LOS JUEGOS DE MESA Y LA PROPIEDAD INDUSTRIAL


En una entrada anterior dedicada a la gastronomía, comentábamos que una de las preguntas planteadas con más frecuencia a los servicios de información al público, como el llamado “examinador de guardia” disponible en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), es sobre la patentabilidad de las recetas. Pues bien, los juegos y más particularmente, los juegos de mesa probablemente se encuentran dentro de ese “top ten” de los productos sobre cuya patentabilidad se suele interrogar a los servicios de información al público.

En principio, la respuesta es sencilla, basta con acudir al artículo 4.4 de la Ley de Patentes 24/2015, que afirma:

4. No se considerarán invenciones en el sentido de los apartados anteriores, en particular:

a) Los descubrimientos, las teorías científicas y los métodos matemáticos.

b) Las obras literarias, artísticas o cualquier otra creación estética, así como las obras científicas.

c) Los planes, reglas y métodos para el ejercicio de actividades intelectuales, para juegos o para actividades económico-comerciales, así como los programas de ordenadores.

d) Las formas de presentar informaciones.

Está claro que las reglas de juegos no son patentables, y en España y en Europa en general, deberán protegerse mediante la “Propiedad Intelectual”, según la acepción que de este término se tiene en España. Sí son patentables, sin embargo, en los EE. UU., donde las reglas se asimilan al conjunto de etapas de un procedimiento. De hecho, existe una larga tradición de patentar juegos en los Estados Unidos. Indudablemente, el más conocido de esos juegos patentados en los EE. UU. es el llamado “Monopoly”. Sus orígenes se remontan a 1904, cuando se concedió la patente estadounidense de número US748626, cuyo titular era Lizzie J, Magie sobre un juego llamado “The landlord’s Game” (El juego del propietario), precursor del Monopoly.

Figura de la patente US748626 (The landlord’s game)

 

Un artículo recientemente publicado desvela que el objetivo de Lizzie J. Maggie era denunciar las maldades del capitalismo y tenía dos modos de juego; en el primero llamado “prosperity” ganaba aquel  jugador que doblaba la cantidad con la que había iniciado el juego, mientras que en el segundo llamado “Monopolist” ganaba el que llevaba a la ruina a los demás.

En 1933 se popularizo una versión del “The landlord’s game” llamada Monopoly. La patente sobre el mismo, de número US2026082 se concedió el 31/12/1935.

Figura de la patente US2026082 sobre el “Monopoly”

 

En 1941 el Servicio Secreto Británico en colaboración con el distribuidor del juego en el Reino Unido, la empresa “John Waddington Ltd.” creó  una edición especial que era remitida a los prisioneros de guerra británicos en Alemania por grupos de caridad falsos, a través de la cual se distribuían mapas, brújulas, dinero real y otros objetos que podía ser utilizados en intentos de fuga.

Monopoly enviado a prisioneros de guerra británicos en Alemania y uno de los mapas impresos en seda que se incluían oculto en el interior. (Fuente: “Historythruherstory”)

 

Aun cuando las “reglas” de un juego de mesa no son patentables según el derecho europeo de patentes, los tableros de juego e incluso las fichas y otros elementos del juego pueden ser protegidas mediante patente o modelo de utilidad, si presentan características técnicas que resuelven un problema técnico.

La Ley de patentes 24/2015, en su artículo 35.1 dedicado al llamado “examen de oficio” establece que:

1. Admitida a trámite la solicitud, la Oficina Española de Patentes y Marcas verificará:

a) Si el objeto de la misma no está manifiestamente y en su totalidad excluido de la patentabilidad por aplicación de los artículos 4.4 y 5 de esta Ley.

Será excepcional que, dentro del contenido de una solicitud de patente, ningún elemento sea patentable. Por ejemplo, es común que se presenten solicitudes de patente sobre juegos. Si la solicitud se refiere exclusivamente a las reglas del juego, será de aplicación el artículo 35.1 pero si se incluye algún elemento relativo al tipo de tablero, de fichas o de instrumentos empleados en el mismo, no será posible señalar el incumplimiento del 35.1, al no poderse considerar que el objeto de la solicitud se encuentra comprendido “manifiestamente y en su totalidad” en el artículo 4.4.c.

Imaginemos que se presenta ante la OEPM una solicitud de patente o de modelo de utilidad cuyo contenido se limita a las reglas de un nuevo juego de mesa. Evidentemente, el objeto se encontrará excluido de la patentabilidad manifiestamente y en su totalidad y la solicitud no podrá superar el examen de oficio, siendo denegada.

Sin embargo, si como suele ocurrir en las solicitudes de patente relativas a juegos de mesa, además de las “reglas”, se incluyen características técnicas relativas al tablero o las fichas, se superará el examen de oficio y podrá realizarse una búsqueda.

Juego de mesa con características técnicas

Patente GB586817 sobre el juego “cluedo” o “whodunnit”

Figuras de la  patente Española ES2291104B1 sobre un nuevo juego de mesa

Indudablemente la modalidad de la propiedad industrial más adecuada para proteger los aspectos estéticos de un nuevo juego de mesa es la del diseño industrial:

Tablero de juego protegido por el diseño D0516877                          Tablero juego de la OCA (Diseño: D0521255

Tablero de juego de mesa (Diseño: D0522979)                             Diseño de naipe (D0522283)

También la OEPM ha creado su “juego de mesa” denominado “El camino de las marcas”:

Por supuesto, los juegos de mesa más célebres tienen protegidos sus nombres mediante marca:

Marca número M1093454 (MONOPOLY)

Marca número M0674627

 

En conclusión, para lograr una adecuada protección de los juegos de mesa, es preciso recurrir a todas las modalidades de la Propiedad Industrial y también a la Propiedad Intelectual.

 

 

 

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4ª EDICIÓN DEL MARCATHLON: “EL RECORRIDO DE LAS MARCAS”


El pasado sábado 7 de octubre tuvo lugar en los Jardines de Azca, en Madrid, la 4ª edición del Marcathlon: “El Recorrido de las Marcas”, evento organizado por la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), la Asociación para la Defensa de la Marca (ANDEMA) y el Ayuntamiento de Madrid. Se trata de un evento gratuito de sensibilización que busca dar a conocer los valores que hay detrás de las marcas y destacar la necesidad de protegerlas para hacer frente a las falsificaciones, las cuales son distribuidas principalmente a través de internet y de la venta ambulante ilegal.

 

Un estudio multisectorial realizado por la OEPM y ANDEMA con la colaboración de investigadores del Departamento de Marketing de la Universidad de Alicante, y en el que se cuantificaba el impacto de las marcas en la economía y en la sociedad españolas,  arrojó como principal conclusión el importante papel que juegan las marcas en la economía española.

Concretamente, las marcas son clave en el sector del Comercio, generando un volumen de negocio de más de 400.000 millones de euros (un 60% del total) y en la proyección exterior del país, ascendiendo el valor de las exportaciones atribuibles a las marcas en más de 125.600 millones de euros (un 45% de las Exportaciones de la economía española). La participación de las marcas en la inversión publicitaria supone 3.867 millones de euros (más del 75% del total). Además, desempeñan un papel fundamental impulsando la I+D, con un gasto total en torno a los 4.100 millones de euros (un 55% del total de la I+D española) y contribuyendo al Producto Interior Bruto (PIB), con un valor superior a los 400.000 millones de euros (un 40% del PIB español).

La marcas permiten a la Administración ingresar 73.500 millones de euros en concepto de diferentes tributos (un 46% del total de ingresos tributarios) y 70.500 millones de euros en concepto de cotizaciones a la Seguridad Social de empresas y trabajadores. En lo referente a su contribución al Empleo, las marcas ocupan a más de 6 millones de trabajadores (un 33% del total del empleo).

Fuente:ANDEMA

Junto a estos beneficios, las marcas sirven como elemento diferenciador e identificador de los productos y servicios de una empresa, proyectan su  imagen y reputación, son garantía de calidad y seguridad y por tanto contribuyen al establecimiento de relaciones de confianza entre empresas y consumidores.

Es el desconocimiento por parte de la sociedad de este importante papel de las marcas lo que explica que esté socialmente admitida, e incluso se justifique, la adquisición de productos falsificados a través de la venta ambulante ilegal, sin tener en cuenta la destrucción de riqueza y de puestos de trabajo que la comercialización ilegal de falsificaciones ocasiona, además de los riesgos que conlleva y los delitos que esconde (Si quieres saber más sobre lo que las falsificaciones esconden visita la web http://yosoyoriginal.es/).

Por ello, cada año marcas de reconocido prestigio, asociaciones e instituciones nacionales e internacionales se reúnen en un evento festivo y gratuito con actividades para todos los públicos que, de manera divertida, pretenden incrementar el grado de sensibilización de la sociedad sobre la realidad de las marcas. Es Marcathlon “El Recorrido de las Marcas”.

Colaboradores conMarcathlon 2017

Este año la 4ª edición del Marcathlon  incluyó las siguientes actividades:

- Una gincana educativa para niños con 4 pruebas en las que aprendieron la importancia de las marcas y la innovación, así como sobre los peligros de las falsificaciones, diseñaron su propia marca en una camiseta, comprendieron qué es una invención y resolvieron con inventos problemas técnicos. A lo largo de la gincana conocieron los pasos a seguir para llegar a registrar una marca y, con la ayuda del Cuerpo Nacional de Policía, descubrieron los perjuicios que conllevan las falsificaciones. Los más de 300 niños que participaron recibieron regalos de las marcas patrocinadoras.

 Además hubo premios especiales: al mejor invento para Iván Mata Cubillo, por su raqueta con velcro, y a la mejor marca para Sofía Balbas Bedmar, por su marca “Escuela de dibujo Las Meninas”.

Exhibición de los perros de la Unidad Especial de Guías Caninos del Cuerpo Nacional de Policía. Esta espectacular demostración, que ya es tradicional en el Marcathlon, hizo las delicias de grandes y pequeños, mostrando las habilidades de estos animales especialmente entrenados para ayudar a la policía a combatir el delito.

Carrera de 5 Km en la que participaron más de 230 corredores mayores de 18 años. Contó con la participación de “Patrocina un Deportista”, proyecto que permite que las empresas apoyen el deporte de élite ayudando a los deportistas a entrenarse y a participar en campeonatos nacionales e internacionales. En esta edición pudimos disfrutar de dos corredores profesionales de prestigio:

  • Jaime Martínez Morga: uno de los mejores atletas sordolímpicos a nivel internacional. Entre sus últimos logros destacan dos medallas de oro en el Campeonato de Europa de Karlsruhe 2016, una medalla de oro en el Campeonato de Europa de Torun 2016 y una medalla de plata en el Europeo de Polonia 2015.
  • Toni Franco: triatleta reconocido mundialmente con más de 20 años dedicado al deporte paralímpico de alta competición. En su palmarés destacan los títulos de Campeón del Mundo de Triatlón Cross, Subcampeón del Mundo de Duatlón y Subcampeón de Europa de Triatlón.


Los ganadores de la carrera en la categoría masculina fueron: Jaime Martínez Morga, José Enrique Pérez Prieto y Ángel Lebrero Suárez. En la categoría femenina las ganadoras fueron: Aurora López,  Marta Montaner y Laura Millano. Los tiempos de la carrera están disponibles en: https://atletismomadrid.com/images/stories/ficheros/eventos/2017.10.07_MARCATHLON_MADRID.pdf.

Los ganadores recibieron medallas y regalos de las marcas patrocinadoras. Se otorgó un diploma de reconocimiento a los primeros clasificados de la carrera que pertenecían a la OEPM (Pablo López de Unceta y Alejandra González Fernández), al personal de las agencias/despachos de Propiedad Industrial (Clarke Modet ganó en ambas categorías: masculina y femenina), a las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado (Cuerpo Nacional de Policía) y a los trabajadores de empresas con Marca. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) donó 5 becas para cursos especializados a distancia de su Academia que se sortearon entre los primeros ganadores de la carrera y los que obtuvieron los reconocimientos.

Desde la Oficina Española de Patentes y Marcas y la Asociación para la Defensa de la Marca queremos dar las gracias a las más de 75 marcas, asociaciones, fundaciones e instituciones que han apoyado y difundido la acción, a todos los participantes en el evento, al equipo de mantenimiento y seguridad de la OEPM, a los monitores y al equipo de la organización y personal de ANDEMA y de la OEPM.  Gracias también por la difusión que le habéis dado en redes sociales, donde ha sido todo un éxito. Las fotos y más información  sobre el evento las tenéis disponibles en Twitter con las etiquetas #marcathlon y #marcathlon2017, en el Facebook de la OEPM (https://www.facebook.com/oepm.es/) y en la web www.marcathlon.com.

 

 

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EL SALTO DE ESQUÍ EN EL PORTAAVIONES


Con motivo del centenario que se está celebrando en estos días de la creación de la Aviación Naval en España, nos ha parecido interesante colaborar en esta iniciativa con una pequeña aportación sobre algún aspecto interesante desde el punto de vista técnico y de las patentes.

Nos hemos fijado justo en el logo de este centenario que muestra un avión Harrier despegando sobre una línea ascendente. No es casual este logo. Esa línea representa una de las instalaciones con que cuentan los modernos portaviones: la rampa de despegue.

Fijémonos un poco en lo que estamos hablando. Veamos el buque insignia de la Armada Española el “Juan Carlos I“. Este buque, el mayor construido hasta la fecha en España es, entre otros muchos propósitos, un portaeronaves sobre el que pueden operar hasta una docena de aviones de despegue vertical como los actuales Harrier. La cubierta de vuelo de 202 metros de longitud, y 32 metros de ancho,  termina en la proa en una rampa ascendente de 12° de inclinación.

Aunque este diseño puede resultar lógico para un profano, en general en aviación las pistas de vuelo se han diseñado siempre tratando de ser lo más planas posibles. Toda pista de despegue también lo es de aterrizaje y con la velocidad que alcanzan los aviones a reacción militares convencionales que no son de despegue vertical, parecería en principio contraproducente instalar un obstáculo o una elevación en la pista frente a cualquier contingencia que pudiera ocurrir sobre todo en los aterrizajes.

Buque amfibio portaeronaves “Juan Carlos I” (Fuente: web de la Armada Española)

En un portaviones actual convencional como el francés “Charles de Gaulle”, observamos que la cubierta es completamente plana. A pesar del tamaño que tienen los portaviones, incluso así la pista es demasiado corta para poder realizar una carrera de despegue completa, por lo que los aviones necesitan ser  lanzados mediante catapultas para alcanzar la velocidad mínima de sustentación que les permite mantener el vuelo. También es corta para el aterrizaje, por lo que los aviones disponen de un gancho de apontaje que les frena en seco al topar con un cable extendido en la pista.

 Portaviones francés Charles de Gaulle (Fuente: Kurdish Daily News 18/11/2015)    

Gancho de un avión F-18 (Fuente: Wikimedia Commons)

La situación cambió con la aparición de los aviones de despegue y aterrizaje vertical, entre los que cabe destacar el Harrier, una de cuyas versiones más avanzadas posee la Armada Española. Estos aviones poseen unas toberas orientables que en posición de despegue y aterrizaje vertical se dirigen hacia abajo. Una vez en el aire cuando el avión ha empezado a ganar velocidad y las alas son capaces de soportar el peso íntegro del avión, las toberas se van orientando paulatinamente a una posición horizontal. Estos nuevos aviones supusieron un replanteamiento para diseñar portaviones algo más pequeños y versátiles. Una de las simplificaciones más inmediatas que permiten los aviones de despegue vertical es la eliminación de las catapultas de lanzamiento para el despegue.

Pero no todo son luces en un avión de despegue vertical. Un despegue vertical es un recurso con que se cuenta pero que su utilización presenta limitaciones. Por ejemplo, el consumo de combustible en un despegue vertical es muy elevado, lo que luego limita la autonomía del avión. Igualmente está limitada la carga máxima al despegue, lo que para un avión militar resulta un claro inconveniente. Se pueden subsanar estos problemas con una pequeña carrera de despegue combinada con la utilización de los mecanismos de despegue vertical. De hecho la denominación técnica de estos aviones es “despegue y aterrizaje vertical o corto“, en inglés las siglas V/STOL. Si hay una pequeña carrera de despegue, el motor no tiene que hacer todo el trabajo de soportar el peso en bruto del avión y su carga. Al moverse el avión con una cierta velocidad, las alas empiezan a producir una sustentación suficiente para crear la fuerza de despegue adicional que compense las limitaciones.

Pero, y la rampa del portaviones ¿por qué? La rampa es una precaución adicional ante un imprevisto durante un despegue en las condiciones límite, es decir, avión a plena carga. La rampa se utiliza en un despegue combinado de carrera y vertical.

Ya en los portaviones tradicionales de aviones de combate a reacción, se había planteado la instalación de rampas de despegue. A pesar de lanzar los aviones con sus motores a plena potencia, ayudados con una catapulta y con el buque a toda velocidad y orientado contra el viento, al terminar la carrera de despegue y quedar el avión en el aire, se produce un pequeño desplome de un par de metros bajo el nivel de cubierta hasta que el avión alcanza la velocidad de vuelo y remonta. En general esto no es crítico. La cubierta está a una altura considerable del nivel del mar (por ejemplo 30 metros) y debido a la extraordinaria aceleración que le proporcionan al avión sus turbinas, en un par de segundos el avión consigue la velocidad necesaria y remonta.

En este vídeo se observa el ligero desplome en un avión catapultado en una pista plana. En condiciones más desfavorables, por ejemplo a plena carga, este desplome puede suponer un problema. La instalación de una rampa proporciona un ángulo de despegue ascendente y facilita unos segundos adicionales de seguridad hasta que el avión alcanza su velocidad de vuelo.

Vídeo de un avión F-4 catapultado 

Una patente de 1961 de Estados Unidos, la número US3000343 de WINTER, titulada “Aircraft Carrier” exploraba la utilización de una rampa de despegue en un portaviones. En la cubierta superior hay una rampa de 1° de inclinación y en la cubierta inferior figura una rampa de 5° al final de la pista de despegue con el objetivo comentado.

En los años 70 del siglo XX, a raíz de la entrada en servicio de los aviones Harrier con la capacidad V/STOL y la intención de utilizarlos embarcados, el fabricante del avión Hawker Siddeley y la Royal Air Force (RAF) británica llevaron a cabo unos estudios y ensayos que concluyeron positivamente en que la utilización de rampas de despegue podrían suponer mejoras de  rendimiento en el despegue. La efectividad era muy notable con ángulos de rampa hasta 10° aunque a partir de 20° ya no resultaba tan efectivo. El nombre con que bautizaron a esta rampa fue el de Ski-jump (salto de esquí) ya que les recordaba a los trampolines de esquí de las estaciones invernales. Es curioso ver que a veces se ha utilizado el nombre de Sky-jump (salto al cielo), pero aunque este nombre resulte incluso más simpático, debemos saber que no fue el que le pusieron los padres del dispositivo.

El Ski-jump fue incorporado inicialmente por la RAF en los años 70 del siglo XX en los pequeños portaaviones de la clase Invincible y  poco después en España en el portaeronaves Príncipe de Asturias que en aquel momento estaba en construcción. Se instaló una rampa de 12º y 46 m de longitud. El diseño del nuevo portaeronaves Juan Carlos I botado en el año 2008 y que actualmente sustituye al ya retirado Príncipe de Asturias, continuó con este dispositivo ya que incorpora en su cubierta de vuelo una ski-jump de 12º que mejora las prestaciones en combustible y carga de los aviones.

 Vista del portaviones “Juan Carlos I”  desde la amura de estribor (Fuente: Wikipedia)

El mundo de las patentes se ha hecho eco de las rampas de despegue y se pueden encontrar dentro de la Clasificación Internacional de Patentes (CIP) o en la Clasificación Cooperativa de Patentes (CPC) en la clase B63G11/00 (Portaaviones), por ejemplo utilizando la base de datos Espacenet.

Como muestra un botón, esta otra patente, de 1982 de Estados Unidos, la número US4325317, de WILFORD titulada “Aircraft carrier”. Se trata de un portaviones con catapultas pero que también dispone de una rampa de despegue retráctil que cuando se despliega tiene además un ángulo de inclinación ajustable a las condiciones de carga del avión.

Parte de la proa del portaviones con los medios de asistencia al despegue en posición retraída (Fig.8) y extendida (Fig. 9)

Para terminar les proponemos dos vídeos en los que se puede ver respectivamente el despegue  y el aterrizaje de Harriers desde el Juan Carlos I.

Vídeo del despegue                                                                     Vídeo del aterrizaje

 

 

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LAS REIVINDICACIONES: EL “ALMA” DE LAS PATENTES


 

Han transcurrido ya unos cuantos años desde que empezó a publicarse este blog, concretamente se cumplirán 6 el próximo mes de enero y a no ser que me falle la memoria, no se ha publicado en el mismo ninguna entrada dedicada exclusivamente a las reivindicaciones, que constituyen la parte fundamental de los documentos de patente, despropósito que trata de remediar esta entrada.

No se trata de desmerecer a otras partes integrantes del documento de patente, como los datos bibliográficos, el resumen, la descripción o los dibujos, pero como afirmó el juez estadounidense del circuito federal Giles Rich en una de sus decisiones en 1990:

Es decir, si se desea obtener una adecuada protección de la invención, la clave es la correcta redacción de las reivindicaciones. Como dice el artículo 68.1 de la Ley de Patentes 24/2015:

“1. El alcance de la protección conferida por la patente o por la solicitud de patente se determina por las reivindicaciones.”

Aunque como habitualmente ocurre en el mundo de las patentes, en seguida aparece el primer matiz:

“La descripción y los dibujos servirán para interpretar las reivindicaciones.”

Y resulta tan complicado establecer hasta qué punto es preciso considerar la descripción y los dibujos para interpretar el alcance de la protección conferida por las reivindicaciones que la Organización Europea de Patentes redactó un protocolo para la interpretación del artículo equivalente en el Convenio de la Patente Europea, que es el Artículo 69. El protocolo, además de pronunciarse sobre en qué medida los dibujos y la descripción deberán ser tenidos en cuenta para determinar el alcance de las reivindicaciones, se ocupa de los equivalentes:

Article 2
Equivalents

For the purpose of determining the extent of protection conferred by a European patent, due account shall be taken of any element which is equivalent to an element specified in the claims. (Con el propósito de determinar la extensión de la protección conferida por la patente europea, debe tenerse en cuenta cualquier elemento que es equivalente a un elemento especificado en las reivindicaciones).

Esto último ha sido incorporado también por la Ley de patentes 24/205 en el artículo 68.3.

Antes de seguir profundizando en la cuestión, quizá sería conveniente conocer algo sobre la evolución histórica del concepto. Las reivindicaciones no siempre han existido ni jugado el papel fundamental que ahora desempeñan en las patentes.

En los Estados Unidos siempre estuvieron presentes, al menos desde 1836, que es la fecha de presentación de la patente estadounidense US1. En concreto estás eran las reivindicaciones:

En los estados europeos, las reivindicaciones se incorporaron al documento de patente posteriormente. En una entrada anterior del blog se estudiaban las patentes obtenidas en España por Gustave Eiffel, y en otra las patentes sobre el procedimiento para la obtención del café torrefacto. Dichas patentes carecían de reivindicaciones, pero al final de la descripción contaban con una nota, una especie de resumen, que puede considerarse el antecedente de las reivindicaciones, de hecho todavía se escucha en este mundo de las patentes la expresión “nota reivindicatoria”.

“Nota” de la patente ES2542 de Gustave Eiffel 

 

Las reivindicaciones se introdujeron en España con la Ley de Propiedad Industrial de mayo de 1902.

Reivindicaciones de ES0039494 sobre un procedimiento para tostar café

 

Aun cuando en diversos manuales y libros de texto se distingue entre reivindicaciones de producto, de método, de composición, de uso y de dispositivo, también en otras ocasiones se suele simplificar y distinguir únicamente entre reivindicaciones de entidad física y de procedimiento.

Especial atención merecen las llamadas reivindicaciones “product by process” (producto por proceso), las cuales se emplean cuando la mejor manera de definir un producto es mediante su procedimiento de obtención.

La Ley 24/2015 define cómo deben ser las reivindicaciones en su artículo 28:

“Las reivindicaciones definen el objeto para el que se solicita la protección. Deben ser claras y concisas y han de fundarse en la descripción.”

El Reglamento de ejecución de la Ley 24/2015 desarrolla en su artículo 7 cuál debe ser el contenido y forma de las reivindicaciones.

El Art. 7.1 dice:

“Cuando sea apropiado, las reivindicaciones deberán contener:

a)      Un preámbulo mencionando el objeto de la invención y las características técnicas necesarias para la definición de los elementos reivindicados pero que, combinadas entre ellas, forman parte del estado de la técnica.

b)      Una parte caracterizadora que, comenzando con una expresión del tipo “caracterizado por”, exponga las características técnicas que, en combinación con las mencionadas en el párrafo a), se desean proteger.”

Es decir, tradicionalmente, las reivindicaciones tienen una estructura donde se distingue lo que se conoce como preámbulo (lo que ya era conocido en el estado de la técnica) y la parte caracterizadora, aquellas características que no eran conocidas en el estado de la técnica y que sumadas a las anteriores constituyen la invención.

Las palabras que señalan la frontera entre el preámbulo y la parte caracterizadora se conocen como términos o frase de “transición”. En España se suele emplear el “caracterizado por”, pero no es obligatorio su empleo. A continuación se ofrece un ejemplo de reivindicación, tomado del manual del solicitante de modelos de utilidad, disponible en el portal web de la OEPM (Oficina Española de Patentes y Marcas).

Preámbulo (el solicitante admite que ya se conocen las pinzas de sujeción porta vasos o copas diseñados para su acoplamiento al borde de un plato)

 Parte caracterizadora (Lo que el solicitante afirma haber inventado)

Es muy importante tener en cuenta que la invención reivindicada es el conjunto del preámbulo + la parte caracterizadora y ninguna de las dos partes se puede analizar de forma separada, sino siempre de forma conjunta.

También el artículo 7 del Reglamento de ejecución de la Ley 24/2015 distingue entre reivindicación independiente y dependientes.

La reivindicación independiente (en algunos casos se permiten varias reivindicaciones de este tipo) es la más importante y debe contener las características técnicas esenciales de la invención destinadas a resolver el problema técnico planteado. Las reivindicaciones independientes suelen ir seguidas de reivindicaciones dependientes, que añaden otras características técnicas a las ya incluidas en la independiente.

El punto clave en la redacción de una solicitud de patente es la definición de las reivindicaciones. Es una tarea complicada y normalmente se requiere bastante experiencia para acertar, por lo que resulta conveniente recurrir a un Agente de la Propiedad Industrial. Teniendo en cuenta los objetivos comerciales de la empresa y el estado de la técnica disponible, la redacción debe aspirar a obtener la protección más amplia posible.

No es nada fácil dar con el alcance más adecuado para el estado de la técnica disponible. Como normalmente no se cuenta con certeza respecto a la totalidad del estado de la técnica disponible, suele ser aconsejable una redacción lo más amplia posible, que tenga novedad y actividad inventiva teniendo en cuenta el estado de la técnica conocido y añadir una serie de reivindicaciones dependientes, que permitan una serie de posiciones de retirada o “fallback positions”, en el caso de que el examinador detecte un estado de la técnica más relevante que el que nosotros conocíamos.

Si se redacta una reivindicación con un gran número de características técnicas limitantes, el alcance obtenido será muy reducido y será posible para los competidores comercializar productos similares al patentado, sin infringir la patente, gracias a ligeras modificaciones.

La empresa Zumex es una empresa que ha alcanzado un gran éxito comercial. Sus máquinas de hostelería se comercializan por todo el mundo y el principal cimiento de su éxito fue una patente, cuyo número de publicación en España es ES2008438, que definía una máquina de exprimido de cítricos que supuso una revolución y que aun actualmente, una vez caducada la patente, se sigue explotando y perfeccionando. Pues bien, la reivindicación independiente concedida en España fue la siguiente:

A posteriori y conociendo cuál era el estado de la técnica disponible en la fecha de presentación, está claro que se podría haber obtenido una reivindicación con muchas menos limitaciones y por tanto una mayor protección.

Si se habla de reivindicaciones, es obligatorio tratar, aunque sólo sea superficialmente, las reivindicaciones tipo Markush. Son éstas unas reivindicaciones que se emplean casi exclusivamente en el área de la química, aunque podrían emplearse en otros sectores. Las fórmulas Markush son del tipo:

En la parte caracterizadora, se indica que los radicales R1, R2, R3 se escogen de un número cerrado de grupos químicos, dando lugar infinidad de posibilidades.

Ejemplo de reivindicación tipo Markush

Las solicitudes en las que se emplea este tipo de reivindicaciones suelen presentar problemas de falta de claridad, suficiencia de la descripción o unidad de invención. Por ello, en el Comité Permanente de Derecho de Patentes de la OMPI, los representantes de las Oficinas de Patentes de países en desarrollo y en vías de desarrollo las cuestionan con frecuencia y reclaman la realización de estudios al respecto para mostrar su inadmisibilidad. Sin embargo, las empresas farmacéuticas innovadoras las consideran fundamentales en su estrategia de protección de la innovación.

La Ley 24/2015 de patentes, que entró en vigor el pasado 1 de abril, ha introducido dos novedades relacionadas con las reivindicaciones. En primer lugar, el Reglamento de ejecución ha introducido en el artículo 7.2 (inspirado en el artículo 43.2 del Reglamento del Convenio de la Patente Europea)  una limitación en el número de reivindicaciones independientes de cada categoría (producto, procedimiento, dispositivo o utilización) que no podrá ser superior a 1, excepto en los casos en que el objeto de la solicitud consista en:

a)     Una pluralidad de productos interrelacionados.

b)     Diferentes utilizaciones de un producto o dispositivo.

c)     Soluciones alternativas a un problema particular, cuando no sea adecuado incluir estas alternativas en una misma reivindicación.

En segundo lugar, la Ley 24/2015 ha introducido el procedimiento de limitación. Que permite que el solicitante pueda limitar el alcance de la protección conferida por la patente a lo largo de toda su vida legal. En una entrada anterior se puede encontrar más información sobre el procedimiento.

Conclusión

Para concluir, creo conveniente subrayar una vez más que una adecuada redacción de las reivindicaciones es clave para poder perseguir la infracción y maximizar la rentabilidad económica. Y son numerosos los casos de invenciones que no lograron rentabilidad debido a una deficiente redacción de las reivindicaciones.

 

 

 

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“A PATENT LIE”: Una novela de intriga y….. patentes


La tradicional lectura veraniega relacionada con el mundo de las patentes ha estado este año dedicada a una novela de título “a patent lie” (una mentira patente) del autor estadounidense Paul Goldstein .

Se trata de un “thriller” legal, del estilo de los firmados por John Grisham . La acción gira alrededor de una vacuna contra el HIV/VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) que ha obtenido una patente concedida por la Oficina Norteamericana de Patentes (USPTO), aunque posteriormente se aclara que no es una vacuna propiamente dicha, sino más bien un tratamiento que se debe seguir de por vida.

El gran avance tecnológico ha sido logrado por la empresa biotecnológica de tipo “startup” Vaxtek, la cual ha presentado una demanda contra la multinacional farmacéutica con sede en Suiza Saint-Gall por infracción de su patente. Por supuesto, la demandada ha solicitado a su vez la nulidad del título. El correspondiente procedimiento judicial es el protagonista casi absoluto de la trama, que también está aderezada con toques románticos y un supuesto asesinato.

El abogado que representaba a la “startup” se ha suicidado y para sustituirlo llega un abogado de nombre Seeley desde Buffalo (Estado de Nueva York), donde se encontraba “medio-retirado” tras una exitosa carrera previa en Manhattan.

Independientemente de la mayor o menor calidad literaria de la novela, como profesional del mundo de las patentes, me ha resultado atractivo el manejo que el autor realiza de gran número de conceptos relacionados con esta modalidad de la propiedad industrial.

Me voy a centrar en dichos conceptos en esta reseña. El autor conoce bien el tema, en cuanto que abogado con publicaciones en la materia. Se resalta que cuando se habla de validez o infracción de la patente, en realidad hay que centrarse en las reivindicaciones, lo cual se resume en la frase “the name of the game is the claim” (frase acuñada por el juez federal Giles Rich ). Asimismo, reproduce la conocida comparación de las reivindicaciones con los límites de un terreno o propiedad privada:

“… as much as the legal description for a parcel of real property describes the landowner’s boundaries…”

También se hace referencia a la importancia de lograr un adecuado alcance de las reivindicaciones. En un momento dado se cita como problema al que se podría enfrentar la titular de la patente, el que la reivindicación independiente de la patente en cuestión es demasiado amplia:

“I don’t like how broad your patent is. Patents can be broad or narrow. The broader a patent is, the easier it is for a competitor to soot it down.”

También explica el tira y afloja que habitualmente tiene lugar con la Oficina de Patentes para establecer la amplitud de la protección conferida por las reivindicaciones.

“The patent examiner insisting that McKee (the patent attorney) narrow the scope of Vaxtek’s claimed invention and McKee pushing back to get the broadest scope of protection he could.”

La invención objeto de la patente protagonista de la trama se refiere a un avance tecnológico de gran transcendencia y es en estos casos en los que se pueden obtener reivindicaciones de gran amplitud:

“Courts regularly strike down broad patents like Vaxtek’s, but they will sometimes make an exception for landmark inventions, because they open up a whole new field, and so deserve a wider range of protection than run-of-the-mill discoveries.”

La acción transcurre en 2007 y puesto que aún no había entrado en vigor la AIA (America Invents Act), era de aplicación el sistema “first to invent” para determinar quién tenía derecho a la patente y es en ese sentido que la novela presenta un interés arqueológico al describir cómo funcionaba ese sistema con un ejemplo práctico. Uno de los aspectos que se trata de dilucidar a lo largo del procedimiento judicial es si el inventor de Vaxtek fue realmente el primer inventor y, por tanto, le correspondía el derecho a la patente o si alguien podía demostrar que realizó la invención con anterioridad. Para ilustrar la importancia que la demostración de quién fue el primer inventor tiene en el sistema “first to invent”, el autor utiliza la invención del teléfono por Graham Bell y Elisha Gray, con sendas patentes presentadas el mismo día con unas horas de separación.

Como ya se ha relatado en una entrada anterior, en la etapa del “first to invent” los llamados cuadernos de laboratorio jugaban un papel vital y por ello aparecen en varias instancias de la trama de la novela:

“It is the laboratory notebooks, witnessed by others in the lab who understood the invention, that provide the indelible fingerprints of priority.”

También se reflexiona sobre la figura del “patent attorney”, que podría considerarse el equivalente estadounidense a la figura española del agente de la propiedad industrial.

“…. not good enough at science to be scientists, not sufficiently talented at law to be real lawyers…”

En la trama se hace referencia a la patente de número US7804438 (este documento de patente, en la realidad se refiere a una invención que no tiene nada que ver con el VIH) y título: ”Human neutralizing Monoclonal Antibodies to Human Immuno-deficiency Virus”, título que se corresponde con el de la patente US6261558.

Asimismo, se reflexiona en la novela sobre las peculiaridades que presentan las invenciones del campo de la biotecnología y lo extraño que resulta que en la patente cuya validez se está juzgando sólo figure un inventor, tratándose de un campo tan complejo en el que habitualmente intervienen equipos de investigadores:

“You know there is a difference between patents on monoclonal antibodies and patents on garbage trucks……………. Mousetraps have sole inventors, as do windshields, wipers and railroad couplers, but pharmaceutical inventions are team efforts.”

En un momento dado, el abogado que representa a la empresa titular de la patente teme que ésta podría ser anulada por no haber proporcionado todo el estado de la técnica relevante. Es esta una de las muchas peculiaridades del sistema de patentes norteamericano, donde la falta de aportación a la Oficina de Patentes del estado de técnica relevante disponible es una de las causas de lo que se denomina “inequitable conduct”.

También se hace referencia a un asunto sobre el que he escrito recientemente, “la doctrina e-Bay y el pago continuado de royalties”, es decir, aquellos casos de infracción en los que se permite que el infractor prosiga con la explotación comercial de la invención objeto de la patente, pero a cambio del pago de unos royalties estipulados en una licencia, lo que algunos profesionales asimilan a una licencia obligatoria:

“…. a case seven years ago, involving a drug-coated stent that had so revolutionized cardiovascular surgery that demand from surgeons across the country overwhelmed his client’s capacity to supply the market…” “—I bet that instead of trying to shut down the infringers, you just asked the court to make them pay a license fee…”

Una de las curiosidades más llamativas de los procedimientos judiciales estadounidenses en materia de patentes es la utilización de jurado. Al leer la novela, se puede apreciar la importancia que tiene la formación que los abogados proporcionan de la manera más simplificada posible a los integrantes del jurado, normalmente totalmente desconocedores de la materia. Los abogados tratan de referirse a aspectos como el patriotismo, cuando se trata de patentes cuyos titulares son estadounidenses y los supuestos infractores son extranjeros. En un pasaje de la novela, uno de los abogados declara que a los jurados no les gustan los monopolios:

“Broad claims are risky……. juries don’t like monopolies”.

Se trata de un tema, este de los jurados en los procedimientos de patentes, que se ha tratado en ocasiones en las publicaciones especializadas en propiedad industrial, como consecuencia de las sorprendentes cifras de fallos favorables a los titulares de patentes en el llamado Eastern District of Texas.

También hay una referencia a la importancia del llamado “efecto sorprendente” y a los conocidos como “indicios secundarios” en relación con la actividad inventiva, y para ello recurre el autor a la invención del “gore-tex”, donde una actuación contraria a lo que se consideraba como una buena práctica en la tecnología en cuestión dio lugar a un efecto sorprendente y por tanto que implicaba actividad inventiva:

“… Gore had been attempting to transform hard Teflon rods into a more pliable material by following the conventional wisdom and stretching the rods slowly… then Gore somehow got the inspiration to do exactly the opposite and discovered that by stretching the rods as rapidly as possible, he could extend them to ten times their length without breaking, turning them into a soft, flexible material that, when bonded to cloth produced a fabric perfect for rain-wear.”

Figura de la patente US3953566 sobre el Gore-tex

 

Dentro de la formación básica en materia de patentes que se imparte a los miembros del jurado, el abogado que representa al titular de la patente trata de transmitir que, si la USPTO concede una patente, es porque se cumplen una serie de requisitos que han sido examinados de manera concienzuda por un examinador de patentes:

“The USPTO doesn’t just hand out patents to anyone that shows up and asks for one”

Dado que el objeto de la patente es una vacuna, también se trata el tema de las patentes y el acceso a los medicamentos, incluyendo las importaciones paralelas y los genéricos:

“What would happen to prices in the USA if distributors in South Africa, say, who are buying AV/AS for forty-five dollars a dose, start exporting it to the States. How could Vaxtek maintain the 250$ U.S. price if it has to compete in this country with vaccines one-fifth the price.”

En fin, se trata de una típica trama de tipo legal a las que tan acostumbrados estamos en las películas y series norteamericanas, que recomiendo a aquellos que deseen alguna lectura ligera pero ambientada de forma bastante correcta en el mundo de las patentes.

Si esta entrada ha despertado su interés sobre el tratamiento que de las patentes se hace en la literatura, en este blog puede encontrar otras entradas dedicadas a la literatura y el mundo de las patentes:

- Día del libro de 2015.

- Les Souffrances de l’inventeur (Honoré de Balzac).

- Congreso en Estocolmo (José Luis Sampedro).

- A Venetian Court (Charles L. Harness).

- Les Patrons sous l’occupation (Renaud de Rochebrune).

- Patent Pending (Arthur C. Clarke)

- El Agua Prometida (Alberto Vázquez Figueroa)

- Antoine de Saint-Exupéry.

 

 

 

 

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Categorias: Propiedad Industrial