Ensayos



Los minerales en la vida cotidiana.

AUTOR  | Regueiro y González-Barros, Manuel. Libros de la Catarata. Madrid, 2013. 128 páginas.

UN EXCELENTE REPASO POR LOS MINERALES Y SU USO
Reseña realizada por Emilia García Romero
Instituto de Geociencias (IGEO)
Universidad Complutense

Seguramente el lector que se acerque a este libro descubrirá un mundo tan cercano como desconocido, ya que se trata de un libro de divulgación que nos muestra los minerales no en la forma habitual descriptiva y taxonómica, sino de una forma muy amena, proporcionando una visión muy asequible de la importancia que tienen los minerales en nuestra vida.

El lector visitara el mundo mineral desde un nuevo punto de vista, uno lleno de anécdotas y ejemplos de cómo los minerales nos rodean y nos ayudan formando parte de los objetos que utilizamos todos los días sin saberlo, lo que acerca el libro al lector, haciendo su lectura muy cómoda y agradable, sin que por ello pierda rigor.

Este excelente repaso por los minerales y sus usos permiten también abrirnos los ojos a la historia de la mineralogía aplicada, no solo por lo desconocido de esos usos más sorprendentes e inesperados que nos presenta en su fascinante entorno histórico, sino porque pone de manifiesto que muchos minerales son, en realidad, la base sólida de nuestra sociedad del bienestar, desde sus primeros balbuceos hasta nuestros días. Los minerales son fundamentales para muchas industrias y ocupan un papel cada vez más importante en la economía y en el desarrollo sostenible de los pueblos.


Neuroeducación.

AUTOR  | Mora, Francisco. Alianza Editorial. Madrid, 2013. 224 páginas

DE LO QUE LA NEUROCIENCIA APORTA A LA EDUCACIÓN
Reseña realizada por Prof. Dr. Jesús A. F. Tresguerres
Catedrático de Fisiología
Miembro de Número de la Real Academia Nacional de Medicina

El libro sobre Neuroeducación que acaba de publicar el profesor Francisco Mora Teruel, en Alianza Editorial es uno más de la serie de divulgación sobre aspectos de la vida donde el sistema nervioso juega un papel preponderante.

El profesor Francisco Mora, es doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford (Inglaterra).catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de Iowa en EE.UU. y por añadidura un investigador de primera fila mundial en el área de la Neurobiología. Todo ese bagaje extraordinario en el ámbito de la Neurociencia, unido a una capacidad docente que ha sido muy destacada siempre por sus alumnos, le convierten en un comunicador excepcional , que es capaz de hacer sencillos los conceptos más complejos y abstrusos de un área tan difícil como son las Neurociencias.

El libro se divide en una primera parte más descriptiva, y donde va desgranando aquellas partes del cerebro que intervienen en la enseñanza y el aprendizaje. Establece así las bases necesarias, para ser capaces de entender todos los conceptos sobre Neuroeducación que vienen a continuación.

Es un libro que tiene que ser necesariamente de gran interés para educadores de todas las categorías. Desde los párvulos y primaria, hasta la enseñanza media y, por supuesto, también la superior universitaria. Especialmente en un país como España, donde los resultados, sobre todo de la enseñanza media, son bastante malos, y donde sería muy conveniente aplicar algunas de las teorías del Dr. Mora, para mejorar precisamente esos resultados. Pero no solamente para estos: Padres, parientes y amigos pueden también beneficiarse de su lectura.

Como efectivamente dice el Dr. Mora en el prólogo "se ha levantado un enorme interés por cambiar, innovar y mejorar la educación y la enseñanza teniendo como base los conocimiento sobre el cerebro". Utilizamos el cerebro para memorizar, aprender, enseñar y educar, con lo que el mejor conocimiento de los mecanismos cerebrales que intervienen en dichos procesos debe servir necesariamente para aumentar la eficacia de la enseñanza de forma evidente.

Es especialmente importante el estudio que el Prof. Mora hace sobre el papel que la emoción juega en el proceso de aprendizaje. La simple descripción plana de hechos, fechas o conceptos no son captados de forma efectiva por el estudiante, si no van acompañados de la emoción que proporciona la novedad, la curiosidad que a su vez activa la atención, para que se pongan en marcha los elementos que juegan un papel en el proceso de aprendizaje y de memoria. Es, por lo tanto, misión importante del enseñante, activar dicha emoción, a través de actitudes que generen curiosidad, interés y, en consecuencia, faciliten de esa manera el aprendizaje, y para lograrlo se pueden apoyar precisamente en algunas de las enseñanzas de este libro.

En ese sentido el juego es precisamente la mejor forma de aprendizaje, especialmente en los primeros años. Se trata de un mecanismo de potenciación emocional disfrazado, con el que el niño adquiere habilidades y capacidades a través de la interacción motora y sensorial. El niño absorbe como una esponja todo lo que le rodea y lo proyecta al mundo y lo contrasta y reaprende. Por eso es mejor utilizar entornos naturales para el aprendizaje.

Además la interacción motora /sensorial repercute de forma muy marcada en diversas habilidades del niño. Esto es lo que ocurre cuando se aprende a tocar un instrumento, donde se combinan áreas sensoriales con las motoras necesarias para la manipulación y ejecución del instrumento. Esto repercute en la atención, la discriminación de los estímulos y la 'memoria de trabajo' a la vez que en el control motor de los niños.

En el libro se insiste sobre la necesidad de una buena educación desde el mismo nacimiento para fomentar el buen funcionamiento de las distintas áreas de la corteza prefrontal, que son precisamente las que intervienen en el desarrollo de los valores morales, éticos e intelectuales que darán lugar a las conductas complejas que aseguren no sólo el desarrollo intelectual sino también, la más adecuada implantación del individuo en su entorno social. Por ello es también mucho más conveniente que el niño se eduque en un colegio, que lo haga en su casa con sus padres, aunque estos puedan tener grandes cualidades didácticas.

Es muy importante saber que existen en un todo el proceso educacional una serie de ventanas temporales muy importantes para cada caso. De la misma forma que el niño al que no se le aportases los elementos para aprender a hablar antes de los 3-4 años, ya no sería capaz de hacerlo más tarde, aunque se le aporten entonces (caso real de niños perdidos en la selva que no son capaces de aprender a hablar cuando son encontrados de nuevo después de los 5 años, al revés de lo que le pasa a Mowgli en el Libro de Selva). También existen saltos cualitativos en el proceso educacional que sólo pueden ocurrir en una edad determinada, que es importante conocer para sacarle el máximo rendimiento.

También es extremadamente interesante lo que cuenta el Dr. Mora, que durante el proceso de aprendizaje es necesario que el cerebro genere una inhibición del 99% de lo que pensamos normalmente, de forma que ese 1% sea capaz de cambiar de manera efectiva con las nuevas circunstancias. Eso es lo que ocurre especialmente cuando aprendemos un 2º nuevo idioma además del materno. Generalmente se produce un periodo durante el cual el primero de los aprendidos después del materno, prácticamente 'se olvida' hasta que conseguimos aprender el 'nuevo', pues de otra forma nos impediría afianzar este.

Relacionado con lo anterior el Dr. Mora destaca las virtudes del multilingüismo, que está relacionado con una mayor capacidad ejecutiva, porque cuando la persona habla varios idiomas y salta de uno a otro, por un lado tiene más 'bases de datos' de entre las que elegir las palabras pero por otro tiene que saber también inhibir a las que no están en funcionamiento.

Todo lo relacionado con la atención recibe un tratamiento especial en el libro. Más que la 'atención' única son las 'atenciones' diversas que describe el autor. Por eso insiste en la necesidad de buscar los estímulos específicos que activen los elementos neuronales que juegan un papel importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El autor lo destaca, con un ejemplo muy gráfico, en el que considera como la posible entrada de la una cebra en un aula universitaria en el momento que el profesor está dando clase. Este hecho alterará de forma evidente el objeto de la atención del estudiante, de forma tal que el hecho quedará impreso de forma imborrable en su memoria. Es por ello que destaca como muy conveniente la conveniencia y posibilidad de activar la curiosidad del estudiante de la mejor forma posible como mecanismo perfecto para la captación de su atención y, por lo tanto, para asegurar su aprendizaje.

Da el Dr. Mora también algunos datos importantes sobre la existencia de una microestructura neuronal y de qué forma esta se modifica con la acumulación de macromoléculas en sus estructuras sinápticas (las conexiones entre neuronas) cuando se produce el aprendizaje y se activa la memoria. Conocer estos procesos ayuda a entender de qué forma se produce el aprendizaje y la enseñanza.

Probablemente lo más importante del libro es saber cómo la emoción adereza de tal forma los procesos que el enseñante explica, que los hace muy interesantes para el alumno, despertando su curiosidad y, por ende, su atención. Es como en el caso de la gastronomía, las ricas salsas y especies que enriquecen los platos para hacerlos más apetecibles. Cuenta el profesor Mora, como en una clase, los componentes de la 'actuación' del profesor pueden llegar a ser más importantes que el propio contenido de la misma. Tener una parte desarrollada de actor o comunicador hace del profesor un educador de excelencia.

Toda esta serie de conocimientos constituyen una parte de lo que la Neurociencia pretende aportar a la educación, pero no se limita a ellos.

Desearía también la Neuroeducación, como dice el prof. Mora, poder detectar a tiempo los déficits que puedan interferir en los periodos más iniciales de la enseñanza infantil y actuar sobre los mismos de forma temprana para evitar su incidencia negativa en dicho proceso. También pretende mediante el conocimiento de los mecanismos cerebrales que interviene en el rendimiento mental, potenciar los aspectos más favorables para aumentar dicho rendimiento, consiguiendo así mejores resultados educacionales.

Poder sacar ventaja de conocer cómo funciona el cerebro para mejor poder enseñar y aprender es, por supuesto, una posibilidad muy interesante. Saber que la curiosidad juega un papel preponderante, nos servirá para intentar como educadores despertarla en todos los casos para así mejorar nuestra enseñanza, aunque para ello tengamos hasta cierto punto que aprender a 'actuar'.

La estructura, perfectamente organizada del libro, nos permite además, no sólo entenderlo de forma fácil, sino también poder buscar aquellos problemas que se nos puedan plantear, para intentar una aproximación neuroeducativa a los mismos.

Se trata al fin de un libro muy importante y profundo, a la vez que sencillo y ameno, que tiene un interés muy evidente no sólo para educadores, sino también para padres, familiares y amigos, como manifiesta el propio autor en su prólogo.


La singularidad está cerca. Cuando los humanos trascendamos la biología.

AUTOR  | Kurzweil, Ray. Lola Books. Berlín (Alemania), 2012, 705 páginas.

UN ORIGINAL Y BRILLANTE ENFOQUE DE COMO LAS TECNOLOGÍAS BASADAS EN LA INFORMACIÓN ABARCARÁN TODO EL CONOCIMIENTO Y HABILIDAD DE LOS HUMANOS
Reseña realizada por César Ullastres
Tecnologías y Personas

No deja de ser peculiar que en Octubre de 2005, siete meses después de la publicación de La singularidad está cerca, el New York Times catalogara al libro de Kurzweil como un bestseller en la reseña que titulaban ¿será el futuro un billón de veces mejor?, que la publicación alemana, simultánea a la española por la misma editorial: Lola Books, se titule Humanidad 2.0 y que la única alusión equiparable a este libro en España la haya hecho Iker Jiménez, periodista de lo desconocido y conductor del programa televisivo Cuarto Milenio. También me llama la atención que aquí como en Estados Unidos el subtítulo del libro sea: Cuando los humanos trascendamos la biología. ¿Tendrá que ver por la similitud de nuestro carácter marcadamente trascendente?

El término singularidad es un concepto de la física, la cual lo utiliza cuando enfrenta eventos o situaciones que no pueden ser respondidos desde los ámbitos en los cuales la metodología científica se mueve. Y precisamente, para nombrar el comienzo del universo utiliza este calificativo, fue un evento único y sin explicación, es decir una singularidad. La Primera Singularidad es un claro ejemplo de las limitaciones del pensamiento lógico deductivo. ¿Cómo es posible imaginar o concebir tan siquiera que algo se pueda producir de la nada? Una pregunta que nos seguimos haciendo muchos y que, en efecto, sucedió en el principio de los tiempos.

Este concepto cosmológico, en contraposición a la filosofía cristiana por la que la singularidad del ente queda establecida por el límite que Dios impone a cada cosa en su ser y por encima de todo al hombre, es el que utiliza Ray Kurzweil en su libro y de un modo peculiar ya que es la tecnología, lo más humano que hemos hecho los humanos, lo que nos va a catapultar a un nuevo estadio, a un futuro diferente en el que la vida humana se verá transformada de forma irreversible.

Ray Kurzweil empezó en 1960, cuando era adolescente observando y haciéndose preguntas acerca de la relación de nuestro pensamiento y las tecnologías de la computación. En la década posterior estudió la prodigiosa aceleración de la tecnología. A finales de los 80 escribió su primer libro sobre este tema, desde entonces no ha parado y ya son siete libros los publicados que constituyen un lúcido recorrido por todas las transformaciones que solapadamente se están produciendo en las que la tecnología tiene un papel fundamental.

El afán que le mueve por cambiar el mundo le ha llevado a la creación de varias empresas, desde la consideración de que son estas el mejor instrumento de la economía para conseguir que el conocimiento que se genera llegue a la sociedad. La primera en 1974, Kurzweil Computer Products, dedicada a buscar una tecnología que fuese capaz de enseñar a los ordenadores a reconocer caracteres impresos de una amplia variedad de fuentes con la que acabó consiguiendo la primera máquina lectora de documentos impresos para ciegos. La segunda, en 1982, surge de una colaboración con Stevie Wonder, Kurzweil Music Systems inventó el primer sintetizador virtual de calidad profesional. En 1987, Kurzweil Applied Intelligence, lanzó al mercado el primer sistema de reconocimiento de voz y en los 90, dos empresas más Kurzweil Educational Systems y Medical Learning Company.

En Diciembre de 2012, con 64 años, ha sido contratado como Director de Ingeniería de Google, precisamente para seguir con su proyecto profesional que empezó a los 12 años cuando descubrió el primer ordenador: generar un sistema que comprenda el lenguaje de manera natural. No sólo reconocer palabras y su significado, sino también reconocer intenciones y que la relación entre las máquinas y nosotros sea cada vez más natural, más invisible.

En la década de los 90 desarrolló la teoría que llamó la Ley de los rendimiento acelerados que explica por qué la tecnología y los procesos evolutivos en general progresan de forma exponencial. La idea fundamental que subyace de la Singularidad es que el ritmo de cambio de la tecnología se está acelerando y que sus capacidades se están ampliando a un ritmo que cada vez aumenta más rápidamente.

En este libro defiende que, dentro de varias décadas, las tecnologías basadas en la información abarcarán todo el conocimiento y habilidad de los humanos. La Singularidad constituirá la culminación entre nuestra existencia y pensamiento biológico con nuestra tecnología, dando lugar a un mundo que seguirá siendo humano pero que trascenderá de nuestras raíces biológicas.

El crecimiento exponencial es un rasgo de todo proceso evolutivo, y de entre ellos la tecnología es su principal ejemplo. La Ley de los rendimientos acelerados es aplicable a todas las tecnologías. Puede ser trazada con excepcional precisión en las tecnologías basadas en la información. También en áreas tan variadas como la electrónica de todo tipo, la secuenciación del ADN, las comunicaciones, el escaneo del cerebro, la ingeniería inversa del cerebro, el tamaño y alcance del conocimiento humano y la veloz reducción del tamaño, la última tendencia relacionada con el nacimiento de la nanotecnología.

Vamos a un mundo en el que todos podemos estar conectados a todas partes y en todo momento, esto es posible por la tecnología y porque cada vez es más barata. Veamos tres ejemplos: 1) en 1970, los transistores tenían 10 micras, actualmente tienen 2 nanómetros; se ha reducido el tamaño en cuatro órdenes de magnitud; 2) En 1984, el coste de transmitir 1 Gigaflop (mil millones de operaciones por segundo) era 33 Millones de dólares, en el 2000 era 1.300 dólares, en la actualidad es 1 dólar y 3) si comprobamos lo que valía almacenar un gigabyte (mil millones de bytes, lo que es equivalente a 26.000 páginas de tamaño DIN A4) en el año 2005 era 19 dólares, en la actualidad, es 0,60 céntimos de dólar.

En una reciente conferencia, Emilio Méndez, Director del Centro Nacional de Nanomateriales (USA) hablaba de como la tecnología actual se asienta sobre tres pilares que se pueden representar en el acrónimo BAG, tres palabras Bytes, es decir, Información, Atoms, que quiere decir materia, materia inanimada y Genes, vida que, de un modo algo materialista, podemos concluir que es información más materia.

En el libro se da un paso más allá, habla de su relación con las personas, habla de GNR, tres revoluciones solapadas: la Genética, la Nanotecnológica y la de la Robótica. Estamos asistiendo al solapamiento de esas tres disciplinas en las que subyace recurrentemente la información que es donde convergen, interactuando entre sí significativamente y creando así nuevas posibilidades.

Ya estamos aquí, como también afirma Fernando Sáez Vacas, formando parte de la infraestructura 'nootecnológica' que genera un nuevo entorno Tecnosocial dotado de numerosas fuerzas que cambian nuestras formas vitales y sociales. Lo que equivale ya a una sobrenaturaleza artificial, muchas veces protésica, de una complejidad multidisciplinar, muy superior a la que cada uno de los que somos afectados somos capaces de comprender y, por ende, de controlar pero con la que tenemos que vivir y actuar.

A medida que se acerque la Singularidad tendremos que reconsiderar nuestras ideas sobre la naturaleza de la vida humana y rediseñar nuestras instituciones.

Las promesas acerca de la salud, la ubicuidad de las tecnologías, cada vez más presentes en nuestra vida cotidiana está impactando todo y a todo. Fijémonos en el cambio de un tema tan crucial como la educación. En estos momentos ya estamos en las primeras etapas de esta transición. Los vastos conocimientos que ya están en la Red y las cada vez más efectivas plataformas de teleformación están proporcionando a todos un acceso generalizado y barato a la formación.

Kurzweil desarrolla su apuesta por la Singularidad en toda su extensión, como fruto de sus reflexiones sobre todas las tendencias tecnológicas que en el libro disecciona en profundidad y, finalmente, defiende apasionadamente y una por una su defensa a todas las críticas posibles que esta posición concita. Quizá se le olvida la Teoría del Cisne Negro de Tareb, pero, en cualquier caso, lo que no se puede negar es que la mejor manera de predecir el futuro es inventarlo y lo hace de una manera original, fértil y memorable.


De Tales a Newton. Ciencia para personas inteligentes.

AUTOR  | Meléndez, Juan. Ellago Ediciones. Madrid, 2013. 408 páginas.

UN MAGNÍFICO LIBRO SOBRE LA ESENCIA DEL PENSAMIENTO CIENTÍFICO
Reseña realizada por Carlos Elías
Catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid
y profesor visitante en la Universidad de Harvard

Los libros de divulgación científica casi siempre comenten el mismo error: consideran más importante los resultados que la manera de obtenerlos. Sin embargo, la fortaleza de la ciencia no reside en descubrir el átomo o la célula, sino en el método en que se llega a esa conclusión. Los chinos obtuvieron más hallazgos tecnológicos que los europeos: inventaron la brújula -tan importante en la exploración geográfica-; la pólvora -imprescindible para ganar guerras y obtener poder-; o el papel -fundamento de la revolución de la imprenta-. Resultados valiosísimos en la civilización. Sin embargo, la cultura europea creó algo mucho más osado y singular: una forma de pensar, que llamamos método científico, para acercarse a la verdad y descubrir cómo es el mundo. Los historiadores de la ciencia consideran a Galileo el primer científico moderno, pero él se basó en el griego Euclides y, sobre todo, en Arquímedes. Alexander Pope afirmó que con Newton "se hizo la luz", porque demostró que no hacían falta los dioses para comprender el universo; pero Newton reconoció a los que le precedieron: "Si he llegado a ver más lejos -escribió- ha sido porque he subido a hombros de gigantes". De esta odisea del pensamiento occidental – la construcción del método científico- trata el libro De Tales a Newton, del físico Juan Meléndez, quien sostiene que la ciencia es una tradición: "La ciencia progresa porque cada científico no puede interpretar el mundo ex novo (como hacen hoy los pintores o los grupos pop) sino que se inscribe obedientemente en una tradición".

El libro es enormemente divulgativo, pero no cae en la tentación de ser un cuento de hadas que expone resultados sin demostrar. Alguien dijo que creer en el Big Bang sin observaciones ni ecuaciones es el mismo acto de fe que creer en el Génesis. Como buen docente universitario, Meléndez - que es profesor titular de Física en la Carlos III de Madrid- explica cómo se piensa en ciencia y lo más importante: por qué el método es tan exitoso. Ya señala en el prólogo que la idea del libro partió del curso de Humanidades que suele impartir en la Carlos III. Afortunados son sus alumnos y ahora todos los lectores porque conforme el libro va entrando en materia, sus páginas nos sumergen con tono didáctico y muy riguroso -y esto es de resaltar- en la esencia del pensamiento científico. Y lo hace de la mejor forma posible: primero explicando qué es la medida y, después, cogido de la mano de la disciplina más fascinante que ha creado el hombre: la geometría. Materia injusta y peligrosamente olvidada en los estudios actuales, la geometría enseñó a los griegos a pensar. Platón mandó inscribir en el frontispicio de su Academia "no entre nadie aquí sin saber geometría": era el precalentamiento necesario para acometer cualquier actividad intelectual. Y Meléndez en su libro nos muestra cómo con poco más que un palo y unas sombras del mediodía, pero con la enorme potencia de la geometría, los griegos calcularon con cierta precisión desde el tamaño de la Tierra hasta su distancia a la Luna o el Sol. Aunque también se equivocaron: Aristarco erró en el tamaño del Sol respecto a la Luna pero, como bien advierte Juan Meléndez, no porque su razonamiento geométrico fuera incorrecto; sino por la imprecisión de sus medidas.

Precisión en la medida y geometría forman un tándem poderoso para hallar la verdad. El libro aborda cómo la geometría nos situó en el mundo terrenal con su aplicación a la cartografía, a la que Meléndez dedica el tercer capítulo con un interesante recorrido por los métodos de triangulación para obtener mapas y, sobre todo, el problema de la longitud. Pero también la geometría nos posiciona en el cielo: en varios capítulos analiza cómo con la geometría -y el método de medir y experimentar- Copérnico, Kepler y Galileo nos colocaron en el sitio real del Sistema Solar y no donde la Iglesia o Aristóteles querían incluirnos.

De Tales a Newton es un libro de ciencia, de su método y de sus resultados; pero también es un libro de filosofía de la ciencia -nos aclara, entre otras, la diferencia entre el empirismo de Bacon o el racionalismo de Descartes- y, sobre todo, de historia de la ciencia: propone un recorrido por la evolución de las ideas científicas y cómo éstas influyen en la sociedad: desde cómo los griegos pensaban que los planteas debían ser dioses porque su movimiento era perfecto, hasta la querencia de Copérnico -y de los intelectuales de su época- por la circunferencia, la osadía revolucionaria que implicó Kepler con su elipse, o el juicio de la Inquisición contra Galileo y lo que suponían sus experimentos -y su afirmación de que la naturaleza está escrita en lenguaje matemático- en la época de la Contrarreforma.

Del libro de Juan Meléndez se desprende que la física y las matemáticas son una parte fundamental de la cultura humana y que sus descubrimientos han condicionado la historia y la sociedad de la época. Todo está calculado en el texto para que las distintas disciplinas se ensamblen como un todo. El autor no da puntada sin hilo y cuida hasta los pequeños detalles: por ejemplo, el capítulo de Copérnico comienza con un poema de nuestro inefable Unamuno quien critica al astrónomo polaco por "robar la fe humana".

Desde mi punto de vista, De Tales a Newton está construido in crescendo para explotar en la parte donde aborda uno de los problemas que más ha seducido al pensamiento occidental: el movimiento. ¿Por qué las cosas se mueven? ¿Existen leyes matemáticas que lo rigen o es capricho de los dioses? Preguntas que parecen tontas, pero que esconden la esencia del saber europeo y que fue el motor que espoleó el crecimiento de la ciencia moderna y la muerte de todas las creencias y supersticiones antiguas. Ninguna otra cultura se lo preguntó con esa pasión. Pero en Europa, desde los griegos hasta Galileo y Newton -que lo resolvió definitivamente-, fue un tema recurrente, tal y como deja entrever Meléndez en su libro. El autor aborda este problema desde muchas perspectivas: física, matemática, histórica, filosófica... Comienza con la observación obvia del movimiento de los planteas frente a las estrellas 'fijas' para adentrarse en la errónea teoría del movimiento de Aristóteles. Profundiza en el problema de la inercia, las mareas, la caída de los cuerpos o la aceleración centrípeta y cómo lo resolvieron Newton o Galileo frente al todopoderoso Aristóteles idolatrado por el establishment académico de la época.

Muchas culturas han desarrollado la pintura, la literatura, la arquitectura o la religión, pero solo una tiene una línea que va de Tales a Newton para entender con precisión cómo es en realidad el mundo. El libro hace un repaso por los gigantes en los que Newton se apoyó para llegar a la sencilla fórmula matemática que lo explica todo-desde la manzana que cae del árbol hasta el movimiento de los planetas-: la ley de la Gravitación Universal; y subraya cómo Newton quiso que su obra -para muchos la mayor del pensamiento de todos los tiempos- se llamara Principia Mathematica en contraposición de los Principia Philosophiae de Descartes. Dos homenajes a Galileo, pero con concepciones diferentes.

Meléndez se excusa en el prólogo por detenerse en Newton. Señala que lo hace porque hasta ahí las matemáticas son relativamente sencillas y él no quería renunciar a usarlas porque son la esencia del pensamiento científico. Y, aunque el lector se quede con la sensación de que la historia está a la mitad- ¿dónde están los agujeros negros o la Relatividad General?-, es cierto que el libro se lee con mucha facilidad y que cumple con creces su objetivo fundamental: enseñar cómo se piensa en ciencia y por qué la ciencia natural ha llegado tan lejos. Brillante es su explicación de lo que es una teoría en ciencia natural, un concepto muy difícil de entender para muchos estudiosos de disciplinas sociales que pervierten esa palabra. De Tales a Newton es, en definitiva, un libro completo donde una buena narrativa junta las matemáticas con la física, la historia o la filosofía demostrando no solo que no pueden ser disciplinas separadas, sino algo más importante: sólo se entiende la realidad si se conjugan todas como en este texto.

Cuando uno finaliza el libro, de más de 400 páginas, y percibe el enorme trabajo que debió llevar escribirlo, no puede dejar de preguntarse por qué un científico español como Juan Meléndez, con líneas de investigación punteras en teledetección infrarroja, y que pertenece a un sistema rígido donde se evalúa constantemente en función de los artículos de JCR, 'pierde' el tiempo escribiendo esta obra. No se hará rico, como los científicos anglosajones que publican en editoriales poderosas; ni famoso: porque en España la ciencia nunca ha vendido. Ni, desgraciadamente, tampoco le valdrá para los sexenios. Solo queda una explicación: la universidad y los universitarios no pueden seguir adentrándose en lo que Ortega y Gasset denunciaba como la "barbarie del especialismo" fábrica de "sabios ignorantes". Pese al aplastante peso de los burócratas de la política científica actual, aún quedan valientes -y Meléndez en este sentido lo es- que se atreven a desafiar las leyes del currículo meritocrático estándar para ascender al sentido del verdadero universitario: desarrollar conocimiento, pero también contextualizarlo, hacerlo público -no solo a sus pares o a los alumnos sino a los ciudadanos- y, en última instancia, expandir la grandeza del pensamiento científico. La burocracia española -donde la divulgación no se premia y, a veces, se penaliza- lo castigará. Pero el espíritu luchador contra esas leyes es lo que siempre ha hecho sobrevivir a la universidad y, sobre todo, a la ciencia: desde Tales hasta hoy. Solo por ello, además de su gran calidad científica y literaria, De Tales a Newton -y su autor- merece toda la consideración y reconocimiento posibles de la sociedad.

En su afán de continuar con una divulgación permanente, Juan Meléndez ha abierto un blog sobre el libro (detalesanewton.wordpress.com) en el que mantiene contacto con los lectores y amplía los capítulos con enlaces muy interesantes. Todos, pero en especial alumnos y profesores de Física, Matemáticas y Filosofía, encontrarán un magnífico foro donde debatir sobre esta apasionante historia del pensamiento occidental que nos ha llevado desde la oscuridad hasta la luz.


El ecosistema del libro electrónico universitario.

AUTOR  | Cordón Garcia, José Antonio, Alonso Arévalo, Julio; Gómez Díaz, Raquel; Alonso Berrocal, José Luis. UNE. Madrid, 2013. 310 páginas.

EL ECOSISTEMA DEL LIBRO ELECTRÓNICO CIENTÍFICO
Reseña realizada por Joaquín Rodríguez

En el capítulo II del merecidamente premiado El ecosistema del libro electrónico universitario, coordinado por José Antonio Cordón, director del grupo E-lectra, puede leerse: "la pregunta fundamental que ha de hacerse cualquier servicio de de publicaciones es "asumiendo que la investigación primaria es original e importante, ¿cuál es el mejor medio para difundirla al resto del mundo?". La respuesta", aseguran los autores, "radica en las oportunidades que para las editoriales universitarias representa la edición digital y la reformulación de los marcos de comunicación académica para garantizar una mayor accesibilidad del público a la investigación". Precisamente.

La cuestión fundamental que todo servicio de publicaciones académico, científico y/o universitario debería plantearse no es tanto la manera en que puede acatar y obedecer los mecanismos de evaluación (relativamente) tradicionales sino, más bien, valiéndome de la reflexión de los mismos autores, la forma en que pueden renovar, regenerar y mejorar el marco de la comunicación científica valiéndose de los mecanismos de creación, comunicación y distribución digital de contenidos fomentando la agregación de inteligencia colectiva, el intercambio generoso y libre de conocimiento. Los precedentes son conocidos y siempre viene bien recordarlos: en 1665, en la segunda mitad del siglo XVII, se crearon casi al unísono las que pasan por ser las dos primeras revistas científicas. En enero de ese año el Journal des sçavans y poco después, en el mes de marzo, The Philosophical Transactions of the Royal Society. Lo que hicieron fundamentalmente esos dos nuevos marcos de comunicación científica fue aplicar la tecnología de la imprenta a la creación, difusión e intercambio de los contenidos científicos, en suma, generar un nuevo espacio de comunicación y discusión científica que acababa con los arcanos intercambios de mensajes cifrados entre científicos aislados (como había venido ocurriendo con Galilego, Kepler o el mismo Leonardo da Vinci). Transcurrieron más de doscientos años entre el invento de la imprenta y la extracción de las consecuencias que podría tener para agilizar y mejorar la comunicación científica.

Philosophical Transactions of the Royal Society

Hoy en día, el cambio es mucho más profundo, acelerado y estructural: se han modificado profundamente las posibilidades de acceso al conocimiento pero, también y al unísono, las "modalidades de argumentación y los criterios o recursos que pueden movilizar al lector para aceptarlas o rechazarlas", como escribe Roger Chartier. La textualidad electrónica, sigo citando, "permite desarrollar argumentaciones o demostraciones según una lógica que ya no es necesariamente lineal ni deducativa [...] sino que puede ser abierta, extendida y relacional gracias a la multiplicación de los vínculos textuales". Semejante cambio no es meramente topológico; es epistemológico, supone una profunda mutación que "modifica los modos de construcción y acreditación de los discursos del saber". Esa es, sin duda, la cuestión fundamental por la que la mayoría de los científicos, sociedades académicas y servicios de publicaciones pasan de puntillas por las profundas implicaciones que conlleva, porque admitir esos cambios podría desmoronar el cómodo edificio en el que habitan. En todo caso, El ecosistema del libro electrónico universitario recoge muy acertada y cumplidamente muchas de las tecnologías y casos que están propiciando esta revolución: desde las plataformas de venta y distribución de libros académicos (Safari, Questia, Ebrary, etc.), que favorecen modalidades de uso y consumo de contenidos muy distintas a la de la monografía tradicional; pasando por la discusión sobre las modalidades de acceso y el préstamo y alquiler de contenidos digitales (en modalidad comercial o en el seno de una comunidad); hasta la más obvia de las potencialidades para un científico: la de la autopublicación y el uso de licencias que propicien la libre circulación de su trabajo. Los autores son en gran medida conscientes de esas hondas y disruptivas consecuencias: "los editores han de enfrentarse", dicen, "ante un concepto de libro profundamente redefinido en el contexto digital, en el que la unidad de referencia no es el biblion sino los datos los metadatos". Precisamente. "Esto no quiere decir que el entorno digital destruya el libro pero sí que lo transforma profundamente, inscrito en una lógica que sobrepasa el soporte unitario para configurar una diversificación cada vez mayor de productos y servicios".

The Polymatch blog

Sé que las reglas no escritas de la buena crítica literaria y científica dicen que uno debe criticar por lo que se dice y no por lo que se deja de mencionar, pero yo creo de este apreciable trabajo puede aprenderse tanto por lo que comenta como por lo que deja (al menos parcialmente) de explorar. En el año 2009 Tim Gowers, matemático acreditado con la Medalla Fields, decidió presincidir de las reglas tradicionales de la publicación científica y plantear en un blog (The Polymatch Project) un problema hasta ese momento irresuelto denominado Polymath1. La historia dice que 37 días después de haber expuesto ese problema a luz pública y a la colaboración masiva (entre los participantes, exponiendo sus ideas abiertamente, estaba Terence Tao, otro Field medallist), 800 comentarios más tarde, el problema fue resuelto satisfactoriamente. El pasado 9 de noviembre Tim Gowers planteó su noveno problema (polimático). ¿De qué manera, en los términos tradicionales conocidos por la ciencia, puntuaría la colaboración en ese espacio abierto sin más control que el de la propia comunidad que colabora? ¿En qué medida influirá ese trabajo en progreso y acreditación profesional de quienes contribuyen de manera altruista al progreso del conocimiento? ¿Alguien, en alguna sociedad científica o tribunal universitario tendría en cuenta las entradas publicadas en ese blog como equivalentes a los artículos difundidos a través de una cabecera con un "impacto" determinado"? ¿Cabe fomentar la colaboración entre científicos en un campo cuyas reglas no premian la colaboración sino, más bien al contrario, la penalizan y la subestiman? ¿Tiene todo esto en la era digital algún sentido? No, por supuesto que no.

Moneda

"La edición universitaria", dicen los autores algo más adelante, "no puede quedarse al margen de un movimiento que representa un cambio de paradigma en el ámbito de la edición, como muestran todas las estadísticas y estudios desarrollados en los países de nuestro entorno", pero no basta, añadiría yo, con que supongan que ese cambio comporta, tan sólo, aprender a generar ficheros Epub o disponer de una web a través de la que presentar ordenadamente la oferta editorial. La cuestión, como reflexionaba Chartier, es que nos encontramos ante un cambio epistemológico excepcional con consecuencias irreversibles para los formatos tradicionales de la edición, la comunicación, la difusión y la valoración del conocimiento científico.

Paul Wouters

Paradójicamente, según señala Paul Wouters en su breve historia de la cienciometría, el índice que nos sirve desde los años 60 del siglo XX para evaluar el impacto de una investigación y, por tanto, la relevancia y crédito que el trabajo de un grupo de científicos merece, no fue un instrumento creado por la propia comunidad científica para satisfacer unas necesidades obvias de medición y evaluación de su capital, un índice que reflejara la importancia de las propuestas, hipótesis y hallazgos de la ciencia. Fue, más bien, una herramienta creada -o, al menos, indirectamente favorecida- por la administración norteamericana, que deseaba establecer criterios contables firmes para justificar la financiación de los proyectos y, sobre todo, mejorar los mecanismos de comunicación científica entre áreas de conocimiento y departamentos universitarios y estatales con motivo, especialmente, de la carrera espacial de los años sesenta. La anarquía primaria en la que estaban encerrados los distintos agentes implicados en esos macroproyectos de investigación, las prácticas cenaculares de las camarillas académicas y de las estancas agencias estatales, no podían constituir base suficiente para una coordinación adecuada. Eugene Garfield, el creador del mecanismo evaluativo, en colaboración con Joshua Lederberg, planteó en el año 1958 los siguientes criterios de ponderación y coordinación científica: "utilidad general, permanencia en el tiempo, reducción del número de referencias a los datos mediocres, medida del 'factor de impacto' y servicios puntuales personalizados". Resultaba políticamente necesario en ese momento un sistema centralizado de evaluación de la información.

Antonio Lafuente

Pero si todo lo anterior es cierto, si la lógica de la acumulación del capital científico requiere, para ser reconocido y potencialmente acrecentado, ser mostrado a los demás, a quienes constituyen la comunidad cualificada de los pares, ser distribuido sin cortapisas, en aras de la promoción de la unidad de la ciencia y del avance del conocimiento, puede que el sistema tradicional de medición del índice de impacto y de evaluación de la calidad de lo ofrecido no sea el más ecuánime ni el más adecuado. Antonio Lafuente describe precisamente los problemas que el peer review tradicional genera: "muchas revistas, por ejemplo, exigen que los autores declaren que no hay conflicto de intereses (es decir, connivencia) entre lo que defienden/venden las empresas que financian su investigación y los resultados que obtienen y publican. También si la identidad de los revisores [...] debe mantenerse en secreto, pues abundan las conductas desviadas de todos los tipos: desde lecturas demasiado superficiales a revisiones que protegen teorías/modelos canónicos [...] pasando por el robo de ideas, el retraso injustificado u otros intereses mezquinos de quienes fueron seleccionados para controlar la calidad [...] Los más críticos niegan la capacidad de este sistema para cumplir su principal función: garantizar la calidad". Si los mecanismos mediante los cuales se evalúa supuestamente la propiedad de lo publicado están desvirtuados por la injerencia disruptiva de intereses comerciales ajenos a lógica del campo; si cabe la sospecha sobre la ecuanimidad y distancia que los pares deben guardar respecto al autor y a su descubrimiento, porque escondan intereses arteros de alguna naturaleza; si algunas falsificaciones deliberadas pasan inadvertidas y, al contrario, algunos trabajos determinantes para el futuro de la ciencia son rechazados o ignorados, el edificio entero de la ciencia está afectado en sus cimientos, porque sobre la limpieza e imparcialidad del peer review se basa la concesión del crédito, la circulación del capital propio del campo científico, su distribución, intercambio y acumulación, y cuando ese sistema de tasación presenta síntomas evidentes de contaminación y desacierto, entonces no queda más remedio que reformarlo inmediatamente adecuándose a la lógica original de los principios que rigen la lógica de la acumulación del capital simbólico.

ISI web of Knowledge

El problema radica, sin duda, en que nadie que pretenda recorrer la atribulada carrera científica se permite la flaqueza de publicar allí donde nadie se lo reconocerá, donde nadie le concederá la más mínima atención, donde incluso le tildarán de desaprensivo. Si las carreras de los científicos se miden, desde los años 50 del siglo pasado, en función del impacto de sus trabajos, esto es, de acuerdo con el número de citas que sus aportaciones reciban por parte de otros miembros de la academia -es decir, por el reconocimiento simbólico que la tribu científica dispensa al acto de dispendio inmaterial del candidato donante-, ¿qué razón podría llevarnos a prescindir de semejante caudal de información libremente distribuida a través de los nuevos canales de expresión digital? 'El factor de impacto', dice Taraborelli, "se ha convertido en muchas áreas de investigación, de manera incontrovertible, en el estándar de facto para la evaluación de la significación científica a posteriori, pero esa situación ha sido cuestionada por muchos autores que reclaman indicadores alternativos más precisos. La necesidad de nuevas estrategias de medición que superen los límites del peer review tradicional y la necesidad de nuevas métricas que complementen los indicadores de factor de impacto, se ha convertido en objeto de una discusión muy vivida en la literatura. En el campo del Open Access", cita Taraborelli, "proyectos como CiteBase u OpCit han sido introducidos para habilitar el seguimiento de indicadores de popularidad tales como el número de vistas o descargas por artículo y para explorar la relación entre el uso y el impacto de los artículos libres online" (Taraborelli, 2008:5). Otras herramientas de software libre, como Mendeley, diseñada para el uso de la comunidad científica, invitan a sus miembros a compartir documentos y artículos, a generar e intercambiar sus bibliotecas de contenidos y anotaciones, a comunicar sus impresiones y valoraciones en torno a textos e investigaciones, en una red de relaciones que no pasa necesariamente, ya, por el acatamiento del impacto tradicional como único y principal índice de valoración sino, en todo caso, como complemento necesario. De lo que se trata, en el fondo, es de valorizar la circulación del conocimiento libre, de calcular lo que esa comunicación y entrega sin restricciones aporta a quien la realiza introduciendo en la métrica del impacto los denominados online usage factors(UF), o factores de uso online, porque la economía del conocimiento científico exige como precepto principal que los procedimientos, datos y resultados de los trabajos de investigación sean expuestos sin trabas u obstáculos a los pares si es que se pretende obtener su crédito y su reconocimiento. En el ecosistema de la web, donde la proliferación de canales y estrategias de comunicación científica autónoma han proliferado sin tasa, no cabe seguir conformándose con una métrica vinculada a la circulación analógica del conocimiento, con una contabilidad ligada a la tecnología del papel y de los comités anónimos y restringidos de especialistas. Claro que las estrategias de evaluación científica distribuida y de marcado social entrañan riesgos equivalentes a los del peer review restringido tradicional porque las métricas pueden ser infladas por la intervención improcedente y reiterativa de las arañas buscadoras (web crawlers); pueden ser alteradas por la retentiva a corto plazo de las memorias cachés; pueden ser subvertidas por la intervención deliberada y continua del propio autor, interesado en incrementar el número de usos o visitas; pueden ser simplemente engañadas por no saber distinguir entre la mera visita incidental y la inspección deliberada de una página. En todo caso, no hay nadie que no convenga, limpiamente, en que es necesario ampliar las métricas tradicionales para incluir técnicas de recuento que tengan presentes el valor de la contabilidad social distribuida.

E-lectra

Sé que he sobrepasado toda extensión razonable en una discusión o recensión al uso, pero los autores sabrán comprender que la extensión de mis comentarios es equivalente a la muestra de mi interés por su trabajo. Es justo además reconocer que en el texto de El ecosistema del libro electrónico se encuentran caminos que ya exploran parte de lo antedicho: en el epígrafe titulado Teoría de grafos, se adelantan ya muchos de los criterios cibermétricos sobre los que deberá sostenerse una nueva contabilidad digital científica (medidas de centralidad como el grado, el grado de intermediación y de cercanía pueden, entre otros elementos, arrojar nueva luz sobre las zonas de verdadera influencia); y en el mismo Epílogo del libro, quizás como un ajuste de cuentas consigo mismos o como una anticipación de lo que vaya a venir en el futuro, podemos leer: "La fuerte estructuración normativa de la publicación científica es el fruto de una tradición que se ha constituido con el tiempo y que se proyecta en todos los soportes en los que aparecen representados los conocimientos, desde el papel a la edición electrónica, y es la expresión de una forma de comunicación en la que la eficacia, antes que la retórica, constituye su expresión más acendrada. Los rígidos protocolos de representación facilitan al mismo tiempo los procesos de reconocimiento y asimilación, al erigirse en esquemas fácilmente reconocibles y extrapolables entre los distintos tipos de publicaciones posibilitando la tarea del científico, que examina un texto a la búsqueda de una información precisa, pero también la del investigador que explora el mismo para la extracción de sus elementos significativos". Así es, sin duda. "Sin embargo", dicen los miembros del Grupo Electra, "la comunicación científica, gracias a las posibilidades de la red y de la edición digital, se está diversificando por senderos alternativos, cada vez más frecuentados por el autor, cuando considera la formulación de sus hipótesis o la presentación de sus primeros resultados de investigación. Blog, microblog, redes sociales, comunidades virtuales, constituyen espacios emergentes de intervención académica que escapan a los rígidos protocolos de las publicaciones científicas convencionales". En consecuencia, "lo interesante del fenómeno es su progresiva integración en los sistemas de publicación más convencionales", de manera que "el editor académico se ha de mover no solo entre los trabajos de verificación por pares sino en el entorno de reconocimientos de patrones de publicación emergentes". Precisamente.

Si la edición universitaria ha de dar respuesta a esta realidad, quizás sea este un primer y decidido paso en ese sentido, en el de la construcción de un nuevo ecosistema de la comunicación científica.


Joaquín Rodríguez www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro

La información Financiera sobre Intangibles en las Empresas Biotecnológicas Españolas.

AUTOR  | Peset, María José. Genoma España. Madrid, 2012. 134 páginas

UNA NUEVA PERSPECTIVA QUE APORTA LUZ AL SECTOR DE LAS EMPRESAS BIOTECNOLÓGICAS, UNO DE LOS PILARES DE LA ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO
Reseña realizada por César Ullastres
Tecnologías y Personas

Los recursos intangibles son elementos fundamentales en la creación de valor empresarial. El texto comienza realizando una revisión del concepto de intangibles, actualmente mucho más amplio que las tradicionales patentes, I+D o software. Los intangibles que crean valor también son las personas, la propia estructura de la empresa o su relación con el exterior. Ahora bien, este tipo de recursos poseen una serie de características específicas como rendimientos a escala decrecientes, ser la base de las actuales economías en red o el problemático control de los beneficios que generan, lo que dificulta su medición y valoración. Por tanto, proporcionar información sobre estos recursos a través de los estándares habituales de la información financiera es, cuando menos, complicado. Por ello se realiza una revisión en profundidad de las diferentes alternativas informativas, tanto en la contabilidad, que es el lenguaje financiero de las empresas, como en los informes de capital intelectual, que puede ser una alternativa o complemento al anterior.

La segunda parte del libro está dedicada a la investigación realizada que se centra en responder a dos cuestiones. En primer lugar, cuanto informan sobre sus intangibles las empresas biotecnológicas españolas y en segundo lugar, qué factores o características de las empresas influyen en que éstas proporcionen mayor información. El trabajo se ha llevado a cabo sobre una muestra de empresas biotecnológicas españolas por tratarse de compañías intensivas en conocimiento y en las que los intangibles son pilar básico del proceso de generación de valor. La metodología utilizada ha sido la elaboración de un índice de revelación de información sobre intangibles que proporciona una medida de cuanta es la información que facilitan las empresas sobre estos recursos y un análisis de regresión lineal en el que se ha investigado sobre los factores que más influyen en que las compañías informen sobre sus intangibles. La fuente documental ha sido las Cuentas Anuales de las empresas y sus webs corporativas.

Las principales conclusiones sugieren que las empresas biotecnológicas españolas mantienen un nivel medio información sobre intangibles bastante similar. Fundamentalmente se informa sobre I+D, básicamente sobre sus proyectos, pero poco sobre la previsión de puesta en el mercado de sus productos y su protección. También es interesante el alto nivel de información sobre aspectos medioambientales, lo que sugiere que existe interés en difundir los beneficios de la biotecnología. Más llamativo es la reducida información sobre el componente humano, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de un ámbito en el que las personas son parte tan decisiva en el desarrollo de las compañías. También llama la atención la poca información sobre alianzas empresariales en un sector en donde este tipo de relación parece que tiene un amplio desarrollo.

En cuanto a las características de las empresas en función de su nivel de información, se confirma, como en otras investigaciones, que el tamaño es decisivo: las empresas que más informan son las mayores. Ahora bien, las conclusiones de la investigación indican otros factores que aumentan la información presentada y que no han sido estudiados hasta el momento. El trabajo sugiere que la participación del capital riesgo en la empresa o de capital extranjero, así como el hecho de que haya recibido subvenciones son elementos que influyen en que las compañías presenten mayor información sobre intangibles.

Por último, comentar que, si bien el estudio presenta limitaciones debido al tamaño de la muestra (49 empresas) o a su propio diseño que no permite una serie cronológica del mismo, es cierto que abre el camino a un ámbito poco investigado tanto a nivel nacional como internacional, como son los intangibles y las empresas biotecnológicas. A lo que hay que añadir interesantes líneas de investigación futuras, que van desde un análisis en mayor profundidad de los factores estudiados (como las políticas de activación de I+D de las empresas, las barreras de entrada en el sector centrado en el conocimiento, las alianzas empresariales en el ámbito de la biotecnología o las consecuencias de la presencia de capital riesgo en la gestión informativa) al avance de la investigación sobre los intangibles en la creación de valor, que permita sistemas de información más adecuados y eficientes.

Este libro es una de las últimas publicaciones de Genoma España, una fundación decisiva en el desarrollo del sector biotecnológico español y que consiguió que la Biotecnología ya esté en todos los discursos. Un sector que lamenta su desaparición y que confía en que las instituciones le sigan apoyando. Aunque su industria sigue en continuo aumento de proyectos empresariales, algo favorecido por la difusión del emprendimiento como opción profesional y por la mejora de los mecanismos de transferencia de tecnología del Sistema Español de Innovación, todavía son empresas de tamaño y alcance muy reducido. En la situación de crisis multifacético que vivimos, esto las sitúa en una posición de enorme debilidad.

Este estudio tiene la mirada peculiar de la contabilidad, algo inusual en las publicaciones acerca de este sector. En el María José Peset, profesora de esta asignatura en la Universidad Carlos III de Madrid y de la UOC, trata el tema con rigor y profundidad desde una perspectiva que aporta luz a un sector que está llamado a ser uno de los pilares de la economía del conocimiento.

Su lectura contribuye a conocer a las empresas biotecnológicas y, sobre todo, es una guía para que estas empresas sepan que es lo que tienen que hacer para que las conozcan mejor en los lugares que interesan, lo que les facilitará el acceso a una financiación que aunque existe, todavía tiene un gran desconocimiento de los retornos que estas tecnologías generan.

Ya no quedan ejemplares impresos y dudo que hayan pensado en hacer una reedición. Los interesados pueden descargárselo de la siguiente dirección:
icono.fecyt.es/informesypublicaciones/Paginas/La-Informaci%C3%B3n-Financiera-sobre-Intangibles-en-las-Empresas-Biotecnol%C3%B3gicas-Espa%C3%B1olas.aspx

Sin duda que resultará de utilidad a todos los que quieran conocer mejor a un sector en el que España tiene muchas posibilidades y a las empresas biotecnológicas para conocer mejor el lenguaje que les acerque a las inversiones que necesitan para abordar sus proyectos.


La biblioteca digital.

AUTOR  | Díez Carrera, Carmen. Ediciones Trea. Gijón, 2013. 152 páginas.

EL ÁMBITO DE LA BIBLIOTECA DIGITAL, UN ÁMBITO DE PROGRESO E INNOVACIÓN
Reseña realizada por Concha Huidobro Salas
Facultativo de Bibliotecas. Jefa de la Sección de Grabados. Biblioteca Nacional de España

Como resultado de la implantación de las tecnologías de la información y de la comunicación, de la globalización y de la Sociedad de la Información y del Conocimiento, se ha generado una producción exponencial de información en formato digital que configura la biblioteca digital, formada por una variedad creciente de materiales: libros, revistas, blogs, páginas web, redes sociales y otros recursos digitales, a los que se suman los materiales tradicionales o analógicos digitalizados para su preservación y acceso.

El libro La biblioteca digital recoge de manera amplia y estructurada todos estos materiales, su tratamiento y organización. En seis capítulos la profesora Carmen Díez Carrera da una idea básica de lo que son las nuevas bibliotecas, su contextualización y evolución en la Sociedad de la Información y del Conocimiento así como los nuevos retos que debe afrontar el bibliotecario, aspectos que constituyen una excelente reflexión y sugerencias para el lector. Con gran claridad y partiendo de los conceptos básicos y de las tareas tradicionales, se describen la variedad creciente de materiales digitales así como la digitalización de los tradicionales o analógicos, las herramientas necesarias para su tratamiento (normas, metadatos, formatos…) y los recursos para su preservación y acceso, entre los que se contemplan los lingüísticos, para el desarrollo de la sociedad multicultural y multilingüe que sustenta la sociedad global del conocimiento.

La autora es bien conocida en nuestro ámbito por sus brillantes aportaciones y por el mayor número de libros publicados en el área de bibliotecas, que constituyen instrumentos de inspiración, consulta y uso en todas ellas; su claridad de ideas y su capacidad para sistematizar y difundir el conocimiento es notoria. La profesora Carmen Díez fue colaboradora mía hace ya muchos años en el Catálogo de grabadores alemanes, y me honra decir que su excelencia profesional va pareja a su excelencia humana.

Bienvenido este libro que sistematiza brevemente y de una manera clara y divulgativa, sin perder el rigor científico, el ámbito de la biblioteca digital, un ámbito de progreso e innovación, que conjuga las competencias tecnológicas con las intelectuales, el análisis crítico y el compromiso social.

ISBN 978-84-9704-664-0 (impreso); ISBN 978-84-9704-740-1 (digital)


Redarquía - Más allá de la Jerarquía.

AUTOR  | Cabrera, José. Editorial Rasche. Madrid, 2014. 228 Paginas.

LAS NUEVAS ESTRUCTURAS ORGANIZATIVAS EN LA ERA DE LA COLABORACIÓN
Reseña realizada por Juan M. Zafra
@prensa14

"Contamos ya con las herramientas necesarias para construir las nuevas organizaciones que hemos soñado. Las plataformas tecnológicas -la web 2.0- se encuentra plenamente disponible y operativa. A través de ella podemos construir organizaciones transparentes y participativas, en las que la información fluya libremente en todas las direcciones. Utilizando las nuevas herramientas de colaboración, podemos construir un conocimiento compartido, podemos crear nuevos modelos de creación de valor mucho más justos y sostenibles. La transparencia, la agilidad, la participación y la comunicación abierta conforman un entorno propicio para el talento y la creatividad. Y, por qué no, también para la diversión".

Quien escribe las líneas de arriba es José Cabrera, reconocido emprendedor e innovador en el todo el mundo, autor del libro Redarquía. Las nuevas estructuras organizativas en la Era de la Colaboración.

Cabrera, que ha ocupado puestos de la máxima responsabilidad en multinacionales de la tecnología, es una referencia obligada para comprender los cambios que se están produciendo como consecuencia de la incorporación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en nuestras vidas; en el ámbito personal y en el profesional; en las relaciones de gobierno y en la organización de las empresas y las instituciones.

El concepto de 'redarquía', que él ha acuñado, explica algunos de los fenómenos sociales, económicos y políticos más importantes de la historia reciente en España y en otros países. Desde la capacidad de un grupo terrorista para sorprender al mundo con el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York el 11-S, a otros acontecimientos pacíficos que han permitido cambios muy relevantes en la organización de gobiernos o movimientos ciudadanos como el 15-M.

¿Qué está ocurriendo?, ¿qué es lo que subyace detrás de estos movimientos?

Redarquía es el término para designar una nueva realidad, un fenómeno de cambio basado en las relaciones en red, que está imponiéndose de forma imparablemente. Gracias a las nuevos medios de comunicación social (Facebook, Twitter y la blogosfera, de forma destacada) los movimientos colectivos consiguen salir adelante; tienen a su alcance una extraordinaria vía de organización para una sociedad que, al perder la confianza en los sistemas jerárquicos, se ve en la necesidad de intervenir directamente en la toma de decisiones.

Cabrera afirma que el mundo digital facilita y recompensa, por primera vez en la historia de la humanidad, un modelo colaborativo en las estructuras sociales.

No es posible ya abordar la complejidad y la incertidumbre de nuestra época utilizando las estructuras jerárquicas heredadas del pasado. Cuanto más nos aferramos a las jerarquías de poder tradicionales, más nos alejamos de las enormes posibilidades que nos brindan la Sociedad Red para crear valor económico y social de forma sostenible. La respuesta ha de ser colectiva. No basta ahora con renovar los liderazgos y con retocar las estructuras de poder: hay que transformarlas radicalmente. Y de todo eso es de lo que habla José Cabrera.

La realidad nos muestra cada día que la jerarquía tiene un coste muy elevado en términos de valores, transparencia, iniciativa, creatividad y compromiso. Las estructuras jerárquicas están fracasando en sus intentos para ajustarse a una nueva realidad mas global, compleja e incierta. Las férreas estructuras organizativas en la empresa y en la política chocan con la cada día más evidente realidad que los ciudadanos viven, disfrutan y comparten en sus ámbito personal -interconectado, abierto, transparente-. Las organizaciones tienen que reestructurarse para evitar tensiones, ineficiencias, desencanto y desapego.

Necesariamente tenemos que repensar cómo queremos que sean nuestras organizaciones en el futuro. Todo apunta a que las estructuras jerárquicas y altamente burocratizadas no podrán adaptarse.

Partiendo de sus conocimientos en el mundo empresarial y de su experiencia en la puesta en práctica de estas estrategias de colaboración, Cabrera realiza una comparación lúcida y precisa de los antiguos métodos organizativos y los innovadores planteamientos que derivan del mundo digital en el que vivimos. Redarquía. Más allá de la jerarquía es un manifiesto de rebelión en contra de las políticas ortodoxas y anticuadas.


Los Neutrinos.

AUTOR  | Pastor Carpi, Sergio. La Catarata. Madrid, 2014. 128 páginas.

UN ACERCAMIENTO AMENO Y COMPRENSIBLE AL MUNDO DE LOS NEUTRINOS
Reseña realizada por Mercedes Romero Pascual
Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid

Zúrich, 4 de diciembre de 1930

Estimados señores y señoras radiactivos,

[...] he encontrado una solución desesperada para salvaguardar el "teorema del intercambio" de la estadística y la ley de conservación de la energía. Se trata de que pudieran existir en el núcleo partículas, eléctricamente neutras, que llamaré neutrones, que tienen espín 1/2 [...]. Su masa debería ser del mismo orden de magnitud que la del electrón y en ningún caso mayor que una centésima de la masa del protón. El espectro continuo de la desintegración beta sería comprensible si suponemos que en un proceso beta se emite un neutrón además de un electrón, de tal manera que la suma de las energías del neutrón y el electrón es constante.
[...] Admito que mi propuesta puede parecer poco probable, porque estos neutrones, si existieran, ya se habrían visto hace tiempo. Sin embargo solo aquellos que apuestan pueden ganar [...] Por tanto toda solución (para el espectro beta continuo) debe ser analizada. Así que, estimados radiactivos, miren y juzguen. Desafortunadamente, no podré estar en Tubinga porque soy indispensable aquí en Zúrich para un baile en la noche del 6 al 7 de diciembre [...]
Su humilde servidor, W. Pauli.

Sergio Pastor Carpi, Doctor en CC. Físicas por la Universidad de Valencia, y científico titular de OPI en el Instituto de Física Corpuscular (centro mixto del CSIC y la Universidad de Valencia), ilustra este libro con este extracto de una carta de Wolfgang Pauli a sus colegas, con motivo del Congreso de Tubinga (Alemania) sobre radiactividad, al que éste no pudo asistir debido a que era imprescindible en un baile en Zúrich. Esta carta, escrita con suma humildad, y en la que Pauli llama neutrones a lo que más tarde se bautizaría como neutrinos, constituye el principio de la historia de estas partículas elementales.

El libro Neutrinos se estructura en cinco capítulos que conforman tres bloques. En un primer bloque, que abarca los dos primeros capítulos, el autor relata los primeros tiempos del estudio de los neutrinos. En esta primera parte se explica de forma amena y de fácil lectura la forma en que se intuyó y demostró la existencia de estas partículas, los conceptos elementales para entenderlas, las dificultades para detectar neutrinos debido a la escasa interacción de éstos con la materia, y los fundamentos a partir de los cuales se construyeron los primeros detectores que nos los mostraron. Este primer bloque termina con la narración de la detección de neutrinos y la demostración de lo que Pauli había predicho.

El segundo bloque del libro, que abarca los capítulos 3 y 4, se torna mucho más técnico. Sergio Pastor nos explica cómo, una vez detectados los neutrinos, las investigaciones se centran en elaborar teorías más precisas que expliquen los resultados experimentales que se van obteniendo. Se comienzan a detectar neutrinos provenientes de diferentes fuentes: se establecen las diferencias entre neutrinos solares, neutrinos atmosféricos, neutrinos procedentes de fuentes artificiales, tales como reactores nucleares y, en los últimos tiempos, neutrinos altamente energéticos, procedentes incluso de otras galaxias. En este bloque el autor nos habla de conceptos tan sugerentes como el sabor y el color de los neutrinos, nos da a conocer el descubrimiento de los tres tipos de neutrinos que explican resultados experimentales, antes inexplicables, y nos relata los incipientes experimentos orientados a calcular la masa del neutrino. Por otro lado, nos introduce en los mastodónticos detectores que se construyen, basados en principios físicos perfectamente conocidos, pero construidos con tecnologías de vanguardia. En este punto, el autor tiene el acierto de remitirnos a páginas web en las que podemos ver fotos y vídeos de estos inmensos detectores que son ciertamente ilustrativos y realmente sorprendentes.

En el tercer y último bloque, compuesto por el capítulo 5, el autor hace una interesante y entrañable disertación sobre la ciencia básica (ejemplo de la cual es la física de neutrinos), entendiendo como ciencia básica "aquella que aspira a mejorar nuestra comprensión del mundo que nos rodea sin que los resultados obtenidos sean directamente aplicables a nuestra vida diaria". No obstante lo anterior, Sergio Pastor, se acerca al lector y se hace la pregunta que se haría éste: ¿y esto, para qué sirve? Enumera varias aplicaciones, algunas todavía futuras, del descubrimiento de los neutrinos, tales como la posibilidad de anticiparse a la explosión de una supernova, de forma que podrían captarse imágenes de dicho fenómeno, hacer un mapa del universo, conocer con más detalle la estructura de las capas internas de la Tierra y su composición. Además, aplicaciones tan esperanzadoras como un conjunto de actividades que, bajo el lema de 'Neutrinos para la paz', pretende preservar el Tratado de No Proliferación Nuclear, controlando la cantidad de plutonio creado en los reactores nucleares para evitar así manipulaciones ilegales de este elemento con el fin de construir armas nucleares. O también aplicaciones tan tangibles como dar órdenes de compra de acciones bursátiles de un extremo al otro del planeta, y anticiparse algunos microsegundos que pueden permitir ganar una cantidad extra de dinero.

Para finalizar esta reseña, quiero agradecer a Sergio Pastor Carpi, haber escrito este libro. De una forma comprensible y amena consigue acercar al lector profano en Física de Partículas, que no en Física, a un mundo apasionante que ni vemos ni sentimos, pero que nos rodea. Agradezco también su interés por divulgar la ciencia para que deje de ser una disciplina exclusiva de un conjunto de estudiosos, y permitir así que el resto del mundo sea consciente de descubrimientos tan apasionantes como el de la existencia de las diminutas partículas que protagonizan este libro.


La mirada de Medusa.

AUTOR  | Pelayo, Francisco. Editorial Catarata-CSIC. Madrid, 2015. 127 páginas.

UNA ILUSTRADA Y MUY BIEN ESCRITA HISTORIA DE LA IDENTIFICACIÓN DE LOS FÓSILES HUMANOS Y DE LOS INTENTOS DE EXPLICAR SU FORMACIÓN
Reseña realizada por Jesús I. Catalá Gorgues
Profesor agregado de Historia de la Ciencia
Universidad CEU Cardenal Herrera

Pocos aspectos del desarrollo de la ciencia en los últimos cuatro siglos han resultado tan polémicos y apasionados como aquellos que conciernen al origen y antigüedad de la especie humana. Si el intenso antropocentrismo que caracteriza la tradición cultural occidental es, en algunas de sus vertientes, sensatamente repudiado en nuestros días, en la cuestión concreta a que hemos aludido es perfectamente lógico y hasta deseable. La obra que aquí comentamos se ocupa de la historia de la identificación de los fósiles humanos y de los intentos de explicar su formación. El autor, investigador científico del CSIC en su Instituto de Historia, es sin duda el mayor especialista en nuestro país sobre la cuestión, a la que ha dedicado numerosas publicaciones y proyectos. En este librito, breve, concentrado y muy esclarecedor, ha plasmado su esfuerzo por ofrecer un enfoque divulgativo sobre un tema que, efectivamente, sigue mereciendo la atención del gran público en cuanto a sus resultados contemporáneos, pero que es con frecuencia mal entendido en su dimensión histórica.

Pelayo ha organizado el volumen en cinco capítulos, más una introducción y un epílogo. A partir del antiguo mito sobre el poder petrificante que tenía la mirada de la más terrible de las gorgonas, el autor salta a la época, el siglo XVII, en que los fósiles empiezan a ser objeto amplio de colección y estudio, incorporados a esa cultura de la curiosidad que define la aproximación a la diversidad natural en los albores de la Modernidad. Otros tipos de preservación de restos biológicos, como los cadáveres hallados en minas y cavernas, las supuestas estatuas de sal de seres humanos y animales -eco de otro viejo mito, el de la mujer de Lot- o las pretendidas petrificaciones de pueblos y ciudades en diversos lugares del mundo, son repasados en los dos primeros capítulos para poner al lector en conexión con un marco cultural extraordinariamente sugestivo, que desde una visión sesgada por nuestro conocimiento podrá parecer fútil e ingenuo, pero que en realidad pone de relieve un esfuerzo interpretativo de gran alcance a propósito de la condición humana. Siempre en esa frontera entre ciencia y creencia, que tan altaneramente creemos ser capaces de deslindar en todo momento pero que en realidad constituye un ecotono intelectual de gran complejidad, hallaremos en el capítulo tercero la historia de los huesos de supuestos gigantes; al respecto, destacarán las aportaciones de autores españoles entre los siglos XVI y XVIII, estimuladas en no escasa medida por la experiencia naturalista americana, con perspectivas variadas y a veces muy críticas con las creencias tradicionales; un debate que rendirá su fruto más acabado en la formidable obra de José Torrubia (1698-1761), de gran influencia en el ulterior desarrollo de la ciencia de los fósiles.

El siglo XVIII será, de hecho, el punto de partida de las grandes polémicas sobre la existencia de fósiles humanos, a las cuales se dedica el capítulo cuarto. La descripción por el suizo Johann Jakob Scheuchzer (1672-1733) de un supuesto 'hombre testigo del Diluvio' a partir de unos restos procedentes de una localidad a orillas del lago de Constanza, representa el inicio de las mismas, que envolverán al tiempo un vivo debate sobre los modos y mecanismos de fosilización. Ya en el siglo XIX, demostrada por Cuvier la filiación batracia del fósil de Scheuchzer, se acumularán poco a poco las evidencias en torno al hombre fósil. En ese 'teatro de los cráneos' del que se ocupa el capítulo quinto se discutirá, además del carácter humano, la propia consideración de fósil; en paralelo, la propia filiación de nuestra especie y la inquietante posibilidad de nuestro parentesco con el resto de vivientes. El descubrimiento de restos incontrovertiblemente humanos en una caverna del valle de Neander, allá por 1856, y la publicación unos años después de las primeras obras específicamente dedicadas a interpretar la condición humana en perspectiva evolucionista, marcarán el desarrollo de la moderna paleontología humana. Pero esta es una historia que ya no desarrolla Pelayo en este libro, enfocado, como hemos glosado, en los debates anteriores a la obra de Darwin.

Contenidamente ilustrada y muy bien escrita, La mirada de Medusa es en sí misma un ejercicio de retrospección que no solo colma la curiosidad histórica, sino que logra estimular reflexiones provechosas sobre cuestiones que muchas veces damos por sentadas con excesiva complacencia. Ya hemos aludido a la difícil demarcación entre ciencia y creencia, y rápidamente podríamos transitar hacia el papel de las creencias en el estímulo de la ciencia. Y estaría presente también la crítica sobre los modos según los cuales la ciencia avanza, y las claves discursivas de la condición moderna, y las demarcaciones respecto a lo humano. Esta es la gran virtud, a nuestro juicio, del libro de Pelayo; aparentemente simple, indudablemente inteligible, y muy divertido en su selección de casos y anécdotas, ofrece sin embargo amplios horizontes para la profundización; si se quiere, miradas más profundas que la de la mortal Medusa.

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