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El proyecto viroma global

Tras un paréntesis temporal, el blog de los virus emergentes vuelve a la carga. Creo que el tema elegido es muy apropiado, porque trata sobre el “Global Virome Project” (proyecto viroma global), una iniciativa que pretende cambiar nuestra forma de luchar contra las enfermedades infecciosas emergentes causantes de graves alertas sanitarias, desde la actual estrategia reactiva a una más proactiva.

La revista Science en su ultimo número (22 de  febrero de 2018), publica en su “policy forum” un artículo titulado The Global virome Project (GVP) en el que se describe un proyecto de gran envergadura dedicado a conocer la diversidad global de virus presentes en la fauna silvestre de nuestro planeta, lo que en un post de este blog hemos llamado “virosfera” y ellos llaman “viroma global” [1]. Este proyecto, promovido por la USAID (Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional) y financiado por diversas agencias y Gobiernos, será lanzado en 2018, con un presupuesto superior  a los 1.000 millones de dólares y una duración de 10 años.

Foto Global Virome Project Science 22 feb 2018

Portada del artículo “Global Virome Project” publicado en Science (swcción Policy forum) el 22 de febrero de 2018.

Los autores, todos ellos reconocidos investigadores trabajando activamente en el mundo de la virología “prospectiva”, esto es, en el descubrimiento de nuevos virus, con potencial para afectar a la especie humana, razonan que para poder enfrentarse a las próximas amenazas víricas es necesario expandir el conocimiento sobre los virus, en especial identificar, estudiar y catalogar aquellos virus que quedan por descubrir (que todo indica que son muchísimos). Basan su razonamiento en las siguientes premisas:

Objetivo, virus zoonóticos: casi todas las pandemias recientes han sido causadas por virus de origen animal.

Solo conocemos unos pocos virus: Solo tenemos catalogados 263 virus que pueden infectar a humanos. Pero el ritmo de descubrimiento de nuevos virus, cada vez más acusado (por las nuevas tecnologías de secuenciación masiva), nos dice que hay muchos más.

El viroma global es enorme: calculan que existen 1,67 millones de virus (especies) distintos. De ellos, entre 631.000 y 827.000 virus podrían ser zoonóticos.

- Nuestra exposición a esos agentes aumenta: El ritmo de exposición a virus zoonóticos también es cada vez mayor (por el cambio global [2]).

Mejor proactivo que reactivo: Las alertas sanitarias mundiales recientes (recuérdese la crisis del Ebola en 2014-15) muestran que la adaptación a una situación de riesgo pandémico (estrategia reactiva)  es lenta e ineficiente. Mejor sería contar con medidas de lucha contra estos riesgos de antemano (estrategia proactiva).

Como precedente, el proyecto PREDICT, conducido por el mismo núcleo de científicos que lideran el GVP, con un presupuesto de 170 M$ y una duración de 8 años, puesto en marcha en 2009, desarrolló una búsqueda de nuevos virus potencialmente dañinos para el hombre en la fauna salvaje, con resultados notables. Por un lado, ha permitido identificar más de 1000 nuevos virus con potencial para afectar la salud de nuestra especie (téngase en cuenta que en la actualidad hay en total unos 4500 virus bien conocidos y clasificados, de los que solo un 5% afectan al hombre). Por otro lado, ha mejorado las infraestructuras y tecnologías a nivel global para poder detectar de forma eficaz estos nuevos virus. También ha contribuido a incrementar el conocimiento sobre los hábitats, ciclos y epidemiología básica de estos nuevos virus, desarrollando modelos que permiten potencialmente inferir el riesgo zoonótico y pandémico que pueden conllevar.

La cuestión es que el proyecto PREDICT, si bien es un magnífico punto de partida, sin embargo no ha podido abarcar más que una mínima fracción de toda la complejidad estimada que representa el conjunto de virus zoonóticos presentes sobre la tierra. Para abarcarla, los autores abogan por un cambio de escala que permitiera identificar los virus no por cientos, sino por cientos de miles. Este cambio de escala es un reto a todos los niveles, empezando por el científico-tecnológico, pero sobre todo por el económico, pues se antoja un esfuerzo descomunal. Los autores han calculado que identificar y estudiar con cierta profundidad una fracción sustancial de la diversidad de virus en la fauna silvestre de nuestro planeta costaría alrededor de 1.200 millones de dólares en un período de 10 años. Lo que no se descubriera en este empeño, razonan, sería menos importante en términos de amenaza  pues serían los más raros y de hábitats menos accesibles, y por tanto con menos probabilidad de afectar al ser humano.

El GVP es una iniciativa plenamente global que empieza a gestarse en 2016 a partir de encuentros de agencias intergubernamentales, estatales, instituciones académicas, ONGs y sector privado de Asia, África, América y Europa. Los resultados, incluyendo muestras, virus, bases de datos, metodologías, productos, información, etc,  se plantean en un contexto abierto, transparente e igualitario, dirigidos al bien público global. Entre los resultados a compartir y difundir se incluyen posibles medidas de lucha frente a los agentes descubiertos y las enfermedades producidas por éstos.

Un posible efecto no deseado es que este ambicioso –y costoso- programa “vampirice” recursos dedicados a salud pública, especialmente en algunos países donde los recursos para estos fines son escasos. Dicen sus promotores que la diversidad de tareas que implica el GVP puede amortiguar este efecto ya que fondos destinados a, por ejemplo, bioinformática, o muestreo de fauna, podrían fácilmente servir para sostener actividades del GVP. A favor del proyecto señalan, hay países  como China, con un entorno más favorable, que ya tienen programas nacionales de virómica alineados dentro del GVP.

El reto tecnológico es clave, y los autores, conscientes de ello, subrayan la colaboración internacional para superar las dificultades técnicas y logísticas de primer orden que pueden surgir a la hora de, por ejemplo, plantear la toma de muestras en fauna silvestre de lugares remotos en condiciones seguras. Redes de laboratorios trabajando ya en esta línea “Una salud” [3] y con implantación internacional (Instituto Pasteur, OMS, FAO, OIE, ONGs…) ya colaboran en la planificación de estas actividades a 10 años vista. La plataforma tecnológica para el descubrimiento de virus nuevos utilizada en PREDICT, basada en técnicas de PCR* genéricas para familias víricas relevantes no parece buena opción para facilitar el cambio de escala requerido en este nuevo proyecto. Los autores proponen explorar técnicas de secuenciación de nueva generación, o secuenciación masiva, cada vez más asequibles para analizar un gran número de muestras como plantea este programa. Sin embargo, no dan más detalles sobre esta cuestión clave, lo cual resulta sumamente relevante en relación con la viabilidad de los objetivos planteados.

Más importante aún es cómo determinar el potencial zoonótico y pandémico de cada nuevo virus descubierto. Aquí el proyecto GVP se la juega. Es previsible que se detecten miles de virus nuevos, pero eso, ¿en qué se traduce en términos de riesgo para la salud de nuestra especie? En PREDICT ya se elaboraron algoritmos que, basados en rasgos de los virus y de los hospedadores, así como en las características ecológicas de los lugares de muestreo. Estos algoritmos se usarán en el GVP para cribar aquellos virus más susceptibles de representar un riesgo. Sin embargo, aún no está bien establecido si esos algoritmos funcionan. Hay pruebas de laboratorio (estudios de receptores celulares) capaces de determinar qué virus podrían progresar en nuestra especie. Pero estos estudios, ademas de muy laboriosos y con requerimientos complejos como para abordarlo en escalas de miles de virus, no están disponibles mas que para una pequeña fracción de los virus existentes, concretamente los pertenecientes a la familia de los coronavirus (SARS, MERS…). El resto de virus permanecen huérfanos en cuanto a esta aproximación, es decir, su potencial zoonótico es, a día de hoy, impredecible. Esta es una de las principales debilidades del GVP. No obstante, a una década vista, esta situación podría evolucionar favorablemente. De nuevo, la implicación de especialidades diversas, en un espíritu “Una salud” puede jugar un papel fundamental en construir capacidades para evaluar  el potencial zoonótico/pandémico de los nuevos virus descubiertos.

Por encima de las cuestiones técnicas, la cuestión de la rentabilidad de la inversión resulta relevante. A nadie se le escapa que el coste del proyecto GVP es muy alto. Los autores del artículo razonan que el coste derivado de una epidemia es tan sumamente elevado que esfuerzos como el de este proyecto GVP claramente compensan si tan siquiera permiten mejorar la respuesta frente a una sola epidemia de cierta envergadura, cuanto más de varias. No son difíciles de alcanzar retornos del 10:1 de la inversión en estas condiciones. Pandemias de gripe representan pérdidas de cientos de miles de millones de dólares, mientras que crisis de patógenos emergentes como la del SARS produjo pérdidas que rondan entre 10 y 30 mil millones de dólares.  Cabe plantearse cuál es la mejora que representa el GVP sobre la vigilancia “tradicional” (sobre patógenos conocidos, como los virus Ébola, fiebre del valle del Rift o Crimea-Congo). Éstos representan, según los autores, un 0.1% de las amenazas víricas zoonóticas previsiblemente presentes en la fauna. Sin embargo, en la actualidad el impacto real de estas enfermedades, ya conocidas, es muy importante, probablemente más que el que puedan tener enfermedades de etiología desconocida, posiblemente causadas por patógenos por descubrir, un hecho que los autores han pasado por alto en sus cálculos.

Por supuesto, toda clase de “optimizaciones” que reduzcan costes caben en un proyecto como el GVP, desde el muestreo más o menos dirigido a determinadas especies o grupos taxonómicos con capacidad para sostener virus zoonóticos, hasta la selección geográfica de “sitios calientes” en los que históricamente se ha comprobado una especial tendencia a generar alertas sanitarias con potencial zoonótico y pandémico, o “proxys” como utilizar casos clínicos en humanos o animales domésticos para señalar regiones especialmente proclives a padecer síndromes emergentes, susceptibles a una más estrecha vigilancia, o incluso restringir la búsqueda a virus ARN [4], los cuales son la fuente causante del 94% de las alertas zoonóticas graves documentadas desde 1990 a 2010. Una reducción de costes también se espera que ocurra durante el desarrollo del proyecto al disminuir los precios de determinadas actividades como los análisis de laboratorio, la bioinformática, la logística de la recolección de muestras, etc.

Entre los beneficios que puede rendir el GVP está sin duda enriquecer drásticamente las bases de datos genéticas surtiéndolas de miles de nuevas secuencias de virus y sus datos asociados (fuente del aislamiento, especie animal, lugar geográfico, etc). Ello redundará en una mayor precisión en los análisis filogeográficos para definir el origen y evolución de los brotes epidémicos del futuro, pero también, según los autores del artículo, contribuirá a una mejor definición de estrategias de lucha antiviral (vacunas o fármacos), que abarquen más espectro de patógenos relacionados entre sí. Aunque teóricamente plausible, sin embargo esta perspectiva puede tropezar con muchos obstáculos en su desarrollo práctico, y se debe considerar como un objetivo a desarrollar a largo plazo. Más inmediato podría ser el beneficio del proyecto al señalar especies de vertebrados (mamíferos y aves son los objetivos del monitoreo) capaces de sostener virus dañinos para nuestra especie. Lo mismo puede decirse de los medios ecológicos donde se desarrollan los ciclos de transmisión naturales de estos agentes infecciosos. Todo este nuevo conocimiento puede mejorar nuestra capacidad para vigilar y predecir nuevos brotes por virus emergentes, y a evaluar las mejores medidas de bioseguridad para una producción animal  más eficiente y una mayor seguridad alimentaria.

Por lo demás, los autores señalan que este proyecto puede potenciar nuestro conocimiento sobre la biología de los virus, sus interacciones, co-evolución en los hospedadores, etc. Finalizan el artículo comparando el GVP con el proyecto genoma humano: éste catalizó una revolución tecnológica que desembocó en la era de la genómica, con aplicaciones en medicina personalizada y de precisión basada en el genoma individual. Del mismo modo, el GVP puede lanzar el conocimiento sobre enfermedades emergentes a una nueva era donde nuestra capacidad para vigilar, monitorizar y predecir brotes epidémicos y pandemias, sea tal que podamos prever las alertas sanitarias por virus emergentes y elaborar respuestas frente a ellas antes de que se produzcan.

El empeño es sin duda notable, sin embargo, algunos aspectos del mismo, tal y como están expresados en el artículo, resultan poco convincentes y generan ciertas dudas:

1. Cambio de escala: Aparte de un aumento drástico del presupuesto necesario y de que se emplearán herramientas de secuenciación de nueva generación, no se detalla cómo se va a alcanzar ese cambio de escala tan notable de tres órdenes de magnitud superior sobre el proyecto PREDICT.

2. Vampirización de fondos (escasos) para salud pública: este es un riesgo real para el que no se propone una solución clara sobre cómo evitarlo.

3. Cómo traducir la información genética obtenida (en eso consiste un viroma: en información genética de virus) en información útil para prevenir riesgos de zoonosis y pandemias. Es importante señalar que hoy dia se necesitan ensayos funcionales (laboriosos, costosos y lentos) para valorar aspectos relevantes de los virus con respecto a su capacidad zoonótica o pandémica. Los algoritmos pueden ayudar, pero claramente este aspecto clave debe desarrollarse más, en lo cual parecen confiar los autores del artículo en el plazo de 10 años que se dan para desarrollar el proyecto.

4.  Impacto real de los virus aun no conocidos: Es posiblemente cierto que solo conocemos el 0.1% de los virus zooonóticos existentes, pero no es cierto que el 99.9% del pool desconocido represente un riesgo proporcional al de los del pool “conocido”. Si esto fuera así, tendríamos 1000 veces más alertas sanitarias de etiología no resuelta que alertas causadas por virus como Ebola, Crimea-Congo, Valle del Rift, etc, y esto a todas luces no ocurre.

5. Nuevas estrategias de lucha: El arsenal de medios de lucha que poseemos en la actualidad es limitado, y sin duda el GVP promoverá el desarrollo de múltiples herramientas que mejorarán ese arsenal, como nuevos fármacos o vacunas, pero estos desarrollos siguen procesos hoy por hoy lentos y laboriosos que hacen que esta meta sea alcanzable a plazos más largos que los 10 años de duración del proyecto.

No obstante estas posibles limitaciones, el Global Virome Project representa un esfuerzo colosal que sin duda redundará en un mayor control de las enfermedades infecciosas del hombre y los animales.

 NOTAS:

[1] Viroma: conjunto de virus presentes en una muestra compleja, normalmente ambiental, por ejemplo aguas del océano o heces de vertebrados. A menudo se asocia a las tecnologías de secuencación masiva, que han permitido  identificar la presencia de múltiples virus en muestras complejas gracias a su carácter no dirigido, lo que ha dado lugar a una nueva disciplina, la virómica, equivalente en virus a otras derivadas del empleo de la secuenciación masiva, como la genómica, la proteómica o la transcriptómica.

[2] Cambio global: Impacto de la actividad humana sobre los mecanismos fundamentales de funcionamiento de la biosfera, incluidos los impactos sobre el clima, los ciclos del agua y los elementos fundamentales, la transformación del territorio, la pérdida de biodiversidad y la introducción de nuevas sustancias químicas en la naturaleza. Véase post 25-2-2012).

[3] Concepto “Una salud”: Es una estrategia para abordar temas de salud en los cuales hay que integrar diferentes disciplinas de las ciencias médicas y veterinarias, y medioambientales. Es de especial importancia en el mundo de las enfermedades infecciosas, en particular en aquellas que son compartidas entre el hombre y los animales, como son las zoonosis.

[4] PCR genérica: La PCR es una técnica muy utilizada para detectar e identificar agentes patógenos causantes de enfermedades infecciosas, entre ellos los virus. El término “PCR genérica” se refiere a PCR que se han desarrollado para detectar no ya un patógeno sino un grupo relacionado genéticamente, por ejemplo una familia de virus.

[5] Virus ARN: son aquellos virus cuyo material genético consiste en una o más hebras de ácido ribonucleico (ARN).

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3 de noviembre: día de “Una salud”

Hoy, 3 de noviembre, ha sido declarado comodia de Una salud.

¿Que qué es eso de “Una salud” (y su lema: “Un mundo, una salud”)? Pues un concepto del que ya hemos hablado en este blog en algunos posts precedentes. Por ejemplo, en un post publicado en 2012 escribí lo siguiente:

El niño/roedores/sindrome pulmonar por hantavirus; construcción de embalses/mosquitos/fiebre hemorrágica del Valle del Rift; comercio de animales silvestres/roedores/viruela de los monos; calentamiento global/jejenes/lengua azul; producción avícola/aves silvestres/gripe aviar; nuevos regadíos/mosquitos/aves/encefalitis por flavivirus…

 

No me he vuelto loco. Solo son ejemplos de lo imbricadas que están tres áreas de conocimiento que tradicionalmente se han desarrollado por separado y a menudo de espaldas unas de otras: la sanidad humana,  la sanidad animal y el medio ambiente. En negrita se destacan determinadas enfermedades causadas por infecciones víricas, que afectan al hombre y/o a los animales, y que a menudo se mantienen en la naturaleza en especies de animales silvestres que actúan como reservorio. Roedores, murciélagos, aves, son frecuentemente reservorios de enfermedades que afectan al hombre (zoonosis) y/o a los animales domésticos (“enfermedades compartidas“). Algunas de ellas, además, son transmitidas por picaduras de artrópodos. Está claro que el conocimiento de estas enfermedades ha de verse potenciado por la interacción entre especialistas en diversas disciplinas, incluyendo profesionales de la medicina humana y veterinaria, epidemiología, virología, entomología, zoología, genética, inmunología, ecología, climatología, etc.

Y en otro post de diciembre de 2014 también se tocó este tema. Por ejemplo en el siguiente párrafo:

…es cada día más aceptado por evidente que en la naturaleza no hay compartimentos estancos, y menos en el mundo de las enfermedades infecciosas, donde los patógenos, sean virus, bacterias o parásitos, transitan entre especies, y la especie humana en este sentido es una más. (…)  Así pues, el concepto “Una salud” trata de integrar las diversas disciplinas relevantes en torno a nuestra salud, que está estrechamente relacionada con la sanidad animal y la salud ambiental.

Así pues, queda claro que el concepto “Una salud”. Por si tienen dudas, les dejo una definición más “académica” (tomada de la web de la One Health Commission):

“Una salud” es el esfuerzo colaborativo de múltiples profesiones de ciencias de la salud, junto con sus disciplinas e instituciones relacionadas – trabajando a nivel local, nacional y mundial – para lograr una salud óptima para las personas, los animales domésticos, la vida silvestre, las plantas y nuestro medio ambiente.

El concepto “Una salud” es también una estrategia para abordar temas de salud en los cuales hay que integrar diferentes disciplinas de las ciencias médicas y veterinarias, y medioambientales. Es de especial importancia en el mundo de las enfermedades infecciosas, en particular en aquellas que son compartidas entre el hombre y los animales, como son las zoonosis. Se estima que la mayor parte (en torno a un 70%) de las enfermedades emergentes son zoonosis, y de ellas la mayoría son causadas por virus. Por ello, el abordaje “Una salud” es fundamental para todos los que nos dedicamos a investigar sobre enfermedades emergentes causadas por virus.

Para ilustrarlo, sirva la siguiente imagen de un paraguas bajo el que se resguardan las diversas disciplinas relacionadas con este concepto global de salud:

 

La celebración del día de “Una salud” acoge una amplia variedad de actividades y publicaciones en todo el mundo para difundir y divulgar el concepto, pero también para ponerlo en práctica, convocándose reuniones, seminarios, simposios, conferencias, etc, que reunen a los diferentes profesionales y especialistas involucrados en las tres grandes áreas relacionadas con la salud humana, la sanidad animal y el medio ambiente. En esta web (One Health Event Listing 2016) tienen información sobre las actividades que se celebran por todo el mundo con distintivo “One health” (una salud).

Como los sagaces lectores habrán ya adivinado, en un blog titulado “Virus emergentes y cambio global” por tanto, no se puede soslayar el concepto “Una salud”, sino que hay que hacer lo posible por darlo a conocer, especialmente si se trata del “Dia de Una Salud“. Sirva este post para ello.

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10º “EPIZONE Annual Meeting”, Madrid, 27-29 de septiembre de 2016

Se celebra esta semana en Madrid el 10º “EPIZONE Annual Meeting” (dias 27-29 de septiembre), y creo que este evento merece un post aqui, en el blog de los virus emergentes, por varias razones. La primera y principal, porque se trata de una reunión internacional que abordará los últimos avances científicos en materia de enfermedades epizoóticas causadas por virus, incluyendo zoonosis emergentes como la fiebre por virus West Nile (Nilo Occidental) o la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, por mencionar tan solo dos de las más conocidas por el público de este blog. La segunda, porque se organiza desde el Centro en el que trabajo, el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA), perteneciente al INIA, y de hecho formo parte del comité organizador, así que hablo con conocimiento de causa.

 

El grupo de investigación EPIZONE es una red internacional de laboratorios y centros de investigación sobre enfermedades epizoóticas con graves consecuencias para la sanidad animal, incluyendo zoonosis. Esta red está constituida por centros de investigación veterinaria de excelencia en el ambito europeo, y tiene un papel clave en la investigación sobre la prevención, detección y control de enfermedades animales y zoonosis para reducir el riesgo y mitigar los daños en la sanidad animal y la salud pública.

El grupo se reune una vez al año, y en estas reuniones abiertas participan grupos de investigación del área en todo el mundo, presentando los resultados de sus trabajos más recientes. Por las dimensiones de esta reunión, por su caracter abierto y por el modo en que se seleccionan las comunicaciones (mediante un comité científico en un proceso de revisión por pares), se puede decir que se trata de un congreso científico en toda regla.

La reunión ha ido ganando en importancia año a año, y para esta 10ª edición se esperan más de 200 participantes, procedentes de 24 países, la mayoría europeos, aunque algunos vienen de lugares tan lejanos como China, Corea del Sur o Australia.

Se presentarán 120 comunicaciones científicas que versarán sobre los cuatro vértices en que se articula la red EPIZONE: el diagnóstico, las vacunas y otras estrategias de intervención, la vigilancia y los estudios epidemiológicos, y el análisis de riesgo. Esta reunión se ha organizado además en tres áreas temáticas “concéntricas”:

  1. Sanidad animal en un mundo cambiante, donde se abordarán los avances en las enfermedades infecciosas emergentes y transfronterizas  de los animales y su adaptación y evolución en el contexto del cambio global. Aqui tendrán su espacio investigaciones sobre virus nuevos, o virus que han sufrido cambios en su distribución geográfica, rango de hospedador, patogenia, etc.
  2. Amenazas en las fronteras de Europa, donde se tratarán aquellas enfermedades que aún no están presentes en el territorio europeo pero existe un alto riesgo e entrada debido a su proximidad geográfica. Aqui tendrán cabida enfermedades que están extendiéndose rápidamente por los países próximos a Europa, como la fiebre aftosa, la peste de los pequeños rumiantes, la fiebre del valle del Rift o el síndrome respiratorio por Coronavirus de Oriente Medio.
  3. Retos actuales dentro de Europa, donde se discutirá acerca de aquellas enfermedades que ya han penetrado en Europa y están causando graves problemas, como la lengua azul, la peste porcina africana o la dermatosis nodular contagiosa.

(Puede consultarse el programa aqui)

Asisten a la reunión nueve conferenciantes invitados de gran prestigio internacional. Las conferencias que impartirán versarán, entre otros temas de interés, sobre el enfoque “Una salud”, la transmisión de zoonosis arbovíricas con hospedador aviar, las ultimas emergencias sanitarias en Turquía, los cambios asociados a los brotes recientes del virus de la fiebre aftosa, la situación a la que se enfrenta Europa con la peste porcina africana, la lengua azul, la dermatosis nodular contagiosa… Sin duda una buena puesta al día en epizootías víricas de la mayor actualidad en Europa.

Mención aparte merece el “Young EPIZONE”, o reunión previa que tienen los jóvenes investigadores de los grupos involucrados en la red EPIZONE, con un interesante programa diseñado y organizado por ellos mismos.

En definitiva, una interesante reunión científica que se celebra por primera vez en España, y es Madrid la ciudad elegida para ello, lo cual es posible porque uno de los centros miembros de la red EPIZONE, el CISA, está emplazado en Madrid.

Comentaremos las comunicaciones y conferencias desde la cuenta de twitter @virusemergentes, utilizando el hashtag #EpizoneMadrid2016.

Desde este blog de madri+d deseamos mucho éxito a la 10ª reunión anual EPIZONE.

 

 

 

 

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Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España (2): El riesgo.

En la primera parte de este post contamos que se acababan de confirmar los dos primeros casos autóctonos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España, que también lo son en toda Europa Occidental. No ha habido más casos -de momento- y las personas bajo vigilancia (unas 200) ya están fuera de peligro. La unica persona hospitalizada, la enfermera que se contagió del primer caso, ya está fuera de peligro, según se ha dado hoy mismo a conocer.

En esta ocasión nos hacemos eco del análisis del riego que ha efectuado el Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades  (ECDC) para España, asociado a estos dos casos de esta enfermedad actualmente emergente en nuestro país, y que han publicado el pasado día 8 de spetiembre en su web.

El enlace a la web del ECDC donde puede encontrarse dicha publicación es aqui: A continuación resumimos (en español) las principales conclusiones del análisis:

Información básica del evento:

El 31 de agosto de 2016, la Comunidad Autónoma de Madrid declaró 2 casos de infección por virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC). La probabilidad de infección por el virus de la FHCC en España es baja. Sin embargo, es posible que ocurran casos esporádicos. El riesgo de sufrir transmisión de humano a humano en los entornos hospitalarios se puede reducir de manera significativa por la aplicación de las medidas de protección apropiadas.

Opciones para reducir riesgos:

Se sugieren las siguientes opciones para reducir riesgos:

- Una mayor conciencia de la importancia del diagnóstico precoz y confirmación de laboratorio entre los profesionales de la salud en las zonas de potencial circulación del virus de la FHCC. Una gestión  oportuna y apropiada de loa casos es crucial para reducir la letalidad.

-  En el cuidado de pacientes que presentan un síndrome de fiebre hemorrágica, incluso cuando no hay sospecha de FHCC, se deben tomar las precauciones estándar, preferiblemente combinadas con medidas de prevención frente al contacto y a las pequeñas gotas en suspensión.

- La realización de las pruebas de laboratorio sobre muestras procedentes de pacientes de FHCC presentan un alto riesgo de transmisión y sólo debe ser llevadas a cabo bajo condiciones de contención biológica apropiadas.

- Como medida de precaución, se debe informar a los grupos de riesgo acerca del modo de transmisión, y se les debe instar a cumplir con los consejos sobre la prevención de las picaduras de garrapatas. Los grupos de riesgo en zonas potencialmente afectadas son principalmente:

  • La gente que trabaja en estrecha proximidad a los animales, especialmente animales de granja (como los trabajadores agrícolas en la cría de animales o trabajadores de mataderos, veterinarios).
  • Las personas expuestas a transmisión de garrapatas a humanos debido a sus actividades al aire libre (por ejemplo, cazadores, trabajadores forestales, excursionistas).
  • El personal que proporciona cuidados de salud a los pacientes y que está en riesgo de transmisión de humano a humano.

- Con el fin de orientar mejor las medidas preventivas y contribuir a una mayor sensibilización a nivel clínico, se deben definir las zonas tanto con circulación del virus FHCC como aquellas compatibles con dicha circulación en la Península Ibérica, poniendo en marcha para ello investigaciones multidisciplinares; en particular han de realizarse mapas de riesgo de FHCC, estudios ecológicas y ambientales, encuestas serológicas en especies hospedadoras, e investigaciones entomológicas.

- Debe considerarse la ribavirina para la profilaxis posterior a la exposición después de una exposición de alto riesgo, a pesar de la baja calidad de la evidencia acerca de su eficacia.

- Los estudios de secuenciación del genoma de los virus FHCC  detectados en España proporcionará información adicional sobre la diversidad genética de los virus circulantes en la Península Ibérica.

- Como es posible que ocurran casos esporádicos de la enfermedad en las zonas afectadas en España, los profesionales dedicados a las transfusiones y a los trasplantes deben ser conscientes de la posible exposición a la FHCC  en las zonas afectadas. Sin embargo, en el nivel de riesgo actual no se recomiendan medidas específicas para la seguridad de las sustancias de origen humano (SOHO).

- Se necesitan nuevos estudios sobre la ecología de la FHCC en la Península Ibérica para delimitar las zonas de riesgo para la transmisión por garrapatas.

Asi pues, el ECDC hace una serie de recomendaciones muy sensatas sobre lo que hay que hacer si ocurre un evento de emergencia de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en un país como el nuestro. Por su parte, las autoridades sanitarias, y en primer lugar el Ministerio de Sanidad, han hecho su propia evaluación del riesgo al aparecer esta enfermedad en nuestro territorio, y han publicado un muy completo informe en su web (fechado el 14 de septiembre) elaborado por especialistas en muy diversos campos, desde la sanidad humana a la entomología y la sanidad animal, cuyas recomendaciones no son muy diferentes a las que da el informe del ECDC que acabamos de comentar. Uno de los aspectos destacables del análisis señala que son necesarias medidas para conocer mejor la situación epidemiológica de este patógeno en la Península Ibérica, territorio donde su presencia es nueva. Ello implica estudiar dónde se dan las condiciones favorables para que medren sus vectores, cuál es el riesgo de infección de las especies animales que actuan como reservorio, cuál es el área de distribución actual del patógeno, etc, etc. Se trata en definitiva de un tipico asunto de salud pública abordable desde la perspectiva “Una salud”, la cual hemos tratado en posts previos (por ejemplo, en éste y en éste), y que consiste en la colaboración e interacción entre especialidades (medicina humana y veterinaria, entomología, ciencias del medio ambiente) para llegar a tener un mejor conocimiento de las enfermedades infecciosas, en particular las zoonosis, que permita poder luchar contra ellas de forma eficaz.

Ahora hay que poner todo esto en práctica.

 

Posts relacionados:

Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España (1): La alerta.

Cuando dos virus terminan siendo el mismo.

Un mundo, una sanidad, una virología

Nuevo número de la revista “Virología”: Zoonosis víricas. “Un mundo, una salud”

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El virus West Nile (Nilo Occidental): preguntas y respuestas

Desde el 23 de septiembre pasado hasta hoy se han declarado nueve focos de enfermedad por virus West Nile en equinos en España, ocho en Andalucía, y uno en Extremadura (RASVE). Son los últimos de una lista que comenzó en 2010. El post de hoy va a ir dedicado a hablar de este virus de origen africano, su importancia clínica tanto en sanidad animal como en salud pública, y su presencia en España y en el contexto Europeo y Mediterráneo, donde es considerado un virus emergente o re-emergente en amplias zonas,  He escrito el post en forma de “Preguntas y respuestas” para hacerlo más ameno y divulgativo. Espero que les guste y les sea útil.

 

  • ¿Qué es el virus West Nile? El virus West Nile (WNV, por sus iniciales en inglés) es un virus emergente en amplias zonas del mundo, que produce una enfermedad neurológica grave en el hombre y en los caballos.
  • ¿Por qué otros nombres se conoce al WNV? El virus West Nile ha sido popularizado en prensa y medios no científicos como “virus del Nilo Occidental”, “virus del Oeste del Nilo” o  “virus del Nilo”.
  • ¿Cómo se transmite? Su transmisión requiere la intervención de un vector artrópodo, en este caso un mosquito. El virus prospera en su ciclo natural (o “enzoótico”, o “rural”), que se establece entre sus reservorios naturales, que son ciertos tipos de aves silvestres, y ciertos mosquitos que actuan como vectores para la transmisión (figura 1). Los mosquitos adquieren la infección al chupar la sangre de aves infectadas, y a su vez éstas adquieren la infección cuando les pica un mosquito infectado.
  • Si es un virus de aves, ¿cómo es que afecta a las personas y a los caballos? En determinadas circunstancias, el ciclo natural ave-mosquito se “desborda” y alcanza a otras especies como los equinos y los humanos (figura 1). El desbordamiento se produce cuando los mosquitos infectados entran en contacto y pican y transmiten el virus a estas especies, que son “hospedadores accidentales” o “en fondo de saco“. Se llaman así porque ellos no pueden transmitir el virus a otros mosquitos. Es en estas especies cuando este virus se hace “visible”, ya que en ellas se producen brotes de enfermedad como consecuencia de la infección.

    Figura 1. El esquema recoge el ciclo natural (o “enzoótico”) del virus West Nile entre mosquitos y aves, y el desbordamiento “spillover” que acaba llevando la infección a los hospedadores accidentales, tales como el hombre y los caballos, que padecen la enfermedad, y en los que a menudo se manifiesta en forma de brotes de magnitud variable, pudiendo oscilar entre unos pocos casos y varios centenares de casos. En humanos se estima que tras cada caso clinico grave hay unas 150 infecciones, la mayoría asintomáticas.
    (Fuente: elaboración del autor).

  • ¿Se transmite entre humanos, o entre caballos, o de caballos a humanos? No, tanto el hombre como el caballo u otros mamíferos pueden padecer la enfermedad, pero no transmitirla a los vectores. Por ello su papel epidemiológico es nulo, y se dice que son “hospedadores accidentales” (o “en fondo de saco“), y no reservorios. Ello es porque no producen suficiente cantidad del virus en sangre como para que un mosquito adquiera la infección cuando les pica. No obstante, conviene advertir que se puede transmitir de forma iatrogénica, mediante transfusiones o trasplantes de órganos que procedan de personas infectadas, así como por vía intrauterina (de la madre al feto), y lactogénica (a través de la leche materna) aunque estos casos son muy infrecuentes.
  • ¿Por qué se desborda el ciclo natural del WNV? El ciclo natural del WNV se puede desbordar por mútiples causas, que se ignoran en gran medida, pero que están relacionadas a menudo con el clima y con peculiaridades bio-geográficas, e incluso socio-económicas en los lugares donde se observan los brotes. El efecto del clima se considera determinante: inviernos suaves, abundantes lluvias en primavera (lluvias torrenciales, desbordamientos de ríos, etc) seguido de veranos secos y calurosos podrían favorecer el proceso en determinadas zonas. En general todo lo que favorezca el ciclo biológico de los vectores y su propagación y expansión, aumentará las posibilidades de que ocurra un desbordamiento del ciclo natural del WNV, lo que tiene como consecuencia el desencadenamiento de brotes en especies susceptibles como los humanos y los equinos.
  • ¿Es una zoonosis? En efecto, la enfermedad que causa el WNV en el hombre es una zoonosis en sentido estricto, ya que es transmitida al hombre desde un reservorio animal.
  • ¿Qué importancia sanitaria tiene el WNV? El WNV es relevante sanitariamente en tres ámbitos diferentes pero estrechamente relacionados: salud humana, sanidad ganadera y sanidad de los animales silvestres. De hecho, es un ejemplo de que estas divisiones de la sanidad son arbitrarias, y que para luchar contra las enfermedades es eficaz el enfoque que integre todas ellas en un concepto de “una sanidad” (“one health”), que aúne los esfuerzos de distintas disciplinas: médicos, veterinarios, biólogos ambientalistas, entomólogos, virólogos, etc.
  • ¿Qué síntomas produce? En el hombre, la mayor parte de las infecciones por WNV son asintomáticas, alrededor de un 20% puede desarrollar algún síntoma leve, como dolor de cabeza, fiebre y dolores musculares, y menos de un 1% desarrollará una enfermedad más grave, con afección neurológica, caracterizada por encefalitis, meningitis, ocasionalmente parálisis flácida o debilidad muscular severa. La edad avanzada se considera un factor de riesgo de padecer una infección por WNV grave o mortal. La tasa de mortalidad calculada para la reciente epidemia de esta enfermedad en los EE.UU. es de 1 de cada 24 casos humanos diagnosticados (4,1 %). En caballos produce una mayor mortalidad que en humanos, la enfermedad neurológica se manifiesta aproximadamente en un 10% de las infecciones, de las cuales alrededor de una cuarta parte mueren o son sacrificados para evitar sufrimiento. Algunas aves sufren una enfermedad aguda letal. Esto es particularmente notable en Norteamérica, donde se producen mortalidades muy importantes de córvidos y otras aves silvestres, algunas de ellas amenazadas de extinción. En aves de granja ha producido brotes de cierta importancia en gansos (Israel) y en avestruces (Sudáfrica).

    Blue jay

    Blue jay (Cyanocitta cristata. Ave abundante en Norteamérica, que es altamente susceptible a la enfermedad producida por el virus West Nile.
    (imagen por Rob Hanson: Fuente: Creative Commons).

  • ¿Existen tratamientos y vacunas frente a la enfermedad por WNV? No existen tratamientos específicos para la enfermedad producida por WNV. No hay vacunas aprobadas para uso en humanos, pero si las hay para uso veterinario. Las vacunas disponibles para equinos protegen frente a la enfermedad y son una buena medida preventiva en zonas con riesgo de circulación del virus.
  • ¿Que implicaciones tienen los brotes de enfermedad por WNV a nivel internacional? El hecho de que el WNV pueda propagarse internacionalmente con rapidez hace que sea una de las enfermedades incluidas en el Reglamento Sanitario Internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS, www.who.int ), así como en la lista de enfermedades de declaración obligatoria de la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE, www.oie.int). Esto significa que es obligatorio declarar los casos de enfermedad por WNV a las agencias citadas, para poner en marcha mecanismos y normas dirigidas a evitar su expansión a través de las fronteras.
  • ¿Cual es la relevancia de este virus a nivel global? Entre los virus transmitidos por artrópodos (por ejemplo, el virus de la fiebre amarilla, el virus del dengue, o el virus de la encefalitis japonesa), el WNV es uno de los más extendidos geográficamente, y esta expansión ha ocurrido en tiempos muy recientes. Afecta a las poblaciones de todos los continentes habitados, incluida Europa, pero donde más casos de enfermedad en humanos produce es en los Estados Unidos, desde que apareció por primera vez en Nueva York en 1999, extendiéndose en pocos años por toda América, de costa a costa y de Canadá a Argentina. WNV es considerado ya endémico en amplias zonas del Nuevo Continente. En total en Estados Unidos se han declarado unos 43.000 casos de enfermedad por este virus, de los cuales alrededor de 1.800 ha sido mortales. Anualmente se producen entre 700 y 3.000 casos, y se calcula que uno de cada 24 son mortales. Los estragos producidos en las poblaciones equinas, así como en aves silvestres en este país son igualmente de gran magnitud
  • ¿Cuál es la situación en Europa? En el Viejo Mundo este virus se conoce desde hace décadas, ya que viaja esporádicamente entre África, Asia y Europa, probablemente acarreado por aves migratorias procedentes de zonas endémicas como el África subsahariana. Hasta hace relativamente poco tiempo se consideraba al WNV un virus de poca importancia en Europa, que producía brotes esporádicamente, y eran escasos y de poca importancia en general, pero desde finales de los años 90 del siglo XX, se ha venido observando una expansión geográfica, con focos situados en el sur, centro y este del Viejo Continente, desde donde se ha ido difundiendo, aumentando paulatinamente tanto el número de brotes como su importancia. En 2010 se contabilizaron en Europa 926 casos humanos, y desde entonces el número anual de casos declarados oscila entre 200 y 800. Tras reaparecer sucesivamente a lo largo de varias temporadas de transmisión, el virus es considerado endémico en amplias zonas de Europa (Figura 3). Una peculiaridad es que en Europa circulan varios linajes genéticos del virus, como consecuencia probablemente de varias introducciones independientes en el continente, a diferencia de lo que pasa en otros lugares, como por ejemplo en América, donde circula un solo linaje genético, consecuencia de una única introducción.

    Casos de enfermedad por WNV en Europa 2010-2015

    Figura 3. Disitribución de casos de enfermedad por virus West Nile por áreas afectadas en Europa y cuenca mediterránea, desde 2010 a la fecha de la última actualización (8 de octubre de 2015).
    (Fuente: European Centre for Disease Prevention and Control, ECDC: http://ecdc.europa.eu/en/healthtopics/west_nile_fever/West-Nile-fever-maps/PublishingImages/ECDC_WNF_Affected_current_and_past_seasons.png).

  • ¿Cuál es su hábitat natural? Las condiciones óptimas para el establecimiento del ciclo enzoótico (rural) del WNV se hallan en el entorno de los grandes humedales, deltas de grandes ríos, con grandes concentraciones de aves, lugares de paso y/o cría de aves migratorias, donde se dan circunstancias adicionales como la presencia de vectores en determinadas épocas del año. En los años 50 se observó circulación del virus en Egipto (Delta del Nilo) y Oriente medio, con los primeros casos graves en humanos en Israel. En los años 60 apareció en las “bocas” del Ródano (Camarga) produciendo casos equinos. También fue detectado en Portugal en la misma época. En el sur de Rusia (deltas de grandes ríos como el Don o el Volga) también ha habido brotes repetidamente, al igual que en el delta del Danubio, en Rumania. Se considera en general que son estos hábitats donde coexisten los elementos esenciales del ciclo rural del WNV (agua, aves y mosquitos) donde el virus se mantiene en circulación enzoótica, y desde los que en determinadas circunstancias se “desborda”, difundiendo hacia zonas a veces alejadas del lugar donde se mantiene el ciclo rural. dando lugar a un ciclo de tipo epidémico, que afecta al hombre y a los animales domésticos.
  • ¿Cómo se dispersa?  Las aves migratorias constituyen una de las vías de dispersión de este virus por el mundo. Pero existen muchas dudas de que un ave que adquiera la infección en una zona endémica a miles de kilómetros de Europa, llegue infectada y sea capaz de introducir el virus en este continente “de un tirón”, ya que la duración de la viremia (período en el que la sangre del ave es infecciosa para un mosquito) es corta, de unos pocos días. En cualquier caso, los mecanismos por los cuales son introducidos nuevos virus en Europa están aún muy lejos de ser elucidados, y no se pueden descartar movimientos de otro tipo, como por ejemplo, de mosquitos, que empujados por el viento pueden salvar distancias respetables, o incluso tráfico ilegal de aves exóticas. Lo que está claro, gracias a técnicas de análisis filogenético, es que se pueden datar históricamente un número muy limitado de introducciones “con éxito” del virus en Europa en el ultimo medio siglo, no más allá de una decena, mientras que los brotes se cuentan por cientos. La interpretación más sencilla de estos hechos es que en determinadas condiciones el virus introducido encuentra un hábitat compatible con su  ciclo enzoótico, que implica a mosquitos y aves silvestres locales. El virus puede permanecer circulando así en el medio ambiente durante años de forma “silenciosa“, es decir, sin producir brotes ni señal alguna de su presencia, e incluso extenderse localmente. Cuando ocurre el “desbordamiento” se originan brotes de magnitud variable en hospedadores accidentales, incluyendo aves domésticas o peridomésticas, caballos y humanos.
  • ¿Cual es el “historial” de este virus en España? Estudios seroepidemiológicos retrospectivos parecen indicar que el WNV probablemente circuló en los años ‘70 del siglo pasado en la zona del Delta del Ebro y otros lugares. Al igual que ocurrió en el resto de Europa meridional, tras aquella oleada de los años ’60 y ’70 del siglo XX el virus se dejó de detectar, para re-emerger en diversos lugares de la cuenca mediterránea décadas después. En España se detectó actividad local del virus en 2003 en el entorno del bajo Guadalquivir en aves silvestres. Desde entonces esa actividad no ha cesado de detectarse en aquella zona, incluyendo la detección de un linaje distinto y único del virus en mosquitos de Huelva en 2006. En 2004 se declaró el primer caso humano diagnosticado de enfermedad por virus West Nile en nuestro país, en Extremadura. El primer aislamiento del virus se realizó en 2007 a partir de dos águilas reales enfermas localizadas en Castilla-La Mancha. Los primeros mosquitos positivos al virus se detectaron en la zona del bajo Guadalquivir-Odiel en 2008. La eclosión definitiva ocurrió el 10 de septiembre de 2010 cuando se declararon los primeros focos de enfermedad equina por WNV en la provincia de Cádiz, concomitante con 2 casos humanos en la misma zona. Desde entonces, todos los años se vienen produciendo casos equinos entre finales de agosto y noviembre (temporada de transmisión) en el suoeste de Andalucía. El año pasado se produjo un brote en caballos en Castilla La Mancha y este año también Extremadura se ha visto afectada por un brote equino. Como se ve la actividad y extenión geográfica de la enfermedad por WNV ha ido en aumento en España, en paralelo con lo observado en el resto de Europa meridional, central y oriental.
  • ¿Por qué esta expansión reciente? Se especula con que esta expansión territorial reciente y rápida tiene relación con el cambio climático: el calentamiento de la Tierra tiene un efecto muy evidente sobre las poblaciones de vectores (mosquitos) que en temperaturas más suaves son más capaces de sobrevivir al invierno en climas templados. Sin embargo, existen otros condicionantes no climáticos que deben también tenerse en cuenta, por ejemplo, la presencia de nuevos vectores, que también pueden expandirse merced al cambio global, puede afectar a la transmisión local en una determinada región.

 

Enlaces de interés:

Sotelo, E. et al (2012) “La fiebre/encefalitis por virus West Nile: reemergencia en Europa y situación en España”, Enf Infecc Microbiol Clin  30(2):75-83 (enlace: http://www.elsevier.es/es-revista-enfermedades-infecciosas-microbiologia-clinica-28-articulo-la-fiebre-encefalitis-por-virus-west-90095248).

Jiménez-Clavero, M.A. (2012) “Animal viral diseases and global change: bluetongue and West Nile fever as paradigms”. Front. Gene. 3:105.(enlace: http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fgene.2012.00105/full).
Rizzoli, A., et al (2015) “The challenge of West Nile virus in Europe: knowledge gaps and research priorities”, Euro Surveill 20(20). pii: 21135 (enlace: http://www.eurosurveillance.org/ViewArticle.aspx?ArticleId=21135).
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Nuevo número de la revista “Virología”: Zoonosis víricas. “Un mundo, una salud”

 

Acaba de salir el nuevo número de la revista Virología, que es la revista de la Sociedad Española de Virología (SEV). Está disponible online (¡gratis!) sólo con pinchar en el siguiente enlace:

Zoonosis víricas. “Un mundo, una salud”.

Vol. 17 nº1 (2014)

 

Los números de esta revista se hacen esperar (un año desde que se publicó el nº anterior) pero la verdad es que están muy bien, por lo que merece la pena esperar un poco. En esta ocasión además creo que se han esmerado especialmente, incluso a nivel gráfico, con una portada “3D” de un diseño notable para mi gusto, en la que destaca una figura central simbolizando los tres aspectos del lema del nuevo número: “Un mundo, una salud” reunidos en una arquetípica partícula vírica “tripartita” que a su vez podría simbolizar el planeta, suspendido en el espacio.

 

Me agrada mucho que hayan dedicado un número completo de la revista al mundo de las zoonosis víricas, por proximidad con la temática de mi trabajo habitual, pero sobre todo porque a menudo este tema ha sido el “hermano pobre” en el amplio campo de la virología, y sin embargo, es cada día más aceptado por evidente que en la Naturaleza no hay compartimentos estancos, y menos en el mundo de las enfermedades infecciosas, donde los patógenos, sean virus, bacterias o parásitos, transitan entre especies, y la especie humana en este sentido es una más. El espíritu de “Un mundo, una salud” es inmanente en este blog dedicado a los virus emergentes y el cambio global, Ya dediqué anteriormente un post a este asunto, el cual comenzaba así:

El niño/roedores/sindrome pulmonar por hantavirus; construcción de embalses/mosquitos/fiebre hemorrágica del Valle del Rift; comercio de animales silvestres/roedores/viruela de los monos; calentamiento global/jejenes/lengua azul; producción avícola/aves silvestres/gripe aviar; nuevos regadíos/mosquitos/aves/encefalitis por flavivirus…

No me he vuelto loco. Solo son ejemplos de lo imbricadas que están tres áreas de conocimiento que tradicionalmente se han desarrollado por separado y a menudo de espaldas unas de otras: la sanidad humana,  la sanidad animal y el medio ambiente. En negrita se destacan determinadas enfermedades causadas por infecciones víricas, que afectan al hombre y/o a los animales, y que a menudo se mantienen en la naturaleza en especies de animales silvestres que actúan como reservorio. Roedores, murciélagos, aves, son frecuentemente reservorios de enfermedades que afectan al hombre (zoonosis) y/o a los animales domésticos (“enfermedades compartidas“). Algunas de ellas, además, son transmitidas por picaduras de artrópodos. Está claro que el conocimiento de estas enfermedades ha de verse potenciado por la interacción entre especialistas en diversas disciplinas, incluyendo profesionales de la medicina humana y veterinaria, epidemiología, virología, entomología, zoología, genética, inmunología, ecología, climatología, etc.

Así pues, el concepto “Un mundo, una salud” trata de integrar las diversas disciplinas relevantes en torno a nuestra salud, que está estrechamente relacionada con la sanidad animal y la salud ambiental. La realidad nos ofrece un ejemplo excelente de inmensa actualidad: la emergencia de enfermedad por virus ebola (EVE) en África Occidental. En un post anterior ya vimos que la actual epidemia de EVE en África Occidental es una genuina emergencia sanitaria que tiene como origen un evento singular de transmisión desde un reservorio animal al ser humano, y que probablemente se ha visto facilitado por circunstancias como la invasión del hábitat de dichos reservorios silvestres en la selva tropical con el fin de explotar sus recursos minerales (ver enlace 1, enlace 2, enlace 3), y de todo el desarrollo necesario para tal fin que lleva aparejado, como por ejemplo la construcción de vías de comunicación al corazón mismo de la selva. Como pone de manifiesto este ejemplo, la salud humana, animal y el medio ambiente forman una imbricada madeja de hilos difíciles de devanar.

Hablando de hilos, volvamos al nuestro, que es el último número de la revista Virología, que no tiene dsperdicio.

Comienza éste con un artículo de la serie “Sin ciencia no hay futuro” dedicada a exponer la difícil situación por la que pasa la investigación científica en España, de la cual la investigación sobre los virus no es sino un exponente más. El artículo, titulado “La descapitalización de la ciencia en España” es una amarga reflexión sobre el panorama al que se enfrentan los jóvenes científicos en España, obligados a emigrar, muchos de ellos tras haber regresado con contratos de “reincorporación”. Lo cuenta muy bien uno de estos investigadores, Javier Buceta. Léanlo porque es muy revelador de lo que está ocurriendo con la ciencia en España.

Continua con la sección “Historia de la virología“, coordinada por Rafael Nájera, con un interesante artículo escrito por el propio coordinador titulado “VIH: Reservorio viral latente y política” y completado con noticias relacionadas con esta sección.

A esta sección siguen dos artículos de revisión, a tono con la temática elegida para este número dedicado a las zoonosis víricas: el primero, escrito por José Manuel Echevarria,  titulado “Los hepadnavirus de murciélagos y el origen del virus de la hepatitis B“, y el otro, escrito por el que suscribe, titulado “Las aves como reservorio de virus zoonóticos“.

Las enfermedades víricas tienen una faceta social que es la que trata la sección “Virología y sociedad“. En esta ocasión inician la sección Rosario Sabariegos y Silvia Ortiz Simarro con un interesante artículo “El trópico, el dengue y el mundial de fútbol en el que se preguntan acerca del orden de prioridades en temas peliagudos como son las enfermedades tropicales en relación con determinados eventos internacionales como el mundial de fútbol. Dos artículos de esta misma sección muestran sendas aproximaciones desde el arte a ciertas enfermedades víricas. El primero desde la pintura y el segundo desde la poesía. En el primer artículo, (titulado “Tarjeta roja“) Elvira Fiallo-Olivé y Jesús Navas-Castillo comentan las vicisitudes de la vacunación frente a la fiebre amarilla utilizando el cuadro titulado “Un episodio de fiebre amarilla en Buenos Aires” (Juan Manuel Blanes, c. 1871) para ilustrar el impacto social que tuvieron las epidemias de esta enfermedad en el pasado, y que aún hoy día siguen siendo una importante amenaza para la salud pública en muchos países en vías de desarrollo en África y América del Sur. El segundo artículo, Carlos Briones Llorente presenta en su sección habitual “La vida y las palabras”  lo que promete ser la primera entrega de una serie de artículos sobre las relaciones entre literatura y SIDA, bajo el título “El virus de la inmunodeficiencia humana: de la zoonosis a la literatura (I)“, donde, tras ofrecer una panorámica de lo que supuso el descubrimiento del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), nos muestra en qué contexto histórico y cultural tuvo lugar ese descubrimiento y cómo tuvo su impacto en las artes, deteniéndose en un poema de Cristina Peri Rossi titulado “Un virus llamado SIDA“. El autor recuerda importantes nombres de la literatura que sucumbieron a causa de esta epidemia.

En la habitual sección “Entrevista a un virólogo” el elegido para la entrevista es Antonio Tenorio, del Instituto de Salud Carlos III y el entrevistador el que suscribe. Se trata de una entrevista muy en consonancia con la temática del número de la revista, pues Antonio es pionero en aplicar el concepto “Un mundo, una salud” en diversos proyectos y actividades de salud pública a lo largo de su carrera. A los lectores les sorprenderán algunos de los puntos de vista expresados por el entrevistado, que según se define él mismo no es investigador sino  “un virólogo de salud pública”, Su defensa de la cooperación entre grupos, la formación de redes de colaboración, etc, suenan como aire fresco frente a un discurso oficial dominado por el asfixiante soniquete de la competitividad y la excelencia mal entendidas. Por su interés para los lectores de este blog y con permiso de la revista, reproduciré esta entrevista en un próximo post.

Completan este número las habituales secciones “Noticias de actualidad” con una serie de artículos comentando noticias recientes, sobre ébola y otras fiebres hemorrágicas, rabia, robovirus (virus transmitidos por roedores) y geminivirus de plantas, escritos por especialistas en los respectivos campos), “Tesis doctorales” (breves reseñas de las tesis presentadas durante el último año en el área de virología en España), “Congresos y reuniones científicas”  y “Jornadas, cursos y premios” (reseñas de reuniones,  congresos, jornadas, etc relacionados con la virología celebrados durante el año pasado), “Libros recomendados” y “Comentarios de artículos” seleccionados por especialistas por su interés en las diversas áreas de la virología, incluyendo esta vez tres contribuciones al mundo de los virus de plantas y otras tres al de los virus de animales.

En resumen, un más que interesante y muy recomendable número monográfico de la revista Virología dedicado a las zoonosis víricas. Todo un lujo.

Y un lujo también para mi haber podido colaborar en él, lo que agradezco a sus editores, especialmente a Fernando Rodríguez y a Ana Doménech.

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