¿Hay que alarmarse? En agosto de 1967, varios trabajadores de laboratorio en Marburgo, Alemania, empezaron a ingresar en el hospital universitario con una enfermedad que nadie reconocía. Fiebre alta, dolores musculares severos, vómitos, diarrea, hemorragias. Los médicos descartaron lo que conocían y buscaron lo desconocido. Lo encontraron: un filovirus nuevo, exportado desde Uganda en monos verdes africanos destinados a producir vacunas contra la polio. Murieron siete de los treinta y un afectados. El virus recibió el nombre de la ciudad donde se detectó por primera vez: el virus de Marburgo (Slenczka & Klenk, 1999; Emerging Infectious Diseases)