“Responsabilidades no asumidas: la poliomielitis en España (1954-1967)”, por Juan Antonio Rodríguez
Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista
Esta anunciada la salida inminente del libro escrito por el médico de la Universidad de Salamanca, Juan Antonio Rodríguez. Es el resultado de un interesante trabajo de investigación sobre la nefasta gestión que hizo el régimen franquista de la epidemia de poliomielitis que afectó a una generación de niños nacidos entre 1950 y 1964. El brote no solo fue ocultado a la opinión pública, favoreciendo su propagación, sino que cuando se dispuso de la vacuna, esta fue administrada con criterios de difícil explicación. Una generación sufrió este episodio negro de la salud pública franquista, responsable de miles de casos de polio y de síndrome postpolio (ver en este blog: Poliomielitis y Sindrome postpolio). El Instituto de Salud Carlos III (AETS) elaboró un informe en 2002 (“Informe de situación sobre el síndrome post-polio“) que estimaba entre 10.000 y 36.000 a los enfermos con síndrome postpolio en España.

Fuente: www.diversidadfuncional.blogspot.com
Si queréis saber más, podéis leer el artículo de Diego Barcala, “La polio de los cincuenta, una negligencia del franquismo”, aparecido hace un par de meses en el diario “Público”. Estos son algunos extractos del mismo:
Luchas internas de poder
El médico de la Universidad de Salamanca, Juan Antonio Rodríguez, revela en el libro Responsabilidades no asumidas: la poliomielitis en España (1954-1967), que se publicará en diciembre, que detrás de la mala praxis del Gobierno hubo “luchas de poder internas”. La implantación de la vacuna enfrentó al Seguro Obligatorio de Empleados (SEO), dominado por Falange, y la Dirección General de Sanidad (DGS), gestionada por los sectores militares católicos. “El SEO apostó por la vacuna inyectable de Salk y la DGS por la oral de Albert Bruce Sabin. Ambos querían el control de la Sanidad y el régimen no quería afrontar el gasto de una vacunación que no era obligatoria, pero que debió ser prioritaria”, resume Rodríguez.

Antonio Rodríguez Sánchez, autor del libro. Fuente: www.diversidadfuncional.blogspot.com
El régimen vacunó a 200.000 niños en el ámbito privado antes de 1964. Los despropósitos del régimen, incapaz de reaccionar, llevó a una estrategia de ocultación. “Hay un dato ineludible. Cuantos más casos se fueron produciendo, menos noticias aparecen en prensa y los responsables del régimen niegan la epidemia”, explica Rodríguez. El régimen no afrontó la enfermedad hasta 1964 cuando la batalla interna fue ganada por el sector militar católico que asumió el monopolio de la vacunación con la imposición de la Sabin (oral) a través de la DGS.
Hasta entonces se dispensó la vacuna para tres sectores de población. La beneficiencia del Auxilio Social la dipensaba gratis gracias a donaciones de países como EEUU. Un segundo sector de la población debía pagar nueve pesetas por las tres dosis y los más pudientes 27 pesetas. “Eran unas cantidades inasumibles. El régimen hizo un estudio manipulado que decía que el coste estatal de la vacunación era de 600.000 pesetas por niño. No querían afrontar el problema mientras gastaban el dinero en otras cosas, como en construir el Valle de los Caídos”, explica Rodríguez.
Una vez pasada la epidemia, la propaganda de la década de 1960 publicitó la superación de la enfermedad. “Fue algo propio de una dictadura fascista, y sobre todo católica, que exaltó la resignación y el esfuerzo”, analiza. Documentales, reportajes y actos públicos señalaban una ficticia superación de las secuelas. “La enfermedad es muy democrática, porque afecta a todas las capas sociales, pero la desigualdad vino después con la rehabilitación”, explica Rodríguez. Pacientes como Corrales sufrieron enésimas operaciones en sus extremidades de dudosa eficacia que perjudicaron su crecimiento.
El profesor Rodríguez coincide con la descripción del carácter del poliomielítico que la propia Corrales desarrolla. “Pasas décadas superando la discapacidad. Me miraban por la calle y me daba igual, tenía mi pareja, mi hijo, mi trabajo y de repente, ¡zas! Un nuevo hachazo, el síndrome”, explica Lola. Las asociaciones luchan por el reconocimiento y la investigación, como una nueva patología, de las secuelas que afectan a las neuronas sanas de aquellos que superaron la poliomielitis hace décadas.
Han enviado al Ministerio de Sanidad cartas pidiendo la investigación de sus achaques y alertan de que en los últimos años han conocido 10 casos de muertes por el síndrome. “El último fue la semana pasada. A una persona que convivió 30 años con una desviación de columna le aparecieron problemas respiratorios y murió tras ser operado, con apenas 55 años”, alerta Lola.
Piden un censo fiable
“Nos han engañado”, reclama Corrales. La asociación cuenta con 300 miembros y apenas es una pequeña muestra de los miles de afectados. En 2002 consiguieron llevar al Congreso una propuesta para reconocer el síndrome. El Instituto de Salud Carlos III elaboró un informe que determinó 35.000 enfermos oficiales de polio. Una cantidad mínima que destapó el interés franquista en no registrar los casos. La asociación pide que se haga un censo fiable y se emprendan medidas públicas de ayuda.
La ocultación del régimen no se quedó en los años sesenta. Rodríguez ha investigado en el Archivo General de la Administración y denuncia que los documentos de las compras de las vacunas han desaparecido. “Alguien mandó destruir esa parte de la Historia previa a 1964, cuando ya se implantó la vacunación”, concluye.

Lola Corrales, Presidenta de la Asociación de Afectados de Polio y Síndrome Postpolio. Fuente: www.diversidadfuncional.blogspot.com
Enfermos de 50 años pero asociados ahora
La mayoría de los enfermos de poliomelitis pertenece a una misma generación, nacida entre 1955 y 1963. La llegada de la vacuna ocultó su problema y tuvieron que centrarse en desenvolver su vida con una minusvalía, y hasta hace una década no se asociaron. La Asociación de Afectados de Polio y Síndrome Postpolio fue fundada en 1998 por Lola Corrales. “Nos dimos cuenta de que los enfermos de polio estaban teniendo nuevos síntomas y los médicos no nos informaban de nada nuevo. Busqué en Internet y encontré informes de otros países que hablaban del síndrome. Internet se chivó”, resume.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.


que hay de la polio de 1974-1975 tambien fuimos muchos