La ventaja de las empresas es su diferenciación tecnológica

Federico Manrique Ruiz
Director General de Innovación Tecnológica de la Comunidad de Madrid

¿Cuáles son los principales retos que tiene planteada la Comunidad de Madrid en materia de innovación tecnológica?

La innovación es una prioridad estratégica del gobierno Regional, que se traduce en las actuaciones de las diversas Consejerías.

En el ámbito empresarial, desde la Consejería de Economía e Innovación Tecnológica hemos impulsado el Plan de Innovación Tecnológica 2005-2007. Con él aspiramos a que el tejido empresarial madrileño sea un referente internacional en actividades empresariales de valor añadido, lo cual implica un decidido impulso a la generación de tecnología propia y al incremento del número de empresas innovadoras a través del fortalecimiento de los sectores productivos mediante el apoyo al desarrollo de los clusters sectoriales.

Desde el punto de vista de la investigación, a través del IV PRICIT, el gobierno regional se fija como meta hacer de Madrid un nodo de creciente importancia dentro de la red europea y global de "regiones del conocimiento", impulsando su desarrollo, y considerando a la ciencia y a la tecnología como elementos básicos en la creación de riqueza, de bienestar social y de creatividad cultural.

En la intersección de los mundos empresarial e investigador el reto pendiente es establecer y potenciar la transferencia de tecnología de la investigación a la empresa.

Consolidar la posición de Madrid como capital tecnológica del sur de Europa marca la visión del gobierno de la región en un futuro inmediato, y para ello estamos incrementando los recursos dedicados a la excelencia científica y a la I+D industrial y desarrollando espacios inteligentes que sirvan de nexo entre el mundo científico y el empresarial.

Más allá de la declaración de intenciones, están las medidas ya en marcha entre las cuales quiero destacar tres relacionadas con los puntos anteriores. El incremento de recursos destinado a proyectos de I+D empresarial, priorizando los sectores estratégicos (aeroespacial, biotecnología y tecnologías de la información y de la comunicación) por la Consejería de Economía e Innovación Tecnológica es una realidad. En el año 2004 se destinaron 10,7 millones de euros en ayudas a proyectos de I+D, en el año 2007 está previsto que la cifra ascienda a 42 millones de euros, es decir 4 veces más. Hemos dotado más de 91 millones de euros de presupuesto para proyectos de investigación industrial y desarrollo precompetitivo en el periodo 2005-2007. También estamos realizando actuaciones para fomentar la transferencia de tecnología entre los grupos de investigación y las empresas a través de la Red de Parques Científico Tecnológicos de la Comunidad de Madrid, en los cuales prevemos la generación de una inversión directa de las empresas por valor de 4.500 millones de euros, con una aportación regional de 1.200 millones de euros.

En relación al capítulo de investigación, está previsto un incremento de presupuesto del 49% para el próximo año, destacándose como principales actuaciones la creación del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (IMDEA), cuyos institutos supondrán una inversión de 300 millones de euros para unos centros que tienen vocación de colaboración con el sistema privado y que optimizarán sus capacidades a través de su localización en los Parques Científico Tecnológicos.

¿En qué medida contribuye la innovación tecnológica a la competitividad del tejido empresarial de la Comunidad de Madrid?

Parece claro que gran parte de las ventajas de las empresas en los mercados dependen de su diferenciación tecnológica, siendo la innovación tecnológica uno de los motores de cambio empresarial. Las empresas madrileñas no son una excepción.

Según los datos del INE, las empresas madrileñas son las que más destinan a actividades de I+D+i, concretamente 3.553 millones de euros en el año 2004. El protagonismo de la empresa grande en esta cifra es muy importante, lo cual pone de manifiesto la necesidad de que las pequeñas y medianas empresas innovadoras sigan incrementando los recursos destinados a la innovación y lo que es aún más interesante, que sean más pymes las que innoven. Por ello es importante que desde todos los estamentos, y en especial desde las asociaciones empresariales, se transmita que la tecnología, la organización y la estrategia condicionan la productividad de las empresas e influye en la riqueza de los países y las regiones, y que la innovación que estos cambios conllevan es imprescindible para garantizar la supervivencia y expansión de las organizaciones y la competitividad regional.

Respecto a qué tipo de innovación, debemos tener en cuenta que, aún siendo la tecnología un elemento clave para la mejora de la competitividad, las organizaciones deben considerar aspectos como las estrategias de mercado y las asociadas a la gestión de los recursos internos, por ello la innovación tecnológica debe ir acompañada de mejoras basadas en innovaciones de tipo organizativo y comercial.

Los procesos innovadores que estamos impulsando en el tejido empresarial madrileño deben incorporase a las organizaciones dando lugar a productos y servicios de mayor valor añadido, mejora de la calidad, reducción del impacto ambiental, reducción de tiempos de desarrollo y producción, reducción de costes, potenciación de las capacidades de los recursos humanos; en definitiva mejora de los procesos productivos y de la eficiencia de los recursos empleados. Estas mejoras fortalecen la capacidad empresarial para competir en los mercados globalizados.

Estamos convencidos que el crecimiento económico de la Comunidad de Madrid en los últimos años responde a la configuración de una región moderna y competitiva donde la innovación es, sin duda, uno de los factores sin el cual se limitaría ese dinamismo.

¿Qué papel desempeñan las tecnologías de la información y de las comunicaciones en la capacidad de innovación de las empresas?

Las TICS pueden ser contempladas desde diversos puntos de vista como elemento necesario para el desarrollo de un tejido empresarial innovador. En primer lugar, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación son herramientas hoy en día indispensables para la mejora de los procesos empresariales. A través de su incorporación es posible agilizar las tareas reduciendo tiempos y costes, analizar y tratar la información para acelerar la toma de decisiones, mejorar la calidad de los productos y procesos, participar en redes internas y externas, en definitiva mejorar los procesos de negocio para que estos se adapten a las exigencias del mercado.

En segundo lugar, más allá de su utilización como elemento de mejora, la evolución y desarrollo de las nuevas tecnologías ha traído consigo la posibilidad de crear productos y servicios basados en las mismas, dando lugar a nuevos sectores de actividad económica. Es este el papel que más nos interesa, el de la creación de conocimiento convertible en valor. Sólo la apuesta por sectores intensivos en conocimiento, de mayor contenido tecnológico como éste, permitirá una evolución del tejido productivo hacia un entorno proclive a la innovación continuada.

Ser un referente tecnológico implica el fortalecimiento de actividades de carácter estratégico y las tecnologías de la información y de la comunicación constituyen uno de los sectores elegidos. Partimos de una posición importante ya que concentramos el 41% de las empresas TICS en España, y ciudadanos y empresas madrileños durante los últimos años incorporan las Nuevas Tecnologías en sus hábitos y formas de trabajo constituyendo día a día una demanda cualificada con capacidad para impulsar el crecimiento del sector.

¿Cómo valora, desde su percepción, la cooperación empresarial con las instituciones académicas en nuestra Comunidad?

El Informe COTEC del 2006 ponía de manifiesto que en los últimos años ha habido incrementos en los niveles de colaboración entre los grupos de investigación y las empresas. Sin embargo, pese a la mejora observada, la cooperación sigue siendo una asignatura pendiente de nuestro sistema de innovación tanto a nivel nacional como regional.

Desde la Dirección General de Innovación Tecnológica, la relación empresas-grupos de investigación ha constituido la base de alguna de las medidas que reflejamos en el Plan de Innovación Tecnológica 2005-2007. Concretamente ese el es objetivo del Foro UPM-Empresa, una iniciativa desarrollada por la Universidad Politécnica de Madrid con nuestro patrocinio.

Durante este año hemos celebrado la tercera edición del Foro y su desarrollo ha contemplado la organización de varios paneles de debate con diversas temáticas centradas en aspectos que afectan a la innovación (transferencia, financiación, generación del conocimiento, externalización, competitividad, creación de nuevas empresas), en los cuales hemos participado responsables de la administración, las universidades, y la empresa.

En todos los paneles celebrados se ha mencionado la escasa colaboración a nivel general y las limitaciones que uno y otro entorno encuentran para colaborar. Aspectos como la necesidad de una mayor relación y confianza, la disponibilidad de una oferta clara por parte de los grupos de investigación y un mayor conocimiento y acercamiento del sector empresarial a la universidad fueron de nuevo mencionados.

Así pues, este es un elemento que continua interesando desde el punto de vista político y requiere que sigamos trabajando para idear soluciones creativas y efectivas que mejoren la situación.

¿Cuáles son los aspectos que podrían mejorarse en esta cooperación?

Hoy por hoy parece que no existe un modelo probado y aquellas universidades más activas identifican la creación de entornos de confianza como el elemento indispensable para la colaboración, necesario para eliminar las barreras y diferencias de tiempos y objetivos.

Sin embargo, en la mayoría de las economías más avanzadas de la OCDE, los acuerdos público-privados para la I+D son la piedra angular de la estrategia global para fomentar las relaciones ciencia-industria. Para ello deben producirse cambios en los diferentes agentes y en los modelos de relación entre los mismos. Desde el lado de la investigación deberían hacerse nuevos esfuerzos para convertir la comercialización en un objetivo prioritario de la gestión del conocimiento; por parte de la empresa debe facilitarse la relación con la universidad a través de la incorporación de personal y de la definición de programas estables de colaboración a medio plazo.

En cuanto a los mecanismos de relación, parece que uno de los beneficios de los proyectos de investigación concertada ha sido la generación de múltiples vínculos entre los equipos de investigación públicos y privados.

Instrumentos de reciente puesta en marcha como las Plataformas Tecnológicas pueden servir igualmente de impulso a la colaboración en un ámbito de planificación conjunta público-privada.

Desde la Comunidad de Madrid desarrollamos actuaciones para potenciar este encuentro: en primer lugar, las convocatorias de proyectos de I+D empresariales consideran especialmente favorable la colaboración con los grupos de investigación; igualmente las convocatorias asociadas a los programas de grupos de investigación promueven que las líneas estén asociadas a necesidades empresariales y sociales.

Estamos impulsando la Red de Parques Científico Tecnológico de la Comunidad de Madrid, con la colaboración y participación de las universidades, y como espacios de encuentro dinamizadores de la innovación y la transferencia, y desarrollando una política de desarrollo de clusters regionales para favorecer el trabajo en red entre los agentes y la cooperación sectorial.

En el campo de nuevas infraestructuras impulsamos la involucración efectiva de la empresa en las nuevas iniciativas, así por ejemplo durante este año CDTI, Consejería de Economía e Innovación Tecnológica y EADS CASA, hemos creado la Fundación Española para la Investigación, Desarrollo y Aplicación de Materiales Compuestos (FIDAMC), un centro de excelencia en la investigación, desarrollo y aplicación de materiales compuestos.

Las fórmulas que se pongan en marcha requieren, para que sean realmente efectivas, escenarios continuados de colaboración en los que se puedan realizar proyectos a largo plazo a través de equipos conjuntos universidad empresa.

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