LAS PATENTES QUE NO VEN LA LUZ


El origen etimológico del término “patente” deriva del latín patents, -entis, y a su vez de “patere” (estar expuesto”, “ser evidente”) (ver pág. 28 del nº 42 de la revista “marchamos”) ya que la publicación de la solicitud de patente a los 18 meses desde la fecha de presentación o de prioridad es uno de los fundamentos del sistema de patentes. A pesar de ello, es común que la gente sin conocimientos sobre patentes las asocie con la idea de secreto…. Nada más lejos de la realidad.

Ello no es óbice para que haya ciertas solicitudes de patentes y patentes que permanecen sin publicarse durante décadas y la experiencia es que esas patentes suelen ser muy atractivas desde el punto de vista periodístico. Por ejemplo, recientemente la revista norteamericana de tendencia izquierdista “Slate” ha publicado un artículo sobre la cuestión. Asimismo, suelen ser fuente de “teorías conspirativas” sobre la supuesta ocultación de tecnologías que resolverían numerosos problemas de la humanidad, como el energético o la cura de determinadas enfermedades. La organización “freethetech” ofrece los datos de que en el año fiscal 2017, 5784 patentes se encontraban “clasificadas” y que, mientras que 28 fueron desclasificadas, otras 132 se incorporaron a la relación. Esta organización solicita la creación de un “panel ciudadano” al que se le permita revisar el contenido de dichos documentos de patentes y divulgar los resúmenes de 50 de ellas.

En la mayoría de los estados, las correspondientes leyes de patentes prevén que las solicitudes de patentes sobre invenciones de interés para la defensa nacional no se publiquen y que sean tramitadas en “secreto”. España es uno de esos estados donde dicha situación se encuentra perfectamente regulada. Asimismo, todos los estados miembros de la OTAN se encuentran vinculados por el Acuerdo de la OTAN para la salvaguardia mutua del secreto de invenciones relativas a la defensa respecto de las cuales se hayan presentado solicitudes de patentes, hecho en París el 21 de septiembre de 1960. Sin embargo, hace un par de años se publicaron una serie de noticias (patente sobre un tanque ucraniano, Rusia anuncia que va a establecer un registro de PI relacionada con la defensa)  que parecían indicar que los países del antiguo bloque soviético, y que no se habían incorporado a la OTAN, no poseían dicha regulación aunque estaban a punto de elaborarla.

La declaración de patentes como de interés para la defensa tiene una larga tradición. En esta entrada anterior del blog sobre las patentes durante la ocupación alemana de Francia, se hace referencia a un decreto francés de 29 de noviembre de 1939 que, con el fin de evitar que Alemania se apropiara de invenciones militares francesas, creaba un período de 8 meses durante el cual los funcionarios especializados debían analizar todas las invenciones antes de que fueran divulgadas o explotadas, con el fin de comprobar si tenían un interés militar. Se cree que durante la ocupación alemana se siguió aplicando de forma “disimulada”. En la historia española es posible encontrar un ejemplo de acceso limitado a las patentes de interés para la defensa durante la guerra civil española (ver nº 52 de la revista marchamos, página 10), en la nota que se publicó en el BOPI del primero de octubre de 1936:

Pero si hay un estado con una profunda tradición en la vigilancia de aquellas invenciones de interés para la seguridad nacional, ese es el de los EE. UU. Su “invention secrecy act” se aprobó en 1951. El “proyecto Manhattan” destinado a la elaboración de la primera arma atómica supuso la generación de numerosas patentes que fueron mantenidas en secreto (hasta 2100 solicitudes). A continuación, se reproducen algunas de las patentes del proyecto Manhattan, declaradas secretas inicialmente y que tras su desclasificación se publicaron:

La primera figura de estas cuatro representadas (arriba a la izda)  corresponde a la patente US2708656, relativa a un reactor neutrónico, presentada en 1944 y publicada en 1955 tras su desclasificación. El primer inventor es el físico nuclear y premio nobel italiano Enrico Fermi. A su derecha se encuentra la figura de la patente US2709222 sobre un método de separación electromagnética de uranio 235 a partir de uranio natural, también se publicó en 1955, 10 años después de su presentación.

De las figuras inferiores, la  izquierda  corresponde a la patente US3358605 que tiene por objeto un interruptor sensible a la presión. Presentada en 1945 se publicó 22 años después tras ser desclasificada. Parece que se trata del sistema de detonación empleado en las bombas de Nagashaki e Hiroshima. A su derecha la figura de la patente US6761862 que tiene por objeto un proceso químico empleado en el enriquecimiento de uranio y que representa un caso extremo en el mantenimiento en secreto de una patente; presentada en 1945 no se publicó hasta el año 2004, tras su desclasificación. Quizás aún se mantengan clasificadas patentes de aquella época.

Para poder determinar qué invenciones son de interés para la defensa es preciso contar con una detallada relación de los sectores en los que se pueden clasificar dichas invenciones. En ese enlace pueden encontrar cuáles son los sectores de interés en Francia. En este documento, anteriormente clasificado, pueden conocer los sectores de interés para la defensa estadounidense en 1971. Sorprende ver que la energía fotovoltaica era uno de ellos.

No es infrecuente tener noticias de conflictos entre inventores y el gobierno de los EE.UU. a causa de solicitudes de patentes “clasificadas”, debido a  que los afectados por esta medida tienen derecho a una compensación por parte del Estado. En este documento pueden observar que el inventor de la solicitud de patente US8925438, presentada en 2007, clasificada de acuerdo a la “invention secrecy act” y concedida en 2014, obtuvo una compensación de 63.000 US$.

A pesar del protagonismo de los EE. UU., este artículo de hace ya unos años llamaba la atención sobre el papel especialmente activo que el Reino Unido desempeña en el campo de las patentes “clasificadas”.

Si se habla de invenciones que se clasifican por ser de interés para la defensa de los Estados, es de suponer que muchas de ellas tendrán su origen en organizaciones muy vinculadas con la misma. Es por ello por lo que, entre la documentación desclasificada por la CIA, se hace referencia a patentes que fueron tramitadas en secreto. También la NSA (National Security Agency) de los EE. UU. genera sus patentes y aunque es de suponer que muchas de ellas permanecen “clasificadas” y por tanto no se han publicado, una búsqueda en la base de datos de la Oficina Europea de Patentes ofrece 293 familias de patentes con la NSA como titular. La última solicitud de la NSA se publicó el pasado mes de agosto y se refiere a un algoritmo de búsqueda que permite generar declaraciones y razonamientos lógicos. Una rápida ojeada permite ver un par de patentes relacionadas con la protección de los puertos USB y con la detección de su utilización no autorizada. Este artículo pone de manifiesto otras solicitudes algo más extrañas para la NSA, como las siguientes:

USD637658

US5224756

Entre 1994 y 2015, la USPTO mantuvo un programa llamado “Sensitive Application Warning System” mediante el cual los examinadores de patentes avisaban a la dirección de la entrada de solicitudes de patente que se referían a temática “delicada”. En esta ocasión el objetivo era que no se publicaran solicitudes que tenían por objetivo invenciones consideradas como “frívolas”, que podrían causar alarma entre la población, como invenciones relacionadas con los móviles perpetuos, curas para el SIDA, toxinas, clonación humana, dispositivos anti-gravedad y otros temas considerados como polémicos o peligrosos. Este documento muestra que todavía permanecen muchas incógnitas en relación con este programa.

A pesar de las protestas que el mantenimiento de patentes en secreto genera e incluso de la creación de organizaciones que tienen como fin revisar qué patentes han sido clasificadas, la historia está llena de ejemplos de lo negativo que puede llegar a ser la publicación de patentes sobre invenciones “peligrosas”. Se puede comenzar por citar a la patente US3060165 sobre la llamada “ricina tóxica”, patentada por los EE. UU., presentada en 1952 y publicada en 1962 (lo que indica que en algún momento se encontró clasificada). La lectura de la descripción no deja lugar a dudas respecto a que se trata de un poderoso veneno:

“Ricin is a protoplasmic poison prepared from castor beans after the extraction of castor oil therefrom. It is most effective as a poison when injected intravenously or inhaled.”

En 1952 los químicos Ranajit Ghosh y J.F. Newman descubrieron los agentes nerviosos de la serie V mientras trabajaban en la compañía británica ICI y posteriormente llegaron a sintetizar y patentar la forma más peligrosa, el llamado agente nervioso VX. La patente permaneció clasificada y por tanto no se publicó durante muchos años, pero fue desclasificada por el departamento de defensa del Reino Unido en 1971. Asimismo, en 1973 se desclasificaron dos patentes sobre métodos de producción del agente VX. Aunque según se afirma, gracias a que aún no existía internet, supuestamente las copias de las patentes se retiraron en el plazo de 10 días, se afirma que estas publicaciones contribuyeron a que la tecnología fuera conocida por todos aquellos interesados en obtener el agente VX.

En este artículo se afirma que los científicos iraquíes utilizaron una patente desclasificada en 1975 (en este caso por los EE.UU.) para fabricar el agente VX a partir del EMPTA (O-Ethyl methylphosphonothionic acid) . Como curiosidad, este agente VX fue utilizado para asesinar al hermanastro del presidente de Corea del Norte en el aeropuerto de Kuala Lumpur el 13 de febrero de 2017. Otro agente nervioso que ha saltado a los medios de comunicación debido a su utilización en el intento de asesinato de un desertor ruso es el llamado “Novichok”. Cuando todo apuntaba a una acción por parte de los servicios secretos rusos, los medios de comunicación de la Federación Rusa intentaron desviar la atención señalando que ya se habían presentado numerosas patentes sobre este agente en los EE. UU., pero lo que parece ser cierto, al efectuar una búsqueda en las bases de datos disponibles en internet es que se han presentado solicitudes sobre antídotos y métodos para combatir este tipo de venenos y con el ejército de los EE. UU. como titular. Es de suponer que si se hubiera presentado una solicitud sobre el agente propiamente dicho, la misma estaría convenientemente clasificada y no habría sido divulgada.

Un problema distinto se plantea cuando se patenta la llamada tecnología de doble uso. En esos casos puede ser más complicado el detectar si la solicitud de patente debe ser clasificada o no. Por ejemplo, una pequeña avioneta destinada a rociar un campo de cultivo con pesticidas podría utilizarse para lanzar un arma biológica…. Pero ¿justifica ello que la patente sobre algún aspecto de esa avioneta sea mantenida secreta? La Unión Europea publicó un detallado informe sobre estas tecnologías en 2017. Entre las conclusiones, el informe destaca aquellos sectores en los que son más comunes las tecnologías de doble uso civil y militar:

-        Energía para la movilidad.

-        Materiales.

-        Protección sanitaria.

-        Sistemas de comunicación, navegación y vigilancia.

-        Sistemas de seguridad y ciberseguridad.

-        Soluciones para la producción y cadenas de suministro.

Un conocido caso de tecnología de doble uso patentada saltó en 2017 a los medios de comunicación. La cadena de televisión estadounidense FOX divulgó que “una agencia de las Naciones Unidades había ayudado a Corea del Norte a presentar una solicitud de patente sobre un procedimiento de obtención de un potente veneno”. La solicitud de patente en cuestión era la solicitud internacional PCT de número WO2016199944 y de título “procedimiento para la obtención de cianuro de sodio”. El informe de búsqueda internacional (IBI) fue realizado por la Oficina China de la Propiedad Intelectual (CNIPA), en cuanto que Administración de Búsqueda Internacional según el PCT designada por Corea del Norte.  En ningún momento se hace referencia en la solicitud a la utilización del compuesto como un veneno y como bien nos dice “Wikipedia” se emplea también en minería para extraer oro y plata de la roca madre.

CONCLUSION

La no publicación de ciertos documentos de patentes es un tema polémico, como se ha mostrado, pero asimismo creo haber proporcionado suficientes ejemplos de la necesidad de que las Oficinas de Patentes sean capaces de detectar aquellas solicitudes de patentes cuya publicación podría ser perjudicial para la sociedad y que por tanto deben ser tramitadas bajo régimen de “secreto”.

 

Leopoldo Belda

 

 

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La plancha eléctrica: ¡qué gran invento!


Una de las tareas del hogar más fastidiosas de llevar a cabo es el planchado de ropas y telas. Sirva de consuelo para los sufridos planchadores saber que esta tarea sería aún más ingrata si el ingenio humano no hubiera desarrollado una invención tan práctica como la plancha eléctrica moderna.

En esta entrada pretendo hacer un breve recorrido por la historia de la plancha desde la antigüedad hasta nuestros días, haciendo mención a las patentes que han permitido la evolución técnica de este pequeño electrodoméstico.

Pero antes, aquellos que tengan curiosidad por saber por qué se producen arrugas en la ropa deberían echar un vistazo a este enlace, en el que se explican de manera clara los fenómenos del arrugado y el planchado de las fibras textiles y su relación con la humedad y la temperatura.  También es interesante saber que el significado que le damos actualmente al verbo planchar no aparece en la lengua castellana hasta el s. XVII y que en inglés las palabras plancha y planchar se traducen como “iron”, en alusión al hierro con el que se fabricaban las suelas de las planchas.

El deseo del ser humano por obtener prendas alisadas es común a las antiguas civilizaciones orientales y occidentales. Ya en el siglo IV a.C. los griegos, y posteriormente los romanos, empleaban una barra de hierro cilíndrica calentada para marcar los pliegues de la ropa. Se sabe también que al menos desde el siglo IV d.C  los chinos utilizaban a modo de plancha un recipiente de latón provisto de un mango en el cual se introducían brasas.

Durante la Edad Media, en Europa se empleaban alisadores de vidrio, mármol o madera, que se utilizaba en frío ya que la goma vegetal utilizada como almidón no permitía usar el calor.

Con la llegada de la Revolución Industrial se desarrollaron planchas que se calentaban por medio de gasolina, gas o alcohol. Huelga decir que el empleo de estos combustibles convertía el arte del planchado en una actividad de riesgo debido al peligro de que ocurrieran escapes de combustible y explosiones accidentales.

El mayor hito en la historia del planchado llegó a finales del s. XIX con la invención de la plancha eléctrica, cuyo funcionamiento se basa en permitir el paso de corriente eléctrica a través de una resistencia colocada en el interior de la plancha. La invención se atribuye a H. W. Seely, quien en 1882 obtuvo la patente US259054.

Desafortunadamente para Seely y sus socios la patente no tuvo el éxito comercial que hubieran deseado, principalmente por dos motivos:

  1. La plancha de Seely se calentaba por medio de un arco voltaico (una potente chispa que saltaba entre dos barras de carbón), lo que ocasionaba problemas de seguridad.
  2. En esa época aún no estaba generalizado en EEUU el suministro de corriente eléctrica en los hogares lo que complicaba la implantación masiva del objeto de la invención.

Entre finales del s. XIX y principios del s. XX aparecieron multitud de diseños que solucionaron algunos de los problemas técnicos que tenía la invención de Seely. En paralelo, la red eléctrica se extendió por EEUU. Gracias a estos dos factores aparecieron las primeras planchas eléctricas comercializadas con éxito. Una de las más conocidas fue la llamada “Hotpoint”, desarrollada por E. H. Richardson en 1905 y protegida mediante la patente US809529. La marca de electrodomésticos Hotpoint aún existe y es muy popular en EEUU.

A pesar del gran éxito comercial de la “Hotpoint” el sobrecalentamiento de la suela suponía un gran problema técnico para estas primeras planchas eléctricas. La solución a este problema fue la incorporación en todas las planchas de un termostato regulable. Ver patente US2048614 de J. W. Myers.

Otro hito importante fue el desarrollo de la plancha de vapor por parte de la compañía Eldec Co. de Nueva York, a partir de la patente US1521058 del suizo Otto Walker. Hasta entonces, la ropa se planchaba húmeda para facilitar el planchado y evitar quemaduras.

A partir de las décadas de los 40 y los 50 se popularizó enormemente el uso de las planchas de vapor eléctricas en la mayoría de los hogares estadounidenses y europeos, siendo uno de los electrodomésticos de mayor venta de aquellos años, con una implantación en los hogares comparable a la de la radio a transistores.

Las planchas que tenemos todos hoy en día en nuestras casas no difieren técnicamente demasiado de las de mediados del siglo pasado, si bien el diseño de las mismas ha evolucionado notablemente. Además se han incorporado algunas características técnicas novedosas como los sistemas antigoteo, el planchado vertical, las planchas inalámbricas, etc.

La clasificación CIP para las planchas eléctricas y accesorios relacionados la encontramos en la sección D, clase D06 subclase D06F.

A modo de curiosidad, existen impresionantes colecciones de planchas de todas las épocas como la del Castillo de Gochsheim, en Alemania, con más de 1300 piezas. Y para los que no puedan viajar hasta allí, en Internet podemos encontrarnos con  auténticos expertos en el tema como el autor de este blog, dedicado exclusivamente a las planchas eléctricas vintage.

Por último, para aquellos que penséis que vuestra técnica de planchado es susceptible de mejora os recomiendo que leáis estos consejos prácticos antes de volver a enfrentaros a la complicada tarea de planchar.

 

 

Gabriel Madariaga Domínguez

 

 

 

 

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UN SUELDO PARA TODA LA VIDA


El Tribunal Supremo ha resuelto recientemente la controversia abierta entre NESTLÈ (a través de su marca NESCAFÉ) y LA ONCE en relación con la exclusividad del slogan registrado para un sorteo cuyo premio consiste en un pago mensual al estilo de un sueldo. El Alto Tribunal ha dictaminado que dicho concepto no puede considerarse de titularidad exclusiva de NESTLÈ y que LA ONCE es libre de utilizar dicho slogan para comercializar productos de lotería que utilicen el mismo sistema para premiar al agraciado.

En concreto, la marca de café NESCAFÉ alcanzó popularidad por organizar una promoción consistente en un sorteo que aplicaba usos típicos de los procesos de fidelización: los consumidores que enviaran por correo las etiquetas de los productos que hubieran comprado entrarían en un sorteo. La novedad en este caso se encontraba en la naturaleza del premio, un pago periódico mensual de duración vitalicia a imitación de un suelo, que pronto llegó a conocerse popularmente como “el sueldo Nescafé”. La empresa suiza empleó el slogan Un sueldo para toda la vida como reclamo de esta campaña, registrándolo como marca ante la OEPM bajo el número M2155154.

Por su parte, LA ONCE puso en marcha un sorteo bajo el nombre de “Rasca de La Once” utilizando como slogan Gana el sueldo de tu vida y El gran sueldo de tu vida. En noviembre del 2014, LA ONCE presentó ante la OEPM una solicitud de marca bajo el número M3532872 con el signo GRAN SUELDO DE TU VIDA para las clases 16 (papelería), 35 (publicidad y comercio) y 41 (educación y entretenimiento).

Dicha solicitud fue objeto de oposición por parte de NESTLÈ en base a su marca prioritaria Un sueldo para toda la vida, registrada igualmente en la clase 35, alegando el parecido conceptual y el aprovechamiento por parte de LA ONCE de la popularidad que había alcanzado entre los consumidores su iniciativa del premio periódico.

En su opinión, la marca registrada por LA ONCE, más allá de la similitud que presenta con el registro prioritario de NESTLÈ, incurre en un aprovechamiento indebido de la reputación y el prestigio de su iniciativa. Se basa para ello en lo dispuesto en el artículo 8.1 de la Ley de Marcas, que otorga una protección reforzada a aquellas marcas que tengan un amplio grado de conocimiento por el público en general. Bajo la afirmación que tanto la marca NESCAFÉ como la promoción del “sueldo Nescafé” son generalmente conocidas por el consumidor medio se solicitud la denegación de la solicitud presentada por LA ONCE.

Por resolución de 16 de abril de 2015, la OEPM concedió la marca solicitada, desestimando la oposición presentada al considerar que tanto a nivel gráfico como aplicativo las diferencias tenían entidad suficiente para permitir la convivencia de ambas marcas.

La empresa suiza no se dio por vencida y, tras presentar un recurso de alzada que fue igualmente desestimado, elevó la cuestión a la justicia contencioso-administrativa. El TSJM estimó parcialmente el recurso, determinando la anulación del registro de la marca de LA ONCE en la clase 35 pero consintiendo que permaneciera sobre las clases 16 y 41.  Al no estar de acuerdo con esa estimación parcial, decidió trasladar la cuestión al Tribunal Supremo.

El Alto Tribunal ha decidido ahora mantener el criterio establecido por el TSJM recordando cuáles son los principios que rigen la incompatibilidad de los signos que resultan similares. Tal y como está asentado en la jurisprudencia y en la práctica de la OEPM, la simple similitud de dos signos no es suficiente para que se lleve  a cabo la denegación de la marca solicitada. Si bien resulta indudable que los slogans Un sueldo para toda la vida y Gran sueldo de tu vida muestran evidentes similitudes, la denegación de la marca posterior solicitada solo resulta posible si se aprecia un efectivo riesgo de confusión en el consumidor. Para ello es preciso atender a otros elementos como son el ámbito en el que va a ser aplicada una y otra marca. Desde ese punto de vista, es admisible que marcas similares o incluso idénticas puedan coexistir si se aplican a servicios y productos lo suficientemente dispares para presuponer que el consumidor medio no realizará una asociación mental entre ambos.

Ese es el mismo criterio que ha permitido que a día de hoy existan marcas como Viajes Barceló y Ron Barceló, que utilizan el mismo elemento y que, sin embargo, no producen confusión pues el consumidor medio no considera que exista vinculación entre ambas. Igualmente podemos encontrar perfumes marca Loëwe y  electrodomésticos de marca Loëwe sin que los consumidores piensen que ambos provienen del mismo empresario, precisamente, por la disparidad de productos en que se aplica.

Este mismo criterio es el que ha llevado al Tribunal Supremo a desestimar las pretensiones de NESTLÈ ya que, aun admitiendo que tanto la marca Nescafé como el sorteo por ella realizada tienen carácter notorio entre los consumidores, el riesgo de confusión no existe, precisamente por los distinto de los ámbitos de aplicación además de por el alto grado de conocimiento entre el público que tiene también LA ONCE. Se asume que no cabe la posibilidad de que un consumidor que vea un slogan similar en un producto Nescafé y en otro de LA ONCE, llegue a pensar que existe una vinculación entre ellos o que ambos provienen de la misma empresa “Parce evidente, respecto a los campos reseñado (juego uno y productos alimenticios otro), que nada puede hacer pensar que se trate de productos procedentes de un mismo origen empresarial o de empresas vinculadas, con aprovechamiento de su reputación”, ha argumentado el Supremo.

 

Juan Uceda Requena

 

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DIRECTRICES PARA EL EXAMEN DE PATENTES FARMACÉUTICAS: ¿NECESARIAS?


Si algo he podido concluir de mis asistencias al Comité de Derecho de Patentes de la OMPI, es que es el tema de las patentes farmacéuticas donde se centra la batalla política en materia de patentes, la batalla entre la industria farmacéutica innovadora y la de genéricos, entre los países más desarrollados y los menos desarrollados y en vías de desarrollo, entre los gobiernos y ciertos sectores de la sociedad civil…etc.

Un acontecimiento que ha supuesto un antes y un después dentro de esta guerra de desgaste ha sido el informe del panel de alto nivel sobre Acceso a medicamentos de Naciones Unidas, publicado el 14 de septiembre de 2016. Son numerosas las recomendaciones realizadas en relación con las patentes para favorecer el acceso a los medicamentos. Uno de los consejos es utilizar las flexibilidades otorgadas por los ADPIC para que los Estados desarrollen sus propias definiciones de los criterios de patentabilidad y sus directrices de examen.

Dentro de esa línea se pueden encuadrar las directrices para el examen de solicitudes de patente relativas a fármacos publicadas por el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas UNDP, también en 2016. En la introducción a las mismas se afirma que estas directrices proporcionan una guía para mejorar el funcionamiento y transparencia del sistema de patentes con el fin de facilitar el acceso a los medicamentos, para conseguir el objetivo 3 de la agenda 2030 para el desarrollo sostenible relativo a “salud y bienestar”.

Estas directrices son la continuación de otra versión anterior publicada por el ICTSD (International Centre por Trade and Sustainable Development), the United Nations Conference on Trade and Development (UNCTAD) and the WHO.

Las directrices parten de las flexibilidades otorgadas por los ADPIC y ya mencionadas anteriormente. Se aconseja que todos los países publiquen sus propias directrices de examen de patentes farmacéuticas. A continuación, resumo las principales recomendaciones realizadas por estas directrices:

Concepto de invención

-       Los genes y las formas cristalinas no deben considerarse invenciones.

-       El concepto de invención siempre debe llevar asociado un efecto técnico.

Novedad

-       El descubrimiento de propiedades desconocidas de una sustancia no la hace patentable.

-       Se pueden utilizar más de dos documentos para evaluar la novedad de una invención.

Actividad inventiva

Las patentes deberían concederse únicamente cuando la invención es el resultado de una actividad inventiva. No es suficiente que la invención solucione un problema o que tenga una ventaja técnica, aunque sea inesperada.

-       La invención debe analizarse a la luz del conocimiento general común de un experto en la materia o de un equipo de expertos, con una creatividad ordinaria en la materia (sin que sea absolutamente imprescindible el aportar un documento).

Suficiencia descriptiva.

-       Deberá aplicarse a todas las realizaciones de la invención.

Asimismo, se incluyen recomendaciones para los distintos tipos de reivindicaciones:

-       Markush

Sólo se podrán patentar aquellas realizaciones que cumplan con el requisito de suficiencia.

-       Selección

No deberían concederse patentes sobre invenciones en las que selección se realice de una lista de compuestos conocidos.

-       Polimorfos

No debería admitirse su patentabilidad o por no considerarse una invención o por falta de actividad inventiva, aunque sí serían patentables las reivindicaciones sobre procedimientos de obtención de polimorfos.

-       Enantiómeros

Sólo se debería permitir su patentabilidad cuando se conoce la mezcla racémica.

-       Sales, éteres, ésteres, composiciones o formulaciones.

Debería rechazarse su patentabilidad por falta de actividad inventiva.

-       Dosificaciones.

No serían patentables por tratarse de métodos terapéuticos.

-       Combinaciones.

Normalmente no se deberían patentar por falta de actividad inventiva, excepto si tuvieran efectos sinérgicos.

-       Nuevo uso médico.

Son varios los posibles motivos para rechazar su patentabilidad:

  • No se trata de una invención sino de un descubrimiento.
  • No es una invención por falta de un carácter técnico.
  • No hay novedad.
  • Falta aplicación industrial.
  • Se trata de un método de tratamiento terapéutico.

Recientemente, y en respuesta a estas directrices, el autor Christopher M. Holman del “Center for the Protection of Intellectual Property” de la “Antonin Scalia Law School” de la “George Mason University” ha publicado una réplica a las directrices del UNDP donde trata de rebatir las diferentes recomendaciones. El título de la réplica es “An unwise move to discriminate against pharmaceutical patents: Responding to the UN’s guidelines for pharmaceutical patent examination.”, el cual no da lugar a dudas sobre su contenido.

En la introducción el autor incide en el carácter discriminatorio de esas directrices. Tradicionalmente, el sistema de patentes ha evitado la discriminación basada en el tipo de tecnología o industria. Si se quiere favorecer o no a un determinado sector se debe utilizar la política, pero no el sistema de patentes.

Las directrices del UNDP animan a los países a separarse de las prácticas tradicionales en relación con la patentabilidad. Ello excluye de la protección mediante patente a invenciones valiosas y daña el incentivo que el sistema de patentes supone para la investigación de nuevos medicamentos. A continuación, les ofrezco un resumen de los principales argumentos que utiliza el autor para rebatir las recomendaciones de las directrices antes analizadas.

Fases iniciales de obtención de medicamentos

Los nuevos medicamentos no surgen de la casualidad, de un golpe de suerte, de un “eureka”. Son el resultado de un proceso laborioso de investigación.

Reivindicaciones tipo Markush

En principio, la recomendación de que todas las variantes reivindicadas hayan sido convenientemente descritas (cumpliendo con el requisito de suficiencia) no es incompatible con la práctica tradicional. El problema, según el autor, es que ello signifique que haya sido preciso la realización de ensayos verificados con cada una de las moléculas. Ello resulta imposible dados los millones de posibilidades que abarcan estas fórmulas.

Patentes de selección

De seguir la recomendación realizada por el UNDP no habría suficientes incentivos para que las empresas farmacéuticas descubrieran y comercializaran nuevos compuestos con propiedades farmacéuticas mejoradas.

Patentes sobre diferentes formas de un medicamento: polimorfos, enantiómeros, sales. Éteres y ésteres.

Según el autor del artículo, la implementación de la recomendación relativa a la exclusión de la patentabilidad a las invenciones relativas a polimorfos, enantiómeros, sales, éteres y ésteres privaría a la industria farmacéutica de incentivos para obtener esas variantes, ignorando que esas formas con frecuencia mejoran la biodisponibilidad, los efectos secundarios, la toxicidad y la estabilidad.

Invenciones relativas a mejoras posteriores de los medicamentos.

Como era de esperar, en el artículo se hace referencia al término “evergreening” que sugiere que ciertas patentes suponen una extensión de la vida de patentes anteriores. Sin embargo, según el autor, ello no siempre es cierto. Normalmente estas patentes posteriores no impiden la venta de versiones genéricas protegidas por patentes anteriores ya caducadas.

Composiciones – nuevas formulaciones

La exclusión de la patentabilidad de estas invenciones supondría la desaparición de los incentivos necesarios para el desarrollo de nuevas formulaciones/composiciones que en ocasiones suponen mejoras dramáticas en la seguridad/eficacia de algunos medicamentos.

Dosificaciones

Ciertas dosificaciones aumentan considerablemente la seguridad y eficacia de los medicamentos y son cuantiosos los esfuerzos invertidos en la obtención de nuevas dosificaciones. La exclusión de estas invenciones de la patentabilidad podría poner en peligro el desarrollo de nuevas dosificaciones.

Combinaciones de medicamentos conocidos

Mientras que de acuerdo con las directrices del UNDP sólo las combinaciones de medicamentos que implicaran un efecto sinérgico con efectos técnicos sorprendentes deberían protegerse, el artículo afirma que la combinación de compuestos ya conocidos proporciona beneficios como la reducción en el número de comprimidos a ingerir y su exclusión de la patentabilidad desincentivaría la búsqueda de nuevas composiciones beneficiosas para los pacientes.

Segundo uso médico

Mediante el ejemplo del AZT (Zidovudina), inicialmente desarrollado para el tratamiento del cáncer, pero del que posteriormente se descubrió su utilidad en el tratamiento del SIDA causado por el VIH, el autor argumenta que no es inmediato en absoluto el llegar a un segundo uso médico, sino que requiere una laboriosa investigación.

 

Conclusiones

En esta entrada les he mostrado dos puntos de vista en relación con el que probablemente es el asunto más polémico en relación con el sistema de patentes. Por un lado, se pretende limitar el número de invenciones farmacéuticas protegidas mediante patente, con el fin de favorecer el acceso a los medicamentos y por otro lado se argumenta que de imponerse un examen de patentabilidad como el propuesto en las directrices del UNDP, el sistema de patentes dejaría de ofrecer suficientes incentivos para la obtención de nuevos medicamentos beneficiosos para la sociedad. Una vez expuestos los argumentos, le corresponde al lector decidir quién está en lo cierto o si como suele suceder, ninguno de los dos está en posesión de la verdad absoluta.

 

Leopoldo Belda

 

 

 

 

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BIRDSEYE: LAS AVENTURAS DE UN HOMBRE CURIOSO


También este año he dedicado parte de mis vacaciones estivales a una lectura relacionada con el mundo de las patentes y de la invención. En esta ocasión, se ha tratado de la biografía de un inventor estadounidense muy popular en su país de nacimiento, aunque creo que bastante desconocido en el resto del mundo. Su nombre es Clarence Birdseye y aunque cuenta con 91 familias de patentes en campos muy diversos en las que figura como inventor, ha pasado a la posteridad por sus invenciones y patentes relacionadas con la congelación de alimentos.

El libro “Birdseye: the adventures of a curious man” (Mark Kurlansky, Doubleday, New York, 2012) nos ofrece un relato muy dinámico de la vida de este inventor, que nació en Nueva York en 1886 y falleció en la misma ciudad en 1956.

Aunque se lo considera como el padre de la comida congelada, dentro de sus numerosas patentes hay desde arpones para cazar ballenas hasta bombillas perfeccionadas con pantallas reflectantes incorporadas, pasando por incontables invenciones sobre procedimientos de congelación de aplicación en la industria alimentaria.

El autor de la biografía compara la cultura de los inventores estadounidenses, a la que claramente pertenecía Birdseye con la de los inventores europeos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Mientras que los inventores estadounidenses buscaban la aplicación práctica y comercial de las invenciones que, por supuesto, patentaban, en el caso de los inventores europeos, prestaban más atención al aspecto teórico, evitando en ocasiones las patentes, pues no querían dar la impresión de albergar bajas intenciones comerciales. Mientras que los europeos se contentaban con el mundo de la teoría, los americanos tenían la creencia puritana de que había una obligación moral de darle a la invención una utilidad para la sociedad. Los inventores estadounidenses solucionaban un problema, buscaban financiación, fundaban una empresa y confiaban en ganar una fortuna. Eran fundadores de industrias, no intelectuales.

Clarence Birdseye tuvo que abandonar la universidad en su segundo año debido a problemas económicos familiares, y a continuación desempeñó trabajos que podían considerarse de carácter aventurero como uno consistente esencialmente en la eliminación de animales que entonces se consideraban alimañas como los “coyotes” en Arizona y Nuevo México y posteriormente en Montana investigando aspectos relacionados con la transmisión por garrapatas de una enfermedad conocida como “fiebre de las Montañas Rocosas”. A lo largo de su vida, además de por inventor destacó por su afición a la caza, contándose entre sus víctimas miles de animales de todo tipo; terrestres, acuáticos y voladores.

Vivió durante muchos años en la región de Labrador, en Canadá, donde llevó a cabo varios emprendimientos, destacando la cría de zorros con vistas a exportar sus pieles. Allí, en una zona subártica y con un invierno durísimo, tuvo la oportunidad de familiarizarse con dos procedimientos de conservación de alimentos: la salazón y la congelación que, en cierto modo, son dos métodos opuestos. Mientras que para una correcta conservación mediante sal se requieren cristales de sal lo más grandes posibles, de ahí que la sal marina sea la más adecuada por su lenta formación, en el caso de la congelación es preciso que los cristales formados sean lo más pequeños posibles para no dañar las células y era sabido los cristales son menores cuanto más rápida es la congelación.

Durante su estancia en Labrador comprobó que los alimentos que mejor textura y propiedades presentaban tras su descongelación eran aquellos que se habían congelado en pleno invierno, cuando más baja era la temperatura y, por tanto, se habían congelado más rápidamente.

Con ese fin de lograr una congelación lo más rápida posible de los alimentos, que permitiera lograr tras la descongelación una textura muy similar a la del alimento fresco, inventó diversa maquinaria que patentó. Su primera patente sobre el tema la presentó en 1924 con el número US1511824.  Se trataba de una máquina para la congelación y el empaquetado de alimentos y tenía un tamaño impresionante, con un peso de 20 toneladas.

De todas sus patentes, la considerada como más transcendental para el comienzo de la industria de la congelación alimentaria es la de número US1773079, relativa a un procedimiento para la congelación de filetes de pescado en una caja, consistente en empaquetar filetes de pescado, dispuestos de manera que no haya aire entre ellos en un bloque que se dispone entre dos placas a una temperatura de entre -29 y -45,5 grados centígrados durante 75 minutos. Este procedimiento fue durante décadas el habitual en la congelación de alimentos en la industria.

A pesar de estas invenciones, no fue nada sencillo el lograr que el consumo de alimentos congelados se popularizara. Y es que, aunque ya se disponía de maquinaria que hacía posible la congelación rápida de los alimentos, no existía el equipo necesario para distribución de los alimentos ni para su conservación en las tiendas donde se deberían vender. En la biografía se hace referencia al dilema de “Adam Task”, divulgado en la novela de John Steinbeck “East of Eden” y que se asemeja muy sorprendentemente a lo que le ocurría a Birdseye.

De cualquier modo, en 1930 vendió su empresa y sus patentes por 23,5 millones de dólares y consiguió seguir trabajando en la empresa como responsable de investigación y con un muy buen salario.

Unos años más tarde decidió pasarse al negocio de la iluminación y en 1935 su patente US2219510 sobre una bombilla con reflectante incorporado fue un gran éxito. Habitualmente lo que hacía era crear una empresa basada en tecnología patentada, que luego posteriormente vendía.

A continuación, se dedicó al campo de la conservación de alimentos mediante deshidratación, obteniendo una patente sobre el tema en 1947, de número US2419875 , pero en este campo no logró grandes éxitos.

Su última aportación a la tecnología fue un nuevo procedimiento para la fabricación de papel, a partir de desechos de caña de azúcar. Llegó a vivir durante unos años en Perú donde montó una factoría basada en su procedimiento patentado (US2711369)

CONCLUSIÓN

Un libro muy recomendable para aquellos interesados en el mundo de las patentes y de la invención pues descubrirán la vida de un aventurero que guiado por la curiosidad resolvió numerosos problemas prácticos e impulsó varias industrias, principalmente la de la congelación de alimentos, sin necesidad de haber realizado grandes descubrimientos científicos. Al leer esta biografía uno tiene la sensación de que hoy en día sería muy difícil que apareciera una figura como esa, con patentes en campos tan diferentes, dada la super especialización a la que se ha llegado en los diversos sectores tecnológicos.

Si desean leer otras entradas que he escrito para el blog de la OEPM sobre literatura que trata el tema de las patentes y la invención en general, les recomiendo las siguientes:
Día del libro de 2015.

Les Souffrances de l’inventeur (Honoré de Balzac).

Congreso en Estocolmo (José Luis Sampedro).

A Venetian Court (Charles L. Harness).

Les Patrons sous l’occupation (Renaud de Rochebrune).

Patent Pending (Arthur C. Clarke)

El Agua Prometida (Alberto Vázquez Figueroa)

Antoine de Saint-Exupéry.

- La literatura y las patentes

- A patent lie

- Día del libro 2018: “the corrections”, “Oral argument”, y “Filek: el estafador que engaño a Franco”.

 

Leopoldo Belda

 

 

 

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