Archivo de noviembre 8th, 2014

Alertas sanitarias y comunicación ¿asignatura pendiente?

El pasado 24 de junio participé en una actividad muy interesante sobre comunicación de alertas sanitarias, invitado por el proyecto CommHere del 7º Programa Marco de la UE. Fué en el European Science Open Forum-ESOF 2014 en Copenhague. El ESOF es el mayor encuentro científico en Europa y tiene lugar cada dos años en una importante ciudad europea. El próximo será en Manchester en 2016. Es un evento muy concurrido, complejo, pero no es un congreso al uso. Se trata más de un foro donde se encuentran muchas disciplinas científicas, pero también los medios, las universidades, los estudiantes, los centros de investigación, las agencias de financiación de la ciencia, los servicios así como agentes sociales y políticos.  No me extiendo sobre el ESOF porque no toca. Quien quiera saber más que pinche en el siguiente enlace.

Decía que participé en una actividad del ESOF 2014 que trataba de la comunicación de alertas sanitarias, que llevaba por título “The danger of new infections: what can be done to reduce the risks? (El peligro de las nuevas infecciones: qué podemos hacer para reducir los riesgos?)”. La sesión, de 1 h 15 minutos de duración, iba dirigida a una audiencia amplia que incluía científicos, medios de comunicación y publico en general, y consistió en dos partes: en la primera intervinieron los 4 expertos invitados: Karl Ekdahl, del ECDC, especialista en comunicación de riesgos, Fabio Turone, periodista científico de la Agencia Zoe (Turín), y dos virólogos: Ab Osterhaus, del Erasmus Medical Center de Rotterdam, y yo, moderados por Carl Johan Sundberg, del Instituto Karolinska de Estocolmo. El propósito de esta primera parte era ofrecer a la audiencia la información básica necesaria para realizar la segunda parte, que consistía en simular una rueda de prensa para informar acerca de un brote de una enfermedad infecciosa que acaba de detectarse (hipotéticamente) en una ciudad europea. En este simulacro la enfermedad elegida fue la encefalitis por virus West Nile, o “Nilo Occidental“, y la ciudad afectada, Copenhague. Sin duda, esa emergencia sería una bomba informativa, por lo inesperado y sorprendente al tratarse de una infección transmitida por mosquitos en una población tan al norte de Europa, supuestamente “a salvo” de este tipo de amenazas, consideradas hasta hace poco propias de climas tropicales. Pero no crean que esa hipótesis es tan aventurada: hace unas semanas se detectó en Dinamarca por primera vez la presencia de un mosquito, Culex modestus, que es capaz de transmitir el virus West Nile. Además, este virus ya ha dado buenas muestras de una gran capacidad de generar “sorpresas”, como cuando apareció en Nueva York en 1999, lo que fue su primera detección en el continente americano, para después invadir Norteamérica de costa a costa, y alcanzar Canadá al norte y Argentina al sur en muy pocos años.

Un momento de la primera parte de la sesión sobre comunicación de alertas biológicas en el ESOF 2014

Pues bien, en la primera parte los virólogos hablamos del virus, de cómo se transmite, de cuales son las consecuencias de la enfermedad, y las bases de su compleja eco-epidemiología. El experto en comunicación sobre salud pública habló de las consecuencias de un brote de esta enfermedad en una comunidad tal como puede ser Copenhague, la necesidad de tener medios y preparación adecuados, la importancia de comunicar bien, y quien debe hacerlo y cómo, etc, y por último, el periodista habló de la ética periodística, de los posibles conflictos de intereses que pueden afectar a la información en torno a los brotes epidémicos, del riesgo de caer en la tentación (periodística) de aprovechar el tirón mediático que sin duda poseen las noticias sobre estos brotes, etc. Con esto, el moderador hizo un breve resumen para introducir la segunda parte de la sesión, de la cual fue su “animador” y dinamizador. Esta segunda parte consistió en montar una rueda de prensa para informar  sobre el brote de encefalitis por el virus West Nile que supuestamente (repito que era un simulacro) había tenido lugar en Copenhague. Pero antes pidió a la audiencia que se dividiera en 4 grupos: 1) científicos; 2) autoridades (Ministerio de Sanidad); 3) Centro de control de enfermedades (expertos en salud pública del Gobierno) y 4) periodistas. Cada uno de los expertos invitados nos reunimos con cada uno de los grupos durante unos minutos para discutir sobre el papel de cada uno en la rueda de prensa, las dudas, y para una puesta en común en general. A mi me tocó el grupo del centro de control de enfermedades, el cual resultó muy animado y mostró un gran interés por la actividad. En general puede decirse que la participación del público fue muy animada y despertó mucho interés y entusiasmo. Hay que destacar la juventud de muchos de los participantes, algunos de los cuales no pasaban de los 16-17 años, que, viniendo de países diversos de Europa, cuya lengua no es el inglés, se expresaban magníficamente en este idioma en público. Aquí hay que decir que la representación española estuvo a la altura.

Finalmente, cada grupo (excepto el de los periodistas) designó un portavoz: el primero haría las veces de Ministro de Sanidad, el segundo, de portavoz del centro de control de enfermedades del Gobierno, el tercero, de científico experto en virus. Al grupo de los periodistas se les repartió una serie de artículos de prensa sobre casos parecidos, pero reales, para que se inspiraran con las preguntas. Por fin la rueda de prensa se inició con una serie de preguntas formuladas por los periodistas, dirigidas certeramente a cada uno de los portavoces sentados enfrente, que contestaron una por una con calma, con los argumentos adecuados, con los mensajes apropiados de tranquilidad y transmitiendo la sensación de control que se espera de una situación de este tipo. Aunque la simulación dio una sensación en algunos momentos de parodia, por los tics que adoptaron algunos portavoces (singularmente el Ministro de Sanidad), probablemente adquiridos por imitación de situaciones similares difundidas por los medios, sobre todo la televisión, no obstante, resultó una “actuación” bastante creíble y digna. Destacable fue el papel de los otros portavoces (científicos y centro de control de enfermedades), que pese a su extrema juventud se defendieron perfectamente en una situación como esa, ofreciendo explicaciones técnicas convincentes discutidas en los pocos minutos de preparación previa.

Lo anterior demuestra que no es difícil informar de crisis y alertas sanitarias, si se hace con un mínimo de preparación. Cuán diferente fue, sin embargo, la lamentable actuación de la Ministra de Sanidad del Gobierno de España, Ana Mato y sus acompañantes el pasado día 6 de octubre en la rueda de prensa organizada para informar del primer caso de ébola autóctono en España. Si sirvió de algo, fue como  ejemplo de lo que no hay que hacer en un caso como este. Quedó muy en evidencia la absoluta falta de preparación de los responsables de dirigir la situación ante una crisis sanitaria de esta importancia: recordemos que era la primera transmisión autóctona de este virus fuera de África, en toda la historia de esta enfermedad. Y eso no transmite precisamente tranquilidad ni confianza. Cuando no se está a la altura, debe uno aceptarlo, retirarse y dejar paso a gente más capaz, Sra Ministra (todavía). Creo que en su lugar cualquiera de los chavales de 17 años que participaron en la sesión sobre comunicación de alertas sanitarias del ESOF habría demostrado más capacidad. Y en un perfecto inglés.

La Ministra ha desaparecido de los medios desde entonces, pero sigue en su puesto. Lo primero es clara evidencia de que aquélla rueda de prensa tuvo un efecto nefasto en la opinión pública (véase nota anexa, al final de este post), razón por la cual no se atreve ni a aparecer públicamente, esperando que, como otras veces, pase el chaparrón y se olvide el escándalo. Lo segundo es prueba de que en la España actual se puede mantener el puesto de Ministro a pesar de haber demostrado públicamente y de forma notoria la incapacidad para el cargo, lo cual es insólito y muestra lo poco que valora el Gobierno actual la salud de sus ciudadanos, dejándola en tales manos. Por fortuna, un nuevo equipo ha relevado al anterior en el control de esta crisis, y por lo visto hasta ahora parece que con mejor acierto, pero sin que haya habido dimisiones ni asunción de responsabilidades. Por ello la Ministra de Sanidad y su Gabinete de crisis merece un suspenso en “Comunicación de alertas sanitarias”, su asignatura pendiente.

 Enlace: Rueda de prensa íntegra de Ana Mato en El Mundo

 

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 NOTA ANEXA (22 de noviembre de 2014)

La valoración ciudadana de la ministra de sanidad, Ana Mato, ha descendido a 1,78 (desde un ya modesto 2,00 sobre 10 en abril, su máxima nota) en la ultima encuesta del barómetro del CIS realizada entre el 1 y el 15 de octubre de 2014, es decir, en un período que abarca unos días antes y unos días después de la nefasta rueda de prensa (6 de octubre). Es la tercera ministra peor valorada del gabinete, solo por encima del ministro de educación, José I. Wert (1,47) y del recién nombrado ministro de justicia, Rafael Catalá (1,54). Sin embargo, el hecho de que muchas encuestas se realizaron unos dias antes de la rueda de prensa previsiblemente ha salvado a la ministra de un resultado aún peor.

 NOTA ANEXA (6  de diciembre de 2014)

Al final la ministra Mato se vió obligada a dimitir, cosa que hizo el 26 de noviembre, pero no a causa de su gestión de la crisis del ébola, sino, al parecer, para evitar perjudicar al Gobierno por su presunta implicación en una trama de corrupción en la que está imputada por un juez (el caso Gürtel). La dimisión se produjo 1 mes y 20 días después de la fatídica rueda de prensa sobre el ébola, que fue una de sus últimas apariciones en público.

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