Posts etiquetados con ‘Schmallenberg’

“Virus emergentes y cambio global”: cuatro años de blog

Parece que fue ayer cuando salió a la luz el primer post del blog aquel 12 de enero de 2012, pero ya han pasado 4 años, y en este tiempo hemos publicado 71 posts acerca de esos pequeños organismos que son los virus emergentes y todo lo que les rodea. En este tiempo han pasado muchas cosas: muchos virus han “emergido” a la superficie, es decir, a nuestra percepción, afectando al hombre y/o a los animales en diversas formas y con distinte gravedad. Entre los “nuevos-nuevos”, aquéllos que nunca antes se habían descrito, podemos mencionar en este período al virus Schmallenberg, que afecta a rumiantes y que fue descrito por primera vez en Alemania (localidad de Schmallenberg, de ahi el nombre) en 2012. Otro de los descubiertos en este período de vida del blog fue el coronavirus MERS, que se describió por primera vez en Arabia Saudita en 2012, y que es el agente causal de una enfermedad respiratoria grave en el hombre, cuyo reservorio animal parece ser el dromedario. Nos ocupamos así mismo de la emergencia de una nueva variante zoonótica del virus de la influenza (o gripe) aviar, del tipo H7N9, surgida en China en 2013 y que a dia de hoy sigue produciendo brotes de una elevada mortalidad. En China igualmente surgió en 2013 el virus del síndrome de la fiebre grave con trombocitopenia, transmitido por garrapatas, que ha venido produciendo brotes en China y Japón.

Entre los virus conocidos que sufren cambios en sus características básicas que afectan aspectos esenciales de su ciclo biológico, como su rango de hospedador o su transmisibilidad, o bien afectan a su extensión geográfica, hemos hablado del ya muy extendido virus Chikungunya, transmitido por mosquitos del género Aedes, y que tras salir de África, de donde es originario, ha invadido extensos territorios bañados por el Oceano Índico desde 2005, y más recientemente, América, desde 2013 en que se detectó por primera vez en el Caribe, extendiéndose rápidamente por los territorios tropicales y subtropicales de este continente, y produciendo millones de infecciones, de las cuales más de un millón de casos clínicos han sido diagnosticados en humanos, caracterizados por fiebre alta, dolor en las articulaciones, dolor de cabeza y muscular. Aunque la infección por este virus rara vez es letal, en ocasiones el dolor en las articulaciones puede durar largo tiempo (meses o años),  llegando a cronificarse en ciertos casos, resultando en causa de discapacidad para algunas personas.

La expansíón geográfica  reciente de otros virus conocidos, como el virus West Nile (o “Nilo Occidental”) y otros flavivirus, ha sido comentada también en  este blog, pero sin duda, la emergencia sanitaria más “sonada” de los ultimos tiempos fue la del virus Ebola, de la que también se ocupó el blog en su día, dedicandole 5 posts entre abril y diciembre de 2014 (ver post del 19 de diciembre y los post anteriores enlazados al final de éste), tratando de dar información sensata y alejada del alarmismo en la peor epidemia por este virus ocurrida hasta ahora, que aún hoy se encuentra dando los que, esperemos, sean sus últimos coletazos en África Occidental.

La epidemia de Ébola en África Occidental, y sobre todo, su expansión por primera vez fuera del continente africano en forma de casos aislados con transmisión limitada en Europa (España fue el primer país no africano con un caso de transmisión autóctona de virus ebola) y Norteamérica, avivó el interés por un tema ciertamente desconocido para el gran público como es la bioseguridad. El blog dedicó varios posts a este tema, presentando las principales instalaciones de alta seguridad biológica en España (véase el último post de esta serie sobre bioseguridad publicado el 19 de diciembre de 2015 y los posts enlazados al final de éste).

En el blog hemos procurado también dar información complementaria sobre el mundo de los virus emergentes, reseñando publicaciones y acontecimientos (congresos, reuniones) destacables en este ámbito. Del mismo modo, hemos tratado otros temas que pueden tener interés para un público ámplio, no necesariamente con formación científica específica. Por esta labor hemos cosechado un premio de la fundación Madri+d de comunicación científica en 2013 por el post: “Huey cocolitzli en el México del siglo XVI: ¿una enfermedad emergente en el pasado?“, y un accésit en la siguiente edición de estos mismos premios, en 2014, por el post: “Cuando dos virus terminan siendo el mismo“, sobre el asunto de los nombres de los virus.

Creo que el recorrido de este blog en estos 4 años de vida ha merecido la pena, porque ha generado un apreciable interés por parte de los lectores, lo que se nota en el número creciente de visitas e interacciones. Como no cabe esperar que los virus dejen de evolucionar, cambiar y emerger en los lugares y momentos más inesperados, este blog seguirá ofreciendo información útil sobre los virus emergentes que puedan dar lugar a alertas sanitarias en los próximos años.

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¿Qué pasó con…el virus Schmallenberg?

Hoy estrenamos sección: “¿Qué pasó con…?” dedicada a recordar a aquéllos virus que protagonizaron episodios de emergencia “sonados” hace relativamente poco tiempo, pero que actualmente poca gente se acuerda de ellos. Ese es el destino final de todos los virus emergentes (o casi todos, unos pocos vienen para quedarse). Por mucha que sea la relevancia que adquieran en determinado momento de su “emergencia”, al final ésta pasa, y la mayoría quedan relegados al ostracismo de los virus: las publicaciones especializadas. Para inaugurar esta sección hemos elegido al virus Schmallenberg.

Anamnesis: ¿Recuerdan cómo hace dos años se detectó un brote de una extraña enfermedad en unas pocas explotaciones de vacas lecheras del land alemán de Renania-Westfalia, cerca de la ciudad de Schmallenberg, y a partir de un sofisticado análisis metagenómico, se descubrió un nuevo virus, que fue denominado “Virus Schmallenberg“? Este descubrimiento mereció uno de los primeros posts de este blog, allá por febrero de 2012  (Schmallenberg (Alemania: ¿otro nuevo virus?). La rapidez con la que se desarrolló una prueba específica que lo detectaba en muestras de animales bajo sospecha de padecer la enfermedad, y la agilidad con la que se distribuyó esa prueba entre los laboratorios de diagnóstico de la sanidad animal en cada país, hicieron que en muy poco tiempo se detectaran miles de brotes en diversos países de Europa (ver post del 21 de febrero de 2012). Fruto de las enormes expectativas despertadas por los primeros estudios, y de la incertidumbre asociada a una emergencia vírica, que no se sabe por dónde va a salir, se dedicaron cuantiosos recursos a la investigación sobre este virus en Europa. Así, el virus Schmallenberg alcanzó el estrellato en un plazo muy breve. El virus fue objeto de intensos estudios que hoy día siguen en marcha (la duración habitual de un proyecto de investigación en la UE es de entre 3 y 5 años). Se investigó su origen genético y su relación con otros orthobunyavirus del mismo tipo (ver post del 26 de agosto de 2012), pero también se desarrollaron más pruebas de diagnóstico, se llevaron a cabo encuestas seroepidemiológicas, se desarrollaron vacunas, etc, etc. Al inicio de la epizootía, ante la incertidumbre propia de una situación de emergencia de un agente infeccioso desconocido, las instituciones implicadas en el control sanitario animal (principalmente la Organización Internacional para la Sanidad Animal, OIE, y en este caso en particular, la Comisión Europea, por medio de su Departamento competente, DG-SANCO) tomaron medidas de control (como por ejemplo, exigir a los países afectados cierta vigilancia y obligar a declarar los brotes). El caso es que pronto se pudo comprobar que el virus Schmallenberg ni era tan grave para la sanidad animal ni representaba ningún riesgo para la salud pública, así que esos organismos relajaron un poco las exigentes medidas de control en principio implementadas, sustituyéndolas por otras menos restrictivas.

Y bien ¿qué pasó con el virus Schmallenberg desde entonces? Pues que aparentemente se ha ido extendiendo, quizá siguiendo  los movimientos de los vectores (Culicoides) que lo transmiten (hay quien sostiene que lo que se ha expandido no es el virus sino la tecnología para detectarlo), y aunque su declaración hoy no es obligatoria (salvo su primera detección en un nuevo territorio, como enfermedad emergente), muchos países optan por declararlo en sus informes anuales a la OIE. Hasta el momento lo han declarado 23 países, 9 de ellos en ocasión de los primeros brotes en 2011-2012 (Bélgica, Holanda, Alemania, Francia, Reino Unido, Luxemburgo, España, Italia y Suiza), y después el resto (Rep. Checa, Irlanda, Noruega, Eslovenia, Dinamarca, Suecia, Estonia, Austria, Hungría, Polonia, Rusia, Serbia, Kazajstán y Azerbaiján). Hay que hacer notar aquí que nunca hubiéramos conocido la existencia de este virus si no llega a ser por la moderna y potente tecnología metagenómica que fue aplicada a este caso, gracias a la cual se pudo identificar el agente implicado en la, por otro lado, leve enfermedad. Ello indica que  a lo largo de la Historia probablemente han tenido lugar expansiones de virus poco o nada patógenos como este, y que éstas seguirían ocurriendo en la actualidad con cierta frecuencia sin que el ser humano se haya apercibido hasta ahora de ello.

¿Y qué consecuencias tiene para estos países haber tenido y/o tener al virus Schmallenberg circulando en su territorio? Pues no demasiadas: el virus afecta a rumiantes, tanto domésticos como silvestres, pero la incidencia de la enfermedad en las poblaciones  afectadas es muy baja. Tan solo un pequeño porcentaje de los animales infectados presenta algún signo clínico, y en general éstos son leves, aunque en unos pocos animales (es to pasa singularmente en la especie ovina), se producen trastornos graves de la reproducción, dando lugar a abortos y malformaciones por infección perinatal. Además, tras una primera temporada de transmisión, la población que supera la infección queda inmunizada, lo que la protege de nuevas infecciones en sucesivas temporadas de transmisión del virus, razón por la cual la incidencia de la enfermedad en un determinado territorio suele ir disminuyendo con el tiempo desde su primera introducción. Esto hace que la aplicación de vacunas frente a esta enfermedad no tenga demasiado interés, salvo proteger ovejas reproductoras de cierto valor. Finalmente, el virus tiende a hacerse endémico si se dan las circunstancias apropiadas. Virus similares al Schmallenberg (por ejemplo, los virus Akabane, o Douglas) son endémicos en Japón y en Australia desde hace décadas y los ganaderos conviven con ellos sin mayores consecuencias. Ese quizá sea el destino del virus Schmallenberg en Europa y parte de Asia Occidental. Y en el plano científico, su destino irremediable es pasar del estrellato al ostracismo, una vez se ha comprobado que tras su primera aparición realmente ha habido mucho ruido y pocas nueces.

 

Noticias

Situación de la ciencia en España: El pasado día 16 de octubre el prestigioso físico Profesor José Bernabéu pronunció una conferencia en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid.  Durante su charla se refirió a lo que representa la ciencia para cualquier sociedad moderna y en su última diapositiva mostró la siguiente frase:
“Una sociedad que alega que en tiempos de crisis no se ha de invertir en ciencia, especialmente en personal científico altamente cualificado, incumpliendo compromisos de BOE, es no fiable, ciega, enferma y suicida porque no tiene futuro”.

Quede ahí la frase del Profesor Bernabéu.

 

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Un año de blog

Ha pasado un año desde que publicamos el primer post (“Un mundo pequeño para unos seres diminutos, los virus emergentes”), que incluía toda una declaración de intenciones para este blog, que puede resumirse en informar sobre virus evitando el alarmismo infundado tan común cuando los medios convencionales tratan estos temas.  Desde entonces hemos publicado 25 posts más, todos ellos dedicados a dar información clara y accesible para todo el mundo acerca de los virus emergentes, y a situarlos en su debido contexto.

En este tiempo hemos tenido oportunidad de comentar nuevas emergencias víricas prácticamente en “tiempo real”, como la que tuvo lugar en Europa con el virus Schmallenberg casi al tiempo que se inició el blog. Este episodio nos fue como anillo al dedo como ejemplo típico de emergencia vírica. A describirlo y hacer un somero seguimiento del mismo hemos dedicado 7 posts a lo largo de este primer año. Un caso similar, más reciente, es el del nuevo coronavirus detectado en Arabia Saudí, al que hemos dedicado otros dos posts.

Hemos comentado de igual manera la resurgencia global de determinados virus transmitidos por picaduras de insectos,  en varios posts (véase por ejemplo [1], [2]) y su posible relación con el cambio climático y con otros cambios que se están produciendo a nivel global, como el aumento del comercio internacional, del tráfico de personas y mercancías, de la deforestación y la implantación de nuevos cultivos y regadíos para alimentar una población creciente, etc. Algunos casos llamativos han merecido un post aparte. Este es el caso, por ejemplo del virus West Nile, que en pocos años (de 1999 hasta hoy) se ha convertido en el arbovirus (virus transmitido por picadura de artrópodo) más extendido en el mundo, y que en 2012 ha aumentado significativamente el número de casos de enfermedad causada por este virus tanto en Europa como en EE.UU.

Pero no solo han merecido la atención de este blog los nuevos virus. En ocasiones hemos comentado algún aspecto de interés sobre enfermedades víricas que son viejas conocidas, como la fiebre amarilla, que en 2012 ha protagonizado una de las peores epidemias de esta enfermedad de los últimos años, o la polio, cuya erradicación pudo considerarse como un objetivo realista hace unas pocas décadas, pero sin embargo distintos problemas surgidos en el camino a la erradicación han alejado ese horizonte un tanto.  En cuanto a viejas enfermedades, un post fue dedicado a una enfermedad emergente en la América del siglo XVI, el “Huey cocolitztli” posiblemente causada por un virus que probablemente ya se haya extinguido.

El blog ha dedicado igualmente algún espacio a explicar cuestiones básicas sobre los virus, como por ejemplo de dónde salen los virus emergentes, o qué es la virosfera. Es fundamental entender que el fenómeno de la emergencia de virus es completamente natural, fruto de la variación normal de estos agentes infecciosos y de su enorme diversidad, que les confiere una sorprendente capacidad de adaptación a los cambios que se producen en el medio.

Uno de los posts que más comentarios -y más entusiastas- provocó fue el dedicado a los nombres de los virus, un aspecto importante del mundo de los virus emergentes, pues una de las primeras cosas que hay que hacer cuando se descubre un nuevo virus es ponerle un nombre, y el nombre elegido no siempre es del agrado de todo el mundo.

Hemos dedicado un par de posts a cuestiones que han generado cierta alarma social durante el pasado año. La primera, quizá más seria, fue la polémica por las investigaciones sobre virus de gripe altamente patógena modificados en el laboratorio para incrementar su capacidad de transmisión entre mamíferos. El debate sobre la publicación de estos resultados alcanzó bastante notoriedad no solo en la comunidad científica, sino también en medios políticos, por la repercusión de estos estudios en temas de bioseguridad y la necesidad de establecer protocolos que supervisen proyectos de investigación de este tipo. La segunda, más reciente, y con menos fundamento, logró inquietar a más de uno: el hallazgo de restos de viruela en unas momias enterradas en el permafrost de Siberia hace 300 años. Se comentó en aquella ocasión lo inapropiado de despertar con este tipo de noticias “el miedo a las pestes” de forma infundada.

Por último, el blog ha querido recoger noticias, efemérides y eventos relacionados con el mundo de los virus emergentes. Se recordó el primer año tras la erradicación oficial de la peste bovina, la segunda enfermedad infecciosa -y la primera en el mundo animal- que se ha logrado erradicar de la faz de la Tierra.  Nos hicimos eco de un importante evento que congregó en septiembre del año pasado en Madrid a gran parte de la comunidad científica que se ocupa de estudiar los virus emergentes:  bajo el lema “Un mundo, una sanidad, una virología” tuvieron lugar sendos congresos internacionales de virología clínica y veterinaria, con una sesión conjunta novedosa e interesante.  También hemos recogido noticias sobre publicaciones y premios que pueden resultar de interés para los lectores del blog.

En conjunto creo que el blog ha cumplido con las expectativas. Es un blog muy visitado, por gente de las cuatro esquinas del mundo, especialmente -y lógicamente- de allá donde se habla el español. Esto, teniendo en cuenta que es relativamente fácil encontrar divulgación sobre estos temas en inglés, pero no lo es tanto cuando el idioma que se habla es otro, tiene ya un valor en sí. Por otro lado, utilizar el español para divulgar conocimiento es una bonita forma de devolver a nuestra lengua al menos una parte de lo mucho que nos da. En este segundo año seguiremos intentando mantener y en lo posible aumentar el interés de los lectores por los virus emergentes.

[1] Los arbovirus emergentes y el cambio global

[2] El avance de los flavivirus emergentes y reemergentes

 

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Virus Schmallenberg: el retorno

 

Con este post retomamos las actividades de este blog de los virus emergentes, tras el paréntesis veraniego, para hablar de nuevo del virus Schmallenberg, pues este verano se han producido algunas novedades significativas.

Recordemos brevemente que este virus fue descubierto a finales de 2011 en explotaciones de vacas lecheras de Renania-Westfalia del Norte, en Alemania, cerca de la localidad de Schmallenberg (de donde toma el nombre). Como su primera descripción coincidió más o menos con el inicio de este blog, y se trata de un ejemplo excelente de un “virus emergente”, hemos ido dedicando varios posts a este virus, también designado por el acrónimo SBV (por “Schmallenberg virus”).

El SBV se transmite por vectores, siendo alguna(s) especie(s) de díptero(s) del genero Culicoides (unos pequeños insectos voladores también conocidos como jejenes) su más que probable vector en Europa. Curiosamente, comparte estos vectores con otra enfermedad bien conocida por los ganaderos europeos: la lengua azul, también emergente en Europa en tiempos recientes, si bien se trata de virus muy distintos: mientras el virus de la lengua azul pertenece al género de los Orbivirus, de la familia Reoviridae, el SBV es un Orthobunyavirus, de la familia Bunyaviridae.
La transmisión del SBV por picaduras de jejenes motiva que la temporada de transmisión de la enfermedad vaya unida al ciclo anual de estos insectos, de modo que comienza con el verano, cuando los vectores empiezan a ser activos, reproduciéndose y multiplicándose rápidamente, y termina en invierno, cuando las temperaturas caen y la actividad de los vectores cesa. La enfermedad, que afecta a vacas, ovejas y cabras, fundamentalmente, se manifiesta de dos formas: una forma aguda e inespecífica (fiebre, diarrea. pérdida de peso, anorexia y caída de la producción lechera), y otra más específica que se caracteriza por producir malformaciones congénitas y abortos. Los caso de enfermedad pueden detectarse varios meses después de adquirida la infección, pues se manifiestan durante el período de gestación, que en ovejas es de aproximadamente 5 meses (147 dias) y en vacas de algo más de 9 meses (280 dias). Ello hizo que se detectaran casos de enfermedad por SBV hasta mayo de 2012. Estos casos eran debidos a infecciones adquiridas meses atrás, durante la primera temporada en que se detectó la transmisión del SBV en Europa (2011-2012). En ese período declararon la enfermedad Alemania, Holanda, Bélgica, Francia, Reino Unido, Luxemburgo, España, Italia y Dinamarca. El nº de explotaciones afectadas fue de unas 4000, la mayor parte ovinas. El 92% de los brotes se concentraron en Francia, Alemania, Bélgica y Holanda. Estudios seroepidemiológicos señalan que tan solo un porcentaje inferior al 1% del ganado infectado desarrolla algún signo de la enfermedad. Los individuos infectados desarrollan inmunidad que les protegerá frente a futuras infecciones por este virus. Un estudio realizado en Bélgica reveló que en zonas donde ha habido transmisión activa intensa, hasta un 91% de los animales susceptibles presentaban anticuerpos maduros (IgG) frente al virus. Ello permite suponer que en una población susceptible expuesta a la infección, gran parte estará protegida en sucesivas temporadas de transmisión. Por ello, en verano de 2012, al comienzo de una nueva temporada de transmisión, existían algunas incertidumbres con respecto a la evolución de esta enfermedad emergente del ganado en Europa. Lo que ha sucedido desde entonces es lo siguiente:

- El primer brote de enfermedad por SBV este verano fue declarado en Suiza el 20 de julio, afectando a 2 explotaciones bovinas en el cantón de Berna. Suiza no declaró ningún brote en la temporada anterior. Desde entonces se han sucedido diversos brotes en este país. El 13 de agosto la OIE informaba de la existencia de 70 animales infectados (33 vacas, 23 ovejas y 14 cabras) confirmados por el laboratorio de referencia helvético (Institute of Virology and Immunoprofilaxis, IVI). Los animales proceden de al menos 18 explotaciones, en una extensa zona geográfica que abarca al menos 7 cantones, lo que indica una expansión reciente de la enfermedad.

- En la presente temporada de transmisión, en ningún otro país europeo salvo en Suiza se han declarado aún brotes de enfermedad por virus Schmallenberg hasta la fecha. Se sabe que en el Reino Unido el virus sobrevivió al invierno y circuló hasta bien entrado el año 2012, y esto ha podido pasar probablemente en otras zonas de Europa con circulación activa del virus en la temporada pasada. Sin embargo, es esperable también (por las razones dadas anteriormente) que allí donde el virus ha circulado, la mayoría de los animales susceptibles (excepto los más jóvenes, que no han sido expuestos a la infección) hayan adquirido inmunidad protectora, y no es por lo tanto de esperar que en esas zonas ocurran grandes brotes, pero sí en las zonas limítrofes. Ello explicaría que este año el primer país en declarar brotes de enfermedad por SBV haya sido Suiza, previamente no afectado, y limítrofe con Francia, Alemania e Italia, donde sí ha habido circulación.

- En un estudio reciente realizado por el equipo alemán del Friedrich Löeffer Institut (FLI) de Riems, que describió por primera vez el SBV (enlace: http://wwwnc.cdc.gov/eid/article/18/10/12-0835_article.htm), se propone, en base a estudios genéticos, filogenéticos y serológicos, que el SBV pertenece a la misma especie vírica que los virus Sathuperi y Douglas, todos ellos pertenecientes al serogrupo Simbu. La especie es conocida como virus Sathuperi (acrónimo: SATV), y dentro de ésta, el SBV es una variante más (por tanto se trata de una variante nueva de una especie vírica ya conocida y descrita). Si bien en un estudio anterior se sugería que el SBV habría surgido como resultado de una redistribución de segmentos genéticos procedentes de distintas especies del serogrupo (ver post del 23-5-2012), este estudio, más completo, sugiere que el virus que realmente ha sufrido un proceso de redistribución genética es el virus Shamonda (SHAV), uno de cuyos ancestros es probablemente el SBV (del cual tomó la mayor parte de su genoma, concretamente sus segmentos L y S), tomando el tercer segmento (M) de otro virus aún desconocido.

-Vacunas: Aunque se está trabajando intensamente en el desarrollo de vacunas frente a esta enfermedad, no es previsible que estén disponibles aún. Habrá que esperar a la siguiente temporada de transmisión (2013-14), a ver si para entonces es posible emplearlas para el control efectivo de la enfermedad. También sabremos al terminar la presente temporada de transmisión cómo abordar una estrategia de vacunación efectiva en términos de coste/beneficio, pues se  dispondrá de información sobre qué animales quedan protegidos y cuales son los más expuestos a la enfermedad tras dos sucesivas temporadas de circulación del virus.

 

 

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El virus Schmallenberg es el resultado de una redistribución de segmentos genéticos de distintos orthobunyavirus

 

El virus Schmallenberg (abreviado, SBV) sigue siendo el centro de atención del mundo de los virus emergentes. Yo no quisiera ser pesado con este virus, que al fin y al cabo, desde el punto de vista de este blog, es uno más, pero el hecho de que haya aparecido muy recientemente y que lo haya hecho en unas circunstancias muy concretas, en el Norte de Europa, afectando al ganado bovino (un sector económicamente importante), y con un montaje mediático alrededor bastante considerable, ha lanzado a este virus al estrellato.

En este blog se ha hecho un seguimiento de los principales hechos y datos relevantes acerca de este virus y la enfermedad que produce, con 5 posts dedicados al mismo, el último publicado el 12 de abril. En aquel post quise reflejar que a pesar de que se seguía produciendo mucha información sobre el SBV,  gran parte de la misma era poco o nada relevante, por lo que permaneceríamos a la espera de información que realmente fuera novedosa para exponerla en el blog. Principalmente permanecía en cuestión algo tan importante como determinar si este virus era nuevo o era una “versión” actualizada de un virus ya conocido. En esta cuestión subyace otra muy importante también, que es su origen.  Pues bien: se ha producido una novedad importante en este sentido.

Científicos japoneses han publicado un estudio genético muy relevante acerca de la anterior cuestión en el nº del 16 de mayo de la revista Archives of Virology. En dicho estudio han obtenido los datos de la secuencia nucleotídica completa de los tres segmentos que constituyen el genoma de tres orthobunyavirus estrechamente relacionados con el SBV: los virus Shamonda (SHAV), Sathuperi (SATV) y Douglas (DOUV), todos ellos pretenecientes al serogrupo Simbu. Recordemos que estos orthobunyavirus tienen un genoma consistente en 3 segmentos de RNA llamados S, M y L. Como ya explicamos en un post anterior, los primeros análisis genéticos mostraban una gran semejanza (97%) entre los segmentos S del SBV y del SHAV, pero estos estudios eran preliminares porque aunque se analizaron los demás segmentos del SBV, esa información no estaba disponible para el SHAV. El estudio japonés mencionado completa y complementa a aquel estudio preliminar, ofreciendo por primera vez datos de semejanza entre SBV, SHAV y otros orthobunyavirus próximos. Los resultados muestran que si bien el SBV guarda una estrecha relación genética con SHAV en los segmentos S y L, no es así en el segmento M, que es muy distinto entre estos dos virus, siendo más parecido entre el SBV y los virus DOUV y SATV.

Así pues, el SBV parece haberse originado a partir del intercambio genético entre dos orthobunyavirus del grupo Simbu, uno de ellos más parecido al virus Shamonda, y otro más parecido a los virus Sathuperi y Douglas. Este tipo de intercambios genéticos es posible en virus de genoma segmentado cuando co-infectan (infectan simultáneamente) a un mismo hospedador. De hecho, tienen que infectar a una misma célula. En estos casos (que son muy poco frecuentes) es posible que emerjan virus “híbridos” con genomas “mezclados” fruto de la redistribución de segmentos genéticos. Muchos de ellos no serán viables, o tendrán serias dificultades para salir adelante, pero algunos lo consiguen, y dan lugar a verdaderas nuevas variantes víricas con características novedosas. Por ejemplo, el SBV se parecerá más a DOUV/SATV en la estructura de su partícula vírica (formada por proteínas que derivan del segmento M), pero tendrá características “no estructurales” (que pueden determinar propiedades  como la virulencia, la transmisibilidad o  el rango de hospedador) más parecidas al virus SHAV.

Los estudios genéticos dan mucha información sobre el origen de un virus. El del SBV ha desvelado en parte su misterio con este reciente estudio: en efecto, parece que  se trata de un “nuevo virus“, en el sentido de que se describe por primera vez un virus con esa composición genética peculiar, por lo demás propia de los virus del serogrupo Simbu dentro del genero Orthobunyavirus, familia Bunyaviridae.

Ya que estamos resumiré un poco otras novedades con respecto al SBV:

- Definitivamente no parece que el SBV haya afectado ni pueda afectar a los seres humanos. (Infecta a ganado vacuno, ovino y caprino).

- Se transmite por picadura de vectores dípteros del género Culicoides (C. obsoletus y C. dewulfii son las especies en las que se ha identificado el virus).

- Los paises afectados por ahora son: Alemania, Holanda, Bélgica, Francia, Reino Unido, Luxemburgo, Italia y España. En nuestro país se ha detectado solamente un caso de enfermedad que afecto a una explotacion de ganado ovino y caprino, en la provincia de Córdoba.

 

 

OTRAS INFORMACIONES DE INTERËS ESTA SEMANA:

En el blog “Small things considered” hay un interesante post sobre las aportaciones de las matemáticas a la biología: http://schaechter.asmblog.org/schaechter/2012/05/where-mathematicians-biologists-meet.html

 

 

 

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Virus Schmallenberg (SBV): sorpresas, las justas

Ya dijimos hace un par de posts que cuando ”emerge” un nuevo virus, especialmente cuando lo hace en los medios de comunicación, hay una “eclosión” de noticias que se acumulan en una determinada fase de la emergencia, en particular en aquella en que la incertidumbre es máxima. No tiene mucha lógica. Lo ideal sería que las noticias fueran surgiendo a medida que el conocimiento se va ampliando, pero es lo que hay. En este blog nos gustaría separar ”el grano de la paja”, la información relevante de lo fútil, redundante o superfluo, y para ello continuaremos resumiendo la actualidad en torno a los virus emergentes, y en este caso en torno al virus Schmallenberg (SBV), sobre el cual ya hemos ido publicando algunos posts (Schmallenberg (Alemania)¿otro nuevo virus?; Virus Schmallenberg: más cerca; Virus Schmallenberg: alta seroprevalencia en bovino en Holanda, y Schmallenberg, 3 en 1: 1) Posibles vectores; 2) Primera imagen, y 3) Primer caso en España).

Lo último sobre SBV es que, gracias a los ensayos serológicos disponibles (desarrollados en tiempo récord, algunos ya en el mercado), científicos del Instituto Robert Koch de Berlín han examinado muestras de suero de personas expuestas al virus. En general se trata de ganaderos y personas en contacto con casos de enfermedad en ovejas (el virus afecta principalmente a ovinos). El resultado del estudio subraya la ausencia de anticuerpos específicos para SBV en personas en contacto con cantidades significativamente altas del virus, lo que parece indicar que entre los hospedadores del virus no se encuentra la especie humana. Esto era de esperar, puesto que ninguno de los virus conocidos similares a Schmallenberg (Shamonda, Simbu y Akabane) infectan a humanos.

Visto en perspectiva, podemos resumir el estado actual de conocimiento sobre el SBV del modo siguiente: el virus es muy similar a otros orthobunyavirus conocidos del serogrupo Simbu, en particular guarda una estrecha relación con el virus Shamonda, identificado en África subsahariana y en Japón. Éstá pendiente un estudio genético que confirme si se trata o no del mismo virus, pero estudios preliminares así lo sugerían. Su rango de hospedador (ovejas, cabras, vacas), su patogenicidad (abortos, malformaciones congénitas), su forma de transmisión (picadura de artrópodos, en particular Culicoides o jejenes), su epidemiología, etc, son similares a los de estos otros virus ya conocidos. Recordemos (como ya se señaló en un post anterior) que los virus emergentes son aquellos en que concurren alguna de las 3 situaciones siguientes:

1. Los que son conocidos pero se diseminan a una nueva área geográfica o población

2. Los que, como consecuencia de un cambio o evolución de un virus previamente existente, causan una nuevo tipo de infección.

3. Los que nunca ants habían sido descritos, y son diagnosticados por primera vez.

Por lo tanto, dentro de los virus emergentes, y salvo sorpresas que puedan venir de un análisis genético más exhaustivo (que se está haciendo esperar) el SBV se encuadraría probablemente en el primer tipo, es decir, aquellos patógenos conocidos que se diseminan a una nueva área geográfica o población, en este caso al territorio europeo. Con esta perspectiva, el curso de la epidemia no es muy distinto del previsto, con los casos en ovejas ya declinando, como pronto ocurrirá en bovinos, debido a su período de gestación más largo que el de ovejas. La morbilidad y mortalidad estimadas son bajas, y el impacto económico de la enfermedad por el momento está siendo igualmente bajo, como ha señalado la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) en un reciente informe.

Desde luego, la mayor incertidumbre que queda en torno al SBV tiene que ver con su origen y forma de introducción en Europa. Sin embargo es poco probable que este punto pueda esclarecerse del todo, teniendo en cuenta los antecedentes de otros virus que han emergido recientemente en territorios fuera de su rango geográfico habitual. Por ejemplo, el modo en que se introdujo en Holanda el serotipo 8 del virus de la lengua azul que asoló la cabaña ganadera europea desde 2006 sigue siendo un misterio, como lo es la introducción del virus West Nile en Norteamérica detectado por primera vez en Nueva York en 1999 y que se extendió de costa a costa en un período de unos pocos años. Establecer la via de entrada de estos virus sería un paso muy útil para prevenir posbiles entradas futuras de patógenos similares, pero desgraciadamente no es tarea fácil.

 

 

 

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Schmallenberg, 3 en 1: 1) Posibles vectores; 2) Primera imagen, y 3) Primer caso en España

Estamos entrando en una fase en que el virus Schmallenberg está generando gran cantidad de información. Prácticamente todos los días aparece alguna novedad. Aquí se comentará lo más relevante, pero, como en todas las “crisis sanitarias“, en el momento álgido se produce un exceso de información, en gran parte no relevante o difícil de interpretar, puesto que faltan datos sobre el patógeno y la enfermedad que produce. De esa avalancha de información hay que “separar el grano de la paja“, es decir, la información relevante de la pura especulación. Intentaremos resumir la información relevante. Esta semana se han producido 3 novedades importantes, que comentamos a continuación:

1) El VAR (Veterinary and Agrochemical Research Centre) de Bélgica ha detectado la presencia de virus Schmallenberg en muestras de Culicoides ssp. capturados en septiembre-octubre de 2011. Concretamente, de 23 pools analizados, ha sido detectado en 2 de ellos, que corresponden a 2 especies distintas: Culicoides obsoletus, y Culicoides dewulfii. Las muestras incluían solo la cabeza de los insectos, lo cual descarta la presencia del virus de forma “pasiva” en el tubo digestivo de estos dípteros, indicando claramente que podrían jugar un papel como vectores (un verdadero vector multiplica el patógeno hasta acumularlo en sus glándulas salivales, desde donde es transmitido al hospedador vertebrado cuando el insecto lo pica para alimentarse). No obstante, para demostrar este extremo hacen falta estudios experimentales específicos (NOTA: el lunes, 12 de marzo, las autoridades sanitarias de Dinamarca informaron que el virus también fue detectado en culicoides recogidos en territorio danés en 2011).

2) El FLI (Friedrich-Löeffer Institute) de Riems, Alemania, ha obtenido las primeras imágenes por microscopía electrónica del virus. La morfología confirma su adscripción a la familia Bunyaviridae. Se trata de una partícula con envoltura de unos 100 nanometros (1 nanómetro= millonésima parte de un milímetro) de diámetro, con 3 fragmentos genómicos en su interior.

FLI-Schmallenberg-Virus_ELMI_Web

En el centro de la imagen se aprecia la forma esférica de unos 100 nm de diámetro (1 nm= 1/1.000.000 mm) que corresponde a una partícula del virus Schmallenberg. La foto fue obtenida en el Friedrich Löeffer Institute (FLI) de Riems, en Alemania, por el equipo del Dr. Dr. Harald Granzow. La fotos es cortesía del FLI (© FLI)

 

3) Primer caso en España: el miércoles, 14 de marzo el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete, del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente confirmó el diagnóstico del primer caso de enfermedad por virus Schmallenberg detectado en España. Se trata de una oveja en una explotación mixta de ovino y capríno en la provincia de Córdoba. La oveja abortó un cordero con malformaciones, un signo que alertó sobre la posibilidad de infección por este virus. El plan de vigilancia implementado desde enero en España se basa en la investigación de casos clínicos compatibles con la enfermedad.  Por el momento es el único caso confirmado. La explotación afectada comprendía 644 ovejas y 12 cabras. Por analogía con lo que ocurre en otras infecciones por patógenos similares, como el virus Akabane, se cree que los casos clínicos congénitos son manifestaciones tardías de la infección, que pudo adquirirse hace meses, durante la temporada de actividad de los vectores (verano-otoño de 2011).

 

 

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Virus Schmallenberg: alta seroprevalencia en bovino en Holanda

En un ProMed de hoy viernes, 9 de marzo, se informa que el laboratorio que realiza el diagnóstico veterinario oficial en Holanda (CVI Central Veterinary Institute, Wageningen, Holanda) ha llevado a cabo una encuesta seroepidemiológica en vacuno lechero de la zona oriental de ese país para determinar la presencia de anticuerpos frente al virus Schmallenberg (ver post anteriores de este blog: Schmallenberg, Alemania ¿otro nuevo virus? y Virus Schmallenberg: más cerca).

La presencia de anticuerpos en los animales analizados indicaría que han estado infectados en algún momento por este virus. Este dato es muy importante para conocer la epidemiología básica de la enfermedad, así como para determinar hastaq qué punto se ha extendido el virus por las poblaciones susceptibles. Estos datos son muy novedosos puesto que hasta ahora no ha habido disponible ningun test de anticuerpos para este virus. El CVI ha desarrollado una prueba para ello en un tiempo realmente muy corto.

El estudio muestra que el 70% de las vacas analizadas poseen estos anticuerpos, lo que es indicativo de que la exposición de esta población de vacas al agente infeccioso ha sido muy generalizada. Además, esta prevalencia es significativamente mayor en vacas del este de Holanda que en aquéllas del norte o del sur, lo que indica sencillamente que el virus está más extendido en la zona oriental de país, y que posiblemente fue por esa zona por donde fue introducido. El estudio también muestra que una vez introducido en una explotación, el virus acaba infectando a la mayoría de los animales susceptibles que hay en la misma.

De este estudio se deduce que la morbilidad de este virus (proporción de individuos con la enfermedad con respecto al total de individuos infectados) es realmente muy baja, sin tenemos en cuenta las cifras reales de animales susceptibles (en Holanda hay varios millones de vacas), infectados (podrían estar infectadas hasta un 70%), y enfermos (hasta ahora se han confirmado tan solo unos pocos cientos de casos de vacas afectadas en este país). Una estimación muy preliminar indicaría que menos de una de cada mil vacas infectadas desarrolla la enfermedad. Esto no es una novedad en este grupo de virus, ya que algo similar se ha observado que ocurre con el virus Akabane, otro miembro el género Orthobunyavirus, con seroprevalencias observadas de hasta un 80% en el ganado susceptible, del que una proporción igualmente baja padece la enfermedad.

Con la prueba serológica (de detección de anticuerpos) disponible ya, en breve podremos conocer no solo cual es la prevalencia de la infección por virus Schmallenberg en las distintas poblaciones susceptibles de cada uno de los países de Europa, sino también desde cuando se encuentra este virus circulando en nuestro continente, puesto que se podrán analizar retrospectivamente las abundantes colecciones de muestras serológicas recogidas durante años en el marco de la vigilancia de la lengua azul. Será interesante comparar las fechas de entrada y expansión posterior de este virus con los datos equivalentes existentes para el virus de la lengua azul de serotipo 8, que, recordemos, penetró en Europa hace 6 años, precisamente por la misma zona que este nuevo virus Schmallenberg. Recordemos que tanto el virus de la lengua azul como el virus Schmallenberg son arbovirus (transmitidos por picaduras de artrópodos) y probablemente comparten el tipo de vector (Culicoides o jejenes).

 

 

 

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Los arbovirus emergentes y el cambio global

La palabra arbovirus alude a la expresión inglesa “arthropod-borne virus” o virus transmitido por (picadura de) artrópodos  Estos virus se mantienen en la naturaleza en un ciclo que implica la infección alternante entre un hospedador vertebrado y un vector artrópodo, lo cual ya de por sí significa una adaptación muy específica a unas condiciones ambientales muy concretas, que son aquellas en las que pueden prosperar tanto vectores como hospedadores. Por ello las arbovirosis (enfermedades causadas por virus transmitidos por artrópodos) son el prototipo de enfermedades cuya distribución e incidencia pueden verse más afectadas por los cambios ambientales, y de modo especial por los cambios en el clima.

Los arbovirus no constituyen un único grupo taxonómico, sino que son un grupo de virus  muy heterogéneo que tienen como vínculo común su peculiar forma de transmisión. Entre los arbovirus hay patógenos importantes para el hombre y los animales. Quizá el que más estragos nos ha causado históricamente ha sido el virus de la fiebre amarilla, aunque gracias a la vacunación afortunadamente su circulación está bastante restringida. Otros arbovirus patógenos de importancia para el hombre incluyen miembros de los géneros flavivirus (dengueencefalitis japonesaWest Nile, encefalitis de Saint Louis, encefalitis transmitida por garrapatas), bunyavirus (fiebre del Valle del Rift, Crimea-Congo), alphavirus (encefalitis equinas del Este, del Oeste y Venezolana, Sindbis, Chikungunya). Entre los arbovirus que producen enfermedades importantes en el ganado podemos destacar algunos miembros del género Orbivirus (lengua azulpeste equina, enfermedad hemorágica epizoótica) que son transmitidos por picaduras de culicoides, unos pequeños dípteros a veces llamados también jejenes y que afectan fundamentalmente a rumiantes domésticos (ovejas, cabras vacas), caballos y ciervos, respectivamente. Algunos de los miembros de la familia de los bunyavirus incluyen arbovirus que afectan a rumiantes, como el caso de los virus Akabane, Simbu o Aino, del mismo serogrupo que el recién “emergido” virus Schmallenberg, que posiblemente emplee esta misma vía de transmisión.

Calentamiento global: la temperatura media de la superficie de nuestro planeta se ha incrementado +0.74 ºC en el último siglo. Este incremento es mucho mayor que el producido en los ultimos 1000 años, y tiene como causa la actividad humana (IPPC Fourth Assessment Report, 2007)

El cambio global es el impacto de la actividad humana sobre los mecanismos fundamentales de funcionamiento de la biosfera, incluidos los impactos sobre el clima, los ciclos del agua y los elementos fundamentales, la transformación del territorio, la pérdida de biodiversidad y la introducción de nuevas sustancias químicas en la naturaleza. El cambio global afecta entre otras muchas cosas a la distribución geográfica e incidencia de las enfermedades infecciosas, ejerciendo una influencia notable en la emergencia de nuevas enfermedades, al ofrecer a los patógenos nuevas oportunidades en forma de nuevos ambientes favorables para prosperar y extenderse.

¿Cómo influye el cambio global en la emergencia de arbovirosis? Cada especie de  vector requiere un rango de temperatura y humedad y unas condiciones ambientales determinadas para poder desarrollar su ciclo vital. Por ello el rango de distribución geográfica de cada especie de vector está determinado por aquellas zonas donde se dan esas condiciones, y por los accidentes geográficos que limitan su dispersión. Sin embargo, a consecuencia del cambio global esta distribución se puede modificar, alterando con ello la distribución potencial de las arbovirosis. Un ejemplo es  la expansión a nivel mundial del mosquito tigre (Aedes albopictus), asociada al comercio de neumáticos usados. La lluvia produce pequeñas acumulaciones de agua en el interior de los neumáticos almacenados al aire libre, que son un magnífico hábitat de cría para este mosquito, pues imitan a los huecos de los troncos de árboles de la selva húmeda que constituyen su hábitat natural. Por medio del transporte de neumáticos conteniendo los huevos, el mosquito (de origen asiático) ha alcanzado una distribución mundial.

En este caso el factor del cambio global relacionado con esta expansión es el incremento del comercio y el transporte internacional.  Este mosquito fue detectado por primera vez en España en 2004, en enclaves de la costa mediterránea. En Italia y Francia su presencia está relacionada con la aparición reciente de casos autóctonos de chikungunya, una enfermedad tropical endémica en países bañados por el índico, y de reciente expansión a Europa, caracerizada por fuertes artromialgias (“chikungunya” significa “espalda doblada” en lengua makonde).  También se relaciona con casos de dengue autóctono detectados en el sur de Francia recientemente. Otras expansiones vectoriales tienen más que ver con el calentamiento global, uno de los efectos más tangibles del cambio climático antropogénico. La elevación de la temperatura ambiental hace “habitables” para los vectores áreas que antes les estaban vedadas, a la vez que hace inhabitables otras hasta entonces compatibles con su ciclo. La consecuencia de esto es que los límites de distribución geográfica de muchos vectores se están desplazando hacia el norte en el hemisferio norte, y hacia el sur en el hemisferio sur. También  están alcanzando altitudes mayores a las observadas hasta ahora. Por ejemplo, el principal vector del virus de la lengua azul en el Mediterráneo es Culicoides imicola. La distribución de este vector ha sufrido un desplazamiento hacia el norte en los últimos años, encontrándose en latitudes en las que nunca antes había sido observado. Lo mismo ha pasado con otras especies de jejenes y con ello (aunque no sea éste el único motivo) se ha desplazado el rango geográfico de la propia lengua azul, lógicamente. De igual modo, mosquitos como Aedes japonicum y Aedes albopictus han sido detectados por primera vez en Alemania (valle del Rhin) en verano de 2011). Estos hallazgos representan expansiones geográficas hacia el norte de vectores relevantes para importantes arbovirosis, como el chikungunya, el dengue o la encefalitis por virus West Nile, y preparan el camino para la futura expansión de éstas.

El calentamiento global también favorece otros procesos más sutiles, como por ejemplo, la “virogénesis“: a mayor temperatura más eficaz es la propagación de un virus dentro de un vector. También  la proporción de vectores “competentes” para la transmisión en una población depende de la temperatura ambiente.

El agua es otro de los elementos afectados por el cambio global y que influyen notablemente en las arbovirosis emergentes. El cambio climático afecta también a la abundancia y régimen de lluvias, y a la frecuencia de episodios de lluvias torrenciales, huracanes y ciclones. Las inundaciones crean grandes áreas de cría de mosquitos, que son una oportunidad para que prosperen diversas arbovirosis, entre ellas la encefalitis por virus West Nile. Tras el desastre producido por el huracán Katrina en 2005, que provocó la inundación de grandes áreas de Luisiana y Mssissipi, se produjo un recrudecimiento de la epidemia por este virus  en las zonas afectadas.  Por otro lado, también forma parte del cambio global la gestión de los recursos hídricos para crear zonas de regadío o proporcionar agua potable para abastecer a la población. Ello tiene efectos importantes sobre la distribución y abundancia de los vectores: la inundación artificial para crear zonas de regadío puede estar detrás de la expansión de algunas arbovirosis. Incluso se ha llegado a relacionar el abandono de las piscinas dentro de zonas residenciales afectadas por impagos de hipotecas en un episodio de recrudecimiento de encefalitis por virus West Nile en California en 2007. Igualmente la construcción de presas e inundación subsiguiente de grandes espacios tiene consecuencias para crear o destruir hábitats compatibles con la transmisión de arbovirosis. Es bien conocida la relación entre la aparición de graves brotes de fiebre del Valle del Rift y la construcción de grandes presas en África (Asuán en Egipto, Merowe en Sudán, Diama en Senegal, etc).

En resumen, las arbovirosis son especialmente sensibles a los efectos del cambio global, que ya sea a través del aumento del transporte y comercio internacional, ya a través del cambio climático y sus efectos en la temperatura y ciclo del agua, ya por intervenciones directas en la gestión del agua, pueden alterar la distribución e incidencia de estas enfermedades, lo cual frecuentemente da lugar a episodios de emergencia. Las arbovirosis emergentes pueden asimismo considerarse como verdaderos indicadores de los cambios ambientales derivados del cambio global, notablemente del cambio climático.

Algunos enlaces relacionados:


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Virus Schmallenberg: más cerca

A principios de este mes de febrero publicamos un post sobre un virus que ha aparecido recientemente en el Norte de Europa, en un episodio “típico” de emergencia de una enfermedad vírica, en este caso afectando al ganado (vacas, ovejas y cabras). El virus se ha dado en llamar “virus Schmallenberg” por la localidad del noroeste de Alemania donde se identificó por primera vez en muestras procedentes de una explotación de bovino lechero. Dijimos en aquella ocasión que se trataba de un miembro de la familia de los Bunyavirus, género Orthobunyavirus, y dentro de éstos, pertenece al grupo serológico “Simbu” formado por una serie de virus que afectan a bovinos y a otros rumiantes, incluyendo a virus con nombres tan exóticos como “Shamonda”, “Shatuperi” o “Akabane”.  De hecho, el virus “Schmallenberg” se parece extraordinariamente a “Shamonda” en uno de los segmentos del genoma analizados, concretamente un trozo de 702 nucleótidos del segmento “S”, que guarda un 97% de homología con éste. A falta de finalizar los análisis de homología, que descarten sobre todo una redistribución de genes con otros virus de este grupo (lo cual podría suceder, pues son virus de genoma segmentado), lo por ahora encontrado sugiere que Schmallenberg y Shamonda serían variantes muy próximas de una misma especie vírica. Ojo, “sugiere” no es “demuestra”, y aún quedan análisis que pueden dar alguna sorpresa. Hará falta ver esos resultados definitivos para determinar si Schmallenberg es un nuevo virus “de verdad” o bien es un virus ya conocido que se ha diseminado a una nueva área geográfica. Como vimos en la entrada anterior (¿Qué son los virus emergentes?), ambos casos son distintas formas de “emergencia vírica”. Estaremos pendientes de esos resultados.

En el post del 2 de febrero sobre este virus, dijimos que el virus ya había sido detectado, además de en Alemania, en Holanda, Bélgica, Francia y Reino Unido. A estos países se unieron ayer dos más: Luxemburgo e Italia. Si bien la presencia del virus en Luxemburgo no es nada extraña, teniendo en cuenta que este país está rodeado de países que tienen la enfermedad, lo de Italia es más preocupante, especialmente para los países del Sur de Europa como España. El informe oficial refiere un evento de mortalidad en una cabra parturienta ocurrido en Treviso (Veneto, Noreste de Italia) el 6 de febrero. Se confirmó la presencia del virus en la cabra afectada, aunque no en las otras 5 cabras ni en una vaca que compartían explotación ganadera.

Una imagen actualizada de las áreas afectadas en Europa es la siguiente:

SBV en Europa a 21 febrero 2012

 

Lo visto hasta ahora parece sugerir una rápida expansión de la enfermedad desde el Norte de Europa, pero ¡cuidado! no saquemos conclusiones tan deprisa. El virus fue identificado por primera vez en otoño del año pasado. Ya dijimos que en Alemania se desarrollaron las tecnologías necesarias para detectar e identificar el virus de forma muy rápida y eficaz, las cuales han sido puestas a disposición de los laboratorios encargados de la vigilancia veterinaria en toda Europa en poco tiempo. La mayoría de los países han empezado a implementar esta vigilancia cuando han sido capaces de poner estas tecnologías en marcha. Los países más acuciados son los vecinos de Alemania, lógicamente, y han sido ellos los siguientes en detectar el virus allá por diciembre, pero no necesariamente ello significa que el virus se haya extendido desde Alemania hacia estos países. Es posible que estuviera ya presente antes en toda la zona, y habrá que esperar que se hagan públicos estudios de seguimiento para determinar la expansión de la enfermedad. Sin embargo, hay un hecho que debe ser tenido en cuenta a este respecto: este virus es probablemente transmitido por picadura de culicoides, como lo son otros virus de su mismo grupo. El invierno no es una buena época para la expansión de enfermedades transmitidas por vectores de este tipo, ya que la actividad de estos insectos con el frio desaparece para resurgir en primavera y alcanzar máximos en verano y otoño. Si esto fuera así, las verdaderas “expansiones” de esta enfermedad se esperarían para entonces.

Se puede encontrar más información sobre esta enfermedad, incluyendo plan de vigilancia en España e imagenes de signos clínicos, en la página web de la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria (RASVE) del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente:

http://rasve.mapya.es/Publica/InformacionGeneral/Enfermedades/enfermedades.asp

 

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