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“Virus emergentes y cambio global”: cuatro años de blog

Parece que fue ayer cuando salió a la luz el primer post del blog aquel 12 de enero de 2012, pero ya han pasado 4 años, y en este tiempo hemos publicado 71 posts acerca de esos pequeños organismos que son los virus emergentes y todo lo que les rodea. En este tiempo han pasado muchas cosas: muchos virus han “emergido” a la superficie, es decir, a nuestra percepción, afectando al hombre y/o a los animales en diversas formas y con distinte gravedad. Entre los “nuevos-nuevos”, aquéllos que nunca antes se habían descrito, podemos mencionar en este período al virus Schmallenberg, que afecta a rumiantes y que fue descrito por primera vez en Alemania (localidad de Schmallenberg, de ahi el nombre) en 2012. Otro de los descubiertos en este período de vida del blog fue el coronavirus MERS, que se describió por primera vez en Arabia Saudita en 2012, y que es el agente causal de una enfermedad respiratoria grave en el hombre, cuyo reservorio animal parece ser el dromedario. Nos ocupamos así mismo de la emergencia de una nueva variante zoonótica del virus de la influenza (o gripe) aviar, del tipo H7N9, surgida en China en 2013 y que a dia de hoy sigue produciendo brotes de una elevada mortalidad. En China igualmente surgió en 2013 el virus del síndrome de la fiebre grave con trombocitopenia, transmitido por garrapatas, que ha venido produciendo brotes en China y Japón.

Entre los virus conocidos que sufren cambios en sus características básicas que afectan aspectos esenciales de su ciclo biológico, como su rango de hospedador o su transmisibilidad, o bien afectan a su extensión geográfica, hemos hablado del ya muy extendido virus Chikungunya, transmitido por mosquitos del género Aedes, y que tras salir de África, de donde es originario, ha invadido extensos territorios bañados por el Oceano Índico desde 2005, y más recientemente, América, desde 2013 en que se detectó por primera vez en el Caribe, extendiéndose rápidamente por los territorios tropicales y subtropicales de este continente, y produciendo millones de infecciones, de las cuales más de un millón de casos clínicos han sido diagnosticados en humanos, caracterizados por fiebre alta, dolor en las articulaciones, dolor de cabeza y muscular. Aunque la infección por este virus rara vez es letal, en ocasiones el dolor en las articulaciones puede durar largo tiempo (meses o años),  llegando a cronificarse en ciertos casos, resultando en causa de discapacidad para algunas personas.

La expansíón geográfica  reciente de otros virus conocidos, como el virus West Nile (o “Nilo Occidental”) y otros flavivirus, ha sido comentada también en  este blog, pero sin duda, la emergencia sanitaria más “sonada” de los ultimos tiempos fue la del virus Ebola, de la que también se ocupó el blog en su día, dedicandole 5 posts entre abril y diciembre de 2014 (ver post del 19 de diciembre y los post anteriores enlazados al final de éste), tratando de dar información sensata y alejada del alarmismo en la peor epidemia por este virus ocurrida hasta ahora, que aún hoy se encuentra dando los que, esperemos, sean sus últimos coletazos en África Occidental.

La epidemia de Ébola en África Occidental, y sobre todo, su expansión por primera vez fuera del continente africano en forma de casos aislados con transmisión limitada en Europa (España fue el primer país no africano con un caso de transmisión autóctona de virus ebola) y Norteamérica, avivó el interés por un tema ciertamente desconocido para el gran público como es la bioseguridad. El blog dedicó varios posts a este tema, presentando las principales instalaciones de alta seguridad biológica en España (véase el último post de esta serie sobre bioseguridad publicado el 19 de diciembre de 2015 y los posts enlazados al final de éste).

En el blog hemos procurado también dar información complementaria sobre el mundo de los virus emergentes, reseñando publicaciones y acontecimientos (congresos, reuniones) destacables en este ámbito. Del mismo modo, hemos tratado otros temas que pueden tener interés para un público ámplio, no necesariamente con formación científica específica. Por esta labor hemos cosechado un premio de la fundación Madri+d de comunicación científica en 2013 por el post: “Huey cocolitzli en el México del siglo XVI: ¿una enfermedad emergente en el pasado?“, y un accésit en la siguiente edición de estos mismos premios, en 2014, por el post: “Cuando dos virus terminan siendo el mismo“, sobre el asunto de los nombres de los virus.

Creo que el recorrido de este blog en estos 4 años de vida ha merecido la pena, porque ha generado un apreciable interés por parte de los lectores, lo que se nota en el número creciente de visitas e interacciones. Como no cabe esperar que los virus dejen de evolucionar, cambiar y emerger en los lugares y momentos más inesperados, este blog seguirá ofreciendo información útil sobre los virus emergentes que puedan dar lugar a alertas sanitarias en los próximos años.

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“Virus emergentes y cambio global”: tres años de blog

 

Hoy hace 3 años que publiqué el primer post de este blog: “Un mundo pequeño para unos seres diminutos, los virus emergentes“, auténtica declaración de principios de este blog. Desde entonces, he ido publicando regularmente (61 posts en total) procurando seguir esas directrices que me marqué en aquel primer post.

En tres años el blog ha ido creciendo, siendo cada vez más leído y difundido. Los posts tienen cada vez más visitas, más comentarios, más interacciones, lo cual me produce mucha satisfacción y compensa el esfuerzo que supone sacar un poco de tiempo libre para mantenerlo a un nivel cuando menos digno.

En este último año la actividad del blog ha menguado en comparación con los años anteriores: si en promedio iba publicando dos posts al mes, en este tercer año ese promedio se ha reducido prácticamente a la mitad. En total han sido 14 posts (pueden encontrar la lista completa al final de este), y como no podía ser de otra manera, el tema predominante ha sido el virus ébola, un virus emergente en África Occidental al que hemos dedicado 5 posts, en el año en que este virus no solo produjo una epidemia sin precedentes en África, que sigue actualmente sin control, sino que por primera vez salió de África, produciendo casos secundarios en países que hasta ahora bien poco podían pensar tener casos autóctonos de esta enformedad, entre ellos España, donde se produjo el primero de estos casos. Sin duda mientras esta epidemia continue estando activa en África seguirá copando una buena parte de la atención de todos aquellos que nos dedicamos a los virus emergentes y las alertas sanitarias producidas por éstos. En este blog iremos siguiendo la evolución de los brotes de ebola y deseamos que en este año de 2015 se controle y erradique por fin esta lacra que tanto daño está causando en unos países de por sí muy depauperados.

Por supuesto, el ébola no ha sido el único protagonista del blog este año. Ha habido dos posts dedicados a centros de alta seguridad biológica en España (el CISA y el CReSA), un tema que continuará en desarrollo en 2015. También hablamos de la comunicación de alertas sanitarias, hemos continuado tratando la emergencia de virus Chikungunya, que desde que surgió en America en 2013, lleva ya más de un año expandiéndose y produciendo enfermedad en un territorio “virgen” hasta ahora para este virus. En 2015 seguiremos desde este blog la evolución de este virus emergente en América y en otras zonas afectadas.

Uno de los posts del año 2014 estuvo dedicado a un tema recurrente en este blog: los nombres de los virus. En el post titulado: “Cuando dos virus terminan siendo el mismo” traté tres casos de nombres de virus sinónimos y cómo fueron resueltos.

Como en años precedentes, no faltó la nota reivindicativa, que en lo concerniente a este blog, hace particular enfasis en el impacto brutal que está teniendo el recorte sin precedentes del presupuesto para investigación en España desde hace unos años. Ello ha motivado que muchos científicos hagan las maletas y se vayan a trabajar a otros países, en un exilio científico sin precedentes, con la consiguiente pérdida irreemplazable de materia gris, ya escasa pero imprescindible en España, y el despilfarro de los recursos invertidos en generarla en los años precedentes, y que no será aprovechada sino por otros que entienden mejor el papel de la I+D en la pujanza de un país.

En las reseñas, uno de últimos posts del pasado año se hizo eco de la publicación de un nuevo número de la revista “Virología“, publicación oficial de la Sociedad Española de Virología, que consisió en un interesante monográfico sobre zoonosis víricas y el concepto “Un mundo, una salud. Precisamente, Uno de los últimos posts de 2014 lo dediqué a reproducir la entrevista que hice a Antonio Tenorio, virólogo del Centro Nacional de Microbiología, perteneciente al Instituto de Salud Carlos III, y que fue previamente publicada en ese número de la revista “Virología”, y cuya lectura recomiendo vivamente.

Este blog no sería nada sin sus lectores, que son cada día más. En este año hemos cuadruplicado las visitas recibidas en los dos años precedentes, sobrepasando las 85.000 visitas. Hay que reconocer que el ébola ha ayudado un poco en este aspecto (hubo “picos” de más de 1000 visitas diarias en septiembre-octubre), pero en cualquier caso ha sido un año muy bueno en difusión, y sobre todo en interacicones con los lectores. Como es lógico, tratándose de un blog en español, la mayor parte de las visitas proceden de España y del mundo latinoamericano, y destacan especialmente en este ultimo año las visitas desde Mexico, Venezuela, Estados Unidos, Colombia, Argentina y República Dominicana, entre otros países de América, y en ello sin duda influye la inquietud que provoca la expansión por aquellas tierras del virus chikungunya. El número de comentarios ha  ido en aumento igualmente, lo cual me es especialmente grato, y he de decir que me empeño en contestar, aunque a veces exija un esfuerzo extra… La difusión en Tweeter y otras redes sociales también ha aumentado (recordemos a los lectores la cuenta de Tweeter asociada a este blog: @Virusemergentes). Todo ello es muy satisfactorio y aprovecho para dar las gracias a los lectores por ello. En 2015 seguiré publicando en el blog todo lo que considere que pueda tener interés dentro del mundo de los virus emergentes,  tal y como he ido haciendo hasta ahora.

Feliz 2015 a todos los lectores.

Apéndice: posts de 2014

 

Fecha Titulo Enlace
12-1 Virus emergentes: dos años de blog http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/01/virus-emergentes-dos-anos-de-blog/
7-4 Cuando dos virus terminan siendo el mismo http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/04/cuando-dos-virus-terminan-siendo-el-mismo/
14-4 Ebola y otros virus emergentes http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/04/ebola-y-otros-virus-emergentes/
16-6 Fiebre por virus Chikungunya…¿en España? http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/06/fiebre-por-virus-chikungunya-en-espana/
8-8 Alerta internacional por virus Ebola, 2014 http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/08/alerta-internacional-por-virus-ebola-2014/
27-9 Ébola, África Occidental, 6 meses después: ¿es un virus emergente? http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/09/ebola-africa-occidental-6-meses-despues-es-un-virus-emergente/
22-10 Preparación en Europa ante el riesgo de importación de casos de ébola http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/10/preparacion-en-europa-ante-el-riesgo-de-importacion-de-casos-de-ebola/
25-10 Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (I). El CISA. http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/10/bioseguridad-instalaciones-de-alta-seguridad-en-espana-i-el-cisa/
8-11 Alertas sanitarias y comunicación ¿asignatura pendiente? http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/11/alertas-sanitarias-y-comunicacion-asignatura-pendiente/
19-11 Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (II). El CReSA http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/11/bioseguridad-instalaciones-de-alta-seguridad-biologica-en-espana-ii-el-cresa/
26-11 Exilio científico: comunicado desde la Federación de Jóvenes Investigadores/Precarios http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/11/exilio-cientifico-comunicado-desde-la-federacion-de-jovenes-investigadoresprecarios/
6-12 Nuevo número de la revista “Virología”: Zoonosis víricas. “Un mundo, una salud” http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/12/nuevo-numero-de-la-revista-virologia-zoonosis-viricas-un-mundo-una-salud/
9-12 Entrevista a un virólogo: Antonio Tenorio, “Un virólogo de salud pública” http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/12/entrevista-a-un-virologo-antonio-tenorio-un-virologo-de-salud-publica/
21-12 Ebola en África occidental: actualización, 19 de diciembre de 2014 http://www.madrimasd.org/blogs/virusemergentes/2014/12/ebola-en-africa-occidental-actualizacion-19-de-diciembre-de-2014/

 

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Fiebre por virus Chikungunya…¿en España?

Numerosos medios de comunicación han recogido hoy lo que sin duda es una noticia relevante relativa a un virus emergente, pero que hay que poner en contexto: se trata de la detección de tres casos importados de fiebre por virus chikungunya en dos comarcas de Cataluña (La Selva y el Maresme).

Para empezar ¿Qué es el virus chikungunya? Pues es un virus de origen africano, transmitido por mosquitos, que produce una enfermedad denominada “fiebre chikungunya” caracterizada por fuertes dolores articulares acompañados de fiebre y cefaleas, que pueden persistir durante meses. Rara vez es mortal. No se dispone de vacuna ni de tratamiento específico. El curioso nombre del virus alude, en lengua Makonde de Tanzania,  a la “espalda doblada” de los que padecen la enfermedad. Este virus ha alcanzado una distribución mundial en los ultimos años, desde su original rango geográfico en África subsahariana.

Hace pocos meses recogí en este mismo blog la noticia de que el virus chikungunya (abreviado: CHIKV) había llegado ya a América (ver post del 16 de diciembre pasado).  Recomiendo lean ese post pues en él están los antecendentes relevantes que permiten situar esta noticia en su contexto adecuado, en especial el porqué de la expansión de este virus, tan espectacular, y cómo se las apaña para persistir en el medio ambiente y trasladarse de un sitio a otro.

Creo oportuno destacar algunos párrafos de aquel post aqui:

…Pero no fué hasta 2005-2006 cuando el virus causó importantes epidemias en algunas islas del Océano Índico, concretamente en las Islas de la Reunión,  Comores, Mayotte, Madagascar, Mauricio, Seychelles y Maldivas. Al parecer esta onda epidémica se inició en 2004 en zonas costeras de Kenya (Mombasa) de donde se extendió a las islas afectadas en los años subsiguientes. A su vez, entre 2006 y 2008 hubo importantes epidemias de chikungunya en la India, con cientos de miles de casos declarados.

Aedes albopictus: mosquito tigre

Mosquito tigre (Aedes albopictus)

El virus se transmite por picaduras de mosquitos, principalmente del género Aedes. Para que haya transmisión en una zona determinada, deben hallarse en la zona previamente los mosquitos que actuan como vectores. Hay dos vectores  principales: Aedes aegyptii y Aedes albopictus, éste último también conocido como “mosquito tigre“.

El mosquito tigre también en expansión por el mundo, fue detectado por primera vez en España en 2004, en las costas catalanas, y desde entonces se ha expandido hacia el sur a lo largo de la costa mediterránea, alcanzando el levante. La presencia de este mosquito en España  tiene alerta a las autoridades sanitarias desde que fuera detectado, pues se sabe que es el factor clave que eleva notablemente el riesgo de introducción de virus como el chikungunya, para los que es un excelente vector. También actúa como vector de virus que causan enfermedades tan graves como la fiebre amarilla o el dengue.

¿La presencia de mosquito tigre va siempre acompañada de la presencia de virus dañinos? Pues no necesariamente. De hecho, ya he dicho que en España hace 10 años que el mosquito tigre está presente, pero hasta ahora, afortunadamente no se han detectado brotes de ninguno de los virus mencionados transmitidos por este vector. Sin embargo, como ya dije antes, la presencia previa de mosquitos vectores eleva significativamente el riesgo de entrada de estos virus, y singularmente, del CHIKV. Éste puede ser introducido por personas que adquieren la infección en una zona donde el virus esté circulando (actualmente hay muchas zonas en el mundo donde el CHIKV está activo), y viajan desde allí  otro lugar donde existen vectores abundantes. Esto ocurrió en Italia en 2007, como ya conté en el post mencionado anteriormente:

En 2007 se produjo el primer brote de chikungunya autóctono en Europa, concretamente en la región italiana de Emilia Romagna. El caso índice parece ser un individuo que regresó a Italia desde Kerala (India) el 21 de junio, época del año con abundancia de mosquitos en esa región del Noreste de Italia. Unos pocos dias después (4 de julio) se detecto el primer caso autóctono en la región. En total se declararon 217 casos de enfermedad por virus chikungunya, confirmados en laboratorio y la onda epidémica duró hasta finales de septiembre, coincidiendo con la época de mayor actividad y abundancia de A. albopictus en la zona.

Hasta el momento, esto no ha pasado aún en Cataluña. Hasta el momento no ha habido ningún caso autóctono de la enfermedad. Lo que ha pasado es que se ha detectado la infección por este virus en tres personas que han regresado recientemente de un viaje al Caribe, zona de reciente introducción del virus, donde está teniendo lugar una epidemia por CHIKV de grandes dimensiones, en la que en pocos meses se han multiplicado por miles los afectados (ver enlace). Detectar la infección por CHIKV en viajeros a su regreso a España no es nuevo ni mucho menos. Las autoridades sanitarias catalanas han detectado entre 2010 y 2013 ocho casos importados como los de esta noticia de hoy. Estas detecciones permiten tomar medidas para minimizar el riesgo de exposición a mosquitos y por tanto el riesgo de difusión de la enfermedad. No obstante, con la actividad creciente del virus en zonas tropicales y subtropicales con importante afluencia turística (Caribe, ïndico) el riesgo de introducción y expansión es cada vez mayor, por lo que hay que estar preparados para detectar casos importados y, si se diera el caso, autóctonos, así como para detectar la circulación del virus en los vectores. En España en general, y singularmente en Cataluña, existe un buen sistema público de salud con laboratorios preparados y profesionales de salud pública muy capacitados para desarrollar las actividades de vigilancia y control de esta enfermedad de forma eficaz. Esperemos que los recortes que se llevan aplicando a la sanidad pública estos ultimos años tengan el menor efecto posible y no mermen la capacidad del sistema de salud pública para enfrentarse a las alertas sanitarias. Que lo hicieran sería imperdonable.

 

 

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Ebola y otros virus emergentes

Como sabrán (y si no lo saben, ya se lo digo yo aquí) desde hace unas semanas se ha declarado un brote de fiebre hemorrágica por virus Ébola en África Occidental, que se centra en Guinea (Conakry) y afecta a otros países fronterizos (fundamentalmente a Liberia). Hasta el momento se han contabilizado alrededor de 160 casos de enfermedad, de los que han fallecido unos 100. El virus Ébola tiene una merecida mala fama de terrible patógeno, casi de plaga bíblica, por su alta mortalidad (alcanza el 90% en algunos brotes, y no suele bajar del 50%). Sin embargo, los brotes de Ébola no son novedad en África, donde se detectan cada cierto tiempo, variando en intensidad desde unas pocas decenas a unos pocos cientos de casos. El origen de los brotes es incierto, aunque casi con seguridad se trata de una zoonosis que se contagia desde algún reservorio vertebrado (posiblemente alguna(s) especie(s) de murciélagos) al hombre y a otros primates que entran en contacto con animales infectados. La enfermedad se transmite por contacto entre humanos (debe ser un contacto estrecho), y tiene un enorme impacto en las poblaciones afectadas. En el caso actual de Guinea, ni el brote es más grave ni más letal que otros precedentes (podríamos decir que está en la media) si bien está afectando zonas que nunca habían padecido esta enfermedad.

No obstante, en los medios informativos los brotes de Ébola son muy difundidos y tienen gran presencia, quizá por encima de la que correspondería por las cifras de afectados. Por ejemplo, en la misma zona afectada por estos brotes de Ébola se vienen produciendo anualmente unos 1000 casos de fiebre hemorrágica por virus de Lassa, una enfermedad endémica en la zona y con una mortalidad de alrededor de un 10% de los casos, pero esto no sale nunca en los medios, al menos en los medios occidentales que sin embargo si prestan mucha atención al Ébola, probablemente porque esta enfermedad es mucho más conocida que la del virus de Lassa. Seguramente en esta diferente sensibilidad tanto de los medios como del público a los brotes de virus Ébola no son ajenos bestsellers y películas que explotan el lado “catastrofista” de los virus, como “Estallido” (Outbreak), de Wolfgang Petersen (1995).

En este contexto se agradece leer artículos como los que publica Diario Médico hoy, en los que se pone en contexto el mencionado brote de virus Ébola en África Occidental, al hablar de este virus en conjunto con otros virus que representan problemas sanitarios importantes a nivel global. Por el interés que creo que despertará en los lectores de este blog reproduzco a continuación el artículo con permiso de las autoras del mismo.

(Ah, no dejen de votar en la encuesta de este mismo número del Diario Médico sobre si es necesario un laboratorio de investigación microbiológica de nivel 4 de biocontención en España: enlace)

ENTRE EL ALARMISMO Y LA CAUTELA

Ocho amenazas emergentes

La mayoría de los virus emergentes resultan menos vitales que el Ébola, pero tienen una mayor incidencia. Muchos patógenos requieren un nivel 4 de bioseguridad, que no está disponible en España ni en otros países.

María Sánchez-Monge. Sonia Moreno. Madrid.   |  14/04/2014 00:00

El último brote del virus del Ébola, con epicentro en el sur de Guinea, puede colear entre dos y cuatro meses más, según estima la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ahora, este virus trae en jaque a diferentes organizaciones sanitarias, una alarma justificada por su alta mortalidad (más del 50 por ciento), pero no es la única amenaza que hay que vigilar. María Paz Sánchez-Seco, del Laboratorio de Arbovirus y Enfermedades Víricas Importadas en el Centro Nacional de Microbiología (CNM), del Instituto Carlos III (Majadahonda, en Madrid), considera necesario mantener el equilibrio entre el alarmismo y la cautela.

“A pesar de la baja prevalencia de este tipo de enfermedades en España, existe un riesgo real; de cara a la salud pública, los programas de vigilancia son muy necesarios”. La científica recuerda que la visión que se tiene de estas enfermedades varía mucho desde un país afectado a uno desarrollado. En este último incluso puede resultar algo cínica: “Un ejemplo claro es el virus West Nile o del Nilo Occidental que se describió hacia 1935 en África, y que desde entonces ha circulado y causado multitud de brotes. Sin embargo, las referencias bibliográficas científicas posteriores a 1999 son llamativamente más abundantes que las anteriores a esa fecha, cuando se produjo el brote en Nueva York”.

Esto podría explicar, en parte, la poca atención que se ha prestado desde un punto de vista de la investigación a los virus emergentes. Otra razón es que algunos de ellos exigen infraestructuras de alta bioseguridad, de nivel 4, algo que no está al alcance de cualquier laboratorio. En el CNM -donde se encuentra el grupo de Arbovirus puesto en marcha por Antonio Tenorio y que ahora dirige Sánchez-Seco- se encuentra un laboratorio de nivel 3, al que se remiten muestras de pacientes para su diagnóstico.
Miguel Ángel Jiménez-Clavero, científico del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA), lamenta que en España no haya ni un laboratorio con nivel 4 de biocontención. En estos centros podría desarrollarse la investigación en tratamientos y vacunas del Ébola, así como de otros virus causantes de fiebre hemorrágica especialmente peligrosos, como el de Marburgo, los de Crimea-Congo y ciertos arenavirus.
Vacunas
Estos patógenos se encuentran huérfanos de vacunas. Una revisión publicada en Expert Review of Vaccines por Andrea Marzi, del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, ilustra lo que ocurre en el caso del Ébola, que es extrapolable al resto de amenazas.

Se han realizado multitud de ensayos con vacunas de ADN, de subunidades y con vectores víricos con resultados muy prometedores en primates no humanos, pero en ningún caso se ha conseguido progresar más allá de la fase II de ensayos clínicos. La autora considera que existe una barrera económica.

Mientras se consigue financiación, son muchas las lecciones sobre el Ébola que se están aprendiendo. Por ejemplo, los anticuerpos se han revelado como un mecanismo de protección cuando se usan vacunas basadas en vectores de rabdovirus. En cambio, la eficacia de la estrategia basada en adenovirus depende también de las células T CD8+.

 

Ébola

Uno de los patógenos más letales de la historia

Ha habido hasta 34 brotes de virus del Ébola -que causa fiebre hemorrágica- antes del actual. En cada uno se produjeron entre decenas y pocos cientos de casos, en algunos de los cuales la mortalidad llegó hasta el 90 por ciento.
Ana Negredo, del CNM, indica que no se conoce el hospedador natural del virus, pero se sospecha de ciertas especies de murciélago. Es un ebolavirus, de la familia Filoviridae, del que se han descrito cinco especies diferentes, denominadas según su lugar de descubrimiento: Bundibugyo, Zaire, Reston, Sudán y Costa de Marfil..
El estudio de sus principales factores de virulencia ha revelado la importancia de su glicoproteína, que produce un efecto citopático, aumenta la permeabilidad del endotelio y favorece la extravasación de líquidos. Otras dos proteínas, VP35 y VP24, son antagonistas del interferón, un potente antiviral natural.
En uno de los últimos avances en el estudio de este patógeno han participado investigadores del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, que han conseguido bloquear la entrada del Ébola y del VIH en las células dendríticas con una proteína modificada.

Dengue

El mosquito tigre acerca la enfermedad a España

La OMS calcula cien millones de infecciones anuales de dengue, pero un reciente estudio, publicado en Nature, reveló que en realidad ascienden a 400 millones. Leticia Franco, del CNM, aclara que la diferencia se debe a que se incluyen los casos subclínicos.
Hay cuatro serotipos, con diferente grado de virulencia. La enfermedad puede variar desde el cuadro asintomático hasta síntomas más graves como hemorragias y choque con riesgo mortal. 
Entre las líneas de investigación está determinar los factores de virulencia del virus; también, analizar la proteína de la envuelta vírica para perfeccionar los métodos diagnósticos. La compañía Sanofi trabaja en una vacuna que incluye las diferentes cepas del dengue. 
El sur de Europa está infectado con el mosquito tigre (Aedes albopictus), que al igual que Aedes aegypti, puede ser vector del virus. En 2012-13 se detectaron más de 2.100 casos en la isla de Madeira, donde sí se encuentra A. aegypti. La presencia del mosquito tigre en la cuenca mediterránea hace de España un país vulnerable a potenciales brotes de esta enfermedad.

Chikungunya (1)

Mutaciones genéticas y crecimiento vectorial explican su expansión

Este alfavirus no comparte familia, pero sí similitudes con el dengue: en ambos, el hombre actúa como huésped amplificador. El sonado brote de chikungunya en Rávena (Italia), en 2007, se inició con un viajero procedente de India. En este caso, los vectores -los mismos mosquitos que emplea el virus del dengue- se aliaron con el efecto amplificador de las personas infectadas, y dieron como resultado unos 200 enfermos. Fiebre y dolores articulares son los principales síntomas. María Paz Sánchez-Seco, del CNM, destaca la buena actuación frente al brote italiano. “Desde entonces no se han registrado nuevos casos en estas regiones, gracias a los servicios de control vectorial, que junto con la vigilancia epidemiológica son claves para frenar la expansión de potenciales brotes”. En España, los primeros en describir la presencia de mosquitos tigre, en Sant Cugat del Vallés, fueron los profesionales del Servicio de Control de Mosquitos del Bajo Llobregat (Barcelona).

Cuestión de tiempo
Como recuerda Miguel Ángel Jiménez-Clavero (CISA), se ha identificado una variante implicada en una mejor adaptación al mosquito Aedes. Es una mutación genética reciente que mejora la eficacia del ciclo del virus, y que explica el mayor éxito actual del chikungunya. “No estamos libres”, reconoce el científico.” Tenemos el vector, el mosquito tigre, en nuestra costa. Es cuestión de tiempo.

Arenavirus (2)

Brotes periódicos del virus Lassa favorecidos por contacto con roedores

gunos de los arenavirus producen fiebre hemorrágica; es el caso de los arenavirus del Viejo Mundo, entre los que se cuenta el virus Lassa, y que circulan en África. De hecho, el virus Lassa, del que ahora hay un brote en Nigeria, produce brotes casi con una periodicidad anual. Cada arenavirus utiliza como reservorio una especie de roedor concreta.
La transmisión al hombre se produce mediante la inhalación de aerosoles contaminados con excrementos de los roedeores contaminados, o a través de mordeduras y heridas.

Nuevo Mundo
Los arenavirus del Nuevo Mundo circulan en zonas determinadas de América, como el virus Junín, en Argentina, y el Machupo, en Bolivia, ambos causantes también de fiebre hemorrágica. El arenavirus de la coriomeningitis linfocitaria, cuya distribución se encuentra en todo el mundo, produce un síndrome neurológico que puede ser grave.
No hay un tratamiento eficaz para la infección por estos virus. Se administra ribavirina para tratar el virus Lassa y se ha observado eficacia, pero ha de ser durante los primeros días en que aparecen los síntomas. Tampoco cuentan con una vacuna, salvo el virus Junín, localizado en territorio argentino. Además, éste es el único lugar donde la inmunización está aprobada y se puede administrar. Son virus de nivel de bioseguridad 4, lo que limita su investigación.

 

Fiebre Amarilla (3)

Una protección efectiva que se administra a viajeros

La infección por fiebre amarilla no tiene tratamiento curativo, solo de soporte, pero sí cuenta con una vacuna eficaz. La inmunización está integrada por virus atenuados y se administra en una sola dosis subcutánea: induce en unos días la producción de anticuerpos específicos protectores. Se recomienda y administra a los viajeros a zonas endémicas, en África y América.

Este tipo de virus no se encuentra en Asia.
Esta enfermedad febril aguda se transmite a los seres humanos a través de picadura de mosquito; el virus se multiplica principalmente en el hígado produciendo cambios variables en su estructura y función. Según recoge un informe elaborado por la Sociedad Española de Microbiología Clínica, bajo la coordinación de Ana Negredo (CNM), la infección presenta un amplio espectro de gravedad, desde la infección subclínica, que en África llega hasta el 80 por ciento de los casos durante las epidemias, hasta la enfermedad mortal, que se produce entre el 20 y el 50 por ciento de las infecciones aparentes en una epidemia. El periodo de incubación varía de tres a seis días tras la picadura.

Hantavirus (4)

El riesgo de fiebre hemorrágica renal o un síndrome pulmonar

Este género de virus se transmite por roedores infectados. Se estiman entre 150.000 y 200.000 casos de infección por hantavirus cada año, la mayoría localizados en Asia, aunque también se encuentran algunas de estas cepas llamadas del Viejo Mundo en el centro y norte de Europa. Aquí se han detectado infecciones que pueden causar nefropatía y fiebre hemorrágica con síndrome renal. En América, los llamados hantavirus del Nuevo Mundo producen el síndrome pulmonar por hantavirus, un cuadro que puede revestir gravedad, con una mortalidad de entre el 60 y el 80 por ciento. Pese a ello, no hay vacunas ni tratamientos eficaces para estos patógenos. Al igual que ocurre con los arenavirus, la transmisión se produce mediante inhalación de aerosoles y al entrar en contacto con heridas.

Virus ‘west nile’ (5)

Inmunización eficaz para el caballo, pero todavía sin vacunas humanas

Hay vacunas eficaces para proteger a los caballos, pero de momento no las hay para humanos, en los que el virus del Nilo Occidental puede causar desde una fiebre benigna a una encefalitis grave y letal; esto último en menos del 1 por ciento de los casos.
Miguel Ángel Jiménez-Clavero (CISA), que investiga en este virus en su laboratorio de nivel 3 con medidas adicionales de seguridad, apunta que “es un virus muy parecido al de la hepatitis C. No hay tratamiento curativo. En Israel, donde se conoce desde hace más tiempo (década de 1950), se han realizado estudios con inmunoglobulinas obtenidas de personas que han pasado la infección. Esta sueroterapia ha cosechado cierto éxito”.

Ana Vázquez, del CNM, ha descrito un nuevo linaje en Andalucía-se cuentan hasta ocho, aunque los más patogénicos son el 1, y ahora, más recientemente, el 2- que transmite el mosquito Culex pipiens. Se piensa que en esta región el virus es endémico. Alrededor de cien caballos sufrieron un brote en 2010 en Cádiz. También se detectaron dos casos autóctonos de personas en el área gaditana; previamente, se había descrito una infección en un viajero a Badajoz. En Estados Unidos, desde 1999, año en que entró la enfermedad, se han registrado más de 30.000 casos de enfermedad y entre 1.300 y 1.400 muertes.

Marburgo (6)

Un candidato perfecto para el desarrollo de armas biológicas

Al igual que ocurre con el virus del Ébola, el de Marburgo plantea una preocupación, además de por el inadecuado control de sus potenciales brotes, por su posible uso como arma biológica. Eso se traduce en un interés por encontrar medidas profilácticas eficaces. Sin embargo, estos dos filovirus requieren medidas de seguridad de nivel 4, por lo que son pocos los laboratorios autorizados para investigar con ellos.

Es un virus muy parecido al Ébola en cuanto al lugar donde se encuentra y la sintomatología que produce. Sin embargo, hay algunas diferencias significativas. Una de ellas es que los brotes de Ébola se producen sobre todo en zonas de selva, mientras que el virus de Marburgo se localiza en la sabana. Por esta razón, también son distintas las especies de murciélagos que actúan como reservorios.

Los dos grandes brotes que ocurrieron de forma simultánea en Marburgo y Fráncfort (Alemania) y en Belgrado (Serbia) en 1967 llevaron a la identificación de la patología por primera vez. Las tasas de mortalidad de este patógeno han oscilado entre el 24 y el 88 por ciento.

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Chikungunya: otro virus africano que salió de paseo…y ya ha llegado a América

La noticia

Se acaba de declarar en la isla caribeña de San Martín un brote de fiebre chikungunya (“espalda doblada” en lengua makonde del sur de Tanzania). De momento, hay 4 casos sospechosos, 20 probables y 2 confirmados en laboratorio, que fueron notificados el pasado 6 de diciembre a la OMS. Esta enfermedad está causada por el virus chikungunya, que es transmitido por picadura de mosquito (es decir, es un arbovirus,  contracción de “arthropod-borne virus“), y se caracteriza por fiebre, cefaleas y dolor en las articulaciones que puede persistir durante meses. Rara vez es mortal. No se dispone de vacuna ni de tratamiento específico.

Distribución mundial de virus chikungunya, 1953-2008 (Fuente: Institut de Veille Sanitaire. Francia).

Expansión geográfica del virus chikungunya

El virus chikungunya fue identificado por primera vez en Tanzania en 1952. Es oriundo del África Subsahariana donde se mantiene en un ciclo selvático entre mosquitos y primates no humanos. Provoca brotes  esporádicos de enfermedad en humanos. Existen referencias de esta enfermedad en África desde el siglo XVIII. Fuera de África se había detectado esporádicamente en zonas de Asia (como Sri Lanka), probablemente introducido desde África. Pero no fué hasta 2005-2006 cuando el virus causó importantes epidemias en algunas islas del Océano Índico, concretamente en las Islas de la Reunión,  Comores, Mayotte, Madagascar, Mauricio, Seychelles y Maldivas. Al parecer esta onda epidémica se inició en 2004 en zonas costeras de Kenya (Mombasa) de donde se extendió a las islas afectadas en los años subsiguientes. A su vez, entre 2006 y 2008 hubo importantes epidemias de chikungunya en la India, con cientos de miles de casos declarados.

Islas del Océano ïndico afectadas por la epidemia de fiebre chikungunya de 2005-2006 (Fuente: Institut de Veille Sanitaire. Francia).

Los vectores del virus chikungunya

La peripecia del virus chikungunya no acaba aquí, pero antes de continuar hay que hacer un inciso para explicar algo más sobre los vectores transmisores de la enfermedad. El principal vector es el mosquito Aedes aegyptii, del cual se ha hablado en este blog en posts previos, porque este mosquito es también un vector eficaz de virus tan dañinos como el de la fiebre amarilla y el dengue. Se puede ver su aspecto en la siguiente ilustración.

Mosquito Aedes aegyptii (Fuente: Wikimedia Commons).

Sin el concurso de un vector competente como el A. aegyptii, el virus chikungunya no puede transmitirse. Esto equivale a decir que solamente es posible la transmisión en aquellos lugares donde existen mosquitos competentes. En el caso de A. aegyptii su rango geográfico abarca amplias zonas tropicales y subtropicales de África y América, como se aprecia en el siguiente mapa.

Rango geográfico del mosquito Aedes aegyptii (amarillo) y de uno de los virus que son transmitidos por éste, el virus dengue (naranja). (Fuente: Wikimedia Commons).

Como ven en el mapa, el dengue también está presente en zonas de Asia donde no hay A. aegyptii. Esto es porque en esas zonas hay otra especie de mosquito, Aedes albopictus (popularizado como “mosquito tigre“) que es transmisor eficaz del virus dengue. Su aspecto puede verse en la siguiente ilustración.

Aedes albopictus (mosquito tigre) (Fuente: Wikimedia Commons).

El “mosquito tigre” también es un vector competente para el virus chikungunya, por lo que constituye el vector transmisor de esta enfermedad en Asia y las zonas del Océano Índico antes mencionadas, donde no hay A. aegyptii. En un post previo acerca de arbovirus emergentes y cambio global escribí lo siguiente:

 A consecuencia del cambio global esta distribución (de vectores) se puede modificar, alterando con ello la distribución potencial de las arbovirosis. Un ejemplo es  la expansión a nivel mundial del mosquito tigre (Aedes albopictus), asociada al comercio de neumáticos usados. La lluvia produce pequeñas acumulaciones de agua en el interior de los neumáticos almacenados al aire libre, que son un magnífico hábitat de cría para este mosquito, pues imitan a los huecos de los troncos de árboles de la selva húmeda que constituyen su hábitat natural. Por medio del transporte de neumáticos conteniendo los huevos, el mosquito (de origen asiático) ha alcanzado una distribución mundial.

De hecho, una explicación plausible para la gran expansión de virus chikungunya de 2004 hasta hoy la han proporcionado un grupo de investigadores franceses que han encontrado una mutación en el virus (concretamente la sustitución del aminoácido alanina por valina en el codon 226 de la glicoproteína de la envuelta, “E” del virus) que al parecer provoca una mejor adaptación de éste a la transmisión por el mosquito tigre.  Esta mutación fue detectada por primera vez en virus aislados en las islas de la Reunión y Mauricio en 2005, y desde entonces los virus que llevaban esta mutación (no se sabe si adquirida una única vez o varias en eventos de mutación independientes y convergentes) se han extendido rápida y eficazmente por todas aquellas regiones del Índico donde predomina A. albopictus.

Los vectores se expanden antes que el virus

Pues bien, sigamos con el relato de la expansión del virus chikungunya por el mundo. Como se ve, el virus puede adaptarse a nuevos vectores para seguir conquistando nuevos territorios. Pero es que a su vez los vectores pueden ir avanzando y difundiéndose hacia nuevas áreas geográficas conducidos por cambios ambientales, como el calentamiento global, el comercio, el transporte, la agricultura, etc. Esto es lo que pasó con el mosquito tigre a través del comercio de neumáticos usados mencionado en la cita anterior (entre otros factores). Hoy día hay mosquito tigre en amplias zonas del Planeta, muy lejanas de su hábitat original en el sudeste asiático. De hecho, este mosquito invadió países del sur de Europa en tiempos recientes, alcanzando a Italia en 1994, y subsiguientemente a Grecia, Francia y España entre otros. En España fue detectado por primera vez en enclaves de la costa mediterránea en 2004, desde donde ha ido expandiéndose por la costa. En el mapa siguiente puede verse el rango geográfico que ha alcanzado este virus.

Distribución mundial de Aedes albopictus (mosquito tigre) en 2007. En azul: rango nativo; en verde: introducido (Fuente: Wikimedia Commons).

Los viajeros regresan a casa con “compañía”

A la vez que el mosquito A. albopictus se extendía por el sur de Europa, comenzaban a llegar viajeros de regiones afectadas por las epidemias de chikungunya de los territorios bañados por el Índico. No hay que olvidar que muchos de esos territorios son islas con una importante actividad turística. Del mismo modo, la gran epidemia de chikungunya en la India “exportó” muchos viajeros infectados. De este modo el virus “viajó” a muchas zonas donde esta enfermedad no se conocía, entre ellas varios países europeos, Brasil, el Caribe y EE.UU. Aqui hay que hacer otro inciso para indicar que el ser humano es un hospedador competente de este virus, es decir, que si una persona infectada es picada por un mosquito competente (A. aegyptii ó A. albopictus) puede transmitir el virus a éste, y éste a su vez a otra persona cuando la pique, continuando el ciclo de infección. Por supuesto, en la mayoría de estos casos “importados” no hubo transmisión local de la enfermedad. Pero allí donde hubiera mosquitos competentes cerca, era cuestión de tiempo que se iniciara una transmisión autóctona.

En 2007 se produjo el primer brote de chikungunya autóctono en Europa, concretamente en la región italiana de Emilia Romagna. El caso índice parece ser un individuo que regresó a Italia desde Kerala (India) el 21 de junio, época del año con abundancia de mosquitos en esa región del Noreste de Italia. Unos pocos dias después (4 de julio) se detecto el primer caso autóctono en la región. En total se declararon 217 casos de enfermedad por virus chikungunya, confirmados en laboratorio y la onda epidémica duró hasta finales de septiembre, coincidiendo con la época de mayor actividad y abundancia de A. albopictus en la zona.

 África, Asia, Europa…y ahora América 

Como bien muestra el caso de Italia, si hay vectores competentes cerca, la introducción de la enfermedad es un riesgo cierto, tanto mayor cuanto más abundantes sean los vectores, mayor sea la actividad de la enfermedad en las regiones endémicas y más conexiones por vía aérea se tengan con esas regiones. Ya se señaló antes que viajeros infectados por el virus chikungunya han venido siendo diagnosticados en algunos países americanos como Brasil, EE.UU. y varias islas del Caribe. Determinadas regiones de América son abundantes en A. aegyptii y/o A. albopictus, de modo que era cuestión de tiempo que se produjera algún brote de chikungunya por allí. La noticia señalada al principio de este post confirma que el virus ya circula en America. No es casualidad que se haya detectado en una isla como San Martín,en uno de los territorios de ultramar bajo soberanía de Francia, cuyos laboratorios están perfectamente preparados para detectar el virus y diagnosticar la enfermedad con precisión, pues ya han sido bien entrenados tras la oleada de casos en los territorios franceses de ultramar en el Índico (Reunión y Mayotte). Sin embargo, en America son pocos aún los países con capacidad para detectar este virus, cuyos síntomas, aunque ciertamente característicos, pueden en determinadas circunstancias confundirse con los de otra enfermedad transmitida por los mismos vectores y de alta prevalencia en América tropical y subtropical: el dengue. El riesgo de emergencia del virus chikungunya en regiones amplias de América es alto, especialmente después de que se haya confirmado este primer brote en el Caribe. Los países en riesgo deben ir implementando sus planes de preparación, especialmente para poder detectar eficazmente la circulación del virus y diagnosticar los casos de la enfermedad correctamente.

Desde su África originaria, el virus chikungunya ya ha alcanzado una distribución global, y es uno de los pocos arbovirus, junto con dengue y West Nile, que lo ha conseguido.  El cambio global le ha echado una mano en el empeño. Otros virus pueden seguir este mismo camino. Es importante que los servicios de salud pública, sanidad animal y ambiental estén preparados para responder ante este reto.  Es especialmente importante recordar esto en unas circunstancias económicas desfavorables como las actuales, donde los Estados restringen las inversiones públicas en materia de sanidad. Hablando estrictamente desde el punto de vista económico, la prevención y vigilancia sanitarias constituyen una de las inversiones más rentables que se pueden hacer desde el sector público. No hacerlo expone al Estado a unos gastos mucho mayores cuando llega la enfermedad, y existen multitud de ejemplos de ello. Todo ello sin perjuicio de que una de las obligaciones más importantes de los Estados es velar por la salud de sus ciudadanos, algo que debe ser así por derecho y por simple humanidad.

 

Más información sobre el virus chikungunya

OMS: ¿Qué es la fiebre chikungunya?

Medscape: Chikungunya virus and prospects for a vaccine.

ECDC News: Chikungunya on Saint Martin, the Caribbean: risk for travel-related cases in EU.

Promedmail: Chikungunya (53): Caribbean, St. Martin, official notice.

 

 

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Categorias: Cambio global

Los arbovirus emergentes y el cambio global

La palabra arbovirus alude a la expresión inglesa “arthropod-borne virus” o virus transmitido por (picadura de) artrópodos  Estos virus se mantienen en la naturaleza en un ciclo que implica la infección alternante entre un hospedador vertebrado y un vector artrópodo, lo cual ya de por sí significa una adaptación muy específica a unas condiciones ambientales muy concretas, que son aquellas en las que pueden prosperar tanto vectores como hospedadores. Por ello las arbovirosis (enfermedades causadas por virus transmitidos por artrópodos) son el prototipo de enfermedades cuya distribución e incidencia pueden verse más afectadas por los cambios ambientales, y de modo especial por los cambios en el clima.

Los arbovirus no constituyen un único grupo taxonómico, sino que son un grupo de virus  muy heterogéneo que tienen como vínculo común su peculiar forma de transmisión. Entre los arbovirus hay patógenos importantes para el hombre y los animales. Quizá el que más estragos nos ha causado históricamente ha sido el virus de la fiebre amarilla, aunque gracias a la vacunación afortunadamente su circulación está bastante restringida. Otros arbovirus patógenos de importancia para el hombre incluyen miembros de los géneros flavivirus (dengueencefalitis japonesaWest Nile, encefalitis de Saint Louis, encefalitis transmitida por garrapatas), bunyavirus (fiebre del Valle del Rift, Crimea-Congo), alphavirus (encefalitis equinas del Este, del Oeste y Venezolana, Sindbis, Chikungunya). Entre los arbovirus que producen enfermedades importantes en el ganado podemos destacar algunos miembros del género Orbivirus (lengua azulpeste equina, enfermedad hemorágica epizoótica) que son transmitidos por picaduras de culicoides, unos pequeños dípteros a veces llamados también jejenes y que afectan fundamentalmente a rumiantes domésticos (ovejas, cabras vacas), caballos y ciervos, respectivamente. Algunos de los miembros de la familia de los bunyavirus incluyen arbovirus que afectan a rumiantes, como el caso de los virus Akabane, Simbu o Aino, del mismo serogrupo que el recién “emergido” virus Schmallenberg, que posiblemente emplee esta misma vía de transmisión.

Calentamiento global: la temperatura media de la superficie de nuestro planeta se ha incrementado +0.74 ºC en el último siglo. Este incremento es mucho mayor que el producido en los ultimos 1000 años, y tiene como causa la actividad humana (IPPC Fourth Assessment Report, 2007)

El cambio global es el impacto de la actividad humana sobre los mecanismos fundamentales de funcionamiento de la biosfera, incluidos los impactos sobre el clima, los ciclos del agua y los elementos fundamentales, la transformación del territorio, la pérdida de biodiversidad y la introducción de nuevas sustancias químicas en la naturaleza. El cambio global afecta entre otras muchas cosas a la distribución geográfica e incidencia de las enfermedades infecciosas, ejerciendo una influencia notable en la emergencia de nuevas enfermedades, al ofrecer a los patógenos nuevas oportunidades en forma de nuevos ambientes favorables para prosperar y extenderse.

¿Cómo influye el cambio global en la emergencia de arbovirosis? Cada especie de  vector requiere un rango de temperatura y humedad y unas condiciones ambientales determinadas para poder desarrollar su ciclo vital. Por ello el rango de distribución geográfica de cada especie de vector está determinado por aquellas zonas donde se dan esas condiciones, y por los accidentes geográficos que limitan su dispersión. Sin embargo, a consecuencia del cambio global esta distribución se puede modificar, alterando con ello la distribución potencial de las arbovirosis. Un ejemplo es  la expansión a nivel mundial del mosquito tigre (Aedes albopictus), asociada al comercio de neumáticos usados. La lluvia produce pequeñas acumulaciones de agua en el interior de los neumáticos almacenados al aire libre, que son un magnífico hábitat de cría para este mosquito, pues imitan a los huecos de los troncos de árboles de la selva húmeda que constituyen su hábitat natural. Por medio del transporte de neumáticos conteniendo los huevos, el mosquito (de origen asiático) ha alcanzado una distribución mundial.

En este caso el factor del cambio global relacionado con esta expansión es el incremento del comercio y el transporte internacional.  Este mosquito fue detectado por primera vez en España en 2004, en enclaves de la costa mediterránea. En Italia y Francia su presencia está relacionada con la aparición reciente de casos autóctonos de chikungunya, una enfermedad tropical endémica en países bañados por el índico, y de reciente expansión a Europa, caracerizada por fuertes artromialgias (“chikungunya” significa “espalda doblada” en lengua makonde).  También se relaciona con casos de dengue autóctono detectados en el sur de Francia recientemente. Otras expansiones vectoriales tienen más que ver con el calentamiento global, uno de los efectos más tangibles del cambio climático antropogénico. La elevación de la temperatura ambiental hace “habitables” para los vectores áreas que antes les estaban vedadas, a la vez que hace inhabitables otras hasta entonces compatibles con su ciclo. La consecuencia de esto es que los límites de distribución geográfica de muchos vectores se están desplazando hacia el norte en el hemisferio norte, y hacia el sur en el hemisferio sur. También  están alcanzando altitudes mayores a las observadas hasta ahora. Por ejemplo, el principal vector del virus de la lengua azul en el Mediterráneo es Culicoides imicola. La distribución de este vector ha sufrido un desplazamiento hacia el norte en los últimos años, encontrándose en latitudes en las que nunca antes había sido observado. Lo mismo ha pasado con otras especies de jejenes y con ello (aunque no sea éste el único motivo) se ha desplazado el rango geográfico de la propia lengua azul, lógicamente. De igual modo, mosquitos como Aedes japonicum y Aedes albopictus han sido detectados por primera vez en Alemania (valle del Rhin) en verano de 2011). Estos hallazgos representan expansiones geográficas hacia el norte de vectores relevantes para importantes arbovirosis, como el chikungunya, el dengue o la encefalitis por virus West Nile, y preparan el camino para la futura expansión de éstas.

El calentamiento global también favorece otros procesos más sutiles, como por ejemplo, la “virogénesis“: a mayor temperatura más eficaz es la propagación de un virus dentro de un vector. También  la proporción de vectores “competentes” para la transmisión en una población depende de la temperatura ambiente.

El agua es otro de los elementos afectados por el cambio global y que influyen notablemente en las arbovirosis emergentes. El cambio climático afecta también a la abundancia y régimen de lluvias, y a la frecuencia de episodios de lluvias torrenciales, huracanes y ciclones. Las inundaciones crean grandes áreas de cría de mosquitos, que son una oportunidad para que prosperen diversas arbovirosis, entre ellas la encefalitis por virus West Nile. Tras el desastre producido por el huracán Katrina en 2005, que provocó la inundación de grandes áreas de Luisiana y Mssissipi, se produjo un recrudecimiento de la epidemia por este virus  en las zonas afectadas.  Por otro lado, también forma parte del cambio global la gestión de los recursos hídricos para crear zonas de regadío o proporcionar agua potable para abastecer a la población. Ello tiene efectos importantes sobre la distribución y abundancia de los vectores: la inundación artificial para crear zonas de regadío puede estar detrás de la expansión de algunas arbovirosis. Incluso se ha llegado a relacionar el abandono de las piscinas dentro de zonas residenciales afectadas por impagos de hipotecas en un episodio de recrudecimiento de encefalitis por virus West Nile en California en 2007. Igualmente la construcción de presas e inundación subsiguiente de grandes espacios tiene consecuencias para crear o destruir hábitats compatibles con la transmisión de arbovirosis. Es bien conocida la relación entre la aparición de graves brotes de fiebre del Valle del Rift y la construcción de grandes presas en África (Asuán en Egipto, Merowe en Sudán, Diama en Senegal, etc).

En resumen, las arbovirosis son especialmente sensibles a los efectos del cambio global, que ya sea a través del aumento del transporte y comercio internacional, ya a través del cambio climático y sus efectos en la temperatura y ciclo del agua, ya por intervenciones directas en la gestión del agua, pueden alterar la distribución e incidencia de estas enfermedades, lo cual frecuentemente da lugar a episodios de emergencia. Las arbovirosis emergentes pueden asimismo considerarse como verdaderos indicadores de los cambios ambientales derivados del cambio global, notablemente del cambio climático.

Algunos enlaces relacionados:


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