“La política de los grandes números” de Alain Desrosiéres: una historia y sociología de la Estadística (1ª parte)

¿Qué relación tiene la estadística con la política? ¿Con la unidad de un país? ¿Con el sistema de voto de los jurados? ¿Con los cupos inmigratorios en EE.UU.? ¿Con las acciones criminales del nazismo? ¿Con el estado de bienestar social? ¿Con renombrar al pobre como “desempleado”? ¿Con el certificado de defunción y la Clasificación Internacional de Enfermedades? ¿Con el Movimiento de la Salud Pública inglés del XIX?

 

  

El libro de Alain Desrosiéres “La política de los grandes números”, que tiene el subtitulo de “historia de la razón estadística” (editorial Melusina), nos aclarará estas preguntas, introduciéndonos de forma amena y documentada en la historia y sociología de la estadística y posibilitándonos contextualizar las herramientas estadísticas que nos son familiares, pero que son enseñadas y usadas frecuentemente de una forma alienada.

  

  

La estadística contextualizada

 

  

En nuestro mundo de la Salud Pública, espacio fronterizo sometido a la eterna tensión entre “lo técnico” y “lo político”, la estadística aparece a veces como el paradigma de “lo técnico”. Como un  objeto frío alejado de “lo subjetivo”, las opiniones o valoraciones, e inmune a las dudas y al “depende”. Todo se podría relativizar y contextualizar, excepto los indiscutibles datos e indicadores estadísticos. Éstos serian objetos sólidos, universales, ajenos al vaivén de la geografía y la historia. Son los instrumentos con los que hemos sido capaces de aprehender un mundo real externo a nosotros. Realidad “física”, que existe independientemente del observador y no modificable por su subjetivdad.

 

En las escuelas de salud pública, en las facultades de medicina o enfermería, se nos introduce a este nuevo lenguaje de una forma peculiar. Se nos enseña su gramática, su ortografía, su vocabulario, pero no se nos cuenta nada sobre el país y la cultura a la que pertenece esta lengua. Sobre la circunstancia histórica en que fue apareciendo cada palabra o cada recurso gramatical. Sobre la pragmática que dio lugar a esta gramática y semántica. ¿Cuáles fueron los inventores de este lenguaje? ¿Qué necesidad cubrieron para inventar este lenguaje? ¿Qué cosas necesitaban ser nombradas? ¿Por qué se eligieron estos significantes y no otros?

 

Se nos introduce en las pruebas de hipótesis, en la interpretación de estadísticos como la p, la Chi-cuadrado o la OR, como si aprendiésemos inglés o francés, desligados de la cultura inglesa o francesa. A veces aparecen nombres propios: Student, Fisher, Poisson, Gauss, Kolmogorov, Galton, Pearson, Quetelet e intuimos que hay personas detrás de estos indicadores. ¿Han sido construidos por seres humanos? ¿O estos solos han sido los que recibieron la inspiración divina de una verdad persistente, cual Moisés y las tablas de la Ley? Raras veces se nos incita a dudar de si este lenguaje es un constructo social  y por lo tanto sometido a los vaivenes de la historia. O si, por el contrario, es un instrumento técnico de descodificación universal de la realidad.

 

Raras veces, somos capaces de encontrar el hilo conductor entre estos nombres. ¿Quiénes de ellos pertenecían a la misma época? ¿Quiénes se conocían? ¿Quiénes eran aliados y quienes rivales? ¿Como vivían? ¿Qué curiosidades tenían y cómo estaban ligadas con sus condiciones de vida?

 

La estadística aparece como el núcleo científico duro de la epidemiología. Para ser buen epidemiólogo habría que controlar bien la estadística. El epidemiólogo que no maneja el lenguaje de la estadística es un epidemiólogo de segunda categoría. Y manejar la estadística es manejar las matemáticas. Los epidemiólogos de mente matemática (“mathematical-minded”, como dicen los anglos) serian los potenciales triunfadores. De hecho, se asimila con frecuencia el método epidemiológico al método estadístico.

  

  

  

 

  

 

Por ello, me ha resultado enormemente refrescante poder leer el libro “La política de los grandes números” de Alain Desrosiéres, que os recomiendo a los que no lo conozcáis: Una historia y sociología de la estadística. Es decir, desmonta la imagen antes mencionada de la estadística como un objeto “real” ajeno a la historia y a la sociedad. Contextualiza este lenguaje. ¡Y de qué forma!

 

  

  

Revisando prejuicios sobre la estadística

 

 

El libro nos permite revisar algunos conceptos e ideas profundamente enraizados en nuestro mundo de Salud Pública cómo:

·        La estadística está y debe estar separada de la  política

·        La estadística aporta verdades universales

·        La estadística aporta verdades inmutables con el tiempo

·        La estadística esta dentro del universo de los estudios y no de la acción

·        La estadística es sinónimo de matemáticas y no tiene que ver con las ciencias sociales

·        La estadística como ayuda a las decisiones individuales (clínicas) o como ayuda a las decisiones colectivas (políticas).

 

 

 

La estadística y el Estado

 

Si queríamos alejar la estadística de la política, resulta que no hay nada más político que la estadística. Su misma etimología, está construida sobre el concepto de estado (viene de la palabra alemana “Statistik”, que significa “sobre el estado”). Nace por la necesidad del estado de medir, de contar, por ejemplo, el número de potenciales soldados  o las riquezas sobre las que puede obtener impuestos. Y cada estado tenía diferentes maneras de contar. Diferentes maneras de ordenar los datos.

  

 

 

Los estados como origen de la estadistica

 

  

La creación de las oficinas o institutos de  estadística ha ido paralelo a la creación de los estados modernos, desde finales del siglo XVIII hasta nuestros días. A este respecto, recuerdo la importancia que ha tenido y sigue teniendo la Agencia Central de Estadística de Palestina (PCBS, siglas en inglés) en el intento de consolidación de un estado palestino. Y cómo fue uno de los objetivos militares israelitas prioritarios en los ataques a las instalaciones de la Autoridad Palestina en Cisjordania. El estado de Israel era consciente de que las estadísticas producidas sobre población, indicadores económicos, vitales, de salud, pueden ayudar a dar luz a ciertos elementos del conflicto y hacerlos más fácilmente objeto de  debates públicos, en losque  Israel no suele salir muy favorecido. Su “hermana”, la oficina israelita de estadística (ICBS) cumple la misma función consolidadora respecto al Estado de Israel.

 

 

 

También en España, la constitución de nuevas realidades administrativas y estatales, cómo las comunidades autónomas, fueron seguidas de la constitución y fortalecimiento de los institutos regionales de estadística, que proporcionan a los gobiernos autonómicos, “las cuentas” y “medidas” requeridas para sintetizar y comprender su territorio y su población. Para enseñar al príncipe a conocer mejor sus dominios, aunque en este caso el príncipe se llame Presidente o Consejero. Para dotar de un lenguaje (mediante porcentajes y cifras)  a sus parlamentarios regionales, para justificar la promulgación de nuevas leyes, para vanagloriarse del impacto de las políticas aplicadas, para compararse entre CCAA, para solicitar más fondos al estado, etc..

 

 

 

 

  

Discutir lo indiscutible para actuar

 

 

A través de Desrosieres volvemos a introducirnos en los debates científicos entre positivistas y “relativistas”. Entre los que creen que los objetos medidos existen realmente y los que creen que solo son una convención que puede ser discutida.

 

La estadística posibilitaría construir un lenguaje estable para nombrar nuestro “paisaje”. Sintetizarlo en indicadores, figuras indiscutibles, aceptadas por diferentes interlocutores. Pero, con un objetivo: discutir sobre esta “realidad”; y un fin: tomar acciones para transformarla. La estadística nos permitiría así discutir lo indiscutible. Pensar al mismo tiempo que los objetos medidos existen realmente (o mejor dicho, hacer “cómo si” existieran realmente) y que se trata tan solo de una convención. A partir de este lenguaje convenido, podemos barajar las diferentes opciones de acción.

 

“La racionalidad de una decisión, ya sea individual o colectiva, está vinculada con su capacidad de apoyarse en cosas dotadas de sentido estable que permiten establecer comparaciones y equivalencias.”

 

 

 

La polisemia de la palabra “medidas”. Medida para suscitar un acuerdo.

 

 

El vínculo de la estadística con el debate y la acción, también se visualiza si pensamos en el doble significado que tiene la palabra medida: como descripción de la realidad y como acto de intervención sobre la realidad. La estadística permitiría fijar esa realidad, mediante indicadores, “estadísticos” (medidas), lo que a su vez permitiría un debate y un acuerdo para “tomar medidas”, para actuar. Los personajes, los profesionales, protagonistas en la historia de la estadística operan con estas “medidas: el juez resuelve con medidas, el astrónomo y  el geómetra optimizan sus medidas y el prefecto aplica las medidas de sus ministros. Las medidas se perciben como destinadas a suscitar el acuerdo entre litigantes, eruditos o ciudadanos.

 

 

  

  

La polisemia del termino “evidencia científica”

 

Este juego de palabras nos recuerda a otro, muy relacionado con el anterior: el uso simplista que en castellano y en el universo concreto de LA MEDICINA BASADA EN LA EVIDENCIA (MBE), se hace del término “evidence”, dotado también de una curiosa polisemia.

 

A través de la MBE, no solo se establece un criterio de validez de la producción científica en medicina y epidemiología, por el cual solo los trabajos y conclusiones obtenidas bajo determinadas condiciones (generalmente ensayos clínicos) y premisas y expresadas en el lenguaje estadístico, pueden considerarse evidencias, sino que éstas pasan a consolidarse como verdades bendecidas.

 

A la simplificación inherente al propio modelo, se añade en castellano la que resulta de traducir “evidence” como “la evidencia”, la única e incontestable. Nos remite mentalmente al significado de “lo evidente”, no susceptible de duda, de error. Cuando la palabra “evidence”, traducida cómo prueba, nos lleva al territorio simbólico de la prueba judicial. Prueba que debe ser objeto de debate entre las partes litigantes y estar sometida al juicio del juez y el jurado, siempre sujeto a sus subjetividades y a un potencial “error judicial”.

 

 

 

la evidencia como “prueba” que debe ser

sometida a la valoración (y subjetividad) de la justicia.

 

  

  

La enseñanza de la estadística

 

 

Desrosires nos recuerda que “el estudiante, el investigador o el que utiliza datos estadísticos recibe conceptos compactos, encapsulados en formulaciones concisas y económicas, mientras que estas herramientas son el producto de una gestación histórica repleta de dudas, retraducciones, conflictos de interpretación. Para manejarlas el aprendiz debe plantearse y resolver en poco tiempo cuestiones discutidas durante décadas o siglos. Reabrir estos debates no responde a una curiosidad erudita, (…) sino que ofrece una ayuda al proceso de comprensión y aprendizaje. (…) La historia (de la estadística) nos hace comprender como los hechos sociales se han transformado en cosas y, por ende, el modo de esta transformación para cada usuario de las técnicas estadísticas”.

 

“La herramientas estadísticas permiten descubrir o crear entes en los cuales es posible apoyarse para describir el mundo y actuar sobre él. De estos objetos puede decirse a la vez que son reales y que fueron construidos, ya que son tomados de otros ensamblados y circulan como tales, separados de su génesis, lo que después de todo es el destino de muchos productos.”

 

“La historia y la sociología de la estadística permite seguir de cerca la manera en que estos objetos son hechos y deshechos, (…) con fines de conocimiento y acción.”

 

Así pues el aprendizaje de la estadística (como el de la ciencia en general), desvinculada de su historia y sociología, es un proceso mutilado y alienador, que no favorece la formación de profesionales críticos, capaces de innovación y adaptación a situaciones cambiantes. Capaces de recortar e identificar (medir) hechos sociales complejos (por ejemplo, los relacionados con la salud), para facilitar su análisis y la propuesta de alternativas de acción para solucionar problemas sociales del momento. Conocer las condiciones sociales e históricas que dieron lugar a un instrumento estadistico determinado, permite “aprehenderlo” mejor y conocer las modalidades de su discusión y  posible modificación o superación.

 

 

  

 

 

Estadística, lenguaje para la interacción entre ciencia y política

 

 

El nacimiento y desarrollo de la estadística se hace en el interjuego entre dos campos: el de la ciencia y el poder. Sus inventores (“lingüistas”) trabajan tanto en el campo de la administración como en el de la universidad. Al principio de forma separada. De la interacción entre Estado y Academia, se forjara la estadística, que participara de ambas lógicas, la lógica de la ciencia y la lógica del poder. Deambulará entre la descripción y la decisión, entre el “hay” y el “debe haber”.

 

La historia nos permite comprender este interjuego, nos permite distinguir entre objetos técnicos y objetos sociales. Distinción, que en nuestra formación de salubrista desaparece. Nos damos cuenta, al seguir los debates iniciales que dieron lugar a los “productos” estadísticos. Como dice Desrosieres, en la ciencia en “caliente”, la verdad aun es un desafío, un objeto de debate, y solo poco a poco, cuando la ciencia “se enfría”, ciertos resultados se encapsulan y se transforman en “hechos probados” (en “evidencia”, añadiría yo), mientras que otros desparecen.

 

Así pues, mediante el estudio de la estadística nos volvemos a introducir en nuestros problemas epistemológicos. En el debate sobre si existe una ciencia pura y autónoma de sus usos. ¿Existe “la evidencia científica” impermeable a las contextualizaciones? ¿O la evidencia solo es un elemento (muy útil)  para el debate público?

 

 

Sergio Lander: El censo

 

 

 

La objetividad que nace en el siglo XVII, con las academias de ciencias, los científicos profesionales, las experiencias reproducibles, está ligado a la autonomía, social y argumentativa, de un espacio nuevo de descripción, el de la ciencia. Fundando su originalidad en su autonomía en relación con otros lenguajes (religioso, jurídico, filosófico o político), el lenguaje científico mantiene una relación contradictoria con estos últimos. Por una parte, reivindica una objetividad y, por ende, una universalidad que, en caso de triunfo de dicha reivindicación, suministra puntos de apoyo y referentes comunes a los debates de los otros espacios: es el aspecto de ciencia indiscutible.”

 

“Pero esta autoridad, que encuentra su justificación en el proceso de objetivación y en sus exigencias estrictas de universalidad, solo puede ejercerse en la medida que participa del universo de la acción, la decisión y la transformación del mundo. Éste aporta el motor del proceso, aunque sólo sea a través de cuestiones a resolver, de los esquemas mentales vinculados con estas cuestiones y de los medios materiales para inscribir sólidamente cosas nuevas en formas transmisibles.”

 

“Así pues, la cuestión no consiste en saber si una ciencia pura y autonómizada de sus usos impuros es simplemente concebible, incluso a titulo de ideal-limite imposible de alcanzar. Se trata, mas bien de estudiar cómo la tensión entre la reivindicación de objetividad y universalidad, por una parte, y la articulación fuerte con el universo de la acción, por otra, genera la dinámica misma de la ciencia y de las transformaciones y retraducciones de sus esquemas cognitivos e instrumentos técnicos. La historia del cálculo de probabilidades y de las estadísticas, relacionada sucesivamente con la domesticación del riesgo, la gestión de los Estados, el control de la reproducción biológica o económica de las sociedades o la gestión de operaciones militares y administrativas, abunda en ejemplos de tales transformaciones.”

 

A través de sus páginas nos sorprenderemos de la unión de ciertos nombres e instrumentos estadísticos a ciertos hechos sociales y políticos.

 

El uso de las tablas cruzadas en la Alemania dividida del siglo XVIII sirve para “cubrir con una sola mirada” la multiplicidad de las situaciones y puntos de vista, ir describiendo el estado a partir de un lenguaje común e ir construyendo la unidad de Alemania en el siglo XIX.

  

  

 

Otto von Bismarck en 1871:

La estadistica y el estado alemán unificado

 

 

La urgencia creada por situaciones de hambruna, epidemia o guerra o los objetivos fiscales, han sido el origen de las encuestas sobre la población y las subsistencias en los siglos XVII y XVIII.

 

 

 

La necesidad de calcular el reparto de escaños

y cargas fiscales proporcionales a cada estado

fue un estimulo para el desarrollo del censo en EEUU

 

 

El censo se desarrolla en EEUU para dar respuesta a varias necesidades: el reparto proporcional de la representación política (escaños) (apportionement)  y de las cargas fiscales entre los estados de la Unión. El debate sobre los cupos étnicos para limitar la inmigración partir de 1920 será posteriormente otro estimulo de desarrollo estadístico.

 

 

emigración a America

a principios de siglo XX

 

 

La técnicas de encuesta por sondeo permiten cubrir la necesidad de tener información ágil y rápida sobre el sentido de la intención de voto (en 1936 Gallup predice la reelección de Roosevelt) o sobre la situación de desempleo que sigue a la crisis económica de 1929. La noción de representatividad se populariza a través de la difusión de estos sondeos en los medios de comunicación, como la radio, y gana terreno a la exhaustividad de los censos.

 

Las clasificaciones y codificaciones construyen objetos nuevos, por ejemplo el pobre pasa a ser desempleado. La crisis que sigue al derrumbe de la bolsa y la economía en 1929 y el rápido crecimiento del desempleo hace crecer el interés por la introducción de preguntas sobre empleo en las encuestas de población. Nuevos constructos (desempleo, seguridad social, desigualdades entre grupos y razas, renta nacional) se formulan basándose en definiciones y medidas estadísticas. Las nuevas necesidades dan lugar a nuevas técnicas. Surge el muestreo estratificado.

  

 

El amigo del pobre (los hambrientos 40)

La muerte proporciona un final pacifico a aquellos con grandes apuros economicos

Dibujo de John Leech de 1845

 

 

 

Desempleados franceses

de finales de la decada de 1920´

 

 

La complicación cada vez mayor de los conocimientos para contar, requiere la presencia cada vez mayor de personas entre los estadísticos del Estado de profesionales de formación cada vez más matemática y cada vez menos histórica o política. Se profundiza la división del trabajo en la función pública entre políticos y técnicos. El estadístico no discutirá sobre las causas ni razonara sobre los efectos probables, se limitara a reunir, combinar y comparar las clases de hechos. La eliminación de las opiniones y las interpretaciones es el precio que deben pagar, el sacrifico que deben hacer para que los objetos adquieran la credibilidad y la universalidad exigidas por los políticos. ¿Pueden separarse los hechos de las opiniones sobre los hechos?

 

 

El problema planteado y resuelto en la  década de 1890 por los eugenistas ingleses Galton y Pearson, inventores de la regresión y la correlación, es cómo describir las relaciones, los vínculos parciales entre objetos que no son ni independientes ni totalmente dependientes unos de otros, como es el caso de la herencia

  

 

Galton y Pearson en 1909

 

 

La producción de Poisson a partir de la teoría de las probabilidades intenta resolver la cuestión sobre la mayoría requerida para el veredicto de los miembros del jurado en materia criminal (qué efecto sobre la falibilidad del jurado tiene el que la ley cambie la mayoría requerida de siete contra cinco a ocho contra cuatro)

  

  

  

Simon Denise Poisson                        

  

  

Jurado popular en La Rioja

  

  

  

Por hoy basta. Dejaremos para una 2ª parte la finalización del comentario sobre el libro

 

  

Javier Segura del Pozo

Médico salubrista

 

 

 

 

 

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Comentarios

Estimada Consuelo,

espero que no te tomes a mal mi comentario, pero creo que muchos de tus lectores agradeceríamos artículos "más cortos y resumidos" y el uso de un tipo de letra un poco menos agresivo.

Creo honestamente que tu blog ganaría muchos enteros con ello.

Saludos cordiales,

uno de tus lectores

Estoy totalmente de acuerdo con el comentario anterior.

Queridos lectores sufridos y anónimos:

Primeramente quiero agradeceros vuestros amables comentarios que indudablemente van dirigidos a mejorar nuestro blog.

Aunque vuestras cartas van dirigidas a Consuelo, os contesto yo, pues ademas de ser el autor del último texto, donde habeis insertado vuestros comentarios, me siento totalmente aludido.

Y me siento aludido, porque míos son los textos mas largos del blog y míos son los textos con el tipo de letra más grande. Aunque no tengo claro, que "la agresividad" denunciada sobre "el tipo de letra" se refiera al tamaño de la letra o al uso abundante de colores y negrillas para destacar ciertas palabras de los textos.

Ultimamente utilizo letra Garamond 14 pt, por dos razones. Una es que una lectora me dijo que el tamaño anterior (12pt) le resultaba dificil de leer (por lo que decidi aumentarla) y otra es que a medida que mi presbicia avanza con mi edad, agradezco cada vez más encontarrme con textos con letras más grandes.

Creo que el problema de fondo es que mis textos son densos, por la temática tratada y su enfoque (versan sobre epistemologia, epidemiologia social, analisis institucionales, etc), o bien, por mi incapacidad para tratar temas complejos y "profundos", de una forma más ligera y amena (aunque siempre lo he tenido cómo objetivo).

Por ello, intento compensar "la dureza" del fondo con el colorido de la forma y un tipo de letra que creia (ya veo que equivocadamente) que seria del agrado del lector. Tambien intento intercalar los parrafos con abundante acompañamiento gráfico.

En cuanto a la longitud de los textos, tengo que confesar que todavia no he sido capaz de adaptarme a estos nuevos formatos propios de los blogs (textos mas breves y, tal vez, más "ligeros", más "virtuales", menos pretenciosos, para gente que no quiere "ser sufriente lector", para gente que quiere "navegar" de isla a isla, más que explorar e profundidad un continente…).

Seguiré pues vuestros consejos e intentaré redactar en el futuro textos mas breves y con un tipo de letra ¿más "austero"? De momento, he quitado la negrilla de la entredilla del último texto.

Os animo a seguir ayudandonos con vuestros comentarios. Me interesan especialmente sugerencias sobre el contenido de los textos escritos y el tipo de lenguaje empleado.

Es dificil acertar cuando uno no tiene claro el tipo de lector que tenemos. ¿Debe uno escribir para el lector mayoritario probable o para el lector ideal de uno, aunque sea minoritario?

Cómo veis ni en la respuesta a un comentario, soy capaz de ser breve y sencillo. ¡No tengo remedio!

Un afectuoso saludo

Javier Segura

Estimado "sufrido lector".

Gracias por leernos aunque te suponga un sufrimiento!

He estado de vacaciones y hasta hoy no he podido leer tus comentarios. Creo que tienes razón, somos novatos y cometemos errores que, por lo menos a mí, me gustaría ir subsanado con vuestra ayuda.

De verdad intento ser más sintética, pero es dificil y supone mucho más tiempo del que actualmente dispongo, pero seguiré intentándolo.

Con lo del "uso de una letra un poco menos agresivo" te explico que yo utilizo en word trebuchets 10 ó 11 y al introducirlo en el blog me lo transforma a un tipo de letra más grande que desde dentro no soy capaz de controlar, también me introduce mas espacios y un par de pirulas más.

Se aceptan sugerencias y yo por lo menos las agradezco e intentaré seguirlas.

He leido la respuesta de Javier y como verás cada uno tiene sus propios criterios que yo respeto.

gracias y muchos, cordiales y afectuosos saludos

Consuelo Ibáñez

El trabajo de investigación es bastante ameno, pero creo que fundamentalmente le falta más sobre la Historia de la Estadística, es decir, su inicio, sus períodos o etapas, sus precursores, los diferentes enfoques, las escuelas estadísticas y ampliar más sobre los trabajos de investigación que dieron origen a la estadística en sí; por ejemplo, La teoría de las probabilidades.

Gracias por el aporte al conocimiento de la Estadística

Gracias porque encuentro finalmente que se habla del empobrecimiento que muchas veces ocultan los números.

Soy socióloga y Argentina y encuentro que muchas veces nos enseñan esta suerte de dato oculto que aporta la estadística dejando de lado subjetivamente el saber que porta ese número dejado de lado.

La estadística muchas veces lleva a la discriminación, el olvido y el empòbrecimiento en el que se apoyan las decisiones políticas para su justificación. Y lo expreso porque estoy estudiando el tema de enfermedades raras y el subdesarrollo y parece siempre que uno debe utilizar la estadística para demostrar algo, en este caso enfermos, no sólo hay una franca barrera deshumanizante sino que escasea la cuestión política e histórica que la mayóría desconoce que encierra un dato.

Estamos empobrecidos histórica, legal, económica y socialmente.

Toda Latinoamèrica sufre las consecuencias de ésta falta de profesionales comprometidos con el saber.

EStoy de acuerdo con lo largo de los textos y no entiendo por qué la gente se cansa de leer, si eso hace falta. Para la práctica hace falta la teoría, el estudio, el compromiso ya no y sólo con una profesión sino con los marcos teóricos de lo que por lo menos algunos somos responsables.

Gracias por estos grandes textos y un gustazo

Lic. NOra toia

Gracias Nora,

Por tus amables comentarios y por tus aportaciones. Especialmente por lo segundo, creo que te acercas a lo que yo denominaba mi "lector ideal fantaseado" (aquel al que me dirijo cuando escribo).

Ademas, eres sociologa (y sociologa trabajando en temas de saud, para mas señas) lo que exlica tu complicidad con textos que traten el binomio salud y colectivo. El que ademas seas argentina, es un grado!!! Que potencia intelectual, que herencia!!! aunque ahora esteis pasando por cierta planicie o meseta, te dire Nora que siempre estare agradecido de maestros argentinos que me llevaron a la interfase entre sociologia, psicoanalisis y medicina social.

Respecto a las enfermedades raras, te doy la razon. Es una ejemplo, de como una realidad solo se sustancia publicamente (politicamente) cuando alguinen la NOMBRA (inventa "el sindrome de ….") y otros la CUENTAN (la incidencia, letalidad, discpacidad, ). Esta nueva realidad, una vez que pase por el economista (que ecahra otro tipo de cuentas…coste), llegara al politico quien tomara una decision en la escala de prioridades.

Pero, por otra parte, el hecho de que se sustancie publicamente, permitira que los que sufren se reconozcan en lo comun, se agrupen, hayan pasado de ser "el caso" a ser "los enfermos de sindrome de .." Formaran una asociacion, se "auto-ayudaran" (auto=sin el medico, el estadistico, el politico), ..afilaran nuevos argumentos por encima de los del estadistico y el economista….presioanran al politico para que cambie sus prioridades.

Y pueden conseguirlo al final.

Sobre todo, si la sociedad pasa de ver el problema como de unos pocos a verlo como el problema de "los nuestros"…"nuestro problema"….el problema que me podia haber pasado a mi (que me puede pasar)….asi empezo a construirse las "politicas sociales" (subsidio de desempleo, jubilacion, sanidad publica)…cuando lo aparantemente individua, pasa a considerarse colectivo.

Tienes nuestro blog a tu disposicion, si nos quieres contar algo mas sobre tu trabajo o…compartir tus reflexioes o experiencias.

Un abrazo, licenciada Nora y suerte

Javier Segura

Excelente trabajo. Quisiera saber como se puede obtener un ejemplar. Soy profesor de Teoría y Métodos de Investigación Social.

Hola Jose Ernesto,

Me alegro que te haya gustado el texto. El libro lo puedes encargar en cualquier libreria. Es de la editoral Melusina.

Como ya he hecho con otros, te ofrezco el blog para que compartas tus textos sobre investigaci’on social con nosotros.

Un saludo.

Javier Segura

[...] reciente lectura del libro La política de los grandes números de Alain Desrosières y la más accesible de El triunfo de los números me animaron a comenzar una [...]

Es muy interesante la parte del texto que pude leer. No lo completé porque acabo de encontrarlo. Lo voy a imprimir cuando pueda comprar el cartucho de tinta. Estoy de acuerdo con la que creo que es mi amiga Nora Toia (fiel testigo de Magrassi), con respecto a “los textos largos”. Los facilistas deben saber que simplificar también es reducir.
Se despide un aprendiz de sociólogo, periodista, escritor, dramaturgo y sobre todo, ser humano

Hola Javier:
he disfrutado mucho de tu publicación respecto del libro de Desrosiéres. Actualmente estoy brindado algunos módulos sobre psicología social y con tu permiso pasaré tu publicación en estos blogs a mis estudiantes para que lo revisen. Pero me gustaría saber, si acaso cuentas con una versión digitalizada de tu propio texto o del libro en el cual se basa, para que yo mismo pueda estudiarlo un poco más a fondo, llegué a él por un libro de Michel de Certeau en que lo cita y me parece muy interesante darle seguimiento.
Quedo atento a tu respuesta y te agradezco de antemano las atenciones que me pueda brindar.

Saludos cordiales.

(requerido)

(requerido)


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