Joan Uriach i Feliu (ca. 1834 - 1907)

09.10.2007
Joan Uriach i Feliu, fundador de los laboratorios farmacéuticos Uriach, fue un excelente hombre de negocios, sin formación empresarial específica, pero con una visión de futuro más que envidiable; forjó su actividad económica sobre bases comerciales y supo detectar las limitaciones de su modelo. El germen de lo que habría de ser la primitiva industria farmacéutica española se debió a la iniciativa individual de una minoría de farmacéuticos, de talante liberal y aperturista, y de comerciantes convencidos de la inevitabilidad de la revolución terapéutica y sus consecuencias. Joan Uriach estuvo en este bando, aprovechó el vacío dejado por los profesionales del ámbito farmacéutico, supo reconocer un negocio apenas explotado pero prometedor y lo dotó con los medios científicos y técnicos cuando ello fue preciso.

Joan Uriach i Feliu (ca. 1834 - 1907)

09.10.2007
Joan Uriach i Feliu, fundador de los laboratorios farmacéuticos Uriach, fue un excelente hombre de negocios, sin formación empresarial específica, pero con una visión de futuro más que envidiable; forjó su actividad económica sobre bases comerciales y supo detectar las limitaciones de su modelo. El germen de lo que habría de ser la primitiva industria farmacéutica española se debió a la iniciativa individual de una minoría de farmacéuticos, de talante liberal y aperturista, y de comerciantes convencidos de la inevitabilidad de la revolución terapéutica y sus consecuencias. Joan Uriach estuvo en este bando, aprovechó el vacío dejado por los profesionales del ámbito farmacéutico, supo reconocer un negocio apenas explotado pero prometedor y lo dotó con los medios científicos y técnicos cuando ello fue preciso.

Mariano de la Paz Graells (1809-1898)

11.09.2007
Pese a haber descrito infinidad de nuevas especies de insectos, fundamentalmente escarabajos y saltamontes, el nombre de Graells ha quedado asociado de manera muy especial al de una mariposa, la Graellsia isabellae, descubierta en 1848 durante una de sus excursiones campestres por los extensos pinares del Sistema Central. El naturalista realizó la descripción del hasta entonces desconocido animal y dedicó la nueva especie a la reina Isabel II quien, agradecida, lució un ejemplar del lepidóptero engarzado en un colgante durante un baile celebrado en palacio. El científico destacó igualmente por la elaboración de catálogos descriptivos de moluscos, peces, aves y mamíferos ibéricos, la mayor parte de ellos integrados en las memorias de la Comisión del Mapa Geológico, de la que Graells formaba parte como responsable de la sección de Zoología.

Mariano de la Paz Graells (1809-1898)

11.09.2007
Pese a haber descrito infinidad de nuevas especies de insectos, fundamentalmente escarabajos y saltamontes, el nombre de Graells ha quedado asociado de manera muy especial al de una mariposa, la Graellsia isabellae, descubierta en 1848 durante una de sus excursiones campestres por los extensos pinares del Sistema Central. El naturalista realizó la descripción del hasta entonces desconocido animal y dedicó la nueva especie a la reina Isabel II quien, agradecida, lució un ejemplar del lepidóptero engarzado en un colgante durante un baile celebrado en palacio. El científico destacó igualmente por la elaboración de catálogos descriptivos de moluscos, peces, aves y mamíferos ibéricos, la mayor parte de ellos integrados en las memorias de la Comisión del Mapa Geológico, de la que Graells formaba parte como responsable de la sección de Zoología.

Manuel Bartolomé Cossío (1857-1935)

27.06.2007
Mientras semejantes atrocidades puedan cometerse, en 1902, y a las puertas de Madrid, no habrá motivo para indignarse de que los extranjeros quieran comprarnos el Entierro del conde de Orgaz. Cuantos tesoros de arte guardan, desde la más humilde iglesia hasta la catedral de Toledo, pertenecen a la nación, la cual debe prohibir en absoluto su venta. Mas, para que esta medida sea eficaz, hace falta antes catalogar con inteligencia, conservar con respeto y exponer dignamente, en los mismos sitios en que se encuentra ahora, toda aquella riqueza artística. Para poseerla hay que merecerlo. No basta lamentarse. Agitar y encauzar la opinión en tal sentido, no sólo con palabras, sino con hechos, fomentando por dondequiera las sociedades locales y las misiones para la protección del arte, influyendo en el gobierno o mandándolo desde el mismo, es un deber elemental de todo aquel a quien en serio le duela tan bochornoso abandono.

Manuel Bartolomé Cossío (1857-1935)

27.06.2007
Mientras semejantes atrocidades puedan cometerse, en 1902, y a las puertas de Madrid, no habrá motivo para indignarse de que los extranjeros quieran comprarnos el Entierro del conde de Orgaz. Cuantos tesoros de arte guardan, desde la más humilde iglesia hasta la catedral de Toledo, pertenecen a la nación, la cual debe prohibir en absoluto su venta. Mas, para que esta medida sea eficaz, hace falta antes catalogar con inteligencia, conservar con respeto y exponer dignamente, en los mismos sitios en que se encuentra ahora, toda aquella riqueza artística. Para poseerla hay que merecerlo. No basta lamentarse. Agitar y encauzar la opinión en tal sentido, no sólo con palabras, sino con hechos, fomentando por dondequiera las sociedades locales y las misiones para la protección del arte, influyendo en el gobierno o mandándolo desde el mismo, es un deber elemental de todo aquel a quien en serio le duela tan bochornoso abandono.

Enrique Lafuente Ferrari (1898-1985)

06.06.2007
Con puestos de trabajo -en museos, bibliotecas y cátedras- ínfimamente atendidos o remunerados por el Estado, faltos de consignaciones o que han sido tercermundistas comparados con los países más ricos y cultos, la labor de los que nos hemos dedicado a la Historia del Arte ha sido densa y difícil. Hemos carecido de buenas bibliotecas dedicadas a nuestras especialidades, con escasísimas y a veces inexistentes posibilidades de completar nuestra formación fuera de España, de viajar, de visitar museos y colecciones privadas, con escaso acceso de la producción extranjera de libros de arte, tanto para las bibliotecas públicas o menos para nuestro magro bolsillo, trabajar en la especialidad era un problema para cuya solución hemos ido sorteando dificultades inimaginables.

Enrique Lafuente Ferrari (1898-1985)

06.06.2007
Con puestos de trabajo -en museos, bibliotecas y cátedras- ínfimamente atendidos o remunerados por el Estado, faltos de consignaciones o que han sido tercermundistas comparados con los países más ricos y cultos, la labor de los que nos hemos dedicado a la Historia del Arte ha sido densa y difícil. Hemos carecido de buenas bibliotecas dedicadas a nuestras especialidades, con escasísimas y a veces inexistentes posibilidades de completar nuestra formación fuera de España, de viajar, de visitar museos y colecciones privadas, con escaso acceso de la producción extranjera de libros de arte, tanto para las bibliotecas públicas o menos para nuestro magro bolsillo, trabajar en la especialidad era un problema para cuya solución hemos ido sorteando dificultades inimaginables.

Juan Isern Batlló y Carrera (1821-1866)

14.05.2007
Indiscutible ejemplo de los hombres que han sacrificado su vida por la Ciencia, Juan Isern fue un incansable botánico, admirado y querido por todos los que le conocieron, tanto en nuestro país como fuera de él. Falleció con tan solo 44 años, al mes de regresar a España después de participar en la Comisión Científica al Pacífico (1862-1866), la última gran expedición científica enviada por la monarquía española. Pero su trabajo durante ese duro periplo, en el que reunió más de 8.100 especies de plantas, todas ellas etiquetadas con localidad, fecha, hábitat, nombres vulgares, usos y aplicaciones, siguen siendo en la actualidad materia de estudio obligado para los amantes de la botánica.

Juan Isern Batlló y Carrera (1821-1866)

14.05.2007
Indiscutible ejemplo de los hombres que han sacrificado su vida por la Ciencia, Juan Isern fue un incansable botánico, admirado y querido por todos los que le conocieron, tanto en nuestro país como fuera de él. Falleció con tan solo 44 años, al mes de regresar a España después de participar en la Comisión Científica al Pacífico (1862-1866), la última gran expedición científica enviada por la monarquía española. Pero su trabajo durante ese duro periplo, en el que reunió más de 8.100 especies de plantas, todas ellas etiquetadas con localidad, fecha, hábitat, nombres vulgares, usos y aplicaciones, siguen siendo en la actualidad materia de estudio obligado para los amantes de la botánica.