El sistema público de salud en Venezuela

Por Javier Segura del Pozo

Médico salubrista

Continúo compartiendo las reflexiones que son fruto de mi reciente viaje a Sudamérica (ver: De Caracas a Popayán: explorando la Salud Pública de Venezuela y Colombia ). Para contextualizar y comprender mejor la experiencia comunitaria de la Misión “Barrio adentro” (que veremos en un artículo próximo), se describe el sistema público de salud en Venezuela. Como estaba la atención sanitaria a finales del siglo XX y al inicio del gobierno de Chávez. Las dinámicas privatizadoras, segmentadoras y de desinversión pública de las últimas décadas. Se discute si había otra alternativa a la misión Barrio Adentro, de mayor integración y reforzamiento del sistema, y los eternos retos pendientes del sistema de salud venezolano.

Logos de los diferentes subsistemas que integran el sistema público de atención sanitaria de Venezuela

¿Qué atención sanitaria había antes de la Misión “Barrio Adentro”?

Cuando te dicen que la Misión Barrio Adentro ha conseguido el acceso de los habitantes de los barrios a la atención sanitaria, te preguntas porqué esta atención no estaba antes asegurada (¡antes de 2003! fecha de arranque de la misión) ¿No había sistema de atención primaria en los barrios o falló estrepitosamente? En ese caso, ¿qué es lo que falló? ¿La red de Barrio Adentro convive con la red de atención primaria anterior? ¿La ha sustituido? ¿Ha surgido donde antes no había nada? Estos fueron los puntos de arranque del despertar de mi curiosidad sobre la organización del sistema de salud en Venezuela. A continuación, os cuento los modestos resultados, de esta “investigación” breve, y seguramente superficial e incompleta:

Desde los años 80’ hasta el año 1998, Venezuela sufrió una desinversión progresiva en el sector salud, con el consecuente deterioro de los servicios públicos de salud. En gran parte, debido a las políticas neoliberales, impuestas por el FMI y el Banco Mundial a los países latinoamericanos a quienes prestaba dinero para controlar su enorme deuda pública. El modelo no primó la Atención Primaria de Salud (APS), sino que, aproximadamente, el 80% de los gastos del sector correspondían a los hospitales y solo el 20% se dedicaban a ambulatorios y servicios de salud pública[1]. El gasto público global como porcentaje del PIB, también fue decreciendo hasta llegar a cifras a todas luces insuficientes (1.3% de promedio del PIB en el período 1990-98)[2].

Paralelamente, se produce un avance intensivo de la privatización de los servicios de salud. Por una parte, se introduce el copago dentro de los servicios de salud, exigiendo colaboraciones en dinero o en especies, creando las cajas recuperadoras de costos o colocando tarifas por cada tipo de atención ofertada. Por otro lado, van proliferando establecimientos médicos privados, que ofrecen tarifas “populares”, paquetes pre-pagados, afiliación a seguros y toda la gama del negocio de la salud. Simultáneamente, los trabajadores del sector público comienzan a negociar y a obtener en sus contrataciones colectivas seguros de hospitalización, cirugía y maternidad, porque los servicios de salud del Estado no funcionaban, con lo cual se le da otro empujón al mercado creciente de la salud1.

Los profesionales médicos y de enfermería se ven seducidos por el negocio de la salud, derivando algunos a los pacientes a sus clínicas privadas desde los hospitales y establecimientos públicos. Las universidades venezolanas comenzaron a licenciar a médicos para quienes el trabajo rural y/o comunitario era sólo un requisito formal para poder estudiar posteriormente un postgrado clínico y orientarse fundamentalmente al ejercicio privado, porque, entre otras cosas, en el sector público las condiciones de trabajo se deterioraban cada vez más.1

Según un informe de la oficina de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)[3] en Venezuela, el 45% de los médicos atienden a 4 de los 5 estratos sociales existentes en Venezuela, mientras un 55% de los médicos atiende al estrato de mayor ingreso económico, y además se concentran en áreas geográficas urbanas de mayor desarrollo. Igualmente, se muestra que más del 50% son especialistas.

Imagen de previsualización de YouTube

Video del programa “Caracas, en directo” del canal Avila TV, depediente del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información ( es decir, televisión gubernamental ),  en el que se critica el caracter de negocio de las clínicas privadas y se justifica y ensalza, por ello, la Mision “Barrio adentro”. Os recomiendo un simple ejercicio: introduciendo “sanidad en Venezuela” en el buscador de Youtube pueden encontrarse diferentes videos (algunos de programas de TV) que  describen la sanidad venezolana, de forma muy opuesta y maniquea,  según su orientación chavista o antichavistas.

Es decir, respondiendo a la  pregunta inicial: en los barrios, antes de la Misión Barrio Adentro,  había un antiguo sistema público de medicina primaria, en declive y abandono institucional, formado por los llamados “ambulatorios urbanos tipo I” y por los “ambulatorios rurales”, que se fueron abandonando tambien por parte de los profesionales sanitarios, por las siguientes causas:

  1. Bajo salario de los médicos y sanitarios, que compatibilizaban su trabajo en el sistema publico con la práctica privada. Según algunas fuentes, trabajaban en los ambulatorios públicos con contratos de 6 a 8 horas diarias, pero la mayoría asistían solo durante 3 horas.
  2. Mal equipamiento de los centros (con bajos “insumos”), que limita la eficacia de la práctica y desincentiva la motivación profesional
  3. Problemas de inseguridad y violencia (ataques, robos, incluso, violaciones de personal sanitario)
  4. Falta de compromiso social de una parte del personal sanitario

La falta de funcionamiento del sistema público permite medrar la medicina privada, solo accesible para las clases medias y altas. O viceversa: a muchos profesionales que simultanean la práctica en la pública y la privada (y, algunos, también son empresarios de la privada), no les interesa que funcione bien la publica, favoreciéndose, como se ha mencionado antes, el trasvase de pacientes de la publica a la privada.

Las clases bajas van construyendo una cultura de no usar estos ambulatorios abandonados, mal dotados y, por lo tanto, poco resolutivos, sino que acuden cuando tienen algún problema a los servicios de urgencia hospitalarios, que se convierten en la puerta de entrada al sistema. Esta cultura ha pervivido de forma tan intensa, que incluso en los barrios donde hay centros de la Misión “Barrio Adentro” una parte importante de la población sigue acudiendo a las urgencias hospitalarias cuando tienen algún problema agudo (sin pasar por el consultorio popular).

 

Segmentación del sistema de salud

Además, el sistema público de salud estaba (y todavía está) segmentado en varios subsistemas de atención y servicios no articulados, que suman un total de más de 4.700 establecimientos[4]:

En los años 90 se inicio un proceso de descentralización de los servicios del ministerio a las 24 entidades federales, que no se completó, se hizo irregularmente y contribuyó, aun más, a la segmentación del sistema.

 

¿Había alternativa a Barrio adentro?

La Revolución Bolivariana de Venezuela, desde 1999 ha prometido la construcción de un Sistema Público Nacional de Salud como la solución y la mayor garantía del derecho a la salud,  incluida las poblaciones más pobres excluidas hasta entonces del mismo. Por ello, la decisión que tomo el gobierno de Chávez en 2004 de asegurar el acceso a los servicios sanitarios de la población socialmente más necesitada, mediante la Misión Barrio Adentro, consigue su objetivo, pero a costa de aumentar aun más la segmentación del sistema, al incorporar un nuevo subsistema.

Según sus críticos, fue un error incomprensible y el desaprovechamiento de una oportunidad histórica. En vez de dotar adecuadamente[5] la red de atención primaria  (por ejemplo, mejorando los sueldos, las condiciones de seguridad de la practica profesional, los equipamientos, introduciendo medidas de exclusividad profesional, o desincentivando el pluriempleo, etc.), e integrarla en una red publica, también bien dotada, de atención especializada, crea una red paralela con profesionales cubanos. Y, para justificarlo, el presidente Chávez habría desprestigiado e insultado públicamente a los médicos venezolanos, sin tener suficientemente en cuenta los componentes estructurales de la desincentivación profesional de la práctica pública.

Estos profesionales sanitarios acabarían enfrentados al proyecto de reforma y cultivando una desconfianza visceral hacia todo lo que venga del gobierno bolivariano. La identificación de la reforma con el presidente Chavez, y la falta de apoyos entre una parte importante de los profesionales sanitarios venezolanos y los usuarios de las clases medias, supondria, además, que la sostenibilidad del nuevo sistema creado, a partir de la Misión “Barrio Adentro”, estaría profundamente condicionada por la permanencia en el poder de Hugo Chávez.

Imagen sobre “la medicina capitalista” aparecida en la web del presidente Chávez, a apropósito de la ley reguladora de la actividad aseguradora. Fuente: http://www.chavez.org.ve/temas/noticias/aprobada-ley-actividad-aseguradora/

La red de Barrio adentro, aunque ha conseguido logros apreciables en cuanto a asegurar el acceso a los servicios básicos de salud de los más vulnerables, ha continuado desligada del resto de la estructura orgánica y funcional del Ministerio de Salud venezolano y sus programas nacionales. Sigue dependiendo de la misión médica cubana y originalmente, del viceministro cubano de sanidad. Actualmente, depende directamente del gabinete de la ministra de salud y, según algunas fuentes, está en proceso de integración progresiva en la estructura de gestión y en los programas nacionales del ministerio. La integración definitiva sería una cuestión de tiempo y paciencia.

Según los chavistas, esta decisión fue inevitable y se debió a la no disponibilidad de profesionales que quisieran irse a trabajar a los barrios, a su falta de compromiso social y a su actitud elitista y clasista. Un número muy importante de profesionales han abandonado el país y muchos otros solo están atraídos por la practica privada. Iba a ser una solución provisional, cuyos efectos secundarios, se corregirán con la incorporación de nuevos profesionales venezolanos, mediante el programa de formación de los MIC.

Otra importante medida tomada por el presidente Chávez, reconocida como positiva por sus críticos más generosos , fue universalizar la atención sanitaria a todos los venezolanos. Es decir, permitir el acceso de todos los venezolanos a la red de centros de la seguridad social, aunque no fueran cotizantes, y a los hospitales y centros sanitarios de las fuerzas armadas, aunque no fueran militares.  Al parecer, actualmente se permite la libre elección de centro y medico, con lo que supongo que se dificulta la atención zonificada y la salud comunitaria (diferenciada por el territorio de residencia y sus determinantes de salud: la comunidad), excepto en los territorios cubiertos por la misión barrio adentro, donde por sus características intrínsecas, el uso de servicios está fuertemente territorializado.

 

La Ley, el Sistema y el Plan de Salud integrales pendientes

Sin embargo, doce años después de iniciarse la revolución, todavía no se dispone de una ley y un sistema integral, siguiendo los subsistemas de salud dependiendo de diferentes ministerios y niveles de la administración. Según algunas fuentes, la Administración del Estado nunca ha funcionado intersectorialmente, excepto para algunos negocios. Incluso, las Misiones, que son una caricatura de un Estado paralelo o de un Poder Dual, tampoco llegan a funcionar integradamente y, al final (o desde el principio, en algunos caso), comienzan a reproducir los males del viejo Estado.

Ha habido algunos intentos de integrar las políticas de salud con el resto de las políticas públicas, que no han acabado de cuajar: El Plan Estratégico Social (PES) de 2002, el cual fracasó y el Plan Nacional de Salud 2009-2013/2018, el cual no fue aprobado, pese a haber sido elaborado con la concertación de 22 Ministerios del país.

Foto de grupo con algunos de los responsables de los 18 programas nacionales del Ministerio del Poder Popular para la Salud, al final del agradable y fructífero “conversatorio” que tuve con ellos el 24 de noviembre de 2011. De pie, de izquierda a derecha: 1) Lic. Freddy Mejía. Asistente de la Dirección General de Programas de Salud (DGPS); 2) Técnica Elizabeth León. Equipo de Promoción de la Salud de la DGPS; 3) Técnico Antonio Marimón. Estadísticas del Programa Nacional (PN) de Fibrosis Quística; 4) Dra. Beatriz Sánchez. Adjunta de la DGPS; 5) Javier Segura del Pozo; 6) Psicóloga Melina Herrera. Coordinadora del PN Antitabaco; 7) Dr. Saúl Peña. Coordinador del PN de Accidentes y Hechos Violentos y Presidente de la Sociedad Venezolana de Salud Pública y de la Red de Sociedades Científicas Médicas de Venezuela.; 7) Dra. Beatriz Larocca. Coordinadora del PN de Salud Cardiovascular. Sentados: 1) Lic. Lía Talavera. Coordinadora del PN de Bancos de Sangre; 2) Técnica Mildred García. PN de Salud Cardiovascular; 3) Psicóloga Nancy Espinoza. P.N. de Accidentes y Hechos Violentos; 4) Dr. Israel Bermúdez. Coordinador del PN. de Salud Visual.; 5) Dra. Luisa Bolívar. Adjunta del P.N.de Oncología. Fuente foto: Javier Segura, noviembre 2011.

Foto de abajo: Javier Segura en los pasillos del Ministerio del Poder Popular para la Salud (¡que le recordaban mucho los pasillos del ministerio de sanidad español, en Madrid!), y cartel con la convocatoria del “conversatorio” de ese día. Fuente foto: Javier Segura, noviembre 2011.

 

¿Y los Servicios de Salud Pública?

Finalizaremos diciendo que, además de los subsistemas de asistencia sanitaria, los servicios de salud pública[6] corren a cargo del Ministerio del Poder Popular para la Salud[7]. Los programas de prevención, promoción de la salud y vigilancia epidemiológica están centralizados en el ministerio. Hay 18 programas nacionales, que tienen responsables regionales en cada una de las 24 entidades federales. Dentro de los estados, hay epidemiólogos y técnicos de salud pública, a nivel de los distritos. Como veremos, la relación y coordinación entre estos programas nacionales y la red de Barrio adentro (con sus promotores de salud), es una tarea pendiente.

Entre los organismos públicos de salud, dependientes del ministerio, destacaría el Instituto de Altos Estudios “Dr. Arnaldo Gabaldón”, dedicado a la formación[8] . Por otra parte, el Congreso Venezolano de Salud Pública de 2011, al que fui invitado, tenía como tema central la salud ocupacional. Por ello, tuve ocasión de comprobar las indudables oportunidades que se han abierto en el desarrollo de la protección a la salud de los trabajadores. Los servicios de salud ocupacional venezolanos han resurgido después de la reforma en 2005 de la primera Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (Lopcymat), promulgada en 1985, pero que tuvo un desarrollo muy limitado.

Acostumbrado a la dedicación exclusiva en España del salubrista, un elemento que me sorprendió en Venezuela fue el elevado número de médicos salubristas que, además de su formación salubrista, también son médicos especialistas clínicos (ginecólogos, neumólogos, cardiólogos, oftalmólogos, etc.), y que, en muchos casos, simultanean su práctica salubrista en la administración pública, con práctica privada como especialistas clínicos[9]. ¿Creéis que determina esto en algo el desarrollo y enfoque de la Salud Pública en los países?

……………………………………………………………………

Este artículo forma parte de la serie “La Salud Pública en Venezuela” de la que se llevan publicadas las siguientes entregas:

  1. De Caracas a Popayán: explorando la Salud Pública de Venezuela y Colombia
  2. El sistema público de salud en Venezuela
  3. Misión Barrio Adentro (1ª parte: origen y desarrollo)
  4. Misión Barrio Adentro (2ª parte: presente y futuro)
  5. Medicina Integral Comunitaria (MIC): formación médica alternativa en Venezuela.
——————————————————————————————————

[1] Freddy Mejía. “Revolución Bolivariana, Políticas de Salud y el Sistema Público Nacional de Salud”. Texto inédito de la clase inaugural del “Diplomado de Prevención y Tratamiento de las Adicciones”, Fundación “José Félix Rivas”. Ministerio del Poder Popular para la Salud. 2008

[2] Indicadores de gasto en salud. Citado por Freddy Mejía

Disponible (aunque, yo no he podido acceder) en:  http://www.sisov.mpd.gov.ve/indicadores/salud/gastopublicoensalud/

[3] Serrano CR. “Estrategias de Cooperación con los Países. Informe de Situación sobre Desarrollo de Recursos Humanos en Salud”. [Sitio en Internet] OPS-Venezuela/documentos. Citado por Freddy Mejias

Disponible (aunque, yo no he podido acceder) en: http://www.ops-oms.org.ve/site/venezuela/docs/Recursos_Humanos.doc.

[4] “Estrategias de Cooperación de OPS/OMS con Venezuela 2007-2010”. Junio 2006. Ministerio del Poder Popular para la Salud del Gobierno Bolivariano de Venezuela/ OPS. Disponible en: http://www.who.int/countryfocus/cooperation_strategy/ccs_ven_es.pdf

[5] Principalmente, a partir de los ingresos del estado provenientes del petróleo.

[6] Quiero reconocer que con el titulo de los artículos (“explorando la Salud Pública de Colombia y Venezuela”), que tienen un contenido dominante en cuanto a la organización del sistema público de asistencia sanitaria (es decir, la Sanidad Pública), he contribuido a la habitual confusión entre Salud Pública y Sanidad Pública. Aunque el campo de trabajo y las funciones de la Salud Pública, incluyen la administración sanitaria y el acceso de la población a los servicios sanitarios, su especifidad (especialmente, frente a la medicina clínica y la gestión de los servicios sanitarios) se basa en el campo preventivo y la intervención frente a los riesgos: la prevención de los problemas de salud, la promoción de la salud, la vigilancia epidemiológica, la investigación de los determinantes sociales de salud y la intervención sobre los mismos. Es desde este último punto, desde el que he enfocado el estudio de experiencias como las de Barrio adentro en el campo de la salud pública. Pero, acordémonos que Salud Publica no es un sinónimo de Sanidad Publica. Y cuando describamos al sistema de salud, no debemos conformarnos con los servicios asistenciales, sino también considerar los servicios de salud publica.

[7] Venezuela fue una de los países pioneros en disponer de un ministerio de sanidad: 1936. La salud pública venezolana tiene una notable historia, gran tradición y merecido prestigio, habiendo dado ilustres salubristas. Un parte importante de la generación pionera se formo a principios del siglo XX bajo los auspicios de la Fundación Rockefeller, como ocurrió en otros países del entorno (y en España: ver en este blog el artículo Biopolítica y Salud Pública (17): Biopolítica global y la historia de “la salud mundial” (2ª parte: la Fundación Rockefeller))

[8] La web del IAE es: http://www.iaes.edu.ve/index.php. Tiene una sección de descarga gratuita de libros digitales, de la que me he aprovechado, altamente recomendable: http://www.iaes.edu.ve/index.php/centro-de-descargas/viewcategory/3

[9] Aunque debo recordar que en España no ha sido infrecuente, en los últimos años, el que se pusiera al frente de las estructuras de Salud Pública a profesionales sanitarios que provienen de prácticas clínicas y con una formación muy débil, cuando no inexistente, en Salud Pública. Es decir, no es que tengan una doble formación, como algunos de nuestros colegas venezolanos, sino que son especialistas clínicos o de otras prácticas públicas (ejemplo, inspectores sanitarios), sin una formación postgraduada añadida en Salud Pública, en la mayoría de los casos. No reconociéndose, al parecer, por parte de quien les nombra el valor de la profesionalidad especifica del campo de la Salud Publica. Sin embargo, aunque se ha relajado en toda la administración la exigencia de dedicación exclusiva, y se ha rebajado el valor atribuido a la misma, creo que son una minoría los que tienen práctica clínica privada simultánea a la práctica saubrista. ¿O no?

Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Hola Javier,

Enhorabuena por el blog, en general, y por este relato sobre Venezuela en particular. Es un trabajo muy interesante. Es muy difícil escapar al prochavismo y antichavismo, incluso fuera de Venezuela, pero con el trabajo periodístico que estás realizando (creo que tendrás que dar clases a algunos periodistas, ¿por qué los periódicos no informan así?) describes situaciones de mucho interés que permitirán reflexionar a gente situada en cualquiera de los bandos. Por cierto, en cualquier conflicto siempre hay más de dos bandos, por ejemplo además de chavistas y antichavistas podría haber un tercer bando preocupado por la mejora de la salud de la población venezolana o por la creación de un sistema nacional de salud universal, integrado y público. Me parece muy interesante la reflexión y la descripción sobre la coexistencia de sistemas de salud paralelos en un mismo país y las dificultades que ello plantea para su sostenibilidad (en el poschavismo o, incluso, en el poscastrismo, que llegará más tarde de lo que desean sus adversarios, más pronto de lo que creen sus defensores). También sobre las trabas que existen en los sistemas de salud a la aplicación de reformas. En fin, mis comentarios no valen gran cosa, repito enhorabuena. Gracias.

Ha conseguido Ud. compartir con sus lectores una impresión general detallada y bastante equilibrada del innecesariamente complejo sistema de salud en Venezuela.
Quizás hubiera sido pertinente que mencionara la formación profesional del personal “médico” que labora en la Misión Barrio Adentro. Los venezolanos nunca hemos podido saber cuántos técnicos (no médicos-cirujanos ni licenciados en Medicina) están ahí diagnosticando y recetando la misma pastillita blanca y redonda para cualquier mal. Quizás comentar que los “médicos” cubanos ejercen de manera ilegal, ya que nunca han revalidado sus títulos, como manda la ley. Los “médicos” cubanos no han podido ejercer en Brasil (contra los deseos de Lula) porque en ese país sí se cumple la ley, muy similar.
También hubiera sido interesante mencionar el elevado porcentaje de pacientes de esa Misión que, de todos modos, deben acudir corriendo a los hospitales, para corregir entuertos, con lo que no se descongestiona el sistema. Y no estaría de más comentar que cada “médico” cubano representa para el Estado una erogación mucho mayor que el sueldo que reciben los médicos venezolanos en la misma situación (ambulatorios), aparte de recibir cada tantos meses regalos como electrodomésticos y que no gastan en alojamiento. Puede que esto no estuviera mal, como aliciente para trabajar en tierras extrañas, pero es incomprensible que los médicos venezolanos fueran totalmente discriminados para ingresar en la Misión. Sólo ahora se están incorporando venezolanos pero son los “Médicos Integrales Comunitarios”, cuya formación está en entredicho, y quienes, según una nueva ley, también se incorporarán a los hospitales, aunque no sepan poner una vía.
Gracias por su paciencia al leer esto.

Estimado Javier:

Permíteme que me una al coro de “felicitadores” por los interesantísimos trabajos que estás publicando sobre tu reciente visita a Colombia y Venezuela. Sobre este último, “El sistema público de salud en Venezuela” y sobre algunos comentarios que sobre él hay publicados quisiera hacer algunas puntualizaciones.

En primer lugar resaltar el paralelismo evidente entre la situación de deterioro de la atención sanitaria pública en Venezuela en la década de los años 90 y la que estamos viviendo en España en los últimos años y que parece vaya a profundizarse en los próximos. El escenario parece ser el mismo: políticas restrictivas del gasto público determinadas por organismos multilaterales que rigen los mercados, como el FMI, y que algunos parecen aplicar con un extra de indudable entusiasmo que nadie les pidió (como el gobierno de la Comunidad de Madrid, en España) que van perfilando un panorama de deterioro concienzudo del sistema público para fortalecer el privado con la consiguiente privatización de la atención, segmentación del sistema y copago de servicios esenciales, a los que mejor habría que llamar “re-pago” porque la gente ya los pagó antes con sus impuestos.

La otra cuestión se refiere al comentario de Juan I. Gaviria en relación a los médicos cubanos que trabajan en la misión “Barrio Adentro” en Venezuela. Alude, para empezar, a la mala formación de los profesionales cubanos. Conozco muy bien el sistema formativo cubano del personal de salud (yo me formé como salubrista en aquél país hace años) y la realidad del trabajo diario de esos profesionales. En España, como colectivo, seguramente sea de los mejor formados de todos los que han llegado de otros países en los últimos años, que como sabes han sido muchos, incluidos los procedentes de otros países latinoamericanos. He coincidido con muchos profesionales de la salud en países en crisis y en situaciones de guerra y desastres naturales y, por encima del enorme compromiso que muestran con la población más desfavorecida, siempre han destacado por la enorme calidad de su trabajo. Por lo que me extraña el comentario del Dr. Gaviria que no creo se ajuste a la realidad, al menos a la que conocemos en otros países. ¿Más ejemplos? En Guinea Ecuatorial, sin ir más lejos porque lo es bastante, tras decenios de trabajo de la cooperación española en salud, incluidas las enormes inversiones allí realizadas, en la práctica el único sistema de información de salud que existe, aunque sea a nivel básico (hablo de cosas como la tasa de mortalidad infantil, la proporción de mujeres en edad fértil, etc) es el que generan “las brigadas médicas cubanas” repartidas por el país, que trabajan en condiciones a veces muy precarias en las zonas más inaccesibles del mismo. ¿Que cobran por su trabajo, como dice el Dr. Gaviria? Por supuesto que lo hacen. Y él. Y yo. ¿Qué habrían de hacer? ¿No son profesionales? ¿Acaso es que a ellos les regalan la comida o la luz?…..

Pero existe todavía otro punto del comentario del Dr. Gaviria que quisiera tratar: el trabajo “ilegal” de los médicos cubanos. Me imagino que lo califica así porque no se someten a los procedimientos administrativos del colegio de médicos venezolano para obtener la autorización corporativa de ejercicio profesional en aquél país… Y con eso me está recordando experiencias vividas por mí en Honduras, tras el Mitch, en 1998. En aquél entonces los médicos cubanos enviados por su país para la ayuda humanitaria hicieron un trabajo enorme y de gran impacto en la atención de la población hondureña más humilde, la que vivía en zonas muy aisladas del país, población que, por cierto, jamás había visto un médico hondureño en su vida, porque eran pobres de solemnidad y a nadie interesaban. Recuerdo que mientras esos profesionales cubanos luchaban a brazo partido por atender a esas personas en condiciones muy penosas el colegio de médicos de Honduras, es decir los representantes del colectivo profesional que jamás se había preocupado por la atención de sus compatriotas más abandonados, luchaba también pero en este caso para conseguir del gobierno hondureño su expulsión inmediata porque “no estaban colegiados”. Lo del perro del hortelano, ya sabe. Tan indignante era la cuestión que para nosotros, los médicos de la cooperación española que trabajábamos junto a los cubanos en esas zonas tan postergadas y que tampoco estábamos colegiados en Honduras, los muy doctos colegas de aquél país no pedían ninguna sanción ni ninguna medida restrictiva. ¿Por qué sería?

Creo que tal cual nos explica Javier, cuando al igual que en Venezuela, el 55% de los médicos atiende al 20% de la población más rica y se olvida del resto, no se puede tachar de “ilegal” el trabajo de quienes asisten a los más desfavorecidos, es decir a los que tienen menos posibilidades de recibir la atención adecuada a sus necesidades de salud. Al contrario, creo que su esfuerzo se debe agradecer y compensar adecuadamente.

Creo Javier, por fin, que por encima de ideologías o posicionamientos políticos los profesionales de la salud, por la naturaleza de nuestro trabajo y el compromiso social y ético que asumimos con nuestros ciudadanos, tanto allá como aquí tenemos la obligación de procurar una atención de salud adecuada para todas las personas independientemente de su renta, su lugar de residencia o sus ideas, desechando si es preciso las trabas administrativas o de cualquier otra índole que pudieran existir para lograrlo(leyes, reglamentos, fronteras, etc). Se trata de un principio humanitario en el que se basa el trabajo del movimiento “sin fronteras”, y la población excluida de la atención de salud, como la de muchos barrios pobres o zonas rurales de Venezuela, es una población en situación de permanente “emergencia humanitaria”.

La equidad en el trabajo de la salud es algo más que un principio formal. Si otros brindan a la población más vulnerable la atención que precisa y que nadie le daba, no debemos obstruirla sino apoyarla y reconocerla. Tan sólo así será posible reducir las injustas desigualdades sociales en la salud, tan intolerables en América Latina, que nuestro común y admirado amigo, Javier Segura, lucha por conseguir y tan bien conoce.

Atentamente,

José Manuel Díaz Olalla
Médico Cooperante
Sociedad Española de Medicina Humanitaria

Excelente trabajo, Javier.Me resulta imprescindible este tipo de trabajos de campo con ese componente sociológico que le has dado para entender lo que pasa en la calle. ¡Qué bueno¡

[...] cuando en los años 90, por influjo y presión del FMI (ver El FMI es malo para la salud, El sistema público de salud en Venezuela), se produjo la atomización de algunos sistemas públicos de salud en aseguradoras privadas que [...]

aqui falta algo primordial: La calidad humana de los profesionales para integrarse a un sistema de atencion primario. No depende incluso ni siquiera de la proyeccion humanista de los medicos . Depende en mucho de la formacion. Po alli alguien comenta acerca de los MIC acerca de que no saben poner una via. Pobre comentador frustrado. Ni pagando 10.000 bolivares fuertes al mes se integran los que deberian por amor a su patria y a su profesion a la APS. Estimo que los hay, pero no son suficientes. BARRIO ADENTRO Debio ser y no se especule mas. Ahi estan los resultados luego de 10 años. Y la via es esta, evitar tener que ponerla comentarista. Los cubanos somos medicos, no “medicos”. Ladran los PERROS SANCHO …. ES QUE VAMOS ANDAND…..AVANZAMOS.

[...] El sistema público de salud en Venezuela [...]

Escribe un comentario

(requerido)

(requerido)


*