10) Compañeros de camino…sinuoso.

Foto de las siete revueltas, en la Sierra de Guadarrama. El rumbo y las consecuencias futuras de la investigación normalmente no son predecibles, ni siquiera por los propios investigadores.

Espero que el estilo personal del blog no te haya hecho pensar que yo soy el único protagonista de esta historia. El camino del conocimiento a la aplicación es largo y, sobre todo, sinuoso e impredecible. ¿Crees acaso que John Gurdon diseñó sus experimentos con renacuajos pensando en llegar a la medicina regenerativa? ¿O que Sydney Brenner vislumbró la conexión entre sus gusanos y las terapias neuroprotectoras?

Al comienzo de la historia yo aún estaba en la Facultad estudiando Biología. Por su parte, Flora de Pablo, a quien aún no conocía, había terminado las especialidades de Endocrinología y Medicina Interna en Salamanca y defendido su Tesis Doctoral. Como el trabajo de investigación le supo a poco, decidió tomarse un par de años para investigar a tiempo completo, convencida también de que ello redundaría en el mejor tratamiento de sus futuros pacientes. Y se fue a la “Diabetes Branch” de los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU. Un enorme complejo de investigación y asistencia clínica, puntero en investigación biomédica y desarrollo de terapias experimentales.

Y allí, justo en su comienzo, el camino de esta historia dio un primer giro brusco. El tema propuesto a Flora de Pablo por su supervisor, Jesse Roth, no tenía nada que ver con los pacientes de diabetes, ni con el páncreas. Sí tenía que ver con la insulina, pero con la que se producía fuera del páncreas, en sitios tan inesperados como cabezas de mosca, testículos de cobaya o embriones de pollo. Jesse Roth intuía que quedaba mucho por saber de la insulina; quizás entendiendo qué otras funciones podía realizar la insulina se podrían encontrar nuevas formas de tratamiento de la diabetes y sus complicaciones. Los proyectos de secuenciación de genomas y los trabajos de sus seguidores, nuestro grupo entre ellos, han demostrado que la insulina, tanto en la escala evolutiva como en el desarrollo de los invertebrados y los vertebrados, ha sido otras muchas cosas antes que hormona pancreática.

Aunque Jesse Roth estaba en lo cierto, el trabajo realizado posteriormente, siguiendo la línea iniciada por Flora de Pablo en su posdoctoral, aún no ha redundado en un mejor tratamiento de la diabetes. A donde sí nos ha llevado es a estar intentando desarrollar un tratamiento para la retinosis pigmentaria, un rumbo que dudo que Jesse Roth y Flora de Pablo se imaginaran en su comienzo.

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