Mientras duermes (Jaume Balagueró, 2011)

Reseña de Javier García Navarro:

*Nota: el siguiente trabajo revela puntos clave de la trama de la película

El director catalán Jaume Balagueró (Darkness, Frágiles, [REC]) nos obsequió en 2011 con la no poco perturbadora Mientras duermes, con Luis Tósar en el papel protagonista de César, un portero de un bloque de apartamentos cuya obsesión es recrearse en el dolor de las personas de su entorno. Para ello debe ser capaz de tener controladas todas las acciones de cada vecino que habita en el inmueble, poniendo especial atención en Clara (interpretada por Marta Etura), una chica a la que la vida parece haberle sonreído en todo lo personal. Es educada, rebosa optimismo cada día y cada momento en que habla con los demás… algo que César se ha propuesto cambiar.

Mientras duermes entra dentro de ese grupo de filmes que se mueven en la frontera de lo que se conoce como “terror” y “thriller” (orientado a una corriente más psicológica), confundiéndose y mezclándose ambos términos a la hora de intentar definir la esencia de películas como la que nos atañe. De alguna forma, esa confusión tiene su sentido, ya que, como se irá viendo, aúna elementos procedentes tanto del terror más clásico como del llamado “thriller psicológico”. Pero, ¿en qué proporción? ¿Pesa más uno sobre el otro? La acción acontece en un piso al más puro estilo del Polanski de La semilla del diablo (1968) o El quimérico inquilino (1976), lo que hace que se refuerce algo en lo que todos los críticos insisten de forma unánime cada vez que se refieren a la película: esta vez, el miedo a lo cotidiano, a algo tan normal como un portero al que se le ha dado el poder de entrar en la casa de cualquiera.

La tendencia del terror es la de infundir esa sensación característica del miedo mediante seres o sucesos que se escapan del mundo físico que nosotros controlamos, como ocurre en El exorcista (William Friedkin, 1973), Alien (Ridley Scott, 1979),  El resplandor (Stanley Kubrick, 1980) o El sexto sentido (M. Night Shyamalan, 1999). En Mientras duermes, lo que se hace es crear una atmósfera agobiante, se juega con la duración de los planos para acentuar el suspense y/o el terror, según cada caso particular: “las pausas y los silencios se convierten en tiempo de expectación y valoración”[1], produciendo esa sensación típica de situaciones en las que da la impresión de que no está pasando nada, pero su tiempo pausado crea una tensión que da a entender lo contrario, hasta que finaliza la acción con algo más o menos impactante. Todo ello queda orquestado para ofrecer desde la situación más sutil hasta la más violenta (SPOILER), como el asesinato de César al personaje de Alberto San Juan (FIN DE SPOILER). Además, “estas escenas grotescas suelen estar incorporadas en escenarios contemporáneos y familiares (con frecuencia filmadas en el sitio real), lo que hace posible un mayor sentido de thriller de un mundo doble que en el tradicional formato de estilo gótico”[2]. Es como si el hecho de estar rodada en un ambiente familiar y/o cotidiano para nosotros encajase más con la idea de “thriller” que los espacios tenebrosos y amenazantes de las obras de terror clásico.

Este último factor, junto a esa “atmósfera insana” que el filme recrea, hace que lo más correcto sea probablemente decir que se trata de un thriller psicológico, por lo tanto ¿qué hace que se le califique también como un filme de terror? Hay elementos extraídos de algo que nosotros reconocemos como situaciones de miedo universales y que han inspirado al cine desde sus inicios: “hay un horror original, algo que está grabado en nuestra memoria y que todos poseemos […] esos arquetipos grabados […] no tienen que ver con la historia de cada individuo: son universales y forman el llamado inconsciente colectivo”[3]. Las palabras de la escritora Norma Lazo aluden a un factor con el que Mientras duermes juega constantemente: “la sensación de que algo habita en los espacios oscuros, las cuevas, los armarios, las alcantarillas, e incluso el pequeño espacio de debajo de nuestra cama, es un temor generalizado”[4]. Nuestro monstruo se introduce bajo la cama de Clara para ocultarse y “asaltarla” por las noches, es una clara alusión a ese miedo tan común en la etapa de la infancia. Y la propia idea de la existencia de un ser monstruoso en sí es un recurso de terror clásico: aunque su apariencia sea humana, su psicología impide que pueda considerarse al menos como alguien capaz de integrarse en nuestra sociedad. Como recalca la crítica de cine Andrea G. Bermejo, “ahora Balagueró nos cuenta […] que los monstruos existen […] y están más cerca de lo que crees, ¿en el edificio en el que vives? Tonterías, los zombies no existen -en referencia a [REC], en la cual se vuelve a la misma idea de “terror de edificio”, pero recurriendo esta vez a zombies, algo que hace referencia a la concepción de terror más popular, más inspirado en lo sobrenatural-, tu verdadero enemigo es de carne y hueso, te saluda todas las mañanas, es el portero de la finca, un monstruo de los de debajo de la cama”.[5]

Un monstruo distinto, pero monstruo al fin y al cabo. Además, compara la caracterización de César con otros “monstruos humanos” contemporáneos a este personaje: “este psicópata, primo hermano del Joker (en eso de ser malo por ser malo) y de costumbres fijas como Patrick Bateman, está tan deprimido que sólo se siente mejor con la desgracia de los demás”[6], aunque ya utiliza otra palabra con la que definir a este tipo de personajes, más adecuada a la naturaleza humana que “monstruo”: “psicópatas”. Otros como Carlos Boyero no tienen ningún reparo a la hora de compararlo con un ejemplo sacado directamente del terror clásico, en un punto de vista además muy acorde con la anterior: “puede ser como el monstruo de Frankenstein, alguien que es malo porque es desgraciado, revenido con la tonta o coherente felicidad del prójimo, capaz de las barbaries más sofisticadas con tal de machacar la seguridad del inseguro”.[7] Y además, Boyero insiste en que, pese a que “Balagueró cuenta esta inquietante historia […] sin golpes de efecto”[8], el personaje encarnado por Luis Tosar “provoca terror”[9] (aunque otros críticos como Jordi Batlle Caminal prefieren definir ese sentimiento del espectador como “una inquietud constante”[10], más que terror).

Como vemos, César comparte una buena cantidad de características con los monstruos clásicos de la historia del terror: la soledad, la necesidad de esconderse, la maldad procedente de su propia desgracia, el rencor hacia todo lo que le rodea… (SPOILER) Y su triunfo sobre la maltrecha Clara al final del filme recuerda a algo que diría varios años atrás el escritor de relatos de terror y director de cine Clive Barker (Hellraiser, 1987; El señor de las ilusiones, 1995) para la Publishers Weekly, algo que merece ser reseñado en su totalidad: “Casi toda la ficción de horror empieza con una vida rutinaria que es desquiciada por la aparición de un monstruo. Una vez eliminado el monstruo, todo vuelve a la normalidad. No creo que eso sea válido para el mundo. No podemos destruir el monstruo porque el monstruo somos nosotros. Piénselo: no hay peores monstruos que las personas con quienes nos casamos, o con quienes trabajamos, o que nos han engendrado”.[11] Mientras duermes cumple palabra por palabra el testimonio de Barker: César es uno de esos monstruos que se mueven entre nosotros, y al contrario que iconos como la criatura de Frankenstein y Drácula, su apariencia es humana al cien por cien y no podemos deshacernos de él de la misma forma que se plantea en las respectivas ficciones de los anteriores debido a su perspicacia y ese “don” que posee para la manipulación, el cual le lleva a salir airoso de todos los males que ha cometido e incluso a permitirse el lujo de terminar de destrozar psicológicamente a Clara, confesándole por carta que el hijo de ésta es fruto de las violaciones que se producían en sus encuentros tras colarse en su casa, esperar a que se durmiera y administrarle cloroformo (FIN DE SPOILER).

Sin embargo, como antes se ha dicho, el director da un paso hacia delante: “es ahí donde Jaume Balagueró da en el clavo: sentimos una morbosa fascinación por el monstruo y nos colamos con él debajo de la cama de su víctima”.[12] Nuestro monstruo es el protagonista indiscutible de la trama, pero todo se narra desde su punto de vista, que es precisamente lo que hace que nos volvamos sus cómplices. En palabras del director, “el retrato -del monstruo- era tan próximo y tan minucioso que de pronto te descubrías encubriendo la maldad, compartiéndola, casi tomando partido por ella. Ahí radicaba la novedad, su profunda originalidad. Lo que lo hacía, en definitiva, profundamente aterrador”.[13] Como puntualiza el escritor Martin Rubin, “no es posible considerar el thriller como un género de la misma manera que, por ejemplo, el western o la ciencia ficción […] El thriller puede ser conceptualizado como un “metagénero” que engloba a otros géneros”.[14] Géneros como el terror o el policíaco están entre los que funcionan mejor dentro del thriller (otros como el musical o el cine bélico “no son tan receptivos” [15]): en cualquier caso, es como si el thriller necesitara “algo más”, unas bases para empezar a concebir una historia e introducirle después la consiguiente dosis de suspense. Y en el caso de Mientras duermes, dichas bases proceden del terror: podría decirse que la película se trata de un thriller psicológico basado en el terror (u horror), ya que sus cimientos se encuentran en situaciones de verdadero terror universal insertadas en un ambiente cotidiano, todo ello sintetizado en una sensación final de “horror” ligada al suspense, de ahí que puedan ser válidas ambas consideraciones; pero esto hace que el film no pueda ser de un género exclusivo, por lo que va a prevalecer el thriller psicológico, ya que en él se basa su tratamiento: éste hace que se asemeje más a ese cine de psicópatas al estilo del Lecter de El silencio de los corderos (Jonathan Demme,1991) o del mencionado Bateman de American psycho (Mary Harron, 2000) que al de terror como tal, pero sin renunciar a sus principios.

 

 

[1] BARROSO, Jaime. Realización Audiovisual. Ed. Síntesis, Madrid. 2008. Página 101.

[2] RUBIN, Martin. Thrillers. Cambridge: Cambridge University Press. Reino Unido. 2000. Página 194

[3] y [4] LAZO, Norma. El horror en el cine y en la literatura, acompañado de una crónica sobre un monstruo en el armario. Paidós, México. 2004. Página 19.

[5] y [6] Crítica de Andrea G. Bermejo para Cinemanía.es (fecha de consulta: 4 de abril de 2012)

http://cinemania.es/criticas/detalle/10070/mientras-duermes

[7], [8] y [9] Crítica de Carlos Boyero para el diario El País (fecha de consulta: 5 de abril de 2012)

http://elpais.com/diario/2011/10/14/cine/1318543203_850215.html

[10] Crítica de Jordi Batlle Caminal para La vanguardia.com (fecha de consulta: 7 de abril de 2012)

http://www.lavanguardia.com/cine/20111014/54231042963/mientras-duermes.html

[11] BARKER, Clive. Sangre 2 (libro de relatos). Ed. Martínez Roca. Barcelona. 1993. Página 10 (prólogo de Eduardo Goligorsky)

[12] Crítica de la película en 20 minutos.es (fecha de consulta: 4 de abril de 2012)

http://www.20minutos.es/cine/cartelera/pelicula/31582/mientras-duermes/

[13] MARINI, Alberto. Mientras duermes (novela). Plaza Janés. España. 2011. Página 4 (prólogo de Jaume Balagueró).

[14] y [15] RUBIN, Martin. Thrillers. Cambridge: Cambridge University Press. Reino Unido. 2000. Página 12

Bibliografía

BARROSO, Jaime. Realización Audiovisual. Ed. Síntesis, Madrid. 2008.

RUBIN, Martin. Thrillers. Cambridge: Cambridge University Press. Reino Unido. 2000.

LAZO, Norma. El horror en el cine y en la literatura, acompañado de una crónica sobre un monstruo en el armario. Paidós, México. 2004.

BARKER, Clive. Sangre 2 (libro de relatos). Ed. Martínez Roca/Bolsillo. Barcelona. 1993.

MARINI, Alberto. Mientras duermes (novela). Plaza Janés. España. 2011.

Webgrafía

Ficha en Filmaffinity

http://www.filmaffinity.com/es/film778631.html

Reseña sobre la película en 20minutos.es

http://www.20minutos.es/cine/cartelera/pelicula/31582/mientras-duermes/

Crítica de Mientras duermes de El País.com

http://elpais.com/diario/2011/10/14/cine/1318543203_850215.html

Crítica en Cinemanía.es

http://cinemania.es/criticas/detalle/10070/mientras-duermes

Anexos

Web oficial de Mientras Duermes

http://www.mientrasduermeslapelicula.com/

Reportaje sobre el filme de Balagueró en RTVE.es

http://www.rtve.es/noticias/mientras-duermes/

 

Javier García Navarro, mayo 2012.

 

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