La imagen de un mono aferrado a un peluche se ha vuelto viral. La escena remite a un experimento clásico de hace 70 años, como nos cuentan en este artículo de The Conversation. El psicólogo Harry Harlow mostró que las crías de macaco preferían una “madre” de tela suave frente a otra de alambre que ofrecía comida. El contacto importaba más que la leche.
El episodio invita a pensar en nuestras propias formas de apego. ¿Qué papel juega el contacto físico en la infancia? ¿Puede sustituirse por pantallas, juguetes o estímulos digitales? ¿Qué ocurre cuando la crianza se ve atravesada por jornadas largas, precariedad o aislamiento?
La teoría del apego no es solo un asunto de laboratorio. Afecta a políticas de conciliación, permisos parentales y diseño de espacios educativos. También a cómo entendemos la salud mental.