Los que no fuimos a la guerra (Julio Diamante, 1962)

Reseña de Rubén Justo Álvarez

Si tuviera que escoger un solo adjetivo con el que definir a la película que nos atañe en esta reseña, tal vez este sería provocadora. Creo que no hace falta siquiera haberla visto para comprender el porqué de esta elección; basta con conocer la sinopsis y el contexto histórico-político en el que se realizó.

Así pues, debemos situarnos  en España en el año 1962, tan solo dos años antes de que el régimen de Franco celebrase por todo lo alto los “25 años de paz”, es decir, el veinticinco aniversario de la finalización de la guerra civil española. En ese año de 1962, Julio Diamante, por entonces sin experiencia en lo que a la realización de largometrajes se refiere, finalizó la adaptación cinematográfica de la novela de Wenceslao Fernández Flórez Los que no fuimos a la guerra, publicada en 1930. En ella se narra la vida en una ciudad de provincias española durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial, el enfrentamiento que en esta se produjo entre los “germanófilos” y “francófilos”, y como la vida de Javier, el protagonista, quedó profundamente marcada por el conflicto.

Qué duda cabe de que Iberina, así se llama la ciudad, es un trasunto de España y que tanto en la novela como en la película lo que se pretende es poner en solfa determinadas conductas frecuentemente asociadas a los españoles, como por ejemplo el cainismo; ciertos valores tradicionales como el heroísmo o el patriotismo y, de manera más evidente, la guerra. Sin embargo, la obra cinematográfica, al haber sido producida bajo una dictadura resultante de una lucha armada que dividió por completo el país en dos, y que tuvo lugar seis años después de la publicación de la novela, adquiere otros matices. La propia intencionalidad de la obra muda paladinamente en la adaptación cinematográfica respecto a la obra literaria, o, al menos, parece dirigir sus críticas o burlas a un destinatario más específico.  Si esto puede parecer poco atrevido, aún debemos sumar unas breves notas sobre la biografía del director.

Julio Diamante Stihl, nacido en Cádiz en 1930, es hijo de Julián Diamante y nieto de Julio Diamante, dos hombres que al finalizar la guerra española fueron juzgados y encarcelados por haber combatido en el bando republicano y ser afines a partidos políticos y otros grupos de izquierdas[1]. Añado este apunte porque, probablemente, estos antecedentes familiares forjaron el perfil político del director, quien desarrolló un importante activismo político tanto en su estancia en la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid entre 1948 y 1952, como, sobre todo, durante su estancia en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográfias (IIEC). Este activismo político se manifestó de dos formas bien diferentes, una cultural y otra puramente política. En el apartado cultural podemos destacar sus montajes y dirección de obras de teatro (su montaje de El proceso de Kafka fue prohibido), la fundación del Teatro Experimental del IIEC, su elección como director del Teatro Experimental de la facultad de derecho, o sus prácticas en el IIEC (alguna de ellas rechazadas) entre otras. De su faceta meramente política, es reseñable su afiliación al Partido Comunista de España en 1955,  su nombramiento como Secretario General del Congreso Universitario de Escritores Jóvenes[2] y, en general, su participación en diversos actos y manifestaciones que le valieron tres detenciones policiales. La más importante de todas, la última, ocurrió en 1956[3], y con ella llegó a entrar en la cárcel de Carabanchel, hecho que le valió la expulsión del IIEC. De esta forma, Julio Diamante no pudo terminar sus estudios hasta 1960, una vez que fue readmitido en el centro, aunque ya nunca le abandonó su fama de “chico subversivo”[4]. Su primera obra una vez finalizados los estudios fue el mediometraje Velázquez y lo velazqueño, realizado para la bisoña productora Saroya Films S.A., y, una vez concluido este proyecto, comenzó a realizar, con esta misma productora, la adaptación de la obra de Fernández Flórez[5].

Con lo que se ha expuesto hasta el momento, creo que al menos queda patente que la producción de la película, tanto por su temática como por el historial del director, no iba a estar exenta de una vigilancia constante ni de problemas con la censura. Sin embargo, Julio Diamante consiguió sacar adelante su proyecto, en primer lugar gracias a su astucia a la hora de decidir adaptar una novela anterior a la guerra (y de un autor que tenía el beneplácito del régimen), con la que, al mismo tiempo, podía criticar diversos aspectos ya mencionados, y en segundo lugar gracias a la eliminación de cualquier referencia a la guerra civil española en aquellas partes de la película que transcurren en fecha posterior al conflicto. Me refiero, en este segundo punto, a las dos escenas con las que se inicia y la escena final, y quiero incidir en ellas como ejemplo de  ardid con el que se pretendía esquivar a la censura.

En las dos escenas iniciales, lo que vemos es a un Javier ya anciano, quien, tras ver una película bélica en el cine Paz[6], rememora aquellos años y aquella trágica guerra que marcó su vida para siempre [7]. Por su parte, en la escena final, vemos de nuevo a Javier, primero solo, y luego junto a su amor perdido, Aurora, mientras pasea por un parque y aporta unas últimas reflexiones sobre la historia que nos acaba de contar[8].

Cabe destacar que las líneas del guión correspondientes a estos fragmentos reproducen frases prácticamente exactas de la novela original[9]. Sin embargo, encontramos una diferencia capital. Mientras que en esta el protagonista nos habla desde 1930, en aquella lo hace desde los años sesenta. Quiero con esto decir que al referirse a la Primera Guerra Mundial, desde un momento posterior a la Guerra Civil Española, como la guerra más terrible que ha vivido, la que cambió y arruinó su vida, lo que se consigue es una minimización de los efectos de la guerra española. El propio Julio Diamante ha explicado en varias ocasiones sus intenciones originales con estas tres escenas y este cambio temporal respecto a la novela:

“Yo aumenté la vida del protagonista [respecto al personaje de la novela] para que pudiera ya estar en la España de entonces y hubiera una segunda, es decir, hubiera también vivido la guerra española, de tal manera que mi idea incluso era haber terminado la secuencia final en que había una frase del protagonista diciendo “Y luego vino la otra guerra, que todavía fue peor”. Esto luego se quitó porque los problemas que suscitó la película fueron tremendos[10]

“The ending of the film is different from the book, with a character who is much older, seventy-odd, so that I could include a reference to the Spanish Civil War. I wanted to end the film with a very minor comment on the Spanish Civil War, by having the protagonist remark, ‘And then came the other war, which was even worse’. But this comment was out of the question, and the producers cut it. They said it was suicidal, and they were right.”[11]

“Hice también una variación respecto a la variación diegética que sugería el libro. En éste el personaje de Javier tiene al finalizar la narración cuarenta años; en cambio, en el guión supera los setenta. Variación importante ya que significaba que Javier no solamente había sufrido las consecuencias de la guerra del 14 al 18 entre germanófilos y aliadófilos, sino las mucho más cercanas y graves de la Guerra Civil Española. Y claro, mi deseo hubiera sido terminar la película – tragicomedia- con un monólogo de Javier recordando ambos conflictos. Algo que no pudo ser porque a los amigos de Saroya [la productora de la película] les pareció suicida”[12]

Es decir, según sus propias palabras, Julio Diamante decidió realizar el film de manera retrospectiva realmente con un objetivo crítico, pero esta idea que fue desestimada por la productora. Así pues, ¿por qué seguir realizándola de esa manera? ¿Qué es lo que aportan esas escenas que transcurren en los años del rodaje de la película? ¿Por qué no ambientar la película por completo entre 1914 y 1919? o incluso ¿por qué no ambientar estas tres escenas en 1930? La razón es porque, a mi modo de ver, del mismo modo que añadir alguna referencia era un acto “suicida”, no añadirla ayudaría a que la censura, que ya de por sí se iba a encontrar con una obra conflictiva, viera con buenos ojos el film. Dicho de otro modo, esas escenas hubieran adquirido un sentido crítico si en ellas se hubiera realizado alguna alusión a esta contienda, sin embargo, al no incluirse ninguna lo que se consigue es el efecto contrario.

Muestra de la eficacia de esta martingala son los expedientes de la censura que pueden ser consultados en el Archivo General de la Administración, y en ellos podemos ver que, efectivamente, la película, su guión, fue aprobada por el órgano censor. De hecho, en respuesta a un artículo infundado de El ideal gallego de La Coruña, el 1 de septiembre de 1961 la Dirección General de Cinematografía emitió una nota informativa en la que explicaba que:

“Tal y como se autorizó su rodaje, la película no tiene nada de simbólica. Es la simple adaptación de una conocida novela cuya acción se centra en los años 1914 y siguientes, pero sin actualización ni correlación alguna con la última Guerra Mundial y mucho menos con nuestra Guerra Civil […] por su desarrollo argumental no existían razones de censura de suficiente importancia que justificasen la prohibición del guión”[13]

Sin embargo, sorprendentemente, sí que fue prohibido su título original. El propio Julio Diamante propuso como título alternativo Cuando estalló la paz[14], que, para su sorpresa[15], sí que fue admitido. Con este título se presentó en el Festival Internacional de Cine de Venecia de 1962, donde fue la única película representante española y cosechó excelentes críticas[16].

Más complicado fue su camino hasta el estreno en España. Tras el visionado de la cinta, la junta de clasificación (reunida el 28-2-1962) determinó se trataba de una película para mayores de 16 años y de categoría 2ªB ya que, a diferencia del resto de críticos españoles y europeos, la consideraron de muy mala calidad y carente por completo de humor[17]. Desde Saroya Films S.A., y otros miembros relacionados, se pidió una revisión de esta sentencia, aunque durante un año no recibieron contestación alguna. Finalmente, Saroya Films S.A. presentó de nuevo la película con una serie de cortes “con los cuales cree que el valor artístico de la misma ha aumentado sensiblemente”. La junta de clasificación se reunió de nuevo el 14 de mayo de 1964 y decidió calificarla de 2ª categoría. Además, en contestación a una petición de Universal Films, permitió la exhibición de esta con el título original. De esta forma, se estrenó finalmente la película en 1965, tres años después de finalizar su producción[18].

Creo que estos problemas con los que se encontró la película se deben en parte a la manera de presentar las intenciones de la película; por un lado no deja de ser una adaptación de una obra literaria de 1930 que transcurre entre 1914 y 1919 y en la que no hay ninguna referencia a hechos políticos posteriores a esas fechas, y por ello no parece que pueda ser objeto de crítica ni de censura, pero, por otra parte, tal y como dije en el primer párrafo de la reseña, basta con conocer el argumento y el contexto en el que se realizó para saber que no se trata de una inocente película cómica. Creo al respecto, y ya con esto concluyo, que Julio Diamante pronunció la frase que mejor recoge la sensación que debieron de tener los censores al enfrentarse a esta película: “no sabían cómo meter mano a aquello”[19].

 

Rubén Justo Álvarez, noviembre 2014

BIBLIOGRAFÍA:

AA. VV. (1996): Julio Diamante, los trabajos y los días: pasión y vida de un hombre de cine, Cádiz, Universidad de Cádiz, Servicio de Publicaciones

AA.VV. (2007): Julio Diamante entrevistado, Junta de Andalucía, Consejería de Cultura

DIAMANTE, Julio: De la idea al film. El guión cinematográfico: narración y construcción, Junta de Andalucía, Consejería de Cultura       , 1998

FAULKNER, Sally: “New Spanish Cinema in the 1960s: Interviews with Antxón Eceiza and Julio Diamante”. Studies in Hispanic Cinemas, Vol. 2, nº3, 2006

FERNÁNDEZ FLOREZ, Wenceslao: Los que no fuimos a la guerra (Apuntes para la historia de un pueblo español durante la guerra europea). Zaragoza, Lib. General, 1941

GUTIÉRREZ CARBAJO, Francisco: “La memoria de Julio Diamante”. Anales de Literatura Española, nº21, 2009

 

 

 

OTROS MATERIALES CONSULTADOS:

 

Archivo General de la Administración,  36/04832

Archivo General de la Administración,  36/03876

“Julio Diamante, antifranquista de la generación del 56, director de cine (II)”, Ayer, RNE, 06-04-14

“Julio Diamante, antifranquista de la generación del 56, director de cine (II)”, Ayer, RNE, 13-04-14



[1] GUTIÉRREZ CARBAJO, Francisco: “La memoria de Julio Diamante”. Anales de Literatura Española, nº21, 2009, pp. 67-72

 

[2] Congreso concebido con  un marcado carácter político que finalmente fue prohibido.

[3]  Detención enmarcada dentro del conflicto se produjo en ese año de 1956 en la Universidad Central entre los estudiantes y el régimen franquista que llevó al gobierno a decretar el primer estado de excepción de la dictadura.

[4] AA.VV.: Julio Diamante entrevistado, Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, 2007 [Audiovisual]

[5] Los datos de la biografía se han sacado de los siguientes documentos:

GUTIÉRREZ CARBAJO, Francisco: “La memoria de Julio Diamante”. Anales de Literatura Española, nº21, 2009, pp. 72-76

VV.AA. (1996): Julio Diamante, los trabajos y los días: pasión y vida de un hombre de cine, Cádiz, Universidad de Cádiz, Servicio de Publicaciones

“Julio Diamante, antifranquista de la generación del 56, director de cine (II)”, Ayer, RNE, 06-04-14

“Julio Diamante, antifranquista de la generación del 56, director de cine (II)”, Ayer, RNE, 13-04-14

[6] La ausencia de referencias al conflicto bélico, no impiden la inserción de algunas otras de carácter pacifista o antibelicista, como es el nombre de este cine, o, en la escena final, un breve fragmento de la conversación que Javier mantiene con Aurora:  “-JAVIER: Paz, eso es lo que hace falta-AURORA: Las guerras han enseñado mucho –JAVIER: ¿Tú crees? (Señala a unos niños que juegan a la guerra)-AURORA: No sé, Javier, no sé”

[7] “Tengo más de setenta años, sufro hiperclorhidria, carezco de ilusiones, y para huir de mis pensamientos melancólicos consumo grandes dosis de cine, esa barata morfina de nuestro tiempo. Hoy he tenido mala suerte. La película era de guerra y he pasado un mal rato pues me ha hecho recordar viejos y desdichados instantes. Son muchas también las narraciones sobre estos temas. Millares. El mundo está bien enterado de lo que pasa a los soldados en las trincheras. Nadie ha hablado nunca en cambio de nosotros, los hombres que no estuvimos en el frente, pero cuya vida quedó marcada por la guerra [...]”

[8] “Recordaba. Ya sabes. La maldita guerra aquella. Perdí por ella algo de más valor que un brazo, una pierna. Perdí mi vida […] Es como un mal sueño que no he acabado nunca de comprender. ¿Por qué perdí todo? ¿Por qué te perdí a ti cuando tú me querías?”

[9] “Voy a cumplir cuarenta años. Gano 80 duros al mes. Sufro hiperclorhidria. Tiempo ha que enterré todas mis ilusiones […] y para huir de mis pensamientos melancólicos consumo grandes dosis de esa barata morfina de nuestro tiempo: el “cine” […] Hace quince días leí una novela en la que se contaba lo que ocurría en las trincheras alemanas del oeste […] No regateo mi compasión para los hombres que se arrastraron por el barro de las trincheras[…] pero entre todas las víctimas de ese furor abominable estoy yo […] He perdido en esa  estúpida contienda , aun lejos de aquella y sin asomo de culpa, algo de mayor importancia que un brazo o una pierna, he perdido, sin morir, mi vida”: FERNÁNDEZ FLOREZ, Wenceslao: Los que no fuimos a la guerra (Apuntes para la historia de un pueblo español durante la guerra europea), Zaragoza, Lib. General, 1941, pp.7-9

[10] AA.VV.: Julio Diamante entrevistado, Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, 2007 [Audiovisual]

[11] FAULKNER, Sally: “New Spanish Cinema in the 1960s: Interviews with Antxón Eceiza and Julio Diamante”, Studies in Hispanic Cinemas, Vol. 2, nº3, 2006, pp.213

[12] DIAMANTE, Julio: De la idea al film. El guión cinematográfico: narración y construcción, Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, 1998, p. 141

[13]  Nota informativa de la Dirección General de Cinematografía, 01-09-1961, AGA 36/04832

[14] AA.VV.: Julio Diamante entrevistado, Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, 2007 [Audiovisual]

[15] Cabe recordar de nuevo la proximidad de los “25 años de paz”

[16] Carlos Fernández Cuenca escribió, por ejemplo, en la edición del diario Ya del día 01-09-1962: “Inteligente y juvenil humorismo español […] Sus observaciones son certeras y el tono humorístico tiene frescura y delicada poesía”

[17]  Uno de los miembros de la Junta de Clasificación anotó: “Ausente de toda comicidad. Eran mejores los de Jaimito [refiriéndose a los chistes]”, Expediente de la Junta de Clasificación, 27-02-192, AGA 36/3876

[18]  Todos estos datos han sido recabados de los documentos referentes a la película disponibles en: AGA 36/3876

[19]  AA.VV.: Julio Diamante entrevistado, Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, 2007 [Audiovisual]

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