).

Con todas las salvedades que podemos poner al texo de Moutou (una no menor es que ya se ha erradicado otra enfermedad en todo el mundo: la peste bovina, y otra más, la polio, está en camino), en esencia lo que dice es cierto: las enfermedades infecciosas siguen siendo una importante lacra para la humanidad, por más que los avances, sin duda importantes, realizados, hayan erradicado algunas, y ayudado a controlar y mitigar los efectos de muchas otras. Lo importante aqui es que hay que comprender que convivimos con los microorganismos desde la noche de los tiempos. Hemos evolucionado con ellos, los hemos sobrevivido, nos hemos adaptado a ellos…y ellos se han adaptado a nosotros. Tenemos igualmente que tener en cuenta que no somos la única especie a la que atacan: todas las especies de animales, de plantas, de homgos, incluso de los propios microorganismos uniclulares, son igualmente atacados por una pléyade de agentes patógenos. Y tenemos que tener en cuenta, por último, que estos pequeños seres son cambiantes, van adaptándose al medio (como, por otro lado, hacemos todos los seres vivos sin excepcion, solo que ellos, como se reproducen con mucha mayor rapidez, se adaptan a mayor velocidad) y “su” medio somos nosotros, sus hospedadores, de modo que a veces son capaces de saltar de una especie a otra, y a veces hasta adaptarse a ésta última: unos lo hacen con más facilidad y otros con menos, pero todos los agentes infecciosos tienen esa capacidad.

Pues bien, teniendo en cuenta todo lo anterior ¿es posible predecir cuando saltará un agente nfeccioso de una especie a otra?¿es posible predecir cuando emergerá ante nuestros “ojos” (nuestros sistemas de detección)?¿cuando un nuevo patógeno afectará directamente a nuestra salud o a la de los animales domésticos o los cultivos de los que obtenemos nuestro alimento?¿cuando afectará a nuestro entorno, los animales y plantas, hongos, baceterias, beneficiosos que constituyen el medio ambiente en el cual vivimos y del cual depende nuestra subsistencia?

Mi opinión es que no. Podemos quizá hacer inferencias sobre algo conocido, pero lo desconocido es inasequible a nuestras predicciones, y las enfermedades emergentes sensu stricto (aquellas provocadas por patógenos desconocidos hasta el momento) pertenecen al mundo de lo desconocido. No obstante, quizá entre los lectores del blog haya quien disienta de esta opinión. Si fuera así, le animaría a expresarse en el espacio reservado a comentarios a este post.

Por su relación con este tema, dejo aqui un texto que escribí para una conferencia invitada en el XXV Congreso de la Sociedad Española de Microbiología celebrado en Logroño en 2015 (pueden encontrarlo en el libro de resúmenes del congreso,, o como una publicación individual disponible en línea aqui).

De emergente a pandémico: retos actuales en torno a la vigilancia de emergencias víricas

El  paradigma actual en torno a las enfermedades infecciosas emergentes (EIE) sostiene que éstas surgen en torno a un cambio, ya sea en el propio patógeno, ya en el ambiente que le es propio y que afecta a sus hospedadores (y/o, en su caso, vectores), generando nuevas oportunidades para afectar a nuevas poblaciones o especies y expandirse territorialmente. Se considera a menudo que la mayor parte de las EIE en el hombre tienen un origen zoonótico, lo que equivale a asumir que existe toda una colección de patógenos potenciales en la fauna silvestre esperando su oportunidad para emerger en la especie humana. De esa emergencia inicial a la expansión, eventualmente pandémica, mediarían una serie indeterminada de pasos de adaptación que acaban permitiendo al patógeno una transmisión eficaz entre humanos. En consonancia con este paradigma, el principio “One health” (Una salud) propone la colaboración integrada y efectiva de profesionales y administraciones de los diversos ámbitos implicados en el control de enfermedades infecciosas, en un ambiente multidisciplinar, incluyendo profesionales de la salud pública, la sanidad animal y el medio ambiente, en un contexto global.

Los recientes episodios de emergencia y re-emergencia de enfermedades producidas por virus zoonóticos de alta virulencia, como la epidemia de enfermedad por virus Ebola en África Occidental, los brotes de virus MERS en Oriente Medio, o la aparición de nuevas cepas de virus de gripe aviar, como la cepa H7N9 en China, por citar los ejemplos más relevantes, han promovido planes de vigilancia que en mayor o menor medida han incluido la monitorización de la circulación de los virus relevantes en los animales, incluyendo la fauna silvestre, en consonancia con el principio “One health”. Sin embargo, en el caso de las EIE como las mencionadas, el conocimiento de su eco-epidemiología suele ser muy parcial, lo que plantea importantes dificultades a esta vigilancia. Por ejemplo, el conocimiento actual de la eco-epidemiología e historia natural del virus Ébola es aún escaso, a pesar de que este virus es conocido desde hace décadas, lo que supone dificultades a la hora de determinar qué especie de hospedador vigilar, qué tipo de muestra es la adecuada para ello y que tipo de medidas de bioseguridad hay que aplicar durante la vigilancia en la fauna silvestre. Como es lógico, cuanto más reciente es la descripción del virus implicado, más incompleto es el conocimiento relativo a su eco-epidemiología. Por ejemplo, aún existen importantes lagunas en torno al ciclo natural del coronavirus MERS, descrito en 2012, a pesar de los intensos estudios llevados a cabo en estos pocos años. Por otro lado las herramientas que permiten la identificación de nuevos virus han evolucionado radicalmente en los últimos años, de forma que hoy día es mucho más fácil y rápido identificar nuevos virus patógenos emergentes en el hombre y en los animales. Paradójicamente, ello no supuesto una mayor velocidad en la adquisición de conocimientos eco-epidemiológicos básicos de los nuevos virus identificados, aún dependientes de lentos y laboriosos estudios de campo.

No obstante estas dificultades, en los tiempos recientes se han puesto en marcha diversas iniciativas con el objetivo de detectar la circulación de virus “potencialmente emergentes” en la fauna silvestre, haciendo hincapié en determinadas familias de vertebrados, y singularmente en murciélagos, como posibles “reservorios de virus ancestrales” que darían origen a las próximas generaciones de virus emergentes y eventualmente a las futuras pandemias. Esta aproximación invierte los términos habituales en que se plantea la investigación de una emergencia sanitaria: se aprovecha de las tecnologías de identificación molecular para encontrar virus “sospechosos” por homología o parentesco filogenético, en especies y lugares previamente señalados como susceptibles a un mayor riesgo de emergencia. Los resultados de estos estudios, aún en fase muy preliminar, se irán conociendo en los próximos años.

(*) Traducción libre de la versión francesa del libro. No está disponible en español.

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Virus Zika: otro arbovirus trotamundos que se globaliza

El virus Zika abre todos los noticiarios desde hace unos días. El 1 de febrero la Organización Mundial de la Salud declaró la alerta de salud pública de importancia internacional por la emergencia de este virus. En realidad el virus Zika no es nuevo, ni mucho menos. Ni siquiera es novedad su expansión por el mundo, pues ya apuntó maneras al alcanzar en 2007 unas islas del Pacífico lejos de su lugar de origen, el África subsahariana. El post que sigue trata de resumir lo que se sabe de este virus a dia de hoy.

 

La pregunta se las traía: “Ebola, chikungunya, …¿cual será el próximo?”. “Zika”, fue mi respuesta. El lugar,  el simposio sobre “Infecciones víricas emergentes” celebrado el pasado 8 de julio durante el 25º Congreso de la Sociedad Española de Microbiología en Logroño. ¿Que hacía yo allí? Fui invitado a hablar sobre vigilancia global de enfermedades emergentes (un resumen puede leerse en este enlace). En aquel entonces el virus Zika ya había llegado a América, donde empezaba a expandirse rápidamente, como ya lo había hecho de forma muy parecida poco tiempo antes el virus chikungunya. Evidentemente no se trata de adivinación: predecir pandemias y emergencias sanitarias es un ejercicio muy, muy arriesgado, por no decir imposible, y los virólogos no somos Nostradamus. De hecho, podía haberme equivocado, y acertar tuvo algo de casualidad, pero también mucho de estar informado y de simple deducción por analogía.

Zika: un poco de historia

El virus Zika fue descrito por primera vez en 1947, en Uganda. Se encontró buscando otro virus bien conocido y virulento: el virus de la fiebre amarilla, del cual ya hablamos en un post anterior. La forma de buscarlo era un método rústico pero eficaz que se sigue usando hoy dia en determinados casos como sistema de vigilancia de enfermedades infecciosas: empleando animales centinela. En este caso, como los primates son los hospedadores naturales del virus de la fiebre amarilla, se utilizaron macacos de la India (mono Rhesus: Macacca mulatta) para este fin. El lugar fue el bosque de Zika, en Uganda. El 18 de abril de 1947 encontraron al macaco rhesus 766 con fiebre alta. El suero de este animal, inoculado en ratones, permitió el aislamiento del virus causante de aquella fiebre, que resultó que no era el de la fiebre amarilla, sino un patógeno diferente, que posteriormente fue denominado virus Zika, como el bosque del que procedía. El trabajo se realizó en el Uganda Virus Research Institute (UVRI) en Entebbe, Uganda.

UVRI 2015

Entrada principal del Uganda Virus Research Institute, en Entebbe, Uganda, lugar donde se realizó el primer aislamiento del virus Zika. Este es un laboratorio histórico para la virología, donde, además del Zika, se aislaron por primera vez virus como el de Crimea-Congo y West Nile, entre otros.
(Fotografía realizada  por el autor en febrero de 2015).

Poco después se aisló el mismo virus de un mosquito de la especie Aedes africanus, recogido en aquel mismo bosque. La presencia de anticuerpos específicos frente al virus en la población humana de la zona indicaba que el Zika podía infectar a la especie humana. Estudios experimentales en ratones y primates demostraron que el mosquito Aedes era el vector que mediaba la transmisión del virus.

Estudios serológicos indicaban que el área de distribución de este virus comprendía prácticamente todo el África tropical y subtropical, además de zonas tropicales de Asia como la India, Malasia, Thailandia, Vietnam, Filipinas e Indonesia. La seroprevalencia (porcentaje de indivíduos que muestran reacción positiva de anticuerpos frente al virus en la población) en algunos casos, como en Nigeria, superaba el 40%, lo que indicaba una situación endémica: la población estaba expuesta al virus de forma intensa y continuada desde hacía mucho tiempo. En esta situación la mayor parte de la población posee defensas naturales frente al virus, adquiridas durante una infección en las primeras etapas de la vida. Es en la infancia cuando el organismo es más vulnerable, y en efecto, los primeros aislamientos del virus a partir de humanos infectados procedían de niños de entre 1 y 3 años de edad, con fiebre como principal (y a menudo único) síntoma registrado, y en todo caso con signos clínicos leves como dolores de cabeza y musculares.

La transmisión del virus Zika por mosquitos lo vincula al cambio global

El virus Zika ha sido aislado de diversas especies de mosquitos, principalmente del género Aedes, incluyendo A. aegypti, que es el principal vector de la fiebre amarilla y el dengue. Estos dos virus tienen en común con Zika no solo que son transmitidos por el mismo tipo de mosquito, y que son patógenos para el hombre, sino también que pertenecen a la misma familia de virus: los flavivirus. De estos virus hemos hablado en anteriores ocasiones (véase por ejemplo, el post del 12 de octubre de 2012 dedicado a los flavivirus emergentes), subrayando la especial tendencia observada en tiempos recientes, de algunos de sus miembros a emerger en diversas regiones del Planeta. De ello no parece ser ajeno el hecho de que estos flavivirus emergentes se transmiten por picadura de mosquitos, y ya se señaló en este blog la especial relación que tiene el calentamiento global con las enfermedades transmitidas por vectores artrópodos (por ejemplo, véase el post del 25 de febrero de 2012).

En definitiva, el virus Zika es el ultimo de una serie de flavivirus transmitidos por picadura de mosquito que han expandido su rango geográfico en tiempos recientes, como West Nile, Usutu, Tembusu, entre otros. De igual modo, otros virus no pertencecientes a este grupo, pero cuyo modo de transmisión, e incluso tipo de vector, comparten con Zika, han precedido a éste en su expansión mundial, notablemente el virus chikungunya, que no es un flavivirus sino un alfavirus de la familia de los togavirus, y al cual hemos dedicado igualmente algunos posts (por ejemplo, el del 16 de diciembre de 2013). Entre estos virus “expansivos” podemos distinguir dos casos: aquellos que necesitan una o varias especies de vertebrados silvestres que actuen como reservorio para sostener su ciclo natural, como por ejemplo, las aves en el caso del virus West Nile, y aquellos como el Zika y el  chikungunya, pero también el virus dengue y el de la fiebre amarilla, que no necesitan un reservorio animal para mantenerse en circulación, sino que el ciclo puede ser mantenido entre los mosquitos Aedes y la especie humana. Esto hace a estos virus especialmente proclives a la expansión territorial allí donde existan vectores competentes y seres humanos que infectar, especialmente en ambientes muy antrópicos (humanizados, urbanos) donde prosperan sus vectores.

Como hemos dicho, Zika y chikungunya emplean para su transmisión vectores comunes pertenecientes al género Aedes. Entre ellos hay especies invasoras como A. aegypti, A, albopictus, éste último popularizado como “mosquito tigre“. Si bien el papel como vector de A. aegyptii está claramente establecido tanto para chikungunya como para Zika, el de A. albopictus lo está para chikungunya pero es menos conocido en el caso de Zika, aunque la evidencia actual apunta a que este vector es competente también para este virus.

Mosquito tigre

Estas dos especies de mosquitos han alcanzado una amplia distribución en el mundo, la cual se ha visto favorecida por fenómenos asociados al cambio global, que es el impacto de la actividad humana sobre la Tierra. Esta es la razón por la que los virus que emplean estos vectores para su tranmisión tienen allanado el camino para su expansión territorial en amplias zonas del planeta, llegando cada vez más a zonas templadas y más alejadas de los trópicos, como puede ser la Europa meridional y el sur de EE.UU. En las imágenes siguientes se representa la distribución geográfica de estos vectores en épocas recientes.

A. albopictus - distribución

Distribución mundial de Aedes albopictus (mosquito tigre) en 2007. En azul: rango nativo; en verde: introducido (Fuente: Wikimedia Commons).

 

Distribución Aedes aegyptii

Rango geográfico del mosquito Aedes aegypti (amarillo) y de uno de los virus que son transmitidos por éste, el virus dengue (naranja). (Fuente: Wikimedia Commons).

Hay que decir que debido a su expansión contínua, estos mapas están ya desfasados. Se sabe ya que, por ejemplo, A. aegypti ha alcanzado el estado de California (EE.UU.) recientemente, y se sospecha de su presencia en países bañados por el mar Negro, es decir, está a las puertas de Europa (donde, por otro lado, su presencia fue común en tiempos pasados, como prueban las epidemias de fiebre amarilla que asolaron los países mediterráneos hasta el siglo XIX). Por su parte, A. albopictus se encuentra distribuido por gran parte de la cuenca mediterránea, incluyendo España, Francia, Italia, Grecia y Balcanes en su lado norte, y se sospecha su presencia en algunos enclaves del norte de África. Así pues, podemos decir que todos estos países tienen potencial para sufrir brotes autóctonos de virus Zika, como ocurrió no hace mucho con virus chikungunya en Italia, en un episodio que ya se relató en otro post.

Si bien la transmisión del virus Zika ocurre generalmente a través de la picadura de mosquito, se han observado formas alternativas de transmisión. Concretamente se ha documentado algún caso de transmisión por contacto, probablemente por vía sexual. En 2008, el investigador norteamericano Brian D. Foy resultó infectado en Senegal durante una estancia para realizar trabajo de campo en aquel país para el CDC. A su regreso a Colorado (EE.UU.) transmitió la enfermedad a su mujer, presumiblemente por contacto sexual, y publicó el caso en un artículo científico, que se puede consultar en este enlace. Otras potenciales vías de transmisión son las transfusiones y los trasplantes, y posiblemente la vía transplacentaria, que como se verá más adelante, podría tener consecuencias sanitarias muy relevantes. Se desconoce la importancia epidemiológica que pueden tener estas formas alternativas de transmisión no dependientes de vector artrópodo.

La peripecia del Zika alrededor del mundo: 2007-2015

Como dijimos antes, el virus Zika apuntaba maneras ya en 2007 cuando alcanzó la isla de Yap, en Oceanía. Esta isla está en medio del Pacífico, en el archipiélago de Micronesia. La forma en que el virus llegó allí es desconocida, pero probablemente fue introducido por un viajero infectado procedente de alguna de las zonas endémicas para este virus. El brote produjo 49 casos confirmados y 59 probables. Los sintomas comunes fueron fiebre, artralgia, erupción cutánea maculopapular y conjuntivitis. Se estimó que el 73% de la población de Yap fue infectada, es decir, que la inmensa mayoría de las infeccciones permanecieron asintomáticas, algo que, por lo demás, es bastante común entre las infecciones causadas por flavivirus. El mosquito responsable de la transmisión principalmente fue la especie local Aedes hensilli.

El virus Zika siguió expandiéndose rápidamente por otras islas del Pacífico, en Oceanía. En 2013 llegó a la Polinesia francesa y a principios de 2014 alcanzó la Isla de Pascua, tras expandirse por otras islas de la región como Nueva Caledonia, Cook, Vanuatu y Solomon. De aqui sabemos, por estudios filogenéticos (análisis de las similitudes de secuencia genética de los virus hallados en cada una de estas regiones) que pasó a Brasil, probablemente en 2014. Aunque se ha especulado que pudo haber sido un viajero infectado que asistió al campeonato mundial de futbol que organizó este país latinoamericano en 2014 el que introdujo el virus en Brasil, lo cierto es que entre los participantes en ese campeonato no había equipos procedentes de las islas afectadas por el Zika. Por el contrario, si hubo representantes de estas islas en un campeonato mundial de remo que organizó también el país carioca en 2014. Sea en el campeonato que sea, el caso es que el Zika empezó a circular en Brasil. gracias a la abundancia en este país de mosquitos eficaces para su transmisión. Pero no fue hasta mayo de 2015 que Brasil diagnosticó los primeros casos de infección por virus Zika en su territorio. El diagnóstico de una enfermedad como la que causa el Zika, por lo general leve, no es fácil, y en este caso además podía confundirse con otros virus que circulan en la zona, como dengue, chikungunya, etc, de ahi probablemente el retraso en detectarlo. El virus mientras se había extendido y la epidemia pronto desbordó sus fronteras. Para octubre-noviembre de aquel año alcanzó a Colombia, El Salvador, Guayana francesa, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Surinam y Venezuela, y en diciembre alcanzó el archipiélago de Cabo Verde, en el océano Atlántico, frente a las costas de África Occidental, lo que prácticamente supone regresar a su “cuna” africana tras dar la vuelta al mundo.

Mapa de la distribución mundial de virus Zika hasta diciembre de 2015.

Mapa de la distribución mundial de virus Zika hasta diciembre de 2015 (fuente: Centers for Disease Control and Prevention, CDC)

La “alerta de salud pública de importancia internacional” de la OMS

Los lectores se preguntarán ¿y cómo es que, siendo un virus que produce una enfermedad leve, el comité de emergencia de la OMS ha lanzado una “alerta de salud pública de importancia internacional” sobre el Zika, si no lo hizo con otras epidemias igual de expansivas pero probablemente más virulentas como la del chikungunya? La razón principal, según la OMS, radica en  la aparición en Brasil de conglomerados (“clústers”)  de casos de malformaciones neonatales y problemas neurológicos (síndrome de Guillain-Barré) de forma concomitante al progreso de la epidemia de Zika en este país. La OMS, a falta de confirmación de la asociación causal entre estas complicaciones graves y la infección por Zika, y en ausencia de una explicación convincente para los problemas observados, ha decidido hacer esa declaración de alerta, aún reconociendo que existe un alto nivel de incertidumbre en torno a las consecuencias potencialmente graves de la infección por Zika. La OMS sostiene que, a pesar de la incertidumbre existente (que es normal en cualquier enfermedad infecciosa emergente), es mejor prevenir, ya que de momento no se puede descartar la duda razonable de que exista asociación de la infección por virus Zika y problemas reproductivos y neurológicos graves. En estas circunstancias, y hasta que se obtengan evidencias más sólidas, es razonable, según la OMS,  actuar con cautela, no correr riesgos ante problemas importantes para la salud pública como los que se sospecha están asociados a la infección por Zika,  y poner más empeño en “la vigilancia de los casos de microcefalia y de síndrome de Guillain-Barré, en particular en las zonas de transmisión conocida del virus del Zika y en las zonas en riesgo de este tipo de transmisión”, recomendando la investigación de forma intensiva de “la etiología de los nuevos conglomerados de casos de microcefalia y trastornos neurológicos para determinar si hay una relación de causalidad con el virus del Zika y otros factores o cofactores”.

Entre las recomendaciones que da la OMS en su declaración sobre la alerta declarada para el  virus Zika, están la mejora de los sistemas de vigilancia y diagnóstico de la enfermedad, la capacitación de los laboratorios involucrados en las pruebas de diagnóstico, mejorar la comunicación de riesgos en los países con transmisión del virus, promover las medidas de control de vectores, poner especial empeño en evitar que las mujeres embarazadas se expongan a la infección, y brindar información sobre el riesgo de padecer la infección a las mujeres en edad fértil en las zonas con circulación activa del virus. A más largo plazo recomienda promover la investigación sobre el desarrollo de vacunas y tratamientos específicos, de los cuales se carece actualmente, y allí donde se perciba riesgo de circulación, los sistemas sanitarios deben estar preparados para un eventual aumento de casos de síndromes neurológicos o malformaciones congénitas. Sin embargo, la declaración no desaconseja viajar a las zonas de riesgo ni restringir el comercio con éstas, aunque si recomienda “brindar información actualizada a los viajeros que se dirijan a zonas con transmisión del virus del Zika con respecto a los posibles riesgos y las medidas apropiadas para reducir la posibilidad de verse expuestos a picaduras de mosquitos“. A las autoridades sanitarias de los países afectados les insta a notificar la información relevante de forma eficaz y rápida.

Conclusión

Aunque un viejo conocido, el virus Zika ha revelado su carácter trotamundos solo en tiempos muy recientes. Este hecho, junto con la sospecha de que su infección pueda causar malformaciones graves en recién nacidos y síndromes neurológicos, ha hecho que la OMS declare la alerta de salud pública de importancia internacional, hasta que se tengan más certezas sobre su vinculación con estos importantes problemas sanitarios. Quedan muchas preguntas por responder, pero quizás la más intrigante de todas es ¿por qué ahora?

En futuros posts seguiremos dando información sobre esta alerta internacional y los progresos que se vayan haciendo en relación con las interesantes cuestiones planteadas por esta expansión mundial del virus Zika.

Enlaces de interés

“Enfermedad por el virus de Zika ” en la web de la Organización Mundial de la Salud (en español). Un buen resumen de la enfermedad http://who.int/mediacentre/factsheets/zika/es/

“Declaración de la OMS sobre la primera reunión del Comité de Emergencia del Reglamento Sanitario Internacional (2005) sobre el virus del Zika y el aumento de los trastornos neurológicos y las malformaciones congénitas” (en español) http://www.who.int/mediacentre/news/statements/2016/1st-emergency-committee-zika/es/

“The next steps on Zika”. Nota sobre el virus Zika en el número del 2 de febrero de la revista Nature: http://www.nature.com/news/the-next-steps-on-zika-1.19277?WT.ec_id=NATURE-20160204&spMailingID=50617576&spUserID=NjM2MjYxNzExNQS2&spJobID=860373381&spReportId=ODYwMzczMzgxS0

Nota sobre los recursos y novedades sobre el virus Zika puestos a disposición por el ECDC – European Centers for Disease Control and Prevention http://www.eurosurveillance.org/ViewArticle.aspx?ArticleId=21369

Artículo sobre la historia del virus Zika fuera de África. Hayes EB. Zika Virus Outside Africa. Emerging Infectious Diseases. 2009;15(9):1347-1350. doi:10.3201/eid1509.090442. http://wwwnc.cdc.gov/eid/article/15/9/09-0442_article
.
Artículo sobre la emergencia del virus Zika desde la Polinesia a Brasil. Musso D. Zika virus transmission from French Polynesia to Brazil [letter]. Emerg Infect Dis. 2015 Oct [date cited]. http://dx.doi.org/10.3201/eid2110.151125
.
Artículo sobre un caso de probable transmisión del virus Zika por contacto sexual. Foy BD, Kobylinski KC, Foy JLC, Blitvich BJ, Travassos da Rosa A, Haddow AD, et al. Probable non–vector-borne transmission of Zika virus, Colorado, USA. Emerg Infect Dis [serial on the Internet]. 2011 May [date cited]. http://dx.doi.org/10.3201/eid1705.101939

 

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Nuevo número de la revista “Virología”: Zoonosis víricas. “Un mundo, una salud”

 

Acaba de salir el nuevo número de la revista Virología, que es la revista de la Sociedad Española de Virología (SEV). Está disponible online (¡gratis!) sólo con pinchar en el siguiente enlace:

Zoonosis víricas. “Un mundo, una salud”.

Vol. 17 nº1 (2014)

 

Los números de esta revista se hacen esperar (un año desde que se publicó el nº anterior) pero la verdad es que están muy bien, por lo que merece la pena esperar un poco. En esta ocasión además creo que se han esmerado especialmente, incluso a nivel gráfico, con una portada “3D” de un diseño notable para mi gusto, en la que destaca una figura central simbolizando los tres aspectos del lema del nuevo número: “Un mundo, una salud” reunidos en una arquetípica partícula vírica “tripartita” que a su vez podría simbolizar el planeta, suspendido en el espacio.

 

Me agrada mucho que hayan dedicado un número completo de la revista al mundo de las zoonosis víricas, por proximidad con la temática de mi trabajo habitual, pero sobre todo porque a menudo este tema ha sido el “hermano pobre” en el amplio campo de la virología, y sin embargo, es cada día más aceptado por evidente que en la Naturaleza no hay compartimentos estancos, y menos en el mundo de las enfermedades infecciosas, donde los patógenos, sean virus, bacterias o parásitos, transitan entre especies, y la especie humana en este sentido es una más. El espíritu de “Un mundo, una salud” es inmanente en este blog dedicado a los virus emergentes y el cambio global, Ya dediqué anteriormente un post a este asunto, el cual comenzaba así:

El niño/roedores/sindrome pulmonar por hantavirus; construcción de embalses/mosquitos/fiebre hemorrágica del Valle del Rift; comercio de animales silvestres/roedores/viruela de los monos; calentamiento global/jejenes/lengua azul; producción avícola/aves silvestres/gripe aviar; nuevos regadíos/mosquitos/aves/encefalitis por flavivirus…

No me he vuelto loco. Solo son ejemplos de lo imbricadas que están tres áreas de conocimiento que tradicionalmente se han desarrollado por separado y a menudo de espaldas unas de otras: la sanidad humana,  la sanidad animal y el medio ambiente. En negrita se destacan determinadas enfermedades causadas por infecciones víricas, que afectan al hombre y/o a los animales, y que a menudo se mantienen en la naturaleza en especies de animales silvestres que actúan como reservorio. Roedores, murciélagos, aves, son frecuentemente reservorios de enfermedades que afectan al hombre (zoonosis) y/o a los animales domésticos (“enfermedades compartidas“). Algunas de ellas, además, son transmitidas por picaduras de artrópodos. Está claro que el conocimiento de estas enfermedades ha de verse potenciado por la interacción entre especialistas en diversas disciplinas, incluyendo profesionales de la medicina humana y veterinaria, epidemiología, virología, entomología, zoología, genética, inmunología, ecología, climatología, etc.

Así pues, el concepto “Un mundo, una salud” trata de integrar las diversas disciplinas relevantes en torno a nuestra salud, que está estrechamente relacionada con la sanidad animal y la salud ambiental. La realidad nos ofrece un ejemplo excelente de inmensa actualidad: la emergencia de enfermedad por virus ebola (EVE) en África Occidental. En un post anterior ya vimos que la actual epidemia de EVE en África Occidental es una genuina emergencia sanitaria que tiene como origen un evento singular de transmisión desde un reservorio animal al ser humano, y que probablemente se ha visto facilitado por circunstancias como la invasión del hábitat de dichos reservorios silvestres en la selva tropical con el fin de explotar sus recursos minerales (ver enlace 1, enlace 2, enlace 3), y de todo el desarrollo necesario para tal fin que lleva aparejado, como por ejemplo la construcción de vías de comunicación al corazón mismo de la selva. Como pone de manifiesto este ejemplo, la salud humana, animal y el medio ambiente forman una imbricada madeja de hilos difíciles de devanar.

Hablando de hilos, volvamos al nuestro, que es el último número de la revista Virología, que no tiene dsperdicio.

Comienza éste con un artículo de la serie “Sin ciencia no hay futuro” dedicada a exponer la difícil situación por la que pasa la investigación científica en España, de la cual la investigación sobre los virus no es sino un exponente más. El artículo, titulado “La descapitalización de la ciencia en España” es una amarga reflexión sobre el panorama al que se enfrentan los jóvenes científicos en España, obligados a emigrar, muchos de ellos tras haber regresado con contratos de “reincorporación”. Lo cuenta muy bien uno de estos investigadores, Javier Buceta. Léanlo porque es muy revelador de lo que está ocurriendo con la ciencia en España.

Continua con la sección “Historia de la virología“, coordinada por Rafael Nájera, con un interesante artículo escrito por el propio coordinador titulado “VIH: Reservorio viral latente y política” y completado con noticias relacionadas con esta sección.

A esta sección siguen dos artículos de revisión, a tono con la temática elegida para este número dedicado a las zoonosis víricas: el primero, escrito por José Manuel Echevarria,  titulado “Los hepadnavirus de murciélagos y el origen del virus de la hepatitis B“, y el otro, escrito por el que suscribe, titulado “Las aves como reservorio de virus zoonóticos“.

Las enfermedades víricas tienen una faceta social que es la que trata la sección “Virología y sociedad“. En esta ocasión inician la sección Rosario Sabariegos y Silvia Ortiz Simarro con un interesante artículo “El trópico, el dengue y el mundial de fútbol en el que se preguntan acerca del orden de prioridades en temas peliagudos como son las enfermedades tropicales en relación con determinados eventos internacionales como el mundial de fútbol. Dos artículos de esta misma sección muestran sendas aproximaciones desde el arte a ciertas enfermedades víricas. El primero desde la pintura y el segundo desde la poesía. En el primer artículo, (titulado “Tarjeta roja“) Elvira Fiallo-Olivé y Jesús Navas-Castillo comentan las vicisitudes de la vacunación frente a la fiebre amarilla utilizando el cuadro titulado “Un episodio de fiebre amarilla en Buenos Aires” (Juan Manuel Blanes, c. 1871) para ilustrar el impacto social que tuvieron las epidemias de esta enfermedad en el pasado, y que aún hoy día siguen siendo una importante amenaza para la salud pública en muchos países en vías de desarrollo en África y América del Sur. El segundo artículo, Carlos Briones Llorente presenta en su sección habitual “La vida y las palabras”  lo que promete ser la primera entrega de una serie de artículos sobre las relaciones entre literatura y SIDA, bajo el título “El virus de la inmunodeficiencia humana: de la zoonosis a la literatura (I)“, donde, tras ofrecer una panorámica de lo que supuso el descubrimiento del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), nos muestra en qué contexto histórico y cultural tuvo lugar ese descubrimiento y cómo tuvo su impacto en las artes, deteniéndose en un poema de Cristina Peri Rossi titulado “Un virus llamado SIDA“. El autor recuerda importantes nombres de la literatura que sucumbieron a causa de esta epidemia.

En la habitual sección “Entrevista a un virólogo” el elegido para la entrevista es Antonio Tenorio, del Instituto de Salud Carlos III y el entrevistador el que suscribe. Se trata de una entrevista muy en consonancia con la temática del número de la revista, pues Antonio es pionero en aplicar el concepto “Un mundo, una salud” en diversos proyectos y actividades de salud pública a lo largo de su carrera. A los lectores les sorprenderán algunos de los puntos de vista expresados por el entrevistado, que según se define él mismo no es investigador sino  “un virólogo de salud pública”, Su defensa de la cooperación entre grupos, la formación de redes de colaboración, etc, suenan como aire fresco frente a un discurso oficial dominado por el asfixiante soniquete de la competitividad y la excelencia mal entendidas. Por su interés para los lectores de este blog y con permiso de la revista, reproduciré esta entrevista en un próximo post.

Completan este número las habituales secciones “Noticias de actualidad” con una serie de artículos comentando noticias recientes, sobre ébola y otras fiebres hemorrágicas, rabia, robovirus (virus transmitidos por roedores) y geminivirus de plantas, escritos por especialistas en los respectivos campos), “Tesis doctorales” (breves reseñas de las tesis presentadas durante el último año en el área de virología en España), “Congresos y reuniones científicas”  y “Jornadas, cursos y premios” (reseñas de reuniones,  congresos, jornadas, etc relacionados con la virología celebrados durante el año pasado), “Libros recomendados” y “Comentarios de artículos” seleccionados por especialistas por su interés en las diversas áreas de la virología, incluyendo esta vez tres contribuciones al mundo de los virus de plantas y otras tres al de los virus de animales.

En resumen, un más que interesante y muy recomendable número monográfico de la revista Virología dedicado a las zoonosis víricas. Todo un lujo.

Y un lujo también para mi haber podido colaborar en él, lo que agradezco a sus editores, especialmente a Fernando Rodríguez y a Ana Doménech.

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Preparación en Europa ante el riesgo de importación de casos de ébola

 

Hace unos días se publicó en la revista Eurosurveillance (editada por el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades, ECDC) un editorial sobre la preparación en la UE ante la situación planteada por la epidemia de ebola en África occidental. En resumen viene a decir que dada la grave situación producida por el ebola en África occidental el riesgo de importación de casos de ebola hacia Europa y otros territorios es digno de tenerse en cuenta para prevenir sus consecuencias y evitar la expansión de la enfermedad. Para ello, la preparación de los países es esencial. Un personal sanitario con adecuada formación y entrenamiento es clave para poder atender a los pacientes con seguridad y evitar la transmisión secundaria en nuestros territorios. También señala que mientras no se atajen las raíces del problema en África, el riesgo seguirá existiendoy con él la necesidad de estar preparados para tratar casos de ebola importados. Por su interés para los lectores del blog he traducido el artículo y lo reproduzco a continuación.

Eurosurveillance, Volume 19, Issue 40, 09 October 2014

http://www.eurosurveillance.org/ViewArticle.aspx?ArticleId=20925

 

Editorial

 

LA PREPARACIÓN ES CRUCIAL PARA ATENDER CON SEGURIDAD A LOS PACIENTES DE ÉBOLA Y PARA PREVENIR LA PROGRESIÓN DE LA TRANSMISIÓN EN EUROPA – SON NECESARIAS MEDIDAS DE CONTROL EN SUS RAÍCES EN ÁFRICA OCCIDENTAL

 

M. J.W Sprenger1, D Coulombier

Los últimos acontecimientos relacionados con el actual brote de enfermedad por virus Ébola (EVE) en África occidental parecen haber hecho surgir problemas inevitables a los que Europa tiene que hacer frente: un individuo que comenzó a padecer síntomas de EVE justo después de haber llegado a un país no afectado [1], y sanitarios que se infectaron con el Ébola mientras cuidaban de pacientes, en África occidental o en países no afectados donde fueron evacuados [2-4]. A ello se suman las informaciones y reportajes en los medios de comunicación que revelan preocupación entre el público en general.

Todo esto se deriva del dramático desarrollo de la epidemia en África occidental en los últimos meses, y los pronósticos coinciden unánimemente en señalar que hasta que se logre invertir la tendencia en la región afectada y se empiece a controlar la epidemia pasarán semanas o incluso meses [5-6]. Por consiguiente, los países europeos van a tener que hacer frente a más casos procedentes de zonas afectadas, y a la vez prepararse bien para prevenir la transmisión secundaria.

Aunque probablemente las infecciones en los centros sanitarios en Europa continuarán ocurriendo como casos aislados y desafortunados, éstos deben ser investigados a fondo con el fin de incorporar las enseñanzas que de ellos se puedan derivar para mejorar las normas y procedimientos, así como para tenerlas en cuenta en las actividades de formación y entrenamiento.

Hay tres escenarios posibles que pueden dar lugar a la presentación de pacientes infectados con el virus Ébola en centros sanitarios en Europa y que acaben teniendo contacto con sanitarios o personal de apoyo.

El primer escenario estaría relacionado con un paciente con infección confirmada por virus Ébola, procedente de un país afectado, que es evacuado médicamente a Europa. Este escenario no debería dar lugar a una propagación en Europa y por lo tanto representa un riesgo bastante bajo, dado que se pueden establecer a priori planes para responder con eficacia a este tipo de situaciones. Sin embargo, como se señaló anteriormente, tratándose de seres humanos siempre existe la posibilidad de que ocurra algún accidente desafortunado que acabe provocando la infección de personal sanitario expuesto. Si bien el cuidado de los enfermos de Ébola en escenarios europeos debería de ser seguro si se emplean los procedimientos adecuados, la supresión al 100 % del riesgo es imposible.

El segundo escenario se refiere a un paciente sintomático que embarca en un vuelo comercial, posiblemente en busca de atención médica en Europa. Al declarar el brote de Ébola en África occidental una emergencia de salud pública de importancia internacional, el Comité de Emergencia del Reglamento Sanitario Internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) también recomienda la inspección de salida en los países afectados [7]. Para que esta medida, aparentemente sencilla y no demasiado costosa, resulte eficaz, debe aplicarse sistemáticamente a todos los viajeros que salgan de los países afectados. Cuando esto se logra, el riesgo de exportación puede minimizarse en gran medida. El apoyo prestado por los Estados Unidos a los países afectados debería haber ayudado en la situación actual a este respecto [8]. La inspección adicional en el punto de entrada puede complementar a la inspección de salida, ya que puede detectar los pocos casos sintomáticos que podrían haber sido pasados por alto por la inspección de salida o los que puedan haber resultado sintomáticos durante el vuelo. Sin embargo, la selección de entrada es difícil de implementar debido a las rutas indirectas que pueden tomar los viajeros.

El tercer escenario consiste en una persona que viaja a Europa desde un país afectado, mientras está en período de incubación, y solamente desarrolla los síntomas después de su llegada, como en el episodio ocurrido recientemente en Dallas (EE.UU.) [1]. Esta situación constituye el mayor riesgo para Europa, ya que predispone a una transmisión secundaria limitada a los contactos cercanos durante la etapa temprana de la enfermedad, una vez que el paciente se vuelve infeccioso pero antes de ser aislado. En todos los países de la Unión Europea se han realizado esfuerzos para reducir al mínimo este riesgo a través de un conjunto de medidas, a saber, (i) proporcionar información sobre la enfermedad y consejos en caso de síntomas a todos los viajeros procedentes de las zonas afectadas, (ii) sensibilizar a los que prestan la primera línea de atención sanitaria sobre los posibles síntomas de EVE y la necesidad de investigar viajes recientes a la región afectada cuando examinen a los pacientes, además de para garantizar el oportuno aislamiento cuando se sospeche EVE, y (iii) proporcionar orientación para la investigación de casos y para las medidas de control de la infección, que debería permitir a la atención segura para estos pacientes.

La siguiente infografía presenta de forma simplificada los tres escenarios descritos anteriormente (Figura).

Tres escenarios posibles que pueden dar lugar a la presentación de pacientes infectados con el virus Ébola en centros sanitarios en Europa (pinchar en la gráfica para agrandar).

Las evacuaciones médicas a Europa son seguras en particular cuando las medidas de control de infecciones se aplican por profesionales con experiencia y bien entrenados. A pesar del aumento previsto de dichas evacuaciones, que a la larga se traducirá en el tratamiento de más casos de Ébola en los hospitales europeos, la transmisión al personal sanitario debería ser una excepción esporádica y desafortunada. Casos como el de Dallas podrán verse en Europa (*). Cualquier situación de este tipo podría ocurrir también en otras regiones del mundo.

Por encima de todo, sin embargo, los casos de trabajadores de la salud infectados recientemente evacuados a Europa que estuvieron involucrados en la respuesta al brote en los países afectados, nos debe recordar la importante labor de los que trabajan en África Occidental, donde la carga de la EVE pesa mucho en la población y ha afectado considerablemente a las estructuras sanitarias y a otros servicios locales. El riesgo de propagación asociado con el brote de Ébola en curso en África occidental sólo puede ser mitigado mediante el control de la epidemia en su origen en los países afectados.

Estamos en sintonía con las voces que reclaman una mayor preocupación por la situación actual y piden un fuerte liderazgo dentro de la comunidad internacional para garantizar la implementación de las medidas adecuadas en esta crítica situación [9]. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) apoya firmemente tales iniciativas por parte de la OMS en lo posible dentro de su mandato. Como se señala en la revista The Lancet [9], en la actualidad, la comunidad internacional debe fortalecer aún más su apoyo a los países afectados. Aunque todavía no está claro cuándo terminará el brote, es importante analizar este caso con cuidado y aprender de ella con el fin de estar mejor preparados ante episodios similares en el futuro. Se lo debemos a los que sufren y a los que perdieron la vida, así como aquellos que trabajan para salvar vidas y tratan de contener este brote de Ébola sin precedentes en los países afectados.

References

  1. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). First Imported Case of Ebola Diagnosed in the United States. 10 Aug 2014. Atlanta: CDC. Available from: http://www.cdc.gov/vhf/ebola/outbreaks/2014-west-africa/united-states-imported-case.html
  2. Une française travaillant pour MSF au Libéria touchée par le virus Ebola va être rapatriée en France, 17 septembre 2014. Paris: Minisère des Affaires sociales, de la Santé et des Droits des femmes. Available from:http://www.sante.gouv.fr/une-francaise-travaillant-pour-msf-au-liberia-touchee-par-le-virus-ebola-va-etre-rapatriee-en-france.html
  3. European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC). Epidemiological update: First Ebola case diagnosed in the EU. 7 Oct 2014. Stockholm: ECDC; 2014. Available from:http://www.ecdc.europa.eu/en/press/news/_layouts/forms/News_DispForm.aspx?List=8db7286c-fe2d-476c-9133-18ff4cb1b568&ID=1078
  4. Ministero de sanidad. [Spanish Ministry of Health]. Diagnosticado un caso secundario de contagio por virus Ébola. [Secondary case of Ebola virus infection diagnosed]. Spanish. Available from:http://www.msssi.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=3427
  5. WHO Ebola Response Team. Ebola Virus Disease in West Africa – The First 9 Months of the Epidemic and Forward Projections. N Engl J Med. 2014 Sep 22. [Epub ahead of print]
  6. Meltzer MI, Atkins CY, Santibanez S, Knust B, Petersen BW, Ervin ED, et al. Estimating the future number of cases in the ebola epidemic — liberia and sierra leone, 2014–2015. MMWR Surveill Summ. 2014;63:1-14.http://www.cid.oxfordjournals.org/cgi/pmidlookup?view=long&pmid=12746770
  7. World Health Organization (WHO). Statement on the Meeting of the International Health Regulations Emergency Committee Regarding the 2014 Ebola Outbreak in West Africa. 8 August 2014. Geneva: WHO; 2014. Available from: http://www.who.int/mediacentre/news/statements/2014/ebola-20140808/en/
  8. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Enhanced Ebola Screening to Start at Five U.S. Airports and New Tracking Program for all People Entering U.S. from Ebola-affected Countries. Updated 8 Oct 2014. Atlanta: CDC. Available from: http://www.cdc.gov/media/releases/2014/p1008-ebola-screening.html
  9. Gostin LA, Friedman EA. Ebola: a crisis in global health leadership. The Lancet. Published online 7 Oct 2014. Available from: http://download.thelancet.com/flatcontentassets/pdfs/S0140673614617918.pdf

(*) La fecha de publicación de este artículo es muy próxima a la del ingreso del primer caso autóctono de EVE en Europa, ocurrido en España el 6 de octubre. Es difícil saber por qué no lo incluyeron, pero puede suponerse que el artículo fue finalizado y enviado un poco antes de la fecha de publicación (9 de octubre), cuando las noticias sobre el caso español podrían estar aún sin confirmar. De cualquier forma, casos como el de Teresa Romero, la cuidadora de los dos repatriados españoles infectados fallecidos por ébola, que se contagió del segundo, están claramente reflejados como uno de los escenarios de riesgo descritos en el artículo.

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Ébola, África Occidental, 6 meses después: ¿es un virus emergente?

Tras 6 meses desde la declaración del primer caso, el actual brote de ébola en África occidental sigue aumentando y representa un riesgo creciente para la salud pública en el ámbito internacional, tal como ha alertado la OMS el 8 de agosto. Se trata de una alerta sanitaria por un virus emergente en una zona en la que esta enfermedad apenas se había manifestado antes. Entre los factores que han conducido a la presente situación, inédita por lo que respecta al virus ébola, destacan la débil infraestructura sanitaria de los países más afectados, Liberia, Sierra Leona y Guinea-Conakry, pero también actividades humanas como la deforestación y la construcción de carreteras y vías de comunicación hacia zonas remotas que facilitan los contactos con la fauna selvática que constituye el reservorio del virus.

Ébola en África Occidental: situación actual 

La OMS publicaba  en su web el  pasado martes, 23 de septiembre, un informe titulado “Seis meses después de la primera notificación del brote de ébola : ¿Qué sucede cuando un virus mortal golpea a los desposeídos?” que nos recuerda que hace 6 meses desde la primera notificación del brote de virus ébola por esta organización, y que el 8 de agosto se declaró la alerta internacional por virus ébola (ver post anterior), en vista de que la situación, lejos de mejorar, iba a peor. Las cifras de casos notificados durante estos 6 meses, actualizadas hoy en otro informe (ver este enlace) ascienden a 6.242  de los que 2.909 han fallecido. La OMS recuerda la difícil situación de los sanitarios en esta epidemia. Hasta hoy, 373 sanitarios han resultado infectados y de ellos 208 han fallecido a consecuencia de la infección. También reconoce que estas cifras, que son las de casos declarados, distan bastante de la realidad, ya que las cifras reales pueden ser bastante más altas.

Para comprender mejor la situación actual de este brote epidémico debemos examinar la evolución del mismo en los últimos meses: recordemos que el 8 de agosto, cuando fue declarada la alerta internacional, los casos totales eran 1.711, de los que habían fallecido 932, y ya era el brote de ébola de mayor magnitud registrado. Un mes y medio después las cifras se han multiplicado por un factor algo mayor de tres, si bien la proporción de casos mortales se ha reducido ligeramente (de 54% a 48%). En la siguiente gráfica, incluida en el informe de la OMS mencionado anteriormente se puede ver mejor la evolución del número de casos.

Casos declarados de ebola a 24_9_2014

Histograma combinado de casos confirmados y probables de infección por virus ébola en África Occidental, a 24 de septiembre de 2014. Fuente: Organización Mundial de la Salud.

Como puede verse en la figura anterior, de los cinco países que han declarado casos por el momento, el más afectado es Liberia, con alrededor de 3.300 casos de infección, seguido de Sierra Leona con 1.900 y Guinea, con 1.000. A estos tres países, que reúnen la gran mayoría de casos declarados hasta ahora, se han unido más recientemente Nigeria, con 20 casos, y Senegal con 1 caso declarado. Mientras que en Guinea, donde ocurrieron los primeros casos de este brote, la situación se ha ido estabilizando, en Liberia, el país más afectado, las cifras de casos han aumentado notablemente en las últimas semanas. El numero de casos declarados también sigue aumentando en Sierra Leona, aunque a menor ritmo que en Liberia. El virus ha comenzado a circular en las capitales de estos dos países, Monrovia y Freetown, respectivamente, que están densamente pobladas (cerca de 1 millón de habitantes en ambos casos), lo cual ha contribuido a agravar la situación, acelerando la transmisión y la aparición de nuevos casos.

 

Distribución geográfica de los casos de infección por virus Ebola en África Occidental

Distribución geográfica de los casos de infección por virus ébola en Guinea, Liberia y Sierra Leona, hasta el 21 de septiembre de 2014. La figura muestra la localización de los casos a través de los países con transmisión amplia e intensa. El número de casos acumulados en cada área se muestra en círculos grises, mientras que los círculos rojos señalan el número de casos declarados en los últimos 21 días (hasta el 21 de septiembre). Basado en información oficial transmitida por los Ministerios de Sanidad. Fuente: Organización Mundial de la Salud.

¿Es el ébola un virus emergente?

Aunque el ébola es un virus conocido desde hace décadas, la situación actual en África Occidental supone la expansión de un virus conocido a una zona donde apenas ha sido percibido hasta ahora (aunque existe evidencia de su presencia en África Occidental desde hace décadas), y además, a diferencia de brotes previos, en este brote el virus se está transmitiendo más intensamente y de forma más prolongada, lo que ha conducido a una situación nueva, nunca antes experimentada. más grave que las anteriores, lo cual, recordemos (ver posts previos de este blog: enlace 1, enlace 2) encaja en la definición de virus emergente. Por ello hay que considerar el actual brote por ébola como una genuina alerta por un virus emergente. Esta situación inédita motivó que la OMS declarara el 8 de agosto la alerta internacional ya mencionada, calificándola en su comunicado como “evento extraordinario de riesgo para la salud pública de otros Estados“.

Cabe pues preguntarse cuales son los factores que han provocado esta emergencia por virus ébola. En un editorial recientemente publicado en The Lancet Infectious Diseases el 15 de agosto pasado, se señalan dos importantes factores a tener en cuenta: el primero es “la fragilidad de los sistemas sanitarios de los países afectados“, lo que, unido a que la enfermedad apenas se había presentado en esos territorios y por lo tanto existía poca preparación para identificar y manejar los primeros brotes, provocó un retraso en la respuesta frente a esta crisis sanitaria. Ello determinó que ésta no se pudiera contener con eficacia, ni se pudiera evitar la posterior expansión de la enfermedad, especialmente hacia las grandes ciudades.  El segundo motivo que apunta el editorial es la “mejora de las carreteras“, que habría permitido a la enfermedad expandirse más rápido. Este segundo factor, apuntado tan lacónicamente por The Lancet, merece un examen más detenido. En un reciente artículo en la web de “Climate Action, una organización auspiciada por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), van un poco más allá, señalando al “cambio climático y la deforestación” como factores subyacentes que en parte han determinado el curso más grave de este brote  de enfermedad por virus ébola.

En el mencionado artículo se recogen declaraciones de expertos como Jonathan Epstein, de la prestigiosa organización EcoHealth Alliance, quien dice que:

La expansión del impacto humano realmente puede desencadenar brotes: la deforestación, la construcción de carreteras, la localización de explotaciones agrícolas y ganaderas en áreas que fueron antes densas masas forestales, todo ello incrementa las oportunidades para que los animales salvajes entren en contacto con el ganado y con los humanos.

Aunque el primer caso declarado de este brote a la OMS es de hace 6 meses (marzo de 2014), retrospectivamente se ha podido determinar que el primer caso realmente ocurrió al parecer en diciembre de 2013 en un área del sureste de Guinea lindando con Liberia y Sierra Leona (aproximadamente en el centro del mapa de la figura anterior). Como en brotes precedentes, la chispa que inició la transmisión a humanos pudo ser zoonótica (desde un hospedador animal), y más concretamente a través del consumo de “carne silvestre” (traducción libre del término inglés “bushmeat” que se refiere a carne procedente de animales salvajes), alimento bastante común en la selva tropical y subtropical. Entre los animales que pueden ser infectados por el virus ébola se cuentan ciertos primates (gorilas, chipancés), y algunos tipos de murciélagos, que son considerados su reservorio natural. Estos animales son consumidos regularmente por las poblaciones cercanas a la selva que constituye su hábitat natural, como puede ser el área donde ocurrió el primer caso. Desde este área remota el virus se ha expandido por los tres países con inusitada celeridad. La expansión de la actividad humana hacia zonas remotas de la selva ha sido más intensa en tiempos recientes. El acceso a estas zonas por carretera conlleva un efecto no deseado como es facilitar la expansión de organismos patógenos como el ébola, cuyo reservorio selvático no convive con el hombre de forma natural, sino que se encuentra en hábitats restringidos y poco accesibles al ser humano.

La deforestación es algo corriente en el África occidental. El artículo de “Climate Action” señala que desde la década de 1920 la deforestación ha dejado intacta tan sólo el 4% de la cubierta forestal original de Sierra Leona, según el Programa de las Naciones Unidas (UNEP). En Liberia, el desarrollo agrícola ha absorbido alrededor del 20 por ciento de los bosques densos del país desde 1979, según un informe del Gobierno. En Guinea alrededor de 20 por ciento de las zonas boscosas se han perdido desde 1990, según datos de las Naciones Unidas. La pérdida de hábitat se ha traducido en un aumento significativo de las concentraciones de las poblaciones de animales salvajes en el bosque restante, poniendo a los reservorios de Ebola, antes lejanos, en mayor proximidad con los seres humanos. Las grandes inversiones para explotar la riqueza natural en África Occidental, incluyendo sus ricos yacimientos minerales, han generado una infraestructura de transporte hacia aldeas que antes eran remotas, lo que facilita tanto el contacto con el virus como su diseminación.

Este artículo también menciona el cambio climático como otro factor que puede determinar la frecuencia con que ocurren las epidemias por virus ébola. En particular señalan los resultados de investigaciones que han relacionado las epidemias de ébola con periodos de fuertes lluvias tras períodos de extrema sequía. No obstante, aunque fenómenos de cambio climático puedan tener indirectamente alguna influencia, los otros factores mencionados, como la deforestación y la  construcción de carreteras a zonas remotas de la selva, pero sobre todo, la precariedad de los sistemas sanitarios de las zonas más afectadas, guardan una relación mucho más directa con la situación actual de agravamiento de la crisis sanitaria por virus ébola.

Todos los expertos, incluyendo el editorial de The Lancet Infectious Diseases y los que menciona el artículo de “Climate Action” referidos en este post, pero también el reciente comentario publicado en Emerging Microbes and Infection (revista “filial” de Nature para el área de las enfermedades infecciosas emergentes) por su editor en jefe, Hans-Dieter Klenk, coinciden en señalar que el desarrollo de la infraestructura de salud pública en la región es vital para prevenir los futuros brotes de enfermedad por virus ébola. Sistemas sanitarios desarrollados y sólidos pueden controlar eficazmente a este virus. Es la carencia de sistemas sanitarios apropiados lo que convierte al ébola en un riesgo sanitario de importancia, precisamente en aquellas poblaciones sin acceso a medios sanitarios adecuados. En particular, en su comentario, el Profesor Klenk señala los brutales efectos de las carencias sanitarias de los países más afectados, donde los hospitales se perciben en algunas ocasiones como “trampas mortales“. A pesar de los múltiples anuncios de vacunas y medicamentos en camino para combatir al ébola, la realidad es que actualmente no hay ni vacunas ni tratamientos eficaces contra esta enfermedad, y que estos tardarán un tiempo indeterminado en estar disponibles. Por ello, la única forma de luchar contra esta lacra, que afecta a los más pobres dentro de los países más pobres, es incidir sobre los sistemas sanitarios, mejorar sus infraestructuras, su preparación, sus medios. Convertir las “trampas mortales” en auténticos proveedores de salud para las poblaciones vulnerables de estos países. Esto solamente es posible mediante un programa urgente de ayuda internacional. A pesar de algunos esfuerzos realizados, la ayuda internacional ha resultado insuficiente hasta ahora para controlar este brote epidémico, como diversas organizaciones no gubernamentales desplegadas e la zona, como Médicos Sin Fronteras y Cruz Roja-Creciente Rojo, han venido señalando en comunicados recientes.

Como reflexión final, no deja de ser paradójico que la inversión en infraestructuras, promovida por el interés económico para obtener beneficios de la explotación de riquezas naturales presentes en la zona, no tenga otra contrapartida para la población local que traer consigo una lacra sanitaria del calibre del virus ébola, y que encima multiplique sus efectos por la facilidad del transporte. Poner el beneficio económico por encima de cualquier otra consideración tiene efectos perversos como este, efectos que, a la vista está, no soluciona la simple acción de los mercados. Una explotación más racional, que retorne la parte que corresponda del beneficio obtenido con los recursos naturales de estos países y los dedique a infraestructuras sanitarias y de otro tipo, sería no solo más deseable, sino también más justo. Paliar los efectos de plagas como el ébola no es una cuestión simplemente económica, es una cuestión ética y de humanidad y nos concierne a todos.

Enlaces de interés

WHO: Ebola Response Roadmap Situation Report 24 September 2014.  http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/134771/1/roadmapsitrep_24Sept2014_eng.pdf

WHO: Six months after the Ebola outbreak was declared: What happens when a deadly virus hits the destitute? http://www.who.int/csr/disease/ebola/ebola-6-months/en/

Editorial: Ebola in west Africa. The Lancet Infectious Diseases (2014) 14, (9) 779 doi:10.1016/S1473-3099(14)70785-6  http://www.thelancet.com/journals/laninf/article/PIIS1473-3099(14)70785-6/fulltext

Climate Action, 20 August, 2014 Ebola epidemic being driven by deforestation and climate change  http://www.climateactionprogramme.org/news/ebola_epidemic_being_driven_by_deforetation_and_climate_change

Klenk, H.D. Lessons to be learnt from the ebolavirus outbreak in West Africa. Emerging Microbes and Infections (2014) 3, e61 doi:10.1038/emi.2014.68  http://www.nature.com/emi/journal/v3/n8/full/emi201468a.html

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Alerta internacional por virus Ebola, 2014

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado hoy la alerta internacional por virus ébola.

Esto así dicho impresiona ¿verdad? Pero no hay que dejarse impresionar: la cosa es seria, pero conocer los pormenores y entender qué quiere decir eso de la alerta de ébola  puede ayudar a comprender mejor esta situación y a conocer mejor los riesgos que representa esta alerta. Este es desde el principio el propósito de este blog, como ya escribí en el primer post allá por enero de 2012:

El miedo irracional surge de la ignorancia, así que una forma de combatirlo en este ámbito consiste en difundir el conocimiento científico disponible sobre los virus emergentes y las enfermedades que producen. Esta será la misión principal de este blog.

En este blog ya hemos hablado sobre el virus ébola y el brote actual en África Occidental (ver enlace), pero al ritmo que van sucediéndose las noticias, creo que este virus va a dar mucho que hablar en los próximos días/semanas, y desde luego pronostico unos cuantos posts en este blog dedicados a él. En el post de hoy intentaré ser conciso. Tómenlo como una primera entrega.

Comienzo por un resumen de la situación actual, que es bastante compleja:

- El actual brote de enfermedad por virus ébola (EVE) en África Occidental comenzó en la República de Guinea (Conakry) en diciembre de 2013.  La OMS lanzó un primer comunicado el 24 de marzo de 2014. Las últimas cifras oficiales disponibles (OMS, 6 de agosto) dan un número total de afectados de 1711, de los que han fallecido 932. La proporción de casos mortales por ahora es del 54% (no confundir con la mortalidad: para calcular ésta tendremos que esperar a que se extinga el brote, pero en brotes pasados el ébola ha alcanzado mortalidades que van entre el 60% y el 90%).

- El brote se ha extendido a un territorio que abarca 4 países: Guinea, Liberia, Sierra Leona y Nigeria. El recuento de casos por países es el que sigue: Guinea, 495 casos, de los que 363 han muerto,  Liberia, 516 casos, de los que 282 han muerto,  Sierra Leona, 691 casos, de los que 286 han muerto,  y Nigeria, 9 casos, de los que 1 ha muerto.

- El brote se ha acelerado en los últimos días. Por ejemplo, entre el 2 y el 4 de agosto se han declarado 104 nuevos casos. Para ver gráficas de cifras acumulativas de casos y fallecimientos, tanto globales como por países, recomiendo este blog (en inglés): VDU (Virology Down Under) de Ian M. Mackay. En ellas verán cómo el mes de julio (y lo que llevamos de agosto) están siendo especialmente duros para Liberia.

- El brote de EVE actual es el de mayor magnitud de los aproximadamente 34 que se llevan registrados desde 1976, año en que se describió esta enfermedad y el virus, que toma el nombre de un río de la República Democrática del Congo, cercano al área donde ocurrió el primer brote. Hasta ahora los brotes se saldaban con unas decenas o unos pocos centenares de víctimas (los peores llegaban a 300 casos y más de 200 muertes), pero en este se han multiplicado estas cifras por 5 hasta ahora, y podrían seguir aumentando. Además, ha afectado a países que nunca habían registrado brotes de esta enfermedad, y una circunstancia especial, ha penetrado en zonas urbanas, como la capital de Guinea, Conakry (2 millones de habitantes), dando lugar al primer gran brote urbano de EVE. Estas dos circunstancias (que afecte a zonas donde nunca se habían producido brotes, y que llegue a áreas urbanas) probablemente guarden alguna relación con la gran dimensión que ha alcanzado este brote.

Todo ello supone un enorme lastre tanto social como económico en unos países que están entre los más depauperados del mundo. La gente deja de ir al trabajo, los sistemas sanitarios quiebran, la actividad económica prácticamente desaparece, y es muy difícil imponer las mínimas medidas de control, basadas en el aislamiento de los enfermos y la adecuada seguridad en manipulación y depósito de los cadáveres de los fallecidos. En el terreno hay presencia de diversas agencias y organizaciones internacionales desplegando ayuda para contener los brotes en condiciones muy difíciles, y al parecer, según Cruz Roja-Creciente Rojo, es necesaria una decidida implicación de la comunidad internacional para poder contener la epidemia. Esta organización, en un comunicado del 2 de agosto pasado calificó de “lenta e irrisoria”  (“slow and negligible”) la acción de la comunidad internacional ante la emergencia de la enfermedad, y advierte que son necesarios muchos más recursos si de verdad se quiere ganar esta batalla.

Dejaré para otro(s) post(s) cuestiones de mucha actualidad, como la evacuación de nacionales de otros países, incluida España, afectados por la enfermedad. Ahora toca hablar de la OMS y su comunicado anunciando la alerta internacional sobre ebola:

El Comité de Emergencias de la OMS, reunido los dias 6 y 7 de agosto con representantes de los países afectados por el brote, ha considerado lo siguiente (cito textualmente):

  • Que el brote de EVE en África Occidental constituye un ‘evento extraordinario’ y supone un riesgo de salud pública para otros estados.
  • Que las posibles consecuencias de una mayor propagación internacional son particularmente graves dada la virulencia del virus, su intensa transmisión tanto en la comunidad como en los centros sanitarios, y la debilidad de los sistemas de salud en los países afectados y en los que corren mayor riesgo de verse afectados.
  • Que es esencial una respuesta internacional coordinada para detener y revertir la propagación internacional del virus.

Esto significa que se cumplen las condiciones para declarar una emergencia de salud pública de importancia internacional y han decidido declararla hoy, unánimemente.

La declaración identifica una serie de problemas presentes en los países afectados, y que son obstáculos claros para ejercer un control sobre la enfermedad:

  • Sus sistemas de salud son frágiles y tienen importantes deficiencias en recursos humanos, económicos y materiales que comprometen su capacidad para montar una respuesta que permita controlar el brote adecuadamente.
  • Carecen de experiencia sobre los brotes de EVE; los conceptos erróneos sobre la enfermedad, y en particular sobre su modo de transmisión, son frecuentes y siguen constituyendo un gran obstáculo en algunas comunidades.
  • La población tiene una gran movilidad y ha habido varios casos de desplazamiento transfronterizo de viajeros infectados.
  • Ha habido varias generaciones de transmisión en tres capitales: Conakry (Guinea), Monrovia (Liberia) y Freetown (Sierra Leona).
  • Ha habido un gran número de infecciones en profesionales sanitarios, lo cual indica que las prácticas de control de la infección son inadecuadas en muchos centros.

El Comité de la OMS aconseja una serie de medidas a seguir por los países donde hay transmisión del virus y sus vecinos, que sería prolijo explicar aqui (quien esté interesado, puede pinchar en el enlace anterior o aqui para ir directamente a la declaración de la OMS).

De un modo más general, la declaración incluye las siguientes recomendaciones a todos los estados:

  • No deben prohibirse de forma generalizada el comercio ni los viajes internacionales, aunque deberían aplicarse las restricciones definidas en estas recomendaciones con respecto a los viajes de los casos de EVE y sus contactos.
  • Los estados deberían proporcionar a los viajeros a zonas afectadas o de alto riesgo la información pertinente sobre los riesgos, las medidas para minimizarlos y consejos sobre cómo actuar en caso de posible exposición.
  • Los estados deberían estar preparados para detectar, investigar y atender casos de EVE, y ello debería incluir el acceso garantizado a laboratorios cualificados para el diagnóstico de la EVE y, cuando proceda, la capacidad para gestionar los viajeros procedentes de zonas infectadas que lleguen a los aeropuertos internacionales o a los principales pasos fronterizos terrestres con enfermedades febriles de origen desconocido.
  • La población general debería disponer de información exacta y pertinente sobre el brote de EVE y las medidas para reducir el riesgo de exposición.
  • Los estados deberían estar preparados para facilitar la evacuación y repatriación de sus ciudadanos (por ejemplo, profesionales sanitarios) que hayan estado expuestos al virus del Ebola.

Como ven, la dimensión actual del brote de EVE en África Occidental, y el empeoramiento reciente de la situación aconseja a la OMS hacer esta declaración, que es una llamada de atención ante lo que supone un riesgo de expansión de la enfermedad, avisando a la comunidad internacional que son necesarias medidas más estrictas para evitar que el virus se propague más allá de las fronteras de los 4 países con casos autóctonos. Sencillamente, la situación ha superado en dimensiones y gravedad a los brotes precedentes de esta enfermedad, lo cual ha conducido a una situación inédita, que representa un riesgo para la salud pública a nivel internacional, debido a la alta mortalidad producida y por carecerse de tratamientos y vacunas eficaces (los hay en fase experimental, pero aún no se pueden usar de un modo generalizado porque no hay suficiente evidencia sobre su eficacia). Ya no se trata de un problema local como antes, ni siquiera es problema exclusivo de una región del mundo, una de las más pobres del planeta, sino que, para la OMS, el problema es potencialmente global (ojo: “potencialmente” no es que se vaya a extender de hoy para mañana, como veremos a continuación), y por ende la solución debe ser también global, con una implicación decidida de la comunidad internacional.

Sobre el riesgo de extenderse, hay que decir que el virus ebola, aunque es cierto que es muy virulento, a la hora de transmitirse lo hace por medio de contacto con fluidos corporales de personas enfermas, lo cual no es una via de transmisión tan eficaz como, por ejemplo, la via aerógena (vías respiratrias) que emplean otros virus como el de la gripe, y que son mucho más contagiosos que el ébola. ¿Que quiere decir esto? Pues que su capacidad de expansión es más limitada. Por lo tanto, no debe cundir el pánico: en países con medidas higiénico-sanitarias adecuadas no sería fácil para este virus progresar. Pero dicho esto, tengamos en cuenta también la capacidad de los virus para cambiar, mutar y adaptarse, ya mencionada en otros posts, y que aconseja no dejarles progresar a su aire demasiado tiempo y aplicar medidas de control lo antes posible. Este es el sentido de la declaración de la OMS de hoy.

Otros enlaces de interés sobre este tema:

European Center for Disease Control (ECDC): Actualización (8 de agosto de 2014) del ECDC sobre la situación del Ébola en África Occidental: http://www.ecdc.europa.eu/en/press/news/_layouts/forms/News_DispForm.aspx?List=8db7286c-fe2d-476c-9133-18ff4cb1b568&ID=1042 Incluye gráficas con numero de casos declarados por países (en inglés).

European Center for Disease Control (ECDC): Análisis de riesgo rápido sobre el brote de EVE en África Occidental: http://www.ecdc.europa.eu/en/publications/Publications/ebola-outbreak-west-africa-1-august-2014.pdf Informe sobre el virus, la enfermedad, la situación epidemiológica actual, como se contagia, cuales son las medidas apropiadas para prevenirlo, y cual es el riesgo de que se propague en la UE (en inglés).

 

 

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Chikungunya: otro virus africano que salió de paseo…y ya ha llegado a América

La noticia

Se acaba de declarar en la isla caribeña de San Martín un brote de fiebre chikungunya (“espalda doblada” en lengua makonde del sur de Tanzania). De momento, hay 4 casos sospechosos, 20 probables y 2 confirmados en laboratorio, que fueron notificados el pasado 6 de diciembre a la OMS. Esta enfermedad está causada por el virus chikungunya, que es transmitido por picadura de mosquito (es decir, es un arbovirus,  contracción de “arthropod-borne virus“), y se caracteriza por fiebre, cefaleas y dolor en las articulaciones que puede persistir durante meses. Rara vez es mortal. No se dispone de vacuna ni de tratamiento específico.

Distribución mundial de virus chikungunya, 1953-2008 (Fuente: Institut de Veille Sanitaire. Francia).

Expansión geográfica del virus chikungunya

El virus chikungunya fue identificado por primera vez en Tanzania en 1952. Es oriundo del África Subsahariana donde se mantiene en un ciclo selvático entre mosquitos y primates no humanos. Provoca brotes  esporádicos de enfermedad en humanos. Existen referencias de esta enfermedad en África desde el siglo XVIII. Fuera de África se había detectado esporádicamente en zonas de Asia (como Sri Lanka), probablemente introducido desde África. Pero no fué hasta 2005-2006 cuando el virus causó importantes epidemias en algunas islas del Océano Índico, concretamente en las Islas de la Reunión,  Comores, Mayotte, Madagascar, Mauricio, Seychelles y Maldivas. Al parecer esta onda epidémica se inició en 2004 en zonas costeras de Kenya (Mombasa) de donde se extendió a las islas afectadas en los años subsiguientes. A su vez, entre 2006 y 2008 hubo importantes epidemias de chikungunya en la India, con cientos de miles de casos declarados.

Islas del Océano ïndico afectadas por la epidemia de fiebre chikungunya de 2005-2006 (Fuente: Institut de Veille Sanitaire. Francia).

Los vectores del virus chikungunya

La peripecia del virus chikungunya no acaba aquí, pero antes de continuar hay que hacer un inciso para explicar algo más sobre los vectores transmisores de la enfermedad. El principal vector es el mosquito Aedes aegyptii, del cual se ha hablado en este blog en posts previos, porque este mosquito es también un vector eficaz de virus tan dañinos como el de la fiebre amarilla y el dengue. Se puede ver su aspecto en la siguiente ilustración.

Mosquito Aedes aegyptii (Fuente: Wikimedia Commons).

Sin el concurso de un vector competente como el A. aegyptii, el virus chikungunya no puede transmitirse. Esto equivale a decir que solamente es posible la transmisión en aquellos lugares donde existen mosquitos competentes. En el caso de A. aegyptii su rango geográfico abarca amplias zonas tropicales y subtropicales de África y América, como se aprecia en el siguiente mapa.

Rango geográfico del mosquito Aedes aegyptii (amarillo) y de uno de los virus que son transmitidos por éste, el virus dengue (naranja). (Fuente: Wikimedia Commons).

Como ven en el mapa, el dengue también está presente en zonas de Asia donde no hay A. aegyptii. Esto es porque en esas zonas hay otra especie de mosquito, Aedes albopictus (popularizado como “mosquito tigre“) que es transmisor eficaz del virus dengue. Su aspecto puede verse en la siguiente ilustración.

Aedes albopictus (mosquito tigre) (Fuente: Wikimedia Commons).

El “mosquito tigre” también es un vector competente para el virus chikungunya, por lo que constituye el vector transmisor de esta enfermedad en Asia y las zonas del Océano Índico antes mencionadas, donde no hay A. aegyptii. En un post previo acerca de arbovirus emergentes y cambio global escribí lo siguiente:

 A consecuencia del cambio global esta distribución (de vectores) se puede modificar, alterando con ello la distribución potencial de las arbovirosis. Un ejemplo es  la expansión a nivel mundial del mosquito tigre (Aedes albopictus), asociada al comercio de neumáticos usados. La lluvia produce pequeñas acumulaciones de agua en el interior de los neumáticos almacenados al aire libre, que son un magnífico hábitat de cría para este mosquito, pues imitan a los huecos de los troncos de árboles de la selva húmeda que constituyen su hábitat natural. Por medio del transporte de neumáticos conteniendo los huevos, el mosquito (de origen asiático) ha alcanzado una distribución mundial.

De hecho, una explicación plausible para la gran expansión de virus chikungunya de 2004 hasta hoy la han proporcionado un grupo de investigadores franceses que han encontrado una mutación en el virus (concretamente la sustitución del aminoácido alanina por valina en el codon 226 de la glicoproteína de la envuelta, “E” del virus) que al parecer provoca una mejor adaptación de éste a la transmisión por el mosquito tigre.  Esta mutación fue detectada por primera vez en virus aislados en las islas de la Reunión y Mauricio en 2005, y desde entonces los virus que llevaban esta mutación (no se sabe si adquirida una única vez o varias en eventos de mutación independientes y convergentes) se han extendido rápida y eficazmente por todas aquellas regiones del Índico donde predomina A. albopictus.

Los vectores se expanden antes que el virus

Pues bien, sigamos con el relato de la expansión del virus chikungunya por el mundo. Como se ve, el virus puede adaptarse a nuevos vectores para seguir conquistando nuevos territorios. Pero es que a su vez los vectores pueden ir avanzando y difundiéndose hacia nuevas áreas geográficas conducidos por cambios ambientales, como el calentamiento global, el comercio, el transporte, la agricultura, etc. Esto es lo que pasó con el mosquito tigre a través del comercio de neumáticos usados mencionado en la cita anterior (entre otros factores). Hoy día hay mosquito tigre en amplias zonas del Planeta, muy lejanas de su hábitat original en el sudeste asiático. De hecho, este mosquito invadió países del sur de Europa en tiempos recientes, alcanzando a Italia en 1994, y subsiguientemente a Grecia, Francia y España entre otros. En España fue detectado por primera vez en enclaves de la costa mediterránea en 2004, desde donde ha ido expandiéndose por la costa. En el mapa siguiente puede verse el rango geográfico que ha alcanzado este virus.

Distribución mundial de Aedes albopictus (mosquito tigre) en 2007. En azul: rango nativo; en verde: introducido (Fuente: Wikimedia Commons).

Los viajeros regresan a casa con “compañía”

A la vez que el mosquito A. albopictus se extendía por el sur de Europa, comenzaban a llegar viajeros de regiones afectadas por las epidemias de chikungunya de los territorios bañados por el Índico. No hay que olvidar que muchos de esos territorios son islas con una importante actividad turística. Del mismo modo, la gran epidemia de chikungunya en la India “exportó” muchos viajeros infectados. De este modo el virus “viajó” a muchas zonas donde esta enfermedad no se conocía, entre ellas varios países europeos, Brasil, el Caribe y EE.UU. Aqui hay que hacer otro inciso para indicar que el ser humano es un hospedador competente de este virus, es decir, que si una persona infectada es picada por un mosquito competente (A. aegyptii ó A. albopictus) puede transmitir el virus a éste, y éste a su vez a otra persona cuando la pique, continuando el ciclo de infección. Por supuesto, en la mayoría de estos casos “importados” no hubo transmisión local de la enfermedad. Pero allí donde hubiera mosquitos competentes cerca, era cuestión de tiempo que se iniciara una transmisión autóctona.

En 2007 se produjo el primer brote de chikungunya autóctono en Europa, concretamente en la región italiana de Emilia Romagna. El caso índice parece ser un individuo que regresó a Italia desde Kerala (India) el 21 de junio, época del año con abundancia de mosquitos en esa región del Noreste de Italia. Unos pocos dias después (4 de julio) se detecto el primer caso autóctono en la región. En total se declararon 217 casos de enfermedad por virus chikungunya, confirmados en laboratorio y la onda epidémica duró hasta finales de septiembre, coincidiendo con la época de mayor actividad y abundancia de A. albopictus en la zona.

 África, Asia, Europa…y ahora América 

Como bien muestra el caso de Italia, si hay vectores competentes cerca, la introducción de la enfermedad es un riesgo cierto, tanto mayor cuanto más abundantes sean los vectores, mayor sea la actividad de la enfermedad en las regiones endémicas y más conexiones por vía aérea se tengan con esas regiones. Ya se señaló antes que viajeros infectados por el virus chikungunya han venido siendo diagnosticados en algunos países americanos como Brasil, EE.UU. y varias islas del Caribe. Determinadas regiones de América son abundantes en A. aegyptii y/o A. albopictus, de modo que era cuestión de tiempo que se produjera algún brote de chikungunya por allí. La noticia señalada al principio de este post confirma que el virus ya circula en America. No es casualidad que se haya detectado en una isla como San Martín,en uno de los territorios de ultramar bajo soberanía de Francia, cuyos laboratorios están perfectamente preparados para detectar el virus y diagnosticar la enfermedad con precisión, pues ya han sido bien entrenados tras la oleada de casos en los territorios franceses de ultramar en el Índico (Reunión y Mayotte). Sin embargo, en America son pocos aún los países con capacidad para detectar este virus, cuyos síntomas, aunque ciertamente característicos, pueden en determinadas circunstancias confundirse con los de otra enfermedad transmitida por los mismos vectores y de alta prevalencia en América tropical y subtropical: el dengue. El riesgo de emergencia del virus chikungunya en regiones amplias de América es alto, especialmente después de que se haya confirmado este primer brote en el Caribe. Los países en riesgo deben ir implementando sus planes de preparación, especialmente para poder detectar eficazmente la circulación del virus y diagnosticar los casos de la enfermedad correctamente.

Desde su África originaria, el virus chikungunya ya ha alcanzado una distribución global, y es uno de los pocos arbovirus, junto con dengue y West Nile, que lo ha conseguido.  El cambio global le ha echado una mano en el empeño. Otros virus pueden seguir este mismo camino. Es importante que los servicios de salud pública, sanidad animal y ambiental estén preparados para responder ante este reto.  Es especialmente importante recordar esto en unas circunstancias económicas desfavorables como las actuales, donde los Estados restringen las inversiones públicas en materia de sanidad. Hablando estrictamente desde el punto de vista económico, la prevención y vigilancia sanitarias constituyen una de las inversiones más rentables que se pueden hacer desde el sector público. No hacerlo expone al Estado a unos gastos mucho mayores cuando llega la enfermedad, y existen multitud de ejemplos de ello. Todo ello sin perjuicio de que una de las obligaciones más importantes de los Estados es velar por la salud de sus ciudadanos, algo que debe ser así por derecho y por simple humanidad.

 

Más información sobre el virus chikungunya

OMS: ¿Qué es la fiebre chikungunya?

Medscape: Chikungunya virus and prospects for a vaccine.

ECDC News: Chikungunya on Saint Martin, the Caribbean: risk for travel-related cases in EU.

Promedmail: Chikungunya (53): Caribbean, St. Martin, official notice.

 

 

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Virus West Nile (Nilo occidental) en Europa y EE.UU: ¿qué ha pasado en 2012?

Si en el post anterior señalábamos la emergencia de diversos flavivirus transmitidos por mosquitos, hoy comentaremos específicamente la situación que se está produciendo este año en relación con el virus West Nile (Nilo occidental), en particular lo que está ocurriendo en Europa y en los Estados Unidos de América, donde la situación se ha recrudecido este año con respecto a los años precedentes.

En Europa (zona UE) se han notificado este año (hasta el 18 de octubre) 224 casos humanos de fiebre por virus West Nile, mientras que en los países limítrofes han sido 538 casos humanos. Aunque aún no ha terminado la temporada de transmisión, ya se puede decir que este es uno de los peores años con respecto a esta enfermedad en esta región del mundo.

Por países, en Europa, Rusia encabeza la lista con 396 casos, seguido de Grecia (160), Serbia (64), Italia (42), Rumania (14), Hungría (8),  Croacia y Macedonia (5 cada uno) y Kosovo (4). Algunos de estos países (Balcanes) es la primera vez que declaran casos de esta enfermedad, por lo que se puede decir que no solo aumenta el nº de casos, sino también que el rango geográfico del virus sigue ampliándose.

En cuanto a los países del entorno mediterráneo, Israel encabeza la lista con 46 casos notificados este año, seguido de Túnez (15), Territorios Palestinos (2) y Argelia (1).

Un resumen detallado de la situación en Europa y países limítrofes puede consultarse en el siguiente enlace.

Paralelamente, en EE.UU. la situación en 2012 se ha recrudecido mucho con respecto a los años precedentes. En este país el virus penetró en el año 1999 por Nueva York y desde entonces se fue extendiendo hasta llegar a la situación actual en que es considerado endémico en todo Norteamérica. Los casos humanos aumentaron hasta alcanzar un máximo de alrededor de 10.000 en 2003, año en que el virus alcanzó la costa oeste. Después estas cifras fueron descendiendo poco a poco hasta estabilizarse en alrededor de 1000 casos anuales*.  En 2011 esta cifra fue de 712 casos. Sin embargo, en 2012 (datos del 23 de octubre) se llevan contabilizados 4724 casos humanos, es decir, han aumentado por primera vez desde 2003 y muy drásticamente, ya que aproximadamente se han producido 7 veces más casos que el año pasado, y hay que tener en cuenta que aún no ha terminado la temporada de transmisión.  Destacan en nº de casos los Estados de Texas (1628), California (326), Louisiana (239), Mississipi (233), Illinois (212), Dakota del Sur (203) y Michigan (196). El número de casos en animales (caballos, aves…) también ha aumentado este año.

¿Cual es la razón por la que precisamente este año de 2012 se haya llegado a esta situación? ¿que cambios se han producido que puedan justificar tan significativo aumento en el número de casos? ¿hay cambios en el medio ambiente que puedan justificar este aumento? ¿que influencia puede tener el clima? ¿y el calentamiento global? ¿ha cambiado la virulencia y/o la transmisibilidad de los virus circulantes? Harán falta estudios específicos que intenten responder a todas estas cuestiones. El conocimiento de los factores que influyen en el aumento de incidencia de la enfermedad puede ayudar a prevenir y mitigar los efectos de los futuros brotes de la misma.

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(*) La definición de “caso” es distinta en Europa y EE.UU., por lo que la comparación entre las dos situaciones no se puede hacer directamente. Lo que si es posible comparar directamente son las series de datos por años en cada área, pues estos sí siguen la misma metodología.

 

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