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El cáncer de pulmón utiliza la falta de nutrientes para hacerse más fuerte

Un estudio identifica la proteína LIF como responsable de la adaptabilidad del cáncer de pulmón: ante la falta de nutrientes y oxígeno, el tumor responde secretando LIF y se vuelve más agresivo

A nadie le gusta pasar hambre, y a las células cancerosas tampoco. Un nuevo estudio liderado por el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL)-Instituto Catalán de Oncología (ICO) ha descubierto que, ante la falta de glucosa, las células tumorales responden liberando una proteína, denominada LIF, que aumenta la agresividad y capacidad de invasión tumoral. El estudio, publicado hoy en Nature Metabolism, hecho en modelos de cáncer de pulmón, sugiere que LIF podría ser una buena diana contra este tipo de cáncer: si el tumor lo libera en situaciones de estrés como mecanismo de supervivencia, sin ella es muy probable que el tumor tenga menor capacidad de adaptación, haciéndolo más vulnerable a los tratamientos actuales.

Este descubrimiento, liderada por el equipo de Investigación Preclínica y Experimental de los Tumores Torácicos (PRETT) del IDIBELL-ICO, en colaboración con investigadores de la Universitat de Barcelona (UB), va un paso más allá. Aparte de identificar LIF como responsable de la adaptabilidad del tumor ante la falta de glucosa, conectando la carencia de nutrientes con la agresividad del cáncer, el estudio sugiere una manera de bloquear su liberación. Por lo que ha visto el equipo del PRETT, la suplementación con manosa, un tipo de azúcar, podría prevenir la liberación de LIF al suplir la falta de glucosa, un hilo del cual continuarán estirando en el futuro. Se trata de una hipótesis inicial que hay que corroborar, y se suma a otras propuestas para bloquear LIF y sus efectos (como, por ejemplo, la inhibición directa de las quinases de estrés).

El estrés metabólico como motor de la agresividad

El combustible principal de las células es la glucosa. El organismo trabaja constantemente para asegurar una aportación regular de glucosa en todas las células del cuerpo, manteniendo los niveles dentro de unos rangos aceptables para que todo funcione con normalidad. Cuando falta glucosa, los tejidos y las células individuales reaccionan y ponen en marcha varios mecanismos para compensarlo (por ejemplo, aumentan el riego sanguíneo para tener mayor aportación de nutrientes).

Las células tumorales funcionan igual. "Cuando están bajo estrés metabólico, como lo es el generado por la falta de glucosa u oxígeno, se defienden y el tejido cambia a un estado más agresivo para sobrevivir. Nosotros hemos visto que su estrategia de defensa se basa en la liberación de una proteína, LIF", explica la Dra. Cristina Muñoz, colíder del PRETT del IDIBELL-ICO.

Su equipo identificó LIF como una de las proteínas más secretadas en los modelos de cáncer de pulmón que habían sometido a deficiencia de glucosa. LIF es una proteína que, en el cuerpo sano, interviene durante el desarrollo embrionario generando un ambiente inmunosupresor y estimulando la proliferación celular. "El tumor aprovecha las funciones fisiológicas de esta proteína para su propio beneficio, utilizándola para crecer más rápido, colonizar y esquivar el sistema inmunitario", añade la Dra. Muñoz.

Pero lo más importante es que "hemos descubierto que el estímulo para producir LIF, y toda la respuesta adaptativa que le sigue, es la carencia de glucosa y oxígeno", aclara Joaquim Moreno, primer autor y lab manager del PRETT. "Estos son los estímulos críticos para la secreción de esta proteína y, por lo tanto, para superar una situación de riesgo para el tumor e impulsar la progresión cancerosa".

LIF, una buena diana terapéutica

Para ayudar a sobrevivir al tumor, LIF estimula la creación de nuevos vasos sanguíneos para intentar restablecer la llegada de sangre y nutrientes a las células tumorales, y promover a la vez la colonización de otros tejidos. Además, tiene cierto efecto inmunosupresor, frenando la defensa que el sistema inmunitario podría levantar contra el cáncer.

Haber identificado LIF como la directora de la respuesta tumoral a la falta de glucosa abre una puerta esperanzadora para el tratamiento del cáncer de pulmón. "Bloquear LIF podría ser la clave para bloquear la respuesta adaptativa del cáncer. Sin esta molécula, se podría desarmar la capacidad de adaptación del tumor, haciéndolo más vulnerable a los tratamientos actuales y a la propia respuesta inmunitaria del paciente", señala el Dr. Ernest Nadal, colíder del PRETT y director científico del ICO.

Por lo que han comprobado los investigadores, sin LIF, se promueve un ambiente antitumoral en el que se frena el crecimiento del tumor y la creación de nuevos vasos sanguíneos para nutrirlo. Todos estos datos señalan a LIF como una diana potencial contra el cáncer de pulmón. Se tendrá que ver, con más investigación, si esto se puede corroborar para disponer de una nueva estrategia terapéutica contra este tipo de cáncer.


Referencia bibliográfica:

Fedra Luciano-Mateo y Joaquim Moreno-Caceres, et al. Glucose deprivation drive LIF-dependent lung cancer. Nature Metabolism, 2026.

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