ART.21 LEY 24/2015, DE 24 DE JULIO, DE PATENTES. INVENCIONES REALIZADAS POR EL PERSONAL INVESTIGADOR DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS Y DE LOS ENTES PÚBLICOS DE INVESTIGACIÓN


En anteriores entradas de este blog ya hemos repasado algunas de las novedades que la Ley 24/2015 introduce en el sistema de patentes español, más concretamente en el procedimiento, así como en relación con la patentabilidad, la tramitación de las patentes de interés para la defensa y el procedimiento de limitación.

En esta ocasión nos vamos a centrar en un aspecto de particular relevancia para un sector muy grande de la población española y fundamental de la I+D+i española: nos referimos al Personal Investigador de las Universidades Públicas (más de 100.000 personas – curso 2014/2015 (1)) y de los Entes Públicos de Investigación (más de 300.000 personas – año 2013 (2)). Estas más de 400.000 personas presentan al año en España más del 22% de las solicitudes de patentes (3).

¿A quién pertenecen las invenciones patentadas por estos colectivos? ¿Quién se lleva los beneficios obtenidos por la explotación de dichas patentes? Estas preguntas no tienen una respuesta sencilla y ésta no siempre satisface a los investigadores. Tanto es así, que en muchas ocasiones, el cine y la televisión han incluido este tema en sus producciones. Por ejemplo, en la serie BigBang dedican un episodio a la presentación de una solicitud de patente por sus protagonistas (temporada 9, episodio 18: Leonard, Sheldon y Wolowitz se encuentran con un problema cuando intentan solicitar una patente para su giroscopio de persistencia infinita).

La Ley 24/2015 introduce bastantes novedades en relación con las invenciones patentadas por el personal investigador de universidades públicas y entes públicos de investigación. Estas novedades han sido consecuencia de las diversas modificaciones que se han ido introduciendo en la Ley 11/1986 de Patentes por: la LO6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades; el RD 55/2002, de 18 de enero, sobre explotación y cesión de las invenciones realizadas por el Personal Investigador de Entidades Públicas; la Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible; y la Ley 14/2011, de 1 de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación.

La primera novedad se encuentra en el apartado 1, donde se identifica el marco de aplicación, dado que define el concepto de entes públicos de investigación, y se distinguen 3 tipos de personal investigador.

En relación a los entes públicos se indican que son centros y organismos públicos de investigación —de la Administración General del Estado, de los centros y organismos de investigación de otras Administraciones Públicas, de las fundaciones del sector público estatal o de las sociedades mercantiles estatales (en este apartado se ha tenido en cuenta la definición dada por el artículo 53 de la Ley de Economía Sostenible).

Y el personal investigador puede ser alguno de los siguientes: el personal investigador definido como tal en el artículo 13 de la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación; el personal técnico considerado en dicha Ley como personal de investigación; y el personal técnico de apoyo que, conforme a la normativa interna de las universidades y de los centros de investigación, también tenga la consideración de personal de investigación.

En el apartado 2 se incluye la segunda novedad relacionada con la obligatoriedad impuesta al personal investigador de comunicar a la entidad pública a cuyo servicio se halle, las invenciones que realice en el ejercicio de las funciones que les son propias. Así se establece una forma de comunicación: por escrito; un periodo de 3 meses desde la finalización de la investigación; y, además, se incluye una sanción por incumplimiento (pérdida de los derechos que le pudieran ser reconocidos).

En el apartado 3 se incluye un plazo de 3 meses para que el organismo público comunique por escrito al autor de la invención su voluntad de solicitar la patente o considerarla como secreto industrial. Si pasado este plazo el organismo no ha emitido comunicación alguna, el autor de la invención podrá solicitar la patente.

También se incluye la obligación al autor de una invención de no publicar el resultado de una investigación susceptible de ser patentada antes de que trascurra el plazo anterior o de que se haya presentado la solicitud de patente.

En el apartado 5 se indica que cuando la investigación se vaya a llevar a cabo en el marco de contratos o convenios entre el organismo público y otros entes públicos o privados, en los contratos se deberá indicar a quién corresponderá la titularidad de las invenciones que el personal investigador pueda realizar en el marco de dichos contratos o convenios, así como todo lo relativo a los derechos de uso y explotación comercial y al reparto de beneficios obtenidos.

Y por último, en el apartado 6 se da respuesta a la segunda de las preguntas planteadas al inicio: será el Consejo de Gobierno de la Universidad quien determinará las modalidades y la cuantía de la participación del personal investigador de la universidad en los beneficios que se obtengan con la explotación de las invenciones aquí contempladas, y en su caso, de la participación de la Universidad en los beneficios obtenidos por el investigador con la explotación de las mismas, sin perjuicio de lo establecido en el artículo 83 de la LO 6/2001, de Universidades, y en el artículo 64 de la Ley 2/2011, de Economía Sostenible.

Extracto del “Reglamento para la Protección de los Resultados de Investigación en la Universidad Carlos III de Madrid, aprobado por el Consejo de Gobierno en sesión de 9 de diciembre de 2010” (4).

Referencias:

(1)    Datos y Cifras del Sistema Universitario español, Ministerio de Educación Cultura y Deporte

(2)    Indicadores del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación 2015, Ministerio de Economía y Competitividad

(3)    Estadísticas OEPM en cifras

(4)    Reglamento para la protección de los resultados de investigación en la Universidad Carlos III de Madrid, aprobado por el Consejo de Gobierno en sesión de 9 de diciembre de 2010

 

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PATENTES E INVENCIONES: LEYENDAS Y TEORÍAS CONSPIRATIVAS (Parte II)


Continuando con el blog de la semana pasada, exponemos en esta entrada otras 6 historias no confirmadas y que se apartan de la “normalidad” sobre patentes:

 

 LA MUERTE VIOLENTA DE UN AGENTE DE PATENTES RELACIONADO CON SECRETOS NUCLEARES

 Durante el llamado proyecto Manhattan, que tenía como objetivo la consecución del arma nuclear durante la Segunda Guerra Mundial, se constituyó un equipo cuya misión era la redacción y presentación de solicitudes de patentes sobre el resultado de la investigación y que se mantenían en secreto (se llegaron a presentar hasta 2100 solicitudes). El objetivo era mantener el control gubernamental sobre toda la investigación nuclear, en relación con las universidades y contratistas privados.

El número 2 del equipo encargado de la redacción y presentación de solicitudes en relación con el proyecto Manhattan era el capitán Paul P. Stoutenburgh, el cual en abril de 1946 se suicidó, acabando antes con la vida de su mujer y de su hija. Dado que eran tiempos muy complicados desde el punto de vista del espionaje, con los soviéticos deseosos de acceder al arma nuclear, en la prensa se especuló con que el suicidio y asesinato tenían algún tipo de vinculación con el espionaje o la filtración de secretos militares. Los vecinos comentaron que Stoutenburgh había desarrollado un desequilibrio mental de tipo paranoico a consecuencia de su creencia de que se estaban filtrando secretos militares de cuya custodia era responsable.

Nunca se aclaró que es lo que provocó el trágico desenlace en esta historia de patentes y secretos, pero se puede ampliar la información en este vínculo.

A continuación, se reproducen algunas de las patentes del proyecto Manhattan, declaradas secretas inicialmente y que tras su desclasificación se publicaron:

 

La primera figura de estas cuatro representadas (arriba a la izda)  corresponde a la figura de la patente US2708656, relativa a un reactor neutrónico, presentada en 1944 y publicada en 1955 tras su desclasificación. El primer inventor es el físico nuclear y premio nobel italiano Enrico Fermi. A su derecha se encuentra la figura de la patente US2709222 sobre un método de separación electromagnética de uranio 235 a partir de uranio natural, también se publicó en 1955, 10 años después de su presentación.

De las figuras inferiores, la  izquierda  corresponde a la figura de la patente US3358605 que tiene por objeto un interruptor sensible a la presión. Presentada en 1945 se publicó 22 años después tras ser desclasificada. Parece que se trata del sistema de detonación empleado en las bombas de Nagashaki e Hiroshima. A su derecha la figura de la patente US6761862 que tiene por objeto un proceso químico empleado en el enriquecimiento de uranio y que representa un caso extremo en el mantenimiento en secreto de una patente; presentada en 1945 no se publicó hasta el año 2004, tras su desclasificación. Quizás aún se mantengan clasificadas patentes de aquella época.

 

EL INVENTOR DEL “MOTOR DE AGUA” QUE FRANCO RECHAZÓ

En los primeros años 70 del siglo pasado, el inventor Arturo Estévez Varela frecuentó los medios de comunicación con su invento de un supuesto “motor de agua”. Se afirmaba que su motor funcionaba exclusivamente con agua y la adición de un producto químico que no llegó a revelar. Efectuó una prueba en la Plaza de España de Sevilla, durante la que circuló durante dos horas sobre su ciclomotor. Echaba un trago a su botijo y el resto del agua iba a parar al motor de su motocicleta. En una de sus demostraciones, declaró que cedía la licencia de su patente al estado para beneficio de todos los españoles. Nunca se reveló el producto que mezclado con el agua facilitaba el funcionamiento del motor, pero se especula que se trataba de boro. Aunque se hablaba de motor de agua, en realidad era un rudimentario motor de hidrógeno. Mediante la reacción química, probablemente con boro, se generaba hidrógeno, que era el combustible del motor. Hoy en día, se investigan diversos métodos de producción de hidrógeno y su utilización en las llamadas pilas de combustible para generar energía eléctrica.

Dice la leyenda que, Franco encargó un informe a una Escuela de Ingenieros, el cual arrojo resultados negativos, tras lo cual pidió que no se volviera a hablar del tema. Ciertos rumores afirman que tras la desaparición del invento se encontraba la alargada mano de las empresas petroleras.

Figura de la Patente ES0388574 sobre “Generador de hidrógeno de funcionamiento automático”

Una búsqueda en la base de datos Invenes muestra que Arturo Estévez era un inventor prolífico. Aparecen 222 documentos de patente a su nombre, con fechas de publicación desde 1946 a 1972 y con temas tan diversos como un “asador de pollos mediante rayos infrarrojos”, “una máquina aventadora para limpiar cereales” o “un transmisor supersónico de frecuencia ultra-elevada”. También se encuentra una patente francesa sobre un “dispositivo para el encendido de tubos fluorescentes”.

 

¿QUIÉN IMPIDIÓ LA EXPLOTACIÓN DE LA PATENTE DE ALBERTO VÁZQUEZ FIGUEROA?

Como es bien sabido, el escritor Alberto Vázquez Figueroa inventó a mediados de los años 90 una planta desalinizadora que consistía en una columna de agua de 700 metros bajo la cual se situaban unas membranas de ósmosis inversa. Toda su experiencia con la invención se recoge en su libro “El agua prometida”, al cual se dedicó una anterior entrada del blog.

A pesar de sus aparentemente prometedores resultados, del interés de algunos técnicos y de las promesas de algunos políticos, la invención objeto de la patente ES2094697B1 no se ha llevado a la práctica.

En su libro, Alberto Vázquez enumera algunos de los factores que según su criterio se oponían al éxito de su invención:

-          Las compañías embotelladoras de agua.

-          Las empresas constructoras.

-          Las compañías eléctricas.

-          “El sistema”.

¿Fue así o se trató de una falta de viabilidad técnica y económica de la invención?

 

LA SUPUESTA PARALIZACIÓN DE PATENTES POR LAS OFICINAS DE PROPIEDAD INDUSTRIAL

Según se ha podido ver en algunos de los apartados anteriores, en ciertos sectores ha arraigado la idea de que hay fuerzas poderosas encarnadas en compañías multinacionales (principalmente empresas del sector del petróleo y de la energía en general) que actúan para impedir la explotación de ciertas invenciones que podrían poner en peligro su éxito económico, aunque a costa de perjudicar a la sociedad.

Dentro de esta amplia y asentada teoría conspirativa también se reserva un papel a las Oficinas de Patentes. Según se comentó en una entrada anterior del blog, en España como en la mayor parte de los Estados, se contempla un procedimiento que permite declarar secretas ciertas patentes por considerarse de interés para la defensa nacional y que no serán publicadas a no ser que se levante la clasificación confidencial. Periódicamente se publican artículos donde se denuncia que las Oficinas de Patentes, principalmente la USPTO (Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos) abusan de la potestad de mantener secretas ciertas patentes, utilizándola para frenar algunas de esas patentes que facilitarían un abaratamiento de la energía a costa de los beneficios de grandes multinacionales.

Aunque no hay ninguna prueba que confirme este abuso por parte de la USPTO, ésta tampoco hace demasiado para desmentirlo, pues se ha admitido la existencia de un programa llamado “Sensitive Application Warning System”, que funcionó hasta hace poco más de un año y que retrasaba la publicación de solicitudes que se encontraban, entre otras, en algunas de las siguientes circunstancias:

Solicitudes que carecían de aplicación industrial por ir contra las leyes de la física:

-          Móviles perpetuos.

-          Dispositivos anti-gravedad.

-          Invenciones relacionadas con la superconductividad a temperatura ambiente.

-          Energía libre

-          Obtención de velocidad superior a la luz.

Y por otros motivos no relacionados con la aplicación industrial:

-          Solicitudes con una fecha de presentación anterior a 1995 y con alcance de protección muy amplio.

-          Solicitudes con un ámbito pionero.

-          Solicitudes que se refieren a temas que si se publicaran atraerían una gran atención de los medios de comunicación.

-          Solicitudes con temática delicada.

-          Solicitudes que podrían dañar a las personas, al medio ambiente o poner en peligro la seguridad pública o nacional.

 

UN ASUNTO DE PATENTES RELACIONADO CON LA DESAPARICIÓN DEL VUELO MH370 DE MALAYSIA AIRLINES

Todo lo relacionado con la desaparición de este vuelo, cuyos restos aún no se han encontrado, ha estado cubierto por un velo de misterio, pero dentro de los rumores que circularon sobre la desaparición había uno que tenía por protagonista a una patente.

La patente en concreto es la de número US8671381, referida a un perfeccionamiento de un procedimiento de fabricación de semiconductores. El rumor afirmaba que cuatro de los 5 titulares de la patente viajaban en el avión. Se decía que el quinto titular era la empresa “Freescale Semiconductor Inc”, lo cual es cierto. También añadía la “teoría conspirativa” que el objeto de la patente era un invento de gran transcendencia y que, tras la desaparición de cuatro de los titulares, la patente quedaría en manos de la empresa antes citada. También se dejaba caer que el propietario de la compañía es el multimillonario J.Rothschild. Curiosamente la familia Rothschild ha sido la protagonista de numerosas teorías conspirativas a lo largo de los últimos 200 años, algunas de ellas con carácter antisemita. La teoría conspirativa sugería que la desaparición del avión tendría como principal motivación el apoderarse de una patente revolucionaria.

No se ha podido demostrar que las cuatro personas que además de la empresa Freescale figuran como titulares de la patente, viajaran en el avión. Además, si como era lo más probable, esas personas eran trabajadoras de la empresa, la titularidad pertenece a la empresa. Si realmente eran titulares, su muerte no significa que automáticamente el quinto titular asuma esos derechos, sino que los derechos de los titulares fallecidos serían heredados por sus descendientes. Por otro lado, la patente tiene por objeto el perfeccionamiento de un procedimiento de fabricación, no un invento revolucionario y J.Rothschild es sólo uno de los accionistas de la empresa y no su propietario.

 

EL VIRUS ZIKA PATENTADO POR ROCKEFELLER

El protagonismo que el llamado virus Zika ha cobrado repentinamente en los últimos meses, ha dado lugar a diversas teorías “conspirativas” sobre qué podría estar detrás de este virus, en principio tan dañino y del que prácticamente no se conocía nada. Entre ellas, hay una que afirma que el millonario Rockefeller habría patentado el virus.

No existe ninguna patente, lo único que hay detrás es que la ATCC (American Type Culture Collection) tiene depositado el virus Zika, ya desde 1947 por el epidemiólogo español Jordi Casals, que lo obtuvo de una muestra de sangre extraída de un mono en una selva de Uganda de nombre Zika. Además, la investigación estuvo financiada por la Fundación Rockefeller. A partir de esos datos es que se construyó la teoría conspirativa, que como se ve no tiene fundamento alguno. Esta teoría ha puesto de manifiesto, una vez más, la confusión y falta de conocimiento que en relación con lo que significa una patente existe en los medios de comunicación.

 

Conclusión

Lo que hemos ofrecido aquí es únicamente una pequeña selección de historias confusas,  y leyendas urbanas en relación con el mundo de la invención y de la patente, que como se habrá podido observar, es un campo fértil para el tema. Las teorías conspirativas surgidas en los últimos años parecen ser cada vez más disparatadas. Animamos a los lectores a que compartan otros ejemplos que conozcan.

 

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PATENTES E INVENCIONES: LEYENDAS Y TEORÍAS CONSPIRATIVAS (Parte I)


El mundo de las invenciones y de las patentes es propicio a la aparición de historias no confirmadas y que se apartan de la “normalidad”. Por otro lado, y como podrán corroborar todos aquellos que hayan trabajado en contacto con inventores, algunos desarrollan un fuerte temor (en ocasiones justificado) a que terceros, incluidos los Estados, se apropien de sus invenciones. Ello dificulta que, en esos casos, los agentes de la propiedad industrial puedan redactar solicitudes de patentes que cumplan con el requisito de “suficiencia de la descripción”.  Son también numerosas las historias confusas alrededor de cuál fue el auténtico inventor de algunas de las grandes invenciones de la historia, desde el teléfono a la radio, pasando por nuestra fregona (ver referencia a la sentencia que reconoció a Manuel Jalón como inventor) . A continuación, repasamos algunas de estas historias no confirmadas sobre patentes:

¿INVENTÓ UN ESPAÑOL LA MÁQUINA DE VAPOR?

La máquina de vapor es uno de los grandes inventos de la humanidad, gracias al cual se vivió la revolución industrial del siglo XIX. Tradicionalmente, se ha atribuido su invención a James Watt, sin embargo, también se suele afirmar que el navarro Jerónimo de Ayanz y Beaumont la inventó con anterioridad.  Ya previamente, se tienen noticias de la invención por parte del inventor y marino Blasco de Garay de un motor impulsado por vapor, en concreto para su aplicación en barcos. Al respecto se habla de una prueba de navegación no confirmada, sin velas ni remos, en la que se utilizaba una gran caldera de agua hirviendo y que fue realizada en el puerto de Barcelona en 1543.

Máquina de vapor de Jerónimo de Ayanz y Beaumont. Fuente: Museo virtual del archivo histórico de la OEPM

EL HOMBRE DE PALO DE JUANELO TURRIANO

Hay una leyenda que dice que el inventor e ingeniero Juanelo Turriano diseño y construyó una especie de muñeco de madera, que tenía capacidad de mover piernas y brazos y estaba destinado a recoger limosnas.

Según una de las versiones, el artilugio era capaz de andar buscando a posibles benefactores e incluso hacía una reverencia cuando recibía alguna moneda. La leyenda tiene cierta semejanza con la del Golem de Praga.

Supuestamente, un ejemplar de este “hombre de palo”, de 40 cm de altura y que aún funciona, se encuentra en el Museo Smithsonian de Washington.

ANTONIO LONGORIA Y EL “RAYO DE LA MUERTE”

Antonio Longoria nació en Madrid en 1890 y con 21 años emigró a los Estados Unidos, donde se estableció, obteniendo la nacionalidad estadounidense.  Tras estudiar medicina e ingeniería, se convirtió en el presidente de la empresa “Sterling Electrical”. En la base de datos Espacenet es posible encontrar 23 documentos de patente a su nombre, la mayoría sobre soldadura, que era su campo de especialización. Parece ser que, en sus investigaciones sobre aparatos terapéuticos consistentes en el suministro de descargas eléctricas y sobre nuevos métodos y dispositivos de soldadura llegó a una máquina capaz, según afirmaba, de generar lo que denominaba un “rayo de la muerte” que mataba a perros, gatos y conejos de manera instantánea, transformando su sangre en agua. La década de los años 30 del siglo XX fue testigo de otros supuestos inventos consistentes en rayos que causaban la muerte a distancia. Nicola Tesla decía haber inventado lo que llamaba la telefuerza. Otro rayo de la muerte famoso fue el de Harry Grindell Mathews.

Figuras y comienzo de la descripción de la patente US1302391

En un artículo publicado en la revista “Modern Mechanix” en septiembre de 1934 se afirmaba que la invención había sido declarada secreta por el Gobierno de los EE.UU. para su uso como arma defensiva en caso de necesidad.

EL CASCO EMISOR Y RECEPTOR CUYA PATENTE SUPUESTAMENTE SE VENDIÓ A HITLER

La patente española de número ES0152626 con fecha de presentación 29/04/1941 tiene por objeto un casco militar provisto en su interior de un dispositivo emisor y un receptor, con una antena telescópica en su parte frontal. El inventor fue Juan Manuel Álvarez de Lorenzana, Vizconde de Barrantes, que combatió en el bando nacional durante la guerra civil como Capitán del Cuerpo de Ingenieros en el Tercio Requeté de Campaña. Su experiencia en el campo de combate le había hecho ver que los enlaces radiofónicos entre compañías o batallones se empleaban con frecuencia después de parapetos y como se utilizaban ondas de 4 metros, también llamadas ópticas, las comunicaciones no eran posibles si no había visibilidad de antena entre los corresponsales, con el consiguiente riesgo para dichos corresponsales. El invento permitía que el soldado pudiera asomar la antena al exterior, permaneciendo protegido, cosa que no era posible si el aparato de radio se montaba a la espalda como se venía haciendo hasta entonces.

El propio inventor afirma en su autobiografía que la invención fue comprada por el ejército alemán durante la segunda guerra mundial, aunque no se dispone de pruebas. De cualquier modo, si se hubiera presentado una patente sobre la invención en Alemania, con toda probabilidad habría sido declarada secreta y como ya se mostró en una entrada anterior, todas las patentes secretas se quemaron durante los últimos días de la segunda guerra mundial ¿Será cierto o una leyenda más alrededor de una patente?

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Un invento y una patente que revolucionaron el comercio mundial


En esta ocasión dedicamos nuestra entrada a uno de esos inventos que nos acompañan desde hace muchos años, lo cual nos lleva a pensar que siempre estuvieron ahí, pero no, hubo un inventor, una patente y mucho más antes de su popularización. Se trata del gran contenedor normalizado, contenedor ISO o marítimo, ese que vemos en los grandes centros de logística, en los puertos, sobre camiones tipo tráiler y en los trenes de carga.

Aunque con anterioridad a la segunda guerra mundial hubo varios intentos en Europa y los Estados Unidos de implantar un sistema de contenedores que evitara la necesidad de numerosas cargas y descargas de las mercancías, sustituyéndolas por un contenedor que era el que cambiaba de medios de transporte, ninguno de ellos llegó a establecerse. Fue el empresario estadounidense Malcolm Purcell McLean el que creó el contenedor que fue adoptado como norma internacional y que podemos contemplar por doquier.

A comienzos de los años 50, McLean ya poseía una compañía de transporte por carretera a lo largo de la costa este de los EE.UU. Se estaba planteado transportar en barcos los camiones, en los buques que entonces se llamaban “trailerships”, pero como se aprecia en la foto, no se aprovechaba convenientemente el espacio de cubierta.

Antiguo Trailership

Entonces, se le ocurrió que, en lugar de cargar el chasis de los camiones, se trasladaría únicamente el contenedor propiamente dicho, la caja. Patentó una disposición de dichas cajas sobre la cubierta de un barco de transporte a granel de líquidos, vendió su compañía de transporte por camión y compró dos compañías de transporte marítimo para poner en práctica su proyecto.  La patente en cuestión es la estadounidense de número US2853968 y según se puede observar en las figuras, se refiere a una fijación de los contenedores o cajas sobre la cubierta de un buque.

Figuras de la patente US2853968

Posteriormente, McLean comenzó a trabajar con el ingeniero Tantlinger. A lo largo de sus cerca de 80 patentes, Tantlinger fue desarrollando toda la tecnología relacionada con los contenedores y su manipulación, como por ejemplo el llamado “twistlock”, que se emplea en estos contenedores normalizados para su fijación a los medios de transporte y para facilitar su manipulación por las grúas.

Figuras de la patente US3456967

Este año se cumplen 60 del primer transporte por barco, utilizando esta disposición de contenedores, en abril de 1956 entre Nueva Jersey y Houston (Texas). Ya en este mismo blog, hablábamos de ¿por qué algunas empresas regalan sus patentes? y se ha comentado mucho la liberación de patentes de la empresa Tesla. Pues bien, Malcolm McLean fue un pionero en este campo. En cuanto comenzó a explotar su invención y ampliar su flota de barcos, se dio cuenta que sus posibilidades de expansión se veían frenadas por la falta en muchos puertos de grúas adecuadas para la descarga de sus contenedores. Malcolm Lean liberó sus patentes y la Organización Internacional de Estandarización (ISO) adoptó sus contenedores en 1968, aunque en esta decisión tuvo gran influencia el ejército de los EE.UU., que en aquellos años intervenía en Vietnam y necesitaba un transporte eficiente de su material de guerra. Indudablemente, su empresa Sealand estaba más que preparada para la nueva norma y durante muchos años tuvo unos resultados económicos espectaculares.

Normas ISO:

ISO 338 definió la terminología y las dimensiones. (Enero de 1968)

ISO 790 definió cómo se deberían identificar los contenedores (Julio de 1968)

ISO 1897 definió los tamaños de los contenedores (Octubre de 1970)

La utilización de contenedores normalizados, basados en la invención de McLean, está detrás de la explosión en el comercio mundial que se ha vivido a lo largo de los últimos 50 años. Según se afirma en este artículo de “The Economist”, su influencia sobre el aumento de los intercambios comerciales ha sido mucho mayor que el ejercido por los acuerdos de libre comercio.

By Photocapy (Flickr) [CC BY-SA 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)],

via Wikimedia Commons

Las siguientes cifras proporcionan una idea del avance que para el comercio mundial ha supuesto la utilización de contenedores normalizados desde hace 60 años:

-  El coste del transporte marítimo ha disminuido en más de un 90%

-  En 1956 el coste del transporte marítimo era de 5,86$ por tonelada, mientras que ahora es de unos 0,16$ por tonelada-

-  En 1966 un 1% de los países tenían puertos para contenedores, lo cual aumentó a un 90% en 1983.

-  Antes de la aparición de los contenedores, se podían cargar 1,3 toneladas por hora. Ello aumentó a más de 30 toneladas por hora en 1970.

-  Hay más de 17 millones de contenedores normalizados en el mundo.

-  Hay más de 6000 buques de contenedores en servicio.

Todavía hoy en día se sigue innovando en ciertos aspectos de estos contenedores, sobre todo en los medios de anclaje.

Figura de la patente ES2567731            Figura de la patente ES2480993

En los últimos tiempos se presentan con frecuencia solicitudes de patente sobre sistemas de construcción modulares basados en la utilización de estos contenedores normalizados.

 Figura de la solicitud ES2551251A1            Figura de la solicitud ES2412280A2

En definitiva, el contenedor ISO o marítimo fue una invención sin demasiada complicación técnica y que en pocas décadas ha hecho más por el comercio internacional que las interminables discusiones sobre tratados de libre comercio que se han sucedido a lo largo de las últimas décadas.

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LAS PATENTES QUE FINANCIARON A LAS SS


Cuando una guerra azota a un país, todos sus estamentos sufren en mayor o menor medida. Las Oficinas de Patentes no pueden ser una excepción. Ya en el número 52 de la revista Marchamos ofrecíamos información sobre las vicisitudes vividas por el Registro de la Propiedad Industrial, en realidad los dos “registros de la propiedad industrial” que funcionaron durante la Guerra Civil Española.

En el mismo artículo de la revista Marchamos se mencionaba que también durante la Guerra de Secesión estadounidense ambos bandos contaron con sendas Oficinas de Patentes. Se puede añadir que, durante esa guerra, el antiguo edificio de la Oficina de Patentes Estadounidense en Washington fue utilizado como hospital, cuartel y morgue.  

Respecto a la Oficina de Patentes del Reino Unido, se conoce que su sede en Londres sufrió un incendio como consecuencia de los bombardeos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, más concretamente debido a una bomba V1 y se perdió numerosa documentación. También es sabido que su labor de examen fue prácticamente interrumpida durante aquellos años y que con posterioridad hubo que contratar un número extraordinario de examinadores para recuperar el retraso, lo cual no se logró hasta la década de los sesenta.

Indudablemente, de las grandes Oficinas de Patentes del mundo occidental, es la alemana la que más vio alterada su actividad durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque ahora su sede central se encuentra en Múnich, en aquellos años estaba ubicada en Berlín. Tras la llegada al poder del partido nazi en 1933, todos los funcionarios judíos fueron despedidos y se privó a los agentes de patentes judíos del ejercicio de su profesión. En 1938, los judíos perdieron el derecho a presentar solicitudes de patente y las patentes en manos de judíos debieron ser traspasadas a alemanes no judíos.

De esos años oscuros dominados por el nazismo, destaca una historia relacionada con las patentes, la del reflector para pedales de bicicleta. Anton Loibl, miembro de las SS, chófer de Hitler y uno de los integrantes de su círculo en Múnich durante los primeros años, incluyendo el “Beerhall Putsch” en el que participó y por el que estuvo en la cárcel, era también inventor. A mediados de la década de los treinta inventó unos pedales para bicicletas que tenían incrustados cristales que reflejaban las luces de los vehículos que se aproximaban. Las SS formaron una empresa con Anton Loibl, de nombre “Anton Loibl GmbH” para explotar éstas y otras invenciones. Se habla de que, aunque la invención no cumplía con los requisitos de patentabilidad, fue concedida por presión de Himmler (líder de las SS). La patente en cuestión es la de número DE670226C.

Parece ser que la comercialización de la invención infringía dos patentes relativas a las piedras empleadas como reflectores, concretamente las de número DE692562C y DE697207C , pero sus titulares fueron forzados a conceder licencias a la empresa Anton Loibl GmbH en condiciones muy ventajosas para esta última. Una vez obtenida la patente sobre la invención, nada mejor que establecer la obligatoriedad de su utilización en todas las bicicletas para maximizar los beneficios. En 1937, Himmler modificó el código de tráfico alemán, obligando a que todas las bicicletas que se vendieran en Alemania llevaran incorporado ese reflector en el pedal. El pedal reflector también se patentó en el Reino Unido (GB508910), Austria (AT157469),  Suiza (CH206072) y Dinamarca (DK57798).

La Compañía se diversificó y desarrolló y patentó otros productos que durante años proporcionaron abundantes ingresos a las SS, que en su mayoría se derivaron hacia la Ahnenerbe (un instituto de estudios arqueológicos de las SS) y la Lebensborn (una asociación dedicada a la promoción de la llamada “raza aria”). La empresa empleó “trabajo esclavo” y prisioneros de campos de concentración. En este artículo del diario “Der Spiegel” de 1963, se afirma que todavía en la década de los sesenta era obligatorio que las bicicletas llevaran en la República Federal Alemana reflectores en los pedales.

Es posible encontrar más información sobre el funcionamiento de las finanzas de las SS y el papel que la empresa Anton Loibl GmbH jugaba en ellas, en las actas de los juicios de Núremberg concretamente en el volumen V de las mismas, donde se incluye una traducción al inglés de un informe que un subordinado remite a Himmler informándole sobre las empresas del conglomerado de las SS, entre las que se encuentra “Anton Loibl GmbH”:

La empresa Anton Loibl GmbH también patentó en España dos de sus invenciones:

ES147188 Un aparato para comparar automáticamente la intensidad de los haces de rayos luminosos (Fecha de solicitud: 27/10/1939). Esta solicitud tenía por objeto un aparato que permitía distinguir la capacidad de reflexión de distintas piezas y podría estar relacionada con la fabricación de los pedales reflectores para bicicletas.

ES151816 Un procedimiento para la obtención de un modelo de copiar para trabajos de imprenta. (Fecha de solicitud: 13/02/1941).

Se observa que la dirección de la empresa Anton Loibl GmbH es “Geisbergstrasse 21, Berlín”, que coincide con la dirección de otra empresa de las SS, la llamada “Sudetenquell”, una marca de agua mineral.  

También al revisar el expediente de la patente ES147188, disponible en el archivo histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas se observa que dicha patente no llegó a explotarse. De acuerdo al Estatuto de la Propiedad Industrial de 1929 (Art. 100) era posible cumplir con la obligación de explotar ofreciendo la licencia de explotación de la patente mediante un anuncio en un periódico de gran circulación y en un periódico o revista industrial. Dentro del expediente figuran los anuncios de ofrecimiento de una licencia de explotación en el diario “El Alcazar”.

En 1945, durante los últimos meses de la guerra, el gobierno alemán trató de evitar la pérdida de documentación de patentes y miles de expedientes, así como algunos examinadores de patentes se dispersaron a lo largo del país. Gran parte de la documentación se destruyó en diferentes incendios. En relación con las patentes, un artículo del New York Times de marzo de 1945, titulado “Unscorched earth marks nazis’ wake” o “la estela de los nazis no deja tierra quemada” relata que, a diferencia de lo que había ocurrido en los países ocupados donde a medida que se retiraba el ejército alemán, se iba aplicando la política de tierra quemada, en Alemania se estaba tratando de conservar la industria y las infraestructuras. La Oficina de Patentes de Suecia, que había permanecido neutral durante la guerra, estaba experimentando desde 1944 un aumento exponencial en el número de solicitudes de origen alemán, que habían llegado a suponer un 60% de todas las solicitudes de patentes presentadas, con solicitantes tan poderosos como Daimler-Benz. Bosch, Zeiss, Siemens y A.E.G, todo ello, aparentemente en un intento por trasladar la producción a ese país, a la espera de mejores tiempos en Alemania y según el autor del artículo, para prepararse con vistas a una tercera guerra.

Gran parte de la documentación de la Oficina de Patentes de Berlín, incluyendo las patentes declaradas secretas, se escondieron en una mina de potasa en Heringen, pero éstas últimas se quemaron poco antes de la llegada del ejército estadounidense. Cuando las tropas americanas llegaron allí, encontraron a 50 examinadores trabajando en la clasificación y examen de solicitudes de patentes. La colección de patentes que allí se hallaba se trasladó a los Estados Unidos para su estudio, aunque se devolvieron años más tarde, tras ser microfilmadas, a diferencia de lo que ocurrió con la colección de documentación geológica, que aún permanece en los Estados Unidos.

Todas las patentes que se pudieron recuperar pasaron a manos de los aliados, que las explotaron hasta 1951. En 1949, la Oficina de Patentes Alemana se trasladó al Edificio del Museo Alemán (Deutches Museum) en Munich y comenzó a recibir solicitudes de patente.

En la conocida como República Democrática Alemana, en Berlín Este, comenzó a funcionar en 1950 la llamada Oficina de Invenciones y Patentes. En 1990, tras la reunificación alemana, se fusionaron las dos oficinas de patentes, con una sede central en Munich y sucursales en Berlin y Jena.

Conclusión

Indudablemente, cuando se patenta una invención es para obtener ingresos. En ese sentido, el pago de las tasas puede considerarse una inversión. En la historia objeto de esta entrada, las SS utilizaron las patentes, junto con los poderes absolutos de que disfrutaban, para generar ingresos con los que financiar algunos de sus proyectos más estrambóticos y siniestros. Sólo queda confiar en que nunca más una patente proporcione fondos para fines tan deshonestos.

 

 

 

 

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