Réquiem por la Dra. Teresa Sánchez Mozo, gran dama de la Salud Pública española

Por Javier Segura del Pozo

Médico salubrista

 Hace muy pocas horas que me he enterado de la muerte de Teresa y espero que la escritura me ayude a arrancar con este duelo. Todavía no lo he empezado. Me ha pillado demasiado de sorpresa. Aunque conocía los problemas de salud de Teresa, acababa de verla hace apenas un par de semanas en las jornadas de AMASAP, donde me habían invitado a dar una conferencia, en el contexto de una mesa de debate sobre la salud pública y el sistema sanitario. Entonces la vi bastante entera, aunque limitada sensorialmente. Cada vez estaba más limitada. Cada vez era más difícil comunicarse con ella, si no era por la escritura.

Retrato de la Dra. Teresa Sánchez Mozo

Durante el debate que siguió a la conferencia, hice una referencia  indirecta a ella, al hablar de los presentes entre el público que habían contribuido de manera notable al inicio de la reforma de la Atención Primaria en España. Tal vez, tenia que haber hecho una mención y un homenaje más explicito a su figura (como hice, afortunadamente, en otras ocasiones anteriores). Se lo merecía. Ella seguía mi intervención con gestos afirmativos de la cabeza, aunque yo sabía que solo podía leerme los labios.

 Se acercó a mí al final del acto y me hizo algunos comentarios cariñosos. Entre ellos, se disculpaba de que no había avanzado lo suficientemente con los deberes que le había puesto. Pero que estaba en ello. ¿Qué era esto de los deberes?

 Conocí a Teresa en 1981, cuando estaba realizando la residencia de Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC) en el hospital 12 de Octubre. Los residentes de este hospital tuvimos la enorme suerte de contar con el equipo del Centro Especial de Medicina Comunitaria (CEMC), para formarnos en Salud Comunitaria. Para hacer real el segundo apellido de nuestra especialidad. Teresa era la directora del centro, del equipo del mismo y, además, la Alma Mater del proyecto. Para mí este encuentro significó mucho en mi carrera profesional. Fue el encuentro con la Salud Pública, y con las Ciencias Sociales aplicadas a la salud, incluida la Psicología Social. Con una idea de Salud Comunitaria, de trabajo en equipo y en una institución. Una forma gozosa y atractiva de desarrollar mi vocación social y política. El encuentro determinó en gran parte mi dedicación posterior a la Salud Pública.

 Teresa fue pues mi maestra. Como lo fueron entonces Luis, Mariví, Armando, Emilio, Lola, Pepa, Adrían, Carmen, Marían, Loli, Federico, Milagros, Victoria, Antonio, Matilde, Carmen y muchos más. Antes de convertirse en compañeros. Algunos, en amigos. Alrededor del CEMC nos conocimos y agrupamos residentes y estudiantes que luego pasariamos muchos años juntos, tejiendo proyectos comunes, como Luis, Rosa, Mercedes, Honorato, Rosa, Mercedes, Ramiro, Jordi, etc. Teresa fue un gran referente y un modelo admirado durante esa época. Nos apoyó a los residentes en la lucha por las primeras Unidades Docentes de MFyC. Por los primeros centros de salud. Todavía recuerdo su visita al Colegio de Médicos donde estábamos encerrados.

 Después el equipo se disolvió y el centro se cerró un poco más tarde. Yo no participé en ese epílogo. Estaba ya en otra historia (el inicio de mi carrera como salubrista). Poco después, muchos de los que nos conocimos allí, volvimos a trabajar juntos. Especialmente en la incipiente Administración de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, donde también volví a trabajar con Teresa, alrededor de la reforma de la Atención Primaria del medio rural. Primero, en General Oraá, luego en O´Donnell. Luego trabajamos separados por la distancia, en diferentes servicios de la misma institución, hasta su jubilación. El CEMC se había quedado lejos, en el lejano pasado. Tenia la sensación incluso que volver a mencionarlo podía ser incómodo para algunos. Era agua pasada.

 Pero la verdad es que para mí el CEMC había sido importante. Y el CEMC era Teresa. Y lo mejor de Teresa, para mí, era el CEMC. Era el gran proyecto de Teresa. Ahora que me acercoa la jubilación (¡o no!), tengo claro que se tiene solo uno o dos proyectos profesionales grandes en la carrera. El Proyecto. Y el proyecto del CEMC, desde mi punto de vista, había sido claramente la semilla de muchos de los desarrollos profesionales e institucionales posteriores que conocí y en los que participé. Una fuente abundante y generosa de conocimientos y métodos que aplicaría posteriormente. Que sigo aplicando. Estaba además en el origen de un importante núcleo fundador de la Salud Pública regional madrileña de nuestra transición democrática. Y de muchas cosas más. El CEMC era un guiño común. A muchos nos unía ese recuerdo común del CEMC. Aunque enriquecido con muchos más posteriores. Sin embargo, a veces dudaba si no era una cosa mía. Que tal vez no había tantos que compartían esta sensación. Sentía que faltaba un reconocimiento de esta aportación histórica. Y de lo que en ella le tocaba a Teresa como directora del centro.

 Años después, cuando mencionaba al CEMC en auditorios cada vez más jóvenes (porque yo me iba haciendo más viejo), las caras de extrañeza eran más numerosas. Los jóvenes salubristas españoles no conocían esta valiosa experiencia. Tampoco la contribución pionera de Teresa y de su equipo. Además,  me di cuenta que  no se había publicado casi nada sobre la experiencia. Tal vez, incluso nada. Así se lo manifesté a Teresa, animándola a que escribiera sobre ella. Además, me parecía que a ella le podía venir bien escribirla. Me daba la sensación que, entre todos los de su equipo que vivieron esa época, tal vez ella era la que tenia más pendiente un buen cierre.

 Ella me agradeció este reconocimiento y me pidió ayuda para escribir. Temí que fuera una delegación demasiado pesada. Una especie de herencia o testamento, que no iba a poder asumir y que además no me correspondía. Como editor y escritor del blog, me puse en el papel de periodista y le propuse hacer un artículo corto para el blog, en forma de una entrevista. En forma de preguntas y respuestas, poco a poco iría a reconstruirse la historia. Su historia, vista por ella.  Le envié una serie de preguntas. Estos eran los deberes que antes mencioné. Paralelamente, ella rebuscó documentos en archivos viejos.

 Ahora cuando escribo estas líneas soy consciente de que conocía muy poco de la vida personal de Teresa. No se siquiera a qué familiar le voy a dar mañana el pésame. La conocí siempre alrededor de la profesión. Solo sé que la voy a echar mucho de menos y que me da mucha pena que haya muerto. Es un gran desperdicio esta perdida. Teresa tenía muchas cosas que dar y que enseñar. La mayor crueldad es que la enfermedad le había privado de esa potente voz y de la capacidad de comunicar todo su saber y su experiencia. ¡Quitarle la palabra a Teresa!

 En los últimos años la veía a ratos en muchos sitios. En muchas luchas y trincheras: se asoció a AMASAP, estaba presente en asambleas del 15-M, en jornadas de debates, en congresos, en manifesatciones, etc. Luchando también contra el reto de sus propias limitaciones funcionales. Estaba rejuvenecida por la rabia ante el acoso progresivo a lo público. A la Salud Pública, también. La Teresa rebelde. Volvía a ser la Mafalda que conocí en su pelea por el CEMC y otras posteriores. La pionera de la salud comunitaria, de la interdisciplinariedad, de la participación comunitaria. La que contribuyó, junto con una generación de jóvenes preventivistas, a cortar con la casposa y académica Higiene Pública franquista, todavía anclada en la bacteriología, en el hospital y en la prevención individual. Y plantear y empujar alternativas.

 Unos destruyen y otros construyen. Teresa era de los segundos. Estuvo presente en muchas reformas. En algunas, en primer plano, y en otras, en la segunda o tercera fila, pero siempre estaba allí. Ella sabía reconocer muy bien a los cocodrilos. Los de antes y los de ahora, que son los mismos. También sobre la necesidad de persistir en desecar la ciénaga.

 Mi mejor homenaje será no olvidarla. Como al resto de mis muertos. Se ha muerto sin completar “los deberes”. No nos enteraremos bien de esa historia. No se si a otros les interesaría completarlos. Ya se que no es lo mismo. Pero por si acaso: aquí abajo están las preguntas que le hice a esta gran dama de la Salud Publica española y el penúltimo cruce de correos sobre “los deberes”, la memoria histórica y su necesidad de defenderse ante algunos comentarios despectivos del proyecto (la habían llamado “psicodélica” en una tesis sobre la historia de la MFyC).

También ofrezco el blog para quien quiera escribir algo sobre ella.

 ¡Descansa, Teresa! ¡Hasta siempre!

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8 de mayo de 2012

 Querida Teresa,

 Acabas de irte de tu visita a mi lugar de trabajo y quería concretar lo que hemos hablado:

 1º Creo que deberías “tirar del hilo” para dar respuesta a  tu inquietud (comprensible) de que no hay nada escrito sobre la experiencia del Centro Especial de medicina Comunitaria 1º Octubre”, plantándote escribir un texto corto (2 o 3 paginas) que se envíe para su publicación en forma de articulo a una revista profesional (ejemplo, Gaceta sanitaria, Rev española de SP, Revista Comunidad del PACAP, etc ). Así, con metas mas modestas, no te daría tanta pereza empezar y podría servir como una primera tirada para ver si se consigue un efecto bola de nieve.

 2º Sugiero que este texto inicial lo hagas recircular entre las personas que estimes oportunas (por ejemplo, aquellas que tuvieron que ver con el centro o con el periodo), invitándolas a dar su opinión y si quieren aportar algo. No tienes nada que perder.

  3º Aunque no lo acepten en las revistas, se puede editar en nuestro blog “Salud Pública y algo más” que tiene una buena situación en Google. De tal forma que si alguien en el futuro quisiera saber algo más del centro, hubiera la posibilidad de que apareciera tu articulo en la red.

 4º Para hacerte más fácil escribir estas 2 o 3 paginas, imagina que soy un periodista que te entrevista: contéstame por escrito a las siguientes preguntas:

 A) ¿Quien te encargó el proyecto del centro, cuando y en qué consistió el encargo?

B) ¿Puedes resumir los objetivos que se planteó el centro en su inicio? ¿Porqué se llamaba Centro Especial?

C) ¿Cómo recolectaste el equipo de trabajo? ¿Quien lo formaba? ¿Qué tenia de original? ¿Cómo os organizabais?

D) ¿Qué territorio cubríais?

E) ¿Qué programas y actividades ofrecíais?

F) ¿Que alianzas establecisteis (o no pudisteis establecer) con el hospital, con los centros de salud, con el ayuntamiento, con otros dispositivos, con las asociaciones, con la población, con la unversidad, etc.?

G) ¿Qué papel jugó en la docencia (de los residentes, estudiantes de enfermería)? ¿Como contribuyó al inicio de la reforma de la Atención primaria en Madrid y de la formación de la medicina familiar y comunitaria?

H) ¿Puedes comentarnos algo sobre el momento histórico y político en que fue creado y por el que atravesó a lo largo de su andadura? (Por lo que recuerdo estuvo a caballo de dos gobiernos (UCD y PSOE) y en el momento en que se gestaron las leyes fundacionales de la sanidad publica (decreto de EBS, ley régimen local, LGS; etc)

I) ¿Cómo fue modificándose el proyecto a lo largo de su desarrollo (en relación a sus objetivos o metas iniciales)?

I) ¿Cuales son los tres aspectos más positivos del desarrollo del proyecto? ¿Sus principales aportaciones a la salud comunitaria de la epoca? ¿Que rescatarías como un legado para la posteridad?

J) ¿Cuales son los tres aspectos mas negativos?

K) ¿Recuerdas los principales hitos de su desarrollo?

L) ¿Cuanto tiempo estuvo funcionando el centro? ¿Porque se acabó el proyecto? ¿porque no se crearon otros centros similares en España?

M) ¿Crees que se conoce suficientemente la experiencia? En el caso en que no, ¿a que crees que es debido?

N) A la luz de tu muy rica y valiosa experiencia, ¿que consejos les darías a las nuevas promociones de médicos y enfermeras con vocación comunitaria?

 Con esto tienes para 2 o 3 paginas, y más…¡Animo, valiente!

 Un abrazo

 Javier

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9 de mayo de 2012

Querido Javier:

Como te vas mañana a Granada, te envio el titulo de la tesis doctoral, que se hizo en la Universidad de Granada en el 2007, en el Departamento de Salud Pública e Hia de la Ciencia, dentro del Programa de “Salud, Antropologia e Historia” por la hoy Dra , Angélica Fajardo Alcántara, con el titulo. <<El proceso de especialización en Medicina Familiar y Comunitaria en España>>  Cambios profesionales en Atención Primaria en la década de 1980. Esta investigación se hizo bajo la tutela del catedrático de Hia de la Ciencia: Esteban Rodriguez Ocaña y los Doctores Manuel Galvez y Teresa Ortiz, y me figuro que habrá referencia de Angélica Fajardo, en la Escuela de Salud Pública Andaluza o sino a través de Ana Delgado especialista en Preventiva y asociada a la primera Unidad de Formación de MFyCdel Centro de Salud de la Cartuja de Granada.

Bueno como vés ya has empezado a liarme en este tema de recuperación de lo que pasó de 1980-1984 en el sur de Madrid.

Un abrazo de la denominada “psicodélica” en la tesis antes citada:

Teresa Sánchez Mozo

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15 de mayo de 2012

Hola Javier: Perdona que todavía te conteste hoy. Me has puesto a tiro lo de obligarme a escribir, con tantas preguntas en tu disfraz de periodista y todas tan pertinentes para abordar algo que ocurrió hace tanto tiempo.

No te he contestado antes, aunque si te he leido y me he preparado para contestar. Pero eeste fin de semana he tenido a la familia aquí, porque me tocaba el 11, la consulta de resultados de las pruebas que me han estado haciendo para la revisión de mi cáncer y de sus secuelas. Por cierto estoy para seguir viviendo otro rato.

Ayer lunes estuve con Marta y Carmen, fueron encantadoras conmigo, pero yo como buena sorda les dí poco espacio para que hablaran ellas. Así que tend´re que volver a verlas otro día, cuando conteste a tu entrevista.

Un abrazo. Teresa

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16 de mayo de 2012

Hola Teresa,

 Lo mas importante de lo que me cuentas es que “tienes cuerda para rato”. Me alegro mucho. Lo otro es muy secundario.  Si han pasado casi 30 años sin haberle dado a la pluma, ahora tómatelo con calma y saborealo. Que tenga más de placer que de sufrimiento.

 Un abrazo

 Javier

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