De Caracas a Popayán: explorando la Salud Pública de Venezuela y Colombia

Por Javier Segura del Pozo

Médico salubrista

A finales de noviembre, realicé un viaje de dos semanas a Venezuela y Colombia invitado por lectores de este blog. Durante el mismo pude conocer brevemente dos interesantes experiencias de salud comunitaria y de lucha contra las DSS: la misión bolivariana de “Barrio adentro”, sustentada por miles de profesionales de salud cubanos que trabajan en los barrios mas deprimidos de la ciudad de Caracas, y el programa de salud intercultural de las comunidades indígenas del Cauca (departamento al suroeste de Colombia). Con este artículo se inician varios relatos de mis observaciones e impresiones sobre la salud pública en Colombia y Venezuela, y su contexto social y político.

Izquierda: Imagen del barrio Flores de Catia, a la salida de Caracas (Venezuela); derecha: Javier Segura durante una conferencia en el encuentro del Programa de Salud del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), en Coconuco (Cauca, Colombia). Fuente: Javier Segura, noviembre 2011.

Justificación de un viaje de 20.000 Km.

Hace apenas dos semanas que he vuelto a España de un apasionante viaje a Caracas (Venezuela) y al Cauca (departamento al suroeste de Colombia). Algunos de nuestros lectores latinoamericanos del blog “Salud Pública y algo mas”, con los que mantengo desde hace un tiempo una fructífera correspondencia, me habían invitado a asistir a varios encuentros académicos y profesionales de Salud Pública. Concretamente, me habían pedido dar unas conferencias sobre DSS y  programación en SP[1]. Aprovechando esta invitación[2], tuve varios “conversatorios” y sesiones de trabajo con grupos profesionales de la universidad, de la administración de salud pública, de las sociedad cientificas y con equipos de salud que trabajan con las comunidades locales.

Estaba especialmente interesado en conocer algunas experiencias locales de promoción de la salud y desarrollo comunitario, tal como la misión bolivariana de “Barrio Adentro”, en los impresionantes barrios pobres que tapizan las faldas de las montañas que rodean el centro histórico de la ciudad de Caracas y algunos prósperos municipios próximos (como Chacao), con sus exclusivos country clubs. Así como la experiencia de las comunidades indígenas del Cauca, que están construyendo un interesante Sistema Integral de Salud Propio e Intercultural (SISPI).

La experiencia ha sido fantástica, no solo por el material que he recogido  y por las enseñanzas recibidas de los colegas venezolanos y colombianos (que intentaré compartir en los próximos meses con vosotros, queridos lectores), sino por las bellísimas personas y los tremendos salubristas que he conocido: profesionales y activistas comprometidos con su comunidad, desde diferentes opciones ideológicas y culturales.

Si el ánimo, agradecimiento y aportaciones que recibimos regularmente, Consuelo Ibáñez y yo, de los lectores del blog[3], ya es suficiente estimulo,  este viaje ha sido la recompensa definitiva para justificar el esfuerzo que venimos haciendo semanalmente para “alimentarlo”.  Por otra parte, debo confesaros que la agradable constatación del abrumador grado de difusión del blog, va unida a una preocupación por el nivel de responsabilidad inherente con los lectores que confían en nosotros.

 

Una introducción sobre la Venezuela del siglo XXI

Si creía que en mi país, España, durante las recién pasadas legislaturas del Gobierno socialista (2004-2011), había un grado insufrible de polarización social y de sectarismo político e informativo, entre las opciones representadas por el gobierno socialista y  las de la oposición conservadora, con el corifeo de sus respectivos medios de comunicación y lobbies de opinión, he comprobado que la sociedad venezolana supera con creces la situación española.

Venezuela se divide entre apasionados chavistas y no menos apasionados antichavistas, no habiendo, al parecer, espacio para las “medias tintas”. Para el reconocimiento de las buenas cosas y razones “del otro” y, por lo tanto, mucho menos, para un dialogo y debate que acerquen posturas y tiendan puentes. Los matices están desterrados por las rotundas opiniones. Los odios, amores y “el pensamiento visceral” son el pan nuestro de cada día.

Para los que damos valor a la POLÍTICA (con mayúsculas) como un instrumento de cambio social y de mejora de la salud colectiva, censuramos el “pasotismo” y nos duele el creciente desinterés y desapego por la cosa pública o común, inicialmente recibimos con agrado que Venezuela sea una sociedad en la que la política tiene una presencia considerable en la vida cotidiana de sus ciudadanos: en las conversaciones en la calle, en la programación de TV, en las publicaciones que se venden en los quioscos[4], etc.; incluso, en los congresos científicos (¡!). Aunque, tal vez, debo matizar: no es tanto la política lo que está omnipresente, sino un nombre o un apellido de seis letras: ¡¡¡CHÁVEZ!!!

Os aseguro que es imposible empezar cualquier tipo de conversación (sea sobre futbol, comida, viajes, cine, etc.) sin que acabe con Hugo Chávez  siendo el centro del discurso. Según el interlocutor, a Chávez se le atribuye tanto los mas increíbles males del país y las más aviesas y diabólicas de las intenciones, como, desde el otro polo, se le contempla como el origen y la fuente de todas las bendiciones patrias, se le trata con una reverencia casi religiosa, fundiéndose su imagen (omnipresente en los espacios públicos) con Bolívar, el padre de la patria. Chávez es una obsesión en Venezuela[5].

Carteles con la imagen de Hugo Chávez y de Simón Bolívar en las fachadas de edificios de Caracas. Fuente: Javier Segura, noviembre 2011.

Advierto esto porque al igual que se dice que “en la guerra, la  verdad es la primera víctima”, en Venezuela (que está en permanente guerra entre chavistas y antichavistas) es muy difícil obtener una información contrastada y que no tenga el riesgo de estar condicionada por esta tremenda polarización social. Por ello, he intentado hablar con ambos bandos y, afortunadamente, he tenido la oportunidad de ello. También he intentado obtener materiales escritos de diferentes fuentes y, cuando he podido, entrevistarme personalmente con los protagonistas de las historias (por ejemplo, con los estudiantes de la nueva carrera de “Medicina Integral Comunitaria”, con los habitantes de los barrios o con los usuarios de los servicios).

De cualquier forma, se que, precisamente por este afán de equidistancia en cuanto al valor de las fuentes (que no de neutralidad en el análisis),  el resultado de estos próximos artículos no va a contentar a ninguno de los dos bandos. Siento si algunos de mis generosos informantes se puedan sentir heridos con mis opiniones. Por lo menos, que sepan que he intentado ser lo mas objetivo y honesto posible,  y,  como siempre, asumo la responsabilidad total de lo que escribo, incluido, mi muy probable riesgo de equivocarme. Además, hay que considerar el relativo valor de mis opiniones, por el escaso tiempo que he tenido para conocer en persona la realidad diaria venezolana. Tengo la esperanza de que mis lectores venezolanos puedan corregirme en los errores y les animo a utilizar para ello la sección de comentarios al final de cada artículo.

 

 

Luces y sombras

A lo largo de varias entregas, recorreremos varios aspectos y  experiencias de la Salud Pública y la Salud Comunitaria venezolanas. Mediante algunos apuntes históricos, recordaremos la difícil situación política, las enormes desigualdades sociales (también en salud) y la injusta distribución de la riqueza (en un país inmensamente rico en cuanto a recursos naturales: petróleo, minas, bosques, hidrología, costa, etc.). Esta situación previa aupó democráticamente al poder al Presidente Hugo Chávez en 1999, con un inmenso respaldo popular. Veremos el abandono anterior de la red de atención primaria en los barrios más pobres y el inmenso esfuerzo por reconstruirla a partir del Programa “Barrio Adentro”. Haremos un análisis de esta misión con sus evidentes logros, sus déficits pendientes y los riesgos inherentes a la creación de una red de atención sanitaria paralela, sustentada además en más de 30.000 profesionales de salud foráneos (cubanos). 

Desigualdades sociales y urbanísticas en Caracas. Foto: Alfredo Brillembourg http://www.gusrubens.com/LB/Caracas-L.JPG .

Nos acercaremos a la nueva carrera de Medicina, llamada “Medicina Integral y Comunitaria”, con un amplio contenido en prevención y promoción de la salud, creada por el gobierno bolivariano, a espaldas y con la oposición de las autoridades académicas. Su primera promoción de 8.000 médicos, la mayoría de ellos provenientes de los mismos Barrios a los que quieren servir, se licencian el mes que viene, y es fuente diaria de polémica sobre la calidad de su formación en los medios venezolanos.

También conoceremos otras misiones de salud y desarrollo comunitario (enseñanza, alimentación, cooperativismo, etc.) con una gran vocación de participación comunitaria. Admiraremos las macrocifras de desarrollo social y salud de la última década, fruto de la disminución evidente de la brecha social anterior, y daremos fe del consecuente gran apoyo popular que tiene el gobierno bolivariano en las poblaciones de los Barrios. Nos asombraremos, al pasear por Caracas, de las muestras de las políticas de realojamiento de las decenas de miles de familias damnificadas (“los damnificados”), por las periódicas inundaciones y terremotos, en edificios públicos, centros comerciales e instalaciones militares .

A su vez, comprobaremos como la mayoría de las clases medias urbanas se han sentido excluidas de este proceso, y critican ferozmente las supuestas dinámicas burocratizadoras y sectarias que habrían  reproducido vicios históricos anteriores al chavismo y originalmente criticados por este: demagogia, populismo, culto a la personalidad del líder, sectarismo para el acceso a puestos de responsabilidad de carácter técnico en la administración y las empresas públicas, manejo de listas negras (entre ellas la llamada “lista Tascón”[6]), manipulación informativa, sectarismo en la concesión de subvenciones a proyectos culturales y en la renovación de licencias de los medios, persecución al rival político, ineficacia en la gestión pública y la administración de las ciudades, corrupción, cambio del sistema electoral a interés del partido en el gobierno, patrioterismo, etc.

Según estas fuentes, la desilusión y desafección frente a las expectativas creadas por la revolución bolivariana, habrían justificado una importante diáspora de venezolanos en la última década y un considerable descenso en el apoyo popular del Presidente Chávez.  Según las otras, la feroz resistencia de las fuerzas reaccionarias frente al cambio y la renovación social, han impedido remover las lacras históricas, llegar a compromisos reformistas, forzando por ello la creación de administraciones y servicios paralelos bolivarianos (servicios de salud paralelos, programas educativos paralelos, redes de distribución de alimentos paralelos, policía paralela, televisión paralela, universidades paralelas, carrera de medicina paralela, etc.)

Nos sorprenderemos al ver como una parte importante de las Universidades (también las públicas), con una gran tradición izquierdista y de lucha contra las desigualdades sociales, está enfrentada al chavismo. Y como en la coalición de oposición que aspira impacientemente a arrebatar el poder a Chávez en las elecciones del próximo 7 de octubre de 2012, no solo hay fuerzas de derecha y los clásicos “poderes fácticos”, sino partidos y personalidades de izquierda y centro-izquierda, algunos de los cuales apoyaron a Chávez en las primeras legislaturas.

Veremos el gran problema de la inseguridad ciudadana en Caracas (el miedo a los “malandros”), corroborado por las cifras de incremento de mortalidad por hechos violentos. Testificaremos sobre el tremendo problema del congestionado tráfico rodado y de los accidentes de tráfico (que como comprobé en Colombia, y, anteriormente, en mis viajes por Oriente Medio, por desgracia, no es exclusivo de Venezuela).

 

La salud intercultural y la resistencia indígena en el Cauca

De Venezuela saltaremos a Colombia. Ese país ha sufrido en las últimas dos décadas una severa y profunda reforma de su sistema de salud, fruto de las políticas neoliberales de sus últimos gobiernos. Durante el gobierno del presidente Cesar Gaviria, se aprobó la Ley 100 de 1993 (Sistema de Seguridad social Integral en Colombia), en virtud de la cual se atomizó el sistema nacional de salud en EPS’s (entidades promotoras de servicios) que contratan con IPS’s (instituciones prestadoras de servicios de salud), introduciendo las lógicas lógicas del mercado en el sistema de salud. Junto con las evidentes consecuencias negativas para el acceso a la salud de las clases más populares, y el retroceso en politcas integradas de salud comunitaria y de promoción de la salud, trajo, sin embargo, consigo una oportunidad para las comunidades indígenas: la construcción de un sistema de salud propio.

El Cauca es un departamento al suroeste de Colombia, cuya capital es Popayán. Esta es una bella ciudad colonial (típico diseño urbanístico colonial de la cuadricula perfecta con gran plaza central) de unos 245.000 habitantes, recientemente reconstruida después del terremoto de 1983. Tiene una gran tradición cultural y universitaria, actualmente en cierto declive. Situada en el Valle andino que debe su nombre al río Cauca, está atravesada por la carretera panamericana y situada a una distancia de 300 Km. de la frontera con Ecuador. El Cauca es el departamento colombiano con un mayor porcentaje de población indígena: un 25%, que se complementa con otro 25% de población afro-colombiana.  El Cauca junta a su inmensa belleza natural, la pervivencia de los problemas cronificados en                                                  Colombia y otros países del entorno (narcotráfico, grupos armados y desigualdades sociales).

Popayán. Iglesia de San Francisco, reconstruida por la Cooperación internacional española. Fuente: Javier Segura, noviembre 2011

El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) es una organización que agrupa a más del 90% de las comunidades indígenas del Cauca, constituidas por 8 pueblos indígenas: Nasa – Paéz, Guambiano Yanaconas, Coconucos, Epiraras – siapiraras ( Emberas), Totoroes, Inganos y Guanacos. Tiene un programa de salud que presentaremos en los siguientes artículos.

Os tengo que confesar que hasta este viaje a Colombia, mi conocimiento de la interculturalidad era más bien teórico. Con los compañeros de las IPS indígenas, a los que conocí durante las jornadas en Coconuco, aprendí lo que es la convivencia, el respeto mutuo y la complementariedad entre la medicina tradicional indígena y lo que ellos llaman “la medicina occidental”. Es un modelo que ellos están poniendo en marcha con acierto,  paciencia y constancia, Hablaremos de estos aciertos, pero también de las lógicas dificultades. Admiraremos el enfoque participativo del programa (hasta el punto de que la renovación de los contratos de los profesionales de salud depende del informe de las comunidades a las que sirven). Y  del respeto a las tradiciones ancestrales y a la naturaleza.

Conoceremos otros programas comunitarios, como el de autonomía alimentaria. Admiraremos la historia de resistencia pacifica de las comunidades indígenas, durante más de 500 años, para preservar sus tradiciones, culturas e idiomas. Y el gran compromiso étnico-político y las inmensas ganas de aprendizaje de sus valiosos profesionales de salud. Veremos como estos desarrollan su tarea en difíciles condiciones cotidianas de vida en los resguardos y las veredas.

También veremos como en este medio de trabajo y convivencia, nuestro lema “de las batas a las botas”, del proyecto de reorientación comunitaria de los Centros Madrid Salud (del ayuntamiento de Madrid), en el que llevo más de 3 años inmerso, adquiere un significado especial (aproveché también este viaje para presentar este proyecto).  Finamente, conoceremos los interesantes proyectos que tienen el Departamento de Salud pública (de la Secretaria de Salud del gobierno regional del Cauca) y la Facultad de Medicina (de la Universidad del Cauca) de profundizar en la formación de Salud Pública y apoyar este interesante proceso de salud intercultural y de desarrollo de las comunidades indígenas y afrocolombianas.

Imagen de previsualización de YouTube

Video de 2009 sobre la historia, persecución, discriminación y organización de las comunidades indígenas del Cauca y del CRIC (Consejo Regional Indígena del Cauca). Fuente: CRIC

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Este artículo forma parte de la serie “La Salud Pública en Venezuela” de la que se llevan publicadas las siguientes entregas:

  1. De Caracas a Popayán: explorando la Salud Pública de Venezuela y Colombia
  2. El sistema público de salud en Venezuela
  3. Misión Barrio Adentro (1ª parte: origen y desarrollo)
  4. Misión Barrio Adentro (2ª parte: presente y futuro)
  5. Medicina Integral Comunitaria (MIC): formación médica alternativa en Venezuela.
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[1] Basadas en los textos editados en dos categorías de este blog: “Desigualdades Sociales en Salud” (DSS)  y “Curso crítico de programación en salud pública”  . Los de este último curso, son, al parecer, utilizados por los coordinadores nacionales de los programas del Ministerio del Poder Popular para la Salud de Venezuela.

[2] La invitación se la debo, en primera instancia, a mis ilustres colegas salubristas, y ahora amigos: Dr. Saúl Orlando Peña Arciniegas, Presidente de la Sociedad Venezolana de Salud Pública y de la Red de Sociedades Científicas Médicas de Venezuela, y al Dr. Giovanni Apráez Ippolito, asesor de la OPS  y profesor de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá y de la Universidad del Cauca en Popayán, además, de al programa de salud del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC)

[3] Además del simple hecho de saber que nuestros textos están siendo utilizados con provecho en diferentes ámbitos salubristas,  estudiantiles y ciudadanos, por algunas de las aproximadamente 6 millones de visitas (principalmente de Latinoamérica-70%-y  España-25%) que el blog ha tenido desde hace casi 5 años (febrero de 2007). ¡Perdón, por al “autobombo”…!

[4] Sorprende ver expuestos, como “best sellers”, los cuadernillos legales con el texto de las últimas leyes del gobierno bolivariano, a la venta en kioscos y puestos de vendedores callejeros.

[5] Para entender esta polarización y sectarismo basta ver durante 10 minutos cualquier programa de la TV chavista (Venezolana de TV y Telesur) y de la TV antichavista (Globovision)

[6] Ver “Lista Tascón” en : http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Tasc%C3%B3n

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