Se vende un tranvía (Juan Estelrich, 1959)

Reseña de Inmaculada Herencia Leva:

El neorrealismo fue una tendencia cinematográfica que nació en Italia en la década de los 40, después de la II Guerra Mundial. Influyó de forma significativa en las demás artes y en el resto de cinematografías internacionales. El objeto de este trabajo es analizar las posibles influencias del movimiento neorrealista en la obra del director español Luis García Berlanga, en concreto en el capítulo “Se vende un tranvía”, en el cual fue guionista junto con Rafael Azcona.

El neorrealismo se caracteriza principalmente por su intención de acercarse a la realidad y al exterior. Camila Segura, profesora de la Universidad de Columbia, explica que “en Italia apareció como una respuesta al fascismo de Mussolini, como una forma de bombardear la imagen dictatorial y deshumanizada que el mundo tenía de Italia. Tenía la intención de ser un género que se acercara al documental en el sentido en que iba a documentar, a la manera de crónica, un momento de posguerra”.1

Huyen del estudio y graban la realidad tal cual, prescinden de las estrellas de cine y utilizan el mínimo material necesario, debido, en parte, a la precariedad de la industria. Su estética es naturalista y huyen del melodrama. Rosellini, además, buscaba la improvisación, careciendo en ocasiones sus rodajes de planificación. En palabras de Rosellini: “es un film que plantea y se plantea problemas: es el film que pretende hacer pensar”.2

España, por su parte, se encontraba en pleno régimen franquista. Nos situamos en este caso en los años 50, época en la que el cine estaba muy limitado por la censura y se producían principalmente películas sobre el esplendor y la exaltación del régimen e históricas. Berlanga irrumpe en este escenario con la intención de romper con este tipo de cine. Propuso una visión más realista y aguda de la España de la posguerra. Su cine se centra en los problemas del pueblo español, criticando el subdesarrollo y el atraso en el que se encontraba el país.

La censura era el principal obstáculo del cine en estos años, pero Berlanga tuvo la creatividad de saber camuflar su denuncia sociocultural dentro de sus películas, recurriendo a un estilo de sainete3, jocoso y  muy “a la española”. Detrás de esa apariencia encontramos mucho humor negro, sátira y una gran crítica social. De esta forma consiguió librarse en parte de la censura, aunque muchos de sus guiones fueron rechazados.

La obra en la que nos centramos es “Se vende un tranvía”, con guión de Berlanga y Azcona. Iba a formar parte de la serie de televisión “Los pícaros”, pero finalmente acabó siendo un programa piloto, pues la serie no se realizó. Como describe Pérez Perucha: “los directores de Televisión Española contemplan la película propuesta mudos de espanto, y cuando se reponen del estupor que su visión les depara, se niegan contundente e inapelablemente a emitir el filme y rodar la serie”.4

 

Berlanga y la corriente neorrealista tienen en común esa necesidad de mostrar la realidad, de enseñar la sociedad de la posguerra y criticar la situación del momento. La influencia del neorrealismo es clara en este sentido. El director italiano Zavattini visitó España en 1954 y, junto con Berlanga, planeó llevar a cabo un filme, algo que fue imposible debido a la censura. Sin embargo su influencia quedó ahí, y se refleja en su acercamiento a la gente sencilla, a la vida cotidiana.

 

Se vende un tranvía” muestra perfectamente todas las características que he mencionado. Detrás de esta comedia casi costumbrista llena de tópicos españoles encontramos una crítica férrea de la sociedad española, mostrando a los habitantes de la ciudad como los más listos y aventajados que van a aprovecharse de los pobres incultos que vienen del pueblo. El tranvía se usa como una sátira del prácticamente inexistente avance tecnológico que se vivía en España en esos años. La burla queda confirmada al final, donde tanto el hombre de ciudad como el de pueblo acaban en la cárcel, poniéndolos a ambos al mismo nivel.

 

Sin embargo, considero que el contenido neorrealista de este cortometraje acaba ahí, en su mensaje, en su intención. La estética y la forma en la que está llevado a cabo no tienen nada que ver con el estilo italiano: se usan actores famosos, la música intensifica el tono jocoso del film y la historia está organizada en torno a una estructura narrativa sólida. Esto es totalmente contrario al neorrealismo. Además, los personajes, aunque sea en forma de parodia, están muy estereotipados y no son personajes reales; aunque, efectivamente, detrás de ese estereotipo se esconda una profunda crítica. Como escribió Diego Galán: “esos personajes son analizados por Berlanga con paciencia de entomólogo, con una calma admirable, tratando de encontrar en ellos facetas recónditas e íntimas que nos los revelen en toda su ingenuidad. El decorado de fondo es el espejo de una España total”.5

 

Los neorrealistas mostraban la realidad de forma directa, sin intermediación y casi sin planificación; la mostraban tal y como era. Sin embargo, Berlanga lo hacía de forma indirecta, escondiéndola tras la sátira y el humor. Considero que esta es la principal diferencia entre ambos y lo que separa tanto al cine de Berlanga de este estilo.

En conclusión, esta obra queda lejos de poder ser considerada neorrealista más que por su mensaje. Estoy convencida de que si el contexto político de España hubiese sido diferente el cine de Berlanga habría tenido muchos más componentes de esta corriente. Sin embargo, la censura se lo impidió. Pero precisamente la habilidad que tuvo para esconder ese trasfondo social en sus películas es la que le da la mayor genialidad y valor a sus obras.

 

 

______________

1. Segura, Camila: “Estética esperpéntica en “Bienvenido Mr. Marshall” de Luis García Berlanga y “El cochecito” de Marco Ferreri”. Publicado en: Espéculo. Revista de Estudios Literarios. Universidad Complutense de Madrid. 2004.

2. Rossellini, Roberto: “Dos palabras sobre el neorrealismo”, Textos y manifiestos del cine. Madrid. Cátedra, 1993, pág. 203.

3. 1. m. Pieza dramática jocosa en un acto, de carácter popular, que se representaba como intermedio de una función o al final. (RAE)

4. Pérez Rucha: Monografía sobre Berlanga publicada en el número 24 de la revista “Contracampo”.

5. Galán, Diego: Carta abierta a Berlanga. Huelva: Festival de Cine Iberoamericano, 1978.

 

WEBGRAFÍA

“El cine neorrealista italiano.” Francisco Fernández Verdeal. Biblioteca de derecho UAM: http://biblioteca.uam.es/derecho/documentos/cine/neorrealismo.pdf

“Los realismos”. Enrique Martínez-Salanova Sánchez. http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/realismos.htm

“Aproximación a “Bienvenido Mr. Marshall” (1952) y “Calabush” (1956)”. J. M. Caparrós-Lera y Llorenç Esteve. © Film-Historia, Vol. I, No. 3 (1991): 185-203. http://www.publicacions.ub.edu/bibliotecadigital/cinema/filmhistoria/Caparros-Esteve.pdf

“El cine de berlanga y la censura durante la década de los 50”. Antonio Gómez Rufo. Universidad de Cádiz. Ciclo “arte y crimen”. Conferencia 22 de octubre, 2008. http://www.gomezrufo.net/pdf/Conferencias/Berlangaylacensura.pdf

“Berlanga-Bardem”. Por Miguel Ángel Pastor. Miradas de cine nº 60. Marzo 2007. http://www.miradas.net/2007/n60/estudio/articulo3.html

“Un retrato de España: “Plácido”. Luis Álvarez Mazo. http://es.scribd.com/doc/9693167/Placido-La-pelicula

“Mes de santos, mes de moscas” F. Javier Pulido. http://www.miradas.net/2007/n60/estudio/losjuevesmilagro.html

http://www.claqueta.es/1961/placido-2.html

http://www.lasmalasartes.net/tag/berlanga/

Reseña de Inmaculada Herencia Leva, abril de 2012.

 

 

Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

(requerido)

(requerido)


*