GRUPO PREMO: CUANDO EL ÉXITO COMERCIAL SE BASA EN LA INNOVACIÓN PATENTADA


Dentro de las sesiones conocidas como “Encuentro con los otros” que viene organizando el Departamento de Patentes e Información Tecnológica de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) desde hace unos años, el pasado 04 de junio, los examinadores de patentes de la OEPM tuvieron la ocasión de disfrutar de la presencia de Ezequiel Navarro (C.E.O del grupo PREMO) y de Eli Salis (Agente de la Propiedad industrial que se encarga de la tramitación y gestión de sus patentes).

Ezequiel comenzó por relatarnos los inicios de la empresa. Se fundó en 1962 en Cataluña para desarrollar y fabricar componentes inductivos de utilización en aparatos de TV, que se exportaban en su casi totalidad. La empresa fue adquirida y transformada totalmente, de modo que ahora se dedica a la fabricación de componentes eléctricos pasivos de utilización principalmente en el sector del automóvil como antenas para la apertura y bloqueo/desbloqueo a distancia de vehículos y transmisión de la presión de los neumáticos. El software y firmware no tiene un peso significativo en la compañía. Es algo que dejan para los clientes.

El Grupo PREMO fabrica en Marruecos, China y Vietnam y tiene centros de investigación en Corea del Sur, Grenoble (Francia), Barcelona y Málaga, donde tiene su sede principal. Posee 35 oficinas comerciales por todo el mundo, una plantilla de alrededor de 800 personas y en 2015 el volumen de negocio fue de 32 millones de euros. Su éxito comercial se basa en tecnología generada por la empresa y patentada. El grupo patenta lo que realmente tiene valor comercial, en ningún caso se patenta para acumular títulos o como elemento de “marketing”. Últimamente se suele generar una patente por mes. En la base de datos ESPACENET se encuentran 146 familias de patentes en las que la empresa figura como solicitante. Realizan una vigilancia tecnológica muy activa del sector, y siempre que detectan alguna solicitud de patentes de los competidores que creen no cumple con los requisitos de patentabilidad, presentan u observaciones u oposiciones en las oficinas de patentes correspondientes. Son ellos los encargados de realizar la vigilancia tecnológica. Se nos explicó que, cuando se trata de una tecnología muy disruptiva, como es el caso, es muy difícil subcontratar este tipo de vigilancia.

En cuando a su estrategia de protección mediante patente de sus invenciones, no utilizan habitualmente la vía PCT, sino la vía unionista, a partir de un primer depósito de solicitud de patente europea, presentada ante la OEPM. Suelen extender esta primera protección a China, Corea de sur, Estados Unidos, Canadá, los principales países europeos y excepcionalmente a México, Taiwán e Israel. La OEPM se utiliza para la realización del primer depósito de las solicitudes de patentes europeas, con el fin de que se pueda comprobar si las invenciones son de interés para la defensa y posteriormente para la validación de las patentes europeas concedidas. Si el primer informe de búsqueda realizado por la Oficina Europea es negativo, en ocasiones recurren a la vía PCT, pero muy excepcionalmente.

Ezequiel Navarro nos explicó dos de los casos de éxito de la empresa en relación con las patentes. El primero de ellos fue el del “alma para la ferrita flexible”. El origen de esta invención se encuentra en un problema de calidad detectado en Corea; una antena instalada en un vehículo de Hyundai se había quebrado como consecuencia de un impacto. Se les ocurrió que la mejor manera de impedir la rotura de las antenas era que la ferrita fuera flexible. Inicialmente todos los expertos consultados afirmaban que ello era imposible. Por analogía con el hormigón armado pensaron en la inclusión de un “alma” en la ferrita. Utilizando nanotecnología y tecnología química lograron polímeros con propiedades magnéticas. Además, gracias a esta flexibilidad fue posible fabricar antenas más largas y reducir el número de antenas precisas en cada automóvil, con el consiguiente ahorro para los fabricantes de coches. La invención se encuentra protegida por la patente europea EP3089176B1 y demás patentes de la familia.

Figura de la patente EP3089176B1

El segundo de los casos de éxito es el de las antenas isotrópicas. Descubrieron que un cliente utilizaba en una misma llave para coches tres antenas. La explicación era que, si sólo empleaban uno, era incómodo para el cliente el tratar de buscar la disposición adecuada para cerrar o abrir el vehículo. Vieron que lo que el cliente quería era una antena isotrópica. Desarrollaron el producto, lo patentaron y se ha convertido en un gran éxito comercial. Se encuentra protegido por la familia de patentes de WO2014072075.

Figura de WO2014072075

Ambos casos se encuentran explicados por Ezequiel Navarro en el vídeo elaborado por el IESE ”Crear lo imposible”  

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El grupo PREMO es partidario de que España se sume al proyecto de patente unitaria y Tribunal Unitario en materia de patentes (UCP).

Sólo en dos ocasiones se han visto demandados por competidores por supuesta infracción de patentes. En uno de los casos, se trató de un llamado “patent troll” que había comprado una patente con el único propósito de demandarlos, pero el grupo PREMO logró que la patente fuera declarada nula. Ellos, por su parte, han demandado a dos empresas por infracción en China.

En fin, una empresa de origen español, dedicada a la exportación de productos de base tecnológica y que protege sus intangibles mediante la propiedad industrial. Esta empresa puede considerarse la encarnación del nuevo modelo económico al que debería aspirar nuestro país. Es por ello por lo que ha sido elegida por Cevipyme para protagonizar un vídeo de promoción de la propiedad industrial. Asimismo, recientemente se ha firmado un acuerdo de colaboración entre la OEPM y el Grupo PREMO en materia de propiedad industrial.

Imagen de previsualización de YouTube

(pinchar sobre la imagen para visualizar el vídeo)

Leopoldo Belda


 

 

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EL PUENTE DE VIZCAYA SE PATENTÓ


En una reciente visita a Bilbao decidí visitar Portugalete, cuyo casco antiguo me habían recomendado. Tras salir de la estación de metro y siguiendo las indicaciones que señalaban hacia el centro histórico llegué a un mirador situado junto a la llamada Torre de Salazar, desde donde avisté el majestuoso puente colgante de Vizcaya. Fue un amor a primera vista.

El puente colgante de Vizcaya desde un mirador próximo a la Torre de Salazar, en Portugalete

Como el resto de los turistas allí presentes y a pesar de la abundante lluvia, recorrí el larguero del puente, tras pagar el correspondiente ticket que incluía las respectivas subidas y bajadas en ascensor. Poco después, averigüé que detrás de esta “maravilla”, de este vestigio de la revolución industrial vizcaína, había una historia de patentes.

Vista desde el camino peatonal sobre el larguero del puente

La iniciativa de la construcción de este puente, inaugurado el 28 de julio de 1893, tuvo un origen privado y trataba de responder a la demanda de un cruce más cómodo y eficaz de la Ría entre Portugalete y Las Arenas. Antes de la construcción del puente, el cruce se realizaba en barcos de remos que utilizaban cientos de miles de vizcaínos cada año. Dentro de los empresarios locales que invirtieron en el emprendimiento, el papel dirigente lo asumió Santos López de Letona, un empresario “indiano” que había hecho fortuna en México.

El proyecto corrió a cargo de Alberto de Palacio y Elissague, arquitecto por la Escuela de Barcelona y residente en Portugalete durante su infancia y primera juventud. Tras obtener el título de arquitectura, viajó a Francia donde estuvo en contacto con Eiffel. También participó en el diseño y construcción de grandes estructuras metálicas de la época, como la Estación de Atocha en Madrid (1892) y el Palacio de Cristal (1887) en el parque del Retiro madrileño.

Con el fin de atravesar la Ría del Nervión a la altura de Portugalete – Las Arenas ( Getxo) y tras analizar todas las alternativas disponibles en la época, inventó un puente que permitía el traslado de carga y pasaje de una orilla a otra de la Ría y que al mismo tiempo no impedía el paso hacia y desde Bilbao de buques de gran altura. Para la elaboración del sistema de traslado de la “barquilla” colgante contó con la colaboración del ingeniero y empresario francés Ferdinand Arnodin, experto en el diseño y fabricación de puentes transbordadores. El puente en cuestión fue patentado. Hay versiones contradictorias al respecto; por un lado, se afirma que la solicitud de patente sobre el puente se presentó simultáneamente en Bilbao y en París el 5 de noviembre de 1887. En el archivo histórico de la OEPM figura, en efecto, la patente o privilegio de invención  de número PI7506 presentada en esa fecha, pero no ha sido posible encontrar una patente francesa con esa fecha de presentación en la base de datos histórica del INPI francés. En dicha base de datos de patentes del siglo XIX sólo figura una patente de Arnodin, de número 78747, fecha de presentación 19/12/1867 y título “bateau remorqueur hydraulique – système Arnodin” y en la base de datos ESPACENET figuran 13 familias de patentes publicadas a principios del siglo XX y donde aparece Arnodin como inventor. Sin embargo,  otras fuentes, parece que más creíbles, afirman que la patente se presentó en España y posteriormente fue “adquirida” por Arnodin, quién construyó varios puentes en otros puntos de Europa utilizando la invención protegida por la patente. Se desconoce si se logró la patente en otros estados reivindicando la prioridad de la solicitud de patente española.

El puente está formado por cuatro torres de hierro de 61 metros de altura, dos en cada lado de la Ría, unidas por un larguero de 160 metros de longitud, a una altura de 45 metros sobre el nivel de pleamar. Las piezas de hierro se encuentran unidas mediante remaches y el conjunto recuerda al estilo de las obras de Eiffel. Cada uno de los lados posee 4 cables de sustentación anclados en bloques de cimentación a 110 metros de distancia de cada una de las torres. El transporte de vehículos y pasajeros se realiza mediante una barquilla que cuelga de un carro que se desplaza a lo largo de los carriles del travesaño. Inicialmente se empleaba un motor de vapor y actualmente motores eléctricos.

Figuras de la patente PI7506 de título “un sistema de puente transbordador para el cruce de las vías fluviales”

Su aspecto más innovador fue la utilización de cables de acero ligero de torsión alternada para el anclaje de las torres en los bloques de cimentación.

La solicitud de patente se presentó en el Gobierno Civil de Bilbao y fue transmitida al Conservatorio de Artes en Madrid

El artículo 38 de la Ley de patentes entonces vigente, la Ley de 30 de julio de 1878, establecía las condiciones para el ejercicio del privilegio:

“Art. 38. El poseedor de una patente de invención o de un certificado de adición está obligado a acreditar ante el director del Conservatorio de Artes, y dentro del término de dos años, contados desde la fecha de la patente o del certificado, que se ha puesto en práctica en los dominios españoles, estableciendo una nueva industria en el país.”

Entre la documentación del expediente figura la solicitud de comprobación de que la invención estaba siendo explotada en Bilbao, entre Portugalete y Las Arenas de Getxo.

En el archivo histórico de la OEPM se dispone de otras patentes españolas con Alberto de Palacio como inventor:

En 2015, la OEPM colaboró en la realización de la exposición “Museo a cielo abierto” en la terraza del Puente, cediendo la utilización de imágenes digitales de las memorias y los planos de dos de las patentes solicitadas por Alberto de Palacio (PI7506 y PI1246).

El Puente desde Getxo-Las Arenas

El puente ha sido testigo y protagonista de la historia de los últimos 125 años. Así, durante la Guerra Civil, en junio de 1937, el ejército republicano lo voló para tratar de evitar que el ejército franquista cruzara la Ría. Tras la guerra fue reconstruido y reabierto en 1941. Asimismo, el 12 de abril de 1989 fue asesinado por ETA, mientras esperaba en su coche en Getxo para cruzar el puente, el sargento de la Guardia Civil José Calvo de la Hoz.

El puente tras ser volado el 17 de junio de 1937. Autor: Alfredo Pérez Trimiño (Fuente: El correo digital)

En 1999 y tras unas importantes obras de renovación, se reinauguró. Se peatonalizó el larguero y entraron en funcionamiento dos ascensores para permitir la visita turística. En 2006 fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Con la perspectiva que dan los 125 años transcurridos, resulta sorprendente que se patentaran los puentes de este tipo, como ocurría con algunos puentes patentados por Eiffel, ya que, dada su naturaleza, no era posible su fabricación masiva. Hoy en día se patentan elementos más concretos y no el puente en su conjunto.

Conclusión

Si alguna vez visitan esta espectacular muestra de la obra civil de estructura metálica de fines del siglo XIX que une Portugalete y Getxo, lo cual les recomiendo, recuerden que estuvo patentada.

Leopoldo Belda Soriano

 

Enlaces de interés:

Puente de Vizcaya: patrimonio de la humanidad (Revista Cimbra – Colegio de ingenieros técnicos de obras públicas).

Puente Bizkaia Zubia – Sociedad de explotación del puente.

Ponts suspendues, conçus, construits ou rénovés par Ferdinand Arnodin

La mitad invisible: Puente de Vizcaya (RTVE)

El proyecto de liquidación de las obras del puente Vizcaya (Miguel Aguiló, Fabrikart – Universidad del País Vasco)

El puente de Vizcaya, nuevo patrimonio de la humanidad (Alberto Santana Ezquerra – Rev. Int. Estud, vascos, 51, 2, 2006,293-612)

 

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EL AIRE ACONDICIONADO: DE LUJO A NECESIDAD


En esta ocasión y dentro de los grandes inventos patentados que pasaron a la historia, me ocupo de un dispositivo que como veremos ha pasado de ser un asunto puramente industrial a prácticamente una necesidad en los veranos cada vez más calurosos de hoy en día.

Desde que nuestros antepasados dominaron el fuego, siempre ha sido posible calentarse cuando hace frío. Sin embargo, refrescarse cuando hace calor ha sido siempre un reto. El emperador romano, excéntrico y adolescente Heliogábalo (en latín Elegabalus) realizó un primer intento de conseguir aire acondicionado, enviando esclavos a las montañas para que trajeran hielo a sus jardines. La brisa llevaba el aire más fresco al interior de su palacio. Sin embargo, no se trataba de una solución ejecutable en gran escala, al menos hasta el siglo XIX, cuando un empresario de Boston llamado Frederick Tudor amasó una gran fortuna  de un modo similar. Se dedicaba a extraer bloques de hielo de los lagos helados de Nueva Inglaterra, los almacenaba, aislándolos mediante serrín y los enviaba mediante barco a climas más cálidos en verano. Como consecuencia, en los estados del sur se creó una dependencia de estos envíos de hielo procedentes del norte. Hasta que no despegó la fabricación del hielo, los inviernos suaves en el norte creaban pánico en el sur debido a la escasez de hielo y la dificultad de paliar los cálidos veranos , ya sean secos como en Arizona y Nevada o húmedos como en Florida, Luisiana y Alabama.

Como en tantas otras ocasiones, el avance tecnológico fue posibilitando que en un cierto momento se diera el salto definitivo. Ya en 1820 el inventor inglés Michael Faraday descubrió que la compresión y posterior licuefacción del amoniaco podía enfriar el aire cuando posteriormente se evaporaba. Posteriormente, en 1842 John Gorrie utilizó esta tecnología de compresión del amoniaco para crear hielo, que luego empleaba para enfriar el aire en los hospitales en los que trabajaba como médico.

El aire acondicionado, tal como lo conocemos, comenzó en 1902 y no tenía nada que ver con el bienestar humano. En Nueva York, la compañía de imprenta “Sackett-Wilhelms” se encontraba frustrada debido a los efectos no deseables que los niveles variables de humedad causaban en la impresión a color. La impresión en color precisaba que se imprimiera cuatro veces en el mismo papel, en cian, magenta, amarillo y negro. Los cambios de humedad entre una impresión y otra provocaban que el papel se dilatara o contrajera. Incluso una diferencia de un milímetro producía unos efectos desastrosos.

La compañía de impresión solicitó a la fabricante de aparatos de calefacción Buffalo Forge Co.  el diseño de un sistema de control de la humedad.  La compañía encargó el proyecto a su joven ingeniero Willis Carrier, que había obtenido su título en ingeniería mecánica sólo un año antes. Se le ocurrió un sistema consistente en la circulación de aire sobre tuberías refrigeradas mediante la circulación por su interior de amoniaco comprimido y que permitía mantener la humedad constante en un porcentaje del 55%. Los impresores quedaron encantados y la compañía comenzó a comercializar su sistema a industrias donde la humedad planteaba problemas, desde industrias textiles a molinos de harina, pasando por la compañía Gillette, donde la excesiva humedad provocaba la oxidación de las cuchillas de afeitar.

A los primeros clientes no les preocupaba el confort térmico de sus trabajadores. Si eso se lograba, se consideraba un efecto secundario beneficioso, pero Carrier vio la oportunidad y en 1906 ya estaba trabajando en aplicaciones de su invención destinadas a mejorar el confort climático, en primer lugar, en edificios públicos como los cines y teatros. Carrier llamaba a su sistema el “fabricante del clima”. Creó en 1916 la compañía “Carrier” que aún hoy es una de las empresas más potentes en el sector de la climatización.

Carrier obtuvo su primera patente US808897 sobre un aparato de aire acondicionado en 1906. La solicitud se presentó en 1904. Tras desarrollar el diagrama psicrométrico en 1911, en 1914 obtuvo una patente, de número US1085971 sobre un método para la humidificación del aire, control de la humedad y de la temperatura. Se trataba del primer aparato en el que era posible modificar la temperatura de condensación.

En España, la primera patente de Carrier Corporation es la de número ES102901, de título “perfeccionamientos introducidos en los sistemas usados para acondicionar y distribuir el aire en los teatros y locales similares”, y es que los cines de los años 20 fueron los lugares donde la gente pudo experimentar en primer lugar los beneficios del aire acondicionado, siendo éste a veces el principal atractivo, por encima incluso de las películas. De ahí viene la tradición de Hollywood de lanzar grandes éxitos en verano. También el aire acondicionado está en el origen y proliferación de los centros comerciales.

Figura de la patente española ES102901, de título “perfeccionamientos introducidos en los sistemas usados para acondicionar el aire en los teatros y locales similares”.

La siguiente patente de Carrier se presentó en España en 1937, con el número ES143735.

Figuras de la patente ES143735 (perfeccionamientos en aparato de acondicionamiento del aire y ventilación)

En 1942 se concedió la primera patente sobre un aire acondicionado para vehículos, de número US2303857.

A pesar de las patentes anteriores, en España no fue hasta los años 60 que los grandes hoteles de lujo de Madrid empezaron a instalar los primeros sistemas de refrigeración centralizados. También los compraron algunos edificios de oficinas, empresas como Galerías Preciados o El Corte Inglés y grandes cines, como el Palacio de la Prensa y el de la Música. Los grandes almacenes antes citados siempre se caracterizaron por su potente aire acondicionado.

En cierto modo, se puede decir que el aire acondicionado posibilita el funcionamiento de internet, pues los ordenadores fallan si las temperaturas son muy elevadas y gracias a la climatización es posible el funcionamiento de las grandes acumulaciones de ordenadores precisas para el funcionamiento de los servicios más populares de internet. Tampoco sería posible la fabricación de chips, donde es precisa una gran calidad del aire y una determinada temperatura.

El aire acondicionado se puede considerar una tecnología transformativa, que influye sobre dónde y cómo se vive. Sin el aire acondicionado sería difícil imaginar el aumento de población de ciudades como Dubái o Singapur.

A medida que se popularizó la utilización de unidades de aire acondicionado de uso residencial, aumentó considerablemente la población en el sur de los Estados Unidos (desde California a Florida). Pasó de representar un 28% de la población de los Estados Unidos a un 40%. China será pronto el país con mayor número de unidades de aire acondicionado. El éxito del aire acondicionado significa en general muy buenas noticias, dado que disminuye la mortalidad durante las olas de calor y, por ejemplo, reduce el riesgo de peleas en las prisiones.

Está demostrado que cuando la temperatura sube por encima de los 20 grados en los locales donde se realizan los exámenes, los estudiantes sacan peores notas en matemáticas. En las oficinas, la ausencia de aire acondicionado provoca una disminución de la productividad. También se ha comprobado que la productividad alcanza su pico con temperaturas entre los 18 y los 22ºC.

La principal desventaja del aire acondicionado es que sólo se puede enfriar el interior de un edificio si se bombea ese calor al exterior. En las grandes ciudades, en verano podría aumentar la temperatura exterior en unos 2ºC como consecuencia del funcionamiento de los aparatos de aire acondicionado. En el metro el funcionamiento del aire acondicionado en el interior de los vagones provoca unas temperaturas insoportables en los andenes.

El aire acondicionado consume energía eléctrica que en gran medida se obtiene quemando combustibles fósiles, empeorando así el efecto invernadero. Se espera un aumento tal de la demanda de aire acondicionado de aquí a 2050 que se prevé una multiplicación por 8 del consumo de energía eléctrica debido a la climatización. También los gases empleados en estos aparatos tienen efectos perjudiciales para la naturaleza. Inicialmente se empleaban gases inflamables y muy tóxicos, como el propano y el amoniaco, los cuales provocaban accidentes mortales cuando se escapaban. En 1928 Thomas Midgley creó el primer gas fluorocarbonado no tóxico ni inflamable, el Freón. Posteriormente, se descubrió que, la liberación de estos gases a la atmósfera estaba causando un agujero en la capa de ozono que protege a la tierra de las radiaciones perjudiciales, en la zona de la Antártida. Por ello, estos gases clorofluorocarbonados acabaron prohibiéndose en todo el mundo a lo largo de la década de los 90 del siglo pasado, desarrollándose nuevos gases no perjudiciales.

La tecnología sigue evolucionando, principalmente, en búsqueda de menores consumos energéticos y una reducción del ruido.

En definitiva, a pesar de sus problemas, el aire acondicionado ha pasado a convertirse en un elemento de primera necesidad, que nos lleva a preguntarnos cómo éramos capaces de sobrevivir los veranos madrileños únicamente con ventiladores, en el mejor de los casos.

Esta entrada está basada en gran medida en el siguiente programa de la BBC: “air conditioning: 50 things that made the modern economy”.

 

Leopoldo Belda

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EL SESGO RETROSPECTIVO EN LA EVALUACIÓN DE LA ACTIVIDAD INVENTIVA (II)


En la anterior entrada, nos centrábamos en los problemas prácticamente insalvables que el conocido como “sesgo retrospectivo” plantea para la evaluación de la actividad inventiva. Esta segunda parte muestra que dicho sesgo está presente en numerosas otras situaciones de la vida. Para ello se comienza con el resumen de un estudio muy conocido que nos ilustra sobre su influencia en decisiones judiciales no relacionadas con la propiedad industrial. Para concluir, se analizan otros sesgos cognitivos presentes en la toma de decisiones.

 Ex postEx ante: Determining Liability in Hindsight”

Un interesante estudio sobre los efectos del sesgo retrospectivo en la toma de decisiones judiciales es el llevado a cabo por los investigadores Kim A. Kamint y Jeffrey J. Rachlinski, plasmado en la publicación del artículo Ex postEx ante: Determining Liability in Hindsight” de 1995.

Para entender el experimento debe saberse que en los casos de demanda judicial por negligencia en EEUU se sigue una máxima (Hand Formula) según la cual  la parte demandada debe asumir la responsabilidad por daños cuando el coste de la prevención de dichos daños es menor que el coste que provocaría un accidente multiplicado por la probabilidad de ocurrencia de dicho accidente. Para la correcta aplicación de esta fórmula, el jurado debe afrontar la difícil tarea de hacer un juicio ex post facto en base a una valoración de probabilidades ex ante.

El experimento que plantean los investigadores tiene por objetivo valorar el influjo del sesgo retrospectivo en el caso de una demanda por negligencia y la utilidad de advertir al jurado sobre este sesgo.

En concreto, se pidió a los participantes en el experimento que valoraran si las autoridades municipales deberían haber tomado precauciones (contratando a un operario durante los meses de invierno) para evitar el desborde del río a su paso por un puente levadizo. Como paso previo, se divide a los participantes en tres grupos a los que se plantea el caso desde diferentes perspectivas:

A un primer grupo se le plantea el caso desde una perspectiva a priori (Ex ante) según la cual, un comité municipal de previsión debe valorar la conveniencia de contratar a un operario que pueda abrir el puente levadizo durante los meses de invierno para prevenir el desborde del río, en términos de coste-beneficio para el municipio. Los participantes serían los miembros de dicho comité.

A un segundo grupo se le plantea el caso desde una perspectiva a posteriori (Ex post) según la cual, el río se ha desbordado causando daños materiales a un propietario, que ha demandado al municipio por negligencia al no haber contratado a un operario que habría podido evitar el desastre. Los participantes serían los miembros del jurado que va a valorar dicha demanda.

A un tercer grupo se le plantea el caso en idéntico modo que a los del segundo grupo, pero se añade una advertencia sobre los efectos del sesgo retrospectivo y se les pide realizar un análisis de los distintos escenarios planteables a priori, tal y como debieron hacerlo las autoridades municipales desde su perspectiva ex ante.

Después de escuchar cada grupo su versión del caso se hace entrega a cada participante de un cuestionario en el que se pregunta, a los participantes del primer grupo, si el municipio debería contratar un operario y a los participantes del segundo y tercer grupo, si el municipio es responsable de los daños por no haber contratado un operario. A los participantes de todos los grupos se les pide cuantificar la probabilidad de que ocurra un desborde del río en invierno en un año cualquiera.

El análisis de los resultados mostró que solo un 24% de los participantes del grupo 1 eligieron contratar un operario mientras que en los grupos segundo y tercero, en torno a un 56% de los participantes pensó que el municipio era responsable de los daños por no haber contratado al operario. En cuanto al cálculo de las probabilidades de un desborde del río en cualquier año, no se apreciaron apenas diferencias de estimación entre los participantes de todos los grupos, valorando todos esta posibilidad entre un 15% y un 20%.

En base a estos resultados se obtienen las siguientes conclusiones del estudio:

1. El sesgo retrospectivo tiene influencia en los casos judiciales de atribución de responsabilidades por accidente. Concretamente, una mayoría de participantes que realizaron el análisis “ex post” consideraron que la decisión (de no contratar al operario) llevada a cabo por más del 75% de participantes que realizaron el análisis “ex ante” fue negligente.

2. La advertencia al jurado sobre sus efectos parecen no tener apenas influencia en la reducción del sesgo. Resulta conveniente plantear nuevas técnicas de mejora de la comprensión cognitiva. Tales medidas podrían consistir en crear un conjunto de instrucciones más precisas dirigidas a que el jurado se vea obligado a plantearse diferentes escenarios de manera que el conocimiento de los hechos posteriores no tenga tanta influencia sobre el hecho juzgado.

 

Los sesgos cognitivos en la toma de decisiones

Para terminar, nos parece conveniente explicar que el sesgo retrospectivo es un caso particular de los sesgos cognitivos, también referidos como distorsiones cognitivas, cuyo estudio es de gran interés en los campos de la psicología cognitiva y la psicología jurídica.

Sostiene el jurista Arturo Muñoz Aranguren que  a partir de 1960, el llamado movimiento cognitivo trató de demostrar y hacer ver “los errores y sesgos en que incurre el ser humano, que se producen inevitablemente al utilizar la mente para procesar la información que recibe del exterior y emplear ésta una serie de procedimientos de simplificación, que tienden a reducir la complejidad de la información recibida, de modo que sea posible la toma de decisiones de forma eficiente”.

Los prestigiosos investigadores israelíes Daniel Kahnemann (Premio Nobel de Economía 2002) y Amos Tversky dejaron sentadas las bases del movimiento cognitivo en su artículo de 1974, Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases, en el que tratan de relacionar aquellas reglas cognitivas que, inconscientemente, todo ser humano aplica al procesar la información que recibe del exterior, y que permiten “reducir las tareas complejas de asignar probabilidad y predecir valores a operaciones de juicio más simples”.

Además del sesgo retrospectivo o el sesgo del punto ciego, comentados en la entrada anterior, existen otros sesgos muy habituales en la toma de decisiones. Sin intención de ser exhaustivos, introducimos a continuación algunos de estos sesgos más estudiados:

-       Sesgo de la representatividad (representativeness)

Este sesgo se fundamenta en la dificultad humana para resolver problemas de probabilidad en general, y de probabilidades conjuntas en particular.

En un experimento, se entrega a los participantes una breve descripción de un niño, Juan, que es un amante del deporte, siempre va al colegio con una pelota de futbol bajo el brazo y los domingos acude al estadio a animar a su equipo. A continuación, se pregunta qué es más probable que Juan sea de mayor: A) Un profesor de secundaria B) Un profesor de educación física en secundaria. Un porcentaje importante de participantes responde B, porque creen que esa opción resulta más representativa de la descripción que han leído de Juan, cuando matemáticamente es evidente que la probabilidad de B no puede ser mayor que la de A.

Este tipo de errores de juicio, provocados por el sesgo de la representatividad, puede dar lugar a la activación de estereotipos o a juzgar erróneamente a las personas.

-       Sesgo de anclaje (anchoring)

Este sesgo se fundamenta en la realización de una estimación, por parte del sujeto, a partir de un valor inicial (anclaje), que progresivamente ajusta a medida que obtiene información adicional. Numerosos estudios realizados acreditan cómo este procedimiento mental da lugar a resultados diferentes, simplemente por el hecho de que se haya empezado por un valor distinto.

Esta estrategia equivocada de formación de juicios también se da en valoraciones no numéricas. Por ejemplo, en los procedimientos de concesión de patentes, el juicio del examinador estará inevitablemente sesgado desde el momento que conoce la identidad del solicitante, particularmente en aquellos casos en los que se tiene una opinión previa de dicho solicitante, ya sea esta positiva o negativa, por haber tramitado expedientes suyos anteriormente.

Una variante del anclaje sería el sesgo de confirmación, que se caracteriza por la tendencia del sujeto a filtrar una información que recibe, de manera que, de forma inconsciente, busca y sobrevalora las pruebas y argumentos que confirman su propia posición inicial, e ignora e infravalora las pruebas y argumentos que no respaldan la misma y que potencialmente puedan hacerle variar su posición.

-       Sesgo de grupo (in group bias)

Esta distorsión cognitiva provoca el error de valorar de forma injustificadamente homogénea las actitudes, actos y opiniones de las personas que pertenecen al mismo grupo, y por la sola razón de pertenencia a ese grupo.

Un ejemplo de cómo este sesgo puede afectar en la toma de decisiones judiciales lo podemos encontrar en una Sentencia de la Audiencia Provincia de Cádiz, Sección 6ª, de 3 de junio de 2004, que condenó al acusado a 4 años y 7 meses de prisión, por un delito de receptación de capitales procedentes del narcotráfico -en su modalidad agravada por pertenencia a una organización-, sobre la base de unas presuntas “máximas de la experiencia” de las que, a decir del  Tribunal, se derivaba que quien comprara una embarcación neumática en la ciudad de Ceuta -salvo que acreditara lo contrario-, lo hacía para utilizarla con fines delictivos (narcotráfico). El sesgo de grupo, en este caso negativo, era patente. Afortunadamente, esta resolución fue casada por la Sentencia de Tribunal Supremo.

-       Sesgo de la ilusión de control

Este sesgo, que Kahnemann califica como el más relevante de los sesgos cognitivos se basa en una especie de optimismo congénito en el ser humano que provoca una “ilusión de control” sobre nuestras vidas, minusvalorando el riesgo de que nos ocurran cosas negativas y sobrevalorando la posibilidad de que nos ocurran cosas positivas. Algunos experimentos en relación a este sesgo ponen de relieve el rechazo  a asumir el importante papel que juega el azar en nuestras vidas, así como la tendencia generalizada a buscar correlaciones ilusorias que nos permiten crear falsos vínculos entre lo que nos acontece y nuestros recuerdos de hechos pasados.

A pesar de la inevitabilidad de estos sesgos, parece razonable tratar de evitarlos, o al menos tratar de reducir su influencia, particularmente en el ámbito de las decisiones jurisdiccionales (o en el examen de una solicitud de patente) donde es deseable que las mismas estén fundamentadas en criterios técnicos racionales en lugar de en intuiciones subjetivas.

Sin embargo, las numerosas técnicas existentes para minimizar los sesgos (en inglés, debiasing) en la toma de decisiones jurisdiccionales no han alcanzado un consenso generalizado respecto a su efectividad.

 

Conclusión

Los diversos estudios y opiniones recogidos en estas dos entradas ponen de manifiesto que el “sesgo retrospectivo” es un gran problema, el problema, en la evaluación de la actividad inventiva, A pesar de los esfuerzos realizados, que se han materializado en la elaboración de diversos métodos de evaluación, no es posible desprenderse de él, lo cual debe ser tenido en cuenta por todo profesional que aborde la tarea de evaluar si una invención implica o no actividad inventiva.

 

Gabriel Madariaga

Leopoldo Belda

 

 

 

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EL SESGO RETROSPECTIVO EN LA EVALUACIÓN DE LA ACTIVIDAD INVENTIVA (I)


Introducción

La idea de escribir esta entrada surgió tras asistir a una presentación por parte de Graham Ashley, presidente de una cámara técnica de recursos de la Oficina Europea de Patentes, durante la edición de 2017 del seminario que anualmente organiza dicha Oficina sobre las “decisiones clave de las cámaras de recursos”. La presentación ofrecida por Graham Ashley tenía por título “specific applications of the problema-solution approach” y las cuatro últimas transparencias estaban dedicadas al tema del sesgo retrospectivo (“hindsight” en inglés), haciendo referencia a dos de los experimentos que más adelante se analizan. La última de las diapositivas, de título “some thoughts” concluía con una frase que nos hizo pensar en la importancia del tema y la necesidad de divulgarlo.

La frase en cuestión es:

Conviene recordar en este punto la definición del requisito de actividad inventiva en la Ley de Patentes 24/2015:

Hay que precisar que el experto en la materia debe ser capaz de derivar la invención del estado de la técnica en la fecha de presentación o de prioridad si ésta se reivindica. Y es ahí donde estriba el problema, como se explicará repetidamente a lo largo del resto de la entrada, dado que el examinador o profesional que evalúa la actividad inventiva ya conoce la invención. Como se observará a continuación, se han elaborado diversas técnicas para mitigar la influencia del sesgo retrospectivo, con resultados desiguales.

La jurisprudencia de las cámaras de recursos técnicas de la Oficina Europea de Patentes.

En numerosas decisiones de las cámaras de recursos técnicas de la Oficina Europea de Patentes se advierte del peligro que supone el análisis ex post-facto (otra forma de denominar al “sesgo retrospectivo”) en la evaluación de la actividad inventiva. También se dedica un apartado al asunto en las directrices de examen de la Oficina Europea de Patentes. Las cámaras de recursos técnicas señalan que el riesgo de verse afectado por el “sesgo retrospectivo” es mayor cuando se trata de invenciones de combinación, de solución simple o de invenciones que a primera vista parecerían evidentes. La decisión T0024/81 señala que para evitar el sesgo retrospectivo es preciso partir del documento del estado de la técnica más relevante, y determinar el problema técnico objetivo a resolver para pasar de ese documento a la invención reivindicada, en la fecha de prioridad.

Fuente: https://peppermillprojects.com/

En la decisión T0564/89, se resalta la importante diferencia existente entre “could” y “would”, se señala que la pregunta decisiva para determinar si existe actividad inventiva o no dentro del “método problema solución” es si “una persona experta en la materia habría (would) llevado a cabo la invención” y no si podría (could), ya que a veces es posible mostrar (una vez que la invención es conocida) que una persona experta en la materia podría llegar a la misma mediante la combinación de piezas separadas del estado de la técnica, pero ello no se debe tener en cuenta, pues es el resultado de un análisis “ex post-facto”.

En la decisión T0970/00 se pone de manifiesto el peligro que el “sesgo retrospectivo” siempre supone, incluso cuando se está aplicando el método problema-solución. En esta ocasión el problema estribaba en la interpretación de las características técnicas divulgadas en el documento que representaba el estado de la técnica más cercano. Como consecuencia del “sesgo retrospectivo”, artificialmente se había interpretado que numerosas de las características técnicas definidas en la reivindicación independiente ya habían sido divulgadas en el documento más cercano del estado de la técnica. Aun cuando el objetivo del Método Problema Solución es eliminar el aspecto “subjetivo” en la evaluación de la actividad inventiva, el “sesgo” siempre acecha en todas las etapas del mismo. Otro ejemplo se encuentra en la decisión T2201/10; la división de examen había determinado que las características diferenciadoras entre la invención reivindicada y el documento más cercano del estado de la técnica o punto de partida eran parte del conocimiento general común del experto en la materia, pero en realidad, ello iba en contra de las enseñanzas técnicas de ese documento más cercano. Un experto en la materia (no afectado por el sesgo retrospectivo) nunca habría combinado el estado de la técnica más cercano con el conocimiento general del experto en la materia para resolver el problema técnico planteado, afirmaba la cámara de recursos.

Fuente: http://www.intellectualtakeout.org/

Intercambio de opiniones sobre el “sesgo retrospectivo” entre jueces de diversos países.

El instituto suizo de la propiedad industrial INGRES organizó el pasado mes de septiembre en Zúrich un encuentro de dos días donde destacados profesionales del mundo del derecho de las patentes, con una mayoría de jueces especializados en patentes, debatieron sobre el “sesgo retrospectivo” en la evaluación de la actividad inventiva. El célebre blog en materia de propiedad industrial IPKat ofreció un detallado informe de las dos sesiones, del cual rescatamos aquellos puntos más relevantes según nuestro criterio:

Aileen Oeberst (profesora de la Universidad de Mainz, Alemania y especializada en el “sesgo” de wikipedia) ha realizado investigación sobre la psicología del “sesgo retrospectivo” y ha concluido que ésta tiene dos componentes: por un lado, una vez se conoce un acontecimiento, parece más inevitable que antes (“tenía que ocurrir”). Por otro lado, parece más previsible que antes (“ya lo sabía”).

No queda claro que una mayor experiencia en los encargados de juzgar disminuya el riesgo del “sesgo retrospectivo”. Hay cierto consenso en que la mejor manera de evitarlo es evitar que el que debe tomar la decisión conozca el resultado, pero ello no es factible en la evaluación de la actividad inventiva.

Mark Schweizer (presidente del Tribunal Federal de Patentes de Suiza) añadió que en general se tiende a pensar que los otros son más susceptibles al “sesgo retrospectivo” que nosotros mismos. Asimismo, las personas “inteligentes” tienden a creer que no son tan susceptibles a este problema como los “normales”, pero… están equivocadas.

Este fenómeno que señala Schweizer es un sesgo cognitivo en sí mismo, y recibe el nombre de Sesgo del Punto Ciego (Blind Spot Bias).

Marco Kleine (investigador del Max Planck Institut para la innovación y la competencia de Múnich) explicó que diversos estudios indican que el “sesgo retrospectivo” aumenta con el tiempo, lo cual podría ser importante cuando la existencia o no de actividad inventiva se juzga años después del momento en que se presentó la solicitud de patente.

Tras esta primera discusión introductoria, hubo otro debate en el que se discutieron los diversos enfoques adoptados para reducir el “sesgo retrospectivo” en las distintas jurisdicciones.

Graham Ashley (presidente de una de las cámaras de recursos técnicas de la Oficina Europea de Patentes) y culpable, como se comentó, de que se haya escrito esta entrada, resaltó que en la Oficina Europea, el Método Problema Solución es la principal herramienta empleada para evitar este problema, pero debe aplicarse correctamente y además de evitar utilizar el “podría” en lugar del “habría” (could/would) hay que ser especialmente cuidadoso para evitar que el problema a resolver no sea nunca obtener las características técnicas distintivas sino el efecto que con ellas se logra.

Peter Meier-Beck (juez presidente del Tribunal Federal Alemán de Patentes) no se mostró muy partidario del Método Problema-Solución. Considera que es esencial que el estado de la técnica se analice en su contexto. En ese sentido, contempla como muy peligroso reducir la evaluación a la lectura de partes o párrafos de documentos del estado de la técnica, que parecen similares a la invención, de forma aislada. Asimismo, considera muy inconveniente el comenzar el análisis de la actividad inventiva a partir del llamado “documento más cercano del estado de la técnica”. Un experto en la materia no habría conocido necesariamente en la fecha de prioridad el punto de partida más adecuado. Dar por sentado cuál es ese punto de partida, es, en su opinión, puro “sesgo retrospectivo”, así como definir el problema a partir de las diferencias entre la invención y el estado de la técnica más cercano. A veces, es creíble que un experto en la materia hubiera tratado de resolver ese problema, pero en otras ocasiones es muy artificial elaborar de esa manera el problema.

Kathleen M. O’Malley (Jueza, Tribunal de apelación del circuito federal de los EEUU) dice que es especialmente complicado evitar el sesgo retrospectivo en los casos de patentes. En otros tipos de casos judiciales se puede limitar la información proporcionada al jurado, sin embargo, en patentes, el jurado debe conocer la invención. En su opinión, en la argumentación de la falta de actividad inventiva, es especialmente importante mostrar que hay motivación para combinar los documentos. Asimismo, es clave el poder mostrar que había una expectativa razonable de éxito.

Rian Kalden (Jueza, Tribunal de apelación de la Haya – Países Bajos) considera que por definición la evaluación de la actividad inventiva se ve afectada por el “sesgo retrospectivo”, ya que el juez debe viajar hasta el momento previo al que se produjo la invención. Sin embargo, ya conoce la invención, cuando realiza ese hipotético viaje atrás en el tiempo.

Las soluciones simples se ven especialmente afectadas por el “sesgo”. Su principal crítica al “método problema-solución” (MPS) es que no es adecuado para las llamadas “invenciones de problema”, donde el acto creativo estriba en la formulación del problema. Pero recuerda que la utilización de ese método no es obligatoria y que, si no se puede aplicar en alguna ocasión, pues no se emplea y ya está. También afirma que otros métodos de evaluación tampoco son inmunes al “sesgo retrospectivo”.

Una de las salvaguardas contra el “sesgo” en el MPS es que el estado de la técnica más cercano o “punto de partida” debe ser un documento que la persona experta en la materia habría contemplado en el mismo campo de la técnica, tratando de solucionar el mismo problema.

Richard Arnold (Juez del Tribunal de Patentes Británico) manifestó que el peligro del “sesgo retrospectivo” siempre se encuentra presente en la evaluación de la actividad inventiva y citó algunas decisiones británicas como:

Moulton LJ, in British Westinghouse Co v Braulik (1910) 27 RPC 209, 230, donde se afirmaba:

“I confess that I view with suspicion arguments to the effect that a new combination, bringing with it new and important consequences in the shape of practical machines, is not an invention, because, when it has once been established, it is easy to show how it might be arrived at by starting from something known, and taking a series of apparently easy steps. This ex post facto analysis of invention is unfair to the inventors and, in my opinion, it is not countenanced by English Patent Law.” (Confieso que contemplo con sospecha esos argumentos de que una nueva combinación, que aporta nuevas e importantes consecuencias en la forma de una máquina novedosa, no es una invención porque, una vez se ha realizado, es fácil mostrar que se habría llegado a ese resultado a partir de algo conocido. Este análisis “ex post facto” es injusto para los inventores y, en mi opinión no está soportado por la Ley Inglesa de Patentes.)

Otra decisión británica citada por Richard Arnold es:

“Mölnlycke AB v Procter & Gamble Ltd [1994] RPC 49, 113”, donde se subrayó la importancia de utilizar los llamados “indicios secundarios” para evitar el efecto pernicioso del “sesgo retrospectivo”

“Patently Non-Obvious: Empirical Demonstration that the Hindsight Bias Renders Patent Decisions Irrational”

En el encuentro anterior celebrado en Zürich también intervino el profesor Gregory N. Mandel cuyo artículo “Patently Non-Obvious: Empirical Demonstration that the Hindsight Bias Renders Patent Decisions Irrational” es uno de los más citados en el ámbito legal de los Estados Unidos en la primera década de este siglo y resulta clave para entender el “sesgo retrospectivo” y la evaluación de patentes:

La importancia de este artículo radica en que se trata de la primera demostración empírica de la existencia del “sesgo retrospectivo” en el derecho de patentes, y sus conclusiones suponen un auténtico jarro de agua fría para los involucrados en el examen de patentes:

-       El “sesgo retrospectivo” distorsiona las decisiones en materia de patentes en mayor medida de lo que se había previsto, y con mayor intensidad que en otros sectores legales.

-       Las instrucciones a los miembros del jurado avisando del “sesgo retrospectivo” no tienen efecto.

-       La utilización de indicios secundarios no evita el “sesgo retrospectivo”.

-       Ninguno de los tests empleados por el circuito federal o por el Tribunal Supremo de EEUU soluciona el problema.

-       El problema del “sesgo retrospectivo” se encuentra presente en el derecho de patentes en un nivel nunca antes reconocido, y afecta a las decisiones tomadas por aplicación de la “doctrina de los equivalentes”, la interpretación de las reivindicaciones y la suficiencia descriptiva.

Como consecuencia de lo anterior, el estudio sugiere que el requisito de actividad inventiva se evaluaría con frecuencia de manera demasiado estricta.

En el artículo se indica que la investigación en materia del “sesgo retrospectivo” revela que los individuos tienden a sobreestimar la posibilidad de que ocurra un determinado desenlace (ya conocido) y también de cuál era su previsibilidad. Ambas vertientes tienen su influencia en la evaluación de la actividad inventiva; sobreestimar la posibilidad de que una determinada invención ocurriera, provoca que se considere menor nivel de actividad inventiva y lo mismo ocurre, incluso con mayor intensidad, si se exagera la previsibilidad de que se llegara a la invención.

El efecto del “sesgo retrospectivo” se ve multiplicado en la evaluación de la actividad inventiva por la necesidad de seleccionar como “experto en la materia” a una persona que conocía el estado de la técnica relevante en le fecha de prioridad de la solicitud. Como ha transcurrido tiempo desde ese momento, es prácticamente imposible hacer que esa “persona experta en la materia” olvide todo el conocimiento adquirido posteriormente.

Los experimentos

Para demostrar sus hipótesis, el autor llevó a cabo dos experimentos con estudiantes de derecho de primer año que actuarían de “miembros del jurado” en procedimientos donde se evaluaría la actividad inventiva de dos invenciones. La participación era voluntaria e intervinieron 247 estudiantes.

En el primero de los experimentos, la invención estaba relacionada con el “baseball”. La invención se sitúa en el mundo del entrenamiento de los lanzadores de pelotas de “baseball”, los llamados “pitchers”. Los materiales de entrenamiento de los distintos tipos de lanzamientos contra el bateador mueven una gran cantidad de dinero. El dueño de una empresa del sector solicita a nuestro inventor la creación de un material de entrenamiento novedoso que enseñe nuevos tipos de lanzamiento y que sustituya a los vídeos, libros, tarjetas y pelotas de plástico, ya disponibles en el mercado.

El inventor diseña unas pelotas en las que se marca mediante tinta cómo se deben sujetar para obtener distintas clases de lanzamientos.

En el segundo de los casos, la invención se refería al mundo de la pesca. Los cebos artificiales ofrecen la ventaja de que, a diferencia de los naturales (carne, lombrices, moscas, etc.), no se echan a perder. El problema es que, si el pez nota que es artificial, es probable que lo suelte. En este caso el problema a resolver es la obtención de un cebo artificial que tenga un sabor atractivo para el pez, de manera que no lo expulse.

El estado de la técnica proporcionado muestra que ya se conoce que el añadir sal a los cebos les convierte en más atractivos para los peces. Sin embargo, en contacto con el agua suele desaparecer la sal y, en el caso de utilizar carne salada, la carne se descompone rápidamente.

El problema se resolvió añadiendo sal al plástico que se moldeaba en la forma deseada para el cebo, de modo que el sabor salado no se perdía con la permanencia en el agua y no había peligro de que se echara a perder, como ocurría con la carne salada.

Los participantes se dividían en tres grupos:

1er grupo: No se indicaba que se había resuelto el problema ni cómo.

2º grupo: Se indicaba la invención que había resuelto el problema.

3er grupo: Se indicaba la invención que había resuelto el problema y se advertía del problema que el “sesgo retrospectivo” suponía en la evaluación de la actividad inventiva y en la necesidad de tratar de superarlo.

A todos los participantes, independientemente del grupo al que pertenecieran y para cada uno de los dos inventos, se les planteaban las siguientes preguntas:

1 ¿Cómo de probable considera que el inventor hubiera solucionado el problema planteado?

Se debe responder con una puntuación del 1 al 7, donde 1= no es nada probable, 4= la probabilidad es igual para que se solucione o no el problema   7= muy probable.

2 Teniendo en cuenta la información proporcionada sobre el estado de la técnica, ¿piensa que una solución al problema técnico planteado era obvia para una persona experta en la materia en ese momento?  Sí o No

3. ¿Qué confianza tiene en que su respuesta a la pregunta 2 sea acertada?

0 – 100%

Los resultados del experimento fueron:

Se observa que el “sesgo retrospectivo” multiplica el que la “evaluación de la actividad inventiva” arroje resultados negativos. La advertencia sobre sus “peligros” no tiene demasiado efecto.

 

 

Gabriel Madariaga

Leopoldo Belda

 

 

 

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