No habrá paz para los malvados (Enrique Urbizu, 2011)

Reseña de Juan Vázquez:

No habrá paz para los malvados es una película dirigida por Enrique Urbizu y protagonizada por José Coronado que se estrenó en 2011. La película consiguió ese año seis premios de los catorce a los que aspiraba, ganando entre ellos el Goya al mejor director, mejor película y mejor actor principal.

Es una película de cine negro y como dice Urbizu sobre este género “éste tiene la obligación de ser contemporáneo y tejer tramas criminales para destapar y fisgar asuntos que estén pasando aquí y ahora’’[1]. Pero son los rasgos de western, enlazados con los de cine negro, los que provocan esta combinación especial. Enrique Urbizu confirma esa influencia y afirma, entre risas, que a veces  introduce el western de manera inconsciente y se le cuelan detalles. La  afirmación que anteriormente expone sobre la contemporaneidad ya fue tratada por Sergio Leone, que respondía así a sus imitadores “Fui el primero que aportó al western la violencia que existía en la cultura del momento”[2].

Cine negro y western son dos géneros muy distintos, abordan temas diferentes en épocas diferentes. Podríamos puntualizar miles de diferencias, pero son las coincidencias existentes entre ambos las que nos llevan al final de este asunto. La clave está en los personajes, duros, curtidos y violentos, acompañados de la estética propia del thriller con escenarios oscuros y descuidados.

La película gira en su totalidad en torno al personaje de Santos Trinidad, interpretado por José Coronado. Un inspector de policía totalmente desmoralizado, solitario, en el que las dudas parecen no existir, “un hombre oscuro” como se dice en la propia película. Tiene todas las características propias del anti héroe, un hombre malvado por el que, sin embargo, sentimos compasión y cariño. Como dice el propio Urbizu “llega un momento en el que el espectador se pregunta ¿Yo porqué estoy del lado de este tío tan acabado y tan violento?”[3].

Sam Peckinpah, director y guionista estadounidense, defiende que “los protagonistas del western tienen que ser “losers” vencidos de antemano. Personas que hace tiempo hayan pactado con la muerte y la derrota, por lo que no tienen nada que perder. No tienen máscara y no les quedan ilusiones, por lo que representan la aventura desinteresada”[4]. Esta descripción del personaje típico de western es, sin duda alguna, Santos Trinidad. Un pistolero en el Madrid más apagado, un personaje que apenas dialoga, simplemente actúa, recordando, por ejemplo, los personajes de pocas palabras interpretados por Cleant Eastwood en películas como Sin perdón (1992). Un apunte curioso nos dice que en el género de cine negro el protagonista es asesinado, en gran cantidad de ocasiones, durante el proceso.

Otro elemento a destacar es el vestuario de este, la chaqueta marrón, recuerda a los atuendos curtidos de aquellos jinetes del desierto, también las botas típicas de los cowboys y el revólver. Este revolver es parte indispensable del vaquero, el hombre del oeste no va a ningún lado sin él. Prolongación metálica del cuerpo del protagonista, el arma es una temible máquina de matar y administrar justicia. Su pelo largo y su bigote nada más hacen que confirmar estas influencias.

Un elemento esencial de las películas del oeste es sin duda alguna el escenario, ese horizonte infinito en el que los personajes deambulan  como lobos solitarios. El desierto y la inmensa estepa también quedan plasmados, por muy difícil que parezca, en la amplia ciudad de Madrid. Santos Trinidad tiene un santuario, un lugar donde acudir a deshacerse de las pruebas, un vertedero en el extrarradio desolador de Madrid. Estos planos representan un espacio inmenso, una llanura típica del paisaje desértico americano donde el protagonista se yergue contemplando lo que es suyo, su hábitat.

Hay un plano en especial que recuerda al western clásico, la composición de éste consiste en una carretera o espacio asfaltado y a ambos lados naves industriales, todo ello filmado desde el centro del camino. El espacio perfecto para un duelo entre vaqueros. Este duelo no se realiza, pero sin duda es un guiño hacia el espectador.

La mayor parte de la película se desarrolla en los locales más sórdidos del Madrid más peligroso. Estos escenarios son semejantes en los westerns, tanto en los clásicos como en los de ciencia ficción. Luis Fernando de Iturrate Cárdenas, licenciado en Comunicación audiovisual y doctor en Periodismo, afirma que: “Los personajes de western están necesitados de lugares como esos para seguir haciendo sus negocios, sus crímenes, seguir con sus vicios en la sombra, dentro de las ciudades o en los márgenes de ellas. Porque necesitan de estas para sus fines oscuros, estar cerca de sus víctimas y botines sin que se les vea, vagando por sus callejones oscuros”[5]. Esta definición encaja a la perfección con lo visto en la película sustituyendo los típicos salones del oeste con sus puertas vaivén por las salas más cutres de Madrid y los whiskys por cubatas aliñados, tan solo, con dos gotas de coca cola.

Con todos estos elementos en pantalla solo queda la puesta en escena, la película comienza con un Santos Trinidad solitario, deambulando por Madrid con sed de borrachera. La escena continúa y aparecen los problemas. Trinidad actúa con rapidez y frialdad y ataja la situación con dos rápidos disparos, recordando aquellos duelos del salvaje oeste, donde siempre se salvaba el más rápido. La trama continúa hasta el desenlace, donde el inspector muere en una posición de lo más teatral, sosteniendo un revolver del que ni en la muerte se separa.

En definitiva No habrá paz para los malvados aparte de ser un thriller policiaco es un western moderno, que engloba los grandes rasgos del género y trata los temas de la actualidad más cercana. Como dice M. Freddy Landry, profesor en Neuchâtel: “Los cineastas continuarán haciendo westerns, pero sus temas se inspirarán en temas nuevos, del mundo moderno. El cine, testigo de nuestra sociedad, confirma una vez más el importante lugar que ocupa en la comprensión del mundo[6]”.  

 

Bibliografía:

Spanish Western. Pedro Gutierrez Recacha.Valencia 2010

El Western.  Clélia Cohen, Barcelona 2006

Hasta el infinito y más alla. El concepto de frontera en el western y la ciencia ficción, Madrid 2009

El universo del western.  G. Albert Astre, Georges-Albert Astre, Hoarau, A. Patrick. 1997. Madrid.

Webgrafía:

http://www.filmaffinity.com/es/film546051.html

http://es.wikipedia.org/wiki/No_habr%C3%A1_paz_para_los_malvados

http://www.imdb.es/title/tt1661862/

http://www.blogdecine.com/fichas/thrillers/no-habra-paz-para-los-malvados

http://revistacalibre38.wordpress.com/2011/11/04/no-habra-paz-para-los-malvados-por-jose-luis-munoz/

http://nenufaresefervescentes.blogspot.com.es/2012/06/no-habra-paz-para-los-malvados.html

http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?encuentro=8843

http://www.tublogdecine.es/criticas/no-habra-paz-para-los-malvados-critica-thriller-seco-turbio-y-en-ultima-instancia-amargo/35884



[1] Entrevista a Urbizu por alumnos de la universidad Carlos III de Madrid, subida por el usuario culturetasucm3

[2] Sergio leone, declaraciones reproducidas por carlos Aguilar en su monografía, el hombre, el rito, la muerte. Diputación de Almería. 2000. Pag 55. Dentro del libro Spanish Western. Pedro Gutierrez Recacha.Valencia 2010. Pag 331

[3] Entrevista a enrique Urbizu ofrecida por el canal de youtube videodromo

[4] El Western, Clélia Cohen, 2006 Barcelona, Pág. 73

[5] Hasta el infinito y más allá. El concepto de frontera en el western y la ciencia ficción. Luis Hernández Domingo,  Madrid 2009. Pág.68

[6] El universo del western.  G. Albert Astre, Georges-Albert Astre, Hoarau, A. Patrick. 1997. Madrid. Pág. 17

Juan Vázquez, 2013.

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