Archivo de noviembre, 2014

Exilio científico: comunicado desde la Federación de Jóvenes Investigadores/Precarios

Hoy dejamos aparte el mundo de los virus emergentes para hacernos eco de un comunicado que me han hecho llegar hoy desde la  Federación de Jóvenes Investigadores/Precarios. Corren malos tiempos para muchas cosas, y entre ellas, para la investigación científica en España: los recortes afectan a sectores capitales para el desarrollo de nuestra nación, condenándola a un futuro de precariedad y dependencia del exterior, pues, como bien dicen nuestros jóvenes científicos, “sin ciencia no hay futuro“.

Lo que viene a continuación es una amarga descripción de la situación que vive hoy la ciencia en España, hecha por quienes más la sufren: sus jóvenes investigadores, los que deben relevar a la actual generación de científicos y llevar el conocimiento alcanzado unos pasos más allá de donde lo dejaron sus predecesores, y que no podrán hacerlo porque se les cierra la puerta cuando están en su mejor momento productivo, una vez han recibido una excelente formación sufragada con esfuerzo por todos los ciudadanos. Una generación valiosísima a punto de perderse, malograrse, desperdiciarse por nuestro país. Tardaremos años en formar otra. Mientras tanto, ellos captaron el mensaje: “en España sobran científicos“, les dijeron los responsables de velar por la investigación en nuestro país, y ellos lo interpretaron correctamente: “en España no apuestan por nosotros”. Y se van, a los mejores centros de investigación del mundo, a generar conocimiento, que es poder y riqueza… para otros países que los reciben con los brazos abiertos, porque hay países en los que el talento nunca sobra.

Reproduzco el comunicado a continuación:

 

Exilio científico: No nos vamos, nos echan
 
Coincidiendo con el 75 aniversario del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), su presidente Emilio Lora-Tamayo ha declarado que la “fuga de cerebros” de “investigadores ya formados” es una “leyenda urbana exagerada” [1]. Desde la Federación de Jóvenes Investigadores/Precarios, queremos expresar nuestro malestar con esta declaración. El problema estructural es la falta de fondos para seguir investigando en este país. Un dato esclarecedor es el de los recortes acumulados desde 2009 en la partida presupuestaria dedicada a I+D+i que supera el 40% [2]. En total, el gasto durante el año pasado en I+D supuso el 1,24% del PIB, muy por debajo de la media europea, situada en el 2% [3], y claramente inferior al objetivo del 3% que marca la UE para 2020 [4]. Además, desde 2010, la pérdida de empleo acumulada en I+D+i ha sido del 8.2% [4].
En sus declaraciones, el señor Lora-Tamayo, responsable de la eliminación del programa de reincorporación de talento al CSIC (en marcha desde 2006), subraya que en el CSIC se van pocos de los científicos asentados, “de los nuestros”. Olvida decir que en el CSIC, de esos “científicos asentados” o funcionarios con plaza fija, solo un 5% tiene menos de 40 años.[5] La inmensa mayoría de los jóvenes investigadores no tiene ningún tipo de estabilidad y se ve condenado a la precariedad o el exilio. También afirma que en los dos últimos años han salido del CSIC 950 personas “no por que se vayan, sino por que han terminado su contrato”. No dice que en 2013 únicamente se ofertaron 5 plazas. Así, de facto se ha paralizado en este país la carrera investigadora, reduciendo o eliminando de manera drástica todos los contratos, sin opción a continuar investigando en España. Y nadie parece ser responsable.
Esperamos que el señor Lora-Tamayo y resto de responsables políticos hayan escuchado con atención las palabras de Felipe VI [6], quien denunció que el Estado español no puede permitirse el lujo de preparar a jóvenes científicos “para que salgan al extranjero sin retorno posible”, debido a “una tasa de paro inaceptable”, y ha llamado a evitar “un lapso generacional” que llevaría al país a “un retraso difícil de remontar”. En palabras del propio Lora-Tamayo: “traer a gente buena es una inversión de ahora, pero da sus frutos después”. Lamentablemente, lo que se está sembrando es un desierto inmenso del que costará décadas salir.
La movilidad exterior es beneficiosa para la comunidad científica, pero el exilio forzado sin posibilidad de retorno no es beneficioso ni para la comunidad científica ni para el conjunto de la sociedad española.

 

Federación de Jóvenes Investigadores/Precarios

 

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Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (II). El CReSA

Siguiendo con el tema iniciado hace unos días, acerca de los laboratorios de alta seguridad biológica en España, hoy toca hablar de la instalación de alta seguridad biológica del CReSA (Centre de Recerca en Sanitat Animal) que recientemente se ha incorporado a la Red de Instalaciones Científico-Técnicas Singulares (ICTS) del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO), para formar la “Red de Laboratorios de Alta Seguridad Biológica” (RLASB) junto con el CISA, centro al que dediqué el primer post de esta serie, y que ya formaba parte anteriormente de la red de ICTS. Una descripción de la nueva Red de ICTS del MINECO  se puede obtener en un documento pdf a través del siguiente enlace.

He pedido a mi colega y amigo, Xavier Abad, que ocupa el puesto de Oficial de Bioseguridad y a su vez el de Gestor de Laboratorios de Biocontención del CReSA, y que es un auténtico experto en materia de bioseguridad y biocontención, además de virólogo e investigador en el área de sanidad animal (no dejen de visitar el recomendable blog de divulgación “CReSA & the City” donde publica frecuentemente sus posts), que explique a los lectores de este blog cómo es la instalación de alta seguridad biológica del CReSA. Agradezco al Dr. Abad su excelente contribución, que reproduzco a continuación:

 

CReSA; Una instalación de alta seguridad en Catalunya

 Xavier Abad

El CReSA, Centre de Recerca en Sanitat Animal, fue planteado, se podría decir visionado, sobre una servilleta de papel, a finales de 1999. Sin embargo, el edificio de alta seguridad biológica, localizado en el Campus de la Universitat Autònoma de Barcelona, se acabó de construir el 2005 y entró en operación el 2006.

La instalación está dotada de niveles de bioseguridad NBS3, NBS3+ (apta para la experimentación con patógenos zoonóticos como virus West Nile, virus Rift Valley Fever, los virus de la gripe aviar H5N1 o el MERS coronavirus, por ejemplo) y ha sido construido para alcanzar NBS4Ag (o Agricultura), es decir, es capaz de manejar patógenos animales de gran transmisibilidad y elevado impacto económico, como sería el caso del virus de la fiebre aftosa. Como bien se apunta en una entrada previa de este blog, NBS4Ag no es NBS4 OMS. Debido a la peculiaridad de sus instalaciones, el CReSA ha sido reconocido como Infraestructura Científico-Técnica Singular por el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).

Estructuralmente el edificio de seguridad biológica CReSA está constituido por tres plantas, cada una de ellas de unos 1500m2. Sólo en la planta central o intermedia se hace trabajo experimental, con una zona de animalario constituida por doce boxes experimentales y una zona de laboratorios. En la planta superior se recogen todos los aires de la instalación y son sometido a una doble filtración absoluta HEPA para asegurar que ninguna partícula infecciosa pueda alcanzar el exterior. A la planta inferior se llevan (aprovechando la fuerza de la gravedad) todos los residuos líquidos y sólidos de la actividad experimental. Allí se acaban de segregar ambos y los residuos líquidos son sometidos a tratamientos de descontaminación por métodos químicos mientras los residuos sólidos (por ej. carcasas animales) son sometidos a procesos de digestión alcalina o incineración para su destrucción.

Todas las plantas de la instalación (como en todas las instalaciones de nivel NBS3 o superior) están bajo presión negativa, o en depresión, de manera que cualquier patógeno con el que se trabaja se mantiene en el interior de la instalación y no alcanza el exterior (ni la comunidad ni el medio ambiente).

Los 12 boxes experimentales funcionan como unidades independientes lo que permite realizar hasta doce diferentes experimentos (combinaciones de especie animal, cada una en un box experimental, desde ratón a dromedario, desde pollitos a halcones, y patógeno, y/o vacuna) al mismo tiempo. Todos disponen de su propio sistema de duchas para las personas previa a la salida de los mismos, videovigilancia, conexión directa al servidor del Centro, etc. y son controlados como toda la instalación por un Sistema de Gestión Centralizado que permite actuar desde el exterior controlando parámetros que puedan considerarse críticos como la temperatura, el nivel de presión negativa, el fotoperiodo, la humedad, la rutina de ciclos de las duchas, etc.

El trabajo en la unidad de alta seguridad implica desprenderse de toda la ropa y objetos personales en el exterior de la misma, atravesar un sistema de duchas sin ducharse a la entrada y una vez en el interior, vestirse con una indumentaria de trabajo que nunca sale de la instalación. Una vez finalizado el trabajo, que puede requerir más de un cambio de indumentaria y/o la adopción de elementos de protección individual complejos, el personal se desprende de la ropa de trabajo en el vestuario interior y sale por el sistema de duchas con una preceptiva ducha controlada por un sistema electrónico.

Como instalación de alta seguridad dispone de elementos de bioprotección como accesos y salidas controladas mediante perfil biométrico, videovigilancia perimetral y patrullas con personal de seguridad para el control externo.

Complementando la unidad de alta seguridad biológica el CReSA dispone también de unos 700m2 de laboratorios convencionales o de nivel de bioseguridad 2 (NBS2) ya que también realiza estudios convencionales con animales de granja infectados con patógenos de grupo de riesgo 2.

En el CReSA trabajan un centenar de personas que son el alma de la instalación. Aproximadamente, un tercio son investigadores (epidemiólogos, inmunólogos, virólogos, bacteriólogos, etc.), la mitad del total son técnicos o estudiantes de postgrado y unas dos décimas partes son el personal de apoyo y gestión, que llevan el día a día científico pero también de ingeniería y mantenimiento de la instalación. Ellos son el auténtico valor del centro, pero sin duda son menos costosos que la instalación, ya que toda unidad de alta seguridad biológica es varias veces más cara de construir que un laboratorio convencional y los costes de mantenimiento exceden entre 4 y 6 veces los costes de mantenimiento convencionales. Nuestro “valor” requiere unos costes altos (un “precio”) para desplegar su ciencia. Pero como dijo aquel “Solo el necio confunde valor con precio”.

 

Enlaces a posts relacionados en este blog:

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (I) El CISA

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (III). El Laboratorio de Seguridad Biológica L- 3 de VISAVET – UCM

Bioseguridad: Instalaciones de alta seguridad biológica en España (IV). El Laboratorio Central de Veterinaria del MAGRAMA

 

 

 

 

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Alertas sanitarias y comunicación ¿asignatura pendiente?

El pasado 24 de junio participé en una actividad muy interesante sobre comunicación de alertas sanitarias, invitado por el proyecto CommHere del 7º Programa Marco de la UE. Fué en el European Science Open Forum-ESOF 2014 en Copenhague. El ESOF es el mayor encuentro científico en Europa y tiene lugar cada dos años en una importante ciudad europea. El próximo será en Manchester en 2016. Es un evento muy concurrido, complejo, pero no es un congreso al uso. Se trata más de un foro donde se encuentran muchas disciplinas científicas, pero también los medios, las universidades, los estudiantes, los centros de investigación, las agencias de financiación de la ciencia, los servicios así como agentes sociales y políticos.  No me extiendo sobre el ESOF porque no toca. Quien quiera saber más que pinche en el siguiente enlace.

Decía que participé en una actividad del ESOF 2014 que trataba de la comunicación de alertas sanitarias, que llevaba por título “The danger of new infections: what can be done to reduce the risks? (El peligro de las nuevas infecciones: qué podemos hacer para reducir los riesgos?)”. La sesión, de 1 h 15 minutos de duración, iba dirigida a una audiencia amplia que incluía científicos, medios de comunicación y publico en general, y consistió en dos partes: en la primera intervinieron los 4 expertos invitados: Karl Ekdahl, del ECDC, especialista en comunicación de riesgos, Fabio Turone, periodista científico de la Agencia Zoe (Turín), y dos virólogos: Ab Osterhaus, del Erasmus Medical Center de Rotterdam, y yo, moderados por Carl Johan Sundberg, del Instituto Karolinska de Estocolmo. El propósito de esta primera parte era ofrecer a la audiencia la información básica necesaria para realizar la segunda parte, que consistía en simular una rueda de prensa para informar acerca de un brote de una enfermedad infecciosa que acaba de detectarse (hipotéticamente) en una ciudad europea. En este simulacro la enfermedad elegida fue la encefalitis por virus West Nile, o “Nilo Occidental“, y la ciudad afectada, Copenhague. Sin duda, esa emergencia sería una bomba informativa, por lo inesperado y sorprendente al tratarse de una infección transmitida por mosquitos en una población tan al norte de Europa, supuestamente “a salvo” de este tipo de amenazas, consideradas hasta hace poco propias de climas tropicales. Pero no crean que esa hipótesis es tan aventurada: hace unas semanas se detectó en Dinamarca por primera vez la presencia de un mosquito, Culex modestus, que es capaz de transmitir el virus West Nile. Además, este virus ya ha dado buenas muestras de una gran capacidad de generar “sorpresas”, como cuando apareció en Nueva York en 1999, lo que fue su primera detección en el continente americano, para después invadir Norteamérica de costa a costa, y alcanzar Canadá al norte y Argentina al sur en muy pocos años.

Un momento de la primera parte de la sesión sobre comunicación de alertas biológicas en el ESOF 2014

Pues bien, en la primera parte los virólogos hablamos del virus, de cómo se transmite, de cuales son las consecuencias de la enfermedad, y las bases de su compleja eco-epidemiología. El experto en comunicación sobre salud pública habló de las consecuencias de un brote de esta enfermedad en una comunidad tal como puede ser Copenhague, la necesidad de tener medios y preparación adecuados, la importancia de comunicar bien, y quien debe hacerlo y cómo, etc, y por último, el periodista habló de la ética periodística, de los posibles conflictos de intereses que pueden afectar a la información en torno a los brotes epidémicos, del riesgo de caer en la tentación (periodística) de aprovechar el tirón mediático que sin duda poseen las noticias sobre estos brotes, etc. Con esto, el moderador hizo un breve resumen para introducir la segunda parte de la sesión, de la cual fue su “animador” y dinamizador. Esta segunda parte consistió en montar una rueda de prensa para informar  sobre el brote de encefalitis por el virus West Nile que supuestamente (repito que era un simulacro) había tenido lugar en Copenhague. Pero antes pidió a la audiencia que se dividiera en 4 grupos: 1) científicos; 2) autoridades (Ministerio de Sanidad); 3) Centro de control de enfermedades (expertos en salud pública del Gobierno) y 4) periodistas. Cada uno de los expertos invitados nos reunimos con cada uno de los grupos durante unos minutos para discutir sobre el papel de cada uno en la rueda de prensa, las dudas, y para una puesta en común en general. A mi me tocó el grupo del centro de control de enfermedades, el cual resultó muy animado y mostró un gran interés por la actividad. En general puede decirse que la participación del público fue muy animada y despertó mucho interés y entusiasmo. Hay que destacar la juventud de muchos de los participantes, algunos de los cuales no pasaban de los 16-17 años, que, viniendo de países diversos de Europa, cuya lengua no es el inglés, se expresaban magníficamente en este idioma en público. Aquí hay que decir que la representación española estuvo a la altura.

Finalmente, cada grupo (excepto el de los periodistas) designó un portavoz: el primero haría las veces de Ministro de Sanidad, el segundo, de portavoz del centro de control de enfermedades del Gobierno, el tercero, de científico experto en virus. Al grupo de los periodistas se les repartió una serie de artículos de prensa sobre casos parecidos, pero reales, para que se inspiraran con las preguntas. Por fin la rueda de prensa se inició con una serie de preguntas formuladas por los periodistas, dirigidas certeramente a cada uno de los portavoces sentados enfrente, que contestaron una por una con calma, con los argumentos adecuados, con los mensajes apropiados de tranquilidad y transmitiendo la sensación de control que se espera de una situación de este tipo. Aunque la simulación dio una sensación en algunos momentos de parodia, por los tics que adoptaron algunos portavoces (singularmente el Ministro de Sanidad), probablemente adquiridos por imitación de situaciones similares difundidas por los medios, sobre todo la televisión, no obstante, resultó una “actuación” bastante creíble y digna. Destacable fue el papel de los otros portavoces (científicos y centro de control de enfermedades), que pese a su extrema juventud se defendieron perfectamente en una situación como esa, ofreciendo explicaciones técnicas convincentes discutidas en los pocos minutos de preparación previa.

Lo anterior demuestra que no es difícil informar de crisis y alertas sanitarias, si se hace con un mínimo de preparación. Cuán diferente fue, sin embargo, la lamentable actuación de la Ministra de Sanidad del Gobierno de España, Ana Mato y sus acompañantes el pasado día 6 de octubre en la rueda de prensa organizada para informar del primer caso de ébola autóctono en España. Si sirvió de algo, fue como  ejemplo de lo que no hay que hacer en un caso como este. Quedó muy en evidencia la absoluta falta de preparación de los responsables de dirigir la situación ante una crisis sanitaria de esta importancia: recordemos que era la primera transmisión autóctona de este virus fuera de África, en toda la historia de esta enfermedad. Y eso no transmite precisamente tranquilidad ni confianza. Cuando no se está a la altura, debe uno aceptarlo, retirarse y dejar paso a gente más capaz, Sra Ministra (todavía). Creo que en su lugar cualquiera de los chavales de 17 años que participaron en la sesión sobre comunicación de alertas sanitarias del ESOF habría demostrado más capacidad. Y en un perfecto inglés.

La Ministra ha desaparecido de los medios desde entonces, pero sigue en su puesto. Lo primero es clara evidencia de que aquélla rueda de prensa tuvo un efecto nefasto en la opinión pública (véase nota anexa, al final de este post), razón por la cual no se atreve ni a aparecer públicamente, esperando que, como otras veces, pase el chaparrón y se olvide el escándalo. Lo segundo es prueba de que en la España actual se puede mantener el puesto de Ministro a pesar de haber demostrado públicamente y de forma notoria la incapacidad para el cargo, lo cual es insólito y muestra lo poco que valora el Gobierno actual la salud de sus ciudadanos, dejándola en tales manos. Por fortuna, un nuevo equipo ha relevado al anterior en el control de esta crisis, y por lo visto hasta ahora parece que con mejor acierto, pero sin que haya habido dimisiones ni asunción de responsabilidades. Por ello la Ministra de Sanidad y su Gabinete de crisis merece un suspenso en “Comunicación de alertas sanitarias”, su asignatura pendiente.

 Enlace: Rueda de prensa íntegra de Ana Mato en El Mundo

 

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Ebola, África Occidental, 6 meses después: ¿es un virus emergente? (27 de septiembre de 2014)

Alerta internacional por virus Ebola, 2014 (8 de agosto de 2014)

Ebola y otros virus emergentes (14 de abril de 2014)

 NOTA ANEXA (22 de noviembre de 2014)

La valoración ciudadana de la ministra de sanidad, Ana Mato, ha descendido a 1,78 (desde un ya modesto 2,00 sobre 10 en abril, su máxima nota) en la ultima encuesta del barómetro del CIS realizada entre el 1 y el 15 de octubre de 2014, es decir, en un período que abarca unos días antes y unos días después de la nefasta rueda de prensa (6 de octubre). Es la tercera ministra peor valorada del gabinete, solo por encima del ministro de educación, José I. Wert (1,47) y del recién nombrado ministro de justicia, Rafael Catalá (1,54). Sin embargo, el hecho de que muchas encuestas se realizaron unos dias antes de la rueda de prensa previsiblemente ha salvado a la ministra de un resultado aún peor.

 NOTA ANEXA (6  de diciembre de 2014)

Al final la ministra Mato se vió obligada a dimitir, cosa que hizo el 26 de noviembre, pero no a causa de su gestión de la crisis del ébola, sino, al parecer, para evitar perjudicar al Gobierno por su presunta implicación en una trama de corrupción en la que está imputada por un juez (el caso Gürtel). La dimisión se produjo 1 mes y 20 días después de la fatídica rueda de prensa sobre el ébola, que fue una de sus últimas apariciones en público.

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