Invenciones implementadas en ordenador: ¿Son patentables?



 

¿Qué es una invención implementada en ordenador?

Una invención implementada en ordenador es aquella que para su puesta en práctica necesita el uso de un ordenador, una red informática u otro aparato programable, donde una o más características se realizan total o parcialmente por medio de un programa informático.

 

Es habitual oír o leer la expresión “patentes de software”. El término “software” es ambiguo, dado que puede entenderse como el conjunto de instrucciones escritas en un lenguaje de programación para implementar un algoritmo, el código binario cargado en un dispositivo programable y también puede abarcar la documentación adjunta. Para evitar la confusión derivada de esta expresión, se ha introducido el concepto de “invención implementada en ordenador”.

Conforme al artículo 4 de la Ley 24/2015 de Patentes, un programa de ordenador que se reivindica “como tal” no es una invención patentable. Por ello, no se conceden patentes para programas informáticos. El código fuente, el código objeto o cualquier otra forma de expresión de un programa se protege por la legislación del Derecho de Autor (Ley de Propiedad Intelectual).

La concesión de una patente para una invención implementada en ordenador exige necesariamente la existencia de un problema técnico resuelto de una manera novedosa y no evidente para el experto en la materia, es decir, los mismos requisitos exigidos para las invenciones en todos los campos de la tecnología.

Los recursos y esfuerzos necesarios para la realización y comercialización de las invenciones implementadas en ordenador pueden llegar a ser enormes y la protección que otorgan las patentes para esta clase de invenciones es tan necesaria y merecida como para las innovaciones en tecnologías establecidas y tradicionales.

Aunque no existe una definición legal del término “invención”, la tradición jurídica europea desde los primeros días del sistema de patentes reconoce que la protección que confieren las patentes debe reservarse para creaciones técnicas. El objeto para el que se solicita la protección debe tener, por lo tanto, un “carácter técnico” o, más exactamente, una “enseñanza técnica”, es decir, una instrucción dirigida a una persona técnicamente capacitada sobre cómo resolver un problema técnico particular utilizando medios técnicos particulares. El problema resuelto por la invención debe ser obligatoriamente técnico, en contraste, por ejemplo, a uno puramente financiero, comercial o matemático. La lista de materias o actividades que no se consideran invenciones, entre las que se encuentran los programas de ordenadores, se excluyen de la patentabilidad solamente en la medida en que la solicitud de patente española o la patente se refiera exclusivamente a una de ellas considerada “como tal”. Es muy importante tener en cuenta que una materia o actividad se entiende considera “como tal” cuando está desprovista de carácter técnico.

La ejecución o el control de un proceso técnico no están excluidos de la patentabilidad, independientemente de si se implementa mediante hardware o software. La opción entre llevar a cabo dichas acciones por medio de circuitos especiales o por medio de un programa de ordenador, depende de factores económicos y tecnológicos; la patentabilidad no debe denegarse por el mero hecho de que para poner en práctica la invención sea precisa la ejecución un programa de ordenador. Con el objeto de facilitar la defensa legal de las patentes concedidas a invenciones implementadas en ordenador se admite la formulación de reivindicaciones de la forma: “Programa de ordenador caracterizado por que ejecuta el método de la primera reivindicación”. Son aceptables también formas equivalentes de expresar este tipo de reivindicaciones. Esta categoría de reivindicaciones solo es admisible si los efectos técnicos que se producen en la ejecución del programa forman parte de la solución técnica que la invención implementada en ordenador propone y son, además, efectos que van más allá de las interacciones físicas normales entre el programa y el equipo físico que tienen lugar en la ejecución de todos los programas.

Los efectos físicos normales de la ejecución de un programa, como son, las corrientes eléctricas, en sí mismas no son suficientes para otorgar carácter técnico a un programa informático, y se necesita la participación de un efecto técnico adicional. Este efecto técnico adicional debe formar parte del control de un proceso industrial o del funcionamiento de una máquina, pero también del funcionamiento interno del ordenador bajo la influencia del programa informático.

Ejemplos:

Un método de codificación de información de audio en un sistema de comunicación puede tener como objetivo reducir la distorsión inducida por el ruido del canal. Aunque la idea subyacente de tal método se puede considerar que reside en un método matemático, el método de codificación considerado en su conjunto no es un método matemático “como tal” y, por lo tanto, no está excluido de la patentabilidad por el artículo 4 de la Ley 24/2015.

De manera similar, un método de encriptación de comunicaciones electrónicas puede considerarse como un método técnico, incluso si se basa esencialmente en un método matemático.

Si un algoritmo matemático en el contexto de una invención tiene una finalidad o propósito técnico se considera que constituye una enseñanza técnica y, por tanto, no es un método matemático “como tal”. Así, un método matemático para generar números aleatorios que simulan ruido eléctrico en el contexto de una invención para determinar el rendimiento de un circuito eléctrico tiene una finalidad técnica y, por tanto, no se considera un método matemático “como tal”. Por otro lado, el mismo método matemático para generar números aleatorios con el propósito de determinar el orden de participación de los intervinientes en el contexto de un juego no tiene una finalidad técnica y se considera que es un método matemático “como tal” y, en consecuencia, se trata de una característica que no confiere carácter técnico a la invención.

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Nueva Alerta Tecnológica sobre Hidrógeno Electrolítico: apostando por energías alternativas


Las Alertas Tecnológicas forman parte de los servicios gratuitos de Información Tecnológica que la Oficina Española de Patentes y Marcas, O. A. ofrece a los usuarios a través de su página web. En ellas, se proporciona información actualizada sobre las patentes recientemente publicadas en el mundo, en relación a un tema técnico concreto.

La finalidad de las Alertas Tecnológicas es proporcionar información, actualizada diariamente, sobre las patentes publicadas en el mundo en relación a un tema técnico concreto.

Las áreas temáticas de cada alerta se establecen en función de las necesidades de información en materia de patentes demandadas por las Plataformas Tecnológicas, empresas innovadoras, Universidades, centros de investigación y otros gestores de I+D que operan en el mismo sector tecnológico. Con ello se pretende que la tecnología que generen sea una tecnología con valor, que permita el retorno financiero y mejore la competitividad de las empresas y su internacionalización. La estrategia de búsqueda de cada Alerta Tecnológica es diseñada por examinadores de patentes expertos.

Recientemente, a las 30 Alertas Tecnológicas disponibles en 5 grandes epígrafes (Ciencias de la Vida y Alimentación, Energía y Sostenibilidad, Materiales y sus aplicaciones, Inteligencia Artificial y Blockchain y Varios), se ha sumado 1 nueva alerta: Hidrógeno Electrolítico.

La Oficina Española de Patentes y Marcas, O.A. (OEPM), elabora esta nueva alerta en colaboración con la Plataforma Tecnológica Española del Hidrógeno y las Pilas de Combustible.

El hidrógeno es el elemento más abundante en el Universo y en el planeta Tierra. La reacción de oxidación del hidrógeno para producir agua proporciona energía térmica, en la combustión, o energía eléctrica, en una pila de combustible. Al mismo tiempo, el hidrógeno permite almacenar dicha energía a largo plazo.

Las anteriores condiciones son una ventaja en el uso del hidrógeno como combustible sustitutivo de los combustibles fósiles. Sin embargo, en la actualidad la mayor parte del hidrógeno se produce a partir de combustibles fósiles con lo que su producción contribuye al cambio climático.

Por otro lado, la descomposición del agua por electrolisis permite producir hidrógeno, evitando las emisiones de gases de efecto invernadero, siempre que la electricidad proceda de fuentes renovables. Con la producción de hidrógeno electrolítico se abre un campo técnico de amplio futuro, no sólo por los desafíos que se plantean en el uso y almacenaje de este combustible, sino también por la perspectiva de servir de almacenaje de los excedentes de energía eléctrica derivados de la temporalidad de las energías renovables, como la Energía Solar y la Energía Eólica.

Con la presente Alerta Tecnológica sobre Hidrógeno Electrolítico se pretende dar a conocer las invenciones en este prometedor campo técnico y cumplir así con la función de la OEPM en la difusión de la información tecnológica.

Con esta última alerta, son ya 31 las Alertas disponibles en la web de la OEPM en distintos sectores técnicos:

Ciencias de la Vida y Alimentación

Energía y Sostenibilidad

Materiales y sus aplicaciones

Inteligencia Artificial y Blockchain

Varios

La oferta de servicios gratuitos de Información Tecnológica proporcionados por la OEPM se completa con los Boletines de Vigilancia Tecnológica. Publicaciones trimestrales realizadas por la OEPM íntegramente o en colaboración con otras organizaciones nacionales e internacionales como el Observatorio de Prospectiva Tecnológica Industrial (OPTI), las Plataformas Tecnológicas o el Instituto Nacional da Propriedade Industrial  (INPI) portugués. Incluyen una selección de las patentes más relevantes publicadas en el mundo durante el trimestre analizado y se realizan en 15 sectores.

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El impacto del Brexit en el ámbito de la Propiedad Industrial


Fuente: Daniel Díaz Pixabay

En el Consejo Europeo celebrado el día 17 de octubre de 2019, los 27 Estados miembros de la UE llegaron a un acuerdo sobre la retirada del Reino Unido de la Unión Europea (UE), el “Acuerdo de Retirada”, que garantizaba la retirada ordenada del Reino Unido de la UE. Lo pactado para el ámbito de la Propiedad Industrial se refleja en el Título IV: Propiedad Industrial

El 24 de enero de 2020 la UE firmó el Acuerdo de Retirada. El 29 de enero el Reino Unido confirmó su ratificación del Acuerdo de Retirada y el Parlamento Europeo aprobó el Acuerdo de Retirada. Finalmente, el 31 de enero de 2020 a medianoche, hora central europea, el Reino Unido abandonó la UE y entró en vigor el Acuerdo de Retirada. A partir de ese momento, el Reino Unido dejó de ser Estado miembro de la UE y pasó a tener la consideración de tercer país.

La entrada en vigor del Acuerdo de Retirada marca el fin del plazo establecido en el artículo 50 del TUE y el inicio de un período transitorio hasta el 31 de diciembre de 2020. Dicho período transitorio tiene por objeto conceder más tiempo a los ciudadanos y las empresas para adaptarse a la nueva situación. Durante el período transitorio, el Reino Unido seguirá aplicando la legislación de la UE, pero dejará de estar representado en las instituciones de la UE. Dicho período podrá prorrogarse una vez por un período máximo de uno o dos años, si ambas partes lo acuerdan antes del 1 de julio de 2020.

Dado que la Propiedad Industrial es un área especialmente sensible y afectada por el Brexit, la Oficina Española de Patentes y Marcas O.A. (OEPM) actualizará la información a medida que se vayan sucediendo los acontecimientos.

A continuación, se exponen brevemente las consecuencias que a día de hoy (11 febrero 2020) se prevé que la salida de Reino Unido pueda tener para los diferentes derechos de Propiedad Industrial:

Marcas de la UE y diseños comunitarios

Los Reglamentos de Marca de la UE (RMUE) y de Dibujos y Modelos Comunitarios (RDMC) seguirán siendo aplicables en el Reino Unido durante el período transitorio que finalizará el 31 de diciembre de 2020. Ello incluye, en particular, todas las disposiciones sustantivas y procedimentales, así como todas las normas relativas a la representación en procedimientos ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (en adelante, EUIPO por sus siglas en inglés).

Por lo tanto, todos los procedimientos ante EUIPO que conlleven motivos de denegación referentes al territorio del Reino Unido, derechos anteriores originarios del Reino Unido, partes o representantes domiciliados en el Reino Unido se desarrollarán igual que antes, hasta que concluya el período transitorio.

Ver página web de la EUIPO para más información

Marcas y diseños internacionales

En el caso de marcas internacionales, según la última información publicada el pasado 30 de enero de 2020 en la página web de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), “los registros internacionales bajo el Sistema de Madrid para el Registro Internacional de Marcas (el “Sistema de Madrid”) que designen a la Unión Europea, incluidas las designaciones realizadas durante el período transitorio, continuarán teniendo efecto en el Reino Unido durante este período”.

Además, los nacionales del Reino Unido y quienes estén domiciliados o tengan un establecimiento industrial o comercial real y efectivo en el Reino Unido, y a cuyo nombre se encuentre registrada una solicitud o un registro en la EUIPO, pueden continuar presentando solicitudes internacionales utilizando a la OMPI como Oficina de origen, durante el período de transición.

Lo mismo ocurre en el caso de diseños internacionales: “los registros internacionales del Sistema de La Haya para el Registro Internacional de Dibujos y Modelos Industriales (el “Sistema de La Haya”) que designen a la Unión Europea, incluidos los registros internacionales realizados durante el período de transición, continuarán teniendo efecto en el Reino Unido durante este período

El propio Acuerdo de Retirada prevé que el Reino Unido adoptará medidas para garantizar que las personas físicas o jurídicas que hayan obtenido protección antes del final del período transitorio para marcas o diseños internacionales registrados que designen a la UE, con arreglo al Sistema de Madrid o al Sistema de La Haya, gocen de protección en el Reino Unido para sus marcas o dibujos o modelos industriales con respecto a esos registros internacionales.

Patentes

De conformidad con la última información publicada en la página web de la Oficina de Propiedad Intelectual de Reino Unido (en adelante, IPO por sus siglas en inglés) el pasado 30 de enero: “los derechos de los titulares españoles de patentes europeas con efectos en el Reino Unido y de patentes PCT que hayan extendido sus efectos en Reino Unido no se verán afectados y los agentes de patente europea domiciliados en el Reino Unido podrán seguir representando a los solicitantes ante la Oficina Europea de Patentes”.

Sin embargo, en el caso de los Certificados Complementarios de Protección (CCP) se prevén discordancias, especialmente en relación con la dispensa de fabricación o “manufacturing waiver” regulada en el Reglamento (UE) 2019/933 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de mayo de 2019 por el que se modifica el Reglamento (CE) n.o 469/2009 relativo al certificado complementario de protección para los medicamentos, en vigor desde julio de 2019. Si bien la voluntad de la IPO es mantener los sistemas y procedimiento actuales, la legislación aplicable emana de la UE.

Por otro lado, cabe destacar que algunas áreas específicas del procedimiento de patentes han sido ajustadas por el Reglamento de Patentes aprobado en Reino Unido en 2019, son las siguientes:

  • Licencias cruzadas con derechos de variedades vegetales: A partir del 1 de enero de 2021, los derechos comunitarios de variedades vegetales ya no tendrán efecto en el Reino Unido. Sin embargo, los titulares de patentes superpuestas y derechos de variedades vegetales podrán solicitar licencias obligatorias basándose en los derechos de obtentor del Reino Unido para evitar que un derecho interfiera con el uso del otro. Esto incluirá los derechos comunitarios de variedades vegetales que se conviertan en derechos del Reino Unido al final del período de transición.
  • Caución: A partir del 1 de enero de 2021, el Reino Unido quedará fuera de los acuerdos de cooperación judicial civil conforme a los cuales el Reino Unido no puede solicitar la caución prevista en su normativa para procedimientos ante la IPO a un residente en el EEE. Ello implica que cualquier persona que resida fuera del Reino Unido puede estar sujeta al pago de dicha caución.

Por lo demás, no habrá cambios significativos en los requisitos legales o los procesos de solicitud. En particular, las solicitudes de patentes y de certificados complementarios de protección (“CCPs”) que se encuentren pendientes se seguirán evaluando sobre la misma base, y se podrán seguir presentando nuevas solicitudes. Los procedimientos judiciales que se encuentren en curso en relación con estos derechos o licencias, continuarán sin verse afectados y la IPO ha asegurado que cualesquiera derechos o licencias en vigor en la fecha en que finalice el periodo transitorio permanecerán en vigor.

Por otro lado, las condiciones para patentar invenciones biotecnológicas se mantendrán vigentes. Los examinadores de patentes continuarán aplicando la misma ley cuando analicen las solicitudes de patentes en esta área. Los terceros que deseen cuestionar la validez de una patente podrán hacerlo por los mismos motivos que en la actualidad.

Las empresas del Reino Unido, la UE y de terceros países podrán seguir obteniendo una licencia obligatoria para fabricar un medicamento patentado para satisfacer una necesidad de salud específica en un país en desarrollo.

Para los ensayos de productos farmacéuticos, las empresas del Reino Unido, la UE o de terceros países pueden seguir confiando en las excepciones a la infracción de patentes previstas para diversos estudios, ensayos y pruebas realizados en un producto farmacéutico.

Más información:

 

Covadonga Perlado Díez

 

 

 

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La Propiedad Industrial y la Primera Guerra Mundial: 100 años del Arreglo de Berna


Este año la propiedad industrial europea está de efemérides. Se cumplen 100 años de la firma del Arreglo referente a la conservación o restablecimiento de los derechos de propiedad industrial afectados por la guerra mundial, firmado el 30 de junio del año 1920 por los plenipotenciarios de los miembros que formaban la Unión Internacional para la Protección de la Propiedad Industrial, entre los que se encontraba España. El Ministro de Estado relataba la ratificación del Convenio, en comunicación del 21 de octubre de 1920, de la siguiente manera: “En primer lugar, el canje de las ratificaciones se hizo el día 30 del pasado septiembre, habiendo revestido el acto, que fue presidido por Monsieur de Motta, la mayor solemnidad, como podrá V.E. apreciar por el adjunto recorte, del periódico Le Journal de Géneve”. España no se adherirá en ese preciso momento, tardará un poco más. Sería precisamente la comunicación del Ministro de Estado la que motivaría dicha adhesión al indicar en la misma lo siguiente: “El señor Rothlisberger me manifestó igualmente el agrado con que sería vista la adhesión de España, que vendría a aumentar el número de países neutrales adheridos, en favor de los cuales se orientó en gran parte este Convenio”.

Arreglo referente a la conservación o restablecimiento de los derechos de propiedad industrial afectados por la guerra mundial, firmado el 30 de junio del año 1920. Archivo Histórico Oficina Española de Patentes y Marcas O.A. (OEPM)

El arreglo afectaba, sobre todo, a los plazos del registro de la propiedad industrial. Estipulaba que el plazo de prioridad sería prorrogado seis meses, los plazos de cumplimiento de formalidades y de pago de impuestos, un año, y los plazos de puesta en explotación de las patentes, dos años.

Este acuerdo surge como consecuencia de un conflicto a escala europea, concretamente, a raíz de la Primera Guerra Mundial o Gran Guerra, que se prolongó desde el 28 de julio de 1914 al 11 de noviembre de 1918, enfrentando a la Europa de las grandes potencias que se agruparon en dos bandos. Por un lado, la Triple Alianza, formada por el Imperio alemán, Austria-Hungría e Italia y, por otro lado, la Triple Entente, formada por Reino Unido, Francia e Imperio Ruso.

España no participó en el conflicto, se mantuvo neutral, pero se vio afectada por la guerra de igual modo que el resto de los países europeos. Es bien sabido que las guerras activan la denominada economía de guerra, que tiene como objetivo orientar los recursos económicos y humanos de un país con la finalidad de ganar la contienda.

Esta economía de guerra, no supone un parón de la industria y la innovación, sino que la favorece ya que se potencian ámbitos productivos relacionados con la fabricación de armamento y de productos de primera necesidad para suministrar a los ejércitos. España no fue ajena al negocio de la guerra, y supuso una fuente de riqueza para algunos empresarios, como fue el caso de Juan March quien obtuvo grandes ganancias derivadas del conflicto al convertirse en proveedor de productos, como combustibles y lubricantes para los submarinos alemanes y austríacos, o controlando el comercio de alimentos. La otra cara de la moneda fue la paralización de las industrias de los países que estaban en conflicto y que tenían buenas relaciones con España, lo que supuso la necesidad de protección de la propiedad industrial mediante leyes emanadas de los diferentes gobiernos europeos.

España ya formaba parte, en cuanto a la protección de la propiedad industrial, de acuerdos internacionales como el Convenio de París de 20 de marzo de 1883, así como de acuerdos comerciales que había firmado con diversos países, entre los que se encontraban algunos que participaban en el conflicto. Además de España, otros países europeos publicaron disposiciones relativas al retraso en los plazos de las tramitaciones de los títulos de propiedad industrial, como fue el caso de Alemania, Austria o Italia.

Circular 167/525 de la Oficina Internacional de la Propiedad Industrial. Disposiciones adoptadas en razón del estado de guerra. Prolongación de los retrasos de prioridades nacionales. Archivo Histórico OEPM.

Para proteger la propiedad industrial España participó con siete moratorias. La primera fue publicada el 23 de septiembre de 1914 bajo una Real Orden del Ministerio de Fomento que permitía un retraso en la tramitación de expedientes como consecuencia del estado de guerra en Europa: “1º Mientras duren las presentes circunstancias de guerra y a contar del 26 de julio próximo pasado, quedará en suspenso toda declaración de expedientes sin curso y caducidad de registros de la propiedad industrial, que pertenezcan a personas o entidades que tengan su domicilio en el extranjero, 2º Tan pronto como cesen las hostilidades, se otorgará un plazo prudencial a las personas y entidades comprendidas en el párrafo anterior, para que justifiquen las causas de fuerza mayor que les hubiera impedido cumplir los requisitos legales en los plazos establecidos por las disposiciones vigentes, y aportada justificación de que la Administración considere bastante no se les ocasionará ningún perjuicio.”

Real Orden del Ministerio de Fomento de 23 de septiembre de 1914. Archivo Histórico OEPM.

Otra de las moratorias se publicó el 25 de febrero de 1916, como Decreto, también del Ministerio de Fomento, a propuesta del Ministro Amós Salvador, prorrogando el plazo de prioridad establecido para las patentes. En la exposición de motivos se indicaba: “Los trastornos producidos por el actual conflicto europeo alcanzan en parte muy importante a los asuntos de propiedad industrial, principalmente en lo que a patentes se refiere. Con arreglo al artículo 4º del Convenio de París de 20 de marzo de 1883, revisado en Bruselas el 14 de junio de 1911, las patentes solicitadas en cualquier de los países contratantes, gozarán, para efectuar el depósito en los demás Estados de la Unión, de un derecho de prioridad, durante el plazo de un año, a contar de la fecha del depósito en el país de origen”.

Decreto del Ministerio de Fomento prorrogando el plazo de prioridad establecido paras las patentes de 25 de febrero de 1916. Archivo Histórico OEPM.

El 20 de diciembre de 1919 se publicó otra disposición moratoria en forma de Real Decreto, a propuesta de Amalio Gimeno, Ministro de Fomento. Si bien había acabado la guerra, todavía no se habían restablecido de manera normal y definitiva las relaciones económicas y comerciales entre los países, por lo que la nueva disposición prorrogaba el plazo para el pago de las anualidades y quinquenios.

 El Real Decreto de 29 de marzo de 1920, a propuesta de Emilio Ortuño, Ministro de Fomento, prorrogaba las medidas de excepción anteriores hasta el 15 de julio de 1920.

Real Decreto del Ministerio de Fomento de 29 de marzo de 1920. Archivo Histórico OEPM.

Y la Real Orden de 14 de julio de 1920 firmada también por Emilio Ortuño, prorrogaba las medidas de excepción en materia de propiedad industrial, adoptada por la Real Orden de 23 de septiembre de 1914, hasta el 31 de enero de 1921. Y el derecho de prioridad concedido a las patentes extranjeras por anteriores disposiciones gubernativas hasta el 30 de septiembre de 1920.

Real Orden del Ministerio de Fomento de 14 de julio de 1920. Archivo Histórico OEPM.

Todas las disposiciones españolas y del resto de los países culminaron con el Acuerdo de Berna de 1920, que reunían en un mismo texto a todos los países interesados en la protección de la propiedad industrial a nivel internacional. Su objetivo era restablecer la industria y el comercio lo más rápidamente posible tras la Primera Guerra Mundial. Una nueva disposición, publicada como Real Orden de 4 de junio de 1923, ampliaba hasta el 30 de septiembre del mismo año el plazo para acreditar la puesta en práctica de las patentes depositadas en España, basándose en el artículo 3º del Acuerdo de Berna de 1920. Fue la última disposición española que prorrogó los plazos de tramitación como consecuencia del conflicto europeo.

Ana Naseiro Ramudo

 

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EL LEGADO DE LOS HERMANOS MILLÁS MOSSI, BRILLANTES INVENTORES


Vicente Millás Mossi

Pocos nos paramos a pensar en las miles de herramientas que hacen nuestro día a día más sencillo: carreteras más transitables, electrodomésticos más prácticos, instituciones más estructuradas y salud más asequible. Miles de ideas e inventos, tras refinamiento y reflexión, pasan a formar parte de nuestras vidas hasta volverse una parte imprescindible.

En el campo de la medicina, la innovación y el continuo avance de la tecnología son esenciales, pero cada pocos años una técnica, un aparato, un algoritmo se asienta como pilar para el diagnóstico o tratamiento de ciertas enfermedades por su indudable efectividad. Este es el caso del electroshock, actualmente usado para administrar terapia electro-convulsiva (TEC). La patente para este revolucionario instrumento fue concedida por nuestra oficina en 1943; entre los colaboradores solicitantes se encontraba Vicente Millás Mossi, brillante inventor y, por casualidades de la vida, abuelo de mi yerno. Les cuento la historia:

España de los 40, al final de la Guerra Civil y en la postguerra todo el sistema sanitario está saturado, incluidos los establecimientos psiquiátricos. Además de por las exigencias de un periodo bélico, la situación está agudizada por la crisis económica resultante de la confrontación bélica. Los enfermos mentales se hacinaban en manicomios con todo tipo de carencias.

Los tratamientos que se usaban en esta época para las enfermedades mentales —ampliamente desconocidas en su etiología y por tanto en las medidas correctas para su resolución— fueron desatinados cuanto menos, y horriblemente errados cuanto más: la malario-terapia que se remonta a principios del siglo XX, consistía en infectar al paciente con Plasmodium contra la neurosífilis en un intento rudimentario de vacunación; inducir un coma insulínico en pacientes esquizofrénicos, bajo la hipótesis de que la deprivación de glucosa al cerebro se contraponía a los efectos adrenérgicos causantes de la enfermedad; el uso de pentinotetrazol, un potente convulsionante, por suponer que  existía una antagonismo entre la estructura cerebral de enfermos esquizofrénicos y epilépticos; o la lobotomía, en la que con un instrumento parecido a un picahielos se seccionaban conexiones entre lóbulos cerebrales, con especial atención al frontal –el encargado de la toma de decisiones complejas, procesamiento de información que llega a través de las múltiples proyecciones del resto del córtex, que al fin y al cabo determina nuestro comportamiento y personalidad— de manera que los pacientes sometidos a esta técnica, cuando no morían enseguida, quedaban dóciles y  ausentes, “desalmados”.

El uso de electricidad fue introducido por Cerletti (1938) también para provocar crisis epilépticas controladas y así estimular la conductividad y liberación de neurotransmisores sinápticos en ciertas áreas del cerebro.  Así nace el electroshock —mucho más barato que el pentilenotetrazol — que actúa haciendo pasar una corriente eléctrica a través del cráneo. Actualmente se sigue desconociendo exactamente el mecanismo de acción tanto en la esquizofrenia como en otras enfermedades mentales a las que se aplica la terapia electro convulsiva (TEC).

En España, en plena guerra, no se podía importar este aparato y se fabricaron simultáneamente dos análogos, uno en Palencia por Alfredo Prieto Vidal y otro en Valencia por José María Rius Vivó con la ayuda de los técnicos Vicente y Manuel Millás  Mossi.

Las patentes ES-0154166[1] y ES-0154167[2] fueron solicitadas por José María Rius Vivó el 21 de agosto de 1941 y publicadas el 1 de marzo de 19431,  mismo año en el que los hermanos  Millás solicitaron su propia patente con mejoras implementadas.

Patente Rius. Diagrama eléctrico 1941

 

Las patentes de Rius y Millás diferenciaban sus aparatos del resto por utilizar corriente continua en lugar de corriente alterna, lo que complicaba en cierta medida el diseño y construcción de los equipos, aunque suponían una importante mejora en los tratamientos tal y como se explica en ambas patentes.

Hoy podemos conocer la historia de su invención gracias a la memoria verbal y al “enfoque de la cultura material”. Mediante el análisis de aparatos que se conservan, patentes solicitadas, lugares donde se implementó, las técnicas de utilización, así como los problemas que se suscitaron y el entorno social donde se desarrollaron. Todos esto nos permite encajar las piezas y componer una fiable representación de los hechos. 

Los hermanos Vicente y Manuel Millás Mossi eran peritos industriales y tenían un taller de reparación y construcción de ascensores y electricidad médica con actividad en las áreas de electro cirugía, de electro diagnóstico, electro terapia, pHmetría, estimuladores musculares e incluso aparatos de rayos X, bisturíes y aspiradores de sangre.

En el diagrama del circuito electrónico contenido en la patente se observa que la rectificación de la corriente alterna de la red se consigue mediante cuatro válvulas termoiónicas, dos bobinas y tres condensadores. Más adelante se considerará la modificación introducida por Millás Mossi que permitió aligerar el dispositivo2.

Patente Millás. Diagrama eléctrico 1943

En el folleto del Electroconvulsor JR , figura  —aunque sin acreditar en calidad de qué—la leyenda Millás Mossi en una tipografía que no se volverá a encontrar después y el característico logotipo de la firma. Como examinadora de marcas no puedo evitar fijarme en la simple elegancia del logo: un monograma con dos M superpuestas y entrelazadas en color claro sobre un triángulo invertido de fondo negro; este que perdurará en el tiempo hasta llegar a la actualidad prácticamente sin variación excepto en los colores , hasta la reciente clausura de la empresa en Valencia el pasado enero del 2019.

Folleto comercial/Logotipo de Millás Mossi 2019

Los hermanos Millás elaboraron los folletos para el aparato, en el que se lee como encabezado un sucinto y algo enigmático “Aparato científico”. Contenían las instrucciones de uso y las características más relevantes: “El manejo es muy simple y no se requiere preparación especial alguna, bastando nuestras instrucciones para ponerlo en condiciones de desarrollar perfectamente su cometido, lo cual ‘permite confiar el tratamiento a enfermeras o practicantes’ aunque no ha podido ser confirmada esta utilización a manos de personal auxiliar”. Por supuesto en su desarrollo colaboraron psiquiatras que ayudaban a corregir durante su construcción defectos en el prototipo inicial que podían impactar en su funcionalidad.

El 9 de septiembre de 1943 los hermanos Vicente y Manuel Millás Mossi solicitaban la patente de invención ES-0163101[3] de “Un nuevo aparato para el tratamiento convulsivante de enfermos mentales“, que utiliza corriente continua y aparecen  tres válvulas pero no las bobinas ni los condensadores que había empleado Rius 3.

Vicente y Manuel se separan en 1953. Vicente viene a Madrid con sus seis hijos y su mujer embarazada. Cambia el nombre de sus labores empresariales a simplemente “Mossi”. Su hijo Juan José Millás cuenta en “El Mundo” 4 que su padre tenía un taller de aparatos de electro medicina. Inventaba, reparaba, deducía el funcionamiento de otras tecnologías de publicaciones de diagramas norteamericanas. “No sabía inglés, pero era capaz de interpretar un esquema, un plano o un circuito con la facilidad con la que otros leen estas letras. Por su taller pasaron aparatos de rayos X y pulmones de acero con los que mis hermanos y yo jugábamos, no siempre a médicos. Entre los ingenios que más me impresionaron, recuerdo un aspirador de sangre perteneciente a la época anterior al bisturí eléctrico, cuando las heridas abiertas por el cirujano se inundaban, impidiendo la visión del órgano a operar. El aspirador dejaba la herida limpia en cuestión de segundos. La sangre se recogía en un recipiente de cristal de boca ancha, como los de las aceitunas a granel; probablemente fuera un frasco de aceitunas, pues en casa no se tiraba nada. Los tapones de los tubos de la pasta de dientes servían, por ejemplo, como mandos para los aparatos de radio. Más tarde, con la aparición del bisturí eléctrico, que cauterizaba la herida al tiempo de infligirla, los aspiradores, creo, pasaron a la historia.

Mi padre presumía de haber sido el primero en fabricar el bisturí eléctrico en España, aunque seguramente tomó la idea de una publicación extranjera. Recuerdo haberle visto inclinado sobre la mesa del taller, efectuando cortes en un filete de vaca, asombrado por la precisión y la limpieza del tajo. No olvidaré nunca el momento en el que se volvió hacia mí, que le observaba un poco asustado, para pronunciar aquella frase fundacional: ‘Fíjate Juanjo, cauteriza la herida en el momento mismo de producirla’.

Otro ingenio con el que alcanzó cierta celebridad fue el electroshock portátil, un aparato del tamaño de un bestseller con varios compartimientos, en uno de los cuales se guardaban los electrodos. Solía contar que un día, hablando en el jardín de un manicomio con su director, un loco lo reconoció como el proveedor de aquellos artilugios y le arrojó desde una ventana un tiesto que le rozó el hombro. El electroshock estuvo muy cuestionado en los años sesenta del pasado siglo, pero creo que ha vuelto. En algún sitio he leído de Cabrera Infante, que era bipolar, pidió en alguna ocasión que se lo aplicaran.”

Más adelante los aparatos se hacen portátiles, más baratos y solo necesitan un enchufe a la red. Se empiezan a utilizar relajantes musculares y anestesia. En los años 80 se refina la técnica a pesar de que todavía no se sabe con certeza de qué forma ayuda la TEC, sólo que aumenta la liberación de neurotransmisores y la neurogénesis. Para dar una adecuada idea de la relevancia que tuvo este invento les cuento brevemente las características e indicaciones de esta técnica.

Microshock (izq.) y Petishock (dcha)

La TEC basada en la evidencia es una técnica efectiva y eficiente, más que muchas de las estrategias terapéuticas a las que se les dedica una mayor atención y presupuesto de investigación5. Aún hoy la TEC está infrautilizada en muchos entornos psiquiátricos, siendo especialmente importante y un aspecto a regular que la TEC tenga una accesibilidad garantizada ante la evidencia no tan solo de que es un tratamiento eficaz sino electivo en algunos trastornos como la catatonia y diferentes formas de depresión y esquizofrenia6.

El objetivo de la estimulación electroconvulsiva es proporcionar un estímulo eléctrico lo suficientemente potente para conseguir que un elevado porcentaje de neuronas realice sus descargas al unísono y así inducir una convulsión adecuada. El inicio de esta tiene lugar por el reclutamiento sincrónico masivo de ciertos centros neuronales intracerebrales, tal como ocurre en las convulsiones motoras mayores de tipo espontáneo. Debido a las complejas propiedades estructurales y electro físicas del cráneo y del encéfalo, la estimulación eléctrica durante la TEC requiere dosis mucho mayores de corriente que las que se utilizan para estimular las fibras nerviosas o el tejido nervioso en condiciones experimentales7.

La clave se halla en lograr la adecuada intensidad del estímulo. En las recomendaciones para el tratamiento con TEC se considera que si en cada sesión se induce una convulsión generalizada adecuada (actualmente se acepta que la convulsión dure entre 15 y 20 segundos a nivel electroencefalográfico), el paciente ha recibido un tratamiento óptimo y eficaz. El aumento sustancial del umbral convulsivo es una condición necesaria pero no suficiente para la respuesta a la TEC. Los pacientes en que la fisiopatología de su trastorno no esté relacionada con la excesiva desinhibición o excitación podrían no responder al tratamiento. Por eso se administra en patologías como depresión refractaria a otros tratamientos, esquizofrenia, trastorno bipolar y en la enfermedad de Parkinson8.

El beneficio de su aplicación supera de forma considerable los riesgos asociados, siendo estos últimos proporcionados y previsibles. Aunque el conocimiento de su mecanismo de acción es limitado sí se conocen de forma extensa la mayoría de efectos favorables y desfavorables para el paciente, permitiendo el control y previsión estricta de sus consecuencias9.

Los hermanos Millás Mossi dejaron con este invento un legado que ha ayudado a miles de personas; probablemente para muchos de los lectores incluso personalmente, a familiares y amigos. Por ello quiero agradecer desde estas páginas su admirable trabajo, por los beneficios que han proporcionado sus aparatos e inventos tanto a la comunidad médica como a una ingente cantidad de enfermos.

Mercedes Nieto Centeno

[1]   Rius Vivó J. Un aparato electroconvulsor para el tratamiento de las esquizofrenias y otras enfermedades mentales. Memoria descriptiva. Oficina Española de Patentes y Marcas, ES-0154166, 21 de agosto de 1941.

[2]   Rius Vivó J. Un aparato electroconvulsor para el tratamiento de las esquizofrenias y otras enfermedades mentales. Oficina Española de Patentes y Marcas, ES-0154167, 21 de agosto de 1941.

[3]   Millás Mossi V. Millás Mossi J. Un nuevo aparato para el tratamiento convulsivante de enfermos mentales. Oficina Española de Patentes y Marcas, ES-0163101, 9 de septiembre de 1943

[4] Millás JJ. El Mundo. Premio planeta 2007 Ed. Planeta 2007 Barcelona, España. ISBN:9788408075967

[5] Bernardoa, M., Urretavizcaya, M. Dignificando una terapia electroconvulsiva basada en la evidencia Rev Psiquiatr Salud Ment (Barc.) Elsevier España, S.L.U. 2015;8(2):51-54

[6] Bertolín Guilléna, J. M., Sáez Abadam, C., Hernández de Pabloa, M. E., Peiró Moreno, S. “Eficacia de la terapia electroconvulsiva: revisión sistemática de las evidencias científicas” Actas Esp Psiquiatr 2004;32(3):153-165

[7] Sánchez, R., Alcoverro, O., Pagerols, J., Rojo, J.E. Mecanismos de acción electrofisiológicos de la terapia electroconvulsiva Actas Esp Psiquiatr 2009;37(6):343-351

[8]American Psychiatric Association. The practice of electroconvulsive therapy: Recommendations for treatment, training and privileging: A task force report. 2nd ed. Washington, DC: American Psychiatric Association; 2001

[9] Romero-Tapia, A., Gamboa-Bernal, G.A. ¿Es bioéticamente adecuada la aplicación de la Terapia Electroconvulsiva? Cuadernos de Bioética. 2018; 29(95): 13-24 22

[10] Balaguer Muñoz J. Aparatos de electroshock fabricados en la Valencia de mediados del siglo xx TFM Máster interuniversitario en historia de la ciencia y comunicación científica. Universidad de Valencia. 2018

 

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