26) Algo más que contar lo que hacemos.

Mi reto más reciente: divulgación para niños en la Primavera Científica en Salamanca. La charla: “Pata de pollo, pata de pato para curar a la abuela”.

Voy a seguir contándote otras consecuencias de haberme implicado en la transferencia de nuestros resultados de la investigación. Actividades que antes no hacía, o que, si las hacía, las juzgaba de otra manera. Uno de los primeros cambios fue el tener que aprender a divulgar, pues divulgar es muy diferente a difundir nuestros resultados en seminarios y artículos, lo que es consustancial a nuestra actividad científica.

Mis primeras charlas divulgativas fueron para asociaciones de personas afectadas por retinosis pigmentaria. Según avanzaba nuestro proyecto de tratamiento con la proinsulina de ratones con retinosis, diversas asociaciones se interesaron por nuestros progresos. Me invitaron a charlas, convivencias y congresos de pacientes para que se los explicara. Una colega médico, a quien se lo agradezco, me hizo ser consciente de que estaba hablando a los pacientes y a sus familiares pensando en mis ratones; sin embargo, ellos recibían las palabras pensando en sí mismos. Y, claro, había muchas cosas que chirriaban cuando el presunto sujeto es una persona y no un ratón. Así que poco a poco fui “humanizando” mis charlas.

Otro punto importante es que el diseño de nuestros experimentos y los resultados obtenidos no importan tanto en charlas divulgativas como en las científicas. A lo largo de los años he llegado a la conclusión de que lo importante es transmitir el proceso creativo de una investigación y la emoción de ir avanzando, todo ello con el rigor crítico que cualquier tema científico requiere. Una de mis metas es lograr transmitir lo que Carl Sagan enunció de forma sencilla: “La ciencia es más que un simple conjunto de conocimientos: es una manera de pensar”.

Al cambiar mi perspectiva sobre lo que un investigador debería hacer, me he topado de nuevo con el hecho de que la divulgación se considera y se valora como una tarea accesoria para un investigador; igual que lo que te conté anteriormente sobre la transferencia del conocimiento. En mi opinión, ambas deberían ser un compromiso del investigador con la sociedad que nos financia. Incluso pensando más egoístamente, la divulgación puede ser una buena herramienta para incrementar la percepción social de la necesidad de la investigación y, quizás de esa forma, avanzar hacia lograr una financiación y unos procedimientos administrativos* más acordes con nuestro trabajo.

* Permíteme recomendarte otro artículo mío: “Si Fleming trabajara hoy en un laboratorio español…

 

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