La colmena (Mario Camus, 1982)

Reseña de Miguel Hernández Hidalgo:

 

La colmena es una película de 1982 dirigida por Mario Camus y producida por José Luis Dibildos, que también ejerce como guionista. Este film está basado en la novela  homónima de Camilo José Cela, que empezó a redactar en 1945, y no pudo publicar por problemas con la censura, la cual alegó que el estilo de la obra era “muy realista a base de conversaciones chabacanas y salpicadas de frases groseras“, así como “francamente inmoral” y resultaba “pornográfica y en ocasiones irreverente[1]

Finalmente, se publicó en 1951, en Buenos Aires. La colmena fue el origen de una serie de novelas que llevaban por título “Caminos inciertos”, y que el autor no continuó.

Camilo José Cela escribe en el prólogo a la primera edición de la novela: “La Colmena no es otra cosa que un pálido reflejo, que una humilde sombra cotidiana, áspera, entrañable y dolorosa realidad (…) no aspira a ser más que un trozo de vida narrado sin reticencias, sin extrañas tragedias, sin caridad, como la vida discurre, exactamente como la vida discurre. Queramos o no queramos. La vida es lo que vive -en nosotros o fuera de nosotros-; nosotros no somos más que su vehículo, su excipiente como dicen los boticarios… Su acción discurre en Madrid -en 1942- y entre un torrente, o una colmena, de gentes que a veces son felices, y a veces, no“.

En la novela se refleja  la vida cotidiana  en el Madrid de 1943, durante la postguerra, a través de más de 300 personajes [2]  y está considerada como obra precursora de lo que se llamaría “novela social” en los años cincuenta. Aunque el propio autor negaría esa clasificación diciendo: “La trascendencia social de la novela es un hecho de orden natural que nada tiene que ver con la intencionalidad del escritor. El novelista debe seguir el viejo precepto stendhaliano y pasear el espejo por el camino de la vida. El novelista no tiene que intervenir en la realidad que constituye la materia de su obra, puesto que cualquier injerencia en ella puede significar una caída en la novela tendenciosa ideológica[3] El tema principal de la novela es el destino incierto de los hombres y se tratan otros secundarios como el hambre, el recuerdo de la guerra, la doble moral, la miseria, el sexo, el miedo, la represión, la angustia existencial, que también tienen cabida en esta magnífica adaptación del guionista José Luis Dibildos. Como él mismo indicó en varias entrevistas, su intención con esta película era retratar fielmente la realidad de la postguerra, además de que este film tuviera una función didáctica: “Yo, como niño de la época, aún no he visto ninguna película que refleje aquellos años tal y como fueron realmente. Y, desde luego, a todo creador le apetece, por encima de todo, hacer lo que nadie ha hecho. Esta fue una de las razones que me impulsaron a hacer este filme. Lo importante era hablar, sin coartadas políticas, de una época bastante desconocida: para revivirla unos y para que otros eviten ese suicidio tan español del eterno retorno.” [4]

 

José Luis Dibildos era licenciado en Derecho por la Universidad de Granada. En 1950 escribió su primer guión, Hombre acosado. En 1956 decide crear su propia productora, Ágata Film, en donde simultanearía su trabajo como guionista y productor. Dibildos es considerado el inventor de lo que se bautizó como la tercera vía, un estilo de hacer cine en el franquismo que pretendía eludir el choque con la censura, sobre todo en los años setenta. “Por medio de su tercera vía trata de cubrir hábilmente ese paso intermedio existente entre el género de la comedia erótico-folklórica, tan de moda en estos años y el cine que intenta seguir pautas de cierta calidad y al que se adhieren muchos de los nuevos y prometedores realizadores[5]. Destacan sus comedias por ser una excelente representación de la vida en España durante dicha época. Basadas en sus guiones surgirán películas de gran éxito comercial como Las que tienen que servir (1967), o Españolas en París (1975). En 1982 escribe el guión y produce La colmena, basada en la novela de Camilo José Cela y que dirigió Mario Camus, película que obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín de 1983. En 1985 escribe el guión y produce la que sería su última obra, A la pálida luz de la luna. En 1998, el Festival de Cine de Valladolid le otorgó la Espiga de Oro y en 2001 la Academia de Cine le concedió el Goya de Honor a su trayectoria profesional[6].

Mario Camus nació en Santander en 1935. Este director  realizó sus estudios en la Escuela Oficialde Cine, donde en 1962 se diploma con el cortometraje El borracho. Fue profesor durante un tiempo en esta escuela. Pertenece a la generación del Nuevo Cine Español, que representa un momento de renovación de la cinematografía nacional, y cultiva un realismo crítico con influencias de la Nouvelle Vague francesa. También  forman parte de esta generación, entre otros, Carlos Saura, Basilio Martín Patino, José Luis Borau, Julio Diamante, Miguel Picazo y Manuel Summers. Coincide en la Escuela Oficial de Cine con algunos de ellos y colabora en películas como Los golfos (Carlos Saura, 1959) o Beltenebros (Pilar Miró, 1991). Sus primeros trabajos tienen un carácter social, mas luego su amor a la literatura le llevará a realizar adaptaciones literarias, de las cuales es un reconocido maestro. Esto se comprueba en las cintas basadas en obras de Calderón de la Barca e Ignacio Aldecoa, como lo son La leyenda del alcalde de Zalamea (1972), Young Sánchez (1964), Con el viento solano (1967) y Los pájaros de Baden-Baden (1975). Otras obras llegaron a convertirse en series, como Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós (1980). En 1982 le llegó el turno a Camilo J. Cela con La colmena. Dos años más tarde adaptó la obra de Miguel Delibes Los santos inocentes (1984), y en el 87 la elegida fue La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. En los años 80 llega su mayor éxito. Fue elegido ganador del Oso de oro en el Festival de cine de Berlín en 1983 por La Colmena y obtuvo el Premio Nacional de Cinematografía en 1985. También fue galardonado con el Goya de Honor dela Academia en2011, a toda su labor cinematográfica.

Tras la dictadura, se produce un proceso de normalización democrática, a partir de 1975, que supondrá el final de la censura y un intento de superar el franquismo. Se dan nuevos aires de libertad y esto se verá reflejado también en el cine con muchas propuestas distintas, con diversidad de temáticas. En este contexto de los años 80 se fraguará la película  en 1982.

La colmena no es una película con lenguaje clásico, si como tal entendemos que tiene planteamiento, nudo y desenlace. No hay un único protagonista que persiga un objetivo, se enfrente a las dificultades de alcanzarlo y al final lo consiga. La novela en la que se basa el film tiene una estructura abierta, sin argumento ni desenlace, en la cual hay multitud de personajes que ofrecen pinceladas sobre su vida; es lo que se ha llamado una estructura caleidoscópica. Tal como el propio Cela explica: “El individuo no es jamás un plano sino un poliedro, según incida el rayo de luz en una cara o vértice o en una arista, el arco que refleja es variado y complejísimo. Todos somos múltiples.”[7]

En otra entrevista, se le preguntó sobre las adaptaciones cinematográficas de sus obras, y afirmó: “El lenguaje cinematográfico es otro  lenguaje, con que no traicione mucho al espíritu de lo que he querido decir ya me conformo. Ambas adaptaciones (La Familia de Pascual Duarte y La colmena) me parecen bien, quizá mejor esta última, más ceñida a lo que yo quise hacer. Mario Camus es un gran director”.[8]

Mario Camus realiza una película coral, con múltiples protagonistas, y consigue mediante el montaje que la cámara retrate la vida cotidiana de todos ellos, unidos en torno a un único espacio protagonista: el café donde coinciden. El argumento es el retrato de esta  amargada y repetitiva  vida cotidiana  de los personajes durante tres días en la postguerra madrileña.

Hay varios críticos que han destacado el parentesco de la novela La colmena con algunos temas y técnicas cinematográficas, entre ellos encontramos a Peña-Ardid, que señala “el protagonismo de la ciudad, la técnica unanimista” y a Gonzalo Sobejano que también habla de la presencia en líneas generales en la novela de una “técnica casi cinematográfica”[9]. Su adaptación realmente resultaba dificultosa por esta cuestión, pero el crítico García Fernández ha elogiado el trabajo del guionista y del realizador, y sobre todo, ha resaltado la buena planificación de la película. Según él, es una buena adaptación ya que consigue dos objetivos básicos: “por un lado, lograr una buena síntesis de personajes y ambiente, y, por otro, que la puesta en escena no dificulte el seguimiento de la historia”.

Como he mencionado antes, este esquema básico y abierto de la obra se respeta en la película manteniendo un final libre sin cierre ni desenlace, donde todas las acciones quedan inacabadas. Se dejan sin respuestas muchos interrogantes: ¿Se casará Ventura con  Julita? ¿Dejará Pablo Alonso a Laurita? ¿Se curará el novio de Victorita? ¿Quién es el asesino de doña Margot o fue un suicidio? ¿Por qué busca la policía a Martín Marco?

El film respeta esta estructura “calidoscópica”, aparecen personajes, ambientes y hechos que se multiplican, sin una unidad aparente, como un gran enjambre de vidas que se cruzan. El espacio metafórico representado en el film es la colmena urbana, donde se desarrollan de manera triste y amarga las vidas vulgares y grises de los distintos personajes, en un plazo de tres días, durantela Semana Santa de 1943. Sus acontecimientos personales se verán mezclados y fragmentados con los de otros personajes, sin que haya comunicación entre ellos, aunque coincidan en lugares, experiencias y tengan los mismos sentimientos de angustia, desamparo y resignación ante su existencia.

En la película, en la que se da un manejo lineal del tiempo, se entrecruzan las acciones y acontecimientos, apoyándose en la simultaneidad y la sucesividad. No se narra una historia, sino la de muchos personajes, que involucra a otros, formando una gran red. Mediante la cámara, se pretende mostrar la realidad como si fuera a veces un documental, y el realismo se consigue por la utilización de planos medios y planos de busto. Aunque hay un personaje, Martín Marco, que se puede considerar un hilo conductor de la película, nunca toma el protagonismo como tal, sino que éste es colectivo. Los personajes que forman parte de la diégesis son todos aquellos que conocemos a lo largo del film según van apareciendo y contando sus historias, que quedarán inconclusas. Dentro de estos destacan: Martín Marco, Don Leonardo Meléndez, Tesifonte, Ventura, Filo, Victorita, Julita, Doña Visi, Padilla, etc. Esa amplitud de personajes, de vivencias y de actos sin conclusión final, parece que podría dificultar en principio la comprensión del film, pero en general la película  recibió una buena aceptación por parte de público y crítica, que no tuvo problemas en seguir las historias de los múltiples sujetos que intervienen. La perfecta reconstrucción del ambiente y la sociedad de postguerra permitieron una identificación de dicha época en la memoria de muchos de los espectadores.

Camus filmó la escena  final con ayuda de sucesivos travellings, de derecha a izquierda, o viceversa, planos de conjunto, fondo musical, ausencia de voces, para acabar con la voz en off del narrador omnisciente, y, por fin, cámara fija en la entrada. Mientras nos explica esa voz en off:

«La mañana sube, poco a poco, trepando como un gusano por los corazones de los hombres y de las mujeres de la ciudad; golpeando, casi con mimo, sobre los mirares recién despiertos, esos mirares que jamás descubren horizontes nuevos, paisajes nuevos, nuevas decoraciones. La mañana, esa mañana eternamente repetida, juega un poco, sin embargo, a cambiar la faz de la ciudad, ese sepulcro, esa cucaña, esa colmena”.

Cela dijo ante la monotonía de la vida:No merece la pena que nos dejemos invadir por la tristeza. Nada tiene arreglo: evidencia que hay que llevar con asco y resignación. Y, como los más elegantes gladiadores del circo romano, con una vaga sonrisa en los labios»[10]

De todo lo dicho podemos confirmar que el film presenta un final abierto. La cámara vuelve al punto de partida, al origen, al café  “La Delicia”, donde se va deslizando entre las mesas y nos muestra otra vez, la misma situación, esas tertulias y conversaciones, la amalgama de personajes que continúan su vida, de forma rutinaria y repetida.

 

 

Bibliografía

CELA, Camilo José: La Colmena. Círculo de Lectores, Madrid, 1983.

GARCÍA FERNÁNDEZ, Emilio C.: Historia ilustrada del cine español, Planeta, Madrid, 1985.

AA.VV.: Literatura del siglo XX, Anaya, Madrid, 1993.

MÍNGUEZ ARRANZ, Norberto: La novela y el cine: análisis de los discursos narrativos, Ediciones dela Mirada, Valencia, 1998.

PEÑA-ARDID, Carmen: Literatura y cine. Una aproximación comparativa, Cátedra, Madrid, 1996.

SOBEJANO, Gonzalo: Novela española de nuestro tiempo (en busca del pueblo perdido), Prensa Española, Madrid, 1970.

 

Hemeroteca

Archivo: El País 13 de Junio 2002. Edición impresa (última consulta 10 -05-2013).

Archivo: El País 6 de Marzo 1983.Edición impresa (última consulta 10-05-2013)

 

 

Webgrafía

http://www.librodot.com (última consulta, 23-4-2013)

http://www.berriotxoa.com/images/library/File/La%20Colmena.pdf (última consulta, 11-5-2013)

http://elpais.com/diario/2002/06/13/espectaculos/1023919209_850215.html (última consulta, 14-5-2013)

http://elpais.com/diario/1983/03/06/cultura/415753208_850215.htm (última consulta, 18-4-2013)

https://www.unicaja.es/resources/1259341207997.pdf (última consulta, 10-5-2013)

http://elpais.com/diario/1983/03/06/cultura/415753208_850215.html (última consulta, 13-5-2013)

http://www.youtube.com/watch?v=4qMHW_9NQXA (última consulta, 7-5-2013)

http://www.youtube.com/watch?v=ysIqj1AcaZE (última consulta, 29-4-2013)

http://www.thecult.es/Cine-clasico/historia-del-cine-espanol-anos-70.html (última consulta, 17-4-2013)

http://www.mecd.gob.es/dms-static/0099e3e0-5360-4e46-8a8b-cc2fe67132cb/consejerias- (última consulta, 13-5-2013)

exteriores/brasil/recursosvirtuales/temasymateriales/cineespanol.pdf (última consulta, 2-5-2013)

http://ruc.udc.es/dspace/bitstream/2183/8062/1/LYT_11-12_1998_art_12.pdf (última consulta, 29-4-2013)

https://tercerbando.wordpress.com/2013/03/23/escena-final-de-la-colmena/ (última consulta, 15-5-2013)

 

 

Miguel Hernández Hidalgo, 2013.



[1] MÍNGUEZ ARRANZ, Norberto: La novela y el cine: análisis de los discursos narrativos, Ediciones dela Mirada, Valencia, 1998. Pág. 121.

[2] José Manuel Caballero Bonald recuenta unos doscientos noventa y seis personajes imaginarios y cincuenta personajes reales; en total, trescientos cuarenta y seis.

[3]AA.VV.: Literatura del siglo XX, Anaya, Madrid, 1993. Pág.306.

[4] MÍNGUEZ ARRANZ, Norberto: La novela y el cine: análisis comparado de los discursos narrativos, Ediciones dela Mirada, Valencia, 1998. Pág.138.

[5] GARCÍA FERNÁNDEZ, Emilio C.: Historia ilustrada del cine español, Planeta, Madrid, 1985. Pág. 267.

[6] Hemeroteca El País Archivos .El País, 13/06/2002 –reseña sobre José Luis Dibildos

[7] Documentos TV. Programa A fondo 1976.( visionado en página http://www.youtube.com/watch?v=4qMHW_9NQXA)

[8] Documentos TV.”Serie Palabra Mayor”.Entrevista del escritor colombiano R. H. Moreno-Durán ( visionado en página web) http://www.youtube.com/watch?v=ysIqj1AcaZE

[9] http://ruc.udc.es/dspace/bitstream/2183/8062/1/LYT_11-12_1998_art_12.pdf

[10] CELA, Camilo José: La colmena, Círculo de Lectores, Madrid, 1983. Nota a la 2º Edición. Pág. 3.

 

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