Poesías



'Frente a la orilla merendamos’ y ‘Regresan los tractores de arar las fincas’ de Jesús Losada

Hoy publicamos los últimos poemas que seleccionó Pedro Alonso para la sección de Poesía y Ciencia. Desde madri+d, nuestro homenaje a su labor

En El peso de la oscuridad, Premio Internacional de Poesía “José Zorrilla” 2016, el poeta Jesús Losada, (Zamora, 1962), nos cuenta la historia de una dolorosa pérdida y del intento de llegar a una cierta salvación. Es poesía dolida y áspera a veces (de Gamoneda y Tundidor, llegan ecos); pero sensible y moderna, muy metida en el siglo XXI.

En ella se inscriben, de forma totalmente natural, fragmentos de tecnologías y de artefactos, que están ya hace tiempo entre nosotros para quedarse y para formar parte con todo derecho del lenguaje poético. Es el caso de los selfis de los móviles de última generación del poema de amor Frente a la orilla merendamos y de los John Deere del crepuscular Regresan los tractores de arar las fincas.

A Pedro Alonso in memoriam.

Más información en el blog La alegría de las musas 2

 

Frente a la orilla merendamos

Frente a la orilla merendamos.

Sacas el móvil de última generación,

nos hacemos unos selfis,

con la cesta de mimbre,

los vegetales frescos,

la fruta madura, el embutido

y una navaja portuguesa

con tus iniciales grabadas en el acero.

El pan redondo

y unas copas talladas de cristal para el vino.

 

Las moscas se posan en el pastel de crema.

 

Regresan los tractores de arar las fincas

Regresan los tractores de arar las fincas

por caminos polvorientas de tierra rojiza.

Los John Deere.

 

Se derrite el ámbar de una atmósfera

donde se mastica calor.

 

El zumbido de los insectos

de nombre desconocido

nos sobrevuela

por entre el sudor del cuello.

 

Cielo sucio que escucha

el desmoronamiento de los deseos,

las historias más trágicas de los azogues.

 

La tormenta.

 

Jesús Losada. (Zamora, 1962)

 

Ambas en El peso de la oscuridad. Editorial Algaida-Anaya, Sevilla, 2016. (Premio Internacional de Poesía “José Zorrilla” 2016.


Poesía y ciencia: II poema de Primeras poesías, de Luis Cernuda

Se trata de un curioso poema dedicado a un artilugio eléctrico, el ventilador, y lo hace de forma humorística e ingeniosa

Hoy traemos a Poesía y Ciencia el segundo poema de Primeras poesías (1924-1927)  de Luis Cernuda. Se trata de un curioso poema dedicado a un artilugio eléctrico, el ventilador y lo hace de forma humorística e ingeniosa. Cernuda, mediante esta décima, con agilidad y frescura, nos describe el ventilador como objeto urbano y moderno en contraste con el abanico (… mudo señuelo Es caña y papel, pasivo…).

El uso de aparatos técnicos como tema poético fue un recurso de la poesía de principio del siglo pasado utilizado por poetas como Guillén o Salinas. Sin embargo, en el caso de Cernuda, llama la atención al tratarse de un poema que escapa al  tono dominante de ensimismamiento y reflexión de su poemario.  

Primeras poesías

           II

Urbano y dulce revuelo

Suscitando fresca brisa

Para sazón de sonrisa

Que agosta el ardor del suelo;

Pues si aquel mudo señuelo

Es caña y papel, pasivo

Al curvo desmayo estivo,

Aún queda, brusca delicia,

La que abre tu caricia,

Oh ventilador cautivo.                                

En La realidad y el deseo, Ed. Fondo de Cultura Económica, 1975
Luis Cernuda (Sevilla, 1902 – Ciudad de México, 1963)


Poesía y Ciencia: Jardín Botánico, de Adam Zagajewski

Hoy recordamos a este gran poeta polaco, galardonado con el Premio Princesa de Asturias en 2017, fallecido el pasado mes de marzo

El pasado 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía, falleció en Cracovia, a los 75 años de edad, el gran poeta polaco Adam Zagajewski. Llevaba apareciendo como merecido candidato al Premio Nobel desde hace varios años. No llegó a ganarlo, aunque sí fue reconocido con algunos de los más prestigiosos premios internacionales, como el Princesa de Asturias en 2017 o el Griffin en 2016. Claridad e intensidad, libertad expresiva y temática y tensión lírica, emoción desbordada y fina ironía, son algunas de las constantes que brillan en los poemas de Zagajewski. En algunos de ellos aparecen ciencia y tecnología con suma elegancia. Es el caso de su poema Jardín Botánico con el que hoy lo recordamos en poesía y ciencia.   

Jardín botánico

En el jardín botánico de Croacia
me topé con un árbol asiático
de nombre metasecuoya china, un árbol bello,
de hojas digitadas, deshilachadas, agujadas.
Pero ¿por qué metasecuoya? ¿Por qué no
simplemente secuoya?

¿Crece por encima de si mismo?
¿Descuella sobre otros árboles?
¿Será que las plantas han empezado a usar
la jerga pretenciosa
de los sabios de algunas universidades?

                                      
En Mano Invisible. Ed Acantilado, 2012.
Adam Zagajewski. (Lwow – Actualmente Ucrania, 1945 – Cracovia -  Polonia, 2021)


Poesía y ciencia: La muerte del niño herido, de Antonio Machado

El poeta andaluz nos acerca a los horrores de la guerra civil causados por los bombardeos aéreos

En poco tiempo los aeroplanos dejaron de ser novedosos elementos tecnológicos, que llenaban de asombro a los poetas, y fueron incorporándose a la vida cotidiana en todo el mundo: pilotos, líneas comerciales y … artefactos bélicos. Los horrores de la guerra civil española, donde se experimentó por primera vez el bombardeo en masa contra civiles, rompieron la imagen idílica de los aviones, convirtiéndolos en máquinas de guerra. Hay ejemplos de poemas contra esa macabra función. Uno de ellos es ‘La muerte del niño herido’ de Antonio Machado en que se presenta la muerte final de un niño enfebrecido y asustado por el bombardeo: un invisible avión  - ”Madre ¡el pájaro amarillo! ¡Las mariposas negras y moradas!”-  moscardonea y repiquetea el cristal del balcón.

 

La muerte del niño herido

                                                         

Otra vez es la noche… Es el martillo

de la fiebre en las sienes bien vendadas

del niño. -Madre, ¡el pájaro amarillo!

¡Las mariposas negras y moradas!
 

-Duerme, hijo mío. Y la manita oprime

la madre junto al lecho. -¡Oh, flor de fuego!

¿Quién ha de helarte, flor de sangre, dime?

Hay en la pobre alcoba olor de espliego:
 

fuera la oronda luna que blanquea

cúpula y torre a la ciudad sombría.

Invisible avión moscardonea.
 

-¿Duermes, oh dulce flor de sangre mía?

El cristal del balcón repiquetea.

-¡Oh, fría, fría, fría, fría, fría!

 

Antonio Machado. (Sevilla, 1875 – Colliure, 1939)


Tranvías, de Jorge Luis Borges

Durante su estancia en nuestro país, se convirtió en un entusiasta del Ultraísmo, aunque renegó de su etapa ultraísta a su regreso a Argentina

Hablamos de ese Borges adolescente, estudiante de bachillerato en Europa que viaja con su familia en 1914 por Francia, Inglaterra y Alemania y que, por el estallido de la Gran Guerra, quedan anclados en Ginebra – Suiza.  Cuando a fines de 1918 se desplaza a España vivirá dos años intensos en Madrid, Sevilla y Mallorca; conocerá a Cansinos Asséns, Pedro Garfias, Adriano del Valle y José Vando, convirtiéndose en un protagonista entusiasta y vehemente del Ultraísmo. En el mismo mes de su vuelta en barco a Argentina (marzo de 1921), publica en el número 6 de la revista Ultra el poema ‘Tranvías’ que hoy presentamos en poesía y ciencia. Dos años después de su vuelta a Argentina, Jorge Luis Borges renegaría de por vida a su etapa ultraísta; pero permanecen memorables estos versos de tranvías con sus estelas que estiran el asfalto y su trolley violinista que pulsa el pentagrama en la noche.

 

Tranvías
 

Con el fusil al hombro  los tranvías
patrullan las avenidas
prora del imperial bajo el velamen
de cielos de balcones y fachadas
vertical cual gritos

Carteles clamatorios ejecutan
su prestigioso salto mortal desde arriba
Dos estelas estiran el asfalto
y el trolley violinista

Va pulsando el pentagrama en la noche
y los flancos desgranan
paletas momentáneas y sonoras

En Ultra, Madrid, Año I, N° 6, 30 marzo de 1921


Jorge Luis Borges (Buenos Aires – Argentina, 1899 – Ginebra- Suiza, 1986)


Poesía y ciencia: ‘A este febrero, que se equivocó y se vistió de abril en 1966’ y ‘Señor que me has perdido las gafas’ de Jose Antonio Muñoz Rojas

Hoy traemos dos composiciones del insigne poeta malagueño que nos dejó en 2009

Volvemos a incluir en poesía y ciencia, no una, sino dos composiciones. La primera nos viene sugerida por esta repentina subida de temperaturas en febrero, que seguro que no traerá nada bueno al campo. El soneto A este febrero, que se equivocó y se vistió de abril en 1966 de José Antonio Muñoz Rojas expresa este temor de una forma vívida y apegada a la tierra. Lo malo es que lo que antes era esporádico, cosas de refranes, ahora parece que se está haciendo habitual y es muestra del calentamiento global. ¡A ver si somos capaces de enderezarlo! Y, en esas, recordé Señor que me has perdido las gafas, entrañable poema dedicado a las útiles y domésticas gafas – el artefacto surgido de la óptica más popular y difundido a lo largo de la historia – que siempre andamos perdiendo los de vista cansada y es obra, también, del insigne poeta malagueño que nos dejó en 2009.

Más información en el blog La Alegría de las musas 2.

 

A este febrero, que se equivocó y se vistió de abril en 1966

 

Qué disparate, Abril se ha equivocado,

y tomando la posta de febrero

y diciéndose flor para qué os quiero,

a Marzo a la torera se ha saltado.

 

Y un alboroto por el campo ha armado

de yemas sin sazón, tramas sin fuero,

la violeta diciéndose me muero,

apenas el color recién morado.

 

No me abrilees Febrero a estas alturas,

que luego viene Marzo con su yelo

y nos hace la pascua antes de fecha.

 

Tú con las tuyas y él con sus diabluras.

Y donde dice vega pone duelo

y nos deja a dos palmos de cosecha.

 

Señor que me has perdido las gafas

 

Señor que me has perdido las gafas,

por qué no me las encuentras?

Me paso la vida buscándomelas

y tú siempre perdiéndomelas,

me has traído al mundo para esto,

para pasarme la vida buscando unas gafas,

que siempre están perdiéndoseme?

Para que aparezca este tonto

que está siempre perdiendo sus gafas,

porque tú eres, Señor, el que me las pierdes

y me haces ir por la vida a trompicones,

y nos das los ojos y nos pierdes las gafas,

y así vamos por el mundo con unas gafas

que nos pierdes y unos ojos que nos das,

dando trompicones, buscando unas gafas

que nos pierdes y unos ojos que no nos sirven.

Y no vemos, Señor, no vemos,

no vemos Señor.

 

José Antonio Muñoz Rojas. (Antequera-Málaga, 1909 – Mollina-Málaga, 2009).

 


Poesía y ciencia: Una estructura, de Joan Margarit

Sirva esta entrada como homenaje al premio Cervantes 2019 fallecido ayer

Ayer falleció Joan Margarit, nuestro más grande poeta contemporáneo. Y hoy toca recordar su ejemplar trayectoria vital y su inmensa obra poética basada en la concisión, la exactitud y la inteligibilidad.  Creía en el poder consolador de la poesía (sic) “La poesía sirve para introducir en la soledad de las personas algún cambio que proporcione un mayor orden interior frente al desorden de la vida. A este desorden a veces se intenta hacerle frente con los entretenimientos, pero la diferencia es que de un entretenimiento se sale igual que se ha entrado... En cambio, al acabar de leer un poema ya no somos los mismos porque ha aumentado nuestro orden interior.” Se ha ido al otro lado y será, para los que le amamos, una lejana presencia que cuidará de nosotros en algún sentido y hablaremos con él allí donde se forman las borrascas; como nos dejó dicho en su poema Los viejos telediarios. Recordamos en este día en poesía y ciencia su breve y bello poema – lección de arquitectura y vida – Una estructura, que incluimos en nuestra entrada del blog cuando le concedieron el Premio Cervantes de 2019.

 

Más información en el blog La Alegría de las musas 2.

 

Una estructura

Cuando era un hombre joven
levanté la estructura de hierro de una cúpula.
Hace unos meses que la derribaron.
Vista desde el lugar en que va acabándose,
la vida se ve absurda.
Pero el sentido se lo da el perdón.
Cada vez pienso más en el perdón.
Vivo bajo su sombra.
Perdón por una cúpula de hierro.
Perdón para aquellos que ahora la han demolido.

 

Joan Margarit i Cosarnau. (Sanahuja, Lérida 1938 – Sant Just Desvern. Barcelona 2021).


Taquicardia y el virus del ordenador, de Vainica Doble

Hoy traemos a esta sección a la hermana melliza de la poesía: las letras de las canciones populares

Reconozcamos que esta nueva entrada de poesía y ciencia es un poco rarita. Primero, porque trata de esa hermana melliza de la poesía que son las letras de las canciones populares. Segundo, porque sin poder discernir si la autoría de la letra es individual, no queda más remedio que asignarla a un ente de nombre de pila Vainica y de apellido Doble; es decir: Gloria van Aerssen y Carmen Santonja, mis queridas Vainica Doble. Y, por último, traemos, no una, sino dos composiciones. La breve ‘Taquicardia’, que presenta una visión entre aprensiva e insinuante de la cardiología y ‘El virus del ordenador’, de cuyas maldades ya nos avisaba Vainica Doble en 1997, hace 14 años. ¡Unas pioneras!

 

Más información en el blog La alegría de las musas 2.

 

Taquicardia

Doctor,

hágame un electrocardiograma

porque tengo delicado el corazón.
 

¡Ay qué palpitación!

Cómo late, late, late mi corazón.

 

Sístole diástole, sístole diástole, ….
 

¿Dónde está ese médico de guardia

para que me cure esta taquicardia?
 

El virus del ordenador (Fragmento)

Confieso que soy la causa de un lío infernal,

confieso que soy un riesgo internacional.

Trabajo a nivel de redes de alcance mundial,

mi radio de acción es el universo,

procedo a traición, porque soy perverso;

mi caldo de cultivo

está en los electrones negativos.

 

Confieso que soy pirata del mundo industrial,

confieso que soy espía internacional.

Por ordenador practico mi amor por el mal.

Por ordenador me meto en su casa;

por ordenador en la propia NASA;

mi caldo de cultivo

está en los electrones negativos.

 

Estribillo
 

Soy el virus del ordenador,
soy el virus del ordenador,

un germen sin conciencia,

sin clemencia, ni pudor;

soy la oveja más negra de la ciencia;

porque soy un ángel exterminador,

soy el virus del ordenador,
un error de la ciencia.

 

¡Qué no haré cuando sea mayor,

si aún estoy en la adolescencia!

Confieso que estoy tramando el fantástico plan

de hundir a la vez el Pentágono y el Bundesbank.

Y no cejaré hasta que ponga todo al revés,

el sur en el norte el norte abajo

que "la cumbre" en pleno se vaya al carajo,

si no hallo en el camino

al pérfido antivirus asesino.

Estribillo (…)

Vainica Doble. (Gloria van Aerssen, (1932-2015); y Carmen Santonja (1934-2000)).


Poesía y ciencia: Cinematógrafo, de Pedro Garfias

El autor figuró entre los primeros y más notables poetas del ultraísmo, siendo más adelante paradigma de la poesía social y política en la guerra civil española

Patentado en 1895 por los hermanos Lumiere, el cinematógrafo constituyó uno de los más grandes y populares complejos tecnológicos de los inicios del siglo XX, convirtiéndose con el paso del tiempo – con todo merecimiento -  en el séptimo arte. Apareció muy pronto como tema poético, primeramente con su aureola de modernismo y novedad. Más adelante - a través de sus guiones y películas, y de sus actores y mitos - jamás ha dejado de estar presente en la poesía de los siglos XX y XXI. Cinematógrafo,  que aúna dinamismo, audacia y frescura, fue uno de los primeros poemas en que el cine es protagonista absoluto. Su autor fue el gran poeta Pedro Garfias que, nacido en 1901, figuró entre los primeros y más notables poetas del ultraísmo, siendo más adelante paradigma de la poesía social y política en la guerra civil española y acabando sus días en el amargo exilio republicano en México, donde falleció en 1967.

 

Más información en el blog La alegría de las Musas 2.

 

CINEMATÓGRAFO

 

Los volcheviquis
han cortado los cables eléctricos.
La calle muere en el espejo.
Desde una estrella
vemos el mundo por un telescopio.
Estamos asomados a la vida
por el ojo de una cerradura.
La Bertini está siempre ante el objetivo.
El avión
extraviado, se coló en la sala
y conoció su error
al dar en las columnas con las alas.
Intervino el acomodador.
Anoche volé yo sobre Madrid:
Los últimos noctámbulos
lanzaron a mi antena un radiograma
y un loco hermano me lanzó su alma…
Charlot es un muñeco de Sanz.
…¿Se reparó ya la avería?
El viento llega demasiado tarde.

 

Pedro Garfias (Salamanca, España, 1901 – Monterrey, México, 1967)


Poesía y Ciencia: Leonardo, de Adam Zagajewsky

En este poema encontramos al mayor genio del Renacimiento casi al final de su vida, pensando en los proyectos que no ha conseguido realizar

Consideraba el gran poeta y crítico, (y siempre recordado), Miguel García Posada, fundador de esta sección de poesía y ciencia, que una de las principales formas de proyección del discurso científico sobre el poético era la biografía, el panegírico o elogio de los héroes de la ciencia. En el poema Leonardo del  poeta polaco Adam Zagajewsky nos encontramos al mayor genio del Renacimiento con toda su fama reconocida; primer pintor, primer ingeniero y primer arquitecto del rey de Francia, Francisco I. Lo encontramos - ¡ay! – ya en enfermedad y casi al final de su vida, pensando en los proyectos que no ha conseguido realizar y con su mano derecha, medio paralizada, que ya se ha despedido de él. El gran Leonardo Da Vinci se iba muriendo cerca del Loira en 1512.

Más información en el blog La alegría de las musas 2.

LEONARDO

Ahora vive en Francia,
más tranquilo y mucho más débil.
Es el orgullo del reino. El monarca
le honra con su amistad.
El Loira fluye lento con sus aguas.
Considera los proyectos
que no ha conseguido realizar.
La mano derecha, medio paralizada,
ya se ha despedido de él.
La izquierda también querría irse.
Y el corazón, y todo el cuerpo.
Aún se defienden
las islas de luz.

Adam Zagajewski. (Lwow – Actualmente Ucrania, 1945)

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