Antoine de Saint-Exupéry: Escritor e Inventor


En este blog hemos dedicado numerosas entradas a la relación entre el mundo de las patentes y la literatura. Si está interesado en conocer más sobre esta relación, le recomendamos que visite dichas entradas; la dedicada a la novela de Balzac “Les souffrances de l’inventeur”, la entrada dedicada al día del libro en 2015, al “Congreso en Estocolmo” de José Luis Sampedro, “El agua prometida” de Vázquez Figueroa o las dedicadas a la literatura de ciencia ficción como “the Venetian Court” de Charles L. Harness y “Patent Pending” de Arthur C. Clarke.

Este año, para celebrar el día del libro, hemos escogido como elemento de vínculo entre las patentes y la literatura al escritor francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) mundialmente conocido por su obra “El principito”. En realidad, su profesión fue la de piloto, a la que accedió durante la realización de su servicio militar en 1921. Sus biógrafos comentan que desde muy temprana edad dio pruebas de gran ingenio. Entre 1934 y 1940 presentó una serie de solicitudes de patentes de invención relacionadas con el mundo de la aviación. Aunque carecía de formación científica, siempre se sintió atraído por las ciencias físicas y las matemáticas. Se encontró varias veces con el físico Fernand Holweck en su laboratorio de Montrouge, ya que estaba interesado en la utilización de las ondas electromagnéticas para medir distancias. Asimismo, durante su estancia en Los Ángeles se entrevistó en varias ocasiones con el teórico de la aerodinámica Théodore von Karman con el que compartió las experiencias adquiridas en sus numerosas horas de vuelo.

En 1939 y ante la inminencia de la guerra contra Alemania, se unió a un grupo de reconocimiento de la fuerza aérea francesa. Tras la derrota y la ocupación alemana de Francia, se incorporó a las fuerzas aéreas estadounidenses. Falleció en 1944 en plena guerra mundial al caer su avión, un Lockheed P-38 lightning, sobre el Mediterráneo frente a Marsella cuando se dirigía a una misión sobre Lyon tras despegar en Córcega.

En la base de datos de Espacenet es posible encontrar 16 familias de patentes en las que figura como inventor. Las invenciones trataban de solucionar algunos problemas técnicos que se encontraba en sus misiones aeronáuticas, ya sea de tipo civil o militar. A continuación, analizamos algunas de las mismas, las cuales es preciso aclarar que no llegaron a ser explotadas comercialmente.

FR795308: Se trata de un método para el aterrizaje de aviones sin visibilidad, así como unos dispositivos para su realización.  La parte delantera del avión proyecta una figura oval o circular sobre el suelo, En la parte posterior del avión una célula fotoeléctrica mide el diámetro de la figura. El tamaño de la figura que se mide determinará la altura a la que se encuentra el avión.

FR837676: El objeto de esta invención es un goniógrafo o medidor de ángulos. Tenía como objetivo ayudar a trazar la ruta a seguir sobre un mapa.

FR838687: Se trata de un sistema repetidor de lecturas de los diversos indicadores disponibles en la cabina del avión. Agrupa las indicaciones de todos los instrumentos y los sitúa a la vista del piloto. Utiliza espejos y células fotoeléctricas.

FR850093: En esta patente, el objeto es un sistema de propulsión y sustentación para aviones basado en la utilización de cohetes:

FR861386 Esta patente tiene por objeto un dispositivo de arranque para aviones, más concretamente un arrancador de motores que emplea agua. Se trata de un sistema de volantes de inercia que se van llenando o vaciando de agua para que sean más o menos pesados.

En 1926, Antoine trabajó para la compañía aérea Latécoère, que realizaba viajes comerciales entre Toulouse, el Marruecos francés y Dakar, siguiendo la costa mediterránea española. Este período de su vida quedó reflejado en su libro “Terre des hommes”. En el comienzo del libro se refiere al temor que le inspiraban las montañas españolas:

“Nous vivions dans la crainte des montagnes d’Espagne, que nous ne connaissions pas encore, et dans le respect des anciens”.

También este libro incluye numerosas reflexiones sobre los aviones, que en aquellos años aún no habían alcanzado la madurez, como cuando señala que la invención se torna perfecta cuando el piloto logra olvidarse de que vuela dentro de una máquina:

“La perfection de l’invention confine ainsi à l’absence d’invention. Et, de même que, dans l’instrument, toute mécanique apparente s’est peu à peu effacée, et qu’il nous est livré un objet aussi naturel qu’un galet poli par la mer, il est également admirable que, dans son usage même, la machine peu à peu se fasse oublier ».

Durante sus años como piloto en el ejército francés siempre se quejó de los problemas que planteaba el sistema de propulsión mediante hélices y trató de convencer a sus mandos de la necesidad de investigar en la obtención de una propulsión a reacción, en la que ya estaban trabajando tanto los británicos como los alemanes. Sin embargo, no logró convencer a sus superiores. Como se ha comentado anteriormente, una de sus patentes, la FR850093, se refería a la propulsión a reacción.

Además de las invenciones patentadas, se dice que también tuvo, durante el invierno de 1939, la idea de añadir una solución de metilo-glicol al aceite de las metralletas de los aviones para evitar su bloqueo, al congelarse el agua generada durante el disparo. Esta solución aún se emplea hoy en día para evitar la congelación de la superficie exterior de los aviones militares y comerciales, durante el invierno. También en aquella época barajó la idea del llamado “camuflaje luminoso”, ya que recordaba de sus años en Argentina que un piloto se encuentra más cegado por una explosión luminosa brusca y violenta que por la oscuridad y por tanto sugirió extender una alfombra luminosa para esconder los lugares estratégicos.

En fin, un personaje que ha pasado a la historia por su aportación a la literatura, pero que también fue interesante desde el punto de vista de la tecnología aeronáutica. Antoine de Saint-Exupéry es asimismo conocido por sus célebres frases, reproducidas frecuentemente. Terminemos con una de ellas, relacionada con el mundo de la invención:

“La perfection est atteinte, non pas lorsqu’il n’y a plus rien à ajouter, mais lorsqu’il n’y a plus rien à retrancher.” / La perfección no se obtiene cuando ya no hay nada más que añadir, sino cuando ya no hay nada más que retirar. (Antoine de Saint Exupery, «Terre des hommes »)

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LA PATENTABILIDAD EN EUROPA DE LOS PRODUCTOS OBTENIDOS MEDIANTE PROCEDIMIENTOS ESENCIALMENTE BIOLÓGICOS: LOS PRÓXIMOS PASOS


Durante los últimos años se han publicado una serie de decisiones de la Alta Cámara de Recursos de la Oficina Europea de Patentes sobre la patentabilidad de las plantas, que se han visto rodeadas de gran controversia. En una entrada anterior del blog  pueden encontrar una información muy completa sobre los antecedentes de la situación actual, pero como resumen se puede decir que todo parte de la interpretación que del artículo 4 de la directiva 98/44/CE ha hecho la alta cámara de recursos:

Art. 4

  1. 1.    No serán patentables:

b) los procedimientos esencialmente biológicos de obtención de vegetales o de animales.

En realidad, las decisiones de la Alta Cámara de Recursos interpretan el artículo correspondiente del Convenio de la Patente Europea, el Art. 53.b.

Mientras que las decisiones G1/08 (Tomate I) y G2/07 (Broccoli I) concluían que las reivindicaciones que se referían a procedimientos esencialmente biológicos no eran patentables, aunque incluyeran etapas técnicas, que no eran responsables de la introducción del rasgo de interés en la planta, posteriormente las decisiones G 2/12 (Tomate II) y G 2/13 (Broccoli II) determinaron que los productos obtenidos mediante procedimientos esencialmente biológicos sí podían ser patentables.

Hay ciertos países europeos, como Alemania y Holanda, que prohíben esta patentabilidad de forma explícita en sus legislaciones, pero en la mayoría de los Estados Miembros de la Organización Europea de Patentes, la redacción es idéntica a la del artículo 4 de la directiva 98/44/CE y las interpretaciones son diversas.

La Comisión Europea publicó el pasado 3 de noviembre una nota interpretativa del artículo 4 de la directiva 98/44/CE. La conclusión de la nota es la siguiente:

“La Comisión opina que la intención del legislador de la UE al adoptar la Directiva 98/44/CE era excluir de la patentabilidad los productos (vegetales/animales y partes de vegetales/animales) obtenidos por medio de procedimientos esencialmente biológicos.”

Tras conocer la nota interpretativa, la Oficina Europea de Patentes suspendió los procedimientos de examen y oposición en los que la invención es una planta o un animal obtenido mediante un procedimiento esencialmente biológico. En la nota fechada el 24 de noviembre y publicada el pasado 12 de diciembre se indica que, si los Estados Miembros decidieran seguir la interpretación ofrecida por la Comisión Europea, la Oficina Europea de Patentes implementaría esa decisión.

En la reunión del 20 de febrero del Consejo de Europa se solicitó a los Estados Miembros que demandaran a la Oficina Europea de Patentes la alineación de su práctica con la nota interpretativa de la Comisión Europea.

La interrogante ahora es ¿qué va a hacer la Oficina Europea de Patentes?

En principio, la Oficina Europea de Patentes sólo se encuentra obligada por lo que establece el Convenio de la Patente Europea (De los 38 estados miembros de la Organización Europea de Patentes, sólo 28 son miembros de la Unión Europea), de hecho, la nota de la Comisión tampoco es vinculante para la Unión Europea, se trata sólo de una guía y no hay pendiente ninguna decisión al respecto del TJUE.

Todo depende ahora de lo que se decida en el Consejo de Administración de la Oficina Europea de Patentes, donde se encuentran representados los Estados Miembros de la Organización Europea de Patentes. Aun cuando un gran número de estados miembros están de acuerdo en seguir la interpretación de la Comisión, no hay unanimidad al respecto.

Son cuatro los posibles caminos a tomar por la Oficina Europea de Patentes en relación con este tema:

  1. Ignorar la nota interpretativa de la comisión, y seguir aplicando las decisiones “tomato-broccoli (II)”. Ello provocaría que continuara la dualidad de criterio entre la Oficina Europea de Patentes y ciertos estados europeos. Además, no se prevé que haya una decisión del TJUE hasta dentro de al menos 5 años.
  2. Modificar el Convenio de la Patente Europea. El artículo en concreto, el 53.b, podría ser modificado por el Consejo de Administración de la Oficina Europea (Ver Art.33.1.b), pero requeriría unanimidad y entraría en vigor, como muy temprano, a finales de 2018.
  3. Modificar las reglas del Convenio. En ese caso, si se denegara o revocara una patente en base a las reglas modificadas, probablemente habría un recurso que llegaría a la Alta Cámara de recursos y ésta podría decidir que la modificación de las reglas, no está en consonancia con el Convenio. La implementación de una modificación de las reglas sería rápida, en una sesión del Consejo de Administración.
  4. Modificar las directrices (guidelines). Sería muy rápido y a semejanza del caso anterior, si hubiera algún recurso, la Alta Cámara de Recursos se pronunciaría de nuevo, teniendo en cuenta la nota interpretativa de la Comisión.

En los próximos meses tendremos noticias de la decisión tomada por la Organización Europea de Patentes y les mantendremos informados.

 

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DOCUMENTACIÓN DESCLASIFICADA: LAS PATENTES Y LA CIA


Son ya varios años buscando información sobre distintos aspectos del mundo de las patentes y no es la primera vez que en este blog se abordan temas “oscuros”; baste recordar las entradas dedicadas a las teorías conspirativas y las patentes (1 y 2) así como a las patentes que financiaron a las SS. A mediados del pasado mes de enero, la Agencia Central de Inteligencia CIA anunció que ponía a disposición del público en una base de datos, 12 millones de páginas de su documentación desclasificada.

La tentación fue muy fuerte y el que escribe estas líneas no pudo reprimir la curiosidad de tratar de conocer qué información sobre patentes se encuentra entre esa documentación que un día fue clasificada por la agencia de inteligencia de los Estados Unidos de Norteamérica.

Los primeros resultados pusieron de manifiesto que, dado que durante muchos decenios la URSS fue el principal enemigo de los EE.UU., existía mucho interés en todo lo relacionado con las patentes soviéticas, lo cual era totalmente previsible.

Así, esta documentación de 1948 analiza con detalle el sistema de protección de invenciones vigente en la URSS poco después de terminada la Segunda Guerra Mundial. Existía la posibilidad de obtener una patente propiamente dicha o un certificado de inventor, pero aparte de esta peculiaridad, la legislación analizada no se apartaba demasiado de lo existente en otros estados. Este informe de 1950 consiste en una traducción al inglés de la Ley de patentes del nuevo estado comunista chino. Se hablaba de “certificados de inventor” y también de unos llamados “derechos especiales”. De igual modo que en la URSS, en China estaba prohibida la concesión de patentes o similares sobre productos químicos, algo que también ocurrió en España hasta el 7 de octubre de 1992.

Portada del informe sobre las patentes en la URSS

Este documento, fechado en 1959, muestra cómo la muerte de Stalin había provocado cierto deshielo en las relaciones USA-URSS, lo cual permitió que se firmara un acuerdo para el intercambio de patentes entre la USPTO (Oficina Norteamericana de Patentes) y la Biblioteca de patentes de la URSS. El objeto del intercambio era por un lado las “gacetas oficiales” y por otro tres certificados de inventor soviéticos y un grupo de patentes norteamericanas. En aquellos años la “publicación de las patentes” no garantizaba un fácil acceso a los documentos. En este otro documento se menciona un intercambio más ambicioso; 614 patentes soviéticas frente a 4.000 estadounidenses.

Encabezamiento del mensaje relativo al intercambio de patentes entre los EE.UU y la URSS.

En este escrito de 1947 se informa de que los rusos habrían descubierto 500.000 documentos de patente en una biblioteca de Sajonia, documentos que habrían sido enviados a Moscú para su análisis. Probablemente estas patentes son parte de las que se dispersaron por toda Alemania en los últimos días de la 2º Guerra Mundial, acabando en su mayoría en una mina de Heringen y posteriormente en manos norteamericanas (ver la entrada “las patentes que financiaron a las SS”). Aunque el grueso de la documentación sobre patentes alemanas acabó en bibliotecas de Estados Unidos, este documento demuestra que una parte también terminó en Moscú.

Las patentes japonesas encontradas tras la ocupación de Japón por las tropas estadounidenses también fueron foco de atención y en este informe se ofrecía la redacción de resúmenes en inglés de patentes japonesas para que se pudiera valorar si debían ser clasificadas o debían ser puestas a disposición de la industria estadounidense.

Otra muestra de lo difícil que era acceder a las patentes publicadas en los países del este durante la guerra fría es este comunicado donde se informaba que se encontraban a disposición de aquellos interesados en la biblioteca de la CIA, 15 patentes sobre invenciones electrónicas concedidas en Alemania del Este en 1952. La Oficina de Patentes de Berlín Este estaba bajo vigilancia, porque en este informe de 1950 se comunicaba que, aunque el director de dicha Oficina parecía haber abandonado su puesto y residía en Berlín Oeste, se sospechaba que aún trabajaba para la Oficina de Patentes en la zona rusa.

En este informe se analiza la incorporación de la Unión Soviética a la organización antecesora de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual), la denominada Unión de París para la protección de la Propiedad Industrial. El documento afirma que la incorporación de la URSS al antecedente de la OMPI favorecía más a esta que a los países occidentales, pues tras la época de Stalin en la que las patentes se consideraban “trucos burgueses” para obtener monopolios, se estaba creando un sistema de patentes soviético y la incorporación a la Unión de París, supondría la posibilidad de beneficiarse del derecho de prioridad y de presentar solicitudes en el extranjero. Aun cuando los occidentales podrían también presentar solicitudes de patente en la Unión Soviética, dada la ausencia de un tejido industrial privado, difícilmente podrían explotarlas.

En este documento se reproduce una noticia del Washington Post fechada en abril de 1985 y cuidadosamente analizada, a tenor del subrayado, donde se detallaba documentación filtrada por Francia en relación con el espionaje soviético. Entre los objetivos soviéticos filtrados se incluían listas de patentes occidentales “militares”. Es de suponer que se trataba de patentes mantenidas en secreto por ser de interés para la defensa.

En este informe de 1984 se detalla el balance comercial en relación con las patentes de la Unión Soviética con los países occidentales.

La desaparición de la Unión Soviética no hizo que disminuyera el interés por lo que Moscú podría patentar. En esta nota se recoge que Radio Moscú había anunciado que el gobierno ruso pretendía patentar una nave en forma de “platillo volante”, con capacidad de hasta 2000 pasajeros y que podría despegar y aterrizar en cualquier superficie, incluyendo el agua.

El “platillo volante” se denominada EKIP, aunque parece que no llegó a despegar, principalmente por motivos económicos.

     Platillo volante ruso EKIP      Figura de la patente rusa RU2033945C1 sobre el EKIP

 

Gracias a este memorándum conocemos que en 1971 la CIA contaba con un llamado “Patents Board” o Comité de patentes, compuesto por 6 miembros con derecho a voto y al menos un asesor, que valoraba si las invenciones remitidas por miembros de la organización eran de interés para la misma y debían ser patentadas o no. En el informe se pone de manifiesto que la regulación existente tenía un efecto disuasivo y reducía el incentivo a la generación de invenciones por parte de los miembros de la organización, por lo que se proponía su modificación

Entre la documentación que se ha puesto a disposición del público se encuentran numerosos escritos como este donde se pedía a la USPTO la desclasificación de patentes que ya no eran de interés para la defensa nacional.

Este otro informe de 21 de febrero de 1950, comunica la existencia de un dispositivo en el que estaría interesado el departamento de comunicaciones de la CIA. Aún no se había concedido ninguna patente sobre el mismo, aunque sí se habían presentado dos solicitudes. Aunque estaban interesados en el dispositivo, tenían dudas sobre cómo hacerse con él. Se barajaba que la invención se podría vender al público en general y para uso de la CIA se podría alterar de modo que no fuera detectable. Sin embargo, no encontraban ningún empresario interesado en su fabricación. Quizá fuera la versión norteamericana mejorada del ingenioso dispositivo soviético conocido como “the thing”.

En esta carta de 1956, un coronel retirado, probablemente agente de patentes de la compañía “Toulmin & Toulmin” (famosa por haber tramitado las patentes de los hermanos Wright) denunciaba a la CIA, ante la falta de atención prestada por los dirigentes de la USPTO y del Departamento de comercio, que existía peligro de filtración del contenido de las solicitudes de patentes en tramitación. Se refiere a una carta de Hoover, director del FBI, que le había contestado que no había base legal para actuar.

Fragmento de la carta de denuncia de la falta de seguridad que rodeaba a las solicitudes de patente en tramitación

 

En este otro documento, se solicita ayuda a la CIA ante la demanda del titular de una patente (US2885248) contra el gobierno de los EE.UU. por supuesta infracción de la misma,  al haberse utilizado supuestamente, el objeto de la patente en el bombardero F111. La ayuda solicitada consistía esencialmente en una búsqueda del estado de la técnica que permitiera anular la patente. También se puede encontrar un documento donde se solicita compensación a la CIA por los daños causados por la imposición de secreto sobre una patente.

El F111 y figuras de la patente US2885248, supuestamente infringida, sobre un cojinete de baja fricción

 

En este escrito, la compañía “Pergamon International Information Corporation” creadora de la base de datos sobre la situación legal de patentes “INPADOC” (ahora gestionada por la Oficina Europea de Patentes) ofrecía a la CIA proporcionarle toda la información de dicha base de datos, que incluía la traducción al inglés de títulos de patentes de Japón, la Unión Soviética y de la mayoría de los países del Este de Europa.

En esta documentación de 1985, que incluye los documentos de trabajo de un grupo de propiedad intelectual, se observa que se estudió la posibilidad de crear una Oficina de Patentes para todo el continente americano, inspirada en el modelo de la Oficina de Patentes Europea.

Fragmento donde se barajaba la posibilidad de constituir una oficina de patentes para todo el continente americano.

 

En este memorándum se pone de manifiesto la ineficiencia del procedimiento que existía en 1966 para obtener una búsqueda del estado de la técnica. La CIA estaba interesada en la obtención de una patente sobre un dispositivo, pero antes de presentar la solicitud, solicitó una búsqueda del estado de la técnica a una Oficina del ejército, a la cual le llevó más de un año realizar la búsqueda, que, a la postre mostró que la invención no cumplía con los requisitos de patentabilidad.

Parece que los miembros de la CIA eran muy conscientes de los requisitos que una invención debía cumplir para poder ser patentada; en este memorándum se organiza en 1962 la inspección de una invención relativa a un lector de código binario y el redactor apunta la necesidad de que se firme una especie de “contrato de confidencialidad” que evite que la divulgación afecte la posterior patentabilidad de la invención.

Otros documentos, como este informe, muestran que uno de los objetivos de la CIA era obtener información sobre tecnología de interés militar. En este caso concreto, se trata de la “gasolina solidificada”, una especie de quimera de gran interés militar por su facilidad de almacenamiento y transporte. En el documento se enumeran todos los intentos de obtención de la misma comenzando con la invención patentada por el inventor francés Jean Pathus-Labour, recalcando que los resultados obtenidos en los EE.UU. no habían sido nada satisfactorios y que la Unión Soviética podría haberlo logrado.

Jean Pathus-Labour (inventor en una patente sobre la gasolina solidificada) y fragmento de la descripción de la patente US2578432, donde se pone de relieve el interés militar de una “gasolina solidificada”.

 

Otro de los objetivos de la CIA según muestra la información desclasificada, era el aspecto económico de las patentes. En este memorándum de 1985 se analiza el sector de los semiconductores y se pone de manifiesto la preocupación estadounidense por la falta de respeto de la propiedad intelectual e industrial norteamericana en numerosos estados fabricantes de semiconductores, principalmente del extremo oriente. En este otro informe de 1988, el tema de preocupación era la falta de respeto de los derechos de patente sobre productos farmacéuticos en la Argentina de la década de los 80. La situación ha comenzado a cambiar muy recientemente, aunque lentamente ya que, por ejemplo, Argentina no acaba de entrar en el PCT (Patent Cooperation Treaty).

Impacto en las empresas estadounidenses de la política argentina en relación a los medicamentos durante los años 80.

 

Se ha encontrado también una información procedente de España, fechada en octubre de 1947, donde se menciona que poco antes de la derrota total de Alemania, la compañía alemana D.K.W (Dampf-Kraft-wagen) había trasladado a España los diseños, planos, materiales y personal necesarios para la continuación aquí de la fabricación de sus vehículos. Ello, así como el apoyo del gobierno español habría permitido la fabricación en Barcelona de un modelo denominado “Eucort” (nombre derivado del  empresario tarraconense Eusebio Cortés) por parte de la sociedad “Automóviles Eucort, S.A.”. El Eucort tenía un motor bicilíndrico de dos tiempos y 764cc (21CV) y se llegó a exportar a Argentina, uno de los pocos países con los que España tenía relaciones en aquellos años de autarquia.

Anuncio de uno de los primeros modelos de EUCORT y Modelo de utilidad ES14256 de EUCORT, probablemente de origen alemán.

En el pequeño informe se menciona que el 11 de septiembre de 1947, Carmencita Franco había recibido el primer vehículo que había salido de la fábrica como regalo. La CIA obtuvo información procedente del parque de automóviles de El Pardo que le confirmó que se trataba de un vehículo D.K.W con pequeñas modificaciones, especialmente en la carrocería, destinadas a camuflarlo como un vehículo español. Todo ello se enmarcaba dentro de la preocupación estadounidense por el desplazamiento de medios productivos alemanes a España, incluyendo la obtención de patentes, que permitía medios de subsistencia a la numerosa colonia alemana vinculada con el régimen nazi que utilizó España como refugio tras la guerra.

CONCLUSIONES

Espero que este ejercicio de “arqueología de las patentes” consistente en la recopilación de documentos relacionados de algún modo con las patentes entre la documentación desclasificada por la CIA haya resultado de su interés y le haya proporcionado una idea del tipo de actividades que en relación con las patentes lleva a cabo la principal agencia de inteligencia. De cualquier modo, se trata de una reducida selección, en ningún modo exhaustiva y seguramente una búsqueda adicional, a la cual animo, proporcionaría jugosas historias sobre el mundo de las patentes y el espionaje.

 

 

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INVENTAR ES COSA DE NIÑOS


“¡¡Mamá, mamá, … tengo un invento!! ¿Me lo patentas?”

Supongo que muchos de los examinadores de patentes que tienen niños han vivido este momento …

Con frecuencia, una vez tus hijos saben que te dedicas al mundo de las patentes, su cabecita hace “click” y se activa su máquina de pensar, … o de contar lo que piensan, … y es que los niños son – ¡entre otras cosas, claro! – máquinas inagotables de inventar. Pero quizá a menudo o no se les presta suficiente atención cuando cuentan sus pensamientos, o no se les da suficiente importancia o no se les anima a que lo cuenten, y quizá por todo esto no fomentamos su capacidad de “inventar”.

“Bueno - les decimos – está muy bien lo que se te ha ocurrido, ¡me impresiona que hayas pensado en todo eso!, pero para patentar un invento, el primer paso es escribirlo y dibujarlo”,y creemos que así les desanimamos y que ahí acabará la cosa, porque, aunque con esto sólo estamos apoyando lo que enunciábamos antes, que de esta manera no fomentamos sus apuntes inventivos, en el fondo han lanzado su invención mientras estábamos “ocupados en no sé qué” y nos da pereza pensar qué pueden hacer con “su invento”, así que nos relajamos imaginando que ahí termina su iniciativa de patentar algo (insisto: mal por nuestra parte, pero “nos hemos quitado el tema de encima” …).

¡O eso creíamos!

Al rato nos vienen con una hojita en la que han descrito – y nada mal por cierto – su invento y lo han dibujado … ¡vaya! Pues no contábamos con esto … incluso lo han “bautizado”, con lo cual la cosa se va complicando por momentos ya que encima querrán registrar “su marca” …

Nuestros intentos por decirles que tienen que dar más detalles, “pasarlo a limpio”, … son vanos … ¡realmente quieren ser inventores reconocidos y ver su invención patentada! Así que sólo nos queda recurrir a que patentar cuesta dinero … al final nos hemos “quitado” el problema de encima pero hemos frustrado su vocación inventora … ¡¡a ver cómo nos las apañamos ahora para reflotarla!!!

Afortunadamente, otros niños tuvieron más apoyo cuando contaron sus inventos, o simplemente tenían unos padres  y madres menos “¿ocupados?” o que no trabajaban en la Oficina de Patentes, o … bueno no vamos a buscar más excusas para “limpiar” nuestra conciencia … el caso es que a veces los niños cuentan o dibujan sus ideas en un foro y en un momento adecuado, no caen en saco roto y finalmente se convierten en patentes o simplemente en realidades aun cuando no queden patentadas … Vamos a por algún ejemplo…

 

Niños que vieron sus inventos hechos realidad

Por necesidad …

Louis Braille, quien se había quedado ciego a muy corta edad en un accidente casero mientras jugaba en el taller de su padre, ideó a los 16 años el sistema de escritura y lectura que lleva su nombre y que aún a día de hoy es el más utilizado por las personas invidentes. Se basa en caracteres formados por puntos en relieve que posibilitan la lectura a través del tacto.

Richie Stachowski, de 11 años, estaba de vacaciones con su familia buceando en las playas de Hawai cuando sintió la necesidad de comentar con su padre la belleza de las cosas que veía bajo el agua, … y no paró de hacer pruebas en la piscina de su casa hasta crear el Walkie Water, un dispositivo con forma cónica y membrana de plástico que permite mantener conversaciones bajo el agua hasta casi 5 metros de distancia. Toys“R”Us no dudó en comercializar de inmediato este invento.

De casualidad …

En  1905, Frank Epperson tenía 11 años y para refrescarse se le ocurrió añadir polvos de soda a un vaso de agua. Mientras lo removía con un palo, su madre le llamó y Frank olvidó su bebida a la intemperie toda la noche. A la mañana siguiente su bebida se había convertido en lo que 20 años más tarde él mismo  patentaría como “polo” o “paleta de helado”, y desde entonces ¡cuántas veces habremos calmado el calor del verano con este refrescante invento!

Solucionando situaciones …

Chester Greenwood ,  mientras patinaba sobre hielo a sus 10 años, inventó las orejeras para protegerse del frío. Las primeras las “fabricó” su abuela.

El hermanito de Lucas Jódar casi se ahoga cuando un caramelo se soltó del palo; para evitar que volviera a ocurrir, Lucas inventó el chupachups con sistema anti-ahogos.

La capacidad de invención

¿Qué mueve a los niños a inventar?

Son varias las razones que podrían explicar el derroche inventivo de los niños, en primer lugar no cabe duda de que ellos lo ven todo con otros ojos, a veces ven problemas en los que los mayores no reparamos porque hace ya muchos años que nos enfrentamos a ellos y hoy en día los tenemos resueltos con soluciones diferentes a las que ellos proponen, o simplemente porque al crecer ya no suponen un problema.

Peluca con luces led, así “solucionó” Katie Symcox (9 años) su miedo a la oscuridad 

Otras veces, su firme convencimiento de que “todo es posible”, unido a su inocencia, desconocimiento e ingenuidad, es lo que les lleva a encontrar soluciones a las situaciones más tremendas que uno pueda imaginar …

Protección en caso de ataque: rodea tu casa con una capa invisible antibalas.          Charlotte Scott, 11 años.

A esto se suma que los niños disponen de menos recursos  a su alcance y eso hace que se agudice aún más su ingenio buscando alternativas con las que puedan solventar sus necesidades. En otras ocasiones sus ojos curiosos y sus mentes inquietas detectan problemas de los mayores y rápidamente en su afán de colaborar y de ser reconocidos como “útiles” aportan su solución.

Pañal  con cinta que cambia de color cuando está mojado (Laura Klumbis, 10 años)

 ¿Y qué ocurre cuando crecemos?

Ya se ha mencionado que, como tantas cosas en esta vida, si nos recibimos una “ayudita” para fomentar y explotar nuestra vena ingeniosa es difícil que la potenciemos salvo que nuestro ADN sea 100% de inventor, así que éste es quizá uno de los motivos por los que a lo largo de los años vamos perdiendo no sé si nuestra capacidad de inventar pero sí al menos la motivación y la práctica de generar ideas inventivas. Otros motivos son precisamente los que hacen que de niños seamos más proclives a inventar: algunos problemas o dificultades a los que nos enfrentamos cuando somos críos van desapareciendo o solucionándose a medida que crecemos, bien porque física o emocionalmente ya no suponen un problema, bien porque tenemos disponibles soluciones que podemos utilizar para solventarlos.  No cabe duda de que también el hecho de que nuestra mente y nuestro día a día estén más llenos de ocupaciones va restando tiempo y lugar a la invención, especialmente si como mencionaba anteriormente no la hemos ejercitado con continuidad.

Pero si bien estos motivos hacen que en muchos casos los adultos dejemos de inventar, no es menos cierto que hay otros motivos por los que nuestra capacidad o habilidad para inventar aumenta con la edad, por ejemplo la aparición de nuevas dificultades y problemas a los que no teníamos que enfrentarnos de niños, el acceso a la información y al conocimiento de lo que ya existe también abre nuestra mente hacia nuevas propuestas inventivas, desarrollos o perfeccionamientos de lo que ya “está inventado”, como en el caso de investigadores, innovadores o simplemente cualquiera al que a la luz de lo que ya conoce se le ocurre una vuelta de tuerca más que implica un invento nuevo.

Por otro lado no debemos olvidarnos de que la espontaneidad de los niños y su atrevimiento a decir casi todo lo que se les ocurre sí que solemos perderlo con la edad, y cuántos de nosotros habremos ideado inventos que han quedado sólo para nosotros, por no atrevernos a compartirlo con nadie por lo que puedan pensar  …

Para concluir el artículo con un final “categórico”, quizá podríamos afirmar que todo niño lleva un inventor en su interior y que todo inventor conserva algo de niño que hace que busque y proponga soluciones novedosas a los diferentes problemas que nos van surgiendo, y que gracias a ambos, niños e inventores, bien progresan las sociedades bien al menos provocan alguna sonrisa en quienes escuchan o miran sus inventos, y en cualquier caso ambas cosas son dignas de proteger.

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ROLAND MORENO: EL INVENTOR DE LA TARJETA CON CHIP


En esta entrada nos vamos a ocupar de una invención que aun cuando todavía hoy en día forma parte de nuestra vida cotidiana, está en vías de ser sustituida por otros medios de pago, como por ejemplo el teléfono móvil. Se trata de las tarjetas provistas de chip. La autoría de la invención le corresponde al inventor francés Roland Moreno. Nacido en El Cairo en 1945 en el seno de una familia judía, se instaló en París en los años 50. Falleció en 2012 en París.

Desde su juventud fue un autodidacta apasionado de la electrónica, pero inicialmente ocupó empleos administrativos y posteriormente trabajó como periodista en revistas de ciencia y tecnología. En su juventud inventó el llamado “radoteur”, un sistema basado en un algoritmo de generación de nuevas palabras a partir de una lista de términos obtenidos de un diccionario, y que tenía el objetivo de automatizar la creación de neologismos y nombres de marcas. Hoy es posible encontrar programas gratuitos denominados “radoteur” y basados en la invención de Moreno.

Moreno fue un personaje muy popular en Francia, algo así como la representación del “inventor loco y despistado” y como tal fue representado en algunas películas del cine francés como “Les choses de la vie” y “Les sous doués en vacances”.

En 1972 fundó la asociación “innovatron” con el fin de “vender ideas”. A partir de 1975 comercializó nombres de marcas o productos, concebidos con ayuda del “radoteur” y algunos retoques “humanos”. Entre las marcas obtenidas mediante esta invención se encontraban las conocidas “wanadoo” y “Vinci”.

Moreno logró su gran popularidad gracias a la invención de la “tarjeta con chip”. Su primera idea fue la introducción del chip en un anillo, sin embargo, ello no resultaba práctico y decidió introducirlo en una tarjeta de plástico. La primera solicitud de patente sobre la invención se presentó en 1974, con número FR2266222.

1ª reivindicación y figura de la patente US4007355 de la familia de la patente FR2266222

El gran éxito de la tarjeta con chip de Moreno llegó en 1983-1984 con la aparición de las tarjetas telefónicas con chip, de utilización en cabinas telefónicas, y comercializadas por France Télecom. Posteriormente vinieron las tarjetas de crédito, las tarjetas SIM de los teléfonos móviles y las tarjetas sin contacto o “contactless”. La popularización de la invención fue bastante lenta, de modo que cuando su uso se universalizó, las patentes habían caducado.

Tarjeta SIM para teléfono móvil (Fuente: Wikipedia) y Tarjeta del Sistema sanitario francés

A la patente FR2266222 le siguieron varias adiciones con perfeccionamientos de la invención principal. En una entrevista afirmó que había llegado a su principal invención en un sueño. Era un gran admirador de Woody Allen y por ello la primera denominación de su proyecto fue TMR (Take the Money and Run). El éxito de su tarjeta estribaba en la simplicidad del circuito electrónico utilizado.

Si bien en Francia no hay duda alguna respecto a que Roland Moreno fue el inventor de la tarjeta inteligente, como ha ocurrido tradicionalmente con las grandes invenciones, otros inventores se disputan su autoría, como Jürgen Dethloff de Alemania y Kunitaka Arimura de Japón.

Roland Moreno en 1996 (De InnovatronWiki – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=20236105)

En la base de datos ESPACENET es posible encontrar 19 familias de patentes en las que figura como inventor. También inventó el “pianok” (un piano de bolsillo) y la “matapof” (una máquina sustituye al “cara o cruz” de un lanzamiento de moneda) y que se puede ver en funcionamiento en este vídeo.

Pianok                                                         Matapof

Fuera de Francia no logró demasiado reconocimiento, pero en Francia fue considerado un héroe nacional, recibió la Legión de Honor en 2009 y su invención le hizo millonario. En este programa de TV que se emitió tras su fallecimiento se comenta que, de haber vivido en los Estados Unidos, podría haber sido una figura similar a la de Steve Jobs.

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