León y Olvido (Xabier Bermúdez, 2004)

 La imagen de la discapacidad que se proyecta en los medios es un reflejo de la percepción de quien la emite, al tiempo que contribuye a la formación de actitudes en quien la recibe (Auslander y Gold, 1999).

Reseña de Mabel Sánchez:

León y Olvido es una película escrita y dirigida por el cineasta Xabier Bermúdez en el año 2004. Bermúdez también ha dirigido Luz negra (1992), Nena (1997), Rafael (2008) y ha sido guionista de Los pasos perdidos (2001). La idea de hacer el film le surgió por el estrecho contacto que mantenía con un vecino suyo con síndrome de Down.

La presencia de personas con discapacidad en el cine ha sido siempre escasa, aunque también es verdad que en las últimas décadas se aprecia un aumento de largometrajes con estos protagonistas[1]. Por primera vez en nuestro país, el director de cine Xabier Bermúdez contrata a una persona con síndrome de Down como eje principal de una película española. Preguntado Bermúdez por la dificultad de dirigir a un actor de estas características, dijo: Evidentemente Guillem tiene características singulares, pero ningún actor es igual a otro; para todos hay que aplicar dos tipos de tratamiento: el general y el específico”[2].

Galardonada con diversos premios, incluido el Especial del Jurado del Festival de Málaga 2004, el título León y Olvido responde al nombre de dos hermanos mellizos que habían quedado huérfanos hacía unos años. En la película tienen algo más de veinte años y, hasta entonces, León ha estado en varios internados. Un día llaman a Olvido desde la institución en la que se encontraba para que se haga cargo de él, pues ya no pueden tenerle allí debido a su mal comportamiento. Olvido es una chica joven y dinámica (interpretada por Marta Larralde) pero sin ninguna gana de responsabilidades y León es el típico chico que procura hacer lo menos posible y, aprovechándose de su hándicap, prefiriere que sea su hermana la que se encargue de todo (el actor es Guillem Jiménez). La herencia que les dejaron sus padres se reduce al alquiler de la casa en la que viven y a un viejo coche. La relación de amor-odio entre ellos es extrema, dando lugar a situaciones que se les escapan del control. La falta de ayudas sociales, precariedad económica y, a la vez, la turbulenta relación que mantienen los dos protagonistas, hace que se vivan instantes de gran carga emocional, desde la insinuación de relaciones incestuosas, hasta los cuatro intentos de asesinato de la chica hacia su hermano.

En la historia del cine, la discapacidad se ha tratado de diversas maneras: en un principio se aprecian dos enfoques; por un lado el personaje discapacitado era visto como un ser malvado o marginal, y en otros como una buena persona o víctima abnegada y sumisa de los demás. Posteriormente y a raíz de los lesionados en la Segunda Guerra Mundial, el enfoque se dirigió a la rehabilitación e integración (aunque fuera con calzador) de estas personas en la sociedad.  En la actualidad se lucha para que la discapacidad se “normalice” en todos los ámbitos y también, por supuesto, en los medios de comunicación de masas, incluido entre ellos el cine.

Aparentemente la visión que da León y Olvido  de la discapacidad se aleja de las anteriormente mencionadas, ya que la valiente apuesta de su director al escribir la trama principal en torno a una persona con síndrome de Down y contratar a Guillen Jiménez como protagonista, resulta un paso adelante en dicha normalización. Según palabras de Bermúdez  La película no juzga a los personajes ni quiere dar lecciones morales (…) Hay películas que quieren mostrar las cosas como les gustaría que fueran a los que las hacen o las pagan: en general buscan halagar nuestro lado más infantil y propagar determinadas ilusiones morales. Otras prefieren intentar explorar las cosas como son o como verosímilmente podrían ser: buscan seducir sin faltar a la verdad, quieren nuestra complicidad sin separar los intereses de nuestra inteligencia de los de nuestro corazón. Quiero pensar que “LEÓN Y OLVIDO” está más cerca de estas últimas”.

Si a estas palabras sumamos  el título del reportaje sobre la película de la revista Paso a Paso,[3]  “León y Olvido, la película que nos enseña a conocer el síndrome de Down”, o la reseña de José Luis Sánchez Noriega[4]  en la que podemos leer “a estas alturas de la Historia del Cine, un planteamiento inicial como ese tiene que superar todo miserabilismo, ternurismo y hasta el didactismo o la exhibición de un mensaje de quien se atreve con un tema de discapacidades. Y Xavier Bermúdez acierta plenamente en ese sentido al contar la relación de la joven Olvido y su hermano León (…) Con todo, una película oportuna socialmente, muy digna de verse y valiosa en la profundización de las reacciones que tenemos ante los «diferentes»”, estamos tentados a pensar que estamos ante un film novedoso, adecuado y vanguardista a la hora de tratar la discapacidad intelectual en el cine.

Pero… ¿realmente León y Olvido nos enseña a conocer el síndrome de Down escapando de “miserabilismo” y “ternurismo”, o es solo una apuesta valiente pero que cae en los mismos tópicos históricos sobre el enfoque de la discapacidad? Para ello creamos una serie de marcadores sobre lenguaje y actitudes: 1.Conmiserativo, 2. Despectivo. 3. Hincapié en la dependencia y la carga de la responsabilidad, 4.- Alusiones al síndrome de Down.

A continuación analizamos el guion de la película poniendo en valor estos marcadores y encontramos que hasta en ocho frases existe lenguaje o actitudes conmiserativas tipo (1) “Pobrecillo, le da por salir desnudo” o “Adiós León, que Dios te proteja criatura ¿qué va a ser de ti!” que vienen sobre todo por parte de la sociedad, como las instituciones o los vecinos y obviamente dirigidos a León. Pero claramente lo que más abunda en la película es el lenguaje despectivo (2) de Olvido hacia su hermano, debido a los límites que tiene o que se suponen , provocados por su discapacidad, con un número de hasta treinta frases o actitudes de este tipo “¿Es que no vas a aprender nunca nada?”, “¿no entiendes que no puedes valerte por ti mismo, que necesitas que alguien esté pendiente de ti permanentemente?” “siempre te dejas engañar ¡torpe!”, tanta profusión de desprecio a lo largo de 112 minutos de film llevan a pensar si una persona puede dirigirse así a otra sin que esta última se sienta marginada. Es evidente que la base de tanto desprecio es el déficit que provoca el síndrome de Down (4) y al que se alude en la película en ocho ocasiones y los efectos de dependencia (3) de León y responsabilidad para Olvido que conlleva y que se hace notar hasta en catorce ocasiones con frases como “no tenéis ni idea de lo que se me viene encima”, “¿por qué tienes tele?,  ¿porqué tienes reloj? Y ¿por qué tienes ropa? (…) porque yo trabajo todo el puto día y te lo compro todo” o “es que yo no quiero que nadie cargue conmigo, y nadie va a querer cargar contigo ¿no te das cuenta de que dependes de mí”

Sería recomendable atender a las recomendaciones del Seminario Iberoamericano sobre Discapacidad y Comunicación Social celebrado en Madrid en 1986, en el que se pide que se muestre el lado positivo de la discapacidad, evitando la imagen de gueto y teniendo cuidado con los mitos; o a la aprobación de la Declaración de Madrid en el Congreso Europeo de las Personas con Discapacidad celebrado en el 2002 y en el que se dice textualmente :“al referirse a cuestiones de discapacidad, los medios de comunicación deberían evitar enfoques de condescendencia o humillantes y centrarse más bien en las barreras a las que se enfrentan las personas con discapacidad, y en la positiva contribución a que las personas con discapacidad pueden hacer una vez que se eliminen estas barreras”.

 

El camino de dar una imagen correcta de la discapacidad es largo y pedregoso. Han sido muchos años mostrando tan solo el lado negativo y aún queda mucha inercia. Quizás León y Olvido se ha quedado en un “quiero y no puedo” por esa misma causa. Es deseable y de esperar que las obras que se hagan en el futuro con la temática de la discapacidad en su guion se conviertan en un “quiero y puedo”.

 

Mabel Sánchez Calvo, 2015

 

Bibliografía:

MONJAS, Mª Inés; Francisco Arranz y Eva Rueda: Las personas con discapacidad en el cine, 2005. Revista Siglo Cero. Volumen 36 (1), número 213.  Pags. 13 a 29.

BELTRÁN GARCÍA, Marina: Actitudes de la sociedad hacia las personas con síndrome de Down y su relación con los medios de comunicación (Tesis doctoral), 2011. Universidad de Extremadura. Badajoz.

 

Webgrafía

 

La Higuera.net. Disponible en http://www.lahiguera.net/cinemania/pelicula/1247/entrevista.php

(consultado el 3 diciembre 2014)

Vidas de Cine. Disponible en: http://www.vidasdecine.es/directores/b/xavier-bermudez.html (consultado el 3 diciembre 2014)

Revista medicina y cine. Facultad de Medicina Alfonso X el Sabio. Disponible en: http://revistamedicinacine.usal.es/en/73-vol5/num423/297-leon-y-olvido-2004-familia-y-discapacidad    (consultado el 4diciembre 2014)

MARICHALAR, Inés. Revista Paso a Paso. Disponible en http://www.pasoapaso.com.ve/index.php/temas/discapacidad/genetica/item/2152-%22Le%C3%B3n%20y%20Olvido%22,%20la%20pel%C3%ADcula%20que%20nos%20ense%C3%B1a%20a%20conocer%20el%20s%C3%ADndrome%20de%20Dow

(consultado el 7 diciembre 2014)

Filmin. Disponible en https://www.filmin.es/director/xavier-bermudez#bio (consultado el 7 diciembre 2014)

MARTÍNEZ-SALANOVAS, Enrique. Cine y discapacidad. Disponible en http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/temasdiscapacidad.htm

(consultado el 10 diciembre 2014)

SÁNCHEZ NORIEGA, José Luis. Críticas el Cine Español (III). Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Disponible en http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/criticas-del-cine-espanol-iii/html/b3b58aa0-a100-11e1-b1fb-00163ebf5e63_3.html

(consultado el 18 diciembre 2014)

MÉNDEZ LEITE, Fernando. Revista Fotogramas. Disponible en http://www.fotogramas.es/Peliculas/Leon-y-Olvido (consultado el 18diciembre 2014)

Versión Española. RTVE. Disponible en http://www.rtve.es/FRONT_SALA_PRENSA/?go=eacaa4148f48af89730076a6669df2169fcb5b71e1aa29dad5e8ff7814161a19fdcdc2fe2dfb69efd26fa07bfa28fef0 (consultado el 19 diciembre 2014)

 

Documentación inédita

Seminario Iberoamericano sobre Discapacidad y Comunicación Social celebrado en Madrid (1986).

Declaración de Madrid. Congreso Europeo de las Personas con Discapacidad (2002).



[1] Películas de éxito como Hijos de un Dios menor (1986), Rain man (1988), Yo soy Sam (2001) y la española Mar adentro (2004), entre otras.

[2] Entrevista a Xabier Bermúdez en La Higuera http://www.lahiguera.net/cinemania/pelicula/1247/entrevista.php

 [3] Disponible en http://www.pasoapaso.com.ve/index.php/temas/discapacidad/genetica/item/2152-%22Le%C3%B3n%20y%20Olvido%22,%20la%20pel%C3%ADcula%20que%20nos%20ense%C3%B1a%20a%20conocer%20el%20s%C3%ADndrome%20de%20Dow

 [4] En Críticas del Cine Español. Biblioteca virtual Miguel de Cervantes

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Comentarios

El comentario es un quiero y no puedo. La utilización que hace de los marcadores es ridícula porque atribuye a la película y no a los personajes el sentido social de dichos marcadores. Una película no tiene por misión propagar ideas positivas sobre nada, sino descubrir la verdad sobre un asunto y/o conmover con la relación que establece con él. Sobre lo primero es siempre difícil pronunciarse, pero desmantelar mentiras es la mejor manera de acercarse a la verdad. Sobre lo segundo, los marcadores (de chiste) sirven para calificar a los personajes que los usan, no para calificar a la película que muestra a esos personajes sin justificarlos. Es una suerte de “neutralidad” activa lo que califica a la película. Ni las recomendaciones de los Seminarios ni las del Congreso citados son útiles para hacer películas ni para entenderlas. El entendimiento de las películas precisa de la citada capacidad de ejercer una neutralidad activa. Y probablemente el de las personas también.

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