Buried (Rodrigo Cortés, 2010)

Reseña de Rosalía Linde Camacho:

 

Rodrigo Cortés se ha catapultado dentro del panorama de cine mundial como una de las mayores promesas después de filmar la obra de suspense y terror, Buried. Suspense que convierte a Cortés en un más que digno continuador de la mano siniestra de Hitchcock y terror que cualquiera que vea la película experimentará sin duda, llegando a producir en más de un caso horribles pesadillas.

Buried se filmó en el año 2009 y partía de un guión magistral que firmó Chris Sparling. En la acción hay un claro posicionamiento político; aunque se muestra a los terroristas como seres desalmados, también se critica la burocracia propia de la sociedad occidental: en algunos momentos, Paul Conroy (personaje interpretado por Ryan Reynolds), se ve inmerso en situaciones que rayan el absurdo, como cuando llama a emergencias y la tele operadora le contesta a sus gritos de desesperación con un tono mecánico y despersonalizado o como cuando la compañía para la que trabaja le hace desvincularse de ellos para evitar tener que pagar a sus familiares una indemnización mientras el protagonista se está debatiendo entre la vida y la muerte, varias capas bajo tierra.

 

La línea argumental del filme es muy sencilla, lo cuál no quiere decir que la ejecución lo sea. La historia gira en torno a un transportista que trabaja para una compañía estadounidense en Iraq, cuyo convoy interceptan unos terroristas, o más bien, unos iraquíes que están en guerra contra los EE.UU. Paul Conroy, nombre del personaje, que interpreta Ryan Reynolds, despierta en un ataúd, conmocionado y aunque recuerda lo que sucedió, cuando atacaron a su gente, la película completa retrata su lucha por combatir su situación. Al principio sólo se siente desconcertado, pero poco a poco va apareciendo una pequeña luz al final del túnel, que es el único hilo de esperanza, más allá de sus limitados recursos, cuando el jefe del grupo de seguimiento de rehenes en Iraq le dice que ya están cerca, que le rescatarán. Es lo único que impide que se rinda a la muerte que le rodea, a su tiempo limitado: limitado en la luz de un zippo que Conroy enciende constantemente consumiendo la mecha, limitado en la batería de su móvil, que tiene que utilizar como única herramienta para cambiar el que parece su único destino y limitado en el propio oxígeno que queda dentro del ataúd.

 

La velocidad con la que se precipitan los acontecimientos se ve condicionada por estos restringidos recursos, los cuales tienen unos minutos de vida contados a su vez, mientras que intuimos (por las conversaciones por el móvil mayormente) que el reloj tiene una medida muy diferente en el mundo de allí arriba, al igual que para los propios espectadores que también enfrentamos nuestra propia visión del tiempo (para nosotros esta película sólo se trata de hora y media, un pequeño momento en nuestras vidas, desde la seguridad de nuestras butacas). La lectura política del filme nos muestra distintas medidas del tiempo para la gente que vive en Iraq, (entre ellos, los terroristas y los propios civiles que podemos imaginar corriendo de un lado para otro cuando estallan las bombas) y las telefonistas que, con un tono de parsimonia y totalmente ajenas al terror de nuestro protagonista y de la otra parte del mundo, le contestan a Conroy con un tono burocrático y deshumanizado.

 

Lo que hace que el tiempo sea un factor tan crucial es sobre todo el hecho de que el protagonista cuenta con muy pocos elementos para sobrevivir. El escenario es uno solo: se trata de un ataúd en el que desde que despierta Conroy se ve confinado. En realidad, para el rodaje, el escenario se compuso de varias cajas con un espacio diferente cada una de ellas; esto era así con el fin de poder rodar ese pequeño lugar desde diferentes perspectivas; con más fondo hacia arriba, hacia abajo o desde uno de los laterales.

 

“Así que se diseñaron diferentes ataúdes atendiendo a las diversas necesidades de filmación, para que cualquier ángulo, encuadre o movimiento fueran posibles. Lo primero que hice fue olvidarme de la localización, dejando a un lado el sentido común y poniendo en marcha los resortes necesarios para provocar en el espectador las mismas emociones que si la aventura estuviese sucediendo en una selva tropical o un planeta desconocido. Si hacía falta girar 360 grados, o incluso 720 alrededor del actor, en un solo plano (algo, naturalmente, imposible dentro de un ataúd), se diseñaba una caja con un mecanismo hidráulico de rodamiento cuyas paredes pudieran levantarse y regresar a su lugar a medida que la cámara se desplazara…”[i].

 

No es la primera película que se desarrolla en un sólo espacio. Hitchcock ya lo hizo en su momento con La soga y al igual que en el filme de Hitchcock, aunque el tiempo narrativo es lineal no se corresponde exactamente con el metraje de la película. Rodrigo Cortés es un amante del cine de suspense y del citado mago del suspense, Alfred Hitchcock.

 

“¿Habrá burla mayor en el cine que la que Hitchcock establece en “Sospecha”, donde tanto el personaje Lina MacKinlaw como el del espectador sufren terrores de todo tipo, al suponer que John Aysgarth piensa matar a su esposa, para que al final se descubra que todo había sido una ilusión óptica? La instancia omnividente escoge, en cada etapa de la intriga, lo que debe mostrar u ocultar para insuflar misterio a la historia y para generar tensión en los espectadores. Así, los momentos clave de la trama son revelados al final o en las escenas convenientes.”.[ii] .

 

Buried es ante todo un thriller de suspense, que nos va desvelando aspectos clave de la trama en los momentos oportunos, y que mantiene al espectador pegado a su butaca esperando ver cómo se va a desarrollar la acción.

 

Además del espacio también es importante hablar de la iluminación. Para esta película el trabajo de director de fotografía lo llevó a cabo Eduard Grau. Con respecto a los elementos de luz que son escasos y contados con los dedos de la mano, es crucial reseñar que las fuentes de luz son de diferentes temperaturas: las del teléfono y el tubo fluorescente, frías y las del encendedor y la linterna, calientes. Además, los cambios de temperaturas de la luz subrayan giros dramáticos en la historia.

 

“Por numerosas razones, los planos que constituyen la escena a menudo no se ruedan en el orden cronológico, lo cual complica aún más el dominio de la continuidad lumínica (…)”.[iii] .

 

Sin embargo, en Buried el raccord está muy cuidado y Eduard Grau realizó un trabajo sobresaliente en lo que se refiere al reflejo y el alcance de las luces y las sombras, aunque sin ánimo de quitar mérito al director de Fotografía, es importante reseñar que en el cine moderno es más sencillo producir esos efectos de lo que era en el cine clásico:

 

“Otras luces, portadas en mano o móviles, a menudo están presentes en el campo de la imagen. La potencia, hoy muy incrementada por la tecnología, de pilas y bombillas permite filmar sin trucajes el haz de los accesorios de iluminación. El efecto “dramático” del haz de las lámparas-antorcha que iluminan tan sólo una parte del decorado y dejan en la sombra lo desconocido y el peligro ha sido clave para el cine de acción moderno.”.[iv] .

 

Todos estos aspectos comentados: espacio, luz, un sólo escenario… en realidad son factores que actúan incrementando el efecto de lo limitado del tiempo del protagonista. Sus recursos están limitados y a su vez, tienen poco tiempo de vida. Paul Conroy sufre una especie de despertar, como si toda su vida anterior hubiese sido un preámbulo para este instante. Ya en el Prólogo del guión de su anterior largometraje, Concursante, decía con respecto al personaje protagonista:

 

“Concursante es la crónica del ascenso y caída de un hombre normal atrapado en las redes de un premio trampa, la historia de un hombre dormido, bruscamente despertado a golpes de realidad por una conspiración económica tan extendida y aceptada que ya nadie percibe… En realidad, carezco de auténticas certezas ante casi nada, me valgo de una anécdota improbable para indagar en el interior de un aspecto apasionante de nuestro tiempo, oculto para el hombre corriente, que a menudo prefiere mantenerse dormido para no enfrentar una verdad incómoda que pueda forzarle a reubicarse por completo. Concursante es, entonces, la historia de un hombre que abre los ojos. A la fuerza.”.[v] .

 

En Buried ese despertar es una especie de burla del destino, nos ofrece una visión crítica de la sociedad, la guerra, la burocracia, con un sesgo claramente pesimista y todas estas capas de tierra caen sobre el protagonista con un peso mucho mayor que el de las paredes de madera del ataúd, el protagonista se ve enfrentado a la muerte, presente en el escaso tiempo de la batería del móvil o de las pilas de la linterna.

 

“Otro de los ejes de la mitocrítica aquí realizada es el combate del héroe contra el tiempo. (…) El tiempo, desde luego, es el más formidable enemigo del héroe, pero me parece que es en la literatura moderna donde ese pasar del tiempo se percibe como el más grave embate contra la actitud heroica. En la épica antigua ya se cuenta con él, pero no se le presta mucha atención. Los héroes clásicos suelen morir jóvenes.” [vi].

 

Y la mejor manera de plasmar esa lucha no es por medio de explosiones y efectos especiales sino con la simple desnudez de un cuerpo y el espacio mínimo en el que este se encuentra. Lo físico y orgánico de la experiencia nos hace sentir una empatía inmediata y directa con el personaje. Sentimos lo que él, desde el sudor que le cae por la frente hasta su falta de oxígeno.

La vivencia de Paul Conroy y la nuestra desde nuestra posición de espectadores se convierte en un pequeño microcosmos cuyo desenlace es el desenlace inevitable de la vida de todos nosotros, pero con la diferencia de que en la mayor parte de los casos, desconocemos cuál es la medida del tiempo que nos queda antes de enfrentar a la muerte.

 

 

Bibliografía

 

MACHADO, Arlindo. El sujeto en la pantalla: La aventura del espectador, del deseo a la acción. Barcelona, Editorial Gedisa, 2009.

LOISELEUX, Jacques. La luz en el cine: Cómo se ilumina con palabras. Cómo se escribe con la luz. Barcelona, Paidós. Los pequeños cuadernos de “Cahiers du Cinéma”, 2005.

CORTÉS, Rodrigo. Concursante: Guión cinematográfico de Rodrigo Cortés. Salamanca, Editorial Delirio, 2007.

BOU, Núria y Pérez, Xavier. El tiempo del héroe: Épica y masculinidad en el cine de Hollywood. Barcelona, Paidós, 2000.

SPARLING, Chris. Guión de Buried. Washington, Kaplan/Perrone Entertainment, 2009.

 

 

 

Hemeroteca

 

Fotogramas: Rodrigo Cortés, el mago ilusionista. 21 de Febrero del 2012.

Revista Teatro, Valeriano Piñeiro Naval y Raquel Crespo Vila: Estudio formal e intertextual de Buried, modelo de eficiencia narrativa y eficacia constructiva. Número 25. Otoño 2012.

 

 

Webgrafía

 

Archivo de la filmoteca española. Disponible en : http://www.mecd.gob.es/cultura-mecd/areas-cultura/cine/mc/fe/portada.html [Consultado el 11-01-2015].

 

Film Index International. Disponible en: http://cisne.sim.ucm.es/record=b2052285~S12*spi [Consultado el 11-01-2015].

 

Página de Dialnet. Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/buscar/documentos?querysDismax.DOCUMENTAL_TODO=buried&registrosPorPagina=20&camposOrdenacion=%7BDOCUMENTAL_SORT_ANYOPUB%3DDESC%7D&inicio=41 [Consultado el 11-01-2015].

CORTÉS, Rodrigo: Entrevista digital con Rodrigo Cortés en EL PAÍS. Disponible en: http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?encuentro=10623 [Consultado el 11-01-2015].

Buried (enterrado): Técnica intrépida, planteamiento asombroso y radical. Disponible en:

http://www.cameraman.es/detalleNoticia.php?codigo=492 [Consultado el 11-01-2015].

URRERO, Guzmán: Buried (enterrado) de Rodrigo Cortés artículo. Disponible en:

http://www.thecult.es/critica-de-cine/buried-enterrado-de-rodrigo-cortes.html [Consultado el 11-01-2015].

CARIDAD-MONTERO, Carlos: Buried, el poder dramático de la iluminación/Blogacine. Disponible en:

http://www.blogacine.com/2011/02/10/buried-el-poder-dramatico-de-la-iluminacion/ [Consultado el 11-01-2015].

CORTÉS, Rodrigo: Blog de Rodrigo Cortés. Disponible en:

http://www.clubcultura.com/rodrigo-cortes [Consultado el 11-01-2015].

 

 

Rosalía Linde Camacho, 2014.



[i] Cameraman: Revista técnica cinematográfica. Buried (Enterrado): Técnica intrépida, planteamiento asombroso y radical. [en linea]. http://www.cameraman.es/detalleNoticia.php?codigo=492

[Citado en 30 de noviembre de 2014].

 

[ii] MACHADO, Arlindo. El sujeto en la pantalla: La aventura del espectador, del deseo a la acción. Barcelona, Editorial Gedisa, 2009. Pags. 63, 64.

 

[iii] LOISELEUX, Jacques. La luz en el cine: Cómo se ilumina con palabras. Cómo se escribe con la luz. Barcelona, Paidós. Los pequeños cuadernos de “Cahiers du Cinéma”, 2005. Pag. 36.

 

[iv] LOISELEUX, Jacques. La luz en el cine: Cómo se ilumina con palabras. Cómo se escribe con la luz. Barcelona, Paidós. Los pequeños cuadernos de “Cahiers du Cinéma”, 2005. Pag. 47.

 

[v] CORTÉS, Rodrigo. Concursante: Guión cinematográfico de Rodrigo Cortés. Salamanca, Editorial Delirio, 2007. Pag. 9.

 

[vi] BOU, Núria y Pérez, Xavier. El tiempo del héroe: Épica y masculinidad en el cine de Hollywood. Barcelona, Paidós, 2000. Pag.11.

 

 

 

 

 

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